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jueves, 5 de enero de 2017

El hombre nuevo que surgió del plástico y noticias de nuestras lecturas con anuncio de la correspondiente al mes de enero

 

El final de Don Quijote en Manhattan llega al apocalipsis. En un mundo inundado, don Quijote y Sancho son los únicos supervivientes. Recorren una ciudad vacía en la que todo son elementos simbólicos de esa apología moral que nos propone Marina Perezagua: los edificios vacíos, las calles por las que corren ríos de libros entre los que don Quijote busca un ejemplar de la Biblia, la falta de alimento y la forma en la que lo obtienen... Llegan así a un establecimiento de Ikea en el que el protagonista pretende grabar el nombre de su amada Marcela en madera y encuentra que todo es plástico y lo que parece madera no lo es en realidad. En un momento determinado, la única tierra firme en la que pueden ponerse de pie es una gran isla de objetos de plástico... El mundo entero se ha convertido en algo falso, nada natural. Don Quijote y Sancho vuelven a estar desnudos y, como anuncia el título del capítulo XXIII, la risa ha terminado.

No ha pretendido Marina Perezagua reescribir el Quijote, por supuesto, sino llevar sus personajes a un género en el que no están concebidos por Cervantes. Este siempre fue un defensor de la novela realista y Perezagua traslada a don Quijote y Sancho a un mundo alegórico que está ambientado en el nuestro, cosa que va acentuándose capítulo a capítulo. Un mundo confuso tanto en lo moral como en los valores cotidianos, en el que la comida no es comida ni la cultura es cultura ni las relaciones humanas lo son. Pero Marina Perezagua, tras el apocalipsis, propone una esperanza nueva, también alegórica hasta en la simbología icónica. La aparición de un hombre nuevo cuyo valor fundamental es el libro y entre ellos, el libro de libros, el propio Quijote. Marina Perezagua lleva el Quijote cervantino del que parte a propuesta de regeneración moral del mundo. Entre escenas costumbristas que van destapando las contradicciones de nuestro mundo.

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino escribe su última entrada sobre la novela de Marina Perezaguas con un pulso que lleva a su pobre Austri a ser un sueño de un sueño. Una entrada que no te dejará indiferente y que te hará pensar sobre si el mundo tiene o no remedio...

No os debéis perder la entrada en la que Myriam Goldenberg -a la que ya se echaba de menos en este club de lectura- analiza y explica la simbología alegórica de la novela de Marina Perezagua y, sobre todo, lo relacionado con el agua.


Pancho continúa con el comentario de Niebla, que nos ocupó hace unas semanas. En su penúltima entrega comenta certero el carácter de Víctor y el pulso narrativo de Unamuno girando continuamente la narración. No os la perdáis. Después, llega al final de la novela. Y qué magistral su pulso unamuniano para aclarar las últimas páginas de la novela. E ilustrarlo magníficamente (en fotografías y audio).

Lecturas de los meses de enero y febrero


Como saben los más antiguos participantes en este club de lectura, todo nació con la primera lectura colectiva del Quijote que se ha realizado usando los recursos de internet (y que se puede consultar en este espacio como la única guía de lectura gratuita y en abierto de la novela completa). Cervantes fue el punto de partida y a él volvimos el curso pasado con una selección de sus Novelas ejemplares. Quedó pendiente la lectura de alguna más y por eso os prongo, para lo que resta del mes de enero, la de tres de esas maravillas cervantinas: La gitanilla, Rinconete y Cortadillo y La española inglesa. Por ese orden. El comentario, aquí, terminará el jueves 2 de febrero para acometer en ese mes la lectura de Patria, de Fernando Aramburu, uno de los éxitos editoriales de la temporada, celebrada de forma casi unánime como la mejor novela publicada en español en año pasado y una de las mejores de las últimas décadas. Os recomiendo que comencéis cuanto antes la lectura de este texto, dada su extensión y aunque atrape en la lectura.


No es difícil hallar buenas ediciones de las Novelas ejemplares cervantinas en el mercado. Por suerte, disponemos de muchas ediciones críticas dirigidas al público académico que pueden ser también usadas por los lectores no expertos y que están disponibles a buen precio.  Estos textos son también accesibles en buenas ediciones electrónicas en abierto que pueden hallarse en el más que recomendable portal dedicado al autor en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en este enlace.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Don Quijote y Sancho Panza en la piscina del Meadows Natatorium de Flushing y noticias de nuestras lecturas


Por si al lector de Don Quijote en Manhattan aún le entraran dudas sobre el carácter de alegoría moral de la obra, Marina Perezagua introduce un pasaje que desordena, además, la narración e interrumpe la divertida escena en la que los personajes entran en el Instituto Cervantes de Nueva York y Sancho (que nombra a Don Quijote como Don Quijote de Manhattan usando como arma ritual el Diccionario de la Real Academia y pronunciando como oración el lema académico, Limpia, fija y da esplendor) muestra su desacuerdo ante el director del mismo con el trato que se le da a la lengua española en una sucesión de ejemplos que rnemonta, directamente, al Sancho cervantino y su confusión de vocablos.

