martes, 29 de septiembre de 2026

Regresa el Club de Lectura

 Curso 2026/2027 en el Club de Lectura


Después de unos cursos en los que el Club de Lectura se ha celebrado solo en el formato presencial y de un intento que no pude llevar a cabo completamente el curso pasado, mi intención es retomarlo también en el virtual. Si me acompañan las fuerzas y el tiempo, recupero el espíritu con el que nació en este blog. No prometo publicar una entrada semanal al respecto, dado que ando escaso de tiempo, pero lo procuraré. Los lectores nuevos podrán encontrar unas líneas más abajo tanto el listado propuesto para este curso como la historia del Club de Lectura en sus diferentes formatos. Espero que, entre todos, disfrutemos de algo como la lectura, que tanto nos une muchos.

Noticias de nuestras lecturas

En esta sección, recogeré las novedades que se refieran a las lecturas propuestas, así como las aportaciones en los blogs y espacios que se sumen.

Aquí abajo, te describo la propuesta de lecturas para el presente curso. Recordad que este club, por sus características, alterna las obras de autores fallecidos con las de autores vivos, que leemos todos los géneros literarios y que la lengua original debe ser el español. Por otra parte, los títulos deben ser fácilmente adquiribles bien en papel bien en formatos digitales, puesto que el club tiene seguidores en diferentes regiones y países.

                        LECTURAS DEL CURSO 2025-2026 EN EL CLUB DE LECTURA

  • Octubre: El viaje de los niños sin nombre de Yolanda Izard (Eolas). 
  • Noviembre. Poesía de Juan de la Cruz (Cátedra).
  • Diciembre. Erguido hacia las estrellas. Una vida de Francisco de Vitoria de Lorenzo Silva (Destino).
  • Enero. La gaviota de Fernán Caballero (Cecila Böhl de Faber) (Cátedra). .
  • Febrero. La piedra oscura de Alberto Conejero (Cátedra).
  • Marzo. Mujeres del 27. Antología poética, edición de José Luis Ferris (Austral). 
  • Abril: El metal y la escoria de Gonzalo Celorio (Tusquets).
  • Mayo: Pajaritos preñados de Andrea Abreu (Anagrama).
  •  Junio: Por decidir.


ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

    EL CLUB DE LECTURA

El Club de lectura de La Acequia y ALUMNI UBU es un proyecto sin ánimo de lucro en el que todos los colaboradores realizan su aportación de manera generosa.

Su independencia garantiza que no recibe ningún tipo de influencia de editoriales ni de otros sectores relacionados con el mundo del libro que suelen orientar, a veces en exceso, la lista de lectura y los eventos que se organizan. Hay otros aspectos del club que inciden en la misma línea: se alternan obras de autores vivos con clásicos de la literatura y se lee siempre en lengua original (español). Se pretende, por lo tanto, huir de modas y no dejar fuera de la lista de lecturas anual clásicos de la literatura en español de necesaria lectura o relectura. Aunque nace del impulso de un profesor universitario, procura siempre extender sus actividades a la sociedad general organizando todo tipo de actos abiertos al público y no caer en el academicismo. 

El objetivo fundamental es promover la lectura colectiva de los textos sugeridos de tal manera que las aproximaciones individuales se vean enriquecidas con las opiniones del grupo. 

Una de las características más resaltables del Club de lectura es el uso de las nuevas tecnologías desde su inicio hasta el presente. Nació en el seno de la tecnología 2.0 y usando todas las posibilidades de internet. Su extensión al formato presencial permite a los matriculados en ALUMNI UBU utilizar el formato virtual como ayuda, enriqueciendo la experiencia lectora. 

De hecho, hasta donde nos es posible conocer, es el club de lectura más antiguo en español con este formato que aprovecha todas las posibilidades de internet y las redes sociales.

Uno de los resultados del club de lectura, gracias a su presencia en internet (blogs y redes sociales), es que permanece como guía de lectura de los libros comentados para todos los interesados y lo hace de manera gratuita y en abierto. Es decir, es posible seguir comentando e intercambiando opinión sobre los libros tratados incluso tiempo después del tiempo de lectura porque los autores de los blogs participantes permiten comentarios nuevos.

Hay que resaltar que el acceso al Club de lectura es libre y se produce a través de internet por estos canales:

  • Blog La acequia ( http://laacequia.blogspot.com/ ). Las entradas correspondientes al club de lectura suelen publicarse los jueves durante el curso académico y tienen su propia etiqueta ( https://goo.gl/yRhKJz ). En ellas se encuentra un comentario de la obra a leer y el resumen de las aportaciones de los otros participantes en la lectura que tienen blogs propios. Muchos de ellos son fieles desde su inicio, otros se han incorporado en momentos concretos por el interés que les ha despertado una lectura. 
  •  Etiqueta propia en Twitter (#ClubdelecturadeLaAcequia). 

