La sorpresa de la nieve. Escucho La isla de los muertos de Rachmaninoff y nieva. Respira la música mientras nieva. El crescendo remarca alguna de las rachas que provocan que los copos sean más intensos y grandes. Rachmaninoff compuso su poema sinfónico basándose en una copia en blanco y negro del cuadro de Arnold Böcklin titulado de la misma manera. En el ordenador lo busco y repaso las diferentes copias que hizo el pintor desde la primera, en 1880. Me quedo con la V, de 1886. En ella, la figura blanca que algunos han identificado con Caronte se inclina ligeramente hacia adelante, no sé si en señal de respeto o de vencimiento. La barca, con su fúnebre carga, se encuentra más cerca de la isla -apenas un erizado peñasco- que en el resto. La cala de las primeras versiones ha sido ya sustituida finalmente por un pequeño embarcadero. Qué hizo a Böcklin obsesionarse con este tema y pintarlo repetidamente. Según escribo, la música llega a ese momento de silencio, tan dramático: el silencio, tan importante para la música como las notas. ¿Se puede anotar el silencio? Caronte, quien sea -el artista nunca lo aclaró-, se inclina. ¿Se puede anotar ese momento de silencio en el que ya no somos, en el que acabamos de dejar de ser? Es primavera, extraño inicio de primavera el de este año. Nieva sobre la ciudad, que se cubre de un silencio blanco.
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martes, 10 de abril de 2018
martes, 31 de octubre de 2017
Hasta los silencios se hicieron piel
La tapa abierta de un piano invita a las notas musicales a descubrir el mundo, recorrerlo y explicárlo a quien escucha.
El sábado pasado, en el teatro de la Maestranza de Sevilla pude comprobarlo de nuevo. Judith Jáuregui, elegancia pura, se enfrentó a varias sonatas de Beethoven y estudios de György Ligeti y José Luis Greco. Hubo un momento en el que todo se hizo tan hermoso que hasta los silencios se hicieron piel. Después se hizo la luz y los aplausos. Yo tardé unos segundos en regresar de la belleza y darme cuenta de que había que abandonar la sala. Lo anoto aquí, para que no se me olvide.
domingo, 21 de junio de 2015
Si te vas cierra la puerta, que entran ratas
Hoy se celebraba el Día de la Música y en mi ciudad se han habilitado espacios en las plazas para que más de un centenar de solistas y grupos aficionados tocasen en directo delante del público. La fiesta de la música, que se celebra por aquí coincidiendo con la entrada del verano, ha crecido con los años: cada vez más espacios y más grupos. Lo que me gusta de esta celebración es que no parece poder ser controlada por los organismos públicos aunque sean los encargados de dar las licencias necesarias. Todo aquel aficionado que tenga un proyecto musical tendrá su espacio en la calle durante media hora. Lo que no me gusta es que, por unas razones o por otras, algunos tipos de música parecen no encontrar acomodo suficiente (aunque sí tienen alguna presencia): por estas plazas es casi testimonial la presencia de la música clásica o del flamenco, por ejemplo. Ni hablar, por supuesto, de la música experimental y de vanguardia. Quizá haya un cierto pudor en quienes practican estas modalidades o temor a no ser bien recibidos en las calles. Es una lástima. No ha sido siempre así, por supuesto, ni lo es en todos los lugares en los que se celebra este Día de la Música.
Hoy he pasado de las diferentes formas de pop a las diferentes formas del rock, pero por una circunstancia especial que no hace al caso -Dani me invitó a un chupito de pacharán que no pude ni quise rechazar- he asistido al concierto completo de La puta banda, un grupo de rap de Tudela de Duero. Hace años que todas las manifestaciones culturales del hip hop se han establecido en España y en todas las ciudades hay grupos o solistas de rap que practican un tipo de música ya nacionalizada. Se tardó en adaptar el ritmo del rap a la fonética y la sintaxis española -como sucedió también con el rock o... con el endecasílabo italiano- pero esa frontera ya se cruzó hace tiempo. La mayoría de los raperos hablan de los problemas del mundo urbano de las ciudades españolas. Es una expresión fundamentalmente del descontento juvenil y protestan contra las reglas de juego de una sociedad que no han construido. Se sienten al margen, presionados, rechazados y no comprendidos, cantan circunstancias netamente reconocibles por locales pero, a la vez, presentan puntos de conexión significativos con los raperos de todo el mundo. Viéndolos sobre un escenario en una plaza pública actuando con toda la normalidad, aplaudidos por su público, que los espera para saludarlos a la salida, uno no sabe hasta qué punto eso es cierto del todo o hay algo de esa sensación indefinible que todos sentimos cuando somos jóvenes. Ahora, en España, el rap se ha convertido en una buena expresión de las circunstancias de la crisis económica en especial las que atraviesa la juventud de los barrios obreros más afectados por la situación y, en gran medida, ha sustituido al rock en este papel.
