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jueves, 15 de febrero de 2024

De la palabra a la música. Instrumentos musicales históricos en la colección de Víctor J. Martínez López, en la sala de exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid


En Valladolid Letraherido hemos programado De la palabra a la música. Instrumentos musicales históricos en la colección de Víctor J. Martínez López (Sala de exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid, hasta el 28 de abril) dentro de las actividades que conmemoran el 207 aniversario del nacimiento de José Zorrilla (21 de febrero de 2017).

Víctor J. Martínez, propietario de las piezas expuestas y comisario de la exposición, es uno de los máximos expertos europeos en restauración de instrumentos musicales antiguos. Él ha sido el que ha devuelto el sonido a dos piezas históricas propiedad de la Casa Museo Zorrilla: un pianoforte y un arpa. No solo ha procedido a su minuciosa restauración y cuidado (lo que permite que lo que no eran más que unos muebles lujosos, pero arruinados, suenen ahora en unos pocos conciertos al año) sino que los ha puesto en su justo valor, descubriendo, por ejemplo, la importancia del arpa Pierre Chaillot de hacia 1810. De hecho, es una de las pocas arpas de acción simple que podemos escuchar hoy en día en España con un sonido original. Los conciertos en los que se combina con el pianoforte de mesa de Hosseschruedes construido en Madrid hacia 1840, nos acercan a la experiencia de un salón de música romántico como es posible en muy pocos lugares en el mundo. Si a esta afirmación añadimos que los conciertos se dan en la casa natal del más famoso escritor español del Romanticismo, comprendemos mejor la relevancia de estos acontecimientos.

Víctor J. Martínez es doctor en Historia de Arte y profesor de la Universidad de Murcia. Como restaurador, es partidario de devolver a la vida a los instrumentos. Su proceso de restauración parte del conocimiento exhaustivo de su construcción, funcionamiento e historia y se culmina con la conservación de que puede ser respetado y la utilización de elementos originales o fabricados con los mismos materiales a partir de la descripción recogida en los tratados de época y la investigación en el propio instrumento. Solo así puede obtenerse el adecuado resultado: un sonido igual al que tuvo nada más salir del taller del artista que lo fabricó, sin las falsificaciones en las que incurren las restauraciones con elementos nuevos o alteraciones de los conservados. Sus trabajos pueden contemplarse en toda la geografía española, tanto en colecciones privadas como en instituciones y museos públicos.

Para esta exposición ha seleccionado piezas que recorren la historia de los instrumentos musicales desde el siglo XVI hasta los primeros años del siglo XX: campanas, guitarras, salterios, órganos, clavicordios, arpas, pianofortes, celesta... Es muy importante indicar que en la muestra no hay réplicas (tan habituales en este tipo de exposiciones), sino piezas originales. Excepto un salterio que utiliza como referente de estudio y un órgano que todavía no ha tenido tiempo de trabajar, todas las piezas expuestas están en condiciones de ser tocadas con el sonido original, el que tuvieron cuando fueron fabricadas. Junto a estas piezas se exponen tratados impresos que describen los instrumentos y que sirvieron en su día de manuales de fabricación o de uso. De algunos de los libros expuestos no se conocen más ejemplares que los que se encuentran en la Biblioteca Nacional.

La exposición nos permite, en primer lugar, contemplar estos instrumentos como objetos en los que la utilidad y la belleza se juntaban. Basta con detenerse en los salterios expuestos o en la guitarra francesa del siglo XVII con roseta labrada en pergamino para comprenderlo. En sus descripciones y estudios, el comisario nos hace apreciar que estos instrumentos fueron la vanguardia tecnológica de su tiempo. En segundo lugar, el hecho de que estos instrumentos conserven, gracias a la minuciosa restauración, el sonido original nos lleva a comprender mejor su historia y la posición que ocuparon en la evolución de la música y en la cultura de su tiempo. En tercer lugar, estos instrumentos nos permiten comprender mejor el tipo de sociedad para la que fueron fabricados. La música ocupaba una posición central en sus actividades privadas y públicas.

No es menos importante que estas piezas nos hablan del propio restaurador, de su obsesión por el trabajo bien hecho, por la pasión que despliega tanto en la investigación académica como en el trabajo manual del proceso.

