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miércoles, 12 de octubre de 2016

Siempre nos quedará la belleza de una rosa o cómo hablar de literatura en un jardín


Siempre nos quedará la belleza de una rosa. Sé que muchos no estarán de acuerdo, pero la belleza siempre salva y la belleza puede hallarse en cualquier lugar y en cualquier tiempo, en los lugares más pequeños, en los diminutos giros de los pétalos de una flor, por ejemplo. La belleza inesperada de una rosa.

El martes, cuando llegué a clase, les pedí a mis alumnos que se pusieran los abrigos. Salimos a pasear -a explorar, casi- el jardín central del antiguo Hospital Militar convertido ahora en Facultad universitaria. Tras unos años de cierto abandono, han comenzado algunas intervenciones para mejorarlo, pero no sé si eso le vendrá bien a este espacio. A mí me gusta esa sensación de jardín casi olvidado en el que los rosales crecen más allá de lo que suelen dejarlos las tijeras de podar, se encuentran piñas caídas en la pasada temporada, la fuente seca y algo desvencijada, la tierra de pinar en algunas zonas y las acículas que cubren una parte del césped: las agujas espirituales de los pinos.

Dimos un paseo y fui contándoles la historia del lugar y las diferentes especies que en él se hallan (castaños de indias, pinos, cedros, acacias, sauces, rosales...) y alguna más singular y extraña por estas tierras como el árbol del amor que en estas fechas parece haber sufrido una ruptura sentimental y está lánguido y macilento. Les hice reparar en los muchos gordolobos de las zonas no ajardinadas, algo tan frecuente que suele pasar desapercibido y que tiene toda la paciencia para ir ganando esbeltez desde la roseta basal inicial hasta las delicadas y maravillosas flores amarillas de su tallo, les hablé también de todos los usos que las personas han dado a esta planta tan común en nuestras tierras y tan hermosa. Ante el lauro recordé la costumbre de coronar de laurel a los poetas como si fueran antiguos héroes de las Olimpiadas y un humilde rosal silvestre me sirvió para hablarles del escaramujo y sus propiedades.

Como no podemos juzgar los espacios ni la historia solo por nuestro presente, comenté que espacios como ese supusieron un salto cualitativo en la medicina militar y en la atención a los enfermos, cosas que luego se aplicarían a la medicina civil. La misma concepción de un hospital como aquel hablaba de un tiempo en el que los arquitectos quisieron dotar de un espacio amable, natural, al complejo hospitalario. Tan diferente a lo que ocurrió con los hospitales de los años sesenta, torres con escasa calidad humana, o con los más modernos y eficaces actuales que se inventan ridículos jardines zen como mera decoración que nunca son pisados por los enfermos. Como si a los arquitectos -mejor, a los políticos que los contratan-, se les hubiera olvidado que el ser humano debe estar siempre en contacto con la naturaleza.

Cuando los pinos del jardín fueron plantados eran jóvenes los escritores modernistas, con los que hemos comenzado el curso y España andaba con esa cosa que nos llevó a una guerra con los Estados Unidos de América. Quizá algunos de los enfermos o los médicos, en sus ratos de ocio, leyeron a Antonio Machado sentados en los bancos del parque. O eso quiero yo imaginar. Ya eran un poco más grandes cuando Juan Ramón Jiménez modificó para siempre la poesía contemporánea española tras su viaje de recién casado. Y mucho más -aunque no tanto como ahora- cuando todo cambió hacia la sublevación militar y la guerra civil española, testimoniada en el jardín por la lápida de piedra a un soldado alemán fallecido en un accidente aéreo en los años de conflicto. ¿Llegaron hasta allí los ecos del último gesto de libertad de don Miguel de Unamuno, cuando pronunció, hace hoy ochenta años su famosa frase ante el alarde de violencia y sinrazón de los fascitas que ocupaban el claustro de la Universidad de Salamanca? Venceréis, pero no convenceréis.

Este curso que imparto arranca con los modernistas, con el impulso creciente hacia una nueva España más moderna, más abierta hacia el mundo, mejor, en definitiva. Pasa por las tensiones políticas y sociales que recorrieron toda Europa. Y termina con aquel espantoso baño de sangre que cerró de un portazo el mejor período de la moderna historia española. Por eso mismo, ahí están las rosas, la belleza de las rosas que siempre salva. Como cantaba Rubén Darío, botón de pensamiento que quiere ser la rosa. Haber tocado el poema hasta la rosa, decía Juan Ramón para explicar su no le toques ya más, que así es la rosa. La belleza insospechada de la rosa, buscada pero insospechada siempre cuando aparece, porque no por perseguirla se consigue. Como en estos días de octubre, en los que ha cambiado el tiempo y ya hace frío y hay que buscar el sol en las horas centrales del día pero ahí están los rosales llenos de botones, de rosas que se abren, de rosas ya deshojándose. Pero siempre bellas.

Volvimos al aula y allí, en vez de encender el ordenador y conectarlo a internet, como suelo, tomé un libro de una alumna y comentamos juntos la Sonata de otoño de Valle Inclán, esa sonata que ya vimos aquí hace tiempo y en la que Valle se juega el tipo con un magistral uso del lenguaje, parodiando inteligentemente la novela galante, la novela histórica, el género de las memorias y construye un monumento literario como hay pocos en nuestra literatura, en el que somos capaces de quedar atrapados por una persona tan poco recomendable como su protagonista. Qué grande Valle jugando con las palabras y resolviendo el complicado reto de que el protagonista diga una cosa y sus acciones vayan por otro sentido bien diferente y el lector asista a todo ello paladeando cada palabra.

sábado, 16 de febrero de 2013

De la negrura al humor, y noticias de nuestras lecturas


Hay algo que ha llamado la atención a varios de los participantes en esta lectura: el humor barojiano. No es que no estuviera presente desde el inicio de la narración, sino que ahora se hace más evidente por el cambio de ambiente. Recordemos que la historia, tal y como comenzaba en las entregas de El Globo, diario en el que se publicó como folletín, contaba con un narrador un tanto peculiar movido por las ansias de venganza contra un familiar y que en sí mismo es ya todo un trabajo paródico de la figura del narrador. El espacio en el que se desarrollaba el inicio de la narración, la casa de huéspedes, un microcosmos en sí mismo, era un ámbito en el que se trataba a los persoajes y sus costumbres con un humor descarnado que venía a resaltar su mediocridad, su hipocresía y miseria moral. Este es, sin duda, un uso muy barojiano del humor.

Sin embargo, la vida de Manuel fue cayendo en la desgracia. Aunque nunca se abandona el humor, incluso en los momentos trágicos del velatorio de su madre, el ambiente es tan opresivo y el horizonte tan negro, que cualquier ironía se trasforma en negrura antes que sonrisa cómplice del lector.

Pero basta con que Manuel abandone -aunque sea provisionalmente- esa vida y los ámbitos por los que pasa sean menos opresivos, para que el humor aparezca para resaltar, de nuevo, los mismos rasgos de los personajes y de la sociedad en general: egoísmos, hipocresías, miserias. Así se hacen inolvidables las descripciones de la vida de los artistas bohemios o de los periodistas que con el mismo oficio escriben una cosa y su contraria y se fijan en la memoria los gestos y actitudes del agente de empleo. Ha bastado que Manuel pueda comer caliente, vestir con decencia y dormir bajo techo para que aflore, de nuevo, el humor como recurso técnico para desentrañar todo este tipo de estrategias sociales.

En este tratamiento humorístico de los personajes y de los ambientes por parte de Baroja se ha visto, con acierto, un precedente de los esperpentos de Valle-Inclán. No es tanto un precedente como una coincidencia estética. En el fondo, Baroja y Valle participan de las mismas técnicas de tratamiento de estos temas, aunque Valle lleve mucho más allá el recurso.

