
La actualidad irrumpió en las
III Jornadas sobre lenguaje y periodismo. La detención de los presuntos integrantes de una célula de apoyo al terrorismo fundamentalista islámico en Burgos y la necesaria cobertura que los medios de comunicación tuvieron que dar aquellos días a la noticia, hizo aconsejable
cambiar la fecha de celebración de la mesa redonda en la que se iban a debatir las relaciones de los medios de comunicación tradicionales -prensa, radio, televisión- con Internet. Finalmente, se celebró el 6 de noviembre
según el programa previsto. Este es uno de los casos en los que, pese a todo el trastorno que supuso para los organizadores, los participantes y el público, los problemas avalan la oportunidad del tema. La noticia fue integrada en las ponencias de las Jornadas, como no podía ser de otra manera.
Mi compañero
Raúl Urbina se encargó, en una magnífica conferencia preliminar, de situar en el estado actual la cuestión, caracterizar el fenómeno y preguntarse por las claves del presente y del futuro próximo de estas relaciones entre los medios de comunicación existentes antes de Internet y la red. Facilitó, además, una serie de ejemplos que abarcan toda la gama posible de relaciones.
Tras su intervención se celebró una amena, aclaradora e interesante mesa redonda con profesionales de varios medios de comunicación locales y regionales, seguida de un diálogo con el público en el que surgieron las cuestiones más candentes.
Coincidieron casi todos los que intervinieron en la mesa redonda en que, desde su perspectiva, Internet no ha afectado sustancialmente a su trabajo. En casi todas las intervenciones -hubo excepciones- se percibían muchas dudas sobre la información en una red en la que no hay profesionales que jerarquicen suficientemente la información, en la que la producción de noticias y sus comentarios no se comprueban a fondo, son mayoritariamente anónimas en su aparición y trasmisión, tienen un carácter fugaz y poca consistencia. Se percibía en sus comentarios la seguridad de que cuando alguien quería una información fiable seguía acudiendo a los medios de comunicación tradicionales. Por otra parte, los portales en Internet que abren estos medios de comunicación son meros auxiliares del formato externo a la red, en los que se cuelgan noticias ya dichas o publicadas como un instrumento más de difusión.
En alguna pregunta del público (compuesto mayoritariamente por alumnos de la titulación de Comunicación Audiovisual), se percibió también el miedo al intrusismo que se da en Internet en mayor cantidad que en otros formatos. Dio una respuesta interesante el
Sr.K., que fue un participante muy activo, puesto que, a su juicio, Internet ha generado ya -e irá en aumento en el futuro- más puestos de trabajo para los profesionales, que deberán cubrir no sólo la redacción de los portales sino las mismas noticias nacidas en la red. Además, por la misma estructura de ésta, no se debe hablar de intrusismo en la divulgación y comentarios de noticias por los no profesionales.
En efecto, aun no estamos más que en los primeros pasos de algo que será más importante en unos años y a lo que aun le quedan muchos saltos cuantititativos y cualitativos. Por una parte, aumenta exponencialmente el número de personas que buscan la información en Internet y que dudan de la objetividad de los grandes medios de comunicación, con intereses editoriales implicados con sectores económicos y políticos. Por otra, estos mismos medios de comunicación nacidos en formatos tradicionales cuidan cada vez más sus portales en Internet, hasta el punto de que ya no es del todo cierto que estos dependan en exclusiva de la radio, televisión o periódico del que surgen. Es singular cómo en estos portales se da cada vez más importancia a la participación del receptor y cómo esta participación se lleva después al formato tradicional. Las bases de datos que contienen y las agendas diarias sobre actividades culturales, de ocio o con noticias del tiempo, por ejemplo, además, son utilizadas a diario por miles de personas.
Por otra parte, cada vez son más los portales con contenido informativo de todo tipo que sólo tienen existencia en Internet y ya no se puede afirmar de todos ellos que no sean fiables. De hecho, los pronósticos dicen que serán los grandes recursos informativos de un futuro próximo en un mundo que cada vez más depende de la red para comunicarse. Ya no hablamos, por lo tanto, de que alguien pueda ver su canal de televisión favorito u oír su programa de radio habitual a través del ordenador o consultar el periódico que solía comprar, sino que estos portales generan sus propios contenidos. Estos grandes portales serán la apuesta en los próximos años, implicados también con descargas de vídeo y audio.
Otra cosa es la necesaria jerarquización del exceso informativo de la red y la mala práxis, pero esto ha existido siempre. Los panfletos, la prensa amarilla, la televisión basura no han sido inventados en Internet. Sin embargo, hay que aceptar que será el reto de los próximos años, del que saldrán victoriosos aquellos que ganen el favor del público, como siempre, con la diferencia de que, cada vez más, el receptor tendrá una perspectiva activa y no pasiva, como sucedía hasta hace poco.