La autora prepara al lector para lo que sucede en el capítulo XVIII advirtiéndole de que asiste a un desajuste temporal a la hora de contar la historia. De ahí la argumentación sobre el tiempo y la narración sincrónica de don Quijote. Y justo en ese momento introduce la digresión con el episodio de la piscina del Meadowx Natatorium de Flushing. A ese lugar llegan don Quijote y Sancho siguiendo a Simón, un antiguo esclavo sudanés que deja África para terminar en Nueva York. Allí usa la natación con grilletes para visibilizar su lucha contra todo tipo de esclavitudes, incluidas las modernas. En ese lugar -lleno de mujeres embarazadas y chinos que escupen en el suelo-, don Quijote y Sancho asisten a una escena violentísima en la que tanto el agua de la piscina como el cielo se trasforman por el rojo de la sangre. Después del episodio y el regreso al hilo argumental, al lector le queda claro hacia dónde quiere conducir el relato la autora y las diferencias significativas sobre el original cervantino. Similitudes y diferencias que se explican con un neologismo -hay varios en la novela, a la manera del baciyelmo de Cervantes-, Quijoteante:

Quijoteante, un caballero que siglos atrás era don Quijote, y que luego, en el siglo XXI sería ya otra cosa, una mezcla del de antaño con el presentimiento actual, renque-ante, de que tenía algo que recordar, y la nostalgia, punz-ante, de añorar ese mundo que sólo afloraba a partir de ciertas sensaciones... de antes.

Ese don Quijote desmemoriado, que es pero ya no es el cervantino, es la clave interpretativa de este texto que se conduce ya hacia su final.


La próxima semana terminaré con el comentario de la novela de Marina Perezagua y anunciaré los títulos de las Novelas ejemplares de Cervantes que leeremos en enero y que completarán la lectura que ya hicimos aquí en su día de El licenciado Vidriera y el Casamiento engañoso y Coloquio de los perros. En esta ocasión, seguro que entran La gitanilla y Rinconete y Cortadillo, con alguna más.

Noticias de nuestras lecturas

Hablando de comida, Mª Ángeles Merino comenta (superados ya los problemas que le impideron hacerlo la semana pasada) una que maltienen don Quijote y Sancho en la novela de Perezagua y recuerda hasta la olla podrida famosa de ese club... Eso sí, tiene que aliarse con Austri y el busto de Cervantes del Paseo de la isla burgalés.

Mª del Carmen Ugarte escribe una entrada que no podéis dejar de leer sobre la presencia del cine y la importancia del personaje de Sancho con motivo del planto que este pronuncia en pleno Manhattan...



Pancho, en el comentario de la novela de Unamuno que nos ocupó aquí hace unas semanas, Niebla, llega al momento clave en la que el autor comienza a girar la novela hacia el final sin ningún escrúpulo ya para ir desentrañando la filosofía de la narración. No os perdáis esta entrada suya, que aclara magníficamente la apuesta metodológica y de pensamiento Unamuno.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace.

jueves, 22 de diciembre de 2016

En pos de Cervantes (la guía cervantina en Don Quijote en Manhattan de Marina Perezagua) y noticias de nuestras lecturas.


En pos de Cervantes, Marina Perezagua lleva a don Quijote y Sancho Panza al Instituto Cervantes de Nueva York (que ella conoce bien por haber trabajado en él durante años). Es un guiño inteligente de la autora, central en la historia y al que se llega de forma sutil. Hasta allí ha conducido don Quijote a Sancho para que reciba ilustración, a lo que Sancho contesta:

- Pues no sé yo quién pueda ser ese Cervantes, pero en siendo cristiano de buenas gramáticas, como por vuestra merced sospecho que es, no perdamos más tiempo y háblele, que yo no diré nones.

Esa ilustración es necesaria, a juicio de don Quijote, para cuando Sancho consiga ser gobernador de la ínsula (de esta ínsula concreta que es Manhattan). Esta promesa remite también directamente al texto cervantino. Don Quijote y Sancho pasean a pie, sin memoria y con conocimientos suficientes del mundo moderno, pero la autora no deja la guía cervantina que podemos rastrear siempre debajo del argumento.

Ese momento llega cuando Cervantes se hace presente en forma de la institución con su nombre. La novela se plantea también como un viaje y un permanente diálogo de los protagonistas. Caminando asisten a una sucesión de estampas, situaciones y personajes propios del Nueva York actual, pero esta estructura también remite a Cervantes. La posición central del sueño sobre Marcela -la nueva enamorada de don Quijote- tiene un significado parecido al de la Cueva de Montesinos, aunque sin el juego humorístico que tenía en Cervantes y cargado aquí de alegoría moral. También son parecidos los usos lingüísticos o los consejos sobre el buen gobierno o los nombres que adopta don Quijote.

