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lunes, 27 de julio de 2009

El Quijote en la playa, ex-libris quijotescos y noticias de nuestra lectura.

¡Cómo que el Quijote no es una lectura para el verano! Os recuerdo que esta tercera salida del hidalgo termina en las playas de Barcelona (¡quizá la Barceloneta!), así que no hay excusa. Además, el Quijote tiene todos los ingredientes de un buen libro de vacaciones: aventuras, amor, muertes, batallas, viajes, intriga, fantasía, crítica política y literaria... y un montón de páginas para ser leídas a lo largo de las vacaciones sin necesidad de echar más libros en la maleta. Nada, nada, no se admiten disculpas.

Y los que no estéis de vacaciones en este verano, un buen Quijote no puede faltar en la piscina o en la terracita con un refresco.

Y qué os voy a decir a los que me leéis en las partes del mundo en las que ahora es invierno: un buen sofá, una mantita y las páginas que escribió Cervantes cuando cae la tarde.

Durante el mes de agosto, La Acequia, como es costumbre, no se publicará a diario, pero las entradas correspondientes a nuestra lectura no faltarán: aquí me tendréis puntual los jueves y los lunes. Espero contar con vosotros.

Ex-libris quijotescos


Durante la celebración de Voces del Extremo en Béjar, una de las exposiciones organizadas mostraba una selección de la colección de ex libris del excelente poeta Antonio Gómez. Una de las vitrinas se dedicaba por entero al Quijote. No es extraño: se trata de uno de los temas más habituales en estos sellos de propiedad. En parte es lógico: es la obra que mejor atestigua la atracción de la lectura y el amor por los libros. Pedí a los amigos de Béjar que me tomaran alguna imagen y mojadopapel, la autora de Mirada verde [Un color para ver la vida], blog que os recomiendo vivamente, me remitió varias entre las que elijo éstas como testimonio de una pasión -los ex-libris- y su homenaje a la obra cervantina y que amplian nuestra colección de iconografía quijotesca. ¡Mil gracias!

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestro Quijote

Manuel Tuccitano ve en el capítulo una de las primeras reivindicaciones salariales de la historia y no le falta razón. Acompaña su entrada de dos imágenes, una de ellas de su hija Inés, que vuelve a ilustrarnos la lectura con acierto. ¡Gracias!

Jan Puerta ve en el capítulo cómo prevalece la locura de don Quijote sobre todos y el gozne que nos empuja a las nuevas aventuras. No os perdáis el retrato de personaje y Quijote: qué gran foto.

Abejita de la Vega se fija en los más de seiscientos huevos que se comió don Quijote en el mes que tardó en recuperarse.... todo un ejercicio de colesterol, sin duda. Después continúa con acierto el comentario de cómo don Quijote maneja a su fiel criado...No os perdáis las imágenes de sus entradas.

Antonio Aguilera decide primero almorzar antes de comentar el capítulo y se apunta al restaurante don Quijote de Montilla. Cuando redacta el comentario, quizá porque comió bien, quizá porque acierte, duda sobre las intenciones del ama... Quién sabe.

Pancho hace un excelente resumen del capítulo para terminar definiendo muy bien lo que deben hacer nuestros protagonistas en sus casas antes de salir a la aventura. No os perdáis las imágenes.


Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

viernes, 10 de julio de 2009

Voces del Extremo, 2009 (II)


Es un acierto la continuidad de Voces del Extremo. Su propuesta inicial buscaba dar espacio a perspectivas poéticas y poetas que no suelen alcanzar presencia en los ámbitos editoriales de gran difusión y tampoco en los académicos. También es de elogiar el esfuerzo por juntar a autores con una trayectoria ya consolidada durante años junto a jóvenes que acaban de comenzar su obra. En sus propósitos iniciales, Antonio Orihuela indicaba que Voces del Extremo quería recoger e impulsar discursos poéticos dispersos en los años ochenta que tenían en común la mirada crítica al capitalismo. Es, por lo tanto, un encuentro cargado en sus propósitos, de posicionamiento ideológico contra el sistema. Repasar los temas de los encuentros celebrados hasta el momento aclaran esta perspectiva. Y esto es también un acierto: el arte aun lejos de miradas románticas, tiene una profundidad de análisis de la realidad desde el individuo que no debe perder. Entre otras muchas cosas, claro.

