Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de septiembre de 2009

Un pingüino, Stefano Marcaccini y el Inca Garcilaso.


No todo iba a ser fácil: salí a buscar un pingüino con el calor que hace todavía por aquí y me costó encontrarlo. Cuando uno se echa a las calles sólo debe llevar los ojos abiertos y degustar lo que la vuelta de la esquina le depare.

Cada día tiene su afán, dice una amiga mía y bien dice. Por eso, después hay que dejarse guiar por las circunstancias. Cumplida la captura, mi amiga María me presentó, en un encuentro casual, a Stefano Marcaccini. Como buen científico (es un extraordinario químico italiano), es también un humanista.

Pronto la conversación derivó hacia una de sus últimas lecturas, la traducción italiana de los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega. Me alegró la noticia: se ha traducido de nuevo al italiano un clásico español que ya apenas se lee en España. Comentamos las circunstancias que rodearon al Inca, la complejidad psicológica de un hombre que era un perfecto ejemplo de parte de la sociedad nacida tras el encuentro de los peninsulares con las poblaciones americanas. El Inca era hijo de un capitán español caído en desgracia y de una princesa inca: en su educación infantil recibió el cruce de ambas culturas, lo que se refleja en los Comentarios Reales. Y cuando llega a España su principal objetivo es rehacer el nombre de su padre y hacerse un hueco en la sociedad española.

Tuvo toda la grandeza de un mundo que se reinventaba y en el que cada uno debía buscar su propia historia, pero también todas sus contradicciones, como la participación en la represión de los moriscos de las Alpujarras. Como escritor fue extraordinario y merecería mejor fortuna editorial hoy. Eso sí, hay que advertir que en muchas de sus obras, incluidas los Comentarios Reales le conduce un afán reivindicativo de sí mismo y su familia, por lo que no hay que tomar como certezas todo lo que dice. Esta advertencia no es una crítica: en toda escritura con elementos autobiográficos pasa lo mismo.

Nunca sabe uno qué le depara un día. Salí a cazar un pingüino y conocí a un gran tipo con el que terminé hablando de un personaje extraordinario de la literatura española del siglo XVI tan atractivo que se encuentra debajo de la creación del carácter de Don Álvaro o la fuerza del sino del Duque de Rivas, obra maestra del romanticismo español. Debería salir más a buscar pingüinos. A ver si me vuelvo a encontrar con Stefano.

viernes, 17 de abril de 2009

Christian Zacharias


Extraño martes el pasado día 14 de abril. El regreso de las vacaciones deja siempre un tacto muelle en las cosas. Además, no me encuentro bien desde hace semanas. No termino de coger el aliento de la actividad diaria. Hace tiempo, estas situaciones me provocaban un confuso estado entre la ansiedad y la rabia. Ahora me dejan perplejo como un actor veterano que asiste a los primeros síntomas de que ya no podrá realizar con éxito las giras llenas de bolos con dos funciones diarias y busca acomodarse a un paso digno que disimule la fatiga inopinada. O como esos jugadores de fútbol que sobrepasan la edad óptima y saben que sólo pueden darse por completo unos pocos minutos cada partido y deben aprender a dosificarse. Aún recuerdo un viejo amigo que me advirtió de que llega un momento en el que ya sólo puedes controlar si en el desayuno quieres una o dos tostadas y el resto del día debes contentarte con ser un observador del mundo y debes guardar la mayor parte de las fuerzas para la meditación a partir de lo observado y la acción en los momentos adecuados. Es esa mirada la que dará calidad al resto de tu vida. Quizá sea sólo la primavera, que no termina de llegar del todo.

Estuve ese martes con mi amigo Teo en el concierto de piano ofrecido por el alemán Christian Zacharias, celebrado en la Casa del Cordón de Burgos. Ya he confesado aquí mis carencias musicales, pero sé que asistí a un concierto brillante ofrecido por uno de los mejores pianistas de la actualidad. Zacharias tocó la Sonata para piano nº 44 en fa mayor de Haydn, Humoreske en si b mayor de Schumann, siete de los Douze Prélude de Debussy y la Sonata para piano nº 39 de Haydn. Agradeció los calurosos aplausos con una pieza fuera de programa, el Rondó de Mozart. Es asombrosa la técnica de Zacharias, que pudo con una sala que no es muy rica en sonoridad. Su interpretación de Haydn fue brillante, sin una sola tacha. En Schumann se percibió que su talento no le lleva por el romanticismo, a pesar de la limpieza en la ejecución. Magnífico en Debussy. Con el Rondó demostró su dominio de Mozart (está considerado uno de sus mejores intérpretes), llevándolo incluso a un ejercicio de dificultad más allá de la partitura.

Ahora bien, Zacharias, que llena en cualquier sala a precios mucho más altos que en Burgos, hubo de contentarse con menos de media entrada.

martes, 20 de mayo de 2008

El deseo libre. (Correo de Irina.)