Sobre ese esquema, Marina Pereazgua escribe una novela propia, con intención diferente, pero sin soltarse de la mano cervantina. Claramente se aprecia en el título del capítulo XXII, Que trata de lo que tratare este capítulo y cuenta lo que en él se verá, alusión directa a uno similar del Quijote. Sobre esta guía, la historia de Manhattan se va haciendo seria y en ella se repasa la vida contemporánea actual. De vez en cuando, alguna ironía divertida, como el juicio certero sobre gran parte de la poesía actual (recuérdese que en el Quijote el juicio sobre la literatura de su tiempo es permanente y hasta clave para entender la intención de Cervantes), puesto en boca de Sancho:

 se me da que eso de poner una línea bajo otra no hace un poema

Pues eso. Que no basta con poner líneas y trocear la prosa para que tengamos poesía.

Noticias de nuestras lecturas

De la entrada de Luz del Olmo sobre el sueño alegórico de las torres que introduce Marina Perezagua en la novela, interesa también el debate en los comentarios entre ella y Mª Ángeles Merino, en el que he intervenido. Invito a seguir el hilo y opinar.

Mª del Carmen Ugarte escribe una entrada excelente sobre cómo a través de la parodia de la parodia llegamos a los refranes de los personajes cervantinosperezaguanos. No os la perdáis.

Paco Cuesta se adentra por Nueva York de la mano de este don Quijote, un tanto perplejo pero siempre con ganas. Una inteligente entrada.

Mª Ángeles Merino se disculpa por no poder publicar la tercera entrada sobre la novela de Marina Perezaguas por algunos problemas técnicos. La esperaremos con ganas para cuando los solucione, entonces.




Pancho sigue enredado en el mundo unamuniano de Niebla, que leímos hace unas semanas. Aquí comenta el pasaje de la visita al experto en psicología femenina y a lo tonto a lo tonto, Pancho enhebra una entrada divertida y sutil sobre las intenciones de Unamuno incluso en crítica literaria... hasta llegar a Fosforito como solo él sabe hacerlo. No te la pierdas.


Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace`

jueves, 15 de diciembre de 2016

Don Quijote en Manhattan de Marina Perezagua como sátira moral y noticias de nuestras lecturas.


Desde el siglo XVIII, las lecturas inglesas del Quijote cervantino convirtieron la novela en una sátira moral y así fue comentada y editada durante un tiempo. Hay que recordar que fue en Inglaterra donde se apreció la novela antes que en ningún otro sitio como un relato más allá del entretenimiento y en donde se llevó a cabo la primera edición lujosa que contenía, además, el primer retrato del autor (cuatro tomos con papel y tipografía cuidados editados en Londres por J. y R. Tonson, 1738). Esta lectura en clave de sátira moral de la novela de Cervantes tuvo una gran influencia en la propia narrativa inglesa del XVIII y XIX y dejó un poso que aún continúa.
Como si Marina Perezagua quisiera partir de esa lectura, su Don Quijote en Manhattan se presenta en gran medida como tal, como sátira moral de la sociedad contemporánea centrada en uno de los núcleos más importantes de los modelos de vida actuales, Nueva York. Para ello, necesariamente los personajes protagonistas han perdido la memoria. Conservan pequeños retazos de lo que fueron, imágenes y algunas sensaciones, también las claves esenciales de su comportamiento y personalidad pero no conservan memoria de sus hechos anteriores a la aparición en las calles de Manhattan. Aparte de que es un recurso narrativo que le permite a la autora jugar con mayor libertad al enfrentarse al reto de levantar de nuevo a los personajes cervantinos, es una apuesta interesante desde el punto de vista interno en la construcción de la novela. No enreda a los personajes en disquisiciones sobre su vida anterior y su vida presente y los lanza directamente a su nueva aventura. Este adanismo se evidencia desde el principio en sus nuevas ropas. Adquiridas por Sancho en una tienda cercana, comenzarán su nueva andadura vestidos como C3PO y un ewok, personajes de La guerra de las galaxias. Quizá solo en Nueva York pueda ser posible caminar así sin causar demasiada extrañeza o, al menos, no mayor que la que podría causar a principios del siglo XVII la imagen de don Quijote ideada por Cervantes. De esta manera, consigue introducir las caracerísticas de los dos personajes manchegos cervantinos en dos creaciones del cine popular norteamericano y dejarlos pasear por las calles. En apariencia -y así se subraya en algún momento de la narración-, para quien ve las acciones desde fuera, no son don Quijote ni Sancho quienes se enfrentan a la sociedad norteamericana, sino dos personajes procedentes del cine de entretenimiento y, en concreto, de una saga que explica en buena medida el imaginario de los EE.UU.

Poco a poco va construyendo las claves de esa sátira moral. Procuraré no dar elementos del argumento que puedan estropear la sorpresa de la lectura a quien no haya terminado la novela. El punto de partida nuevo es la lectura de la Biblia que lleva a cabo don Quiojte y que le impulsará en sus acciones. Este cambio introduce al personaje plenamante en el mundo norteamericano. Recordemos que en España ni era frecuente la lectura de la Biblia en tiempos de Cervantes ni lo es ahora. Todo ocurre bajo ese prisma a partir de ese momento. Incluso la sustitución de Dulcinea en el corazón de don Quijote (es posible por su desmemoria) por Marcela, una alegoría de los hechos ocurridos en Nueva York el 11S. Hay un episodio también clave para comprender lo que decimos, que es la intervención de don Quijote en un establecimiento de la cadena Starbucks y el nuevo comportamiento de los pájaros a partir de ese momento. Pero todo sucede desde esta óptica, sobre todo los aspectos más críticos: las alusiones al racismo, la situación de los seguros médicos en los EE.UU, la huelga de hambre por los presos de Utah que intentan don Quijote y Sancho tras el debate sobre el uso de las armas de fuego, etc.

