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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Reportaje fotográfico de la presentación de piel en el Museo Casa Chacinera de Candelario.


Con Luis Felipe Comendador, editor del libro.

Me llegaron ya las fotografías que dan testimonio de la presentación el lunes pasado de mi poemario piel en el Museo Casa Chacinera de Candelario. Selecciono alguna de las que hizo Elena Cajal (Elena Martínez Peña), magnífica fotógrafa profesional afincada en Cáceres (podéis ver parte de su trabajo en su recomendable página en este enlace) y que dan cuenta del espacio tan cercano y en el que el recital tomó el camino de la intimidad cómplice, que era lo que yo buscaba para que mi libro comenzara su caminar público. Hay más, que guardo para mí porque me recuerdan momentos más privados de las reuniones que he tenido estos días (un cinefórum que organizamos con la asistencia de un puñado de buenos amigos para visionar la primera etapa de Buñuel, la inolvidable cena en la Peña de la Cruz con quienes quisieron acompañarnos después de la presentación).

(Luz del Olmo, que estuvo presente, ha publicado un poema en su blog en el que deja constancia de sus sentimientos sobre la jornada. Cómo te lo agradezco, querida Luz.)














Al comienzo del acto, mientras llegaba el público.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Presentación de mi nuevo poemario, piel

Cubierta de piel (lf ediciones, 2015).

El próximo lunes día 7 de diciembre, a las 19:00 horas, presento mi nuevo poemario, piel. El lugar es uno de esos espacios mágicos que me acompañan en los últimos años, el Museo Casa Chacinera de Candelario (Salamanca). La entrada es libre hasta completar el aforo.

En esta ocasión, el espacio pide una presentación cargada de cercanía e intimidad y está próximo a algunos de los lugares en los que se encuentran parte de los paisajes presentes en el libro. Quiero agradecer al Ayuntamiento de Candelario y, sobre todo, a su Alcalde y a la Concejala de Cultura, las facilidades dadas para que la primera presentación de este poemario sea en esa localidad, una de las más hermosas que conozco y en la que tengo tantos amigos.

piel ha sido editado por lf ediciones en la colección Libros del Consuelo, una colección nacida con fines solidarios, cuidadosamente elaborada por Luis Felipe Comendador y que siempre me ha resultado muy atractiva como lector por sus características de papel, tipografía y diseño. Una de las colecciones más cuidadas en el panorama editorial de la poesía española actual. En ella sale ahora el trabajo poético que me ha ocupado en los últimos catorce meses. En este libro están los paisajes en los que fue escrito (Burgos, Cantagallo, Béjar, Ayamonte, Sepúlveda, Tetuán, Chaouen, Asilah, Valladolid, etc.). He intentado escribirlo a partir de sensaciones físicas que despertaban en mí la reflexión y el impulso de la poesía. En él he escrito sobre el amor, el paisaje, la poesía y sus circunstancias actuales y contiene algo que cada vez aprecio más: cantos que celebran la amistad. Son los refugios que me han hecho salir del tono de mis dos anteriores poemarios (Esguevas, de 2013, y Echo al fuego los restos del naufragio, de 2014). O, al menos, así lo he intentado. El motivo central del poemario es esa piel a la que hace referencia el título (con minúscula), porque he querido -o así han salido los poemas- que los textos sean muy sensoriales, que las cosas fluyan desde ese contacto con la piel de las personas a las que amas. Por eso, buena parte de los poemas amorosos tienen una carga directa de erotismo o se canta a la amistad a partir del necesario abrazo.

Comienzo de esta manera una gira de presentaciones del libro. La siguiente tendrá lugar en el Museo de la Evolución Humana en Burgos, el viernes 18 de diciembre, de la mano de Álvaro Manso, librero excepcional que está al frente de la librería Luz y Vida. Poco a poco daré cuenta del resto de presentaciones.

El libro se distribuirá a primeros de diciembre y contribuye a ese generoso esfuerzo que se canaliza a través de la ONG SBQ Solidario. Por esta razón no se comercializa de forma tradicional y se podrá adquirir solo en puntos muy concretos y en las presentaciones. Los fondos que se recauden se destinan íntegramente a los proyectos solidarios de esta ONG puesto que es una edición sin ánimo de lucro. Se ha abierto un corto período de suscripción pública para aquellos interesados en obtener el libro (información en esta página).

domingo, 8 de noviembre de 2015

Entre naturaleza y literatura. La sierra de Béjar y velada poética de Candelario.


