viernes, 15 de noviembre de 2019

Amanecer


Qué hacer con esta luz que viene a mí desde los cerros, con esta luz que me ofrece el día como si me fuera posible aceptarlo, como si no pudiéramos hacer otra cosa que tomar cada uno de los momentos y transitarlos.

martes, 5 de noviembre de 2019

Otoño


A este otoño le pido que me acoja en su seno con la tibia humedad de la tierra que se ensimisma, que me lleve por la sierra y me muestre los helechos de las zonas sombrías que caminan ya hacia el marrón rojizo, que me muestre todos los verdes posibles y la niebla que se levanta a veces para indicarnos un camino que está ahí, que sabíamos que estaba ahí pero no veíamos. Que venga con la fina lluvia fértil que hincha de gozo la tierra.

A este otoño le pido que me haga más tierra que nunca, que todo me sepa a la tierra que se prepara para dormir hasta la primavera, que no me deje perderme en las aguas que bajan ya por las barranqueras, frías y bravas, hacia los ríos, que no me zarandee como el viento a las ramas. Que me deje asistir al prodigio de las bayas rojas y al silencio de los senderos por los que han hocicado al amanecer los jabalíes buscando raíces y hongos, devorando las castañas entre los erizos.

Que me permita caminar sin más por los cordeles y las sendas de tu mano, de tu mano cierta, dejándome ir de mí y olvidarme, hacerme otoño y tierra.


domingo, 27 de octubre de 2019

XII Semana de Estudios Románticos


Mañana lunes día 28 de octubre da comienzo la XII Semana de Estudios Románticos. Estas jornadas nacen en la Casa de Zorrilla de Valladolid, un museo instalado en la casa natal del escritor José Zorrilla, y tienen como propósito el estudio de su obra, de su época y, en general, del romanticismo en todos los ámbitos, incluida su vigencia hoy. Se inscriben dentro del programa cultural Valladolid Letraherido, que dirijo para la concejalía de cultura del Ayuntamiento de esta ciudad junto a Paz Altés y se celebran siempre en los días próximos a la tradicional reposición del Don Juan Tenorio, su obra más popular.

Después de haber participado en varias ediciones, las coordino por primera vez. Tomo así el relevo de  Ángela Hernández, quien ha sido su impulsora y mantenedora en las ediciones pasadas, a veces afrontando todo tipo de dificultades. A Ángela hay que agradecerle su esfuerzo y trabajo, incluso en momentos en los que su salud se resentía por el trabajo que supone una organización de esta envergadura.

No sé si todos los que leen este blog conocen que mi especialidad como investigador es el romanticismo y que he estudiado la biografía y la obra de José Zorrilla en el contexto de aquella tumultuosa, contradictoria y fecunda época. Como asesor del bicentenario del poeta que celebramos hace apenas dos años, una de los resultados de los que estoy más satisfecho es de la nueva visión del escritor vallisoletano que debemos mantener.

  • El lunes 28 intervendrá Javier Barón Thaidigsmann, Jefe de Conservación de Pintura del Siglo XIX del Museo del Prado, sobre La pintura del siglo XIX en las colecciones del Prado. Desde la Casa de Zorrilla nos incorporamos a las celebraciones del bicentenario del Museo. 
  • El martes 29 María López García, profesora del Conservatorio Superior de Danza María de Ávila de Madrid, charlará sobre Un paseo por el ballet romántico
  • El miércoles 30 intervendrá Juan María Bilbao Ubillos, catedrático de Derecho constitucional de la Universidad de Valladolid, con el tema: Una lectura política del romanticismo: los orígenes del constitucionalismo
  • Concluirán las jornadas con la intervención de Rosario Charro García, profesora de la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León sobre Los Tenorio de Dalí.


Todas las charlas tienen el rigor de los especialistas pero presentan el atractivo de que están dirigidas a todo tipo de público. 

El lunes 28, después de la conferencia inaugural, la Asociación Amigos del Teatro de Valladolid nos hará disfrutar con su tradicional representación de las escenas del cementerio del Don Juan Tenorio en los cipreses del jardín romántico de la Casa de Zorrilla. He de agradecer el cariño con el que esta asociación ha colaborado siempre en estas jornadas, incluso interrumpiendo sus ensayos de la obra, que monta en esas fechas en el Teatro de Zorrilla de Valladolid. La mejor representación tradicional del drama que puede contemplarse hoy.