Noticias de nuestras lecturas.

Sigue María Ángeles Merino con su diálogo a tres voces para comentar la novela de Marina Perezaguas. En su entrada de esta semana llega al momento de (re)construcción de los personajes, adecuándolos para recorrer las calles de Nueva York.


Pancho continúa con el comentario de nuestra lectura anterior, Niebla de Unamuno, y llega al momento en el que todas sus indecisiones se le van enredando en los pies e impulsándolo en una única dirección... Y no sé cómo pero consigue meter a Bruce Springsteen en la historia...
Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Cosas de libros (final de la lectura de Niebla de Unamuno) y noticias de nuestras lecturas, con anuncio de la próxima


Unamuno, en la Oración fúnebre por modo de epílogo, reproduce el monólogo interior de Orfeo, el perro de Augusto. Es a él al que le toca extraer las últimas reflexiones sobre el final de su amo. Este ingenioso rasgo desconcierta siempre al lector no avisado, al lector que no está dispuesto a admitir tonterías en las novelas. Un rasgo más de lo que pretende el autor con Niebla. Este humorismo, del que ya hemos hablado, para decir cosas serias. Orfeo piensa sobre el extraño animal que somos los seres humanos, animal enfermo:

¡Qué extraño animal es el hombre! ¡No está nunca en donde debe estar, que es a lo que está, y habla para mentir y se viste!

El lector que busca argumento, el lector que no quiere que lo sorprendan de verdad, como debe sorprender la literatura, se aburrirá soberanamente con Niebla. No es culpa del autor, es culpa de la lectura insuficiente (de la que pocas veces se habla por miedo a la reacción de la industria del libro como valor comercial).  En Niebla se habla de todo, pero sobre todo de la vida. Se vive como se escribe esta nivola, según van sucediendo las cosas, no como nos la cuentan las novelas previsibles y ordenaditas que no deparan más que pequeños enredos argumentales y comodidad de lectura. Capítulos antes de esta Oración, sucede la escena más famosa de la narración, el encuentro entre el personaje (Augusto) y su creador (Unamuno) que así, muy cervantinamente, se convierte en personaje también y, por lo tanto, sueño. Unamuno da un paso más allá de Cervantes: no solo tiene idéntico genio literario -metaliterario- sino que lo usa para hablar de la misma vida, de la existencia del ser humano: ¿somos en realidad o somos solo sueño de alguien que nos sueña? ¿Tenemos libertad auténtica? Como resume Domingo, cosas de libros. A lo que responde Augusto:

Cosas de libros..., cosas de libros... ¿Y qué no es cosa de libros, Domingo? ¿Es que antes de haber libros en una u otra forma, antes de haber relatos, de haber palabras, de haber pensamiento, había algo? ¿Y es que después de acabarse el pensamiento quedará algo? ¡Cosas de libros! ¿Y quién no es cosa de libros?

En efecto, ¿no somos todos un relato autobiográfico y los demás uno biográfico nuestro? Por eso, si queremos demostrar nuestra propia existencia debemos desarrollar voluntad propia, como hace este Augusto que comienza siendo un niño mimado e insustancial y termina muriéndose a propósito. Lo malo es que hasta su muerte se convierte en mero relato de los demás: asistolia o producto de una sentada, suicidio o muerte tonta, sueño de Unamuno o recuerdo en Orfeo. Y cuando Orfeo muera, quién recordará de verdad a Augusto... o a nosotros, que lo leemos.

Y noticias de nuestras lecturas

Excelente la forma en la que Pancho ha visto cómo la niebla puede instalarse en un casino provinciano y en la vida de una persona tan aparentemente ordenada como Víctor, el amigo del protagonista. Y nos reserva un descubrimiento -para mí, al menos- al final de la entrada.

Luz del Olmo concluye su relectura de la obra haciendo un interesante balance de la novela en el que no falta nada... ni Orfeo. Os lo recomiendo.

No os podéis perder de ninguna de las maneras la entrada en la que Mª del Carmen Ugarte analiza una de las claves de esta novela de Unamuno: el lenguaje. Os ayudará a comprenderla mejor.

Hasta el capítulo XXIII llega Gelu en su comentario de la obra. Y señala, con todo acierto, lo divertido de la narración de Unamuno.

Mª Ángeles Merino reseña con acierto la sesión presencial que tuvimos el pasado martes para comentar la obra de Unamuno. Y a su entrada remito para quien quiera saber cómo disfrutamos entre gordolobos y páginas de Niebla...