Trasmito, por petición de la interesada, un correo dirigido a Raúl, Blogófago, además de a mí mismo, que pienso cierra el deseo compartido:

Estimado trío de admiradores:
Me hizo el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera que, sin que podáis hacer otra cosa, me deseáis; y por esto consideráis que esté yo obligada a amaros. Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; pero no pienso que lo deseado esté obligado a desear a quien le desea. Y más, que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y, siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir: “ Te quiero por hermosa; ámame aunque sea feo”. Pero, aunque sean iguales las hermosuras, no por eso han de correr parejos los deseos, que no todas hermosuras enamoran; que algunas alegran la vista y no rinden la voluntad; que si todas las bellezas enamorasen y rindiesen, sería un andar las voluntades confusas y descaminadas, sin saber en cuál habían de parar; porque, siendo infinitos los sujetos hermosos, infinitos habían de ser los deseos. Y, según yo he oído decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario, y no forzoso. Siendo esto así, como yo creo que lo es, ¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza, obligada no más de que decís que me queréis bien? Si no, decidme: si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amáis? Cuanto más, que habéis de considerar que yo no escogí la hermosura que tengo; que, tal cual es, el cielo me la dio de gracia, sin yo pedirla ni escogerla.
Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí mostrarme a todos sin entender que debía ceder a sus deseos por mucho que se reflejaran en mí, me declararan suya o se apropiaran de mi mirada. Ni siquiera aciertan los seductores que presumen de tenerme en exclusiva.
A los que he enamorado con la vista he desengañado con las palabras. Y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna nadie, no debo ser culpable de que hagáis el ridículo en las paradas de los autobuses.
El cielo aún hasta ahora no ha querido que yo ame por destino, y el pensar que tengo de amar por elección es excusado. Este general desengaño sirva a cada uno de los que me solicitan de su particular provecho; y entiéndase, de aquí adelante, que si alguno por mí muriere, no muere de celoso ni desdichado, porque quien a nadie quiere, a ninguno debe dar celos; que los desengaños no se han de tomar en cuenta de desdenes.
A la espera de que no os ofendan mis palabras, puesto que con ellas sólo deseo que dejéis de acaparar las marquesinas en tiempos de lluvia, recibid, junto a la regañina, un beso casto,
Irina.

sábado, 17 de mayo de 2008

..scripta manent sed desidium... (El deseo compartido.)

A veces, el deseo es un impulso compartido. ¿Qué sucede, entonces, cuando nos damos cuenta de que varios (sea cual sea nuestro sexo) anhelamos lo mismo? Hubo un tiempo en el que el grito de ¡amor libre! era consigna. ¿Fue real aquello? En algunas culturas no existe el concepto de matrimonio, tan ajetreado en este país que incluso con el Diccionario se tiraban a dar los políticos, como si las palabras no hubieran cambiado tanto sus significados desde siempre hasta olvidar su etimología. Es curiosa la manía de algunos de querer fijar en bronce definiciones que proceden de hace dos siglos, atrapadas, como obra humana, en las ideologías y convenciones de cada momento.
Si no hay correspondencia, el sentido común y la decencia marcan una retirada lo más digna posible. Algunos se empeñan en el victimismo o el ridículo y lo dejan todo lleno de las lágrimas de frustración, como Apolo abrazado a Dafne, convertida ya en laurel, en el Soneto XIII de Garcilaso:
A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu’el oro escurecían;
de áspera corteza se cubrían

los tiernos miembros que aun bullendo ’staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño,

a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,

que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!
Sin darse cuenta, el dios, con su lamento, alejaba a Dafne de sí, como muchas personas que no soportan que el amante caiga en sentimentalismos y llantos cuando es rechazado, con lo que estropea la última posibilidad que aun le queda. En otras ocasiones funciona, pero queda establecida una cadena materno-filial que no es sana para una relación madura.
Pero me preguntaba qué pasaba cuando el deseo es compartido y no rechazado. Raúl Urbina, en sus últimas entradas insiste en ser aceptado por quien gusta también a Blogófago y otros. Supongamos, si no es mucho suponer, queridos amigos, que no somos rechazados ninguno de los tres. ¿Qué sucede entonces? ¿Como en Aute?
Me gustaría saber qué opinan las mujeres al respecto, puesto que hablo, ya me conocéis, de relaciones maduras y aceptadas. ¿Y si son ellas las que desean al mismo hombre que también las acepta por igual? Querida Bipolar, sé que te debo una entrada sobre el deseo: quizá mañana.

lunes, 5 de mayo de 2008

Un lunes intenso e irregular como la vida



Hoy ha sido un lunes intenso e irregular, como la vida. Por la mañana tuve la visita de Miguel Vivanco, al que por fin pude conocer, estrechar su mano y comprobar el vitalismo que desprende en cada una de sus palabras, gestos y expresiones. He quedado mañana de nuevo con él, para que me sirva de guía en su exposición. Fue un encuentro breve pero de esos que te reafirman en que hay gente que merece la pena, que tiene proyectos apasionantes y que es capaz de recorrer medio mundo para depositar una piedra, que recoge un canto rodado en Alaejos, lo sopesa, encuentra su alma y lo envía a un lugar situado en las antípodas. Con él tomé un café en compañía de mi querido Leo y mi siciliano-burgalesa Valentina, de los que ya he hablado aquí. Después, con Valentina comenté un poema de Pablo Neruda, pleno de emoción concreta de vida y amor, La pobreza, de Los versos del Capitán (1952):

Ay, no quieres,
te asusta
la pobreza,

no quieres
ir con zapatos rotos al mercado
y volver con el viejo vestido.

