sábado, 3 de octubre de 2026
Si llueve
jueves, 1 de octubre de 2026
Mañana será otro día
Al llegar a Nueva York, Juan Ramón Jiménez se preguntaba si ese cielo era el mismo de Andalucía. Ya ni siquiera podía llamarlo cielo, sino sky, cada día, new sky. Era tan nuevo que hasta el idioma era diferente. ¿Es este cielo el mismo de siempre? El de hoy, digo, este que parece nacido de sacudir una alfombra de tiza rojiza. No puede serlo. Cada día un cielo nuevo. No mejor o peor, diferente. ¿Mañana? Cierra este día ya, no da para más.
miércoles, 30 de septiembre de 2026
Arroyuelas
Junto a la acequia, arroyuelas en flor. El verano pervive en ellas en este inicio de otoño. Mis padres reposan junto a las arroyuelas. Las manos de mi madre, la mirada de mi padre, las manos de mi padre, la mirada de mi madre. Arroyuela, salicaria, frailecillo. Sonrío al pasar junto a estas matas en el paseo. Aquí, allá. Aún en flor. La acequia lleva agua todavía, deben estar regando alguno de los campos por los que pasa, bordeando la ciudad, tan dentro de mí.
martes, 29 de septiembre de 2026
Regresa el Club de Lectura
Curso 2026/2027 en el Club de Lectura
- Octubre: El viaje de los niños sin nombre de Yolanda Izard (Eolas).
- Noviembre. Poesía de Juan de la Cruz (Cátedra).
- Diciembre. Erguido hacia las estrellas. Una vida de Francisco de Vitoria de Lorenzo Silva (Destino).
- Enero. La gaviota de Fernán Caballero (Cecila Böhl de Faber) (Cátedra). .
- Febrero. La piedra oscura de Alberto Conejero (Cátedra).
- Marzo. Mujeres del 27. Antología poética, edición de José Luis Ferris (Austral).
- Abril: El metal y la escoria de Gonzalo Celorio (Tusquets).
- Mayo: Pajaritos preñados de Andrea Abreu (Anagrama).
- Junio: Por decidir.
EL CLUB DE LECTURA
El Club de lectura de La Acequia y ALUMNI UBU es un proyecto sin ánimo de lucro en el que todos los colaboradores realizan su aportación de manera generosa.
Su independencia garantiza que no recibe ningún tipo de influencia de editoriales ni de otros sectores relacionados con el mundo del libro que suelen orientar, a veces en exceso, la lista de lectura y los eventos que se organizan. Hay otros aspectos del club que inciden en la misma línea: se alternan obras de autores vivos con clásicos de la literatura y se lee siempre en lengua original (español). Se pretende, por lo tanto, huir de modas y no dejar fuera de la lista de lecturas anual clásicos de la literatura en español de necesaria lectura o relectura. Aunque nace del impulso de un profesor universitario, procura siempre extender sus actividades a la sociedad general organizando todo tipo de actos abiertos al público y no caer en el academicismo.
El objetivo fundamental es promover la lectura colectiva de los textos sugeridos de tal manera que las aproximaciones individuales se vean enriquecidas con las opiniones del grupo.
Una de las características más resaltables del Club de lectura es el uso de las nuevas tecnologías desde su inicio hasta el presente. Nació en el seno de la tecnología 2.0 y usando todas las posibilidades de internet. Su extensión al formato presencial permite a los matriculados en ALUMNI UBU utilizar el formato virtual como ayuda, enriqueciendo la experiencia lectora.
De hecho, hasta donde nos es posible conocer, es el club de lectura más antiguo en español con este formato que aprovecha todas las posibilidades de internet y las redes sociales.
Uno de los resultados del club de lectura, gracias a su presencia en internet (blogs y redes sociales), es que permanece como guía de lectura de los libros comentados para todos los interesados y lo hace de manera gratuita y en abierto. Es decir, es posible seguir comentando e intercambiando opinión sobre los libros tratados incluso tiempo después del tiempo de lectura porque los autores de los blogs participantes permiten comentarios nuevos.