En este sentido, la exposición nos permite ver piezas únicas en España o la singularidad excepcional de contemplar una celesta de Mustel idéntica a la que encargó Tchaikovsky para crear la Danza de Azúcar para el Cascanueces, o dos arpas salidas del taller parisino de Chaillot con pocos días de diferencia (una propiedad del comisario y otra de la Casa Zorrilla) y que podrían hacerse sonar juntas por vez primera.

lunes, 16 de enero de 2023

Y se hizo el blues

 


Suena Since i met you, baby con BB King y Katie Webster mientras corrijo los exámenes de mis alumnos: una de las mejores guitarras del blues y uno de los mejores pianos. Me hubiera gustado escribir esa letra, tan aparentemente sencilla y llena de felicidad. Me gusta esta versión de la canción que escribiera Marfil Joe Hunter en los años cincuenta y que lo consagrara como compositor. Lo llamaban el hombre vivo más feliz del mundo. Se percibe esta felicidad en la canción, como se percibe el dolor en otras. De forma directa, sin complicaciones. Soy feliz, estoy triste. Ya está. Afuera hace frío y viento, llegan las primeras nieves. No sé por qué, el blues es para escuchar de noche en la carretera, mientras los faros abren la oscuridad. Estoy solo y te echo de menos o estoy feliz por haberte encontrado. Toda una biografía está en los tres o cuatro minutos de un blues. En 1957, Hunter visitó a Elvis Presley a Graceland y pasaron el día tocando y cantando juntos, sobre todo I almost lost my mind. A veces ocurren cosas así.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Noticias del pianoforte de la Casa Museo de Zorrilla

 

Podemos datar la fabricación del pianoforte de la Casa Museo de Zorrilla de Valladolid, sita en la casa en donde naciera el poeta en 1817 y que pasó a propiedad municipal en 1917, hacia 1840, en el prestigioso taller que la casa Hossenschrueders y sobrinos tenía en la calle de la Luna de Madrid. Para entonces José Zorrilla era un joven escritor que acababa de hacerse famoso en el entierro de Mariano José de Larra en 1937 y que contaba con un creciente éxito en sus poesías y sobre las tablas teatrales. Conocemos que el piano llegó a la Casa entre los primeros objetos donados para el futuro museo y que muy posiblemente procediera del legado de la viuda del poeta, Juan Pacheco. Si esto fuera así, desconocemos cómo y cuándo se hizo Zorrilla con él. A pesar de la vida viajera del escritor y de su precaria situación económica en muchos momentos, no es de extrañar que un instrumento tan suntuoso luciera en el salón de su casa en Barcelona o en Madrid, puesto que era un objeto que prestigiaba toda reunión social en la época. Sabemos, además, que Zorrilla se acompañaba de música cuando recitaba en público. Era reconocida su capacidad de proyectar la voz y declamar sus versos.

No consta tampoco el estado en el que llegó, pero desde que pasó a propiedad municipal hasta el presente, el piano fue deteriorándose, presentando un aparente buen estado exterior cuando se le observaba a media distancia, pero un lamentable estado interno que impedía que fuera usado. También se le habían hecho algunas reparaciones que lo dañaron.

Por suerte, el empeño tenaz de Paz Altés, actual responsable de la Casa Museo y el apoyo decidido de Carmelo Irigoyen, gerente de la Fundación Municipal de Cultura, y de Ana Redondo, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, han venido a poner remedio a la situación. En el pasado mes de enero, el pianoforte viajó hasta Murcia para que el experto en restauración, Víctor Javier Martínez López, comenzara su trabajo para devolver el antiguo esplendor a este instrumento.

El pianoforte llegó a su casa ayer jueves y hoy viernes ha sido presentado en sociedad. Esta mañana, en rueda de prensa y esta tarde en una conferencia de Víctor Martínez celebrada en la Casa Revilla de Valladolid, en la que el restaurador ha documentado y explicado su proceso de trabajo. Estoy muy de acuerdo con él en los dos principios que le han movido. En primer lugar, se trata de una restauración y no de un arreglo. En segundo lugar, como instrumento musical, su destino final debe ser la música, por lo que, con todos los cuidados que necesita por su antigüedad, se prepara ya una serie corta de conciertos al año, programando el primero para el próximo 21 de febrero, fecha en la que naciera Zorrilla.

Como nadie mejor que Víctor Martínez puede explicar el proceso, dejo en este enlace la grabación de su conferencia, didáctica, minuciosa y bien documentada.