Amor, no amamos,
como quieren los ricos,
la miseria. Nosotros
la extirparemos como diente maligno
que hasta ahora ha mordido el corazón del hombre.

Pero no quiero
que la temas.
Si llega por mi culpa a tu morada,
si la pobreza expulsa
tus zapatos dorados,
que no expulse tu risa que es el pan de mi vida.
Si no puedes pagar el alquiler
sal al trabajo con paso orgulloso,
y piensa, amor, que yo te estoy mirando
y somos juntos la mayor riqueza
que jamás se reunió sobre la tierra.

Como en Neruda, el amor se hace concreción de vida en esos zapatos rotos del quinto verso. Versos ya de poesía coloquial -conversacional se ha llamado-, de poesía hecha con las cosas que uno tiene a mano y que la literatura había despreciado antes, ciega de soberbia. Yo quisiera poder amar así, con retales, con objetos diarios, con las manos del artesano. Ese amor tiene la fuerza que desencadena las revoluciones.
En clase comenté el primer fragmento de La voz a ti debida (1933) de Pedro Salinas, tan diferente al anterior. Ya hablaré otro día aquí de esta obra, en la que el proceso de creación poética se expresa con lenguaje amoroso. Con otra alumna, Myriam, tuve una tutoría veloz, exigida por las circunstancias, sobre un análisis dramatúrgico del espacio en La Celestina. Vida, jóvenes, literatura. Mi lunes se llenaba de cosas. Incluso de noticias sobre las circunstancias de las próximas elecciones a Rector en mi Universidad.
Sin embargo, la belleza del día comenzó a girarse. En medio de la conversación con Vivanco vinieron los jóvenes del blog Movimiento anfibio, a los que conocí el miércoles pasado, llenos de energía y con ganas de defender ideas oportunas que ellos contemplan desde su futura profesión como Educadores sociales, tan necesaria en nuestra sociedad. Pero no pude atenderles, bien que lo lamento, quedé con ellos para después de clase pero salí tarde e ignoro si me pudieron esperar. Quisiera verlos pronto. Aquí dejo constancia, porque quiero oírlos y que me cuenten sus planes y dónde puedo ayudar.
Y se giró del todo el lunes, hasta hacerse lunes pleno: recibí la noticia de la muerte del marido de una compañera y amiga y acudí, con Leo y Susana, a un tanatorio burgalés que se me está haciendo de una tristeza familiar en los últimos tiempos, a las puertas del cementerio que tan bien describe Óscar Esquivias en La ciudad de plata.
El día iba ya cerniéndose sobre mí y trascurrió real y concreto y decidí salir a la calle a testimoniarlo, para ver cómo en este lunes intenso e irregular la vida se adensaba en todas sus formas posibles.

jueves, 24 de abril de 2008

Nuevo regalo de Dargor.

Dargor me ha vuelto a hacer un regalo. Me ha enviado una nueva cabecera, más acorde con la Web 2.0. Y es verdad, pero estoy hecho un lío porque a mí me gusta más la actual, también obra suya. Reconozco que la que me envía ahora es más actual, más adecuada al diseño de ahora mismo, pero es que a mí me gusta más la primera porque yo ya soy algo antiguo. Así que no sé qué hacer: posiblemente alternaré ambas. Gracias y un fuerte abrazo.

miércoles, 23 de abril de 2008

Remite de entrada

La entrada de hoy se traslada a la página de mi amigo y admirado Nacho Carreras (entrada 189): allí encontraréis el texto que he escrito para una excelente foto suya puesto que estos días celebra el aniversario de su excelente página y me ha invitado a participar en la fiesta.
Podéis hacer el comentario allí o aquí.
Mañana, Cervantes.

viernes, 11 de abril de 2008

Cena y fuegos artificiales


Ayer, en el bar Ancón de Valladolid, uno de esos pocos locales que se han salvado de la despersonalización y conservan la estética de los años cincuenta y que es peculiar en casi todo, cené con Óscar Esquivias, que anda de gira cumpliendo esa faceta, hoy obligatoria en todo escritor, que es la presentación y divulgación de su obra. Como los actores o los directores de cine, los meses siguientes o previos a que salga un nuevo título, son de continuo trajín que aleja del trabajo cotidiano y provechoso. De eso hablamos también (además de mucha literatura), de cómo puede influir en la vida de un artista esta parte que no solemos apreciar. Los dos comprendíamos que se impongan muchas veces la tarea de decir que no sistemáticamente a ofertas de conferencias, charlas o entrevistas a pesar de que quien invite se pueda molestar. Habría escritores que no se dedicarían a otra cosa, aunque muchos de estos que están continuamente de gira y participan con asiduidad en los medios de comunicación tampoco están presentes cuando se redactan sus textos. No es nuevo. Se cuenta de Dumas padre que se encontró con su hijo (evidentemente, Dumas hijo) y le preguntó si había leído su última novela, a lo que éste contestó:
-Yo no, amado padre, ¿y usted?