En todos estos formatos se puede participar con aportaciones en las páginas y perfiles propios, comentando en los de los participantes o siguiendo la lectura en silencio. Hay testimonios de muchas personas que dicen haberles sido útiles estas lecturas a pesar de no haber comentado nunca o recomendaciones de seguimiento que los autores leídos hacen a sus lectores para que comprendan mejor sus libros. El índice de participación activa es muy estable desde hace años y el de seguimiento de las lecturas ha crecido notablemente, aunque varía según los títulos, como es lógico. 

Es frecuente que los autores leídos participen con comentarios en alguna de las redes sociales en los blogs de los participantes. Así lo han hecho, por ejemplo, Óscar Esquivias, Laura Castañón, Sara Mesa, Juan Cavestany, Diego Fernández Magdaleno, Miguel Ángel Santamarina, Fernando Aramburu, Care Santos, José Manuel de la Huerga, José Luis Cancho, Ángel Vallecillo, etc. Esto ha permitido crear entre todos un espacio de encuentro entre los autores y sus lectores. Hemos de destacar que varios de los autores que han participado activamente en el club son premios de la crítica nacional o premios de la crítica de Castilla y León, también un premio nacional de la música, etc. 

El ambiente en el Club de lectura es de respeto, colaboración y ayuda entre todos los participantes. Nunca se ha producido un hecho que haya exigido borrar comentarios ni llamar la atención a nadie por el uso de expresiones poco adecuadas.

Origen del Club de lectura de La Acequia


El Club de lectura de La Acequia comenzó el jueves 24 de abril de 2008 con la primera lectura colectiva del Quijote realizada en el mundo con los medios de la web 2.0. Esta iniciativa de lectura de la novela cervantina permanece abierta para aquellos que quieran sumarse a ella en cualquier momento y puede usarse como la única guía de lectura completa del Quijote disponible hoy en internet, con licencia Creative Commons 4.0. En la página citada puede completarse la información.

El éxito del proyecto impulsó el lanzamiento de uno de los clubs de lectura más antiguos en internet en español, gratis y en abierto. Durante el curso académico se propone la lectura de un título al mes, de todos los géneros: narrativa, poesía, teatro y ensayo. Se alternan autores clásicos con autores vivos y por él han pasado títulos de Miguel de Cervantes, Óscar Esquivias, Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Mendoza, Valle-Inclán, Lope de Vega, Juan Cavestany, Almudena Grandes, Pío Baroja, Lorenzo Silva, Antonio Machado, Miguel Delibes, Jesús Carrasco, Benito Pérez Galdós, Antonio Muñoz Molina, Pablo Neruda, Laura Castañón, Gonzalo Torrente Ballester, María Teresa León, Leandro Fernández de Moratín y José Luis Sampedro, Avellaneda, Carmen Laforet, José Antonio Abella, Carmen Martín Gaite, Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Fermín Herrero, Núñez de Arce, Diego Fernández Magdaleno, José Jiménez Lozano, Pedro Calderón de la Barca, Emilia Pardo Bazán, José Cadalso, Sara Mesa, Mariano José de Larra, Miguel Ángel Santamarina, Miguel de Unamuno, Marina Perezagua, Fernando Aramburu, Chaves Nogales, Care Santos, Luis Ángel Lobato, José Manuel de la Huerga, María de Zayas, Leandro Pérez, José Zorrilla, Juan Rulfo, Manuel Fernández Álvarez, Ángel Vallecillo, José Luis Cancho, Rafael Azcona, García Márquez... El listado completo de títulos puede consultarse en la columna derecha del blog La Acequia.

La ventaja de este club de lectura es que es absolutamente voluntario. Nadie tiene más pretensión que el de la lectura en común de las obras y el encuentro con los autores que quieren acompañarnos. No depende de ningún interés editorial y, por lo tanto, aquí no se lee bajo presiones comerciales o modas. Quien quiere sumarse a la lectura y a las actividades que programamos a lo largo del curso es bienvenido y puede hacerlo en parte del listado anual o en su totalidad, compartiendo con todos sus opiniones -que no tienen por qué ser siempre positivas- o en silencio, como guía de lectura personal. Y, además, al leer un libro al mes puede hacerse compatible con cualquier plan de lectura personal o con los propuestos por otros clubs de lectura.

