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sábado, 2 de junio de 2012

El momento del compromiso. Miel de naranjas, de Imanol Uribe


Miel de naranjas, la nueva película de Imanol Uribe es un eficaz thriller ambientado en la postguerra española que se deja ver sin sorprender en ningún momento. Una película con mucho oficio a la que le falta garra, que aborda muchos aspectos ya tratados por la literatura y el cine sin profundizar en ninguno de ellos, que navega entre varios géneros sin conseguir unirlos, que puede gustar pero no entusiasma, que entretiene solo a condición de que no se le pida demasiado.

Quizá en Uribe haya pesado en exceso la fácil argumentación que alude al cansancio del público para ver argumentos ambientados en la guerra civil española y sus consecuencias en los primeros años del régimen franquista, como si aquellos acontecimientos ya no dieran para más y eso justificara el camino emprendido desde entonces por algunos artistas para presentar estos argumentos como si fueran ajenos. En realidad, es todo lo contrario de lo que se repite casi como consigna: aun caben muchas obras más sobre esos años, siempre y cuando se aborden de frente. Por hablar solo de algunos éxitos recientes, con perspectivas completamente diferentes, películas como El laberinto del fauno o Balada triste de trompeta, series de televisión como Amar en tiempos revueltos, novelas como El tiempo entre costuras (de la que hay evidentes resonancias en la trama de Miel de naranjas) o la serie de narraciones que Almudena Grandes dedica a esos tiempos y que también influyen en el guion de la película (El corazón helado, Inés y la alegría o El lector de Julio Verne), lo demuestran. De entre estos títulos, Miel de naranjas se encuentra más en la senda de Amar en tiempos revueltos y las novelas de Almudena Grandes y María Dueñas. Sus seguidores y lectores gustarán, sin duda, de la película de Uribe y a ellos se la recomiendo especialmente: cuidada ambientación -lo mejor de la película-, tramas con la suficiente intriga para mantener la atención, visión esperanzadora en mitad de los momentos más duros, sobresaltos cuidadosamente situados en el guion para renovar la fábula cuando comienza a decaer, empatía con los protagonistas y sus problemas puesto que podríamos ser cualquiera de nosotros, presentación de los conflictos políticos sin el lastre de evidentes tesis ideológicas, etc.

Quizá, como también vimos aquí con una de las últimas novelas de Eduardo Mendoza, Riña de gatos, ambientada en los meses previos a la Guerra civil, sea tiempo ya de tratar lo ocurrido en España durante los años treinta a cincuenta como si fueran historias en las que los españoles ya no estamos implicados. De hecho, hay una gran parte de la población que no ha nacido durante el régimen de Franco y, para aquellos que tienen menos de cuarenta años, el dictador no pasa de ser un nombre en los últimos temas de los libros de historia. Por eso, cada vez aparecen más obras en las que los argumentos ambientados en aquellos años se abordan con los convencionalismos de los géneros de amor o de espías sin la tensión ideológica con la que se hacía hasta hace un par de décadas. El mismo Uribe tiene, en los inicios de su filmogracía, buenos ejemplos de lo que digo. Pero esta opción no debe eximir de la profundidad de la mirada.

Miel de naranjas comienza como una película costumbrista en la que apreciamos la injusticia y arbitrariedad del régimen franquista, localizada simbólicamente en un tribunal militar en el que presta el servicio militar el protagonista, un joven con un origen familiar de izquierdas pero sin una alta conciencia política. Él solo quiere llevar una vida normal como maestro tras licenciarse. Después, la película gira hacia una historia de amor, la que tiene lugar entre este joven y su novia, sobrina del juez militar. Finalmente, en un nuevo giro del guion, se torna película de espías cuando el joven decide comprometerse ante el injusto fusilamiento de un conocido. A partir de ahí, se desarrolla la trama principal de la historia. Visto así, la primera parte de la película es la preparación de la intriga de espionaje y quizá resulte demasiado larga, pero gustará a aquellos que busquen o necesiten la ambientación y la historia de amor, todo ello resuelto de forma eficaz pero sin apasionamiento. Parte de esta falta de profundidad se debe al tratamiento de los espacios interiores, que predominan: decorados bien planteados como localización pero sin un tratamiento que los dote de más significado que el evidente. También a la plana presentación de la historia de amor, en la que tan solo se apuntan situaciones que deberían haberse explotado más como el conflicto entre la sobrina y el tío o la relación pasional de los jóvenes en un mundo tan gris y controlado moralmente.

Los actores desempeñan correctamente sus papeles, es decir, sin excesivos alardes, puesto que los personajes se plantean como meros instrumentos de la intriga: Blanca Suárez, que crece como actriz en los pocos momentos en los que la cámara se le acerca; Iban Gárate, que ejecuta a la perfección el carácter de un protagonista sin carácter -lo que le obliga a una actuación sin demasiado lucimiento y deberemos esperar a otros proyectos suyos para saber lo que lleva dentro como actor-. Otra cosa son dos secundarios: Ángela Molina, en el papel de la madre del protagonista, que cubre a la perfección su papel; y, especialmente, Karra Elejalde, que anula al resto cada vez que aparece en pantalla. Lo mismo puede decirse de la iluminación y la banda sonora: contribuyen a lo evidente y facilitan la comprensión, pero no llegan a tener un auténtico significado que levanten la película más allá de lo que es: una historia de espías desarrollada en la España de los años cincuenta como podría haber tenido lugar en la Alemania de Hitler o en la Unión Soviética. Una opción interesante que evidencia un cambio en las emociones de los españoles a la hora de recordar aquellos tiempos pero que le resta fuerza si, a cambio, no se intensifica la intriga, las pasiones o el conflicto de los personajes. Aquel por el que opta definitivamente Uribe es el de la toma de conciencia y el compromiso ante las injusticias, pero lo trata desde fuera, desde el argumento (lo que lo hace cómodo de seguir pero demasiado plano) y no desde dentro del personaje. Lo dicho, entretiene, pero no entusiasma.

jueves, 5 de enero de 2012

La Venus Turbulenta y noticias de nuestras lecturas.