El caso es que oyendo las letras de La puta banda he pensado que, después del rap, el realismo sucio en la poesía ya no tiene sentido. Los hijos de Charles Bukowski -bueno, ya sus nietos- que proliferan por ahí en la literatura española suenan blandos y sus poemas a juegos de salón de reunión de amigos para aplaudirse los unos a los otros. Hay frases en las canciones del rap que son todo un acierto expresivo. Cantaba La puta banda:
Si te vas
cierra la puerta
que entran ratas.
Nuestros nietos de Bukowski (dejemos fuera por respeto y admiración al maestro y a algunos de sus hermanos o hijos mayores) juegan a poner palabras que ellos entienden malsonantes, a quebrar el tono de un poema, al chiste manido, sin darse cuenta de que esto ya no es nuevo, que tiene una larguísima tradición que quizá conocerían si leyeran más. Que sus poemas son predecibles desde el primer verso. Que ya ni siquiera epatan al burgués. Y que un buen rapero hace más realismo sucio en una sola canción que el que puede hallarse en la mayor parte de las obras poéticas completas de los que participan en los cenáculos bukowskianos españoles. El rap ha matado a la poesía española del realismo sucio, pero quienes la escriben parece que aún no se han enterado.
lunes, 20 de octubre de 2014
Carmina Burana de Carl Orff por la Orquesta Sinfónica de Burgos
El pasado sábado día 18 asistí al Concierto extraordinario del 20 aniversario de la fundación de la Universidad de Burgos con el que la Orquesta Sinfónica de Burgos inauguraba su temporada. Se agotaron todas las localidades de la Sala Auditorio Rafael Frühbeck de Burgos del complejo del Fórum de la Evolución. Se inició el acto con un merecido homenaje al maestro Frühbeck de Burgos, recientemente fallecido. Junto a la Orquesta participaron en el concierto el Coro Universitario, la Coral de Cámara y la Escolanía del Conservatorio Profesional de Música. Bajo la dirección del maestro Javier Castro Villamor, los papeles solistas correspondieron a la soprano Alicia Amo muy acertada en todo momento, el tenor Gerardo López que suscitó opiniones contrarias por su forma de interpretar y un correcto barítono José Miguel Torres un tanto irregular pero en un tono más que aceptable.
Es loable el trabajo de la OSBu desde su fundación en el 2005. Poco a poco aspira a ser algo más que una orquesta con una mira local y este crecimiento pausado sin saltos en el vacío pero con la constancia de quien quiere un proyecto que se consolide es su mejor aval. Son necesarios empeños así para retejer la cultura en red que necesita cualquier país. Solo de la consolidación de muchos proyectos como este puede salir un verdadero amor a la música y solo de esta red puede salir una cantera constante de buenos músicos. Los artistas geniales nacen de vez en cuando pero hay que fomentar un caldo de cultivo en el que todos los años se desarrollen las facultades y se genere un público amante de las manifestaciones culturales. Incluso en época de crisis económica. La elección del Carmina Burana Carl Off es buen ejemplo de todo ello y su acertada ejecución la manifestación de que todo esfuerzo tiene su recompensa cuando se aúna la honestidad con el esfuerzo y un poco de ambición a la hora de crecer mirando hacia el futuro. Mi enhorabuena a la OSBu, a los coros participantes y a la programación de este concierto dentro de los actos con los que se celebran los primeros veinte años de vida de la Universidad de Burgos.
Podéis ver la grabación del Concierto completo en este enlace.