 Desde el año 2011 cuenta con dos formatos:

  • El club de lectura virtual, al que pueden sumarse libremente todos los aficionados a la literatura. En el blog La Acequia, se publican todos los jueves entradas comentando diferentes aspectos del libro del mes, más un resumen de las noticias de las lecturas en las que se enlazan los blogs del resto de los participantes. También puede seguirse el club de lectura a través de comentarios en las entradas correspondientes o como meros lectores o participando en las redes sociales en las que está presente, como se ha señalado. 

  • El club de lectura presencial, sostenido por ALUMNI UBU (antes, Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos), que se reúne una vez al mes para comentar el título correspondiente. Se programan también encuentros con los autores de las obras (hasta ahora se han celebrado sesiones con Laura Castañón, José Antonio Abella, Fermín Herrero, Diego Fernández Magdaleno, Jaime Covarsí, Miguel Ángel Santamarina, Care Santos, Leandro Pérez, etc., y viajes a los espacios de algunas de las obras leídas (El hereje y Don Juan Tenorio nos llevaron a Valladolid, El río que nos lleva a Aranjuez, las Crónicas de la guerra de África a Tánger, con Cervantes y Jaime Covarsí viajamos a Alcázar de San Juan y Campo de Criptana y con la biografía de  la reina Juana I de Manuel Fernández Álvarez nos acercamos a Tordesillas, etc.). Este segundo formato tiene plazas limitadas y hay que inscribirse al comienzo de cada curso, siendo necesario asociarse en Alumni Ubu. En la página de la asociación puede encontrarse el formulario para inscribirse como miembro del club presencial, solo con la finalidad de ocupar las plazas de las que dispone normalmente un club de lectura.

A lo largo del curso, el club programa diferentes eventos en abierto (viajes, encuentros con autores, presentaciones de libros, visitas a espacios relacionados con la cultura, etc.) y todos los interesados pueden acudir hasta cubrirse las plazas. También se han programado sesiones conjuntas con otros cursos organizados por ALUMNI UBU como el de historia y el de danza.

Las buenas relaciones del club de lectura con instituciones privadas y públicas han permitido colaboraciones puntuales con la Feria del libro de Burgos, la Universidad de Burgos, el Ayuntamiento de Burgos, el Museo de la Evolución Humana, el Instituto de la Lengua Castellano y Leonés, el Museo del Libro de Burgos, el Instituto Cervantes, la Casa Museo José Zorrilla de Valladolid, la ONG SBQ Solidario, la Biblioteca Pública de Burgos y un largo etcétera. También tiene relación directa con Valladolid Letraherido, el programa literario del Ayuntamiento de Valladolid.

Para la selección de los títulos se han seguido varios criterios a lo largo de estos años: votaciones públicas en las redes sociales, recogida de sugerencias, listados elaborados por el director, procurando siempre la variedad. Se admiten sugerencias.

Nuestra imagen

La imagen del club es muy expresiva, ajustada a su intención. Se trata de una mujer que lee, en concreto una maestra que lee: la figura de la maestra, su género femenino en homenaje a que la mayor parte de los participantes en los clubs de lectura son mujeres, su forma de darse a la sociedad. Es una de las figurillas encargadas a la artista artesana Francheska con motivo de la proyección de la premiada película documental Las maestras de la República, que se daba a los que contribuyeran a su difusión, como fue el caso del Club de lectura, al que se distinguió haciéndole entrega de esta figurilla (todas las figurillas son diferentes).

lunes, 28 de septiembre de 2026

Nos han quebrado

 


Los domingos suelo comprar el pan en una panadería tradicional de mi barrio. Antes de abrir la puerta, sé que me vendrá el olor de siempre a pan recién hecho. También tienen todo tipo de productos artesanos de la zona. Allí compro también miel porque en la ciudad ya quedan pocos lugares en los que comprar miel garantizada, sin mezclas extrañas. Sigo teniendo fe a esa cucharada de miel con el café de la mañana, aunque los dietistas ya han advertido de que la miel es fundamentalmente azúcar y no se puede abusar de ella. Me agarro a esa pequeña cantidad de compuestos minoritarios: vitaminas B y C, bioactivos, elementos no procesados. Sé que hay otras formas de obtenerlos, pero necesito esa cucharada de miel de la mañana. Normalmente, compro un pan de cuatro canteros, un pan candeal de miga densa y blanca. Ya tengo pan para mojar en la salsa, para las rebanadas del desayuno de mañana.

