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lunes, 17 de marzo de 2014

Canciones dedicadas: prometo amarte más y mucho más que como siempre



El pasado, contado en un bolero, se enreda en las miradas de quien se vuelve a ver, cuando todo el incendio parecía ya extinguido por el tiempo. Pasaron años, pero qué importa, ya todo es presente. El amor, cuando llegó a la raíz de las cosas, se nos presenta así, de nuevo, y ya no hace falta nada más: una mirada, un gesto en el que él se acerca lentamente y ella cruza la distancia que la separa de la mano ya tendida. No hacen falta palabras porque justo en ese momento todo se ha olvidado y queda esa sensación en la boca del estómago que ella no puede definir. No se sabe de dónde suena la música. Alguien ha puesto a Café Quijano y el tiempo se detiene. Los cuerpos se juntan, una mano cae en la cintura recordada y la otra busca la presión exacta para decir que ha regresado, las mejillas se rozan apenas y toda la piel lo siente y quizá él susurre bajito, muy bajito, la letra del bolero al oído de ella. Y todo se hace lento, muy lento, y el mundo entero se funde en negro. Qué más da el tiempo si la piel siente.

A María, para que una noche encuentre a Óscar, de Café Quijano, en León y la saque a bailar un bolero lento, muy lento y muy pegado. Solo por ver sus ojos cuando me lo cuente, le escribo con música de bolero
 lo que no es bueno confesarse..