El final de la Sonata de estío marca definitivamente el carácter del Marqués. Valle-Inclán construye un personaje en el que nada se esconde. Había abandonado a su suerte a la Niña Chole cuando no opuso ninguna resistencia en el encuentro con su padre y esposo, el general Diego Bermúdez. No es cobardía, aunque pudiera parecerlo. Bradomín reconoce que la Niña no le pertenece -no es, como le había dicho cruelmente poco antes, la Marquesa de Bradomín- y, por lo tanto, el general puede reclamarla. El resto del viaje hasta su propiedad es una parte más del descenso a su propio infierno, que ni siquiera se calma cuando llega a la hacienda: aunque le pertenece por derecho de mayorazgo no se siente como el verdadero propietario. En realidad, el Marqués no puede pertenecer a ningún sitio: ha traicionado la tradición que dice defender, ha traicionado al amor, ha traicionado a todos los que viajan con él. Ni siquiera eso: no es una traición puesto que su participación en todo es siempre circunstancial o por nacimiento. El carácter del Marqués no puede atarle más que a sí mismo. Por eso ni siquiera participa directamente en la recuperación de la Niña Chole: oye los disparos a lo lejos y cuando la ve, ya es una mujer de su pasado más que de su presente, a la que depara el sufrimiento:


Pobre Niña Chole, después de haber pecado tanto, aún no sabía que el supremo deleite solo se encuentra tras los abandonos crueles, en las reconciliaciones cobardes. A mí me estaba reservada la gloria de enseñárselo.

La Niña no es inocente, pero es menos consciente de su propia vida dado que el general Bermúdez cortó brutalmente su desarrollo. El Marqués solo puede entregarse y entregarla a ella misma a la única diosa en la que en verdad cree, la Venus Turbulenta, que preside unas relaciones sentimentales llenas de exaltación y sufrimiento:

Yo, que en el fondo de aquellos ojos creía ver siempre el enigma oscuro de su traición, no podía ignorar cuánto cuesta acercarse a los altares de Venus Turbulenta. Desde entonces compadezco a los desgraciados que, engañados por una mujer, se consumen sin volver a besarla. Para ellos será eternamente un misterio la exaltación gloriosa de la carne.

Para evitarse eso mismo, el Marqués vengará en la Niña Chole lo que sufrió con la mujer que le obligó a salir de viaje y cuyo recuerdo le ha perseguido durante toda este tiempo.

Recordad que no leemos las Sonatas en el orden argumental, sino en el de su publicación. Por eso, el próximo jueves comenzamos con el comentario de Sonata de primavera (1904).

Noticias de las Sonatas
Gelu continúa con su oportuna selección de frases de la Sonata de estío que le permitan reconstruir la obra en una relectura.

Merche Pallarés subraya con inteligencia cómo toda la naturaleza explota en sexualidad para acompasar los sentimientos del Marqués.

Mª Ángeles Merino comenta e ilustra con su visión oportuna habitual la culminación del amor de la Niña Chole y el Marqués y tiene razón al afirma cómo une Bradomín, en su teoría amorosa a todas sus mujeres.

Pancho presta atención a lo que sucede tras el encuentro sexual de los protagonistas: en especial el regreso a la Dalila, que ya es y no es el mismo barco que antes...

Noticias de las lecturas anteriores



Carlos Labarta elige entre las obras leídas en el año pasado, Riña de gatos como la peor.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Plenilunio sangriento y noticias de nuestras lecturas


El primer encuentro real entre el Marqués y la Niña Chole no puede darse en un momento de mayor violencia. La naturaleza está en un momento de esplendor casi lujurioso: calor, humendad, luna llena. Sobre la cubierta se acumula toda la tripulación y el pasaje para ver cómo se pesca un tiburón. El clima presagia lo que sucederá con un negro colosal al que Bradomín describe animalizando -con evidente racismo- y, a la vez, ensalzándole mitológicamente cuando se arroja al mar:

le vi erguirse negro y mitológico sobre el barandal que iluminaba la luna

La Niña Chole había aparecido sobre la cubierta, hermosa, peligrosa y sensual -su andar es comparado con el del tigre-. Sin piedad, anima al negro a lanzarse al mar para dar caza a un tiburón. Se percibe su frialdad al usar a las personas y así arroja al mar las monedas cuando el negro, que había logrado matar al tiburón, es atrapado por otros escualos y muere.

Toda esta violencia y el despiadado comportamiento de la Niña Chole provocan una intensa reacción de atracción sexual en el Marqués. Si ya estaba intensamente atrapado por sus sentimientos hacia ella, a partir de ahora ya no podrá contolarse. La Niña Chole reúne todas las condiciciones para un reto, un reto peligroso que un don Juan no puede pasar por alto aunque pudiera costarle la vida.


Noticias de las Sonatas

Merche Pallarés muestra, en su entrada, cómo el Marqués no puede negarse a sí mismo por mucho que las palabras vayan por lado distinto de las verdaderas acciones.

Paco Cuesta no me hace caso y se eleva mucho más allá. Hace bien: así le sale un comentario sabroso y un comentario en el que enlaza las Sonatas con Sentido y sensibilidad de Austin.

Gelu selecciona frases de Sonata de estío sin atreverse a modificar nada: tiene razón, qué lenguaje el de Valle...

Pancho comenta la parada en San Juan de Tuxtlán del Marqués. De su excelente entrada quiero resaltar cómo encuentra la clave del ritmo narrativo que acompaña el sentimiento del personaje.

También tiene razón Mª Ángeles Merino al comentar la importancia del lenguaje como tema mismo de la obra en su reseña de lo que ocurre tras la subida al barco de la Nina Chole.

Myriam continúa con su magistral análisis psicológico de las acciones de los personajes, pero no puede evadirse tampoco de las sensaciones que provoca el ritmo y el lenguaje de la obra.

Noticias de lecturas anteriores

Pancho termina su excelente comentario de Riña de gatos haciéndole ver al pobre inglés qué poco se le ha perdido aquí: no se le escapa ni un sinfonazo en toda la cara.

Mª Ángeles Merino llega al comentario del capítulo 12 de la Primera parte del Quijote. Ya sabéis que su empeño es comentar los capítulos que se le quedaron en el tintero en nuestra lectura de la obra. En este caso con un  magnífico secundario: el pastor Pedro y su visión de la historia de Marcela. No os perdáis las oportunas ilustraciones, tan de la época.

jueves, 8 de diciembre de 2011

El viaje al infierno del que solo salva el amor y noticias de nuestra lectura.