¿Qué nos pasa para que se hayan desatado las furias? Sobre todo una cosa: han extendido el miedo. Un miedo pegajoso, que se adhiere a la piel y que engaña. Algunos lo ven como una capa de protección, pero asfixia. El miedo ha matado la esperanza y nos empuja a un rencor intenso que dirigimos hacia quienes no son los verdaderos responsables de lo que nos ocurre. Nos han quebrado y tardaremos en sanarnos. Hay que tener esperanza para desechar el miedo. Hay que tener amor, compasión, justicia social. Sobre todo cuando nos desarbolan.

Sin embargo, esa pareja de ancianos sentados en el banco de la calle, mirando pasar a la gente. A él se le nota mucho el deterioro de la edad. Ella le ayuda a levantarse, le peina con el dedo las cejas revueltas, le coloca el cuello de la chaqueta. Él la mira hacer. Luego se dan la mano y caminan despacio. ¿Esperaban a alguien? Quizá solo han salido a eso, a caminar, a recibir la gracia del sol de la tarde.

Todavía hay hibiscos en flor. Al igual que a los rosales, les sucede en los otoños cálidos. En realidad, lo que sucede es el otoño cuando viene así, con una luz que no ciega. Crecen las horas de noche y todo se reposa. Ya no vivimos con las horas y las estaciones. No nos extrañemos de lo que nos pasa.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Una manta sobre los hombros

 


Si yo me tuviera que ir de esta casa, adónde iría. Por un desahucio, por una guerra. Recomiendan tener las cosas importantes en una mochila: documentos, algo de comida para dos o tres días, una muda, dinero, un transistor pequeño de pilas, una linterna, agua, un producto que sirva para intercambiar por lo que te haga falta, como una cajetilla de tabaco, pero si soy un anciano o un niño, qué puedo llevar encima.

Recuerdo las imágenes de los que escapaban hacia Francia ante la inminente derrota de la República en 1939. ¿Qué llevaban? Los de las largas columnas que caminaban, digo. Muchos cargaban maletas grandes, hatillos. De aquellas fotografías llaman la atención sobre todo las mantas sobre los hombros. Fue un duro invierno. Una de Prats de Molló. A la derecha, un hombre conserva cierta elegancia en su postura, de espaldas al fotógrafo. A sus pies, dos maletas y una damajuana. De frente, por el estrecho sendero, cuatro hombres adultos, uno de ellos agobiado por el peso de una caja que lleva sobre sus hombros, un adolescente y dos niños con muletas. Uno es muy pequeño, el otro ya es un chaval que mira asustado a la cámara. Ambos, sin una de sus piernas, dan las manos libres a los hombres que les acompañan. Ahora que me fijo, al que lleva de la mano al niño más pequeño, también le falta una pierna: por la pernera asoma una pata de palo.

Algún atardecer se vaciarán nuestras ciudades, uno como este de hoy, lleno de rojos inciertos. Si ya estamos en guerra, cuántas de nuestras casas lo serán dentro de unos meses.



miércoles, 23 de septiembre de 2026

Leonard Cohen en el Puerto de Honduras

 


Subiendo al Puerto de Honduras aún se aprecian las huellas del incendio de agosto de 2025. La dirección del viento y el fuego retorció los árboles y el matorral, creando esculturas carbonizadas, que aún permanecen como testigos de lo ocurrido. A veces, en la revuelta de un camino, un árbol intacto. Poco a poco reverdece, pero aún tardará mucho esta tierra en ser lo que fue.

Subimos desde Hervás, hacia Cabezuela del Valle, en donde reservamos mesa para comer, recordando que hace años hicimos el camino en sentido contrario. Yo tenía una cicatriz en el labio y en el automóvil sonaba Bob Dylan. Nos pareció exótico: Bob Dylan en el Puerto de Honduras.

Camino del Ambroz 
me decía Bob Dylan.
Todos los vientos llevan horizonte. 

Hoy suena Leonard Cohen y también hace viento. Arriba, buscando el horizonte de la sierra, ya ni Dylan ni Cohen nos parecen exóticos. Nos besamos recordando otro beso que era búsqueda de otro anterior.

martes, 22 de septiembre de 2026

Cantos rodados

 


Salí a recoger unos cantos rodados para poner en el fondo de las macetas nuevas. Aunque ahora ya no se lleva y hay quien dice que puede ser malo, yo lo sigo haciendo como me enseñaron porque me ha dado buen resultado. Hago unos pequeños agujeros en el fondo del tiesto, pongo un puñadito de cantos y echo un buen sustrato antes de colocar el cepellón. He tenido que cambiar algunas plantas que han sufrido en exceso el calor de este verano y que no he podido salvar (aún estoy preocupado por el durillo). Hay todo tipo de consejos: apretar la tierra o dejarla respirar, regar nada más replantar o no hacerlo, no plantar inmediatamente y dejar que la planta se acostumbre unos días a la luz del lugar, en el tiesto del vivero. A veces, una planta es como un buen cuadro. Un cuadro debemos dejarlo unos días apoyado en la pared en la que queremos colgarlo, o en una estantería, como si necesitara comprender su lugar. Aclimatarse.

