domingo, 11 de abril de 2021

Almendrucos

 


Trepábamos a los almendros con la impaciencia de los niños que no pueden esperar a que maduren los almendrucos. Entre la floración y la aparición del fruto intensamente verde pasan un puñadito pequeños de semanas, pero la almendra no madura hasta el otoño. Demasiado tiempo para contemplar sin más aquellos cinco almendros añosos y grandes. Al inicio de las vacaciones subíamos a los almendros y con la carga de frutos en las manos corríamos a las traseras de las casas. Todas las semillas estaban verdes, pero abríamos los almendrucos uno tras otro para comprobarlo. Algunos servían para fabricarnos silbatos con el sabor de la primavera pasada, de la que apenas teníamos memoria, entregados ya al verano.

Ahora ya no tengo memoria de los próximos otoños.




lunes, 5 de abril de 2021

Anuncio de la presentación de La metáfora del mirlo en Madrid

 


Este martes 6 de abril presento La metáfora del mirlo en el Ateneo de Madrid. Esta institución, fundada en 1820 gracias a las ideas renovadoras de la sociedad moderna que buscaba la mejora del mundo con la confianza depositada en el progreso científico y en el intercambio de las nuevas ideas que hacían del ser humano el centro del debate a partir de la razón y la libertad, me es muy querida. Como estudioso del siglo XIX, he tenido la oportunidad de investigar sobre los debates y encuentros que promovió y sobre la biografía de sus personajes más importantes. Presentar la segunda edición de La metáfora del mirlo en su sede y con una mesa como la que figura en el cartel es todo un honor que agradezco a la infatigable labor de mi admirado Francisco Cánovas.

A partir del miércoles, volveré a publicar en este blog, tras el descanso de las vacaciones de Semana Santa.

martes, 30 de marzo de 2021

En el Prado de los Centauros

 


Las reses que pastan en el Prado de los Centauros miran asombradas el cielo, que no reconocen. La calima ha borrado el azul puro y escolar de estas sierras. La poca nieve que queda en las cumbres se entenebrece y se envuelve con una manta de arena. De pronto recuerdo, que hace un año, durante el confinamiento estricto de la población, las nubes se agarraban a diario a la sierra y lamían la vegetación. El cielo estallaba en gradación de azules y blancos.

Los centauros tienen la virtud de su doble condición: son la objetivación de lo que escondemos los seres humanos.

¿Cuánto tarda uno en sacudirse el polvo del camino cuando se llega a un prado?

Yo, que ya no estoy a la mitad de mi camino, qué tendré que ver. No me refiero a las cosas repetidas, las falsedades y las estrategias ruines, sino a las nuevas, las que causan el asombro. Como después de ascender a una cima y alcanzar a ver un valle que ya no podremos recorrer.

domingo, 28 de marzo de 2021

Jacintos y ludotecas sin ley

 

Los jacintos brotan en las cunetas, a ambos lados del camino. Por aquí, el campo tiene gotas de sangre azul y malva en toda la sierra, algo de amarillo. Tiene el jacinto la delicadeza de las cosas más frágiles, pero motea el paisaje de belleza.

La fragilidad humana tiene otra densidad en estos tiempos. Un barco ha taponado el canal de Suez y deja en evidencia la debilidad real de una parte del progreso que ha especializado el mundo en sectores productivos. Tenemos todo a miles de quilómetros.

En España, por ejemplo, hay quien quiere especializar una parte del territorio convirtiéndolo en ludoteca sin ley para los que echan de menos la fiesta perpetua. Para eso trabajan, dicen. Si no pueden venir, parecería que nos arruinamos. Con este ruido no nos da tiempo a pensar soluciones mejores.

martes, 23 de marzo de 2021

Saqueo

 


Excavamos minas para saquear la tierra como muchos horadan nuestro interior en busca de minerales preciosos que robarnos. Y una vez vaciados, solo el eco puede abrazarnos, pero en tantas ocasiones la voz repetida no nos encuentra. Nos sacaron las entrañas para construir espejismos. Ayudamos: Este es mi corazón, ofrecemos con la víscera aún palpitante en nuestras manos. Si al menos lo sembraran en los jardines. Alguien grita nuestro nombre en la boca de la  mina, quizá esta primavera traiga la esperanza.

lunes, 22 de marzo de 2021

Un palomar caído y un horizonte de aerogeneradores

 


En Hornillos de Cerrato, al lado de la ermita, un palomar caído y un horizonte de aerogeneradores. Detrás, las minas de yeso abandonadas y los restos del castillo. Abajo, una chopera para la sombra del verano.