Fue una cena tranquila y de conversación agradable. Óscar me ha pedido presentar su próximo libro en la Feria del Libro de Valladolid, el día dos de mayo.
De paso, me trajo un regalo hermoso: Fuegos artificiales, un volumen agradable compuesto por láminas, publicado por la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Mérida en este año de 2008. Se trata de una selección de textos suyos, ya publicados, con un excelente poema venatorio e inédito, En la Biblioteca Nacional. El volumen se ilustra con excelentes fotografías -véase, como ejemplo, la de la portada- de otro gran artista de estas tierras: Asís G. Ayerbe que recientemente ha estado embarcado en la serie Camino del Cid (de la que salió un libro de fotografías muy recomendable) y que siempre sorprende en todo lo que hace. En cuanto Óscar me puso encima de la mesa su libro me acordé de que aun no había agradecido a Asís el envío de [interail], su magnífico libro de fotografías publicado en Burgos por Los Duelistas en el 2007. No tengo perdón, Asís.

miércoles, 2 de abril de 2008

Exposición de Nacho Carreras



Hoy, en el tren que me llevaba de Burgos a Valladolid camino de una cita con amigos, pensaba en mi fatiga y en cómo, a pesar de ella, deseo que lleguen estos minutos en los que me siento delante del ordenador a redactar las líneas de mi entrada diaria, a leer los blogs que me interesan y a comentar en ellos: sin este tiempo mi fatiga sería mayor. He tenido unos días de gran ajetreo y en las últimas horas me he resentido, hasta el punto de que la entrada de ayer a algunos os pareció ininteligible o ensoñada. Es curioso esto: la fatiga nos hace caminar en sueños entre las cosas y cuando releemos al día siguiente lo escrito nos parece de otro. Quizá porque es más nuestro que nunca: esa fue la aportación del surrealismo al arte, por ejemplo, camino que consagró en la técnica de la escritura automática. ¿Somos más nosotros cuando caminamos tan cansados que ni sentimos nuestros propios pasos?
Prometo dormir más en los próximos días: dar cuenta de premios recbidos, de un meme pendiente, de proyectos, disoluciones y óxidos. Hoy, por lo que veo, va siendo ya imposible.


He tenido el placer de presentar a Javier y Nacho esta tarde. Como sabéis, desde el principio he insistido en conocer personalmente a los autores de los blogs más próximos geográficamente (no descarto viajar más lejos para conocer a otros) y tomar con ellos los ya famosos cafés de La Acequia. Nacho Carreras inauguró el pasado martes su exposición Paisajes urbanos y el motivo era la excusa exacta para presentar a estos dos artistas fotográficos que tanto han influido en mi mirada en los últimos tiempos. De los dos he hablado ya suficientemente aquí, pero hoy he podido juntarlos en un encuentro que, estoy seguro, no será el último. Nacho ha realizado una magnífica selección de las fotografías publicadas en los últimos meses en su blog: coincide en casi todas con las que yo le hubiera elegido. Hubo convesaciones sobre arte, sobre vida y propuestas de nuevos encuentros como el que tuvimos él y yo en diciembre. Un placer, amigos.


Mañana habrá varias entradas de La Acequia, con cuestiones pendientes. Si sobrevivo a la fatiga, claro.

martes, 1 de abril de 2008

Melena en disolución con Liszt de fondo

Mi amigo Teo me relata el concierto del lunes pasado de la pianista Judith Jáuregui, al que no pude asistir. Me insiste en su brillante interpretración de Después de una lectura de Dante. Fantasía casi Sonata del músico romántico Franz Liszt y me da pie forzado para esta entrada de hoy, a la que casi no llego, abrumado por el tiempo y la fatiga, a punto de convertirse en la entrada de mañana. Después de una lectura de la obra de Dante, acompañado de la fantasía de Liszt, confieso de nuevo que me gustaría haber tenido la oportunidad de aprender música, descifrar el misterio de las notas más allá de leerlas en el pentagrama y comprender tantas cosas que ya para mí quedarán oscuras para siempre.
Con Liszt de fondo, reclamo el volumen de La Divina Comedia mientras tengo un recuerdo para Isaac González Toribio, que lo ha recorrido estas vacaciones, y para mi querido Óscar Esquivias cuya trilogía dantesca ya he comentado aquí y del que volveré a dar buenas noticias en breve. Acaricio el libro y lo recorro como un iniciado en la contemplación de sus secretos hasta llegar al Paraíso y dejarme deslumbrar, anticipándola, por la aparición de Beatriz:
Fatto avea di là mane e di qua sera
tal foce, e quasi tutto era là bianco
quello emisperio, e l'altra parte nera,

quando Beatrice in sul sinistro fianco
vidi rivolta e riguardar nel sole:
aguglia sì non li s'affisse unquanco.