Por mi parte, como asesor y colaborador de la Casa Museo de Zorrilla, solo me queda celebrar la oportunidad de la restauración y que el pianoforte cumpla su función en un espacio que tiene una política museística moderna, variada y abierta a la sociedad y que nos ayude a comprender mejor una de las grandes aficiones del siglo XIX, la música, que se disfrutaba en pequeños conciertos que se acompañaban de recitado y canto en los salones de las casas, favoreciendo encuentros culturales.

Mañana sábado 19, a las 12:00 h, se celebrará en el salón de la Casa de Zorrilla un Concierto de Bienvenida a cargo del pianista Daniel Rodríguez, en el que se ejecutarán piezas apropiadas para este instrumento de Albéniz, Chopin, Schubert, Beethoven, Field, Guelbenzu y Schumann. Dado que el aforo está ya completo, podrá seguirse a través de la emisión en directo en la página de Facebook de la Casa Museo Zorrilla.

(Actualización del 20/12/2020: la grabación del concierto puede consultarse pinchando en este enlace.)


De izquierda a derecha: Víctor Javier Martínez López (restaurador del pianoforte),
 Javier Calaveras (nuestro José Zorrilla) y Daniel Rodríguez (pianista).

jueves, 17 de diciembre de 2020

El pianoforte de José Zorrilla vuelve a casa


En el siglo XIX la música causó furor. No solo en los teatros, sino en todos los ámbitos de la vida de todas las clases sociales. En los bailes, en los templetes de los parques y plazas, en los cafés, en el trabajo, en las reuniones, en cualquier ámbito público o privado. Era costumbre que las reuniones sociales se amenizaran con unas piezas musicales y toda aquella persona de la burguesía acomodada que se preciara de ser alguien, tenía un instrumento en casa y alguien de la familia sabía tocarlo. Los más pudientes no pasaban si un piano, de un tipo o de otro, según la capacidad adquisitiva. Aunque significara una posición concreta, un piano era también el testimonio del amor por la música y construía a su alrededor una espacio de sociabilidad en el que ocurrían muchas cosas, desde negocios hasta la organización de actos culturales de gran relieve. Todavía está por estudiar el significado para la cultura española de aquellas reuniones.

El la Casa Museo de Zorrilla de Valladolid se encontraba el pianoforte que fuera propiedad del poeta, cedido por su viuda, una de las piezas más importantes de aquella donación. El estado del mismo era lamentable y hasta su colocación en el vestidor o antecámara era inapropiada. Un antiguo empeño de Paz Altés, directora de la Casa, consiguió impulsar su restauración el año pasado y el piano viajó en enero desde Valladolid hasta Murcia, lugar en el que el especialista encargado, Víctor Martínez, tiene su taller. La restauración ha sido laboriosa y ejemplar y hoy ha sido devuelto a la Casa Museo, ocupando un lugar de privilegio en el salón principal, como le corresponde. Ha de recordarse que la Casa Museo se sitúa en el edificio en el que nació José Zorrilla y vivió sus primeros años. Aunque la planta baja ha sufrido algunas modificaciones, la primera planta conserva la estructura original. No se trata de un palacio, sino de una casa que representa cómo era la vida de la clase media acomodada, como le pertenecía a la familia de Zorrilla cuando residieron en Valladolid.

Con ese motivo, mañana viernes se presentará en rueda de prensa y, por la tarde, Víctor Martínez explicará el proceso de restauración en una conferencia que se celebrará en la Casa Revilla. El sábado por la mañana tendrá lugar un recital a cargo del pianista Daniel Rodríguez, con los comentarios del propio Víctor Martínez. El aforo limitadísimo por las medidas sanitarias para combatir la pandemia ha provocado que las plazas se hayan cubierto en poquísimo tiempo, pero es proyecto del Museo que el próximo año comience una serie de actos en los que el piano sea el protagonista. Serán actos para un número muy limitado de espectadores, dada la capacidad del salón, y en los que la música tendrá el lugar de privilegio que le corresponde.