Los cantos rodados están por todas partes, no dejo de vivir en un valle, pero a mí me gusta cogerlos más allá del límite de la ciudad, como si estuvieran menos contaminados por el asfalto y el tránsito de vehículos y personas. Cantos de las afueras, como yo no he dejado de serlo. En la Cañada las bandadas de niños utilizaban los cantos para practicar la puntería y derribar objetos o romper cristales en los edificios abandonados, para apedrearse, para cazar pajarillos o ratas, para espantar a los muchos perros callejeros de entonces. Había cantos por todas partes, no hacía falta buscarlos, solo agacharse a recogerlos. Debajo del asfalto, la tierra de esta ciudad está llena de cantos, por aquí no hay playas que podamos encontrar bajo de los adoquines. A veces, se encuentra un canto perfecto, liso y equilibrado, para arrojarlo al agua del río y que salte. Un canto que se ajusta exactamente a la palma de la mano y que da gusto acariciar, comprobar su lisura, tan pulido por el tiempo, porque en realidad no es el agua quien lo alisa, sino el tiempo. Como a nosotros.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Ahora que ya es otoño

 


Ahora que parece que todo se derrumba, más que nunca la búsqueda de los otros. Pronunciemos de nuevo justicia social, libertad, convivencia, fraternidad. Aquel que es usado como carne de cañón no es nuestro enemigo, sino quien lo utiliza. Ante la vida con temor, la alegría consciente, la firmeza de quien sabe que enfrente siempre deben estar los que buscan su propia riqueza en exclusiva y nos tratan solo como parte del engranaje de producción; ante los que nos quieren súbditos, reclamemos la condición de ciudadanos. Busquemos de nuevo la esencia primera del amor.

Comienza el otoño y el mundo se ha puesto muy extraño, como si se negara a sí mismo, como si desconociera a dónde nos llevan estos caminos. De pronto, la desmemoria, se nos ha olvidado ya lo que es una guerra porque nos la sirven todos los días a través de los medios de comunicación y las redes sociales. La cuestión no es si llegará a nuestras calles, sino cuándo.

Porque parece que se nos ha olvidado el lado de la luz que ha dado lo mejor que tiene el ser humano. No la guerra, no el conflicto, no el miedo, no el rechazo al diferente.

Por ahora, el otoño. Un otoño complejo. Por la ventana abierta al parque entra el ladrido de un perro y el rumor constante de una fábrica, el ruido del tráfico amortiguado por los árboles que aún no han perdido las hojas. Hará calor hoy, aún, pero ya son menos las horas de luz. Ayer trasplanté una sansevieria y coloqué la maceta en un rincón del salón. Dicen que por la noche libera oxígeno.

martes, 1 de septiembre de 2026

Llega ya septiembre

 


El campo necesita ya adentrarse en el otoño después de un verano tan caluroso. Queda aún: cada vez los calores son más duros y largos. Desde donde estoy, por mucho que me empine, todo es horizonte. Están las tierras pardas y amarillas, tonos ocres hasta el azul escolar del cielo, interrumpidos por algún regadío, algo de cereal tardío, manchas verdes en un inmenso cuadro de una belleza violenta. He dejado atrás la viñas (cada vez los viñedos más extensos por el negocio del vino). Más allá me esperan las dehesas salmantinas. En cualquier lugar que te pares es el centro. A mediodía, la luz cae sobre los rastrojos y los baldíos, la sombra se pega al suelo, abrasada. Cuánta meseta dentro de mí, vaya donde vaya.