Noticias de nuestras lecturas

Pancho sabe cómo conseguir unir a Ramoncín y los plagios de Internet con Baroja. No te lo pierdas.

Mª Ángeles Merino cuenta cómo trabaja Manuel para no trabajar después de haberse despedido de la baronesa.

Luz del Olmo aborda con inteligencia el uso por parte de Baroja del personaje de Manuel como hilo argumetal de la narración.


Paco Cuesta, después de aludir al inicio de Mala hierba y su similitud con el mundo actual, comenta, con toda inteligencia, el juego que establece Baroja con el lector tradicional de los folletines y la frustración que le provoca. No os perdáis esta entrada.

La Mosca cojonera ocupa el espacio de Abejita para traernos una foto cervantina de Bruselas.

viernes, 30 de marzo de 2012

El juguete roto y noticias de nuestras lecturas.



El boxeador español José Manuel Ibar Azpiazu, Urtaín, fue un muñeco roto. Ensalzado por la prensa, admirado por el público, utilizado por los políticos, consiguió éxitos brillantes, ganó mucho dinero y obtuvo una popularidad que grabó su nombre y su imagen en le memoria de todos los españoles. Pero todo era producto de una falsedad de la que quizá él no fuera consciente. No aludo a que sus combates pudieran estar o no amañados, sino que él, en realidad, no respondía al mito popular en que se convirtió. Pero no se le puede culpar por ello: fue sacado de su tierra y sus costumbres, se codeó con la sociedad más glamourosa del momento español, salía frecuentemente en la primera página de los periódicos, fue adulado. En él se dieron todos los compoentes del joven triunfador que no puede asimilar el triunfo entre otras cosas, porque pierde sus raíces. Fue un hombre sacado de su eje: es difícil saber vivir así.

En Urtaín se resume una época de España: la del desarrollismo de los años setenta, cuando España y el régimen de Franco pujaban por aparentar una modernidad que tenía mucho de impostada por urgente y necesitaba ídolos, especialmente deportistas o cantantes, que la simbolizaran. Urtaín, como muchos jóvenes, sale de su pueblo para enfrentarse a un mundo que cambia vertiginosamente. Y el mundo los trituró.

Urtaín, la obra teatral que comenzamos a comentar es el retrato del drama interior de un personaje pero también el retrato de aquella España. No se podrían comprender el uno sin el otro. De hecho, cuando España cambió para hacerse moderna -o parecerlo-, Urtaín se suicidó y la sociedad destruyó su mito con el olvido.

Noticias de Urtaín

Paco Cuesta elige, como ángulo de su análisis, el drama interno de Urtaín, con todo acierto, para después recrear lo que pudo ser la huida de Urtaín del colegio para regresar a sus raíces, el caserío familiar.

Merche Pallarés aborda una de las claves del drama del personaje: la imposibilidad para trasladar sus emociones. Excelente.

Entre músicas y recuerdos, Mª Ángeles Merino anda con mucho acierto en el comentario inicial de Urtaín. Tiene razón al ponerle esa banda sonora.

Pancho trabaja el contexto inicial en el que se produce la muerte de Urtaín. Esta magnífica entrada nos permite comprender algo trágico para el personaje: la España de ese momento ya había dado la vuelta a personas que, como Urtaín, eran ya pasado.

Myriam sigue con su excelente análisis de la violencia en Urtaín, ahora con las escenas ocho a cinco, una violencia social y personal que acabará destruyendo al personaje y a la persona.

Noticias de las Sonatas

Gelu termina su selección de frases de la Sonata de invierno con una excelente forma de mirar la obra como si fuera teatro: ese juego escénico está en la clave de la acción.

Noticias del Quijote

Mª Ángeles Merino sigue haciéndonos el regalo frecuente de volver al Quijote para completar el comentario de aquellas entradas que tenía pendientes. En este caso, toca el capítulo 13 de la Primera parte. Tiene un giro sorprendente: ahora su ordenador no será poseído por un secundario, sino que...


jueves, 22 de marzo de 2012

Razón de las memorias del Marqués de Bradomín y noticias de nuestras lecturas.


Las Sonatas -no debería olvidársenos- tienen forma de memoria galante y fragmentaria: cuentan la vida del Marqués de Bradomín al hilo de sus amores. Al final de la Sonata de invierno aparece la razón verosímil de las memorias: como es razonable, son dos mujeres las que piden que las escriba, la Reina y la princesa Margarita. Su pariente, la Marquesa de Tor, que le conoce bien, gruñe: Lo más interesante no lo diría. El Marqués, galante y jugando a diablo atractivo, confiesa: Diría solo mis pecados. Un obispo que anda por allí demuestra no haber comprendido nada y alaba la sinceridad de unas memorias escritas a la manera de San Agustín, como confesiones. El Marqués le interrumpe cuando ve que la atención de las damas decae ante el discurso del prelado:

- Yo no aspiro a enseñar, sino a divertir. Toda mi doctrina está en una sola frase: ¡Viva la bagatela! Para mí, haber aprendido a sonreír, es la mayor conquista de la Humanidad.

Consigue su propósito, sin duda, volviendo a ser el centro de atención y provocando la indignación del obispo. He ahí la razón de las memorias: Bradomín desea ser siempre el centro y, cuando no lo consigue, ofende o humilla. No importa si para volver a llamar la atención debe estilizar tanto la realidad que ya no se la reconozca: el estilo es más importante que la substancia. Lo que puede ser un rasgo de la psicología de Bradomín se convierte en la clave de interpretación literaria de las Sonatas y, por extensión, de toda la obra de Valle.


Noticias de las Sonatas

Pido perdón a Merche Pallarés porque no informé de una excelente entrada en su blog la semana pasada. Se trata de algo que, además, le pedí personalmente: la reproducción de una entrevista que realizara hace años para el Diario de Ibiza a Antonia Maxwell. Os sorprenderá, al leerla, la relación que tiene con nuestras Sonatas y el pretendiente don Carlos.

Pancho, en su entrada, comprende con precisión la nueva situación del Marqués de Bradomín al perder el brazo -ese brazo que no vuelve a Estella- y su necesidad de cambiar de registro.




Noticias del Quijote

Bien quijotesca y recomendable es la noticia que nos da Kety en su blog sobre la exposición de fotografías de su hijo.

Noticias de Urtaín


Aunque yo comenzaré a publicar mis entradas a partir de la próxima semana, tras terminar el comentario de las Sonatas, algunos compañeros de lectura ya han hecho magníficas aportaciones que cabe reseñar.

Mª Ángeles Merino publica una magnífica entrada para hacernos entrar en materia: nos despierta todos los sentidos, incluido el del gusto.

Merche Pallarés es rotunda al expresar las emociones que nos despierta la obra. No puedo estar más de acuerdo con su entrada.

Myriam hace una magnífica entrada en la que analiza la violencia en la obra, comenzando por la primera, la básica, la que Urtaín hace contra sí mismo. Imprescindible.

jueves, 15 de marzo de 2012

Hacer poética mi manquedad y noticias de nuestras lecturas, con el anuncio de la próxima.