En el encuentro celebrado en Béjar estuvo presente esta perspectiva en un amplio abanico de realizaciones y estéticas. Fue muy interesante el debate suscitado en las mesas redondas, de las que quiero manifestar aquí las cuestiones más intensas.

Hubo quien hablaba en los debates desde discursos que sonaban a viejos marxismos que parecían no haber asistido al fracaso de la Unión Soviética, la caída del muro de Berlín y la evolución de los sistemas comunistas asiáticos hasta el descubrimiento de un nuevo concepto de capitalismo. Fueron los que se manifestaron más reacios a las posibilidades de Internet porque veían en esta herramienta una fórmula más de control mental ideada por el sistema, un nuevo opio para el pueblo y una realidad en espejo que, a través de la simulación de la realidad, interviene en las decisiones individuales para alienarlas. Para ellos, en Internet no hay verdadera libertad ni ningún proceso de horizontalidad ni de democratización en el acceso a la cultura. Para muchos esto no es posible no por la herramienta en sí, sino porque en el mundo no hay verdadera democracia, con lo que venían a negar el uso de la herramienta por algo anterior a ella. Entre sus voces, hubo quien manifestó que Internet suponía un paso más hacia la infantilización de la sociedad promovida por un poder omnímodo que pretende el control del mundo con el único objetivo de fomentar las bases del sistema capitalista. No supieron explicar las razones por las que Internet sufre censuras en países próximos a su perspectiva ideológica.

Me sorprendió mucho una de las afirmaciones que se hicieron sobre el predominio de lo visual en Internet -cosa que es falsa si no se matiza- adjudicando a la imagen una filiación con el sistema, como propaganda. Me sorprendió, primero, porque la escritura que tanto defendían contra la imagen nació, precisamente, como código secreto de comunicación entre las élites y ha demostrado que no es válida para llegar a la totalidad de los seres humanos porque cualquier texto escrito exige un esfuerzo intelectual y más aún el que transmite ideas. Dicho esto, por supuesto, sin pretender abandonar la escritura como forma de explicar el mundo e intervenir en él. Por otra parte, es fácil demostrar que si la imagen ha sido usada por los gobernantes también ha sido usada con la misma eficacia por cuantos revolucionarios han sido en el mundo. Por último, en el arte negar las posibilidades de la imagen es negar la evidencia y suprimir, por decreto, aportaciones tan interesantes como la poesía visual o la objetual. Este viejo enfrentamiento entre la imagen y la palabra está ya superado tanto por el discurso teórico como por la realidad. Y en Internet, ambos procesos de escritura -alfabeto e imagen- se llevan a cabo con el mismo código binario.

Otros sectores son más actuales en sus perspectivas antisistema. El lenguaje en el que hablaban es común al de los movimientos antiglobalización y no negaban las posibilidades de Internet para la difusión de sus principios ideológicos.

Como sabéis los que me seguís desde el inicio de La Acequia, planteo siempre mi pensamiento desde perspectivas críticas, pero no comprendo aquellos que no comienzan primero con la autocrítica y la comprensión del otro.

En las mesas redondas se abrieron perspectivas muy amplias en las que se abordaron los conceptos de autoría en la red, las posibilidades enormes de autoedición con todas las ventajas que eso supone para el autor, la facilidad de Internet para la divulgación de los escritos, las posibilidades para establecer contactos con otros autores, etc. La mayor parte de los participantes en el Encuentro tenían espacio virtual propio de uno u otro tipo. Me gustaron mucho, en este sentido, las aportaciones de Fernando y Fabio Rodríguez de la Flor, Uberto Stabile y Marino González Montero.