Anuncio de la próxima lectura



En diciembre leemos Don Quijote en Manhattan (Testamento yankee), la nueva novela de Marina Perezagua, uno de los valores en alza de la narrativa española. Nacida en Sevilla, licenciada en Historia de Arte en la Universidad de Sevilla, vive en Nueva York desde hace años. Tras dos libros de cuentos, Criaturas abisales (2011) y Leche (2013) publicó Yoro (2015). Esta novela concitó el interés crítico y de los lectores, ha sido traducida a varios idiomas y alcanzó el XXIV Premio Sor Juana Inés de la Cruz, uno de los más prestigiosos en hispanoamerica, que premia la obra de escritoras con obra original en español. Curiosamente, la primera edición de este Premio fue para otra obra de fondo cervantino, Dulcinea encantada, de la mexicana Angelina Muñiz-Huberman. En esta recreación de los personajes de Cervantes encontraremos a don Quijote y Sancho en pleno Manhattan contemporáneo... De hecho, sin quererlo, enlazamos Niebla, en donde Unamuno afirma que es imposible resucitar a Don Quijote, con esta novela en donde se hace tal cosa...La novela ha sido publicada por Los libros del Lince.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Eso del amor es cosa de libros y otras disquisiciones disparatadas en Niebla de Unamuno y noticias de nuestras lectura.


La caricatura en la que se basa gran parte del humorismo de Niebla nos permite comprender mejor las razones cotidianas de los personajes, aquellas que de verdad los guían cuando los hallamos en sus círculos privados. Para ello, el narrador se esconde y deja que sean los diálogos y los monólogos los que pongan en evidencia sus comportamientos. La narración está llena de buenos ejemplos. Víctor, el amigo del protagonista que tan formal y hasta erudido prologuista nos pareció, aparece en el capítulo XIV jugando al ajedrez -no hay juego que tenga fama de más intelectual- pero con una carga que él llama moral pero que los lectores pronto podríamos poner otro calificativo. Tras muchos intentos por tener un hijo y después de doce años, su mujer se ha quedado embarazada. La irritación que les provoca hace que aquello que tanto deseaban se convierta ahora en una molestia intolerable que provoca que su mujer ni salga de casa por una insoportable sensación de ridículo. Donde primero se evidencia es en lenguaje. Llaman a su futuro hijo el intruso puesto que viene a romper la vida apacible que llevan, su rutina.

No hay institución ni valor que Unamuno no caricaturice y extreme para, agrandándola de esa manera humorística, hacernos ver la hipocresía con la que individuo y sociedad afrontan las claves que dicen ser las que soportan el mundo. No se libra ni el esfuerzo personal (Augusto desarrolla voluntad solo cuando se enamora pero pronto pervierte su sentimiento y acaba intentando seducir a Rosario, la planchadora), ni la paternidad, ni la familia, ni la fe, ni el amor, ni la generosidad de las buenas acciones, ni la lealtad, ni la amistad, ni el matrimonio...

Eugenia y Ermelinda, sobrina y tía, abordan en el capítulo XV el matrimonio. Ella nos aparece inicialmente -solo inicialmente, pero no deseo desentrañar el argumento para quien no haya leído la novela- defensora del matrimonio por amor: 

- Pero si no lo quiero, tía...

A Eugenia no le gusta Augusto... porque es bueno:

- Pues por eso no le quiero, porque es tan bueno como usted dice... No me gustan los hombres buenos.
- Ni a mí, hija, ni a mí, pero...
- ¿Pero qué?
- Que hay que casarse con ellos. Para eso han nacido y son buenos maridos.
- Pero si no lo quiero, ¿cómo he de casarme con él?
- ¿Cómo? ¡Casándote! ¿No me casé yo con tu tío...?

Y la tía alecciona a la sobrina sobre el matrimonio por amor:
 
- (...) Mira, eso del amor es una cosa de libros, algo que se han inventado no más que para hablar y escribir de ello. Tonterías de poetas. Lo positivo es el matrimonio. El código civil no habla de amor y sí del matrimonio. Todo eso del amor no es más que música...
 
Por si fuera poco, el protagonista no es más que una caricatura de un filósofo que dialoga con un perro y se queda dormido tras divagar sobre si el cuerpo de su amada Eugenia es alma o no. Ese diálogo (o monólogo) con Orfeo termina colocando todo en su sitio:

- (...) Y ahora vamos a dormir, Orfeo, si es que nos dejan.

Y así nos lleva hasta la parte final del libro, tan citada pero casi siempre sin poner en relación con todo esto de lo que hablamos, con lo que no llegaremos a comprenderla de verdad.
 

Durante el mes de noviembre cumplimos con una deuda. Varios lectores me habían solicitado reiteradamente la inclusión de alguna de las obras de Unamuno en el listado anual. Y allá va Niebla, una de las más inquietantes. Me será interesante releerla con todos vosotros para comprobar su impacto actual. Hay suficientes buenas ediciones en el mercado. Os aconsejo alguna con notas aclaratorias y prólogo. También la tenéis disponible gratis en internet. La última entrada sobre Niebla se publicará el jueves 1 de diciembre.