La situación del personaje, al decidir su viaje a México, es la de alguien que huye: él mismo nos lo dice, huye de un amor doloroso, de un desamor, para ser más certeros. Pero Valle es inteligente en el tratamiento de la narración. Por una parte, subraya lo que de juvenil romanticismo tiene la desesperación del Marqués a través de la ironía con la que lo trata la voz narradora, el Marqués viejo que escribe sus memorias y que sabe que no se ha terminado el mundo por el dolor del joven. Por otra, no esconde ninguna de las razones psicológicas que hacen al personaje ser como es y, por eso, huyendo del amor y desesperado a la manera de los héroes del romanticismo (se refugia en su soledad, mastica su cinismo y burlas contra los que viajan con él o contra los indígenas, se agarra a las raíces más tradicionales de su personalidad) lo lleva a un viaje que podría parecer un viaje al infierno: la insistencia en el calor, en la desesperación mental, la naturaleza selvática del paisaje tan diferente a la europea, el riesgo físico cuando quieren atracarlo en una escena en la que no le importa perder la vida, etc. Si el Marqués hubiera sido otro personaje o la intención de Valle hubiera sido otra, hubiera descendido uno a uno los peldaños hacia el infierno porque ese sentimiento no estaba en el viaje sino dentro de su carácter. Pero Valle lo salva a través de lo que es el Marqués, su carácter donjuanesco: basta vislumbrar la belleza de una mujer durante unos segundos para sentir la pulsión sexual, pensar obsesivamente en ella. El destino le depara que esa mujer termine embarcándose en el mismo navío: puede no parecerlo, pero ese encuentro salva al Marqués de la desesperación -como lo hubiera salvado el encuentro con cualquier otra mujer misteriosa-. Veamos si la salva también a ella de sus propios demonios.

Noticias de las Sonatas

 Merche Pallarés comenta cómo el Marqués se olvida pronto de sus azares sentimentales: no en vano es donjuanesco. Solo recordar que no leemos en el orden lógico argumental, sino en el de la publicación: Valle nos hace saltar de la madurez del personaje a su juventud.

Mª Ángeles Merino comenta e ilustra el primer contacto del Marqués con Tierra Caliente: aventura, peligro y amor, en este don Juan tan suyo...

En su segunda entrada sobre Sonata de estío, Myriam analiza las relaciones entre el Marqués y la niña Chole: sabréis por qué las mujeres de estas novelas son tan superiores al Marqués...

Ele Bergón razona, con inteligencia, las razones que le llevan a Valle a situar al Marqués en México.

Pancho escribe una entrada sobre el inicio de Sonata de estío en la que se dan las claves tanto de las razones de Valle como en la tersura de estilo y el tratamiento que le da al carácter de su personaje.

Noticias de lecturas anteriores

Pancho llega, en su comentario de Riña de gatos de Eduardo Mendoza, a un momento crucial para la narración de los acontecimientos históricos: la política internacional entra en juego definitivamente; también para los asuntos personales: lo que ha hecho, pesa sobre Paquita.

J.G. hace balance -y balance inteligente- de su lectura de Riña de gatos, que concluye en medio de actualidad otoñal, casi ya de invierno...

jueves, 24 de noviembre de 2011

El final de la Sonata de otoño y noticias de nuestras lecturas


El final de Sonata de otoño enfrenta al Marqués con sus propios miedos. Por supuesto que siente la muerte de Concha, pero no da la cara ante las niñas y oye los llantos desde lejos, sin aproximarse:

¡Y qué mortal instante aquel de la mañana alegre, vestida de luz, cuando en el fondo del Palacio se levantaron gemidos inocentes, ayes desgarrados y lloros violentos!

Opta por el distanciamiento emocional de lo que ocurre a pocos metros. Y su preocupación, en lo que adivina ya la última etapa de su vida, se vuelve egoísta:

¿Volvería a encontrar otra pálida princesa, de tristes ojos encantados, que me admirase siempre magnífico? Ante esta duda lloré. ¡Lloré como un dios antiguo al extinguirse su culto!

Llora el Marqués al final del volumen no por la amante fallecida ni por las pequeñas huérfanas, sino por sí mismo. Bradomín solo puede quererse, en verdad, a sí mismo. Pero hay algo que impide que el lector se lo tenga en cuenta: habilidad de Valle Inclán que sin ocultar las debilidades de su protagonista las hace perdonar. Siempre se ha dicho que hay algo atractivo en algunos canallas...

Como sabéis, optamos por no leer las Sonatas en el orden argumental, sino en el de su publicación, para comprender esa primera recepción de la obra. Por eso, la próxima semana comenzamos Sonata de Estío.

Noticias de las Sonatas

Paco Cuesta aborda una cuestión esencial para comprender las Sonatas: el género literario al que pertenecen. No os perdáis su entrada.

Merche Pallarés termina la lectura de Sonata de otoño declarando los principios que rigen sus comentarios... y lo mucho que ha disfrutado sensorialmente con la lectura.

Ele Bergón nos lanza una propuesta más que interesante que deberíamos considerar: una visita al Madrid de Valle tras terminar la lectura de las Sonatas. Opinad en su entrada sobre esto.

Mª Ángeles Merino nos lleva a una serie de televisión y, de su mano, a una interpretación muy interesante sobre la posible influencia de Sonata de otoño en Mariona Rebull, de Ignacio Agustí. No os perdáis esta entrada.

Pancho analiza, con precisión, cómo cambian las circunstancias con la llegada al palacio de Isabel y la niñas.

Noticias de lecturas anteriores

J.G.  comenta un aspecto interesante de Riña de gatos: la forma en la que Mendoza construye un argumento para el protagonista que siguiendo las convenciones se escapa de ellas...

Pancho también comenta Riña de gatos, en concreto desde la situacion de comedia en la que el protagonista escucha escondido hasta la reunión en la sede de la Falange. Es un momento interesante de la novela, en el que Mendoza  juega con una realidad dura para distanciarla con el tratamiento literario.

jueves, 17 de noviembre de 2011

La prima Isabel y noticias de nuestras lecturas.


Valle es implacable con su personaje: el Marqués no puede dejar de ser lo que es. Concha acaba de morir entre sus brazos y Bradomín siente pánico. La única persona que puede ayudarlo en esa situación sin comprometer las apariencias que deben guardar los dos amantes es su prima Isabel y acude a buscarla para contarle todo. Pero cuando llega hasta su cama siente la pulsión sexual: no puede dejar de besar un rizo del cabello que se le ofrece tentador. Ni siquiera tiene remordimientos ante lo que hace -la traición a Concha, cuyo cadáver yace a pocos metros-: Yo soy un santo que ama siempre que está triste. La pobre Concha me lo habrá perdonado allá en el Cielo. Ella, aquí en la tierra, ya sabía mi flaqueza. Solo después de gozar de Isabel -qué significativa la elipsis con la que termina el fragmento- acude de nuevo ante el cadáver de Concha para llevarlo a su dormitorio para evitar que hallen a la amada muerta en el lecho del amante.

Evidentemente, Bradomín no podía considerarse un santo, solo obra según su instinto. Para indicarlo, Valle escribe este paréntesis amoroso que protagoniza la prima del protagonista.


Noticias de las Sonatas


Merche Pallarés ha encontrado el punto a sus comentarios de la Sonata de otoño: más que punto, contrapunto, con lo que no deja de poner en evidencia el comportamiento de los personajes...