Llega ya septiembre con la urgencia de comenzar: retomar el trabajo, las obligaciones, las aficiones. Hacer pequeño balance de las provisiones para terminar el año de la mejor manera posible, agotados las esperanzas.

viernes, 21 de agosto de 2026

Gorriones

 


Esta asombrosa temeridad de los gorriones que se acercan a comer las migas de tu mesa. Uno, dos, tres cuatro, en confiada alegría. Recuerdo cuántos en mi infancia de las afueras, como si escoltaran la memoria. Los de la barriada los cazaban con tirachinas, con carabinas de aire comprimido y en los bares de aquel barrio de aluvión los servían fritos, como tapas, con un clarete de cigales. Ponme unos pajaritos, decían los hombres, para que no cayera el vino en vacío. También torreznos y unas aceitunas. Tapas de los lugares de antes, de mostrador alto y suelo lleno de envoltorios de los terrones de azúcar y cáscaras de gambas en domingo. Yo conocí el último bar de la ciudad por la Cañada Real, en una esquina de la hilera de casas molineras, junto a la vaquería del barrio. A principios de octubre, los rebaños de ovejas pasaban hacia el sur. Ya habían recogido el circo y los carruseles de la Feria, como pasaba antes, cuando las cosas sucedían la una a la otra.

Passer domesticus, en latín. De donde passar en latín vulgar y de ahí al medieval pássaro y pájaro. Todos los pájaros llevan dentro un alma de gorrión, entonces. Sin el gorrión, los pájaros andarían por ahí, sin que supiéramos cómo llamarlos. Suele ocurrir que en lo que menos nos llama la atención está la llave para comprender las cosas.

Este de hoy se detiene un rato sobre la mesa, me mira, quizá me interroga sobre la soledad de este café, de tantos. Apenas 30 gramos, 15 centímetros. Cuánta energía en él, brincando de a poquitos, hasta que se aburre de mí y se marcha. Termino el café, echo un vistazo al reloj del móvil. Yo también me marcho, aburrido de mí.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Tu gesto

 


Cuando acabe el verano
-este, por no ir más lejos-
cuánto otoño futuro
para que yo te mire
descorrer las cortinas
y ventilar la casa
-la tibia luz que besa,
que se posa en los muebles
y limpia los espejos-
con ese gesto tuyo.

© Pedro Ojeda Escudero, Del desconsuelo, 2025

martes, 18 de agosto de 2026

Antecedentes del poeta Federico García Lorca

 


De los documentos oficiales que generó el asesinato de Federico García Lorca en agosto de 1936, solo conocemos dos. El primero, el certificado de defunción expedido por el Registro Civil de Granada en 1940. En él ya hay algunos elementos que indican la voluntad de oscurecimiento y distorsión de los hechos que condujeron a la muerte del poeta. Por una parte, no se fija el día exacto, lo que ha permitido que se hayan propuesto las fechas del 17 al 19 de agosto, aunque la mayoría de los expertos coincidan en el 18. Por otra parte, se afirma que el cadáver fue hallado el 20 en la carretera de Víznar a Alfacar. Lo más interesante de este documento es que incide en la versión oficial del régimen franquista: no hubo fusilamiento, sino que el fallecimiento se debió "a consecuencia de heridas producidas por hecho de guerra". 

El segundo documento fue redactado en 1965 por la Jefatura Superior de la Policía de Granada a petición de Manuel Fraga, entonces ministro de Información y Turismo, ante la insistencia de la hispanista francesa Marcelle Auclair, que por entonces escribía la biografía del poeta que publicó en 1968, Enfances et mort de García Lorca (la traducción de Aitana Alberti se publicó en México en 1972 como Vida y muerte de García Loca). Auclair conoció a Lorca, quien la presentó a Ignacio Sánchez Mejías en Madrid en la primavera de 1933, comenzando una apasionada historia de amor con el torero. El documento era secreto y su destino no era la publicación. 

Titulado "Antecedentes del poeta Federico García Lorca", permaneció oculto hasta que en 2015 lo publicaron la Cadena SER y elDiario.es en sus portales de internet y se entregó a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Noventa años después de los acontecimientos, para bochorno de nuestro país, no se han desclasificado más documentos ni son accesibles para los investigadores. Dada la relevancia del poeta y la repercusión nacional e internacional de su asesinato, deben existir no pocos en los archivos del Ministerio del Interior, la Capitanía General y el Gobierno Civil y los servicios de propaganda e inteligencia franquistas que siguieron la noticia en la prensa extranjera y los movimientos de varias personalidades que pedían conocer los hechos.

El contenido de aquel expediente de 1965, redactado con el típico lenguaje administrativo, ha pasado a las biografías más modernas de Federico García Lorca y responde a lo documentado desde el inicio sobre sus últimos momentos. Bastaría su lectura para desechar muchas leyendas que han intentado ocultar las razones últimas de aquel asesinato puesto que se dicen expresamente en el texto: Federico García Lorca tenía ideas socialistas, era masón y tenía "prácticas de homexualismo y aberración". El expediente es lo suficientemente claro. También se dice que "fue pasado por las armas" por fuerzas dependientes del Gobierno Civil de Granada en el paraje de la Fuente Grande del término municipal de Víznar. Su cuerpo fue enterrado "muy a flor de tierra" en un barranco situado a unos dos quilómetros de Fuente Grande. Curiosamente, la única inconcreción del expediente es la afirmación de que el lugar exacto "es muy difícil de localizar". 