Para alguien como yo, que ha pasado media vida investigando la sociedad y la cultura del siglo XIX, esta noticia se convierte en una de las más importantes de este año. Escuchar sonar un instrumento que fue propiedad de José Zorrilla después de más de un siglo en el que ha permanecido mudo, es algo singular. También saber que su recuperación conduce donde debe, es decir, a la organización de actos para que todos los interesados puedan disfrutarlo, no como algo del pasado, sino como un elemento vivo en el presente, tal y como corresponde a una correcta política museística actual.


martes, 10 de abril de 2018

Un silencio blanco


La sorpresa de la nieve. Escucho La isla de los muertos de Rachmaninoff y nieva. Respira la música mientras nieva. El crescendo remarca alguna de las rachas que provocan que los copos sean más intensos y grandes. Rachmaninoff compuso su poema sinfónico basándose en una copia en blanco y negro del cuadro de Arnold Böcklin titulado de la misma manera. En el ordenador lo busco y repaso las diferentes copias que hizo el pintor desde la primera, en 1880. Me quedo con la V, de 1886. En ella, la figura blanca que algunos han identificado con Caronte se inclina ligeramente hacia adelante, no sé si en señal de respeto o de vencimiento. La barca, con su fúnebre carga, se encuentra más cerca de la isla -apenas un erizado peñasco- que en el resto. La cala de las primeras versiones ha sido ya sustituida finalmente por un pequeño embarcadero. Qué hizo a Böcklin obsesionarse con este tema y pintarlo repetidamente. Según escribo, la música llega a ese momento de silencio, tan dramático: el silencio, tan importante para la música como las notas. ¿Se puede anotar el silencio? Caronte, quien sea -el artista nunca lo aclaró-, se inclina. ¿Se puede anotar ese momento de silencio en el que ya no somos, en el que acabamos de dejar de ser? Es primavera, extraño inicio de primavera el de este año. Nieva sobre la ciudad, que se cubre de un silencio blanco.

martes, 31 de octubre de 2017

Hasta los silencios se hicieron piel


La tapa abierta de un piano invita a las notas musicales a descubrir el mundo, recorrerlo y explicárlo a quien escucha.

El sábado pasado, en el teatro de la Maestranza de Sevilla pude comprobarlo de nuevo. Judith Jáuregui, elegancia pura, se enfrentó a varias sonatas de Beethoven y estudios de György Ligeti y José Luis Greco. Hubo un momento en el que todo se hizo tan hermoso que hasta los silencios se hicieron piel. Después se hizo la luz y los aplausos. Yo tardé unos segundos en regresar de la belleza y darme cuenta de que había que abandonar la sala. Lo anoto aquí, para que no se me olvide.

domingo, 21 de junio de 2015

Si te vas cierra la puerta, que entran ratas


Hoy se celebraba el Día de la Música y en mi ciudad se han habilitado espacios en las plazas para que más de un centenar de solistas y grupos aficionados tocasen en directo delante del público. La fiesta de la música, que se celebra por aquí coincidiendo con la entrada del verano, ha crecido con los años: cada vez más espacios y más grupos. Lo que me gusta de esta celebración es que no parece  poder ser controlada por los organismos públicos aunque sean los encargados de dar las licencias necesarias. Todo aquel aficionado que tenga un proyecto musical tendrá su espacio en la calle durante media hora. Lo que no me gusta es que, por unas razones o por otras, algunos tipos de música parecen no encontrar acomodo suficiente (aunque sí tienen alguna presencia): por estas plazas es casi testimonial la presencia de la música clásica o del flamenco, por ejemplo. Ni hablar, por supuesto, de la música experimental y de vanguardia. Quizá haya un cierto pudor en quienes practican  estas modalidades o temor a no ser bien recibidos en las calles. Es una lástima. No ha sido siempre así, por supuesto, ni lo es en todos los lugares en los que se celebra este Día de la Música.