Mª Ángeles Merino comenta el final de la Sonata de otoño, prestando atención especialmente a dos cuestiones: en primer lugar, el tratamiento sensorial de la historia; en segundo, la condición fragmentaria. No os perdáis las ilustraciones.

Myriam publica un excelente análisis de la intertextualidad en las Sonata de otoño a partir de su acertada propuesta de la primera entrada que concluye con gran lucidez en una segunda que da la clave del trabajo de Valle sobre el texto de partida.

Pancho redacta una entrada que ayuda a comprender, desde dentro, el secreto del ritmo narrativo de Valle y la estructura del texto de las Sonatas.

Ele Bergón susurra al oído de Valle Inclán que le estamos leyendo las Sonatas, aunque no le haya puesto bufanda...

Noticias de lecturas anteriores

Pancho llega al momento en el que Riña de gatos acelera el ritmo narrativo para jugar aun más al enredo y hacer que el protagonista no tenga dominio sobre su propia vida...

jueves, 10 de noviembre de 2011

Fetichismo en las Sonatas y noticias de nuestras lecturas.


Como parte del juego artístico con el que Valle recrea el amor entre los dos maduros protagonistas hay que resaltar el fetichismo recurrente. El Marqués ama a Concha, pero su pasión se entrega hacia partes de su cuerpo, gestos y actitudes en los que se detiene con veneración, así como a las prendas de ropa de la amada. No es obstáculo su enfermedad, sino todo lo contrario: a sus ojos, la hace más hermosa y deseable. De ahí, por ejemplo, que tras el reencuentro insista en ayudarla a vestirse y se desaten todos los sentidos: el olfato (Descolgué aquella túnica, que aún parecía conservar cierta tibia fragancia), la vista (Sacó los pies fuera de la cama, los pies blancos, infantiles, casi frágiles, donde las venas azules trazaban ideales caminos a los besos), el tacto (el juego con el que roza sus pies, la caricia con la que le pone las medias de seda negra, que tenian bordadas ligeras flechas color malva). No puede el Marqués más que cometer una blasfemia: Yo la vestía con el cuidado religioso y amante que visten las señoras devotas a las imágenes de que son camaristas. Pero donde todo llega a su culminación es en el pasaje en el que traslada el cadáver de la amada a su habitación.

Valle sabe jugar con todo esto: crea una atmósfera delicadamente sexual no exenta de impactos visuales que debieron causar asombro y escándalo hipócrita en los lectores de su tiempo. No importa: es tan atractivo tanto lo que cuenta como, sobre todo, cómo lo hace que el lector ha quedado ya irremediablemente atrapado.


Noticias de las Sonatas

Merche comenta el reencuentro de los amantes: no os perdáis cómo subraya con sus comentarios lo que sucede, como si observara desde un agujero en la pared la escena para contárnosla...

Kety dedica unos versos a cantar y glosar el jardín del Palacio de Concha...

Gelu reflexiona -e ilustra con música- sobre las razones que empujan al Marqués a marchar a ver a Concha cuando ella lo reclama. ¿La quería?

Firvulag sigue buceando en las hemerotecas digitales y da con una perla: una de las primeras reseñas de Sonata de otoño, obra de Manuel Bueno. Para debatir en su entrada, también, la posible filiación carlista de Valle.

Myriam hace un inteligente y profundo análisis del signficado del laberinto como símbolo en la Sonata de Otoño. Entrada imprescindible.

Delgado comenta y hace una pequeña antología de la faceta como poeta de Valle-Inclán, quizá la menos conocida de las suyas.

Mª Ángeles Merino nos lleva con palabras e imágenes al capítulo central de Sonata de otoño, en el que el laberinto interior del Marqués se hace visible en el Palacio...

Pancho consigue -desde el título de su entrada, tan acertado- recoger la belleza de la prosa de Valle a la hora de tratar el amor y la fragilidad de Concha.

Noticias de las lecturas anteriores

Pancho llega, en su comentario de Riña de gatos, al pasaje en el que el protagonista es encarcelado y cómo sale del apuro.

J.G., al comentar los riesgos y propuestas varias que se encuentra el protagonista de Riña de gatos, pone en evidencia una de las características del inglés, que vive una aventura casi a su pesar...

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, nos lleva al monte al comentar el capítulo 11 de la Primera parte del Quijote de la mano de otro secundario: un cabrero de los que tienen la fortuna (o no) de escuchar el discurso de Cervantes sobre la Edad de Oro. No faltan las bellotas...

jueves, 3 de noviembre de 2011

El jardín del palacio y noticias de nuestras lecturas.


El jardín del palacio de Concha tiene todas las claves de los jardines modernistas: es un símbolo de las pasiones y anhelos de los personajes que se relacionan emocionalmente con él y, a la vez, de claves eternas de un paisaje que acoge a los seres humanos que llegan de verdad a pisarlo -los amantes, los reflexivos, los paseantes solitarios- pero que no les desvela fácilmente su significado. Así visto, el jardín del palacio de Concha guarda -como todos los paisajes de esta estética- el secreto de las relaciones de Concha y el Marqués y a cada uno le devuelve el enigma de su personalidad. Estos jardines son interiores, íntimos y misteriosos, trabajados -incluso en su decadencia- por el ser humano a lo largo de la vida, aunque nunca nadie pueda hacerse dueño de su enigma. Este secreto lo canta el ruido del agua de la fuente que hay en ellos, constante y lo expresa el laberinto construido con flores, arbustos y caminos y que no parece, en principio -de ahí su peligro para el que queda atrapado en él- difícil de resolver.Da igual el momento del día en el que se mencione, pero si se le contempla en una noche de luna llena con un leve viento parece que abre la puerta a las verdades mejor guardadas por la naturaleza.

No es de extrañar que, de una manera o de otra, sea una constante referencia en la Sonata de otoño.


Noticias de las Sonatas

Merche Pallarés llega al reencuentro: se ve que le gusta la atmósfera creada por Valle, en la que dos antiguos amantes recuerdan los momentos del pasado.

Gelu encuentra el ejemplar para leer el libro, entre escobas, y nos regala con un enlace en vídeo que os recomiendo.

Paco Cuesta presta atención al trazo con el que Valle pinta la atmósfera y el otoño de los personajes, para llegar luego a fijarse en el alto contenido erótico del texto y su contradicción con la moral que dicen sustentar los personajes.

Siguiendo mi reto, Firvulag va al origen, en la prensa, de la Sonata de otoño. Con su análisis y el enlace que facilita al final comprenderéis el trabajo de Valle con este texto.

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, hace una entrada muy suya y recomendable comentando varios pasajes sobre sexo, muerte y otras cosas de las Sonatas. No os lo perdáis. 