E sì come secondo raggio suole
uscir del primo e risalire in suso,
pur come pelegrin che tornar vuole,

così de l'atto suo, per li occhi infuso
ne l'imagine mia, il mio si fece,
e fissi li occhi al sole oltre nostr' uso.
Y miré fijo al sol, cual nunca hacemos: en este mundo extraño, encontrar la melena en disolución de la amada, mientras resplandece al sol del rostro, es lo que tantas veces nos salva. Melena en disolución, como en la foto, decidida en cascada que nos refugia, un instante suficiente, del mundo.
Perdonadme, hoy es tarde, estoy cansado y tenía ganas de hablar de otras cosas antes de volver al óxido de los días.

viernes, 21 de marzo de 2008

Certámenes 2008 de poesía, relatos breves y fotografía de la Universidad de Burgos y primer remite de entrada

Se han convocado ya los Certámenes 2008 de poesía, relatos breves y fotografía de la Universidad de Burgos (plazo hasta el 12 de septiembre), de cuya octava convocatoria di cuenta aquí (también de la publicación con los trabajos ganadores). Este tipo de certámenes es un aliciente para la creación artística en la Universidad y una forma de comenzar a darse a conocer. Son lo que son, pero siginifican un buen comienzo y una labor necesaria de este tipo de instituciones. Quiero alabar el diseño de los carteles y folletos no sólo de esta convocatoria, sino también de las anteriores.
Por otra parte, os remito desde aquí a leer mi entrada de hoy en el blog de mi amigo Javier García Riobó. Hace unos días me envió dos fotografías que tomó en la hermosa villa de Urueña y me pidió textos para ellas, porque, tras una aventurilla -que no le salió nada mal pero que juzgó demasiado agobiante-, ha vuelto a su promesa de mirada en silencio. Hoy toca un cadáver que halló en el agua. Podéis comentar en su blog o en el mío.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Béjar y dos amigos.


No conocía Béjar. Una de mis muchas deudas pendientes con mi tierra. Como ya he dicho aquí, el blog me ha servido para muchas cosas y una de ellas es encontrarme gente apasionada y comprometida. La Burgosfera, las III Jornadas sobre lenguaje y periodismo, son muestras de cómo se ha aumentado mi horizonte. Además, he conocido a varios de los autores de los blogs con los que me relaciono en Internet, porque para mí, quizá por mi forma de entender las cosas, no puede haber dos vidas paralelas (la real y la virtual) y las fusiono. He provocado encuentros y seguiré haciéndolo. Tengo uno pendiente con Nacho Carreras, por ejemplo.
A Javier Garcìa Riobó lo conocí hace varias semanas y, por su condición de bejarano, era el mejor guía para acudir a esa ciudad y presentarme a Luis Felipe Comendador. A Luis Felipe yo lo había leído en sus libros y seguido su trayectoria como poeta y editor, uno de los más interesantes de su generación. Conocer sus blogs fue una agradable sorpresa. Ahora tocaba estrechar su mano y pasar unas horas con él, de las que él también da cuenta, como Javier.
El viaje de ida y vuelta con Javier fue ameno, puesto que tantas ideas compartimos, y la charla con ellos en Béjar interesante. Hubo conversaciones cruzadas sobre arte, literatura, política, vida. De vez en cuando me callaba para escucharles hablar de su común infancia y juventud y disfrutar con sus recuerdos, o iba unos pasos por detrás para verlos recuperar los gestos de entonces. Ellos tienen la suerte de poder pisar todavía los mismos sitios de aquellos años. Mi infancia está sepultada por toneladas de cemento y hormigón en Valladolid y sólo vive en mis recuerdos. Luis Felipe nos mostró primero su imprenta, en la que tiene su estudio -su cueva, le dije-, y nos colmó de regalos y atenciones: libros, agendas. Pero a mí me deparó sopresas de las que daré cuenta otro día: sus trabajos en marcha -un diario gráfico, un libro objeto- y un tesoro al entregarme las láminas de sus trabajos en edición limitada.
Luego nos mostró los rincones de Béjar con entusiasmo y brillo en los ojos. Ama a esa ciudad y sus proximidades, quiere los proyectos que piensa la van a revitalizar y siente los daños del pasado. Lleva Béjar en la sangre. Javier es más callado pero cuando habla lo que expresa es rotundo y sentencia con certeza. Tanto ama su ciudad que considera su ya larga estancia en Valladolid de más de treinta años, un paréntesis. Es curioso, en algún momento sentía que habían soltado tres artistas por estas calles y estos montes, los tres con miradas diferentes pero vivencias similares y parecidas perspectivas. Estuvimos mucho tiempo haciendo fotografías, en una situación que parecía enfebrecido estímulo para sorprender a los otros con el resultado.
Los momentos más deliciosos los pasamos en la Fuente del Lobo que tiene cosas en común con mi locus amoenus de Nocturno y con un lugar de mi infancia, tan destruido después: Fuente el Sol, de Valladolid, de la que hablaré algún día. Lo siento, pero me reservo algunas fotos para posteriores entradas y relatos. Allí cada uno anduvo, con su cámara, fotografiando el musgo, los árboles o los restos de la vida del lugar. Yo los miraba y me alegraba de su entusiasmo, que los llevaba al monte de hace treinta o más años.