Hoy he pasado de las diferentes formas de pop a las diferentes formas del rock, pero por una circunstancia especial que no hace al caso -Dani me invitó a un chupito de pacharán que no pude ni quise rechazar- he asistido al concierto completo de La puta banda, un grupo de rap de Tudela de Duero. Hace años que todas las manifestaciones culturales del hip hop se han establecido en España y en todas las ciudades hay grupos o solistas de rap que practican un tipo de música ya nacionalizada. Se tardó en adaptar el ritmo del rap a la fonética y la sintaxis española -como sucedió también con el rock o... con el endecasílabo italiano- pero esa frontera ya se cruzó hace tiempo. La mayoría de los raperos hablan de los problemas del mundo urbano de las ciudades españolas. Es una expresión fundamentalmente del descontento juvenil y protestan contra las reglas de juego de una sociedad que no han construido. Se sienten al margen, presionados, rechazados y no comprendidos, cantan circunstancias netamente reconocibles por locales pero, a la vez, presentan puntos de conexión significativos con los raperos de todo el mundo. Viéndolos sobre un escenario en una plaza pública actuando con toda la normalidad, aplaudidos por su público, que los espera para saludarlos a la salida, uno no sabe hasta qué punto eso es cierto del todo o hay algo de esa sensación indefinible que todos sentimos cuando somos jóvenes. Ahora, en España, el rap se ha convertido en una buena expresión de las circunstancias de la crisis económica en especial las que atraviesa la  juventud de los barrios obreros más afectados por la situación y, en gran medida, ha sustituido al rock en este papel.

El caso es que oyendo las letras de La puta banda he pensado que, después del rap, el realismo sucio en la poesía ya no tiene sentido. Los hijos de Charles Bukowski -bueno, ya sus nietos- que proliferan por ahí en la literatura española suenan blandos y sus poemas a juegos de salón de reunión de amigos para aplaudirse los unos a los otros. Hay frases en las canciones del rap que son todo un acierto expresivo. Cantaba La puta banda:

Si te vas
cierra la puerta
que entran ratas.

Nuestros nietos de Bukowski (dejemos fuera por respeto y admiración al maestro y a algunos de sus hermanos o hijos mayores) juegan a poner palabras que ellos entienden malsonantes, a quebrar el tono de un poema, al chiste manido, sin darse cuenta de que esto ya no es nuevo, que tiene una larguísima tradición que quizá conocerían si leyeran más. Que sus poemas son predecibles desde el primer verso. Que ya ni siquiera epatan al burgués. Y que un buen rapero hace más realismo sucio en una sola canción que el que puede hallarse en la mayor parte de las obras poéticas completas de los que participan en los cenáculos bukowskianos españoles. El rap ha matado a la poesía española del realismo sucio, pero quienes la escriben parece que aún no se han enterado.

lunes, 20 de octubre de 2014

Carmina Burana de Carl Orff por la Orquesta Sinfónica de Burgos


El pasado sábado día 18 asistí al Concierto extraordinario del 20 aniversario de la fundación de la Universidad de Burgos con el que la Orquesta Sinfónica de Burgos inauguraba su temporada. Se agotaron todas las localidades de la Sala Auditorio Rafael Frühbeck de Burgos del complejo del Fórum de la Evolución. Se inició el acto con un merecido homenaje al maestro Frühbeck de Burgos, recientemente fallecido. Junto a la Orquesta participaron en el concierto el Coro Universitario, la Coral de Cámara y la Escolanía del Conservatorio Profesional de Música. Bajo la dirección del maestro Javier Castro Villamor, los papeles solistas correspondieron a la soprano Alicia Amo muy acertada en todo momento, el tenor Gerardo López que suscitó opiniones contrarias por su forma de interpretar y un correcto barítono José Miguel Torres un tanto irregular pero en un tono más que aceptable.

Es loable el trabajo de la OSBu desde su fundación en el 2005. Poco a poco aspira a ser algo más que una orquesta con una mira local y este crecimiento pausado sin saltos en el vacío pero con la constancia de quien quiere un proyecto que se consolide es su mejor aval. Son necesarios empeños así para retejer la cultura en red que necesita cualquier país. Solo de la consolidación de muchos proyectos como este puede salir un verdadero amor a la música y solo de esta red puede salir una cantera constante de buenos músicos. Los artistas geniales nacen de vez en cuando pero hay que fomentar un caldo de cultivo en el que todos los años se desarrollen las facultades y se genere un público amante de las manifestaciones culturales. Incluso en época de crisis económica. La elección del Carmina Burana Carl Off es buen ejemplo de todo ello y su acertada ejecución la manifestación de que todo esfuerzo tiene su recompensa cuando se aúna la honestidad con el esfuerzo y un poco de ambición a la hora de crecer mirando hacia el futuro. Mi enhorabuena a la OSBu, a los coros participantes y a la programación de este concierto dentro de los actos con los que se celebran los primeros veinte años de vida de la Universidad de Burgos.

