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domingo, 12 de diciembre de 2010

Ha muerto Fernando Urdiales

Ha muerto, en Valladolid, Fernando Urdiales, director de Teatro Corsario, una de las compañías más veteranas de la escena española de provincias. En su lápida bastaría grabar este epitafio: Dedicó toda su vida al teatro.

Que la tierra le sea leve.

jueves, 20 de septiembre de 2007

El desgarro de la bestia.

El motivo central del cartel -y de la excelente y recomendable obra- de Aullidos, del Teatro Corsario, desbordadamente barroco y vanguardista, centra la mirada del paseante. Hoy no hablaré del argumento de esta pieza de títeres para adultos, que tiene más que ver con otras leyendas, y haré de mirón indiscreto del cartel encolado en las paredes, que nos lleva al mundo más oculto en nuestro cerebro y juega con los mismos elementos que la vieja leyenda de la bella y la bestia tan maltratada por la corrección de los cuentos infantiles y el mundo de Disney. Con mejor tino se escondía, bajo piel humana, en la historia de Tarzán. Y en algunas de las versiones de King Kong, en las que la bestia es domesticada por la sexualidad de la mujer.
Porque hay dos direcciones en este miedo y en este instinto que estudia la antropología. En una, la mujer es destrozada por la pulsión sexual del monstruo. En otra, el deseo sexual de la bestia acaba haciéndolo esclavo de la atractiva hembra, que lo domina y ejerce un control sobre el animal que lo hace refinarse hasta el cortejo.
En las sociedades en las que el sexo se condena como pecaminoso, la mujer entregada a la bestia debe ser doncella y esperar al príncipe que venga a librarla del dragón. Las historias acaban tras la boda porque saben que después ya no hay príncipes ni princesas. O se modifican para simbolizar el triunfo de la fe sobre el paganismo, como en la leyenda de San Joge y el dragón. En esas mismas sociedades, el hombre debe luchar contra la bestia que se simboliza en el animal pero, en el fondo, va dentro de él y quiere desbordarlo.
El juego de seducción no es más que esta lucha de miedos y dominios que llevamos tan adentro, atados como estamos a nuestras herencias culturales.
Del amor y del cariño hablaremos otro día.

miércoles, 27 de junio de 2007

Corsarios.

La exposición Corsarios. 25 años de teatro sirve de muestra y homenaje a la labor de este grupo teatral. La vi en la Sala de Las Francesas de Valladolid, pero ahora está en la Sala de Caja España en León y girará por más lugares en los próximos meses, así que el aficionado deberá estar atento y no perdérsela.
El visitante observaba todos estos objetos que ocupaban lo que fue una antigua capilla. Y había cierto interés en ver teatralizado este lugar tan escénico en sí mismo y recuperado desde hace años como espacio para la cultura. Si se ocurría levantar la mirada se veían las antiguas rejas por las que las monjas francesas asistían a misa sin romper la clausura. Creo que a Fernando Urdiales, el director de Teatro Corsario, le habrá divertido el juego, tan barroco y tan propio de la estética de Corsario.
Corsario, al que tuve el placer de votar para el Premio Max al mejor espectáculo revelación de 2007 por La Barraca de Colón, es una referencia en estas tierras de cómo se pueden hacer montajes de calidad sin perder una línea coherente. Además, es una de las pocas compañías españolas con repertorio, cosa más que sorprendente en una época en la que la cultura –y más el teatro- se hace para unos días -a veces horas-, mientras dure la subvención. No es una exageración decir que han dado nuevo sentido a este concepto en España.
Sigo su trayectoria desde 1984, año en el que asistí al montaje de las Comedias rápidas sobre textos de Jardiel Poncela en una fresca noche de septiembre en la añorada Muestra de Teatro de Valladolid, si no me falla la memoria tan fragil ya. Desde entonces, cuando me pierdo por unas u otras razones un estreno suyo, lo persigo por la cartelera hasta cubrir esa laguna.
Ahora, a Corsario le falta no morir de éxito, renovarse y tomar aliento para los próximos años. Su suerte y acierto será, en gran medida, la del espectáculo teatral en Castilla y León, tan necesitado de casi todo.