Podéis ver la grabación del Concierto completo en este enlace.
domingo, 22 de junio de 2014
Un día para la música
Ayer se celebraba el Día Internacional de la Música. Soy de aquellos que se asombra ante la capacidad de hacer música que tienen algunas personas, de crear ritmos y sonidos a partir de unos maderos, unas piedras, de instrumentos, de la voz. Ahora también -por qué no- a partir de los avances tecnológicos digitales. Yo soy de aquellos que carecen de oído y de sentido del ritmo pero le ponen mucha voluntad. Nunca podré superar mis muchas carencias pero siempre buscaré la forma de asistir al virtuosismo de otros. A veces el virtuosismo es algo natural y me asombra la facilidad que tienen aquellos que consiguen que suene hasta una mesa de un bar en una noche de sarao flamenco. En otras ocasiones el virtuosismo es el resultado de años de esfuerzo, horas de trabajo continuo en las que hay que vencer también las etapas de desfallecimiento.
Ayer dediqué mi día completo a la música y fui feliz, muy feliz. Mi hija Elena terminaba el curso en el que ha obtenido el Grado Profesional de Música con una actuación de la orquesta del Conservatorio Pianísimo, en el que ha estudiado estos últimos años. Fueron casi dos horas de maravillosa música entre solistas y orquesta. La orquesta, dirigida por Pablo Simonetti ejecutó piezas de Ramskill (Don Quixote Rides Again), Pachelbel (Canon), Popely (The King and the Miller), Bach (Badineire) y Grieg (En la gruta del rey de la montaña).
Con la misma naturalidad con la que por la mañana tocaba a Bach, por la tarde debutaba con su nuevo proyecto musical, La Calle de los Versos, junto a Beatriz Carranza. Los dos conciertos del nuevo grupo resultaron bien, pero yo soy el padre y no puedo opinar. Solo decir que ellas disfrutaron y cuando una persona joven disfruta con la música hay pocas cosas que deban añadirse.
(Esta última foto es de Juan Postigo para TribunaValladolid.com.
En este enlace puede verse su reportaje fotográfico.
Elena a la izquierda, Beatriz a la derecha)
viernes, 20 de junio de 2014
La calle de los versos
La calle de los versos es el nuevo proyecto musical de mi hija Elena Ojeda junto con Beatriz Carranza. Es curioso cómo descubres de pronto que los hijos crecen y tienes que limitarte a acompañarlos en ese crecimiento. En estas últimas semanas se han organizado, compuesto canciones, ensayado y buscado lugares para tocar. Después de actuar en algunas fiestas privadas, debutan mañana 21 de junio, Día de la música, en Valladolid. A las siete de la tarde en la Plaza de Fuente Dorada (gracias a Espacio Joven) y a las nueve en la Glorieta del Descubrimiento (organizado por Onda Expansiva), ambas actuaciones en acústico. Solo me queda desearles que se diviertan y luchen por aquello que desean.
Su página de Facebook en este enlace.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Indë, en el Café Teatro
Mañana jueves, 20 de diciembre, a las 22 horas, concierto de Indë en el Café Teatro de Valladolid. En el orden de la fotografía del cartel, de izquierda a derecha: Marta García (violonchelo), Elena Ojeda (guitarra y violín), Sandra García (guitarra y voz) y Julia Escribano (voz).
lunes, 26 de noviembre de 2012
Debut de Indë
Ya hay un nuevo grupo en el panorama musical español: Indë. Son jóvenes y les gusta lo que hacen. Y lo hacen bien y con ganas. Debutaron ayer domingo gracias a la feliz y ya consolidada iniciativa del Open Mic Pucela, que tantas oportunidades ha dado a los que comienzan, en el Bar Borsalino de Valladolid. Porque siempre hay comienzos, aun en tiempos en los que parece imposible. Por lo demás, qué os voy a decir, ya sabéis que una de las componentes es mi hija Elena.
lunes, 19 de noviembre de 2012
La vida está llena de posibilidades
Todo está mal, es cierto, pero es justo en estos momentos cuando se debe emprender el viaje. No importa si de ida o de regreso, cada uno debe llevar encima la experiencia y las ilusiones que atesora y caminar junto a aquellos a los que decide acompasar el paso. Sin ilusiones no se viaja, uno se deja llevar por la vida como una rama en la corriente del río. Llegará un momento en el que nos sucederá que ya nada nos ilusione y sea el momento de ir a la deriva: hay derivas hermosas si uno sabe adoptar la postura adecuada. Pero todavía no es hora de abandonarse y dejarse vencer. Por eso mismo, me veo en los ojos de mi hija y los del resto de las componentes de su nuevo grupo y sé que ellas buscan el lugar adecuado para respirar, aunque todo esté tan difícil y sé que son ellas las que deberán encontrar el camino adecuado entre tanto desencanto que nos han impuesto.