Hay que resaltar que el acceso al Club de lectura es libre y se produce a través de internet por estos canales:
- Blog La acequia ( http://laacequia.blogspot.com/ ). Las entradas correspondientes al club de lectura suelen publicarse los jueves durante el curso académico y tienen su propia etiqueta ( https://goo.gl/yRhKJz ). En ellas se encuentra un comentario de la obra a leer y el resumen de las aportaciones de los otros participantes en la lectura que tienen blogs propios. Muchos de ellos son fieles desde su inicio, otros se han incorporado en momentos concretos por el interés que les ha despertado una lectura.
- Página en Facebook del Club de lectura ( https://goo.gl/7ubffQ ) y de Pedro Ojeda Escudero ( https://www.facebook.com/pedro.ojedaescudero ).
- Etiqueta propia en Twitter (#ClubdelecturadeLaAcequia).
En todos estos formatos se puede participar con aportaciones en las páginas y perfiles propios, comentando en los de los participantes o siguiendo la lectura en silencio. Hay testimonios de muchas personas que dicen haberles sido útiles estas lecturas a pesar de no haber comentado nunca o recomendaciones de seguimiento que los autores leídos hacen a sus lectores para que comprendan mejor sus libros. El índice de participación activa es muy estable desde hace años y el de seguimiento de las lecturas ha crecido notablemente, aunque varía según los títulos, como es lógico.
Es frecuente que los autores leídos participen con comentarios en alguna de las redes sociales en los blogs de los participantes. Así lo han hecho, por ejemplo, Óscar Esquivias, Laura Castañón, Sara Mesa, Juan Cavestany, Diego Fernández Magdaleno, Miguel Ángel Santamarina, Fernando Aramburu, Care Santos, José Manuel de la Huerga, José Luis Cancho, Ángel Vallecillo, etc. Esto ha permitido crear entre todos un espacio de encuentro entre los autores y sus lectores. Hemos de destacar que varios de los autores que han participado activamente en el club son premios de la crítica nacional o premios de la crítica de Castilla y León, también un premio nacional de la música, etc.
El ambiente en el Club de lectura es de respeto, colaboración y ayuda entre todos los participantes. Nunca se ha producido un hecho que haya exigido borrar comentarios ni llamar la atención a nadie por el uso de expresiones poco adecuadas.
Origen del Club de lectura de La Acequia
El éxito del proyecto impulsó el lanzamiento de uno de los clubs de lectura más antiguos en internet en español, gratis y en abierto. Durante el curso académico se propone la lectura de un título al mes, de todos los géneros: narrativa, poesía, teatro y ensayo. Se alternan autores clásicos con autores vivos y por él han pasado títulos de Miguel de Cervantes, Óscar Esquivias, Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Mendoza, Valle-Inclán, Lope de Vega, Juan Cavestany, Almudena Grandes, Pío Baroja, Lorenzo Silva, Antonio Machado, Miguel Delibes, Jesús Carrasco, Benito Pérez Galdós, Antonio Muñoz Molina, Pablo Neruda, Laura Castañón, Gonzalo Torrente Ballester, María Teresa León, Leandro Fernández de Moratín y José Luis Sampedro, Avellaneda, Carmen Laforet, José Antonio Abella, Carmen Martín Gaite, Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Fermín Herrero, Núñez de Arce, Diego Fernández Magdaleno, José Jiménez Lozano, Pedro Calderón de la Barca, Emilia Pardo Bazán, José Cadalso, Sara Mesa, Mariano José de Larra, Miguel Ángel Santamarina, Miguel de Unamuno, Marina Perezagua, Fernando Aramburu, Chaves Nogales, Care Santos, Luis Ángel Lobato, José Manuel de la Huerga, María de Zayas, Leandro Pérez, José Zorrilla, Juan Rulfo, Manuel Fernández Álvarez, Ángel Vallecillo, José Luis Cancho, Rafael Azcona, García Márquez... El listado completo de títulos puede consultarse en la columna derecha del blog La Acequia.
