En Hornillos de Cerrato, al lado de la ermita, un palomar caído y un horizonte de aerogeneradores. Detrás, las minas de yeso abandonadas y los restos del castillo. Abajo, una chopera para la sombra del verano.
El adobe de esta tierra se sujeta por el tejado. Caído este, la casa se hace tiempo.
A pesar de la larga historia, no conozco tierra más presente que esta. El horizonte es una línea divisoria que abre el tiempo en dos y nos deja la decisión a nosotros. Algunos se van y se hacen futuro, dejando atrás los arroyos y las tierras onduladas por las lomas y los valles. Otros se fueron y son ya pasado. El presente se agarra a los cerros. Mires donde mires no hay más tiempo aquí que el ahora.
Está la tierra de Castilla hermosa en este marzo. Verdean ya los campos y el cielo es del azul de los dibujos escolares.