Noticias de nuestras lecturas

Luz del Olmo recrea en verso la mente de Augusto y su justificación del sueño propio o sueño de otros. Un tema central de la novela.

Pancho entra, de la mano de Unamuno, en la intimidad de la familia de Eugenia y nos presenta a ese padre anarquista místico... impagable.

Mª Ángeles Merino nos regala una entrevista entre Austri y Augusto para que comprendamos mejor las razones de este y nos planteemos la existencia de todos...

Desde el capítulo XI al XVIII de la novela nos lleva Gelu para comentarnos el descubrimiento de la mujer por parte del protagonista... bueno, de la mujer abstracta a la mujer concreta y a todas las mujeres.

Mª del Carmen Ugarte propone una lectura del persona de Eugenia que no os podéis perder de ninguna de las maneras: ¿feminista o frívola?

El próximo martes 29 se celebrará, a la hora habitual pero en el nuevo espacio del Antiguo Hospital Militar de Burgos, la reunión del Club de lectura en su formato presencial. El jueves 1 de diciembre se publicará aquí la última entrada con el comentario de Niebla para dar comienzo a la lectura de Don Quijote en Manhattan, de Marina Perezagua. La primera entrada sobre esta novela la publicaré el 8 de diciembre. Nos acompañará hasta el 29 de diciembre.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Un canario que abre la puerta de la casa (El humorismo en Niebla) y noticias de nuestras lecturas.



La caída de un canario desde un balcón propicia la entrada de Augusto en casa de los tíos de Eugenia. Esta situación, en todo cómica, lleva al disparatado Augusto al seno de una familia no menos disparatada: un anarquista místico y teórico, una interesada tía que pone el dinero por encima de todo y una joven que odia su oficio y no quiere más que casarse con otro pretendiente tan vago como el propio Augusto pero sin su fortuna económica. Todo queda propuesto como tema para un vodevil, una novela barata sentimental o un enredo cómico que busca el mero entretenimiento. Todo es exageradamente disparatado, una caricatura de sociedad que, sorprendentemente -como toda buena caricatura- se parece demasiado a la realidad. La sonrisa que nos provoca la situación esconde también una cierta inquietud al ver nuestro mundo tan bien retratado.

En el prólogo de la obra, Unamuno (por boca de su personaje Víctor Goti) propone toda una teoría sobre el humorismo. Lo distingue de la sátira y de la ironía. No es un humorista Quevedo, por ejemplo, satírico que se decanta siempre por el sermón: "Como humorista no hemos tenido más que a Cervantes". Los españoles quieren "reírse, pero es para hacer mejor la digestión y para distraer las penas, no para devolver los que indebidamente se hubiesen tragado y que puede indigestaárseles, ni mucho menos para digerir las penas". Una de las cosas que descoloca al lector actual y pretendidamente informado es que no espera de Unamuno una novela de este tipo, sino seria, filosófica y hasta aburrida, si se me apura.

Al contrario, Niebla es una obra divertida, llena de humor y situaciones entretenidas que nacen del mismo carácter de los personajes. A pesar del simbolismo que subyace, lo que ocurre es reconocible por cualquiera. El autor se coloca desde el primer momento -desde el mismo prólogo- en la línea del humor más certero, el que se usa para hablar en serio de las cosas más serias de la vida. A partir de una consciente parodia de las novelas populares del momento trabaja los personajes y las situaciones desde el humor. Incluso la misma técnica metaliteraria de la novela. Pero no para una banalidad. Tras la sonrisa se esconde una crítica a las personalidades pusilánimes y la falta de voluntad de la sociedad española, pero también una honda reflexión sobre la propia existencia del ser humano y el libre albedrío. Pero lo que primero nos llama la atención es eso mismo, el humor con el que se construye la historia. La carga de profundidad viene después.

Pues eso, no hay nada más serio que el humor bien hecho.

Durante el mes de noviembre cumplimos con una deuda. Varios lectores me habían solicitado reiteradamente la inclusión de alguna de las obras de Unamuno en el listado anual. Y allá va Niebla, una de las más inquietantes. Me será interesante releerla con todos vosotros para comprobar su impacto actual. Hay suficientes buenas ediciones en el mercado. Os aconsejo alguna con notas aclaratorias y prólogo. También la tenéis disponible gratis en internet.

Noticias de nuestras lecturas

Luz del Olmo escribe sobre Augusto y propone, de forma inteligente, un camino lector que lleve de Unamuno a Borges... Me apunto la sugerencia para el próximo curso.

Aprovechando que Unamuno es Salamanca, Mª del Carmen Ugarte nos deriva la lectura de Niebla para poponernos la de Pensión Salamanca de Susana Martín Gijón. Y el juego de dispersión resulta acertado, claro...

Mª Ángeles Merino sigue comentando la novela con su amiga Austri, con la que mantiene un diálogo muy apropiado para la ficción y la autoridad del creador, aparte, claro de anotar las acciones de Augusto.

Hasta el capítulo X de la narración nos lleva Gelu para subrayar en su comentario el carácter inmaduro del personaje.