En cuanto a las lecturas poéticas, fueron una buena muestra de la poesía actual en España, tanto en lo bueno como en lo malo. Para ser sincero, no vi tanto Extremo como Voces. En algún caso, ecos, como diría el poeta (como anécdota contaré cómo uno de los poetas recitó un poema dedicado a su bicicleta haciendo ver que no había copiado a otro obra de uno de los allí asistentes, para quien lo leyó casi como homenaje de hermandad: ninguno de los dos mencionó el poema de Alberti al que -no sé si sabiéndolo o no, en ambos casos sería muy significativo- glosaban). Nada de lo que vi es diferente a lo que conoce cualquier aficionado medio a la poesía. La calidad, a mi juicio, fue irregular.

El formato de las lecturas poéticas cuenta con un problema inicial, ya conocido. Recitar poesía -en cualquiera de las variantes del recitado, desde el canto, la salmodia, la performance, hasta la lectura discreta- supone la trasmisión oral de algo escrito. Si lo escrito no busca la oralidad desde el inicio, la lectura fracasa. Este formato debería dar pasos ya -como en otros encuentros de poetas internacionales y en cualquier ámbito de la comunicación- hacia el uso de herramientas multimedia, incluidas las posibilidades de la red: ganarían. La poesía no existe si no es eficaz y el nivel de eficacia en la lectura de un poeta suele dejar mucho que desear. En este sentido, los mejores poemas que se escucharon fueron recitados en árabe por Mohamed Abid, porque el género de poesía árabe al que pertenecían no ha abandonado, por suerte, las fronteras de la oralidad.

Por eso mismo, se oyeron malos textos bien recitados que fueron muy aplaudidos y magníficos textos mal leídos que no lo fueron tanto. Hubo quien se decantó por el espectáculo, por la performance o antiguas propuestas del dadaísmo. Yo eché de menos, en estos casos, ensayo y un cierto sentido de la profesionalidad. Algunos de estos textos eran meros apuntes a la espera de alguien experto en propuestas escénicas que les dé todo el valor que tenían.

De lo que escuché, me sorprendió que la mayoría de los textos pertenecientes a las estéticas del compromiso miraran su temática desde arriba (sea esta de denuncia, revolucionaria, con perspectiva de género, antisistema, etc.), casi con un sentido de la caridad o de la mala conciencia. Desde hace tiempo, cualquier buen artista sabe que el compromiso tiene una mirada frontal, que para que esta poesía sea eficaz debe darse desde dentro del problema, buscando el núcleo de las cosas y hablar desde ese centro. Los ejemplos escuchados del movimiento llamado poesía proletaria no fueron buenos por esto, entre otras razones, y porque fueron mal leídos: unos por defecto y otros por exceso. Y cuando una poesía comprometida no es eficaz, pierde todo su sentido. No sirve ni siquiera como propaganda en el combate ideológico (escribir buena literatura de propaganda no es tan fácil como se piensa, aunque escribirla para que te aplaudan los amigos sí lo sea). Y es una lástima, porque el mundo está más necesitado que nunca de artistas comprometidos y de miradas críticas.

La poesía intimista (entendida ésta en un amplio sentido) leída tuvo una mayor altura media: quizá porque su lectura tiene una expresión verbal menos arriesgada. La mayoría de los buenos poemas que oí pertenecen a este tipo de estética y habían sido escritos por mujeres, como Belén Antuñedo, feliz reencuentro mío con ella. He de hacer una salvedad: los textos de Antonio Gómez fueron extraordinarios, una sorpresa para mí porque yo le admiraba sobre todo por su poesía visual.

Hubo excelentes propuestas que juntaron tanto la calidad de la obra como el recitado adecuado y se debieron a Jesús Urceloy y Ben Clark. También me gustaron algunos de los microrrelatos de José María Cumbreño y aforismos de José Miguel Mangas, tan difíciles de cultivar precisamente por su abundancia hoy. Y me sorprendió agradablemente Elías Moro.

Curiosamente, el mejor de los poemas que escuché se leyó fuera de programa, para rellenar el hueco de alguien que llegó tarde. Era de Luis Felipe Comendador. Se trataba de un poema que giraba sobre uno de los temas mejor cultivados por este poeta: la pasión y la poesía. La pasión, en suma. Qué otra cosa resume la poesía.