Al Marqués le quedan pocos recursos al final de la Sonata de invierno. Ha envejecido, ha ido eliminando de la lista de mujeres con las que mantenía relaciones un buen puñado a las que ha causado una tremenda crueldad, incluso ha perdido un brazo en una acción nada heroica aunque acepte el dolor con entereza. Su pensamiento se concentra en qué hacer a partir de ese momento para continuar su carrera de seductor. E intenta tres caminos: la seducción de una novicia demasiado joven como para poder prevenirse ante la labia del seductor, conservar el dominio sobre una mujer con la que mantenía relaciones hasta ese momento y usar la lástima. El resultado de las dos primeras ya lo conocemos: la vida de la joven novicia -que resulta ser su propia hija- acaba destrozada; no acepta el sacrificio de María Antonieta que decide cuidar a su marido enfermo y Bradomín debe tragárselo con gran violencia contra sí mismo que acaba echando sobre la mujer. El tercero merece un momento de análisis porque Bradomín hace con su manquedad lo mismo que con el resto de su vida: poetizarla, engrandecerla a través de la sublimación estética. Como hizo con su relación con Concha o con la Niña Chole, como hizo con su mezquina actuación en Italia o como sublima a través de la tradición una guerra sucia en la que todos actúan sin ninguna grandeza, comenzando por el Rey carlista.

De la necesidad, virtud. Como Bradomín ha perdido el brazo, desde el principio saca partido a su nueva situación: seduce a quien le atiende a la cabecera de su cama y terminará echándole en cara a María Antonieta que si le deja ya nadie le querrá por manco. Es significativo que la frase fundamental (hacer poética mi manquedad) la pronuncie cuando es recibido por la Reina y esta se entristece pero considera que, al menos, está vivo. Bradomín encuentra ya la forma exacta de trasformar su herida en cortejo, en elegante gesto en la Corte:

- Dios no ha querido concederme el morir por vos.

Las damas se limpiaron los ojos, emocionadas de oírme: Yo sonreí tristemente, considerando que aquella era la actitud que a lo adelante debía adoptar con las mujeres para hacer poética mi manquedad. 

En la Corte, en la que todo es refinada hipocresía, tiene éxito su juego estetizante y la Reina le contesta:

- Los hombres como tú no necesitan de los brazos, les basta con el corazón.

Aun más, un obispo murmura en voz baja:

- Dios nuestro señor ha permitido que conservase la mano derecha, que es la de la pluma y la de la espada.

Este juego define todo lo que son las Sonatas: la sublimación literaria de una realidad que no tiene nada de hermosa o que, precisamente por no serlo, permite ese minucios trabajo de estilización de Valle. Juego difícil, como ya he dicho, en el que sin ocultar lo que sucede nos vemos seducidos por la palabra.


Noticias de las Sonatas

Gelu continúa con sus entradas en las que la selección de frases, cuando está bien hecha, ilustran mejor que otra cosa la intención del autor al escribir las Sonatas.

 En la entrada de Pancho sobre el pasaje que llega tras la pérdida del brazo, vemos a Bradomín casi ensoñando la realidad para disfrazarla: no dejéis de apreciar la forma en la que analiza la consecución del ritmo.

Llega Mª Ángeles Merino al momento en el que Bradomín es herido y la vida se le gira. No os perdáis su trabajo infatigable de ilustración.

Anuncio de las nuevas lecturas


El trabajo y otras circunstancias me han impedido programar con tiempo las próximas lecturas que quiero proponeros. Como podríamos encontrarnos ciertas dificultades para encontrar todos los libros que seleccionemos, vamos a ordenar los próximos meses de otra manera mientras publico la encuesta que elegirá los siguientes títulos. Os anuncio que, entre ellos, habrá dos autores que son celebrados este año en España por diferentes motivos: uno bien conocido por todos, Miguel de Unamuno; el otro, alguien de quien se celebra el centenario del nacimiento y a quien merece la pena recuperar, Dionisio Ridruejo.

Mientras tanto, os propongo una novedad en el club de lectura de La Acequia: dos obras de teatro cuya filmación se conserva en la página de Televisión Española. Ambas grabaciones son excelentes y pertenecen al programa Estudio 1, del que hablé hace unas semanas en este espacio.

La primera que comentaremos será Urtaín, de Juan Cavestany, producida por Animalario que podéis ver en este enlace. Es una de las mejores obras del teatro reciente español. Os pido que veáis la obra y la comentéis los próximos jueves, hasta el 19 de abril. Permite muchos tipos de comentarios: sobre el texto, la actuación, el montaje escénico. Pero también os pido recuerdos asociados a las canciones o a los sucesos que se relatan en la obra, todo un ejercicio de memoria colectiva. O asociaciones con otras obras y películas sobre el mundo de los boxeadores como juguetes rotos. Os aseguro que tiene muchos ángulos posibles y estoy seguro, conociendo vuestras aportaciones, que os resultará ameno.

jueves, 8 de marzo de 2012

Una novicia y noticias de las Sonatas y anuncio de los próximos proyectos.


Una novicia joven y dulce, Maximina, acompaña al Marqués mientras se restablece de la amputación del brazo en el convento en el que se ha refugiado. Bradomín no puede contenerse y la seduce con las palabras y los gestos. Maximina, sin ninguna experiencia, no tiene posibilidad alguna de escapar a las palabras del Marqués y termina confesando sus sentimientos a la vez que huye, horrorizada. No hay remordimiento en Bradomín, no puede haberlo. Sor Simona, que conocía perfectamente la fama del Marqués no debió provocar el acercamiento: quizá pensara que Bradomín respetaría el lugar en el que se encontraba, pero termina comprendiendo del todo a quién tiene delante:

- Ha cometido usted la mayor de sus infamias enamorando a esa niña.

Incluso le echa en cara la nueva estrategia de Bradomín para seducir ahora que está viejo y manco: la lástima. Por un equívoco en el diálogo, el lector llega a la conclusión que se anticipó ya en la primera vez que el Bradomín vio a Maximina: es su hija, la que tuvo con la duquesa de Uclés y de la que no había querido volver a saber nada. La reacción inicial de Bradomín se corresponde con el horror de la situación:

Sentí estupor y zozobra. Una nube pesada y negra envolvió mi alma, y una voz sin eco y sin acento, la voz desconocida del presagio, habló dentro sonámbula. Sentí terror de mis pecados como si estuviese próximo a morir.

Pero el horror del pecado le dura poco al Marqués: en medio de sus pensamientos iniciales puede la sensualidad de los ojos que le habían atraído en Maximina y echa mano de una cita de Casanova para justificarse cínicamente. Cuando sale del lugar, su conciencia se ha calmado:

Al remontar un cerro me volví enviando el último suspiro al viejo caserón donde había encontrado el más bello amor de mi vida.

Todo el proceso de identificación de Maximina con la hija olvidada del Marqués ha sido subrayado con virtud técnica por Valle, puesto que hasta nos permite dudar de él. Y el proceso psicológico que ocurre dentro de Bradomín es marcado con precisión: en medio de la fiebre inicial intuye la identidad de Maximina, pero cuando se recupera un poco de la operación necesita probarse a sí mismo que aun tiene capacidad para seducir. Horrorizado por la revelación de Sor Simona, siente un momento de horror ante sus pecados, pero en seguida se perdona porque va en su carácter. El llanto final no se produce tanto por arrepentimiento ante el dolor causado como por la melancolía de un amor perdido.

Valle, en este pasaje, ha jugado de nuevo con el lector de su época: le enfrenta ante la hipocresía de una sociedad bienpensante que oculta todo bajo apariencia de normalidad y termina, atrayéndole y provocándole, con el relato de una historia incestuosa. Incesto que, además, contiene otro matiz que también provoca esa misma sensación: todo aquello sucede en un convento, con una novicia, con la tolerancia inicial de Sor Simona, conocedora de todo el asunto. La acumulación de infamia que Valle pone encima de Bradomín es difícilmente superable.

Noticias de las Sonatas

La entrada de Mª Ángeles Merino sobre la salida a campaña del Rey y las relaciones del Marqués con la duquesa de Uclés, tan extraordinariamente planteada, sirve para comprender la hipocresía de todo el mundo en el que vive Bradomín.

Pancho llega al momento en el que en la Sonata de invierno se pasa del mundo cortesano a la acción real de la guerra. Su entrada, tan perspicaz como siempre, está magníficamente ilustrada.