Pancho explica la reunión de los amantes a partir del carácter de ambos. Una entrada certera, sin duda.



Noticias de lecturas anteriores


Pancho comenta, con todo acierto, el capítulo 7 de Riña de gatos. Y tiene razón, España se para a la hora del aperitivo...

Kety nos devuelve el amor del Quijote como objeto, con un libro "de bolsillo".

Y Mª Ángeles Merino, nuestra Abejita de la Vega, nos lleva a reflexionar sobre la Edad de oro quijotesca...


J. G. describe, con inteligencia, la forma en la que Mendoza construye al protagonista de Riña de gatos.

jueves, 27 de octubre de 2011

El placer y el pecado y noticias de nuestras lecturas.


Valle Inclán, en las Sonatas, usa la religión católica con varios fines. He de decir que a mí nunca me pareció que Valle tuviera una intención ideológica de defensa del catolicismo como algunos pretenden -hay quien insiste demasiado en que el Marqués de Bradomín era una máscara de Valle, como si el escritor necesitase más máscara que la suya propia-. Valle quiere, en primer lugar, caracterizar una sociedad bien alejada de la modernidad que ya se apuntaba. El juego estético que con ello consigue es de gran altura: los personajes están llenos de creencias ancestrales que se agarran al paisaje -no olvidemos que estamos en el modernismo y esta es una de las claves del movimiento- y que dotan de un cierto grado de atemporalidad a la historia, cuando no de una textura onírica. Pero no se para en ello: el choque entre el deseo y la sensación de pecado que implica es una de las características de la relación del Marqués y Concha. No solo de ellos: de todos los que las conocen y amparan, como las mismas hermanas monjas de la amante. Con ello consigue Valle algo muy díficil de hacer tan correctamente en la literatura: una fuerza erótica que se instala en el centro de la obra. Evidentemente, la época y la publicación en la prensa, impiden que Valle sea explícito. Pero también por el lirismo en el que instala la narración (de hecho, en otras obras decantadas por lo grotesco, Valle lo es). Solo puede entenderse este choque de fuerzas en una cultura católica como lo era la España del momento: la sensación de culpa por disfrutar libremente del amor con toda la intensidad de la pasión. Qué bien juega Valle con todo esto para construir la novela y condicionar la recepción del lector.



Noticias de las Sonatas

Firvulag paladea, nada más comenzar la lectura, el estilo de Valle y envida la experiencia de los primeros lectores cuando publicó estos fragmentos en la prensa.

Paco Cuesta da toda una lección en la aproximación a la forma en la que Valle trata el paisaje a la manera de los pintores impresionistas de su época.

Merche rebautiza al marqués de Bradomín, nada más comenzar el comentario -me temo que tendrá suerte, como sucedió con don Quijote- y nos lleva hasta las flores de una tumba que, por ahora, tardará en llenarse...

Pancho escribe un interesante panorama para situar a Valle en su época y un exacto y jugoso comentario del viaje de ida del Marqués para reencontrarse con Concha.

Myriam avisa y da explicaciones -no tenía por qué- de la razón de su retraso en el comentario de Valle. Merece la pena que miréis la entrada.

Entre mirtos y laberintos se mueve Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, para comentar -sin que se le escape ninguna de las palabras mágicas y musicales de Valle- el viaje del Marqués hasta la casa de Concha.

Noticias de las lecturas anteriores

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, nos devuelve al Quijote para satisfacción de todos al comentar el capítulo 10 de la Primera parte de la novela. Y no le hacen falta secundarios para hacernos disfrutar, no.

J.G. nos habla de la casa de prostitución como lugar de refugio, que hallamos en Riña de gatos. Un excelente texto.

jueves, 20 de octubre de 2011

Forzar los límites y noticias de nuestras lecturas.


En Sonata de otoño, Valle experimenta con el lenguaje: construye la narración a la manera de una novela sentimental desbordada. Con habilidad prodigiosa lleva la expresión de los sentimientos al límite de lo posible. Tan solo un centímetro más allá hubiera incurrido en el ridículo (ya de por sí la historia podía decantarse hacia allá al narrar, hace un siglo, el amor de dos personas a punto de entrar en la vejez). La contención última viene dada por el ritmo musical de las frases, el simbolismo de lo narrado, la huida del realismo, la visión plástica de las imágenes, la teatralidad de las situaciones pero, sobre todo, porque no se detiene en anécdotas narrativas. No duda en arriesgar Valle y jugar con el lector, que reconoce el terreno de una literatura sentimental -erótica, en aquella época, pecaminosa para la moral general- pero no identifica el lenguaje. Además, Valle suprime toda valoración moral externa y deja la carga de conciencia para los mismos personajes que no dudan en trasgredir las normas sociales. De ahí el inicio de la narración: una carta en la que Concha reclama a su antiguo amor sin tapujos al saberse morir (otro detalle esencial para situar el juego intertextual de esta Sonata): -"¡Mi amor adorado, estoy muriéndome y sólo deseo verte!". Solo conozco un inicio similar de una novela, que juegue tanto con el riesgo de caer en la ladera de lo ridículo para salvarse: Lolita, de Vladimir Nabokov.

Noticias de las Sonatas

No os perdáis el comentario de Merche Pallarés del comienzo de la Sonata de Otoño: del disfrute por el lenguaje a la represión sexual...

Pancho contextualiza las Sonatas para que podamos entrar en ellas en buenas condiciones.

Ele Bergón nos trae a Francisco Brines y, de su mano, una reflexión poética sobre Concha, su amor por el Marqués de Bradomín y el otoño de las rosas...

Mª Ángeles Merino comenta e ilustra el comienzo de la Sonata de otoño y, en especial, la caracterización de Concha, con su entrega febril al Marqués...

Noticias de las lecturas anteriores


Como ya nos sucediera con la lectura del Quijote, en muchas ciudades españolas hay locales que rinden homenaje a Bécquer, uno de los poetas más populares en español. Estrella me remite una nueva muestra: la servilleta de una cafetería con el nombre del autor de Peñarroya-Pueblonuevo, Códoba. Su envío me ha recordado que yo, de niño, coleccionaba estas servilletas de papel.

Pancho comenta el capítulo 17 de Riña de gatos y llega a la descripción de las reuniones falangistas y las averiguaciones sobre el cuadro de Velázquez.

jueves, 13 de octubre de 2011

Las Sonatas de Valle Inclán y noticias de nuestras lecturas.