Todas las conferencias tendrán lugar en la Sala Cossío de la Casa Revilla a las 19:30 hs. La entrada es libre hasta completar el aforo.

sábado, 19 de octubre de 2019

Los monstruos



Ay de aquellos que solo ven los monstruos en el bando contrario.
*
Como seré devorado por los míos, procuraré que tengan una digestión pesada.
*
En las banderías, lo más curioso sucede cuando los enfrentados no se dan cuenta de que los monstruos de un lado y del otro sirven a los mismos amos. El que se lo dice se expone a las iras de todos. Paciencia.

jueves, 17 de octubre de 2019

Sheila Blanco, Cantando a las mujeres del 27.


Hace meses me llegó el rumor de que Sheila Blanco tenía un proyecto para visibilizar a las poetas del 27 y después seguí las referencias en la prensa de sus conciertos hasta que la oí cantar en el pasado mes de mayo en la plaza del Solano de Candelario con motivo de la celebración del encuentro de Voces del extremo coordinado por la poeta Montserrat Villar, a la que tanto aprecio y quiero. Poco necesita esta cantante para trasmitir sinceridad en lo que hace porque lo lleva todo consigo: bastó un órgano eléctrico, una plaza recogida y su voz. El proyecto me pareció tan importante que, en cuanto pude, procuré llevarlo a Valladolid Letraherido, el programa cultural que coordino para la concejalía de cultura y turismo del ayuntamiento de Valladolid junto a Paz Altés. Cantando a las poetas del 27 pudo escucharse en la Sala Delibes del Teatro Calderón de Valladolid el 11 de octubre gracias a la generosa colaboración de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.

Sobre estas mujeres escritoras se echó una capa de silencio que ha durado décadas por diversas causas que a todos se nos alcanzan. Si buscamos en cualquier servidor de internet imágenes de poetas de aquellos tiempos de la vanguardia hay que pasar muchos enlaces hasta encontrarlas con nombre y apellidos. Comienzan a aparecer en fotografías de grupo, junto a los más afamados miembros de la vanguardia española, pero en estas imágenes no se las identifica con su nombre y pueden parecernos novias, esposas, amigas, curiosas acompañantes en banquetes y reuniones. Aunque no del todo oscurecidas (alguna de ellas ha tenido una recuperación de su obra e importancia anterior, como María Teresa León), hasta el estreno del documental titulado Las sin sombrero (2015) y la publicación del libro con el mismo título que lo complementa no tuvieron una apreciable visibilidad. La Residencia de Estudiantes y Acción Cultural Española también ha hecho una magnífica labor en este campo. La plena recuperación está todavía por lograr porque de muchas de estas escritoras no hay estudios suficientes ni ediciones modernas y asequibles. Recordemos que un escritor no existe realmente hasta que no es posible leerlo de la misma manera que los cuadros y las esculturas deben colgarse en los museos.

Cantando a las poetas del 27 es más que un concierto. Parte de una rigurosa investigación en la que Sheila Blanco ha estudiado profundamente la vida y la obra de varias de las poetas de la vanguardia, incluso con entrevistas con sus herederos (Josefina Romo Arregui, Concha Méndez, Elisabeth Mulder, Margarita Ferreras, Dolores Catarineu, Cristina de Arteaga, Pilar de Valderrama, Carmen Conde y Ernestina de Champourcín), poniendo música a los poemas seleccionados, todos ellos de interés, algunos tan actuales como si se acabaran de componer, un puñado de ellos de gran impacto, que permanecen en el recuerdo del espectador especialmente por la delicada firmeza de la voz de la cantante. La variedad de las poetas, los temas y los ritmos hace ágil el programa. Durante algo más de una hora, Sheila Blanco informa al público de manera muy atractiva y cercana sobre cada una de las piezas y su autora, antes de interpretarla al piano. Finaliza el concierto con un poema propio que no solo no desentona sino que es un brillantísimo broche que sobrecoge por la letra y por el ritmo, que se consigue exclusivamente con las palmas y la caja torácica de la cantante. No puede haber mayor belleza que esa desnudez de la voz de la cantante. Todo el concierto es oportuno, reivindicativo y elegante.