Anuncio de los nuevos proyectos del Club de lectura

Aunque aun pienso dedicar alguna entrada más a las Sonatas (ya sabéis cómo me cuesta desprenderme de los libros que me gustan), hay que pensar en los próximos proyectos del Club. Habrá alguna sorpresa en el formato de las dos próximas lecturas, mientras planteamos una lista de lecturas que nos ocuparán los meses que vienen. El próximo jueves dará más noticias.

sábado, 3 de marzo de 2012

El sacrificio de María Antonieta y el heroísmo de Bradomín, noticias de las Sonatas y Don Quijote en carnaval


Su tía, la Marquesa de Tor, le pide a Bradomín: "si no eres capaz de respetar su sacrificio, no intentes hacerlo más cruel". Se refiere a que María Antonieta, la amante del Marqués, ha decidido renunciar a su amor y dedicarse por entero a cuidar a su marido enfermo. Como sabemos, todo se ha enredado: el marido es amigo de Bradomín y ha enfermado gravemente mientras ambos acompañaban al rey en una correría sentimental. Conoce muy bien la Marquesa de Tor a Bradomín y por eso teme que no se pare ante nada. En efecto, Bradomín es incapaz de comprender un sacrificio de este tipo porque solo puede pensar en sí mismo. La escena final, en la que se muestra tan cruel con María Antonieta, lo delata. Ya hemos visto en estas Sonatas comportamientos similares de Bradomín. Sin embargo, aquí hay algo nuevo. Él habla de desengaño y acusa a María Antonieta de ser como el resto de las mujeres, pero sus palabras ahora provienen de un miedo real en el que ya ha insistido en otros momentos en esta novelita final: se siente viejo, además ha perdido un brazo. Bradomín, aunque no lo reconozca, se siente débil y tiene, por primera vez, miedo a que el futuro ya no le depare nuevas conquistas amorosas. Pero hasta en el gesto final convierte este temor en rasgo estético: "Si la guerra no me había dado ocasión para mostrarme heroico, me la daba el amor al despedirse de mí, acaso para siempre". Valle vuelve a trasformar la realidad sin escondérnosla, desde la perspectiva del personaje, que trasforma el mundo. Cosa del lector será dejarse seducir o no.
Noticias de las Sonatas

Gelu continúa con su selección de pasajes de las Sonatas. Para el inicio de su antología de la Sonata de invierno selecciona un párrafo clave para explicar la ideología de Bradomín.

Mª Ángeles Merino centra su comentario en el personaje de María Antonieta. No os perdáis cómo establece un inteligente paralelismo con Concha. Están presentes también el resto de amantes de este invernal Bradomín. Más que recomendable su trabajo.

Luz del Olmo resumen de forma magistral la trama de Sonata de invierno... y la ilustra con música.

Pancho desarrolla un excelente comentario a partir del esteticismo medievalizante de todo el ambiente... y del apasionado cortejo de Bradomín, claro.

Gelu, diciendo que no deja caer algunas de las claves de comprensión de Sonata de invierno en su comentario.

Paco Cuesta realiza una valoración final de la lectura de las Sonatas que no os podéis perder.

Noticias de las lecturas anteriores. Don Quijote en carnaval


Manolo, fotógrafo excepcional, buen amigo, bloguero y fiel colaborador en todos los empeños de La Acequia y, en especial, de los cervantinos, me remitió hace unos días una excepcional serie de fotografías tomadas en el Carnaval de Navalmoral de la Mata. Se trataba de una carroza -y su séquito- relacionada temáticamente con el Quijote. Elegí esta, aunque bien podría haber publicado cualquiera de las otras, por su calidad. Gracias, querido Manolo. Seguimos conservando vivo el recuerdo de los muchos meses en los que disfrutamos todos de la lectura del Quijote.

jueves, 23 de febrero de 2012

Venir a perder un brazo en esta guerra que no es guerra y noticias de las Sonatas


Tarda en entrar la guerra en Sonata de invierno. Aunque todo parece presidido por la Tercera guerra carlista, siempre parece lejana, más desde la corte de Estella. Casi como algo que debe existir para dar verdad a la ficción del rey y un motivo para lucir uniformes. Así lo ve el cura guerrillero, fray Ambrosio:

Ya no hay hazañas, ni guerra, ni otra cosa más que una farsa. Los generales alfonsistas huyen delante de nosotros, y nosotros delante de los generales alfonsistas.

Así, la guerra se convierte en escaramuzas y emboscadas sin verdaderos enfrentamientos. Nada heroico, aunque haya muertos y heridos. El mismo Bradomín pierde el brazo en una escaramuza de este tipo y solo le queda componer el valor a la hora de aceptar la amputación y el gesto para aprovecharlo en su nueva etapa de don Juan manco. De ahí que reaccione como lo hace cuando se entera de que los soldados de su escota ejercen la violencia en el pueblo en el que están acogidos:

Yo siento, también, que el horror es bello, y amo la púrpura gloriosa de la sangre, y el saqueo de los pueblos, y a los viejos soldados crueles, y a los que violan doncellas, y a los que incendian mieses, y a cuantos hacen desafueros al amparo del fuero militar. Alzándome en las almohadas se lo dije a la monja: 

-Señora, mis soldados guardan la tradición de las lanzas castellanas, y la tradición es bella como un romance y sagrada como un rito. Si a mí vienen con sus quejas, así se lo diré a esos honrados vecinos de Villarreal de Navarra.

Ante la mediocre realidad, elevarla por medio de la estética y la tradición. No queda más. Cómo sabe Valle componer el aliento de su personaje: sin ocultar la realidad, dejarlo que la sublime. No otra cosa es la literatura.

Noticias de las Sonatas

Pancho escribe su segunda entrada sobre la Sonata de invierno. Todo un lujo de análisis, síntesis e ilsutración.

Si alguien quiere saber qué tiene que ver Duchamp con Bradomín y un brazo amputado, no puede dejar de leer esta entrada de Paco Cuesta.

Mª Ángeles Merino encuentra una perspectiva aguda y útil para comenzar con Sonata de invierno: cotejarla con otros inicios, con la muerte y el amor presente en ellos y la cercanía, ahora, de la vejez.

sábado, 18 de febrero de 2012

Estilización y realidad y noticias de nuestras lecturas


En la Sonata de invierno retrata Valle, más aun que en las otras, un mundo que termina. Es lógico: el protagonista se hace mayor y no ha conseguido salvar ni su mundo personal ni el de la tradición que acoge. Por otra parte, se ambienta en la tercera guerra carlista y en ella todos tienen la sensación de guerra testimonial: una guerra que hay que hacer y que nadie piensa, de verdad, en poder ganar. Ni siquiera el propio rey carlista. Por eso juega Valle, con finura, entre el contraste en lo que se dice sobre la corte de Estella, la forma ritual que tienen de relacionarse los que en ella participan, la variedad de los exagerados uniformes, etc., y la realidad. Si prestamos atención a esto, apreciaremos la inteligencia de Valle y un rasgo de estilo que le acompañará siempre en sus producción: estiliza la realidad hasta hacerla contrastar con su punto de partida -bien por embellecimiento, bien por degradación-. La maestría de Valle -como vimos que hacía también con el carácter del protagonista- es que nos arrastra en esa estilización de tal manera que no vemos el núcleo de partida, que no nos esconde en absoluto sino que nos lo muestra ante los ojos. Somos nosotros los que nos engañamos. Aquí, todo parece hermosa y soñadoramente romántico en esa corte carlista pero Valle no nos ha ocultado el punto de partida, que es mediocre, envejecido y feo. Pocos autores han conseguido esto.