El adobe de esta tierra se sujeta por el tejado. Caído este, la casa se hace tiempo.

A pesar de la larga historia, no conozco tierra más presente que esta. El horizonte es una línea divisoria que abre el tiempo en dos y nos deja la decisión a nosotros. Algunos se van y se hacen futuro, dejando atrás los arroyos y las tierras onduladas por las lomas y los valles. Otros se fueron y son ya pasado. El presente se agarra a los cerros. Mires donde mires no hay más tiempo aquí que el ahora.

Está la tierra de Castilla hermosa en este marzo. Verdean ya los campos y el cielo es del azul de los dibujos escolares.

domingo, 21 de marzo de 2021

¿Cómo faltar al verso?

 

¿Cómo faltar al verso que te ofrece
el día con su luz a la medida,
hoy que verdean ya los cereales
en las tierras que bajan hasta el río?
Mira allá, cómo mana el hontanar,
tan crecido de robles. Baja el agua
hasta el arroyo Medio. La pradera
te promete la extensa precisión
de la palabra en cada leve brisa
que mece, cuidadosa, los narcisos.

© Pedro Ojeda Escudero  (2021)

jueves, 18 de marzo de 2021

La historia desde los que la padecen

 



Uno de los muchos aciertos de Trafalgar es que está contada en primera persona por un testigo de los acontecimientos que no es un protagonista de la gran historia sino un héroe secundario, en palabras de Georg Lúkacs, que asentó una herramienta metodológica de primer orden para analizar y comprender la novela histórica. Inicialmente, se construye el personaje de Gabriel de Araceli a la manera de la picaresca española, derivada ya en costumbrismo. Gabriel de Araceli nos cuenta su historia cuando ya es un hombre mayor y, desde las primeras líneas nos da cuenta de esa condición de secundario:

Se me permitirá que antes de referir el gran suceso de que fui testigo, diga algunas palabras sobre mi infancia, explicando por qué extraña manera me llevaron los azares de la vida a presenciar la terrible catástrofe de nuestra marina.

Al hablar de mi nacimiento, no imitaré a la mayor parte de los que cuentan hechos de su propia vida, quienes empiezan nombrando su parentela, las más veces noble, siempre hidalga por lo menos, si no se dicen descendientes del mismo Emperador de Trapisonda. Yo, en esta parte, no puedo adornar mi libro con sonoros apellidos; y fuera de mi madre, a quien conocí por poco tiempo, no tengo noticia de ninguno de mis ascendientes, si no es de Adán, cuyo parentesco me parece indiscutible. Doy principio, pues, a mi historia como Pablos, el buscón de Segovia: afortunadamente Dios ha querido que en esto sólo nos parezcamos.


Nacido en el gaditano barrio de la Viña, Gabriel nos contará desde sus primeros recuerdos y juegos en la Caleta hasta las consecuencias del desastre de la batalla de Trafalgar (por hablar solo de la primera novela de la serie). Dado que Gabriel no es un pícaro-delincuente sino una persona normal que se ve sometido a las consecuencias de la azarosa vida del siglo XIX español, el tono de la novela ya está hecho desde estos primeros párrafos: el narrador es un testigo más que un protagonista y, como tal, nos cuenta la historia adoptando una cierta distancia con lo narrado, aunque esté inmerso en lo más duro de los acontecimientos. A ello ayuda y no poco que se nos cuente desde la perspectiva del que ha vivido mucho después de lo ocurrido. Desde esa perspectiva de una persona que ve la historia desde abajo, que la sufre y no la protagoniza, nace otra de las condiciones ideológicas de la narrativa. Y se completa con la entrada de la vida cotidiana, las emociones y la vida doméstica. En las primera páginas, Galdós asienta definitivamente los Episodios Nacionales como la historia contada por quienes la padecen y cuyo papel en ella es fundamental como carne de cañón, pero anecdótica para los tradicionales libros de historia. Todo un acierto que separa radicalmente estas novelas de la literatura histórica romántica y de los tratamientos habituales de esta modalidad hasta el momento.