Podéis ver la grabación del Concierto completo en este enlace.

domingo, 22 de junio de 2014

Un día para la música


Ayer se celebraba el Día Internacional de la Música. Soy de aquellos que se asombra ante la capacidad de hacer música que tienen algunas personas, de crear ritmos y sonidos a partir de unos maderos, unas piedras, de instrumentos, de la voz. Ahora también -por qué no- a partir de los avances tecnológicos digitales. Yo soy de aquellos que carecen de oído y de sentido del ritmo pero le ponen mucha voluntad. Nunca podré superar mis muchas carencias pero siempre buscaré la forma de asistir al virtuosismo de otros. A veces el virtuosismo es algo natural y me asombra la facilidad que tienen aquellos que consiguen que suene hasta una mesa de un bar en una noche de sarao flamenco. En otras ocasiones el virtuosismo es el resultado de años de esfuerzo, horas de trabajo continuo en las que hay que vencer también las etapas de desfallecimiento.

Ayer dediqué mi día completo a la música y fui feliz, muy feliz. Mi hija Elena terminaba el curso en el que ha obtenido el Grado Profesional de Música con una actuación de la orquesta del Conservatorio Pianísimo, en el que ha estudiado estos últimos años. Fueron casi dos horas de maravillosa música entre solistas y orquesta. La orquesta, dirigida por Pablo Simonetti ejecutó piezas de Ramskill (Don Quixote Rides Again), Pachelbel (Canon), Popely (The King and the Miller), Bach (Badineire) y Grieg (En la gruta del rey de la montaña).

Con la misma naturalidad con la que por la mañana tocaba a Bach, por la tarde debutaba con su nuevo proyecto musical, La Calle de los Versos, junto a Beatriz Carranza. Los dos conciertos del nuevo grupo resultaron bien, pero yo soy el padre y no puedo opinar. Solo decir que ellas disfrutaron y cuando una persona joven disfruta con la música hay pocas cosas que deban añadirse.


(Esta última foto es de Juan Postigo para TribunaValladolid.com.
En este enlace puede verse su reportaje fotográfico. 
Elena a la izquierda, Beatriz a la derecha)

viernes, 20 de junio de 2014

La calle de los versos


La calle de los versos es el nuevo proyecto musical de mi hija Elena Ojeda junto con Beatriz Carranza. Es curioso cómo descubres de pronto que los hijos crecen y tienes que limitarte a acompañarlos en ese crecimiento. En estas últimas semanas se han organizado, compuesto canciones, ensayado y buscado lugares para tocar. Después de actuar en algunas fiestas privadas, debutan mañana 21 de junio, Día de la música, en Valladolid. A las siete de la tarde en la Plaza de Fuente Dorada (gracias a Espacio Joven) y a las nueve en la Glorieta del Descubrimiento (organizado por Onda Expansiva), ambas actuaciones en acústico. Solo me queda desearles que se diviertan y luchen por aquello que desean.

Su página de Facebook en este enlace.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Indë, en el Café Teatro


Mañana jueves, 20 de diciembre, a las 22 horas, concierto de Indë en el Café Teatro de Valladolid. En el orden de la fotografía del cartel, de izquierda a derecha: Marta García (violonchelo), Elena Ojeda (guitarra y violín), Sandra García (guitarra y voz) y Julia Escribano (voz).

lunes, 26 de noviembre de 2012

Debut de Indë



Ya hay un nuevo grupo en el panorama musical español: Indë. Son jóvenes y les gusta lo que hacen. Y lo hacen bien y con ganas. Debutaron ayer domingo gracias a la feliz y ya consolidada iniciativa del Open Mic Pucela, que tantas oportunidades ha dado a los que comienzan, en el Bar Borsalino de Valladolid. Porque siempre hay comienzos, aun en tiempos en los que parece imposible. Por lo demás, qué os voy a decir, ya sabéis que una de las componentes es mi hija Elena.


lunes, 19 de noviembre de 2012

La vida está llena de posibilidades

Todo está mal, es cierto, pero es justo en estos momentos cuando se debe emprender el viaje. No importa si de ida o de regreso, cada uno debe llevar encima la experiencia y las ilusiones que atesora y caminar junto a aquellos a los que decide acompasar el paso. Sin ilusiones no se viaja, uno se deja llevar por la vida como una rama en la corriente del río. Llegará un momento en el que nos sucederá que ya nada nos ilusione y sea el momento de ir a la deriva: hay derivas hermosas si uno sabe adoptar la postura adecuada. Pero todavía no es hora de abandonarse y dejarse vencer. Por eso mismo, me veo en los ojos de mi hija y los del resto de las componentes de su nuevo grupo y sé que ellas buscan el lugar adecuado para respirar, aunque todo esté tan difícil y sé que son ellas las que deberán encontrar el camino adecuado entre tanto desencanto que nos han impuesto.

