Son muchas las buenas novelas que abordan los meses anteriores a la guerra civil. Quizá la mejor de las que yo he leído es Capital del dolor, de Francisco Umbral (1996). Los participantes en esta lectura de los jueves tuvimos la suerte de disfrutar con Inquietud en el Paraíso de Óscar Esquivias, otra excelente muestra. Aquella España convulsa de 1936 tiene en sí muchas historias dentro: historias que son aproximaciones de los autores para intentar comprender las razones de la tragedia. En contra de lo que opinan algunos, pienso que todavía se pueden hacer muchas novelas, obras de teatro y películas sobre aquellos hechos.
Algo que me ha inquietado siempre es cómo algo que todo el mundo intuye no puede pararse: una guerra, un atentado, un golpe de estado. Las pasiones desbordas, los intereses cruzados, los odios, la ceguera de otros son razones pero, ¿son razones suficientes? En esos tiempos nadie parece hacer caso de las voces prudentes. Es más, el poco sentido común parece ser mal visto y rechazado.
Eduardo Mendoza nos presenta un Madrid visto a través de los ojos de un desasosegado inglés experto en arte que cruza la frontera casi huyendo de una aventura amorosa para entrar en un país convulso. El propósito del autor es claro: provocar un distanciamiento. Este inglés no está, en principio, para comprender todo aquel odio acumulado y esa España tan diferente a su país. Este punto de partida es una de las claves. Provocado el distanciamiento, cabe ver la sociedad española de entonces desde una perspectiva no dramática y con un punto de extrañeza. En apariencia, claro. Mendoza busca así su perspectiva original de acercamiento a la Guerra civil sin abandonar algunas de las claves más conocidas de su narrativa.
Noticias de Riña de gastos
Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, sabe ilustrar y dar vida al inicio de la novela para engancharnos en la lectura. Hasta va con gato de veras.
Paco Cuesta comenta -desde una primera reticencia a obras premiadas por el Planeta que comparto- el primer bloque de capítulos de la novela, con un guion de las claves esenciales que componen el panorama. Analiza después los personajes principales y concluye con el desasosiego del lector y el género al que pertenece la novela.
Paco Cuesta comenta -desde una primera reticencia a obras premiadas por el Planeta que comparto- el primer bloque de capítulos de la novela, con un guion de las claves esenciales que componen el panorama. Analiza después los personajes principales y concluye con el desasosiego del lector y el género al que pertenece la novela.
Lectura de la obra de Bécquer
Pancho hace balance del verano que hemos dedicado a Bécquer: no faltan ni claves de estética ni unos tomates que maduran en el momento justo.
Ele Bergón da un ejemplo excelente de cómo se puede actualizar y hacer propia una leyenda becqueriana. En este caso, El Miserere. No os lo perdáis.
En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.