A muchas generaciones de españoles, incluso ya en democracia, se nos ha querido educar con la imagen de un Lorca ingenuo, no comprometido política ni socialmente; también se ha pretendido ocultar la articulación oficial del asesinato (hoy se conoce con claridad toda la cadena de mando de la orden) mezclándola con venganzas entre familias u odios personales. Aquello había comenzado con unas declaraciones del propio Francisco Franco de octubre de 1937 al corresponsal del periódico argentino La Prensa. Advertido de la gran repercusión del asesinato, quiso negarlo afirmando que su muerte fue uno de los accidentes que se producen en la confusión de una guerra, mezclando al poeta con las revueltas que se produjeron en Granada y el reparto de armas a los civiles: es decir, haciendo que la culpa recayera en la actuación del gobierno republicano y el propio Federico García Lorca, al que ni siquiera llama por su nombre para no darle categoría de víctima. Franco había marcado la línea oficial de ocultación de la realidad y estas declaraciones fueron recogidas en los periódicos afines a los sublevados unos meses después.

Hoy, que internet se ha llenado de recuerdos y homenajes a García Lorca, más o menos sinceros, más o menos sometidos a la efeméride y a la moda de escribir sobre lo que toca en cada momento, asisto con mucha tristeza a la publicación en redes de vídeos de creadores digitales que mezclan sin ningún pudor los datos ciertos con el humo que durante estos noventa años ha pretendido ocultar y difuminar la responsabilidad de los verdaderos culpables de aquel asesinato, falsedades a las que se han unido otras adherencias como la pretendida amistad con José Antonio Primo de Rivera (que nunca se dio, precisamente porque Lorca no quiso, pero que fabricó el régimen de Franco y divulgó especialmente a partir de los años sesenta en un curioso intento de la propaganda oficial de hacer de García Lorca una persona más afín a las ideas falangistas que a las republicanas -no fue el único caso-, ante el crecimiento de su renombre internacional) que profundizan en esa distorsión de lo que ocurrió. Un asesinato que nos privó de uno de los grandes escritores que ha tenido la literatura española de todos los tiempos. 

Federico García Lorca, tras su estancia de unos meses en Nueva York, ya no fue solo un escritor español y pasó a ocupar un lugar de relevancia en la literatura universal. Tuve un profesor de literatura en los años ochenta que afirmaba que esta trascendencia de Lorca, el mito Lorca, se debía más a su muerte que a su obra. No estaba solo: era una opinión generalizada entonces, que todavía pervive en tantas cabezas huecas. Despreciaba también toda la poesía que escribió Lorca después del Romancero gitano o sus últimos proyectos teatrales. Había sido incapaz de comprender la profundidad de todo ello.

Junto a la reclamación de la publicación de los documentos secretos, esta es otra de las labores aún pendientes para la mayoría: leer en profundidad su producción de los últimos años (la menos conocida por el gran público, a pesar de su enorme relevancia, la que se nos hurtaba a los estudiantes en los programas oficiales para encerrar a Lorca en el tópico del popularismo andaluz, la que aún muchos profesores no comprenden ni aproximan a sus estudiantes, la que no verán en los amables vídeos grabados por los creadores digitales de internet que se mueven más por el deseo de aumentar su impacto que por la sinceridad de su lectura de Lorca, la que desconocen muchos que admiran a poetas anglosajones que recibieron el impacto de la publicación bilingüe de Poeta en Nueva York en 1940), una lectura que nos aclara la verdadera razón de que se haya convertido en una referencia indispensable de la literatura posterior, no solo española.

lunes, 17 de agosto de 2026

Cielos extraños

 


Ha sido un verano con cielos extraños, sin los azules limpios de antes. La calima y el humo de los incendios forestales dejan el cielo lijado y borroso. Sucede desde hace algunos años. ¿Habrá que acostumbrarse? Recuerdo aquellos veranos de cielos despejados, de azules escolares, que ya se han ido. Por estas tierras llegaba con dificultad el polvo del desierto, pero ya no es novedad. Cuando llueve, todo queda manchado de un polvo rojizo: los cristales de las ventanas, las estatuas de los parques, las hojas del durillo de la terraza. El otro día llovió -hacía mucho que no caía agua- y, al menos, el cielo quedó despejado durante unas horas. Qué limpio parecía, qué profundo el atardecer.