Pero un encuentro de poetas de este tipo es algo más que lo explicado. La oportunidad de pasar unos días juntos, intercambiando vida y libros, relacionándose y conociendo la obra de otros, es lo mejor de este tipo de actividades, aunque no figuren en el Programa. Asistiendo juntos, además, a las actividades organizadas (que fueron muchas y buenas, desde las exposiciones hasta las actuaciones en el Teatro Cervantes, pasando, por supuesto, por las de la Venta del Bufón). Por eso, debe alentarse la celebración de este tipo de actos.

Hago constar aquí que al único poeta que no pude oír recitar fue a José Luis Morante, porque tuve que salir hacia mi domicilio por cuestiones familiares graves. Le pido disculpas.

Podéis encontrar toda la información, aquí.

miércoles, 8 de julio de 2009

Voces del Extremo, 2009 (I)


La X edición de los encuentros de poetas Voces del extremo se ha celebrado en Béjar del 3 al 5 de julio. Estas jornadas poéticas han sido dirigidas, desde su inicio en 1999, por Antonio Orihuela.
En esta ocasión, se han centrado en el tema Poesía y tecnología y han sido coordinadas por Luis Felipe Comendador al frente de un equipo en el que cabe resaltar el trabajo de Celestino Miguel, Antonio Gutiérrez Turrión (coordinadores), José Luis Morante (asesor) y la eficaz labor en la gestión administrativa de Ángela desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Béjar. Todos ellos consiguieron que el encuentro contara con una organización perfecta.
Quiero resaltar aquí, por lo poco frecuente que es este hecho, la presencia constante y el apoyo institucional y personal de la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Béjar.

Correspondiendo a la invitación de los organizadores, expuse en la conferencia inaugural, que titulé Poesía en la red, las claves sustanciales del acercamiento a este fenómeno. Como publicaré el texto, apunto aquí que entiendo Internet como una consecuencia de la concepción del mundo tras el fin de la modernidad. Como herramienta, no puede existir sin que haya sido pensada con anterioridad a su diseño; también como herramienta, su formulación y su uso amplía las perspectivas iniciales y provoca cambios tanto en la mente humana como en las posibilidades de relación y en la concepción y fabricación de nuevas herramientas.

Aunque nació como una red de información institucional (con fines militares primero y científicos en un segundo momento), su evolución ha provocado, en primer lugar, la democratización del acceso a la cultura. El paso a la web 2.0 ha construido, además, la posibilidad inmediata de interacción en todo el proceso cultural: ya no sólo se accede a un texto sino que se puede intervenir en él, modificarlo, comentarlo, negarlo o afirmarlo y construir otro sobre el anterior de una forma más compleja, instantánea y globalizada que antes.

Internet ha provocado la horizontalidad en la trasmisión de la cultura, puesto que en ella no funcionan las jerarquías ni los cánones. Todo pesa lo mismo en la red: es, por una parte, el cumplimiento de un sueño de colectivización del esfuerzo productivo de la Humanidad; por otra, la ruptura de la dependencia de las estructuras convencionales de dirigismo, sean cuales sean las ideologías que las sostengan.

En el proceso cultural que es la escritura poética, la red ha ampliado todas las posibilidades en cada uno de los elementos que intervienen en la comunicación artística. Algunas de las consecuencias de esta ampliación no gustan a los que tenían un mundo de comunicación fuertemente asentado en el sistema o en el antisistema. Es curioso cómo coinciden los argumentos de los detractores de este proceso de comunicación desde perspectivas ideologías divergentes y tradicionales. Sólo claman contra la horizontalidad en las relaciones humanas aquellos que opinan que no todos somos iguales ni podemos serlo: siempre me ha intrigado cómo algunas ideologías (en diferentes posiciones del espectro ideológico) sólo pueden soportar esta premisa de igualdad en la teoría y en la utopía pero nunca en la realidad, puesto que consideran necesarias las clases dirigentes para conducir al resto hacia su perfección dentro de una perspectiva lineal de la historia en la que ésta, como se pensaba antes, venía de algún punto concreto y se dirigía hacia otro, concebido como el Fin de la Historia (es un pensamiento en el que coinciden algunas religiones y algunos métodos de análisis históricos desde ángulos ideológicos bien diversos unos de otros).