Tocó después el Santuario de El Castañar. Allí los vi, como a mí, como a casi todos de nuestra edad, dando vueltas, como los mulos a las norias, atados a los recuerdos de frailes y curas, girando alrededor de cómo nos marcaron las confusas apreciaciones de aquella época entre moralidad, espiritualidad y vida.


Y luego, la maravilla de Candelario, del que había oído hablar tantas veces, con la constante presencia del agua por esas calles. Su rumor permanente lo llena todo, como las decenas de batipuertas y ventanas que fotografié y que saldrán en mi serie.



Luis Felipe nos introdujo en la Posada Real Casa de la Sal, decorada en blanco roto con minucia artística, con un patio tan lleno de gusto que invitaba a quedarse pero no fue posible.



Comimos en Candelario, en el Bar Tolo, en cuyas paredes se aviejan y cobran nueva vida carteles taurinos. Unos entrantes -calamares de la huerta- y carne: un buen filete para Javier, con el que no pudo, dos abundantes raciones de cochinillo para Luis Felipe y para mí. Vino embocao, arroz con leche y unos buenos cafés.

Días así son los que a uno le certifican que este medio merece la pena, que no es, como tanto se piensa, creado por solitarios y noctámbulos. Ya lo sabía por mis amigos burgaleses y vallisoletanos, pero ahora está también Béjar. Y dos amigos. Volveré, seguro.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Ser fotógrafo sin serlo.


La exposición Fotógrafos insospechados, que se muestra en la Sala de San Benito de Valladolid ofrece un curioso enfoque. Los autores son personas conocidas por razones muy diferentes a la fotografía: pintores, escritores, actores, cantantes, bailarines, directores de cine. Acudí a verla con mi amigo Javier Garcìa Riobó y pudimos disfrutar al soprendernos por la mirada de esta gente. Una de las mejores es de Picasso, llena de juegos artísticos, pero las fotografías de Richard Gere, Mikhail Baryshnikov o Jeff Bridges son también magníficas. Es difícil desechar ninguna. A mí me sorprendió mucho la modernidad de dos retratos de finales del siglo XIX, del novelista Émile Zola. Javier se entusiasmó con un retrato de Penélope Cruz realizado por Almodóvar. La exposición merece la pena: por curiosidad y por calidad.
Ser fotógrafo sin serlo. Desde que he abierto el blog he ahondado en esta afición mía. Primero con torpeza, poco a poco aventurándome a descubrir cosas a través del objetivo de la cámara o a experimentar riesgos como hago en Nocturno. Qué cálido puede resultar este objeto. Desde el más sencillo, como dice Javier.
Me recuerdo siempre con esta afición, ante la incomprensión de la familia, cuando aun había que esperar a completar el carrete y llevarlo a revelar para ver el resultado, casi siempre decepcionante. Cuántas veces habré oído que para qué hacía una foto de algo que se podía comprar en una postal.
Hagamos fotos: familiares, turísticas, torpes, osadas. Con la foto va el recuerdo, la mirada y un jirón de nosotros.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Abrir una puerta y econtrar un regalo.



Después de un viaje que ha durado toda la vida, te encuentras a veces con una puerta que reconoces porque la has visto en muchas ocasiones aunque siempre hayas pasado de largo. Quizá, en una ocasión, hace veinte o treinta años, decidiste cerrarla porque ya no podías más o la responsabilidad había terminado venciéndote. Esa puerta ha ido envejeciendo contigo y se le notan las raspaduras, las manchas de humedad, la decoloración del tiempo y el polvo acumulado.

Hace unos años abrí unas cuantas de aquellas puertas de mi vida. Hace algo más de un año me dirigí vacilante a una de las últimas que me quedaban y la abrí para sorprenderme porque el estado de las cosas que allí dentro había guardaba la normalidad acogedora de un ámbito conocido y que sólo se necesitaba pasar un poco el plumero y ordenar el revuelo ocasionado por algunos pájaros que habían entrado por los cristales rotos por alguna pedrada maliciosa, quizá por mi propia mano.


De esto y de otras muchas cosas hablé ayer, en un encuentro largo y agradable con Javier García Riobó, en el Café España. Su mirada pausada y silenciosa sobre las cosas y el arte dicen más que las voces y gritería de muchos. Hemos enlazado nuestros caminos, como me ha ocurrido tantas veces con este blog, proyectado cosas y viajes, pero sobre todo amistad. Venía con un regalo que le define como persona: un año entero de La Acequia encuadernada. Con morosidad cariñosa había ido editando cada entrada del blog para ofrecerme el resultado de su atento trabajo. A cambio, le regalo esta foto de esta vieja puerta, aunque sé que él estará pensando: más cerca, Pedro, más cerca. Y cuánta razón tiene Javier.

domingo, 14 de octubre de 2007

En Rioseco, con la familia Fernández Magdaleno.