Hoy podemos leer las Sonatas de Valle Inclán en su versión final y en la ordenación que sigue el orden de las estaciones del año (primavera, verano, otoño e invierno). Sin embargo, os propongo bucear en ellas para ir más allá de la construcción final del texto para encontrarnos con la ordenación según las primeras publicaciones de los tomos que las componen: Otoño (1902), Estío (1903), Primavera (1904) e Invierno (1905). Dado que las historias narradas en ellas son independientes entre sí -aunque vinculadas a la biografía de su protagonista, el Marqués de Bradomín- no perderemos nada del hilo argumental ni dejaremos de comprender la conexión simbólica establecida por el autor entre las etapas vitales del ser humano y las estaciones del año. Lo que os propongo, como intento hacer siempre, es que vayamos más allá del argumento, de las historias de los amoríos y aventuras de este protagonista, un Don Juan feo, católico y sentimental, por las tierras de Galicia, México, Italia y Navarra a finales del siglo XIX. No es que el argumento no sea importante -Valle no renunció nunca en estas novelas a atrapar al lector con la historia, sino todo lo contrario puesto que jugó con los recursos propios de la novela popular aunque al hacerlo quiso acercarlo a una nueva forma de escribir, bien diferente al realismo imperante-, sino que quiero que tengamos la experiencia de los lectores de la época y que, además, vayamos un poco más allá de la mera lectura argumental. Aunque nos entretenga la historia de este aristocrático personaje de una España decadente y sus relaciones amorosas más o menos turbias, debemos dar un paso más hacia adentro del texto y disfrutar con las claves técnicas de una tetratología que reúne lo que para muchos es la mejor prosa modernista en español.

Porque las Sonatas son muchas cosas, pero en primer lugar son una réplica a la forma narrativa realista. Valle quiso trabajar los textos cuidadosamente para alejarse de esa estética para hacer una obra nueva, como les gustaba decir a los modernistas, más propia de ese siglo XX recién inaugurado que de la estética decimonónica. Desde el título está clara esa intención: la aproximación a un lenguaje musical, cargado de literatura y lejos del prosaísmo. Todo, en las Sonatas, desde la construcción del personaje hasta la idealización de los espacios y de las acciones, la reducción de los detalles narrativos a la mínima expresión, etc., tiene el mismo sentido. A este minucioso trabajo le añade Valle algo que llevaba muy adentro y que explotará en los años siguientes: la teatralidad de las acciones. Valle escribía visualmente, como buen amante del teatro. De ahí que el lector actual, al aproximarse a estos textos, tenga una sensación de que está leyendo como si asistiera de espectador a una proyección cinematográfica.

Dado que se han retrasado algo nuestros planes, la lectura de la Sonata de Otoño nos llevará hasta mediados de noviembre.

Noticias de las Sonatas.

Firvulag confiesa que será su primera experiencia como lector de Valle Inclán y muestra su ánimo para comenzar la aventura.

Paco Cuesta analiza la experiencia lectora de quien se enfrenta por primera vez a la lectura de la Sonata de otoño: de la música a la magia de las palabras de Valle.

Noticias de las lecturas anteriores

Pancho comenta el momento en el que parece que todos quieren que el inglés de Riña de gatos se marche pronto y en su entrada se observa el tratamiento de algunas escenas y personajes por el autor para buscar en el receptor la sensación de cosas ya vistas y leídas. En su comentario al incidente que conduce al encañonamiento del protagonista, se aprecia magníficamente la tensión cinematográfica de la novela.

J.G. llega, en su comentario de Riña de gatos, al momento en el que toda la acción se desencadena en vértigo acelerado hacia el final.

Mª Ángeles Merino, tras comentar la opinión del inglés protagonista de Riña de gatos sobre Velázquez tiene un sueño en el que el pintor protesta y con razón.

jueves, 6 de octubre de 2011

Mendoza, un inglés y los preparativos de la guerra civil española y noticias de nuestras lecturas.


Sin duda caben muchos tratamientos sobre la Guerra civil española y sus meses previos. Eduardo Mendoza opta, en Riña de gatos, por el distanciamiento a la hora de afrontar los hechos, que relata sin implicación personal ninguna (o consigue que lo parezca, por lo menos). Lo consigue gracias a la personalidad y los avatares del inglés protagonista, pero también a la construcción de un argumento policíaco (la historia tejida sobre el cuadro) enredado con situaciones propias del vodevil (enredos amorosos con giros inesperados en los que se ve implicado también José Antonio Primo de Rivera) y pellizcos de sainete costumbrista (en el retrato de los personajes populares).

A pesar de los muchos párrafos dedicados a la situación política del momento y que la trama se ve salpicada continuamente por acciones que solo pueden acontecer en esos meses previos a la Guerra civil, el lector intuye que esto no es lo verdaderamente importante de la novela, sino  el telón de fondo. La mirada de Mendoza sobre los hechos históricos es voluntariamente distanciada porque la intención del autor es hacer la novela que finalmente hace.

Riña de gatos no es una novela sobre lo que ocasionó la Guerra civil española, sino una entretenida trama policíaca construida de forma inteligente para un lector amplio que busque entretenerse con un argumento fácil de seguir y con giros inesperados que le sorprendan y le animen a la lectura. No es criticable, desde luego. Hace tiempo que Mendoza optó por este tipo de novela y lo que hace lo hace muy bien, mucho mejor que la mayoría de los autores de éxitos de venta. Además, maneja con mucha soltura el humor, la intriga y los tiempos de la narración, sin importarle demasiado la verosimilitud de determinados hechos que un experto en arte o en historia puede poner en evidencia. De ahí lo mejor y lo peor de esta novela: a muchos les gustará pero a otros les hubiera gustado un poco más de profundidad sin necesidad de alterar la trama principal.

¿Ha llegado ya el momento de que veamos la Guerra civil española como podemos ver la Guerra de Crimea? Leyendo a Mendoza, parece que sí.

Noticias de Riña de gatos
Pancho comenta el deambular del protagonista por el Madrid entre convulso y costumbrista retratado por Mendoza y su construcción a partir del lenguaje.

Paco Cuesta concluye su lectura de tal manera que no puedo más que asentir en todo tanto por la forma como por la intención.

Firvulag cierra la lectura con unas conclusiones bien acertadas. No os perdáis los enlaces que incluye, que facilitan y mucho seguir el argumento.

J.G. trae una sonrisa de nuestro inglés y el gusto por el conflicto que parece tan arraigado. Una perspectiva más que interesante a partir de una escena que puede pasar desapercibida.
María Ángeles Merino, Abejita de la Vega, plantea una oportuna comparación entre Riña de gatos e Inquietud en el Paraíso. Las circunstancias han hecho que hayamos leído muy próximas ambas obras y de esta proximidad hace nuestra amiga oportunidad virtuosa.