Sheila informó de que acaba de terminar la grabación del disco del proyecto. Su publicación será, sin duda alguna, uno de los pasos más importantes que se hayan dado para la definitiva recuperación popular de este grupo de mujeres escritoras.

Fotografía de Chuchi Guerra, al que agradezco el permiso para su publicación.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Paisaje de ciudad con río al fondo


Contemplo mi ciudad. Al fondo, el páramo
limita el horizonte con la calma
del otoño. Atardece.

Por la estación de Ariza La Esperanza,
camino de otras tierras,
un viejo tren de carga
anochecido y lento,
fúnebremente pasa.
Oigo su longitud, la fatigosa
manera en la que salva
cada tramo de vía.

Pienso en ti, que me faltas,
abrazada en el río por los chopos,
tan leve ya, mecida por las aguas.

Monótono y metálico,
el tren sigue su marcha.

© Pedro Ojeda Escudero, 2019

martes, 15 de octubre de 2019

La raíz de la esperanza. Significado de Campos de Castilla de Antonio Machado.


En cada relectura crece la importancia de Campos de Castilla de Antonio Machado. El poemario comienza siendo una meditación poética sobre las causas de la decadencia de España. Dado que en la revisión que hacen los modernistas de la historia Castilla fue el motor sobre el que construyó la nación española, Machado fabrica el símbolo del Duero como corazón no ya de Castilla ni de España sino de Iberia. Sería interesante debatir sobre todo esto. Al incorporarse al iberismo, Machado supera la visión tradicional del problema de España y amplía su análisis y soluciones.

Para el poeta, la raíz del problema consiste en que los seres humanos son inferiores al paisaje y, además, lo agreden, pero hay una esperanza. En la edición de 1912 sitúa significativamente La tierra de Alvargonzález en la parte final del libro. Recordemos que en ella los dos hijos mayores se convierten en parricidas, rompen con la tradición y no tienen la voluntad ni la inteligencia que pide la naturaleza, pero el hermano menor sí. Ha viajado, ha hecho fortuna, respeta la tradición pero trae también todo lo aprendido y la voluntad del esfuerzo. Este es el cierre de esperanza de la primera edición: un modelo de comportamiento positivo. Si queremos solucionar el problema debemos ser como este indiano. Luego viene el poema A un olmo viejo, que podría leerse en el mismo sentido, pero la referencia que encontramos en él al corazón del poeta introduce ya el relato autobiográfico. La esperanza de primavera es algo más personal.

La edición de 1917 amplía mucho el poemario con los poemas compuestos ya en Andalucía, pero también su significado. Abandona la severidad crítica y el tono de meditación profunda de 1912 y traza nuevos caminos que abren sendas de gran fecundidad en la poesía española posterior. Por un lado, introduce la experiencia autobiográfica de forma directa, sencilla y sincera (el proceso de duelo por la muerte de Leonor); por otro, la meditación sobre las causas de la decadencia española son evidenciadas de manera más irónica y juguetona -aunque igualmente críticas- que en 1912 en el retrato de unos tipos sociales rentistas y con la cabeza vacía representantes de una España de charanga y pandereta a la que se enfrenta otra más joven, dinámica y con ganas de cambiar la situación, la España de la rabia y de la idea. La crítica va contra estos personajes pero también contra todas las instituciones que los alimentan, incluso contra la visión de una religión de la sangre y de la muerte frente a una religión de la acción, del amor y de la vida, que es la que quiere Machado (es ejemplar la Saeta, tan mal comprendida por muchos que no se paran a pensar lo que verdaderamente dice). En todo esto, la esperanza se concentra en una tercera España que no es ni la que muere (la decimonónica) ni la que bosteza (la que no tiene voluntad ni pensamiento). Con estas dos Españas no dice Machado lo que tantos creen: 



Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.