He de reconocer que estoy desorientado ante las noticias del mundo. Hace unos años, Paul Greengrass dirigió la película Noticias del gran mundo (News of the World, 2020). En ella, Tom Hanks interpreta a un antiguo oficial del Ejército Confederado que se gana la vida leyendo periódicos a grupos de personas allá por donde pasa. Periódicos con días o semanas, pero que contenían novedades para aquellas personas que le escuchaban porque era la única forma que tenían de recibir noticias. Como aquellos soldados que no reciben la noticia del fin de la guerra y siguen combatiendo en mitad de la selva o en una isla alejada de todo. El desgaste de una noticia no se producía hasta pasados muchos días: el final de una guerra o el resultado de una batalla, la muerte del rey, el resultado del último invento. El oficio de Jefferson Kyle Kidd ha estado vivo hasta hace menos de lo que nos parece y las personas esperaban al lector de prensa que a veces confirmaba o negaba lo que el rumor ya había extendido antes: los rumores corren más que el papel.

Ahora la noticia ha muerto antes de nacer, sepultada por la opinión  y el sectarismo que, como los rumores, se anticipan al conocimiento de los hechos. Hay demasiadas personas que no quieren saber porque ya tienen una opinión previa y nunca prestarán atención a lo que pasa sino a lo que creen que pasa, a lo que desean o temen que ocurra. Es curioso también esto: ahora llamamos opinión a lo que antes más exactamente se llamaba prejuicio. Este se suele manifestar con desprecio, odio y ceguera, producto bien del temor bien del supremacismo.

Si bien lo pienso, no es desorientación, puesto que este camino ya ha sido recorrido antes, aunque con otra tecnología, quizá es la certeza de la deriva. Los cielos turbios de polvo y humo.

Ayer se hizo de noche como cuando aquellos veranos, al menos.

jueves, 6 de agosto de 2026

Papar moscas

 


Hay en Antonio Machado un puñado de poemas dedicados a lo cotidiano, aparentemente poemas a lo que salga, que son de una enorme contribución a la poesía en español. Su primera función, claro, es la de descargar de retórica decimonónica al poema, de quitarle esa tendencia a la grandiosidad. No suele explicarse que muchas de las cosas que pasaron luego en la poesía parten de este camino. Machado toma una vieja tradición de poemas menores que otros poetas tenían como entretenimiento, pero él los publica codeándose con los otros, con los que todos pensamos que son poesía mayor, dándoles la misma importancia y es en esa posición cuando construye una nueva forma de decir. El mejor de esos poemas es "Poema de un día. Meditaciones rurales", publicado en la segunda edición de Campos de Castilla insertada en la primera de sus Poesía Completas (1917). Es una deliciosa lección poética ver cómo juega con el ritmo y la expresión y se atreve incluso con la rima facilona para alejar el poema de la expresión hueca (Libros nuevos. Abro uno / de Unamuno.). Recuerdo ahora "Las moscas" de la sección Humorismos, fantasías, apuntes de Soledades, galerías y otros poemas. Esas moscas de antes, de las que se quedaba uno mirando y perdía el hilo de la conversación, papando moscas. A Machado le sirven para unir la infancia con la madurez en un vuelo y, de paso, rasear el poema para que hable de nuestras cosas en palabras cotidianas.

En las ciudades ya no hay moscas como antes. Sí unas más pequeñas, que dan vueltas embobadas a la luz de la ventana abierta cuando comienza el calor y que aparecen muertas a la mañana siguiente en los perfiles de los marcos. De vez en cuando, algún moscón entra en la casa y se pasea, desorientado. Hace unos días vi un sírfido -reconozco que tuve que buscarlo en internet-, una graciosa mosca volucella zonaria. Este tipo de moscas, imita al avispón o a las avispas sin serlo para engañar a los depredadores. También vi una luciérnaga. Quiero decir, que hace mucho que no me quedo papando moscas y ni siquiera sé si se usa ya esta expresión. Que no sigo el vuelo de una mosca y quizá esto es preocupante. O bien he perdido la capacidad de aburrirme o la de no pensar en nada. No pensar en nada es la mejor forma de estar en el presente absoluto de las cosas durante unos minutos, mientras una mosca va y viene. Como aquellos veranos en los que daba tiempo a aburrirse porque nadie intentaba convencerte de nada porque lo que sobraba era tiempo.