Lecturas anteriores



La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Próximas lecturas
De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época

jueves, 29 de septiembre de 2011

El día que empecemos, esto no lo para ni Dios y noticias de nuestras lecturas


La inteligente forma en la que Mendoza nos caracteriza al protagonista a través de la redacción de su carta, le permite construir un personaje que, a pesar de su dominio del idioma -superior a la de muchos de los españoles con los que habla- y de la cultura española -ha viajado tanto a Madrid que considera el Museo del Prado como su segunda casa, es uno de los mayores expertos mundiales en Velázquez-, no encaja en la España del 36. No puede encajar: precisamente construir un inglés tan típico sirve para poner de relieve el retrato de una sociedad que Mendoza no saca tanto de la realidad como de la literatura: tipos costumbristas, personajes propios de la literatura popular. No le interesa al autor hacer una novela seria más sobre lo que ocurre en esos meses previos a la guerra civil, aunque no deja de reflejar los actos violentos que ocurren continuamente, sino un relato en el que puede jugar con el distanciamiento y con el humor. De ahí que nos resulten extravagantes -literariamente extravagantes- los personajes españoles que van apareciendo: desde los compañeros de tren, las escenas ocurridas en la estación de Venta de Baños hasta, especialmente, la caracterización de una familia aristocrática madrileña que parece anclada en el siglo XX en plena vorágine del XX. La gente de las tabernas parece también sacada de las zarzuelas, así como muchos de los personajes secundarios.

Juega Mendoza con el tópico y las tramas propias de las novelas populares: quiere hacer una trama de intriga fácil de seguir protagonizada por Anthony y por eso las situaciones argumentales se construyen -con eficacia, desde luego- de una manera que encajan perfectamente recorriendo los espacios madrileños como telón de fondo más que como conflicto principal del relato. Incluso el ambiente claramente tenso y violento se describe de esa manera: uno de los personajes dice que los españoles llegan difícilmente a las manos, pero que cuando lo hagan no lo podrá parar ni Dios.

(El próximo jueves terminamos con esta lectura y, a partir del 13 de octubre comenzamos con las Sonatas de Valle Inclán en el orden de su publicación: Otoño, Estío, Primavera, Invierno).

Noticias de Riña de gatos

Pancho analiza con brillantez las principales virtudes de la novela: su arranque, la forma en la que atrapa al lector y el recorrido madrileño del argumento.

Paco Cuesta concluye -con la prudencia de no dar el final para quienes no hayan llegado- su propuesta de análisis de la novela. Acierta en todo.

J.G. se queda con una frase de la inocente pero ya bien instruida hija pequeña de los duques. Su conclusión sobre el por qué de un inglés en medio de Madrid es elocuente.

María Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta e ilustra el contraste evidente entre nuestro inglés y la familia de los duques en los capítulos 4 y 5.
Lecturas anteriores

Bécquer: Ele Bergón nos trae una sinfonía de golondrinas becquerianas...

La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.
Próximas lecturas

De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época

jueves, 22 de septiembre de 2011

Un sórdido adulterio y noticias de nuestras lecturas.


Mendoza nos hace entrar en Riña de gatos a través de la carta que Anthony escribe a su amante Catherine. Al hacerlo, nos presenta la forma en la que va a tratar lo que sigue. Es un texto magníficamente resuelto y que denota el carácter de quien lo escribe: con aparente corrección y serenidad, despacha un amor adúltero que le ha ocupado los últimos tres años. No se detiene en emocionantes recuerdos ni apesadumbradas culpas: simplemente corta la relación gracias a la lejanía que le permite el viaje y relacionando su situación con el cambio de paisaje: el español le parece más libre y meno opresivo.

Hay una alta dosis de cinismo en la carta que refleja la personalidad del inglés y su estado de ánimo a la hora de llegar a España. Queda todo esto condensado en la postdata (No creo que debas afligir a tu marido con la confesión de nuestra aventura. Sé lo mucho que le dolería saber traicionada una amistad que se remonta a los días felices de Cambridge. Por no hablar del sincero amor que te profesa). Un gesto muy propio de la narrativa de Mendoza, sin duda, en el que cierra un relato decimonónico sin abrirlo para desencadenar, acto seguido, uno con toques costumbristas.

Noticias de Riña de gatos

J.G. nos lleva en viaje onírico en tren al comentar el inicio de la novela. Después, tras reacaer en la relectura y opinar contracorriente sobre Amodóvar, da una clave de lectura para cuando el inglés protagonista de la novela se baja del tren.

Pancho escribe su primer análisis de Riña de gatos con extraordiario acierto: desde su análisis sobre la escritura y la lectura hasta el guiño de la Venus del espejo tan actual por culpa de los teléfonos con cámara, sin olvidar un magnífico comentario del inicio de la novela.
  
Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, juega de forma inteligente y divertida proponiendo en un comentario uno doble sobre Mendoza y Bécquer.


Paco Cuesta analiza con brillantez aspectos esenciales de la novela que sirven de punto de partida al autor para situar su mirada a la sociedad del Madrid anterior a la guerra.

Lecturas anteriores

BécquerMª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, nos propone la lectura del inicio de Cartas desde mi celda, de Bécquer, jugando a interferirla con Riña de gatos. No os lo perdáis.

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jueves, 15 de septiembre de 2011

Los preliminares de la Guerra civil en la literatura y noticias de nuestras lecturas



Son muchas las buenas novelas que abordan los meses anteriores a la guerra civil. Quizá la mejor de las que yo he leído es Capital del dolor, de Francisco Umbral (1996). Los participantes en esta lectura de los jueves tuvimos la suerte de disfrutar con Inquietud en el Paraíso de Óscar Esquivias, otra excelente muestra. Aquella España convulsa de 1936 tiene en sí muchas historias dentro: historias que son aproximaciones de los autores para intentar comprender las razones de la tragedia. En contra de lo que opinan algunos, pienso que todavía se pueden hacer muchas novelas, obras de teatro y películas sobre aquellos hechos.

Algo que me ha inquietado siempre es cómo algo que todo el mundo intuye no puede pararse: una guerra, un atentado, un golpe de estado. Las pasiones desbordas, los intereses cruzados, los odios, la ceguera de otros son razones pero, ¿son razones suficientes? En esos tiempos nadie parece hacer caso de las voces prudentes. Es más, el poco sentido común parece ser mal visto y rechazado.

Eduardo Mendoza nos presenta un Madrid visto a través de los ojos de un desasosegado inglés experto en arte que cruza la frontera casi huyendo de una aventura amorosa para entrar en un país convulso. El propósito del autor es claro: provocar un distanciamiento. Este inglés no está, en principio, para comprender todo aquel odio acumulado y esa España tan diferente a su país. Este punto de partida es una de las claves. Provocado el distanciamiento, cabe ver la sociedad española de entonces desde una perspectiva no dramática y con un punto de extrañeza. En apariencia, claro. Mendoza busca así su perspectiva original de acercamiento a la Guerra civil sin abandonar algunas de las claves más conocidas de su narrativa.