Esta entrada debió publicarse el pasado jueves, 
pero algunas circunstancias lo hicieron imposible. 
Os pido disculpas a los que seguís el club de lectura.

Noticias de las Sonatas

Mª Ángeles Merino, que ve en las páginas de las Sonatas un duelo entre el bien y el mal, resume, ilustre y comenta el final de la Sonata de primavera. Tiene razón en lo del orgullo de Bradomín, sin duda.

Excelente comentario del de Pancho para arrancar con la Sonata de invierno. Sobre todo en lo que hace a la forma de enfrentar el reto técnico de Valle.

No os perdáis la entrada de Paco Cuesta para comprender cómo Valle maneja las palabras para componer los paisajes como si fuera un retratista de lo vivo.

Gelu continúa con su acertada selección de frases de la Sonata de primavera. En esta entrada la temática es variada y aporta perspectivas, como la del humor, que se nos venía escapando.

jueves, 9 de febrero de 2012

El Marqués envejece y noticias de nuestras lecturas


En la Sonata de invierno, Bradomín se siente mayor: incluso tiene miedo a no cumplir en el encuentro nocturno con una de sus amantes. Se deja ir, con nostalgia: nos recuerda quien fue pero hay algo que ha cambiado. Hay algo diferente en esta Sonata con respecto a las anteriores: no solo la proximidad temporal de la voz narradora con la situación del personaje en el argumento. Valle le deja desenvolverse en un medio que es el suyo: junto a un mundo que termina, aunque no parezcan darse cuenta. Esta es una característica: ninguno de los que participan en la acción son conscientes de que el carlismo no tiene ya ningún futuro. Hay algo más en esa diferencia: no todo lo que ocurre lo hace, por vez primera, condicionado por la seducción y el amor. Quizá por la edad del personaje. El contexto gana peso y la novela se crece por el lado más inteligente, con lo que muchos lectores, que podían sentir cierta fatiga ante lo que podía entenderse como excesivo peso del tema pasional, se hallan en un espacio más ancho. Curiosamente, Valle consigue -al menos, al principio-, que volvamos a reconciliarnos con Bradomín, a pesar de que se muestre tan dispuesto a picarse por orgullo -quizá para compensar su menores energías sexuales-. Sucede lo mismo con el mundo carlista, que presenta de forma tan brillante estilísticamente: hay una fuerte atracción formal que no esconde las miserias. Todo un juego de estilo puesto a disposición de un objetivo: ganar el interés del lector. Lo consigue.


Noticias de las Sonatas

Excelente la entrada última de Mª Ángeles Merino sobre Sonata de primavera. No os perdáis el rescate de una serie de televisión sobre la obra.

Pancho nos lleva de la mano, en un excelente resumen bien comentado e ilustrado (y ambientado con música...) hacia el final trágico de la Sonata de primavera.

Paco Cuesta da una lección en su acercamiento a Sonata de invierno a través de las causas perdidas en las que importa más la estética en su afinidad.

Gelu sigue con su magnífica selección de frases, que tanto nos ayuda a retener lo esencial de las Sonatas.

jueves, 2 de febrero de 2012

Bradomín desvelado y noticias de nuestras lecturas.


A estas alturas de las Sonatas, la personalidad del Marqués de Bradomín ya ha sido desvelada incluso para aquellos que aun conservaran por el protagonista cierta estima por la melancolía otoñal del primer relato. Gracias al orden de lectura que hacemos, el mismo en el que fueron publicadas, podemos aventurar que Valle quiso acentuar los aspectos negativos del personaje precisamente para violentar al lector: no es, sin duda, una lectura amable. Más hace un siglo. La mayor parte de los lectores no están acostumbrados a que el narrador y protagonista sea un malvado: hay, además, una voluntaria desarmonía con el lenguaje, tan lírico y musical. Esa voluntad de estilo sirve para resaltar la contradicción y provocar en el lector esa buscada sensación de incomodidad puesto que se halla apreciando algo que le horroriza. Si en la primera novela publicada aun no se manifiesta del todo y en la segunda solo lo adivinamos al final, cuando la Nina Chole queda a merced del Marqués, en esta tercera novela el lector ya no puede negarse la realidad: el Marqués es tremendamente cruel. Su acoso a María del Rosario provoca -indirectamente, eso es cierto-, la muerte de la hermana menor. No le salva ni siquiera que los otros personajes también tengan muchos puntos oscuros -Concha ocultaba hipócritamente su relación con Bradomín, la Niña Chole era una mezcla entre lo primitivo y lo refinado y se mostró despiadada en el barco, María del Rosario era un volcán que acallaba sus instintos-, puesto que estas mujeres, al fin y al cabo, eran víctimas de su situación: Concha había sido educada en un ambiente de hipocresía, la Niña Chole pertenecía a su padre y marido, María del Rosario era una pieza en el tablero de intereses de su madre. Bradomín no es víctima más que de sí mismo y sus impulsos. Y, por si fuera poco, huye al final de esta Sonata de primavera de forma más cobarde a como lo hiciera en la de otoño. Qué pocos autores pueden sostener esto sin la trabajada técnica del estilo de Valle.

Comenzamos, la próxima semana, con Sonata de invierno.

Noticias de las Sonatas

Gelu comienza su selección de frases de Sonata de primavera por aquellas que caracterizan a los personajes que en ella van apareciendo. Una buena forma de aproximarse al texto, sin duda.

Paco Cuesta realiza un análisis profundo de las forma en la que Valle desvela los rincones más íntimos de los personajes en su magnífica entrada.

Luz del Olmo (Ele Bergón) publica un exacto comentario de Sonata de primavera: juego de seducción entre dos muertes...

Mª Ángeles Merino comenta e ilustra adecuadamente el final de Sonata de primavera y termina con la exacta pregunta que todos nos hacemos.

Pancho comenta -y desvela- el momento justo en el que el relato de Sonata de primavera se gira, desde  la aparencia de armonía a los oscuros reinos de lo diabólico.

jueves, 26 de enero de 2012

La seducción y la palabra y noticias de nuestras lecturas.


El Marqués de Bradomín, además de su arrogancia física y el prestigio y atractivo que le da su posición aristocrática, no duda en usar la palabra como seducción. Esto es normal en el personaje literario del seductor y una de las claves que definen la esencia, por ejemplo, del Don Juan de Zorrilla. Sin embargo, el estilo de sus palabras es muy diferente al de Zorrilla: en este, la palabra era un torrente que atrapaba a la mujer a la que se dirigía en una red de la que difícilmente podía salir. El Marqués de Bradomín usa la palabra de forma diferente -no podía ser de otra manera, dado el estilo impresionista en el que están escritas las Sonatas- aunque con el mismo efecto. Es conciso y, en muchas ocasiones, demasiado directo y brutal, como si no tuviera tiempo. También hay que descontar la diferencia de género: el teatro romántico es, sobre todo, palabra; en la novela se puede -tal y como hace Valle- omitir palabras dichas para dejar solo las necesarias, pero esta selección es significativa siempre. Aunque en todas las novelitas de las Sonatas sucede lo mismo, será en la Sonata de primavera en donde veamos este proceder de forma más clara por comparación, incluso, con la obra de Zorrilla. Hay un momento, en el drama, en el que Don Juan ha derramado sobre Doña Inés, para seducirla -en un proceso en el que, curiosamente, acabará seducido y enamorado el mismo protagonista-, tantas palabras que la novicia no puede más que exclamar:

Callad, por Dios, ¡oh don Juan!,
que no podré resistir
mucho tiempo sin morir
tan nunca sentido afán.
¡Ah! Callad, por compasión,
que oyéndoos me parece
que mi cerebro enloquece
y se arde mi corazón.
(IV, 1)

En Sonata de primavera hay una escena similar. María Rosario, que tiene dentro de sí un mundo mucho más convulso que el doña Inés, le pide lo mismo al Marqués:

- ¡Callad...! ¡Callad, os lo suplico...!