NOTICIAS DE NUESTRAS LECTURAS

El pasado mes de enero terminaban las conmemoraciones con motivo del centenario del fallecimiento de Benito Pérez Galdós. Pasados los grandes fastos, el mejor homenaje a un escritor siempre es leerlo. No es la primera vez que don Benito asoma en el Club de lectura y, con toda seguridad, no será la última. En estos momentos convulsos en los que todo se pone en cuestión, es bueno leer la novela con la que arrancara uno de los grandes proyectos narrativos españoles, los Episodios Nacionales, que nos plantea hoy los mismos interrogantes que entonces ante un cambio de sociedad y la competencia de los gobernantes. Adelante, entonces, con Trafalgar, que nos ocupará las próximas semanas. De la novela hay muchas ediciones, críticas y populares. Aunque siempre recomendaré las que van acompañadas de aparato crítico (prólogo y notas a pie de página) como las de la editorial Crítica, la RAE o Cátedra, podemos afrontar con éxito su novela en cualquiera de las otras ediciones e, incluso, en la que podemos hallar gratis y con un texto correcto en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en este enlace.

María del Carmen Ugarte García señala con acierto las tres condiciones de la propuesta galdosiana: pacifismo, mirada desde abajo y mirada desde el mundo doméstico. Una entrada más que recomendable.

Pancho da cuenta de la polifonía de voces de la novela y, en especial, de la mirada femenina. Y termina con una canción de los Rolling Stones, que no se puede pedir más. ¿Que cómo lo hace? Aquí tienes la respuesta.

AVISO A LOS MIEMBROS DE LA SECCIÓN PRESENCIAL DEL CLUB

La evolución de la pandemia por COVID-19 en la llamada tercera ola, provoca que no podamos reunirnos presencialmente con normalidad. Las instituciones con las que colaboramos habitualmente (Universidad de Burgos e Instituto de la Lengua de Castilla y León) tienen cerradas sus instalaciones para todo lo que no sea el funcionamiento ordinario de las mismas, por cuestiones sanitarias, y todo nos lleva a ser lo más prudentes posibles. Por este motivo, los participantes recibirán los materiales a través del correo electrónico. Todo antes que detener completamente el funcionamiento del club. Sé que sabréis comprenderlo. Si alguno de los participantes en el formato virtual a través de las redes sociales quisiera recibir estos materiales, debe facilitarme su dirección de correo electrónico.

Pido a los miembros del Club de lectura en su formato presencial que presten atención al correo electrónico porque se está intentando buscar una sala que nos permita reunirnos con todas las garantías sanitarias a partir de marzo siempre que la evolución de la epidemia nos lo permita.


Recojo en estas noticias las entradas que hayan publicado los blogs amigos (si me he olvidado de alguien, agradezco que se me avise). Entrada del Club de lectura cada jueves (salvo casos excepcionales) en este blog.

Para conocer la forma de seguir las lecturas de este club y sus características y la lista del presente curso, pinchar sobre este enlace.

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

martes, 16 de marzo de 2021

Poesía y mundo rural

 


La presencia del mundo rural en la poesía es permanente y universal. Hubo un tiempo en el que era el lugar natural del poeta. Después, cuando el ser humano se fue alejando del campo, el mundo rural en la literatura ha pasado por diferentes tratamientos, desde el desprecio en el habla y las costumbres rústicas, hasta su idealización en la poesía bucólica, en el mito o en la fabulación moderna. Son muchos los tópicos literarios que se asocian con este tema. Algunos, como el desprecio de corte y alabanza de aldea definen una época; otros una actitud ante la existencia, como el canto a la vida retirada.