La fotografía es obra de Esther Frutos.

martes, 18 de septiembre de 2012

Mi hija ha descubierto a los Beatles


Mi hija ha descubierto a los Beatles. No sé cómo. Ahora los jóvenes no siguen la linealidad del aprendizaje que nosotros realizamos cuando tuvimos su edad, guiados por los locutores de las cadenas en las que se escuchaba música algunas horas al día o los pocos programas de la televisión en los que orientaban los gustos musicales. Incluso la forma en la que un amigo nos informaba de una novedad que había descubierto es muy diferente en la actualidad. Evidentemente, los padres poco influimos, como siempre ha ocurrido. Esto no es mejor ni peor, es diferente. Son otros tiempos. Los jóvenes se mueven en Internet por oleadas y remansos: muchos escuchan lo mismo que otros, pero siempre hay más posibilidades de encontrar algo nuevo. O de pararse a profundizar cuando, de pronto, surge en el camino uno de los grupos fundamentales de la historia del pop rock.

Sea como sea, hace unos meses mi hija descubrió a los Beatles. Lo supe porque un día me pidió que le ayudara a encontrar una partitura para piano de Let it Be. Recuperé, de pronto, mi memoria de los tiempos en los que me gustaron los Beatles y me hallé contándole cosas o recomendándole una u otra canción. Curiosamente, dejaron de ser un obstáculo las cosas que me hicieron apartarme del grupo y buscar otras músicas y otros géneros. Gracias a un cariñoso regalo, pude ver con ella Qué noche la de aquel día en una excelente edición. La película de Richard Lester no ha perdido con los años. Sigue fresca e innovadora. Mi hija fue descubriendo en ella los orígenes de tantas cosas que ha visto en las películas y los videos de grupos de música actuales, como si remontara hacia los orígenes.

Ojalá pudiéramos reencontrarnos ahora con la creatividad de Lester o de los componentes del grupo de Liverpool. Quizá porque toca, esto ha sucedido al mismo tiempo en el que a mi alrededor no hay más que reflexiones y muestras sobre aquella primera postmodernidad. Nació pensando que todo estaba ya hecho pero que todo podía hacerse de nuevo si se actuaba como si se acabara de descubrir el mundo: conciencia de lo que se ha hecho antes pero frescura para rehacerlo como si se ignorara. Hoy, que el mundo parece muy viejo y conocido, mi hija me ha hecho más joven: todo se puede intentar de nuevo, sin duda alguna.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Visiones del Amén para dos pianos


Olivier Messiaen (1908-1992) compuso sus Visiones del Amén para dos pianos en 1943. Sin duda, aun estaba bajo la impresión de la II Guerra Mundial y sus consecuencias. Apresado en Verdún, permaneció encarcelado en un campo para prisioneros de guerra cerca de Górlitz desde mayo de 1940 hasta marzo del año siguiente. La experiencia de la guerra acentuó en él su visión espiritual católica, que le llevó a componer su Cuarteto para el fin de los tiempos (estrenado durante su estancia en el campo de prisioneros) y estas Visiones del Amén. Si la influencia del catolicismo es palpable en casi toda su obra, en estas Visiones hay un evidente uso de lo espiritual como forma de aceptar y superar el conflicto pasado y conseguir una reconciliación de la historia con las creencias propias. Messiaen pertenece al género de artistas católicos que reflexionaron sobre la espiritualidad en el siglo XX (singularmente tras la II Guerra mundial, pero también antes, como George Bernanos) desde la vanguardia de la música, la poesía, la narrativa o el teatro, intentando sumar las propuestas más avanzadas técnicamente con la tradición espiritual para comprender lo que ocurría en tiempos tan convulsos o hallar consuelo del sufrimiento (recordemos como ejemplo que Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, se publicó en 1944 y El Poder y la Gloria de Graham Green lo había sido en 1940). Más allá de esta visión espiritual, varias de las obras para piano de Messiaen se pueden considerar como piezas maestras de las corrientes del siglo XX, dentro de las que fue un innovador que abrió caminos.