Esa tercera España no está marcada en el poema por las ideologías sino por su capacidad de dinamismo y progreso. Es la España de Abel frente a la de Caín. Y por si hubiera alguna duda, suma los Elogios para proponernos ejemplos concretos, con nombres y apellidos, de españoles que caminan por las nuevas sendas y abren esa España joven y moderna.

Hay un tercer motivo de celebración en el giro que introduce Machado en Campos de Castilla: lo popular. No es una mera imitación de las formas, el tono y las expresiones del pueblo que él conoce tan bien en el folclore, sino que Machado se hace pueblo en los Proverbios y cantares como ningún otro gran poeta lo ha sido antes. Y un cuarto: en algunos textos, como En tren o  Poema de un día juega con lo prosaico e incluso el ripio, deja fluir el pensamiento y descubre definitivamente para la gran poesía española el valor de lo cotidiano de una forma muy diferente y más poética que Campoamor, por ejemplo (otra cosa son los poetas que antes lo practicaban incapaces de ir más allá).

Qué maravilla aquel año de 1917 para la poesía española: las Poesía completas de Antonio Machado conteniendo estos descubrimientos  se juntaban con Diario de un poeta recién casado de Juan Ramón Jiménez para abrir todas las sendas por las que ha trascurrido desde entonces.

viernes, 11 de octubre de 2019

Trece años de La Acequia


Quién sabe si mañana
tocarán a rebato

Este blog cumple hoy trece años. Gracias a los que pasáis por aquí.
**
Breve historia de La Acequia (pincha sobre los enlaces para acceder):
Primera entrada (11 de octubre de 2006).
Razón del título del blog (12 de octubre de 2006).
Primer año.
Segundo.
Tercero.
Cuarto.
Quinto.
Sexto.
Séptimo.



lunes, 7 de octubre de 2019

La sombra de un pino y lectura ecologista de Campos de Castilla de Antonio Machado.


En este semestre, el mes de octubre es el mes en el que toca Machado: en el que hablo de Antonio Machado en clase. Estos días comento Campos de Castilla. En sus primeros poemas (A orillas del Duero y Por tierras de España), el autor aborda el problema de España, las causas de su decadencia y las posibilidades de regeneración del país a partir de la idea de que el corazón de Iberia se encuentra en el río Duero (El Duero cruza el corazón de roble / de Iberia y de Castilla). Ve Machado el paisaje agredido por sus pobladores, que están lejos de ser los que desde aquellas tierras hicieron España y se han convertido en quienes incendian los pinares y abandonan el campo, faltos de voluntad y esfuerzo modernizador. Aunque el poeta construye la idea a partir del simbolismo con la finalidad regeneradora propia de aquellos tiempos, estos poemas permiten hoy una lectura desde un cierto ecologismo:

El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

El ser humano no está a la altura que requiere el paisaje, es inferior a él y lo agrede. Como consecuencia, su presente está maldito y su futuro incierto. No son los únicos poemas en los que Machado refleja esta preocupación por la naturaleza y la relación que establece el ser humano con ella.

Curiosamente, estos días en los que toca Machado se ha caído un pino en el jardín de mi Facultad. Si no me falla la memoria, es el tercero en pocos meses. No sé a qué se debe pero es preocupante que suceda. Este pino se plantó aproximadamente cuando Antonio Machado escribía los poemas anteriores que se publicarían en la edición de 1912 del poemario. Siempre he tenido una cierta ensoñación según la cual alguien que pasara un tiempo en este jardín por entonces -un enfermo, el personal sanitario, el familiar de un enfermo-, tuviera en sus manos un ejemplar de Campos de Castilla y se sentar a leer en alguno de los bancos:

El pino es el mar y el cielo
y la montaña: el planeta.

Este pino, como los otros dos que se cayeron antes que él hace unos meses ya no están. Queda la sombra de ese pino vagando por los rosales del jardín de mi Facultad, sin saber dónde agarrarse y se irá hacia el río para ir camino del padre Duero. ¡Cuánto deseo que sea la última sombra que perdamos!

viernes, 4 de octubre de 2019

De mi corazón a mis asuntos. En Sevilla.