El siglo XX ha significado, en España, el abandono del mundo rural y nuestros pueblos se han vaciado. Lo describió con exactitud Antonio Machado en 1912 en Campos de Castilla, libro cargado de ideología noventayochista, y la sangría ha continuado hasta nuestros días, en los que algunas comarcas son desiertos de población. La poesía acompañó la emigración y se hizo urbanita y hay poetas en los que no hay un solo atisbo de campo y en algunos críticos se observa un desprecio hacia todo lo que no huela a asfalto.

Desde los años sesenta ha aumentado la conciencia de la reintegración en la naturaleza, acompañando al ecologismo. Un puñado de poetas habían resistido y han servido de modelo para reparar al que hace unos años se puso nombre: la España vacía. Un nombre que ofendió a los que habitaban en ella y se ha derivado al más acertado España vaciada, un concepto que habla de una expropiación de un tipo de vida y que denuncia que la emigración se debió sobre todo a políticas industrializadoras acompañadas de una agresiva publicidad sobre una vida moderna basada en la urbanización de todo el territorio como concepto exclusivo y a la falta de interés político para aplicar medidas que solucionaran el abandono de los servicios públicos y mejoraran la dureza del trabajo en el mundo rural. A modo de ejemplo, aún no hay un tejido de comunicaciones digitales eficaz, se han cerrado líneas férreas y de autobús que vertebraban la vida en muchos pueblos, falta una política sanitaria y educativa en las zonas rurales, etc.

Ahora se ha definido el redescubrimiento del mundo rural en la poesía española como neorruralismo. Una etiqueta en la que se engloba por igual a un grupo heterogéneo de poetas que no tienen en común más que el hecho de que buena parte de su obra trate del mundo rural. La denominación, como otras similares, fracasa desde su origen, pero ha servido para que muchos se den cuenta de que existe una corriente literaria que nunca ha abandonado el campo, otra que regresa a él y al pueblo y también para que algunos poetas redescubran que es posible escribir sobre este tema sin avergonzarse.

Sobre estas y otras cuestiones tratarán las IV Jornadas de Poesía en Valladolid coordinadas por el poeta y profesor Javier Dámaso en el seno del programa Valladolid Letraherido, con la colaboración de la Universidad de Valladolid, y que ocuparán mi tiempo hasta el próximo viernes.

Como el tema y los poetas y ponentes que pasarán por ella me parecen de gran interés, dejo aquí el programa y actualizaré esta entrada cada día con el enlace al vídeo correspondiente de cada día.

  • Hoy martes 16, ha tenido lugar la inauguración y la sesión Poesía en vivo (I), en la que han intervenido los poetas Gloria Rivas, Sergio Fernández Salvador y Carmen Madreña Roja, esta última autora de la instalación que puede contemplarse en el jardín de la Casa de Zorrilla. Este es el enlace para ver la grabación del vídeo: https://fb.watch/4gQ3x0aGC0/
  • El miércoles 17, se ha realizado un merecido recuerdo y homenaje al Grupo Relieve de Valladolid. Un conjunto de escritores e intelectuales agrupados en torno a la librería Relieve de la ciudad que sostuvo la literatura de primera línea en la ciudad en tiempos muy difíciles. Han intervenido Cristina Rodríguez Vela, Fernando Herrero, Pablo Torío e Irene Rodríguez, repasando la historia de las aportaciones del grupo, su valor y los recuerdos personales. Aquí dejo el enlace a la grabación del vídeo (presenta algunos problemas de sonido durante unos minutos): https://fb.watch/4i6yNzV1-T/
  • El jueves 18 no pudo asistir Olga Novo por enfermedad, por lo que la sesión se centró en las intervenciones de los poetas Josep M. Rodríguez y Julio Espinosa Guerra y un sustancioso diálogo final entre ellos y Javier Dámaso y yo mismo, que ejercíamos de moderadores. Aquí os dejo el enlace al vídeo: https://fb.watch/4k26h-J2GA/





lunes, 15 de marzo de 2021

Desde las minas de yeso de Valdeolmillos

 