El trasfondo espiritual de las obras de Messiaen junto a sus propuestas rítmicas consigue provocar en las Visiones del Amén, un estado de sugestión en quien escucha estas siete piezas, más allá de su significado católico. El conjunto y su disposición y estructura consigue llevar de la mano a quien escucha esta música hacia el sosiego final. Tuve el privilegio de asistir ayer al conciero en el que el Sophia Hase y Eduardo Ponce (Atlantis Piano Dúo) interpretaron acertadamente la música de Messiaen en un lugar que contribuía mucho al éxito: el Patio de los Reyes del Museo Patio Herreriano de Valladolid, que lo había programado a precio verdaderamente asequible (5 euros, a lo que respondió el público, llenando el aforo) en los actos con los celebra el décimo aniversario de su irregular y, por momentos, decepcionante funcionamiento que le ha impedido ocupar el lugar que debería haber tenido en la ciudad y que ojalá ocupe en estos tiempos en los que tan necesitados estamos de proyectos culturales en unos momentos en los que parece que la cultura es la primera víctima de la crisis.

Hacia la mitad del concierto oscureció y una leve brisa hizo descender algunos grados la temperatura, unos pequeños murciélagos revoleteaban nerviosamente por encima del claustro y si la luz de la ciudad no lo hubiera impedido se hubiera podido apreciar el cielo estrellado. Parecía que el patio renacentista del Herreriano se había trasformado en gótico, mucho más acorde con la temática del concierto. No sé si esto había sido contemplado por los programadores, pero contribuyó al excelente efecto logrado y la sensación de haber asistido a un buen concierto.

lunes, 7 de mayo de 2012

Todo buen proyecto merece tener éxito: II Festival Online AU!


Acordes Urbanos (AU!) es una de las mejores páginas musicales en Internet de España. No es una página al uso: mantiene una coherencia en sus propuestas tanto en los grupos y el tipo de música como en el formato audiovisual. Es todo un ejemplo en el tratamiento musical en un plano secuencia admirable en entornos urbanos que quedan, así, incorporados a lo que se escucha. Se nota el pulso cinematográfico. Ha llegado ya a los cien grupos y más de doscientas canciones grabadas. Con ese motivo lanza su II Festival online desde hoy día 7 hasta el 12 de mayo: gratis y con calidad, un grupo cada día para culminar el sábado con un concierto en Medina del Campo. Todo un ejemplo.

martes, 23 de noviembre de 2010

Diego Fernández Magdaleno Premio Nacional de Música 2010


Diego Fernández Magdaleno ha sido galardonado con el Premio Nacional de Música 2010 en la modalidad de interpretación. Todos los que conocemos a Diego lo queremos por su forma de ser, disfrutamos con su calidad como escritor y admiramos su entrega a la música en todos los campos: investigación, gestión e interpretación. Como intérprete es especialmente relevante su cultivo de la música contemporánea española -en la que es uno de los grandes expertos-. Además es amigo y su blog está enlazado con La Acequia desde hace mucho tiempo, como conocéis los más antiguos lectores de este espacio. Hace tiempo que hablé de mis sensaciones al oírlo tocar y de su faceta de escritor de diarios. Traigo aquí, ahora, una fotografía en disolución luminosa de veriticalidad, como homenaje.

Un premio más que merecido, sin duda.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Acuse de recibo: The-Leznables Ratas Almizcleras y Presuntos Impotentes.


Caín Santamaría, compañero de la Burgosfera que un día fue el más joven de todos nosotros, autor de un blog excelente de texto e imagen y de aventuras tan recomendables que llegarán a exponerse en los museos de arte contemporáneo y en las que os invito a participar, me comunica que está disponible la obra del ya desaparecido grupo que inventó el sonido rock de Gamonal (de la que aconseja descargarse el disco entero En el país de los ciervos por sus extras y no hacerlo canción a canción), The-Leznables Ratas Almizcleras (según propia confesión, no están muertos, sólo mal enterrados). Sobre sus cenizas (las del grupo, no las de Caín), se ha constituido Presuntos Impotentes.

Dejo constancia aquí, para los que aman el rock hasta en sus facetas más gamberras y saben cómo en todos los barrios de los de antes nace un batería que merece la pena. No apto para gente sin humor.

Pasad un buen fin de semana.