Noticias de Riña de gastos

 Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, sabe ilustrar y dar vida al inicio de la novela para engancharnos en la lectura. Hasta va con gato de veras.

Paco Cuesta comenta -desde una primera reticencia a obras premiadas por el Planeta que comparto- el primer bloque de capítulos de la novela, con un guion de las claves esenciales que componen el panorama. Analiza después los personajes principales y concluye con el desasosiego del lector y el género al que pertenece la novela.


Lectura de la obra de Bécquer


Pancho hace balance del  verano que hemos dedicado a Bécquer: no faltan ni claves de estética ni unos tomates que maduran en el momento justo.

Ele Bergón da un ejemplo excelente de cómo se puede actualizar y hacer propia una leyenda becqueriana. En este caso, El Miserere. No os lo perdáis.
En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.

Noticias de la lectura del Quijote

En Mesa camilla en Madrid de Juan Navarro podréis ver un don Quijote necesario, pasado por León Felipe.

La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Próximas lecturas
De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época

jueves, 8 de septiembre de 2011

Eduardo Mendoza y noticias de nuestras lecturas


Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943), es uno de los novelistas de mayor éxito de crítica y público en España desde que publicara en 1975 La verdad sobre el caso Savolta, su primera novela. Aquella novela (que ganó el Premio de la Crítica), aparte de su calidad, apareció en un momento oportuno que contribuyó a darle un significado especial como uno de los títulos que abriera, tras la muerte del dictador Franco (la obra fue escrita con anterioridad), lo que después se llamó novela de la transición española a la democracia.

La mayor parte de su narrativa se centra en un agudo análisis crítico de la sociedad española del siglo XX, en especial de Barcelona, ciudad que trató como espacio literario personal. Su técnica narrativa es propia de la postmodernidad: complejidad del individuo que intenta sobrevivir en una sociedad en la que las grandes ideologías son solo normas hipócritas que atan más que liberan, mezcla de géneros, uso de modalidades literarias que hasta ese momento no eran convencionalmente aceptadas (como la novela de detectives o el género negro), presencia del humor como parte esencial de la trama, de la temática y de la caracterización de los personajes (singularmente del desencanto, como aprendiera en el Quijote).

Quizá Riña de gatos (Premio Planeta 2010), la obra que nos ocupará durante este mes en el club de lectura de La Acequia, pueda parecer una obra menor en la bibliografía de Eduardo Mendoza, pero merece la pena como acercamiento a este autor que ha dejado títulos imprescindibles para la historia de la narrativa del siglo XX como el ya mencionado La verdad sobre el caso Savolta, El año del diluvio o La ciudad de los prodigios.

Lectura de la obra de Bécquer

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, despide a Bécquer desde el páramo burgalés en el que ha pasado el mes de agosto. Un hermoso adiós.

En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.


Noticias de la lectura del Quijote


Si alguien quiere conocer de primera mano la versión del traductor morisco del Quijote, que consulte sus palabras, publicadas gracias a Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, que sigue incansable dando voz -e ilustración fotográfica oportunísima y divertida- a los sencundarios de la novela.


La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Próximas lecturas

De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época



jueves, 21 de julio de 2011

El misterio en las leyendas becquerianas, noticias e información de nuestras próximas lecturas


El misterio es uno de los motores habituales de la acción de los personajes de las leyendas becquerianas. A veces por azar asisten a hechos asombrosos, instantes fugaces que les cambian la vida: una visión, una música. Sin embargo, no es verdaderamente el azar el que les pone en esa situación: estos personajes llevan algo dentro que les empuja, les hace mirar: son personajes que, en realidad, no pueden llevar una vida normal puesto que un fuego interior les hace estar predispuestos a esa búsqueda que no todos aceptan, que no todos creen. Casi siempre, el resultado del misterio exige un coste muy alto: la locura o la muerte. Pero estos personajes lo aceptan porque es el significado exacto de su vida.

Esta tendencia al misterio, a lo sublime, a lo sobrenatural, la hereda Bécquer del romanticismo, como todos los simbolistas del XIX. En él sirve, como huella de la estética neoplatónica, para explicitar argumentalmente el hallazgo de la belleza y la dificultad del artista para plasmarla. El lector, aunque no llegue a comprender esta última finalidad, se ve atrapado por este gusto por el misterio y, en especial, por su excepcional gradación estructural.

Noticias de Bécquer

Firvulag se incorpora con mucha fuerza a nuestra lectura de Bécquer:  confiesa sus reticencias iniciales, da muestra de las rimas que más le han gustado y concluye con claves becquerianas imprescindibles.


Myriam comenta una leyenda cuyo tema, con razón, no le ha gustado. Os remito, con todo respeto, a las dos partes de su texto y a mis comentarios en ambas: 1 y 2.


Pancho comenta una de las leyendas iniciales de Bécquer, La creación, uno de los textos más singulares del autor.


Gelu nos confiesa su propia selección de leyendas y pasajes favoritos de Bécquer.

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, googlea a Bécquer y lleva su leyenda, con ordenador y todo, al Arlanzón. Un placer leer esta entrada.

En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.


Noticias de la lectura de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias




Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, nos invita, con gran acierto, a leer la trilogía ahora que se conmemora el 75 triste aniversario del golpe de Estado del 18 de julio de 1836.


Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.



Noticias de la lectura del Quijote 
Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, continúa con el comentario del capítulo 8 de la primera parte del Quijote. No se libra su ordenador ni de ser poseído por dos frailes...

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Relación de próximas lecturas

Tras la lectura de las leyendas de Bécquer, por sugerencia del Club de lectura de la Universidad de Burgos que, como sabéis, está muy relacionado con este blog, leeremos en septiembre la novela Riña de gatos, de Eduardo Mendoza.


Después abordaremos la lectura de las Sonatas de Valle Inclán. Una consulta de una alumna muy querida me ha empujado a tomar esta decisión. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época. Esta lectura nos ocupará cuatro meses (de octubre a enero): uno por cada novela, con lo que el ritmo de lectura, dada la brevedad de estas obras, se ajustará más a lo que hicimos en su día con el Quijote y que tantos habéis echado de menos. Hay suficientes ediciones en el mercado de muy diferentes precios y, a poco que busquéis, a pesar de que todavía es una obra sometida a derechos de autor, la hallaréis en Internet.


Más adelante, convocaré otra votación para que decidáis entre todos las siguientes lecturas. Disculpad que no lo haya hecho en esta ocasión, pero el tiempo se me ha echado encima.