Hace frío esta mañana,
toda la tierra está helada.
Qué pequeño es el jornal
para el que tanto trabaja
y qué larga es la jornada.
Teniendo monte delante
buena manta y buen talante,
no entiendo que no sonrían
y nos amarguen la vida.
Que la tierra no se cerca,
que el mundo es grande y de todos,
el agua empapa la arena
porque cae libre y abierta.
Prometen flor los almendros
a los que andan los caminos,
pero a mí se me revuelven
al no caminar contigo.
En el medio de tu patio,
un pozo con agua fresca
para que laves tu cara
y tenga envidia la adelfa.
Cuando vuelves y me miras
tan profunda y tan gallarda,
son más verdes tus pupilas
que las aguas del Guadiana.
©Pedro Ojeda Escudero, 2022
(La fotografía es de hoy mismo. Los almendros, en Valladolid, apuntan ya flor. Quienes me conocen bien, saben que tengo una vena que me aproxima a la poesía popular y que de vez en cuando no me resisto. Aquí un ejemplo.)