Noticias de las Sonatas

Luz del Olmo se inspira en una frase de Sonata de primavera sobre la tristeza para componer un bellísimo poema.

Myriam demuestra cómo, a través del lenguaje, Valle resalta todo el mar oculto de lo que ocurre en verdad en el Palacio de la Sonata de primavera bajo una superficie de aparente y hermosa armonía...


Mª Ángeles Merino comenta el inicio de la Sonata de primavera a partir de la dualidad Eros-Tánatos y el juego que establece Valle entre estos dos elementos.

Pancho hace un magistral trabajo de resumen e ilustración de la Sonata de primavera y llega a un final que nos cuestiona, con las lágrimas de Bradomín, qué verdadero recuerdo del amor de María Rosario le acompañaba al final de su vida...

jueves, 19 de enero de 2012

Elegancia y crueldad en la Sonata de primavera y noticias de nuestras lecturas.


En toda la Sonata de primavera -en grado muy superior al del resto de las novelas de la serie- hay un contraste evidente entre la elegancia que lo preside todo y la crueldad en las acciones del Marqués de Bradomín (e incluso de algún otro personaje, como todo lo relacionado con la bruja). En efecto, el Marqués está en la cima de su esplendor físico: joven, galllardo y arrogante con el uniforme que le corresponde como guardia noble del Papa, se mueve en el ambiente refinado del Palacio Gaetani entre la belleza y actuación de las mujeres que en él viven. En ese ambiente refinado, sin necesidad de la actuación del Marqués, ya hay suficientes puntos oscuros que contrastan con la elegancia reinante: los secretos del moribundo obispo, los intereses de la Princesa Gaetani, los sentimientos de su hija mayor, las relaciones cruzadas del mundo político y espiritual, etc. En el fondo, el Marqués viene a dinamitar la apariencia de armonía de esa elegancia con su actuación tan directa y brutal llevado por sus pasión erótica. El final es la culminación de todo ese juego en el que nada se mueve en la superficie mientras todo es convulso en la profundidad.

Noticias de las Sonatas

Gelu publica su quinta selección de frases de Sonata de estío, que ayuda a rememorar las claves de la novela.

Paco Cuesta, a raíz de iniciar su comentario de Sonata de primavera, matiza la definición del personaje para dar, fnalmente, con una brillante. No os perdáis esta entrada.

Mª Ángeles Merino comenta el inicio de Sonata de primavera. No dejéis de apreciar las ilustraciones y las aclaraciones que hace al respecto sobre algunos lugares mencionados en la acción.

Myriam analiza de forma excelente el personaje del mayordomo Polonio de Sonata de primavera. No os perdáis esta entrada.

Desde el inicio, con la mención de Darío hasta el final, con la forma en la que explica cómo Valle crea el ambiente del inicio de Sonata de primavera, la entrada de Pancho es todo un acierto.

Paco Cuesta hace una asombrosamente perspicaz entrada de interpretación de Sonata de primavera, entre el Marqués joven y el marqués anciano que narra la historia.

jueves, 12 de enero de 2012

La construcción de un personaje y noticias de nuestras lecturas.


Al leer las Sonatas -como lo hacemos- no en su orden argumental sino tal y como fueron apareciendo, podemos percibir cómo Valle-Inclán fue afirmando algunas de las características de su personaje protagonista. Sin duda Valle fue sensible a la recepción por parte del público (recordemos que parte del texto, en una primera redacción, lo había publicado en la prensa) y supo captar tanto lo que atraía como lo que se rechazaba, tanto en el estilo como en el argumento. No olvidemos que se publicaron en plena polémica sobre el modernismo, al que se atacaba desde muchos frentes. Valle, sin duda alguna, profundizó en lo que se apuntaba en Sonata de otoño: el estilo se convirtió cada vez más en una labor minuciosa en la que se mezclaba lo literario con lo plástico y musical; el argumento fue haciéndose cada vez más perverso y menos convencionalmente moral. Bradomín se nos desvela en Sonata de otoño como un maduro amante fetichista que se entrega a sus amantes pero sin ninguna lealtad; esto se agudiza en Sonata de estío cuando lo vemos absolutamente cruel con la Niña Chole, dando paso a una manifestación abierta del sadomasoquismo psicológico. En Sonata de primavera, el Marqués -que ha ido creciendo hacia atrás por esta forma de construir la narración- es absolutamente egoísta en su acoso a la joven de la que se enamora y en cuya casa está hospedado. Cualquier lector que no hubiera podido odiarlo en las dos primeras novelas, aquí siente una repulsión por él, pero ya está atrapado por la historia gracias a la forma en la que trabaja el estilo Valle.


Noticias de las Sonatas

No os perdáis el comentario final de Merche Pallarés sobre Sonata de estío. El Marqués no sale bien parado que se diga...

Gelu publica su cuarta selección de frases que oportunamente nos llevan al corazón de su lectura de Sonata de estío...

Myriam, desde el lenguaje de Valle-Inclán, llega a una de las claves de la Sonata de Primavera: el temblor de la naturaleza entera, que despierta, pero no puede escaparse de la Sonata de estío y vuelve a ella para planterarnos un paralelismo entre el mito y la sexualidad de la obra que puede resultar interesante.

Mª Ángeles Merino, en su resumen de lo que ocurre en Sonata de otoño tras la cobarde forma en la que el Marqués perdió a la Niña Chole, da las claves para que comprendamos lo que sucede dentro de Bradomín y su relación con la joven mexicana.

Pancho comenta el final de la Sonata de estío, en la que se desvela la parte de la personalidad del Marqués más cruel, sin duda. Recomendable el reportaje fotográfico

jueves, 5 de enero de 2012

La Venus Turbulenta y noticias de nuestras lecturas.


El final de la Sonata de estío marca definitivamente el carácter del Marqués. Valle-Inclán construye un personaje en el que nada se esconde. Había abandonado a su suerte a la Niña Chole cuando no opuso ninguna resistencia en el encuentro con su padre y esposo, el general Diego Bermúdez. No es cobardía, aunque pudiera parecerlo. Bradomín reconoce que la Niña no le pertenece -no es, como le había dicho cruelmente poco antes, la Marquesa de Bradomín- y, por lo tanto, el general puede reclamarla. El resto del viaje hasta su propiedad es una parte más del descenso a su propio infierno, que ni siquiera se calma cuando llega a la hacienda: aunque le pertenece por derecho de mayorazgo no se siente como el verdadero propietario. En realidad, el Marqués no puede pertenecer a ningún sitio: ha traicionado la tradición que dice defender, ha traicionado al amor, ha traicionado a todos los que viajan con él. Ni siquiera eso: no es una traición puesto que su participación en todo es siempre circunstancial o por nacimiento. El carácter del Marqués no puede atarle más que a sí mismo. Por eso ni siquiera participa directamente en la recuperación de la Niña Chole: oye los disparos a lo lejos y cuando la ve, ya es una mujer de su pasado más que de su presente, a la que depara el sufrimiento:


Pobre Niña Chole, después de haber pecado tanto, aún no sabía que el supremo deleite solo se encuentra tras los abandonos crueles, en las reconciliaciones cobardes. A mí me estaba reservada la gloria de enseñárselo.

La Niña no es inocente, pero es menos consciente de su propia vida dado que el general Bermúdez cortó brutalmente su desarrollo. El Marqués solo puede entregarse y entregarla a ella misma a la única diosa en la que en verdad cree, la Venus Turbulenta, que preside unas relaciones sentimentales llenas de exaltación y sufrimiento:

Yo, que en el fondo de aquellos ojos creía ver siempre el enigma oscuro de su traición, no podía ignorar cuánto cuesta acercarse a los altares de Venus Turbulenta. Desde entonces compadezco a los desgraciados que, engañados por una mujer, se consumen sin volver a besarla. Para ellos será eternamente un misterio la exaltación gloriosa de la carne.