Hoy he vuelto a Medina de Rioseco. Mi vinculación con esta villa tiene más de veinte años. Motivos personales me hicieron visitarla como turista asombrado cuando aun no se había puesto en marcha ningún plan de recuperación de los muchos monumentos de interés con los que cuenta. También el que, en aquella época, fuera lugar de fiesta de los jóvenes de los pueblos cercanos (y uno tenía veinte años menos). Después vino Ventura García Escobar, el autor romántico sobre el que escribí mi Memoria de Licenciatura y sobre una de cuyas obras colaboré recientemente en la composición de un Oratorio Profano que, con música del maestro Blas Emilio Atehortúa, se estrenó en la Plaza Mayor de Valladolid el 20 de mayo de 2006. Es como si Don Ventura, nacido y muerto en Rioseco, me llamara para preparar mi vuelta.


Cuando la vida te lleva por otros caminos, siempre hay asignaturas pendientes. Y Medina de Rioseco era una. La llamada emotiva explotó con mis contactos con una familia muy interesante: Diego, Pablo (que resultó haber participado en algún Curso Superior de Filología que yo organicé junto a Irene Vallejo) y Álvaro Fernández Magdaleno.


Diego es un gran pianista, cuyos conciertos se han contado por éxitos en toda España. También es un notable escritor y en breve daré cuenta aquí de dos magníficos libros suyos. Pablo es profesor en Andalucía. Álvaro va camino de un gran músico y es un joven inquieto e inteligente, como demuestra su blog. La conversación ha ido de García Escobar a viejos amigos comunes, de gestión de la política cultural a la música, los blogs y los medios de comunicación. Un tiempo magnífico.
Y gracias a ellos he vuelto a pasear por estas calles, visitar los viejos lugares del recuerdo y conocer las cosas nuevas de esta tierra de vacceos, pero esto es cosa de mi celtíbero predilecto.

sábado, 13 de octubre de 2007

Homenaje a dos fotoblogs.

Ver entrada conmemorativa: Un año de La Acequia.

Durante este año, una de las actividades que más he disfrutado ha sido poder reunir imagen y palabra. Con mi cámara cutre -prometo comprar una mejor cuando tenga algo de dinero-, mis escasos conocimientos técnicos y mi mucha voluntad, he ido enfocando todo aquello que mi mirada me ponía delante siempre que me dijera algo. Son más las carencias que los aciertos, pero no dejaré de intentarlo. Desde hace meses llevo casi siempre mi cámara digital encima. Además, ahora he descubierto miradas muy cercanas a la mía, tan próximas que me asombran. Claro, ellos lo hacen con mejor técnica. Aquí van mis homenajes.
El primero es para quien retrata las calles de forma tan admirable. Además, ahora, necesita todos los abrazos y ánimos. Sabio retratista de lo urbano, que sabe despertar la esencia de lo que ahí está y que no vemos. Un teatro que aparece al fondo, como un buque fantasma a la deriva.



El segundo es para un verdadero maestro de la mirada atenta, de la paciencia, de la experimentación precisa con la que logra sacar el alma de los objetos o retratar su vida entera a partir de unos pocos centímetros o descubrir un óleo en unas pacas de cereal. Además, me ha venido de la mano de alguien recomendable también lleno sabiamente de imágenes y palabras. Para ti, estos frutos, parecidos a los de tu tierra que alguna vez mencionaste, pero un poco más salvajes y urbanos.


Espero haberme aproximado a vuestra altura.
Saludos.

viernes, 5 de octubre de 2007

Amor, literatura y agua.



Crono cortó los genitales a su padre Urano y los arrojó al mar. La cultura mediterránea, hasta nuestros días, ha girado siempre sobre las conflictivas relaciones paternofiliales. Matar al padre, se dice. Parece un rito de paso o de dominación y procreación, como dijo Freud en Totem y tabú. En el mundo académico es casi costumbrismo galdosiano. Urano despreció a sus propios hijos. A Crono, que se comió a los suyos para que no le destronaran, le apartaría del poder su hijo Zeus. En ambos casos, Gea y Rea, esposas y madres, tuvieron mucho que ver en la suerte final de estos padres problemáticos al ayudar a la revuelta de los hijos. Creo que todavía andamos en estos jaleos de padres, madres e hijos. Esas cosas tiene la mitología.

Crono terminaría arrojando los genitales de Urano al mar. Mecidos por el oleaje, de su deriva surgió una espuma blanca de la que nació Afrodita, doncella en su espléndida madurez, diosa del amor conocida por los romanos como Venus. El amor brota así, según el mito, de la mutilación del padre en un acto violento de venganza y reparación. Sobre el leve ondular que mece el agua del mar en las costas de Chipre. Qué violencia esconde el amor: juego de fauces y caricias.

¿Cómo contar la navegación del despojo de Urano sobre las aguas, inicio de todo?

El Centro de Mayores de Miranda de Ebro me ha pedido que, este año, mis expedicionarios, ya no tanto alumnos como amigos, les hablen de la presencia del agua en la literatura. Qué iniciativa tan buena es esta para todos y cómo ha quedado ya para nosotros unida al recuerdo de Carmen.