La fotografía es obra de Esther Frutos.
martes, 18 de septiembre de 2012
Mi hija ha descubierto a los Beatles
Mi hija ha descubierto a los Beatles. No sé cómo. Ahora los jóvenes no siguen la linealidad del aprendizaje que nosotros realizamos cuando tuvimos su edad, guiados por los locutores de las cadenas en las que se escuchaba música algunas horas al día o los pocos programas de la televisión en los que orientaban los gustos musicales. Incluso la forma en la que un amigo nos informaba de una novedad que había descubierto es muy diferente en la actualidad. Evidentemente, los padres poco influimos, como siempre ha ocurrido. Esto no es mejor ni peor, es diferente. Son otros tiempos. Los jóvenes se mueven en Internet por oleadas y remansos: muchos escuchan lo mismo que otros, pero siempre hay más posibilidades de encontrar algo nuevo. O de pararse a profundizar cuando, de pronto, surge en el camino uno de los grupos fundamentales de la historia del pop rock.
Sea como sea, hace unos meses mi hija descubrió a los Beatles. Lo supe porque un día me pidió que le ayudara a encontrar una partitura para piano de Let it Be. Recuperé, de pronto, mi memoria de los tiempos en los que me gustaron los Beatles y me hallé contándole cosas o recomendándole una u otra canción. Curiosamente, dejaron de ser un obstáculo las cosas que me hicieron apartarme del grupo y buscar otras músicas y otros géneros. Gracias a un cariñoso regalo, pude ver con ella Qué noche la de aquel día en una excelente edición. La película de Richard Lester no ha perdido con los años. Sigue fresca e innovadora. Mi hija fue descubriendo en ella los orígenes de tantas cosas que ha visto en las películas y los videos de grupos de música actuales, como si remontara hacia los orígenes.
Ojalá pudiéramos reencontrarnos ahora con la creatividad de Lester o de los componentes del grupo de Liverpool. Quizá porque toca, esto ha sucedido al mismo tiempo en el que a mi alrededor no hay más que reflexiones y muestras sobre aquella primera postmodernidad. Nació pensando que todo estaba ya hecho pero que todo podía hacerse de nuevo si se actuaba como si se acabara de descubrir el mundo: conciencia de lo que se ha hecho antes pero frescura para rehacerlo como si se ignorara. Hoy, que el mundo parece muy viejo y conocido, mi hija me ha hecho más joven: todo se puede intentar de nuevo, sin duda alguna.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Visiones del Amén para dos pianos
Olivier Messiaen (1908-1992) compuso sus Visiones del Amén para dos pianos en 1943. Sin duda, aun estaba bajo la impresión de la II Guerra Mundial y sus consecuencias. Apresado en Verdún, permaneció encarcelado en un campo para prisioneros de guerra cerca de Górlitz desde mayo de 1940 hasta marzo del año siguiente. La experiencia de la guerra acentuó en él su visión espiritual católica, que le llevó a componer su Cuarteto para el fin de los tiempos (estrenado durante su estancia en el campo de prisioneros) y estas Visiones del Amén. Si la influencia del catolicismo es palpable en casi toda su obra, en estas Visiones hay un evidente uso de lo espiritual como forma de aceptar y superar el conflicto pasado y conseguir una reconciliación de la historia con las creencias propias. Messiaen pertenece al género de artistas católicos que reflexionaron sobre la espiritualidad en el siglo XX (singularmente tras la II Guerra mundial, pero también antes, como George Bernanos) desde la vanguardia de la música, la poesía, la narrativa o el teatro, intentando sumar las propuestas más avanzadas técnicamente con la tradición espiritual para comprender lo que ocurría en tiempos tan convulsos o hallar consuelo del sufrimiento (recordemos como ejemplo que Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, se publicó en 1944 y El Poder y la Gloria de Graham Green lo había sido en 1940). Más allá de esta visión espiritual, varias de las obras para piano de Messiaen se pueden considerar como piezas maestras de las corrientes del siglo XX, dentro de las que fue un innovador que abrió caminos.