Para evitarse eso mismo, el Marqués vengará en la Niña Chole lo que sufrió con la mujer que le obligó a salir de viaje y cuyo recuerdo le ha perseguido durante toda este tiempo.

Recordad que no leemos las Sonatas en el orden argumental, sino en el de su publicación. Por eso, el próximo jueves comenzamos con el comentario de Sonata de primavera (1904).

Noticias de las Sonatas
Gelu continúa con su oportuna selección de frases de la Sonata de estío que le permitan reconstruir la obra en una relectura.

Merche Pallarés subraya con inteligencia cómo toda la naturaleza explota en sexualidad para acompasar los sentimientos del Marqués.

Mª Ángeles Merino comenta e ilustra con su visión oportuna habitual la culminación del amor de la Niña Chole y el Marqués y tiene razón al afirma cómo une Bradomín, en su teoría amorosa a todas sus mujeres.

Pancho presta atención a lo que sucede tras el encuentro sexual de los protagonistas: en especial el regreso a la Dalila, que ya es y no es el mismo barco que antes...

Noticias de las lecturas anteriores



Carlos Labarta elige entre las obras leídas en el año pasado, Riña de gatos como la peor.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Necoxtla está en mi camino y noticias de nuestras lecturas.


El Marqués de Bradomín no se frena ante una posible conquista: no importa que el camino de la Niña Chole no coincida con el suyo y que esta le amenace con represalias de su marido -al que luego sabremos también su padre-. Desconocedor de la geografía mexicana, no duda en afirmar que el lugar al que va la Niña está en su camino, esté en donde esté, más aun cuando ve la reacción de la mujer deseada, con la que establece un pulso que es toda una coreografía de seducción mutua: Necoxtla está en mi camino. No importa lo que haya que arriesgar porque la vida del Marqués -ya lo vimos con ocasión de la pelea nocturna- es accidentada: a veces, por voluntad propia (como su participación en las guerras carlistas); a veces, por pura inconsciencia temeraria. En ocasiones esta temeridad tendrá que ver con la conquista de una mujer: no puede dejar escapar a la Niña Chole y la seguirá hasta que ella le siga a él. En este juego -peligroso, pecaminoso para los valores de la época, sacrílego incluso para los mismos valores del Marqués- hay mucha felicidad que proviene, precisamente, de arriesgar la propia vida sin más motivo que el hallarse en el lugar y la ocasión (como sucederá en la balacera en mitad de la iglesia cuando se descubre a un bandolero), pero que también proviene del dolor que produce un extraño juego amoroso lleno de celos y de rabia (la Niña le hace daño jugando con sus celos, pero él también a ella con el desprecio o el silencio). El Marqués parece incapaz de amar de una forma tranquila y hogareña: lo suyo es la pasión, no el matrimonio. Por eso, esté donde esté Necoxtla se encuentra en su camino: más exactamente, en una etapa de su camino vital, que luego se trasformará en recuerdo. Porque siempre habrá otra Necoxtla más allá.

El próximo jueves terminaremos con Sonata de estío.

Noticias de las Sonatas

Merche Pallarés lee en clave de homosexualidad y retórica sentimental todo un pasaje de la Sonata de estío. No perdona una, ya la conocéis.

Firvulag aporta a la lectura de la Sonata de estío la clave viajera de Valle-Inclán, además de un oportuno texto de Manuel Bueno.

Mª Ángeles Merino comenta el inicio de la relación del Marqués con la Niña Chole: ni el jardín, ni los pecados ni los rizos se le escapan, aunque está a punto de hacer quijoterías. Allí encontraréis también a una Abejita aficionada al juego y peligrosa...

Pancho sabe ilustrar y relatar perfectamente el juego de seducción que se traen el Marqués y la Niña, en Sonata de estío, en Veracruz...

jueves, 22 de diciembre de 2011

Lo mismo da triunfar que hacer gloriosa la derrota y noticias de nuestras lecturas.


El Marqués cultiva una imagen de sí mismo en la que se ve como un derrotado, un santo caído de su altar y descalabrado. Se sabe acogiendo una ideología -la carlista- sin posibilidades de triunfo y que le ha llevado al exilio y se intuye un derrotado del amor por muchas conquistas de mujeres que logre. Esto último es singularmente interesante para comprender al personaje y gran parte del atractivo que Valle logra en él haciéndonos próximo alguien que de otra manera resultaría insufrible: no es un seductor arrogante sino un pecador que cae irremediablemente en el pecado sin poderlo remediar dada su debilidad. Así sabe que le ocurrirá con la Niña Chole al verla desembarcar en Veracruz: Sin duda estaba escrito que yo había de ser tentado y vencido. Completa una interesante figura del derrotado porque, como había aprendido en la Historia de España, lo mismo da triunfar que hacer gloriosa la derrota. Dado que va a ser derrotado por la sonrisa de una mujer, caer de la manera más elegante posible a la manera de los héroes de la historia española que hicieron grandes sus fracasos. Esa elegancia y la estética de la derrota que la acompaña es lo que nos permite continuar junto a Bradomín. Un mérito más de Valle en la construcción de estas novelas.


Noticias de Las Sonatas

Paco Cuesta propone un matiz sorprendentemente eficaz para comprender a Bradomín como alguien que huye de lo cotidiano. No os perdáis esta entrada. Después, parte del lenguaje de Valle para resaltar cómo describe magistralmente personajes, lugares y acciones. Y a partir de ahí concluye las motivaciones de los personajes.

Ele Bergón nos propone la lectura de un libro de Francisco Umbral más que oportuno: Valle-Inclán. Los botines blancos de piqué.

De incestos, crueldades y canallas va la cuarta entrada de Merche Pallarés sobre Sonata de estío, como debe ser, por otra parte.

Gelu continúa con su oportuna selección de frases claves de Sonata de estío.

Myriam concluye su extraordinario análisis psicológico de las motivaciones de la Niña Chole y el Marqués de Bradomín. Entrada imprescindible para comprenderlos a ambos y su encuentro.

Mª Ángeles Merino ilumina los primeros tiempos de la relación entre la Niña Chole y el Marqués de Bradomín, subrayando todas las contradicciones reflejadas en el texto de Valle y la personalidad de los protagonistas...


Pancho se fija en la forma magistral en la que Valle nos traslada el ambiente densamente sensual de las escenas en las que aparece la Niña Chole que se traslada a todo el paisaje.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Plenilunio sangriento y noticias de nuestras lecturas


El primer encuentro real entre el Marqués y la Niña Chole no puede darse en un momento de mayor violencia. La naturaleza está en un momento de esplendor casi lujurioso: calor, humendad, luna llena. Sobre la cubierta se acumula toda la tripulación y el pasaje para ver cómo se pesca un tiburón. El clima presagia lo que sucederá con un negro colosal al que Bradomín describe animalizando -con evidente racismo- y, a la vez, ensalzándole mitológicamente cuando se arroja al mar:

le vi erguirse negro y mitológico sobre el barandal que iluminaba la luna

La Niña Chole había aparecido sobre la cubierta, hermosa, peligrosa y sensual -su andar es comparado con el del tigre-. Sin piedad, anima al negro a lanzarse al mar para dar caza a un tiburón. Se percibe su frialdad al usar a las personas y así arroja al mar las monedas cuando el negro, que había logrado matar al tiburón, es atrapado por otros escualos y muere.