En Sevilla, como en todas las ciudades tomadas por el turismo masivo, hay que huir del centro y refugiarse en los pequeños lugares de los barrios para encontrarse con Sevilla. Allí la ciudad no ha sido trampeada ni las fachadas lucen falsas y recién hechas ni los restaurantes obran de oficio. Ya se ha comentado mucho el daño que se hace a las ciudades lo que parece enriquecerlas y la difícil convivencia que se plantea para los que han vivido siempre en una plaza ahora tomada por decenas de miles de personas al día. El centro de las ciudades que hay que visitar se nos hace inhóspito. En estos lugares lejos del circuito turístico, en cambio, pisas el albero y la tierra en las plazas y alguien cuida las macetas.

Paseo de tu mano para verlo y me dejo llevar porque no quiero ahora marear río abajo, a la deriva. Al menos, tu mano timón y tus ojos de horizonte verde me llevan a puerto seguro durante unos días.

*

Escribo de flores porque no quiero hacerlo de la mediocridad de la vida pública de este país. De la vileza del debate político, de la escasa altura del pensamiento en los medios de comunicación, del predominio de un arte superficial, del ruido de las redes sociales. De cómo se ha abandonado a la educación en todos sus niveles. De cómo el diálogo es un concepto arrumbado en el sótano más empolvado. Escribo de flores porque me hacen detenerme en el trajín urbano y acercarme a lo más pequeño. Y mientras tanto voy, como dijo el poeta, de mi corazón a mis asuntos.

*

Aquí este inicio del otoño no lo parece, pero por esta tierra el otoño suele desdecirse. La delicadeza de los tonos celestes del jazmín azul y del azul lavanda de la parra reloj me hace detenerme y acercarme a contemplarlas. Es curioso: ni una ni otra son originarias de por aquí. Vinieron de fuera y aquí llenan las rejas y los patios. Son hermosas y resaltan del verde de las hojas de la planta. Pasear por algunas calles es pasar entre verdes, azules y violetas, como si estuvieras en otro lugar, más lejos. Quizá, más dentro.

*

¿De dónde vendrá este rosa pálido de la flor de la buganvilia que tan bien se ha aclimatado a las orillas del Guadalquivir? Sus flores pueden ir del rojo que se proclama hasta el magenta más elegante y majestuoso o el misterioso púrpura. Las he visto fucsias, blancas, pero nunca desapercibidas. Este rosa pálido podría perderse al rozarlo por curiosidad con las yemas de los dedos. Tan frágil.

*

Tampoco es de aquí el jazmín común, pero quién entiende Sevilla sin su blancura y su olor. A veces la calle huele a jazmín de forma tan intensa que embriaga, dicen, como sucede también con el azahar en la temprana primavera de esta tierra. Blanco jazmín, deberíamos tomar ejemplo.




jueves, 3 de octubre de 2019

El viaje


Lejos de mí, tan lejos como sea posible,
donde no pueda verme ni sentir que respiro,
ni encontrarme en la esquina sin saber dónde voy,
mirándome las manos sin tenerlas por mías.
*
Veo, desde la ventanilla, el horizonte de la meseta cortado a nivel. Abajo la vega del río, el cauce avanzado de chopos; arriba el cielo. La línea recta es el tajo del horizonte, pero hoy busco la sinuosa curva del río, que juega con el tren. Por muy rápido que viaje, no llega a tiempo nunca el ferrocarril al agua, no llego nunca al río, en sus meandros.
*
Quizá un día haya huido tan rápido de mí que consiga encontrarme y pueda sentarme conmigo a conversar ante un café, como dos viejos amigos a los que se les atardece sin darse cuenta contándose qué tal les ha ido en la vida.

miércoles, 2 de octubre de 2019

La ciudad, en la noche


Vista así, de lejos e iluminada en la noche, la ciudad parece una maqueta de sí misma. Se podría jugar a ser un diablo cojuelo como el de la novela de Luis Vélez de Guevara, levantando los tejados para ver qué hacen sus pobladores en la intimidad, fuera del control de las normas sociales, pero siempre habrá alguien que levante el nuestro y nos vea como si fuéramos maquetas de nosotros mismos. En el fondo, somos seres expuestos a la intemperie. No hay ciudad que nos ampare.