La ventaja de este club de lectura es que es absolutamente voluntario. Nadie tiene más pretensión que el de la lectura en común de las obras y el encuentro con los autores que quieren acompañarnos. No depende de ningún interés editorial y, por lo tanto, aquí no se lee bajo presiones comerciales o modas. Quien quiere sumarse a la lectura y a las actividades que programamos a lo largo del curso es bienvenido y puede hacerlo en parte del listado anual o en su totalidad, compartiendo con todos sus opiniones -que no tienen por qué ser siempre positivas- o en silencio, como guía de lectura personal. Y, además, al leer un libro al mes puede hacerse compatible con cualquier plan de lectura personal o con los propuestos por otros clubs de lectura.
Desde el año 2011 cuenta con dos formatos:
- El club de lectura virtual, al que pueden sumarse libremente todos los aficionados a la literatura. En el blog La Acequia, se publican todos los jueves entradas comentando diferentes aspectos del libro del mes, más un resumen de las noticias de las lecturas en las que se enlazan los blogs del resto de los participantes. También puede seguirse el club de lectura a través de comentarios en las entradas correspondientes o como meros lectores o participando en las redes sociales en las que está presente, como se ha señalado.
- El club de lectura presencial, sostenido por ALUMNI UBU (antes, Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos), que se reúne una vez al mes para comentar el título correspondiente. Se programan también encuentros con los autores de las obras (hasta ahora se han celebrado sesiones con Laura Castañón, José Antonio Abella, Fermín Herrero, Diego Fernández Magdaleno, Jaime Covarsí, Miguel Ángel Santamarina, Care Santos, Leandro Pérez, etc., y viajes a los espacios de algunas de las obras leídas (El hereje y Don Juan Tenorio nos llevaron a Valladolid, El río que nos lleva a Aranjuez, las Crónicas de la guerra de África a Tánger, con Cervantes y Jaime Covarsí viajamos a Alcázar de San Juan y Campo de Criptana y con la biografía de la reina Juana I de Manuel Fernández Álvarez nos acercamos a Tordesillas, etc.). Este segundo formato tiene plazas limitadas y hay que inscribirse al comienzo de cada curso, siendo necesario asociarse en Alumni Ubu. En la página de la asociación puede encontrarse el formulario para inscribirse como miembro del club presencial, solo con la finalidad de ocupar las plazas de las que dispone normalmente un club de lectura.
A lo largo del curso, el club programa diferentes eventos en abierto (viajes, encuentros con autores, presentaciones de libros, visitas a espacios relacionados con la cultura, etc.) y todos los interesados pueden acudir hasta cubrirse las plazas. También se han programado sesiones conjuntas con otros cursos organizados por ALUMNI UBU como el de historia y el de danza.
Las buenas relaciones del club de lectura con instituciones privadas y públicas han permitido colaboraciones puntuales con la Feria del libro de Burgos, la Universidad de Burgos, el Ayuntamiento de Burgos, el Museo de la Evolución Humana, el Instituto de la Lengua Castellano y Leonés, el Museo del Libro de Burgos, el Instituto Cervantes, la Casa Museo José Zorrilla de Valladolid, la ONG SBQ Solidario, la Biblioteca Pública de Burgos y un largo etcétera. También tiene relación directa con Valladolid Letraherido, el programa literario del Ayuntamiento de Valladolid.
Para la selección de los títulos se han seguido varios criterios a lo largo de estos años: votaciones públicas en las redes sociales, recogida de sugerencias, listados elaborados por el director, procurando siempre la variedad. Se admiten sugerencias.