Toda esta violencia y el despiadado comportamiento de la Niña Chole provocan una intensa reacción de atracción sexual en el Marqués. Si ya estaba intensamente atrapado por sus sentimientos hacia ella, a partir de ahora ya no podrá contolarse. La Niña Chole reúne todas las condiciciones para un reto, un reto peligroso que un don Juan no puede pasar por alto aunque pudiera costarle la vida.


Noticias de las Sonatas

Merche Pallarés muestra, en su entrada, cómo el Marqués no puede negarse a sí mismo por mucho que las palabras vayan por lado distinto de las verdaderas acciones.

Paco Cuesta no me hace caso y se eleva mucho más allá. Hace bien: así le sale un comentario sabroso y un comentario en el que enlaza las Sonatas con Sentido y sensibilidad de Austin.

Gelu selecciona frases de Sonata de estío sin atreverse a modificar nada: tiene razón, qué lenguaje el de Valle...

Pancho comenta la parada en San Juan de Tuxtlán del Marqués. De su excelente entrada quiero resaltar cómo encuentra la clave del ritmo narrativo que acompaña el sentimiento del personaje.

También tiene razón Mª Ángeles Merino al comentar la importancia del lenguaje como tema mismo de la obra en su reseña de lo que ocurre tras la subida al barco de la Nina Chole.

Myriam continúa con su magistral análisis psicológico de las acciones de los personajes, pero no puede evadirse tampoco de las sensaciones que provoca el ritmo y el lenguaje de la obra.

Noticias de lecturas anteriores

Pancho termina su excelente comentario de Riña de gatos haciéndole ver al pobre inglés qué poco se le ha perdido aquí: no se le escapa ni un sinfonazo en toda la cara.

Mª Ángeles Merino llega al comentario del capítulo 12 de la Primera parte del Quijote. Ya sabéis que su empeño es comentar los capítulos que se le quedaron en el tintero en nuestra lectura de la obra. En este caso con un  magnífico secundario: el pastor Pedro y su visión de la historia de Marcela. No os perdáis las oportunas ilustraciones, tan de la época.

jueves, 8 de diciembre de 2011

El viaje al infierno del que solo salva el amor y noticias de nuestra lectura.


La situación del personaje, al decidir su viaje a México, es la de alguien que huye: él mismo nos lo dice, huye de un amor doloroso, de un desamor, para ser más certeros. Pero Valle es inteligente en el tratamiento de la narración. Por una parte, subraya lo que de juvenil romanticismo tiene la desesperación del Marqués a través de la ironía con la que lo trata la voz narradora, el Marqués viejo que escribe sus memorias y que sabe que no se ha terminado el mundo por el dolor del joven. Por otra, no esconde ninguna de las razones psicológicas que hacen al personaje ser como es y, por eso, huyendo del amor y desesperado a la manera de los héroes del romanticismo (se refugia en su soledad, mastica su cinismo y burlas contra los que viajan con él o contra los indígenas, se agarra a las raíces más tradicionales de su personalidad) lo lleva a un viaje que podría parecer un viaje al infierno: la insistencia en el calor, en la desesperación mental, la naturaleza selvática del paisaje tan diferente a la europea, el riesgo físico cuando quieren atracarlo en una escena en la que no le importa perder la vida, etc. Si el Marqués hubiera sido otro personaje o la intención de Valle hubiera sido otra, hubiera descendido uno a uno los peldaños hacia el infierno porque ese sentimiento no estaba en el viaje sino dentro de su carácter. Pero Valle lo salva a través de lo que es el Marqués, su carácter donjuanesco: basta vislumbrar la belleza de una mujer durante unos segundos para sentir la pulsión sexual, pensar obsesivamente en ella. El destino le depara que esa mujer termine embarcándose en el mismo navío: puede no parecerlo, pero ese encuentro salva al Marqués de la desesperación -como lo hubiera salvado el encuentro con cualquier otra mujer misteriosa-. Veamos si la salva también a ella de sus propios demonios.

Noticias de las Sonatas

 Merche Pallarés comenta cómo el Marqués se olvida pronto de sus azares sentimentales: no en vano es donjuanesco. Solo recordar que no leemos en el orden lógico argumental, sino en el de la publicación: Valle nos hace saltar de la madurez del personaje a su juventud.

Mª Ángeles Merino comenta e ilustra el primer contacto del Marqués con Tierra Caliente: aventura, peligro y amor, en este don Juan tan suyo...

En su segunda entrada sobre Sonata de estío, Myriam analiza las relaciones entre el Marqués y la niña Chole: sabréis por qué las mujeres de estas novelas son tan superiores al Marqués...

Ele Bergón razona, con inteligencia, las razones que le llevan a Valle a situar al Marqués en México.

Pancho escribe una entrada sobre el inicio de Sonata de estío en la que se dan las claves tanto de las razones de Valle como en la tersura de estilo y el tratamiento que le da al carácter de su personaje.

Noticias de lecturas anteriores

Pancho llega, en su comentario de Riña de gatos de Eduardo Mendoza, a un momento crucial para la narración de los acontecimientos históricos: la política internacional entra en juego definitivamente; también para los asuntos personales: lo que ha hecho, pesa sobre Paquita.

J.G. hace balance -y balance inteligente- de su lectura de Riña de gatos, que concluye en medio de actualidad otoñal, casi ya de invierno...

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Qué ha pasado en cien años. Darío y la hispanidad.


En 1905, Rubén Darío publicó uno de sus mejores e innovadores poemarios, Cantos de vida y esperanza. Con él se proponía muchas cosas: mostrar la madurez de su estilo, replicar con poemas a aquellos que acusaban a su modernismo de escapista y vano, ampliar los matices de su poética, profundizar en la experimentación formal en la poesía en español, etc.. En él culminaba su relectura de la tradición española mezclada con la herencia precolombina y las influencias de otras raíces culturales y, con la dedicatoria del poema Los cisnes a Juan Ramón Jiménez, señalaba definitivamente, entre los jóvenes artistas españoles, a quien sería su sucesor en la labor de la construcción de la modernidad poética.

Pero había algo más que quizá soprenda a aquellos que no hayan leído la obra de Darío y que tengan la idea desenfocada que de él se ha trasmitido en la historia de la literatura empeñada en simplicarlo como el autor de la Sonatina -por otra parte, poema tan mal leído-. Hoy, al menos en España, apenas nos queda la huella de Darío como poeta del ritmo: pero fue mucho más porque nunca dejó de ser uno de los mejores y más claros intelectuales del momento, labor que todavía está por rescatar. Darío, junto a otros pensadores hispanoamericanos y españoles, fabricó un nuevo concepto de hispanidad que superara las viejas heridas derivadas de la colonización y de la independencia de las nuevas repúblicas americanas. Este nuevo concepto nació como necesidad entre los intelectuales más concienciados de la América hispánica -de la América latina, por ampliación- ante la amenaza que para ellos significaba el auge de los Estados Unidos como potencia dominante. Así, elaboran la idea de una contraposición entre la cultura anglosajona, basada en lo material, frente a una cultura hispana -latina- sustentada en lo espiritual. Dos años antes de Cantos de vida y esperanza, publicará Valle-Inclán su Sonata de Estío, en cuyo inicio se participa de la misma idea.

Rubén Darío cristaliza su idea en la Oda a Roosevelt:

Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.

Quizá Darío se equivocara en muchos aspectos del análisis, pero es indudable que detectó a principios del siglo XX, junto a un puñado significativo de pensadores en español, una de las confrontaciones que ha protagonizado la historia desde entonces y que ha supuesto que un modelo de vida -de valores, de pensamiento- se haya impuesto sobre otros. Pero, ¿qué valor tiene hoy la hispanidad? Y, sobre todo, ¿puede ofrecer algo sustancialmente diferente a lo anglosajón que permita modificar el curso de la historia?