El trasfondo espiritual de las obras de Messiaen junto a sus propuestas rítmicas consigue provocar en las Visiones del Amén, un estado de sugestión en quien escucha estas siete piezas, más allá de su significado católico. El conjunto y su disposición y estructura consigue llevar de la mano a quien escucha esta música hacia el sosiego final. Tuve el privilegio de asistir ayer al conciero en el que el Sophia Hase y Eduardo Ponce (Atlantis Piano Dúo) interpretaron acertadamente la música de Messiaen en un lugar que contribuía mucho al éxito: el Patio de los Reyes del Museo Patio Herreriano de Valladolid, que lo había programado a precio verdaderamente asequible (5 euros, a lo que respondió el público, llenando el aforo) en los actos con los celebra el décimo aniversario de su irregular y, por momentos, decepcionante funcionamiento que le ha impedido ocupar el lugar que debería haber tenido en la ciudad y que ojalá ocupe en estos tiempos en los que tan necesitados estamos de proyectos culturales en unos momentos en los que parece que la cultura es la primera víctima de la crisis.
Hacia la mitad del concierto oscureció y una leve brisa hizo descender algunos grados la temperatura, unos pequeños murciélagos revoleteaban nerviosamente por encima del claustro y si la luz de la ciudad no lo hubiera impedido se hubiera podido apreciar el cielo estrellado. Parecía que el patio renacentista del Herreriano se había trasformado en gótico, mucho más acorde con la temática del concierto. No sé si esto había sido contemplado por los programadores, pero contribuyó al excelente efecto logrado y la sensación de haber asistido a un buen concierto.
Hacia la mitad del concierto oscureció y una leve brisa hizo descender algunos grados la temperatura, unos pequeños murciélagos revoleteaban nerviosamente por encima del claustro y si la luz de la ciudad no lo hubiera impedido se hubiera podido apreciar el cielo estrellado. Parecía que el patio renacentista del Herreriano se había trasformado en gótico, mucho más acorde con la temática del concierto. No sé si esto había sido contemplado por los programadores, pero contribuyó al excelente efecto logrado y la sensación de haber asistido a un buen concierto.
lunes, 7 de mayo de 2012
Todo buen proyecto merece tener éxito: II Festival Online AU!
Acordes Urbanos (AU!) es una de las mejores páginas musicales en Internet de España. No es una página al uso: mantiene una coherencia en sus propuestas tanto en los grupos y el tipo de música como en el formato audiovisual. Es todo un ejemplo en el tratamiento musical en un plano secuencia admirable en entornos urbanos que quedan, así, incorporados a lo que se escucha. Se nota el pulso cinematográfico. Ha llegado ya a los cien grupos y más de doscientas canciones grabadas. Con ese motivo lanza su II Festival online desde hoy día 7 hasta el 12 de mayo: gratis y con calidad, un grupo cada día para culminar el sábado con un concierto en Medina del Campo. Todo un ejemplo.
martes, 23 de noviembre de 2010
Diego Fernández Magdaleno Premio Nacional de Música 2010
Diego Fernández Magdaleno ha sido galardonado con el Premio Nacional de Música 2010 en la modalidad de interpretación. Todos los que conocemos a Diego lo queremos por su forma de ser, disfrutamos con su calidad como escritor y admiramos su entrega a la música en todos los campos: investigación, gestión e interpretación. Como intérprete es especialmente relevante su cultivo de la música contemporánea española -en la que es uno de los grandes expertos-. Además es amigo y su blog está enlazado con La Acequia desde hace mucho tiempo, como conocéis los más antiguos lectores de este espacio. Hace tiempo que hablé de mis sensaciones al oírlo tocar y de su faceta de escritor de diarios. Traigo aquí, ahora, una fotografía en disolución luminosa de veriticalidad, como homenaje.
Un premio más que merecido, sin duda.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Acuse de recibo: The-Leznables Ratas Almizcleras y Presuntos Impotentes.

Caín Santamaría, compañero de la Burgosfera que un día fue el más joven de todos nosotros, autor de un blog excelente de texto e imagen y de aventuras tan recomendables que llegarán a exponerse en los museos de arte contemporáneo y en las que os invito a participar, me comunica que está disponible la obra del ya desaparecido grupo que inventó el sonido rock de Gamonal (de la que aconseja descargarse el disco entero En el país de los ciervos por sus extras y no hacerlo canción a canción), The-Leznables Ratas Almizcleras (según propia confesión, no están muertos, sólo mal enterrados). Sobre sus cenizas (las del grupo, no las de Caín), se ha constituido Presuntos Impotentes.
Dejo constancia aquí, para los que aman el rock hasta en sus facetas más gamberras y saben cómo en todos los barrios de los de antes nace un batería que merece la pena. No apto para gente sin humor.
Pasad un buen fin de semana.
Pasad un buen fin de semana.
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