El agua es fuente en los rumores leves y simbólicos del modernismo primero de Antonio Machado pero también guarda, en la Laguna Negra, el sueño del padre y la tortura de los parricidas-de nuevo el padre y los hijos-. También fue símbolo sexual en las canciones que advertían a la doncella del peligro de acercarse a la ribera de un arroyo y rumor del misterio en la literatura popular. En Federico García Lorca ese peligro del amor se plasma en la gitana hilada de plata sobre el rostro del aljibe en el Romance sonámbulo. Los hombres, en tantos poemas y dramas, observaban ocultos y temblorosos de deseo y pecado el baño de la mujer. El agua simbolizó la muerte en los ríos con los que Jorge Manrique grabó una metáfora eterna en las Coplas a la muerte de su padre (nuevamente el hijo y el padre). A un río se arrojaron, atados voluntariamente, los amantes de un cuento de Rosa Chacel, para destrozarse mutuamente cuando llegó el ansia de aire, en un magnífico símbolo de la relación amorosa. El agua, tan presente en Claudio Rodríguez, era lluvia purificadora. El agua restalla en Juan Ramón Jiménez cuando descubre definitivamente su voz poética.

Agua lleva esta pequeña acequia que me vertebra en la incertidumbre y en el recuerdo desde hace casi un año.

Al final, como siempre, cenaremos en el barrio de las Huelgas.

jueves, 4 de octubre de 2007

Celosías y bacalao a la plancha.

Al final, a la comida nos apuntamos Teo, Jaime, Esther, María (mis dos aceleradas) y yo mismo. No teníamos previsto ser tantos, pero las cosas que salen así, con esta gente, ayudan a arreglar una pésima noche y peor día. Y Ramón llegó al final, para asomar entre las celosías.
(Aclaro: las celosías y el bacalao eran del Azofra.)

viernes, 14 de septiembre de 2007

Sardinas.


Mis dos aceleradas amigas han decidido que necesitaba salir a la calle: se me estaba poniendo cara de pantalla de ordenador.

viernes, 22 de junio de 2007

Una cena atrasada y por algo será que llueve a gritos.


Ayer celebramos la cena tradicional de la que ya he hablado aquí con ocasión de una pérdida dolorosa. Este año, por algún viaje y otras circunstancias, la hemos retrasado hasta finales de junio. Estuvimos Teo, José María, Marién, Piluca, Valentina y quien esto escribe. Faltaron, por varias razones, Begoña, Vicky, Jorge, María y Berta. Fueron unas horas agradables compartiendo conversación y raciones. Es un grupo heterogéneo al que el azar de la vida -la mejor forma para encontrarse- ha juntado en las aulas. Precisamente esta heterogeneidad es lo más atractivo de la reunión.
Teo acaba de obtener la habilitación nacional para Catedrático de Universidad y es un orgullo ser su amigo, aunque él me tenga que aguantar las puyas inocentes contra su defensa del cine francés. José María, que quiere tomarse la cultura y la vida a sorbos sabios como el que prueba un buen vino, nos jubilará a todos como estudiante. Fue ingeniero y es, sobre todo, una persona viva. Marién, ya lo he dicho, es constancia pura incansable. No sé de dónde saca su tiempo y su energía. Piluca nos ha crecido y ha ganado en fuerza sin perder sensibilidad y agudeza. Valentina, la nueva incorporación, es tenaz, optimista y de gran capacidad práctica. En el grupo hay un catalán castellanizado que no ha perdido su acento, una burgalesa que ha pasado por Valladolid y Zamora, una siciliana que ha terminado tomando pinchos en el Parral con entusiasmo, un viajero impenitente que lleva media vida entre Francia, Portugal y Argentina y que de Valladolid llegó a Soria y terminó en Burgos.
Hubo buena comida, buen vino y mucha conversación en un barrio -Las Huelgas- que ojalá se salve de la destrucción y la fealdad. Terminamos irrumpiendo en un local en el que se nos miró como a los forasteros que entraban en el saloon de las películas del oeste.
Piluca nos trajo bajo el brazo ejemplares de Llueve a gritos (Madrid, Taller de escritura de Burgos, 2007), obra colectiva en la que se coleccionan relatos de varios escritores con prólogo de Alejandro Núñez Peña. Aunque aparecen como aprendices de escritores, los logros son excelentes. Piluca (Pilar Serrano Verde) nos regala tres muestras diferentes de su bienhacer. Pastas rojas y flores secas es un perla a partir del chispazo de la memoria y la soledad. Piedras cuenta con un diálogo ingenioso y manipulador que nos conduce hacia el corazón vacío de la protagonista. Y Secretos y mentiras retrata con silencios la destrucción de una pareja con una frase -modelada como imagen- que no puedo olvidar: "Tacho los días del calendario en los que nos hacemos daño".
Y ya me acuerdo -qué frágil la memoria- de la recomendación: Historia universal de la infamia, de Borges (1935). Cualquiera de los relatos.