El perspectivismo es uno de los grandes aciertos de Entre visillos. No hay un único narrador en esta novela, sino varios. Y cuando aparece el narrador en tercera persona focaliza la acción a través de algún personaje, al que se pega. La historia, por lo tanto, no se nos cuenta con un único punto de vista y el lector la va construyendo según las visiones que le ofrece cada personaje. Singularmente a través de lo que narran en primera persona Natalia y Pablo pero también a través de lo que dicen en sus conversaciones el resto. Así, el narrador externo no sanciona directamente una única verdad y el lector tiene la sensación de que aquellos puntos de vista cruzados son como la realidad, un nudo en el que se juntan varias miradas cada una en posesión de su propia verdad. Poco a poco el lector comprenderá las razones de cada uno -es magnífica la formulación técnica que nos aporta, casi al final, del padre de Natalia- y entenderá las razones de sus actos. Incluso alguno de los que le parecían más nobles en sus primeras actuaciones -Elvira, Pablo- dejan en evidencia los lados más débiles de su carácter. Porque la realidad es así, poliédrica, y solo podemos llegar a comprenderla a través de aportaciones corales como en esta novela.
El lector ha asistido a tres meses en la vida de una ciudad de provincias. Falta mucho de esa vida: el mundo del trabajo, las clases más pobres... Se nos ofrece solo eso, un fragmento, una secuencia de una película que se vivía en la realidad y ante la que cada uno, como estos personajes, debía tomar sus propias decisiones de acuerdo con sus circunstancias y su psicología. También según los encuentros en el hilo que la vida teje cada día.
Me parece central el que tienen Natalia y Pablo. Aquella, para este, no es, en realidad nadie. Puede decirse que cuando habla con ella discursea. De hecho, el encuentro en la estación al final de la novela delata el verdadero carácter del profesor alemán: no quiere comprometerse con nada, en realidad. Sin embargo, lo que le dice a Natalia fortalece en ella la voluntad de vivir su propia individualidad por encima de cualquier presión familiar o social, para ella sí es trascendente porque le cambia la vida.
Otro encuentro en este cruce de vidas en tres meses se produce entre Elvira y Pablo. En realidad, Elvira tampoco es nadie para Pablo pero el encuentro con este supone una reacción violenta en la joven: es un hombre al que no podrá dominar y eso la lleva a buscar el control de aquel a quien sí puede tener a su servicio y adoptar la decisión de casarse lo antes posible, cosa que no esperaríamos al inicio.
Es curiosa la forma en la que Martín Gaite pone en evidencia a casi todos los personajes: tanto a los que se integran en la sociedad sin cuestionarla como a los que la cuestionan pero tampoco cuentan con una grandeza interior que pueda mejorarla a partir de su rebeldía. Cuando el tren sale de la estación, como lector, me agarro a la única esperanza de aquella adolescente que dejamos en el andén.
Noticias de nuestras lecturas
Mª Ángeles Merino se centra en su entrada de esta semana en el personaje de Elvira y sus circunstancias. Buen análisis para comprender a este personaje.
Paco Cuesta se fija en el luto como costumbre social para que podamos comprender mejor la sociedad que nos narra Martín Gaite en esta novela. Entrada iluminadora.
Coro Entreaguas se centra en las chicas pobres de la novela para llevarnos a las decisiones personales y un recuerdo propio. No os perdáis esta entrada.
Mª del Carmen Ugarte aborda un tema que en la novela aparece casi como sin darlo importancia pero que a muchos nos recordará conflictos familiares: la hora de regreso a casa, sobre todo para las mujeres jóvenes. Se jugaba más de lo que parecía.
El próximo martes día 10 de marzo tendremos la reunión mensual del Club de lectura en su versión presencial en el horario y lugar acostumbrados para comentar Entre visillos.
Próxima lectura
El próximo jueves comenzamos con los comentarios de la lectura que nos ocupará hasta el 9 de abril: El héroe discreto, la novela que Mario Vargas Llosa publicó en septiembre de 2013 en la editorial Alfaguara. Se trata de su regreso a la ficción tras haber obtenido el Premio Nobel en el 2010. Se ambienta en el Perú actual.
Ya sabéis que recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os agradezco que me lo comuniquéis.
Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.










