viernes, 7 de febrero de 2025
"Valladolid apaisado. Paisajes urbanos de antaño y hogaño". Tintas de Pascual Aranda y textos de Antonio Corral Castanedo y otros autores
sábado, 5 de febrero de 2022
Nacidos iguales. Motivos para una decoración de interior en 36 versos
Una mañana de octubre de 2010, me dediqué a fotografiar los rombos decorativos de la tapia que separaba la calle de la Estación de Valladolid de las vías del ferrocarril. Posiblemente, esta sea la única colección de imágenes que los reúne y da testimonio de su estado en ese año.
La tapia se levantó en los primeros años del siglo XX y sustituía a la antigua valla de madera, ya muy deteriorada. Con el paso del tiempo, tuvo que ser reparada en varias ocasiones y no conozco si los rombos pertenecen al muro original o son posteriores. Publiqué las fotografías en este blog, en una entrada que titulé Nacidos iguales. Motivos para una decoración interior en 38 versos, lo que me indica que originalmente eran treinta y ocho las imágenes (y los versos). En algún momento se perdieron dos y no sé explicar la razón, como si dos versos hubieran tomado la decisión de ser libres y dejar el poema inconcluso. Al subir las imágenes, el orden se ha invertido con respecto a al publicación original y no he querido corregirlo para constatar que la lectura no es igual que en 2010.
Traigo aquí de nuevo las imágenes porque la tapia está siendo derribada para construir el nuevo paso subterráneo que unirá el centro de la ciudad con el barrio de las Delicias y, después, las nuevas edificaciones que ampliarán la estación actual, que se ha quedado notablemente pequeña desde que llegara el tren de alta velocidad. Hay polémica en la ciudad. Por una parte, los partidarios del soterramiento del trazado ferroviario a su paso por el centro urbano; por otra, aquellos que ven el soterramiento imposible e intentan reducir el impacto de las vías que dividen la ciudad. En otras ciudades se optó por hacer un nuevo trazado y alejarlo varios quilómetros del centro, creando un problema de comunicación y servicios en las estaciones nuevas, que no ha sabido solucionarse correctamente en ninguno de los casos que yo conozco. Alejar el tren del centro de las ciudades es un error. De hecho, la mejor opción es siempre soterrar el trazado de las vías y dejar la estación en la ciudad. Sin embargo, la crisis económica que nos trajo la especulación urbanística -en la que entraban también las estaciones trasladadas fuera de la ciudad con la esperanza de que el furor inmobiliario rellenara los espacios vacíos-, detuvo muchos proyectos de soterramiento y es difícil que puedan recuperarse en décadas. Mientras tanto, las ciudades siguen divididas por el trazado ferroviario y hay que tomar decisiones que reduzcan este impacto para evitar que la situación se degrade más. No me parece mal la decisión que se ha tomado en Valladolid, que recupera la idea de que la estación de ferrocarril se quede en el centro y se convierta en un foco dinámico de atracción de viajeros -se levantará una nueva estación de autobuses comunicada con la del tren- y se modernice y embellezca todo el entorno, incluyendo nuevos pasos para peatones y automóviles, menos peligrosos y más abiertos. Es difícil, por no decir imposible, que en el próximo medio siglo sea posible un soterramiento y hay que tomar decisiones que eviten la degradación de los espacios y estructuras que se relacionan con el ferrocarril.
Y esto me devuelve a mis fotografías de 2010. No tengo añoranza por la tapia derribada ahora con la que crecimos todos los vallisoletanos, pero no dejo de pensar en estos treinta y seis rombos que nacieron iguales y el tiempo fue diferenciando y en los dos perdidos como esa parte de nuestra biografía que no sabemos dónde hemos colocado. Me miro en ellos y no sé cómo me ha tratado a mí el tiempo.
martes, 27 de octubre de 2020
Sol y cerro
En cambio, amaneció más tranquilo, sin el dramatismo de otros días. Avanzado el otoño, el sol sale cada vez más cerca del cerro de San Cristóbal. Este es un otero, un cerro testigo que dibuja la línea de la antigua planicie, antes de la erosión del valle. El franquismo lo mancilló con un grupo escultórico que homenajeaba a quien fuera responsable de atrocidades en la retaguardia de los montes Torozos durante la Guerra Civil, al frente de la patrulla del amanecer. Qué diferente sensación del amanecer de hoy al de aquellos días de julio de 1936. El otero luce despejado, con su antena enhiesta señalando el cielo. Dentro de unos días estará más cerca, para alejarse de nuevo sin haber llegado a rozar el cerro. Desde la casa en la que vivía de niño veía el cerro también. Durante la romería del santo en julio, por la noche, contemplaba la hilera de las luces de los automóviles que ascendían la carretera en curva hasta la cima para celebrar al patrón de los conductores. Como mi padre era conductor de profesión, sentía aquella romería, que nunca hice, como algo mío. Hoy contemplo el cerro desde otra perspectiva, como un avanzado vigilante sobre el valle.
martes, 21 de julio de 2020
Orígenes del español llega a Valladolid
domingo, 5 de julio de 2020
Mis padres, en la romería del Carmen de Extramuros
miércoles, 1 de julio de 2020
Joaquín Díaz, Miradas del pasado. Fotografías antiguas de personajes y lugares vallisoletanos
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| Paz Altés y Joaquín Díaz en la presentación del libro el pasado 26 de junio, en el jardín de la Casa Zorrilla de Valladolid |
jueves, 25 de junio de 2020
De pronto, otro horizonte

domingo, 12 de abril de 2020
Un corzo por las calles de Valladolid y otras cosas que uno aprende en el confinamiento.
martes, 26 de junio de 2018
I Tenorio en la calle en la ciudad de Valladolid
| La escena de la Hostería del Laurel, con la fachada del Colegio de San Gregorio. |
| Vidal Rodríguez (Don Juan Tenorio) y Jesús Cirbián (Don Luis Mejía) se despedían de sus papeles respectivos con esta función después de 16 años interpretándolos. |
| Las escenas de la quinta de Don Juan se representaron en el lateral del Palacio de Pimentel. |
| El escenario para la cena, preparado en los jardines de la Casa Zorrilla. |