Nuestra imagen
La imagen del club es muy expresiva, ajustada a su intención. Se trata de una mujer que lee, en concreto una maestra que lee: la figura de la maestra, su género femenino en homenaje a que la mayor parte de los participantes en los clubs de lectura son mujeres, su forma de darse a la sociedad. Es una de las figurillas encargadas a la artista artesana Francheska con motivo de la proyección de la premiada película documental Las maestras de la República, que se daba a los que contribuyeran a su difusión, como fue el caso del Club de lectura, al que se distinguió haciéndole entrega de esta figurilla (todas las figurillas son diferentes).
lunes, 28 de septiembre de 2026
Nos han quebrado
viernes, 25 de septiembre de 2026
Una manta sobre los hombros
Si yo me tuviera que ir de esta casa, adónde iría. Por un desahucio, por una guerra. Recomiendan tener las cosas importantes en una mochila: documentos, algo de comida para dos o tres días, una muda, dinero, un transistor pequeño de pilas, una linterna, agua, un producto que sirva para intercambiar por lo que te haga falta, como una cajetilla de tabaco, pero si soy un anciano o un niño, qué puedo llevar encima.
Recuerdo las imágenes de los que escapaban hacia Francia ante la inminente derrota de la República en 1939. ¿Qué llevaban? Los de las largas columnas que caminaban, digo. Muchos cargaban maletas grandes, hatillos. De aquellas fotografías llaman la atención sobre todo las mantas sobre los hombros. Fue un duro invierno. Una de Prats de Molló. A la derecha, un hombre conserva cierta elegancia en su postura, de espaldas al fotógrafo. A sus pies, dos maletas y una damajuana. De frente, por el estrecho sendero, cuatro hombres adultos, uno de ellos agobiado por el peso de una caja que lleva sobre sus hombros, un adolescente y dos niños con muletas. Uno es muy pequeño, el otro ya es un chaval que mira asustado a la cámara. Ambos, sin una de sus piernas, dan las manos libres a los hombres que les acompañan. Ahora que me fijo, al que lleva de la mano al niño más pequeño, también le falta una pierna: por la pernera asoma una pata de palo.
Algún atardecer se vaciarán nuestras ciudades, uno como este de hoy, lleno de rojos inciertos. Si ya estamos en guerra, cuántas de nuestras casas lo serán dentro de unos meses.
miércoles, 23 de septiembre de 2026
Leonard Cohen en el Puerto de Honduras
Subiendo al Puerto de Honduras aún se aprecian las huellas del incendio de agosto de 2025. La dirección del viento y el fuego retorció los árboles y el matorral, creando esculturas carbonizadas, que aún permanecen como testigos de lo ocurrido. A veces, en la revuelta de un camino, un árbol intacto. Poco a poco reverdece, pero aún tardará mucho esta tierra en ser lo que fue.
Subimos desde Hervás, hacia Cabezuela del Valle, en donde reservamos mesa para comer, recordando que hace años hicimos el camino en sentido contrario. Yo tenía una cicatriz en el labio y en el automóvil sonaba Bob Dylan. Nos pareció exótico: Bob Dylan en el Puerto de Honduras.
martes, 22 de septiembre de 2026
Cantos rodados
Salí a recoger unos cantos rodados para poner en el fondo de las macetas nuevas. Aunque ahora ya no se lleva y hay quien dice que puede ser malo, yo lo sigo haciendo como me enseñaron porque me ha dado buen resultado. Hago unos pequeños agujeros en el fondo del tiesto, pongo un puñadito de cantos y echo un buen sustrato antes de colocar el cepellón. He tenido que cambiar algunas plantas que han sufrido en exceso el calor de este verano y que no he podido salvar (aún estoy preocupado por el durillo). Hay todo tipo de consejos: apretar la tierra o dejarla respirar, regar nada más replantar o no hacerlo, no plantar inmediatamente y dejar que la planta se acostumbre unos días a la luz del lugar, en el tiesto del vivero. A veces, una planta es como un buen cuadro. Un cuadro debemos dejarlo unos días apoyado en la pared en la que queremos colgarlo, o en una estantería, como si necesitara comprender su lugar. Aclimatarse.