Es también llamativo cómo se manejan, desde la moralización más conservadora hasta la más revolucionaria, algunas dicotomías que sólo simplifican el fenómeno pero ya no son válidas. Entre ellas, el argumento que enfrenta el mundo virtual con el mundo real. No exite esta separación y mucho menos si la etiquetamos desde valores de bondad o maldad: el mundo virtual es parte del real, no es algo paralelo ni ajeno a la intervención humana. Este maniqueísmo repetido sólo evidencia la simplificación de pensamiento del que lo usa y su incapacidad para comprender el mundo en el que vive.

También es falsa la afirmación de que Internet es un caos y que el ruido en Internet provoca la ocultación de lo que en ella existe. Es un tópico afirmar que el exceso de información de la red anula la posibilidad de hallar lo importante. No hay minas ocultas en la red: es contrario a su esencia. En poco tiempo (mucho menos que antes, cuando el conocimiento era guardado celosamente por los iniciados, se llamaran como se llamaran), con un poco de asesoramiento, cualquier persona puede encontrar cualquier cosa en Internet: hasta lo más extraño, políticamente incorrecto o incluso ilegal.

No menos falsa es la afirmación de que Internet es sólo un producto para el ocio o para el consumo de pornografía: quien afirma eso se basa en estadísticas interesadas que convierten todo lo que circula en Internet en dinero, es decir, suelen caer, al reproducir tales afirmaciones, en la trampa de aquello que critican, el mercado entendido como un sistema de conversión de la comunicación humana en capitalismo. Son curiosas estas ingenuidades ideológicas mantenidas por personas aparentemente muy concienciadas.

Por una parte, Internet permite la digitalización de todo lo que se ha producido en formato escrito en la historia de la humanidad: jamás se ha tenido un archivo-biblioteca más amplio, de acceso libre y rápido y con su posibilidad de reproducción e interacción. Negar esto es negar la evidencia porque uno está ciego. En Internet, además, por primera vez, cabe todo en el mismo espacio: lo que otras culturas han considerado su canon y lo que no lo ha sido (en palabras actuales, el sistema y el antisistema); los gustos asentados y mayoritarios junto a los minoritarios y los personales, etc. En Internet, por primera vez, se escribe con el mismo código de escritura lo que se ha fijado en cualquier alfabeto, en imagen y en sonido: nunca como en la red se ha compartido el mismo plano para cualquiera de los formatos literarios existentes.

Este hecho, aumenta las posibilidades de intertextualización de la poesía: un creador puede acceder a cualquier obra que le interese y conocerla de primera mano, en lengua original o traducida, en poco tiempo y con la suficiente información para contextualizarla.

En cuanto al productor de un texto, nunca ha tenido tantas posibilidades de autoedición a su alcance. En Internet, un escritor es libre a la hora de difundir su texto sin filtros editoriales, políticos o de clanes estéticos. También es libre a la hora de elegir el formato, desde el tipo de letra hasta su color, la imagen que acompaña o la música que necesita. Es un formato multimedia porque su esencia lo es y permite la divulgación de la obra desde la imitación de los formatos tradicionales a los más innovadores. Además, uno de las posibilidades abiertas en Internet es que ya, definitivamente, no hay un público, sino múltiples públicos con acceso inmediato y globalizado a lo publicado. El autor más extravagante y solitario puede encontrar miles de receptores de su literatura en la red. El más convencional y el más heterodoxo, también.

El receptor tiene acceso a una variedad de textos como nunca antes le había sido posible. Y, además, puede interactuar con ello. Esto es la base de conceptos básicos en Internet hoy como el de prosumidor o lectoautor. La distancia entre el productor y el receptor de un texto se han acortado y se basan en un continuo diálogo, más rápido y de mayor profundidad que nunca, porque ya no está sometido a un número limitado de personas (el productor y el receptor entendidos como únicos en el proceso tradicional de la trasmisión escrita o de un grupo reducido en la trasmisión oral) sino a la globalización del proceso, que ha roto tanto la limitación del número de los que podían participar en él hasta su ubicación en espacio y tiempo (los textos en Internet son accesibles desde cualquier parte del mundo y tiempo después de que se hayan producido).