Desde el inicio con Augusto en construcción hasta el final, con No me pises que llevo chanclas, el comentario de esta fase inicial de la novela por Pancho es pura delicia para no perderse.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace.

jueves, 10 de noviembre de 2016

El azar y la calle en el inicio de Niebla de Unamuno y noticias de nuestras lecturas, con final cervantino.


Es extraordinario el primer capítulo de Niebla. Al igual que lo son el prólogo, el postprólogo y la nota con la Historia de Niebla (un cuerpo preliminar que es parte de la misma novela y que debe leerse para comprenderla plenamente). Nada se nos dice del protagonista (porque se ha creado ya suficiente interés por parte del lector en esos textos introductorios) y serán sus acciones y su monólogo interior quien nos lo presenten. El narrador en tercera persona no tiene necesidad de indagar en su interior. Su salida a la calle es toda una definición del personaje, comprobando si llueve o no en un gesto que desciende desde su nombre y gesto imperial (Augusto) hasta el acto cotidiano de abrir un paraguas. Su divagación metafísica sobre el objeto que le protege de la lluvia lo lleva hasta la misma razón de la existencia de Dios. Y después se echa a la calle como quien es, una persona sin norte en la vida, arrojado al azar. En el fondo es un vago (rico, huérfano y sin nada que hacer en la vida), distraído, disperso en todo pero que se sublima a sí mismo a través del pensamiento, un pensamiento que, según su opinión, lo separa de los demás y le aparta de su pereza, como si pensar fuera su trabajo. Pero a través de sus monólogos interiores conocemos que su pensamiento no es más que un conjunto de divagaciones sin mucho fundamento.

Lo cierto es que se echa a la calle decidido a seguir al primer perro que se le cruce pero finalmente sigue a una mujer, se obsesiona con ella por el azar del encuentro y es incapaz de reconocerla cuando se vuelve a cruzar con ella cara a cara pero ella sí se fija en él... Este encuentro y desencuentro, como propósito inicial de la novela nos deja perplejos a los lectores ante la psicología del personaje protagonista, porque en los dos capítulos iniciales hay todo un estudio completo de su personalidad a través de sus acciones. Para él la vida es la niebla, la suma de pequeños incidentes del que lo saca esa decisión de cortejar a Eugenia, a la que no conoce pero recrea en su imaginación. Enamorado de una imagen, como un romántico, parece despertarse en él la voluntad y con ella poner un motor en su vida.

Se divierte Unamuno en estos capítulos iniciales -al humorismo dedica buena parte de las palabras de sus textos preliminares-, incluso en el nombre de la portera. Como ya nos ha dado en el prólogo y en postprólogo las razones para seguir leyendo en un ingenioso y cervantino juego con el lector, ahora nos regala el retrato de una personalidad que, de otra forma, parecería llevarnos a una sátira cómica sin mayor interés. Pero sí lo tiene. Basta con seguir leyendo.

Durante el mes de noviembre cumplimos con una deuda. Varios lectores me habían solicitado reiteradamente la inclusión de alguna de las obras de Unamuno en el listado anual. Y allá va Niebla, una de las más inquietantes. Me será interesante releerla con todos vosotros para comprobar su impacto actual. Hay suficientes buenas ediciones en el mercado. Os aconsejo alguna con notas aclaratorias y prólogo. También la tenéis disponible gratis en internet.

Noticias de nuestras lecturas


Luz del Olmo comienza la lectura de la obra de Unamuno desde la posición del sueño como vida. Sus preguntas nos adentran en la obra y, por supuesto, en la propia vida.

Mª Ángeles Merino recurre al sabor para recordar quién era cuando leyó por vez primera Niebla. Y de la mano de Austri comenta dialogando el prólogo y el postprólogo entre lo que sabía entonces y lo que sabe ahora.

Pancho escribe un excelente comentario del arranque de la historia tras el prólogo y el postprólo que os recomiendo no os perdáis. En él están todas las claves de este festín literario en el que consiste la escritura de Niebla.

Gelu nos resalta las partes esenciales del inicio de la novela y comenta cómo en ella se muestra lo festivo, zumbón y juvenil de Unamuno.

Mª del Carmen Ugarte destaca de forma aguda la importancia del diálogo en esta novela como técnica narrativa y argumentativa. No os perdáis esta entrada.




Una de las participantes en este club de lectura, María del Carmen Ugarte me manda la noticia de la publicación de su artículo sobre Lo que don Quijote nunca dijo. Falsas atribuciones fraseológicas a Cervantes, publicado en el último número de la revista Paremia. Este club nació con la primera lectura colectiva, completa y virtual que se haya hecho del Quijote usando las posibilidades de la red 2.0 y en alguna de las entradas comentamos este aspecto. Os invito a leer este interesante, ameno y esclarecedor artículo en este enlace.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Niebla, Unamuno y la nivola como forma narrativa revolucionaria y noticias de nuestras lecturas.