Los cantos rodados están por todas partes, no dejo de vivir en un valle, pero a mí me gusta cogerlos más allá del límite de la ciudad, como si estuvieran menos contaminados por el asfalto y el tránsito de vehículos y personas. Cantos de las afueras, como yo no he dejado de serlo. En la Cañada las bandadas de niños utilizaban los cantos para practicar la puntería y derribar objetos o romper cristales en los edificios abandonados, para apedrearse, para cazar pajarillos o ratas, para espantar a los muchos perros callejeros de entonces. Había cantos por todas partes, no hacía falta buscarlos, solo agacharse a recogerlos. Debajo del asfalto, la tierra de esta ciudad está llena de cantos, por aquí no hay playas que podamos encontrar bajo de los adoquines. A veces, se encuentra un canto perfecto, liso y equilibrado, para arrojarlo al agua del río y que salte. Un canto que se ajusta exactamente a la palma de la mano y que da gusto acariciar, comprobar su lisura, tan pulido por el tiempo, porque en realidad no es el agua quien lo alisa, sino el tiempo. Como a nosotros.
lunes, 21 de septiembre de 2026
Ahora que ya es otoño
martes, 1 de septiembre de 2026
Llega ya septiembre
El campo necesita ya adentrarse en el otoño después de un verano tan caluroso. Queda aún: cada vez los calores son más duros y largos. Desde donde estoy, por mucho que me empine, todo es horizonte. Están las tierras pardas y amarillas, tonos ocres hasta el azul escolar del cielo, interrumpidos por algún regadío, algo de cereal tardío, manchas verdes en un inmenso cuadro de una belleza violenta. He dejado atrás la viñas (cada vez los viñedos más extensos por el negocio del vino). Más allá me esperan las dehesas salmantinas. En cualquier lugar que te pares es el centro. A mediodía, la luz cae sobre los rastrojos y los baldíos, la sombra se pega al suelo, abrasada. Cuánta meseta dentro de mí, vaya donde vaya.
Llega ya septiembre con la urgencia de comenzar: retomar el trabajo, las obligaciones, las aficiones. Hacer pequeño balance de las provisiones para terminar el año de la mejor manera posible, agotados las esperanzas.
viernes, 21 de agosto de 2026
Gorriones
Esta asombrosa temeridad de los gorriones que se acercan a comer las migas de tu mesa. Uno, dos, tres cuatro, en confiada alegría. Recuerdo cuántos en mi infancia de las afueras, como si escoltaran la memoria. Los de la barriada los cazaban con tirachinas, con carabinas de aire comprimido y en los bares de aquel barrio de aluvión los servían fritos, como tapas, con un clarete de cigales. Ponme unos pajaritos, decían los hombres, para que no cayera el vino en vacío. También torreznos y unas aceitunas. Tapas de los lugares de antes, de mostrador alto y suelo lleno de envoltorios de los terrones de azúcar y cáscaras de gambas en domingo. Yo conocí el último bar de la ciudad por la Cañada Real, en una esquina de la hilera de casas molineras, junto a la vaquería del barrio. A principios de octubre, los rebaños de ovejas pasaban hacia el sur. Ya habían recogido el circo y los carruseles de la Feria, como pasaba antes, cuando las cosas sucedían la una a la otra.
Passer domesticus, en latín. De donde passar en latín vulgar y de ahí al medieval pássaro y pájaro. Todos los pájaros llevan dentro un alma de gorrión, entonces. Sin el gorrión, los pájaros andarían por ahí, sin que supiéramos cómo llamarlos. Suele ocurrir que en lo que menos nos llama la atención está la llave para comprender las cosas.
Este de hoy se detiene un rato sobre la mesa, me mira, quizá me interroga sobre la soledad de este café, de tantos. Apenas 30 gramos, 15 centímetros. Cuánta energía en él, brincando de a poquitos, hasta que se aburre de mí y se marcha. Termino el café, echo un vistazo al reloj del móvil. Yo también me marcho, aburrido de mí.
miércoles, 19 de agosto de 2026
Tu gesto
-este, por no ir más lejos-