Como en otros pueblos de El Cerrato palentino, en Valdeolmillos se horadaron las laderas para extraer yeso. La minería y comercialización del mineral fue muy importante en esta comarca durante décadas en el siglo XX, desde que se abrieran hacia 1914. Las minas, abandonadas hace años, peligrosas por los desprendimientos, tienen cientos de metros de galerías que se unen formando laberintos geométricos. Las bocas se ofrecen al paseante como la entrada sagrada a un templo. Toda profundidad de la tierra lo es. A mediodía, pegaba este sol de marzo. Desde la entrada, aquel laberinto se ofrece como ejemplo de la locura política que se ha desatado estos días en España, un juego de idas y venidas que dentro de unos años amenazará derrumbe. Todo pasa. Me di la vuelta para mirar el valle. Abajo, el arroyo Rioyo camina hacia el arroyo Mayor. Las aguas de esta tierra buscan ya el Pisuerga. Se tiene una idea equivocada de esta Castilla, a la que se cree seca. El observador descubre pronto en el campo los muchos regatos, arroyos, fuentes y manantiales, evidenciados por matas de árboles, hileras de chopos que siguen un cauce, charcas que reverdecen la hierba.

Durante un tiempo, cuando decayó la extracción del yeso, las minas se usaron para cultivar champiñón, pero aquello no cuajó, quizá por demasiado exótico. En otras tierras, a estas galerías se les ha sacado ese provecho o se han convertido en bodegas o en recurso turístico. No así por aquí, en donde todo tiene la condición de la espera a tiempos mejores.

Hace calor a mediodía bajo este sol de marzo. En unos días, dicen, se llega la nieve de nuevo y el frío. Más allá del páramo se escuchan rumores de juegos en los tableros políticos. Aquí ni se juega. Mientras tanto, tendimos el mantel bajo unos pinos.



domingo, 14 de marzo de 2021

De la ruina y el olvido

 


No amenazaba ruina por lo vivido, sino por lo no vivido.

En demolición permanente, debía recoger del suelo todo lo que decía ser.

Lloraba continuamente la pérdida de amigos porque no le salía en positivo la cuenta de los intereses creados.

Vació primero el interior, luego cargó con la parte externa. Hasta dejar el esqueleto al aire de su propia biografía.

*

El territorio de mi infancia era el de las afueras, nunca me sentí parte de mi ciudad. Cuando esta creció, fue sepultando las calles sin asfaltar, las acacias que bordeaban el camino, las aceras irregulares de las casas molineras, los almendros en flor, el prado en el que me tumbaba entre la hierba crecida al inicio de las vacaciones de verano, la acequia que regaba los campos de cereal. Todo es tan frágil como la memoria.



sábado, 13 de marzo de 2021

Agua pasada no mueve molino

 


Después de los ojos, el agua sale y no regresa. El molinero perezoso, ha perdido la ocasión de la molienda.

Soy de tierra de pan blanco, buen pan candeal, lechuguino o de canteros. En mi infancia, el pan debía así y no se estimaba el pan negro o el integral. Comer pan era partir la corteza fina y gozar de la miga compacta y sabrosa. No hay mejor tenedor para comer unos huevos fritos que un pedazo del pan de mi tierra. Hay que romper la yema y dejar que se empape la miga, acompañar el plato con buen chorizo frito y terminar la comida mojando el pan en el aceite sobrante. No sé comer un huevo frito sin pan.

De chavales, cuando se nos caía el pan de la merienda al suelo, lo tomábamos y lo besábamos, como pidiendo perdón, en un gesto que nos habían enseñado nuestros mayores. Un tiempo de hambre se define como un tiempo sin pan, como la injusticia se comete negando el pan y la sal.

Si añadimos al pan un libro, tendremos una persona que difícilmente podrá ser sometida, como pedía Federico García Lorca. Ambos son verdadero alimento.