Este ha sido uno de esos fines de semana en los que todo trascurre de forma amable entre amigos, naturaleza y literatura. Las temperaturas de este otoño hacen que salir al campo se convierta casi en una necesidad no tanto ya por dejar atrás el agobio del trabajo, la tristeza por la situación de la sociedad española -que no concuerda con las cifras oficiales ni con la propaganda electoral del partido en el gobierno- o las preocupaciones personales como por la misma naturaleza, que nos reclama. Desde hace tiempo me siento mal cuando pasan los días sin que pueda calzarme las botas y echarme a los senderos para recorrerlos.

Cuando uno no tiene más que el camino por delante, en compañía o en soledad, va dejando a los lados las cosas que se adhieren a la piel en la rutina diaria. Es necesario salir, casi huyendo, de la ciudad, para comprender, sobre todo, nuestra verdadera condición. Cuando se sale de marcha solo, la soledad puede ser nuestra más fiel aliada o nuestro peor enemigo. En grupo es fácil encontrar los puntos de conexión, las redes que tejen la verdadera solidaridad entre los cercanos.

La sierra de Béjar tiene un otoño extraño. La falta de lluvia ha dejado su marca y aunque el paisaje comienza a otoñar, los colores no tienen los matices de otros años. Aún así, merece la pena y los lugares con mayor umbría son un delicioso descanso cuando el calor de estos días aprieta.

Hemos recorrido las callejas que llevan desde las proximidades de Peña Negra a Puerto de Béjar, el antiguo camino que unía este pueblo con La Garganta. Algunas partes están intransitables por falta de cuidado y hay que atravesar los prados en donde pasta el ganado. En otras, la calleja te envuelve con la belleza de la vegetación respetada por la mano del ser humano. Nos premiamos, al final del recorrido, con un café en Puerto de Béjar, en donde nos volvimos a encontrar con los problemas reales, las dificultades para sacar adelante los negocios de alojamientos rurales que se crearon en los años de bonanza y un cierto grado de resignación ante la decadencia económica y las casas cerradas, algunas ya hundidas. 

Por eso es de alabar el empuje y la vida que se percibe en Candelario, uno de los pueblos más hermosos de España y en el que se aprecia de forma clara la ilusión del nuevo equipo municipal por diversificar las actividades tanto para atraer a los visitantes como para generar participación entre los vecinos (de por sí, los habitantes de Candelario siempre han sido muy participativos y han generado iniciativas de todo tipo), completando la oferta que ya tiene esta localidad, rodeada de una naturaleza privilegiada y que ha sabido conservar el sabor de un pueblo serrano. Por iniciativa de la Concejalía de Cultura se organizan con cierta frecuencia unas veladas de poesía coordinadas por Luis Felipe Comendador, una persona siempre generosa con su tiempo y su esfuerzo, aparte de uno de los mejores escritores de su generación. Este verano tuve oportunidad de asistir al encuentro con Francisco Castaño y Antonio del Camino y este sábado participábamos Antonio Gutiérrez Turrión y yo. La velada tuvo lugar en el Museo Casa Chacinera, un espacio recuperado por el Ayuntamiento de Candelario y ganado para las actividades culturales, con una sala muy apropiada para encuentros literarios puesto que permite la proximidad entre los que participan y desnuda toda falsa apariencia.

Como dentro de unas semanas tendré en las manos los ejemplares de mi nuevo poemario, no quise anticipar nada de su contenido y leí una selección de mis relatos sobre Magnicidios, algunos ya publicados en este espacio y otros nuevos.

Fue un encuentro muy agradable. Un paréntesis que permite afrontar la semana. De regreso a casa, pensaba que a veces se nos olvida que la realidad de este país también se teje de estos pequeños encuentros y que deberíamos hacer visible esta red de actividades para que podamos salvarnos de tanta mediocridad y mentira como aparece en los medios de comunicación generales como las únicas noticias. Como si este país solo fuera de un único color, gris, y no tuviera, por ejemplo, todas las tonalidades de un otoño.








Esta fotografía me la tomó Manolo Casadiego, como siempre buen guía en la excursión.


En compañía de Antonio Gutiérrez Turrión. Fotografía de Marina Hernández Martín.