Todas estas circunstancias han alterado notablemente el proceso de escritura y comunicación del texto artístico: su difusión es mayor pero también se han aumentado los conceptos de autor y receptor, que ya no son lo que eran en los últimos siglos.

Por otra parte, estas nuevas posibilidades fracturan algunas de las líneas de evolución desde que apareció el concepto de autoría según lo entendemos hoy (el hecho de que un autor firmara su texto no implica, necesariamente, conciencia de autoría según parámetros modernos). Cuando un texto se publica en Internet, el autor pierde los derechos que tenía sobre él. Estos pasan del ámbito de la jurisprudencia al de un pacto de confianza. En realidad, por muchos intentos que haya de regulación, en Internet el autor ya no es dueño de lo publicado. Puede demostrar que él es el autor, que él fue el primero en publicarlo, pero pierde sus derechos sobre la obra publicada: a partir de ahí, la autoría enlaza unos nuevos y sugerentes campos con la anonimía. Estamos, sin duda, ante una nueva forma de entender la obra literaria, más próxima a la transmisión tradicional de un texto en la oralidad, aunque no idéntica.

Pero Internet incide en la creación artística mucho más que desde la mera divulgación de una obra escrita antes de ser publicada en la red. Hace mucho tiempo que Internet dejó de ser un archivo estático de textos.

Por una parte, amplía la posibilidad de relación con otros creadores, la investigación poética (a través de la información y de la creación), la posibilidad del trabajo colectivo puesto que permite el contacto de autores de muy diferentes lugares, culturas y situaciones, etc. Aumenta el horizonte de la obra en construcción (obra en marcha, la llamó Juan Ramón Jiménez), que tanto ha obsesionado a los autores desde finales del siglo XIX: la red es dinámica y su fórmula es un continuo cambio.

Por otra, con las características técnicas del procedimiento de escritura en Internet, podemos jugar con mayor plenitud con la intertextualidad que hasta ahora y ampliar, a través de los enlaces, los hilos connotativos de un texto.

Con ser mucho lo apuntado, la mayor aportación de la red para la creación poética es otra. Es un espacio que parte de un nuevo concepto de escritura, en el que ya no hay tiempo ni referencias espaciales tradicionales (antes, después, arriba, abajo). En él todo se escribe en un mismo código binario: la letra y el silencio, los signos ortográficos, las imágenes y el sonido, etc. Por primera vez se ha facilitado al creador el uso de una herramienta compleja pero fácil de manejar en la que todo se sostiene en la misma escritura, que es accesible de forma global e inmediata, que contribuye a fijar de forma eficaz todo tipo de textos. Qué hacer con esas posibilidades y explotarlas estética e ideológicamente es algo que deben decidir los que producen esos textos y sus receptores. Y eso no ha tenido nunca, en la historia de la Humanidad, un horizonte tan abierto como en la red que, por otra parte, ya se encuentra en muchos otros lugares que no son la pantalla del ordenador.

Comprendo el vértigo de muchos ante la novedad y el riesgo que supone.

El viernes, haré reseña de lo que vi en este X Encuentro.

viernes, 3 de julio de 2009

Voces del extremo (Béjar, 3-5 de julio de 2009).


Viajo a Béjar para asistir al encuentro Voces del extremo, una feliz iniciativa que ya va por la décima edición. Hasta ahora se había celebrado en Moguer y éste será el primer año en Béjar, bajo el tema de Poesía y tecnología. Agradezco la invitación del Ayuntamiento de Béjar y de los organizadores, entre los que hay viejos amigos de La Acequia, Luis Felipe Comendador y Celestino Miguel. En mi conferencia hablaré de Poesía en la red. Daré cuenta.

Tenéis toda la información aquí.