Cuando publica Niebla en 1914, Miguel de Unamuno es una personalidad reconocida de la España de su tiempo. Profesor de Universidad, filósofo reconocido, articulista de éxito, poeta, novelista y dramaturgo. No solo eso, es famosa su condición pública de removedor de conciencias y hombre activo en cuestiones políticas y sociales. De hecho, aquel mismo año fue depuesto de su cargo de Rector de la Universidad de Salamanca por el gobierno. No fue un hombre cómodo para los gobernantes de su tiempo en ningún caso. Esta inquietud -que se correspondía con su misma psicología y actitud ante la vida- la traslada al orden de la literatura. Niebla significa un cambio de registro muy significativo en el orden de su pensamiento literario. Es tan consciente de ello que renuncia incluso a denominarla novela y construye un neologismo, nivola. Es definitorio que, en el juego literario, no sea ni siquiera él quien lo formule, sino un personaje de la narración, Víctor Goti, que llega al término casi por casualidad fonética tras relatar una anécdota atribuida a Eduardo Benot por Manuel Machado, quien calificara a un soneto en alejandrinos de este como sonite:

Pues así es como mi novela no va a ser novela sino..., ¿cómo dije?, navilo..., nebulo..., no, no, nivola, eso, ¡nivola! Así nadie tendrá derecho a decir que deroga las leyes de su género... Invento el género, e inventar un género no es más que darle un nombre nuevo, y le doy las leyes que me place. ¡Y mucho diálogo!

En pocos fragmentos está mejor condensando el afán de novedad que está construyendo el lenguaje de la modernidad literaria que nace con los autores de la mal llamada generación del 98 (Unamuno, Baroja, los Machado, Valle Inclán) y que en realidad pertenecen a la misma estirpe literaria del modernismo que cambiará la forma de afrontar el arte. En el citado fragmento hallamos radical deseo de modernidad, de novedad, de ruptura con lo anterior, de experimentación artística y libertad del artista, metaliteratura... Todo ello se presenta con ese magnífico juego que se establece entre el Prólogo (escrito por el personaje Víctor Goti, que presenta una obra de su creador, Miguel de Unamuno) y el Post-prólogo (escrito por el personaje Miguel de Unamuno que polemiza con su propio personaje, dándole, a la vez condición real). Entre estos juegos literarios, el tema esencial de la novela: el libre albedrío personal, la propia existencia más allá del creador -el autor o Dios.

Con ese pulso literario y el toque de humor, ironía y seriedad que encierran estas páginas iniciales Unamuno acaba de pasar de ser un buen novelista a ser un autor que revoluciona la manera de narrar: mayor riesgo, mayor experimentación y mayor profundidad sin que se note. No hay mejor razón para adentrarnos en la lectura de este texto.

Durante el mes de noviembre cumplimos con una deuda. Varios lectores me habían solicitado reiteradamente la inclusión de alguna de las obras de Unamuno en el listado anual. Y allá va Niebla, una de las más inquietantes. Me será interesante releerla con todos vosotros para comprobar su impacto actual. Hay suficientes buenas ediciones en el mercado. Os aconsejo alguna con notas aclaratorias y prólogo. También la tenéis disponible gratis en internet.

Noticias de nuestras lecturas

Pancho escribe una excelente entrada para comenzar con Niebla. En ella está toda una propuesta de cómo enfocar esta novela. Por algo ha sido uno de los más insistentes defensores de que don Miguel debía entrar en la lista de nuestras lecturas.

Mª del Carmen Ugarte comienza su lectura de Niebla resaltando muy acertadamente el juego que establece el autor con el lector desde la primera línea de la obra en ese Prólogo que nadie debería saltarse.

Gelu resume y comenta los aspectos iniciales de la obra que hacen de esta un ejemplo de la genialidad de Unamuno.

Fotografía de Miguel Martín Camarero para la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de  Burgos. A mi izquierda, Manuel Sancho, Presidente de la Asociación. A mi derecha, Miguel Ángel Santamarina.

El pasado jueves celebramos el encuentro de los lectores con Miguel Ángel Santamarina para comentar su novela Queremos que vuelvan. Se celebró en el Salón de actos de la Biblioteca pública de Burgos de la Plaza de San Juan, cuyas instalaciones fueron cedidas amablemente por sus responsables, a los que quiero agradecer aquí todas las facilidades dadas. El acto fue abierto por Manuel Sancho, el Presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, con su habitual elegancia y acierto. Durante hora y media estuvimos debatiendo sobre la novela negra y su forma de enfocar la realidad y sobre todas las claves de Queremos que vuelvan, la primera novela de este autor que debuta en la literatura. Una de las cosas más sobresalientes de Miguel Ángel Santamarina es la claridad y entusiasmo a la hora de enfrentarse a su condición de escritor, lo que le hará mejorar. Sin duda, nos dará sorpresas agradables en el futuro.

Mª Ángeles Merino da cuenta detallada de lo ocurrido en ese encuentro con Santamarina, antes de pasar a Niebla. Esta es su entrada.



Gelu llega al comentario de las cartas LIII a LIX de esta obra que nos ocupó hace unas semanas. Y en ellas resalta la condición de político y hombre de bien... para tomar nota.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace.