Andarás perdido por el mundo de Óscar Esquivias (Burgos, 1972) contiene catorce cuentos ya publicados por su autor con anterioridad (desde el año 2010 hasta el 2015), recogidos aquí en un volumen armonioso y cuidadosamente editado (qué magnífica la fotografía de Asís G. Ayerbe en la cubierta) tras corregirlos. Era necesario. La dispersión de estos relatos y alguno de los lugares de publicación los hacían inencontrables para el lector no especializado. Por otra parte, puestos en limpio y ofrecidos juntos ofrecen un aire común en cuanto a los personajes, el estilo y la temática que viene bien al conjunto dotándolo de una complicidad que agradece quien los lee. Los lectores habituales de Esquivias reconocerán al autor en cada uno de ellos: personajes un tanto desorientados que no viven esta condición como tragedia personal necesariamente, un uso del idioma brillante, giros argumentales sorprendentes pero bien preparados en la arquitectura del cuento, un ritmo muy cuidado en el planteamiento, espacio para lo que no se dice en el texto como parte sustancial de los relatos, cierto componente biográfico de todo un sector generacional de España, el amor por la música. Y un elemento que casi es un sello del autor y que no suele prodigarse en los narradores españoles: el humor.
El volumen se cierra con una Nota del autor clarificadora. En ella nos da la raíz del título, una cita bíblica que hace referencia a la maldición que Yavé dejó caer sobre Caín tras matar a Abel y negarlo: Andarás errante y perdido por el mundo o errante y vagabundo sobre la tierra, según las traducciones (Génesis 4.12). Yavé condena a Caín a vagar por el mundo, pero no lo fulmina y protege su vida. La historia sagrada es bien conocida. Caín se refugia en el país de Nod, al oriente del Edén, y allí nacen sus descendientes. En el fondo, la humanidad tiene ese rasgo cainita y puedo llevarlo como drama permanente o como oportunidad de un cierto renacimiento. Hay muchas interpretaciones sobre el significado del pasaje pero a mí siempre me ha interesado esa condición de desterrado del ser humano. El arte y la literatura lo ha tratado muchas veces y de muchas maneras y a esa línea en la que están Demian de Herman Hesse, el motivo usado por Antonio Machado en su obra o Caín de José Saramago, se incorpora ahora Esquivias con sutileza y humor. El autor no ve en esa maldición divina un castigo sino una oportunidad, casi una definición de sí mismo:
siempre me ha gustado perderme y andar a mi aire por el mundo.A menudo pienso que mi casa podría estar en cualquier sitio y es raro que visite un lugar en el que no me imagine feliz viviendo allí para siempre, da igual que sea un pueblo de la Bucovina, una colonia periférica de la Ciudad de México, la calle 3-34 de Gamonal, una colina de Estambul o la Via Garibaldi de Turín: hasta un submarino o una cápsula espacial me parecen lugares atractivos y perfectamente habitables (siempre que tengan libros y música, claro).
Y mucho de eso hay en los relatos que componen este libro, ambientados en diferentes partes del mundo. Es la línea vertebral que construye un volumen dándolo a la vez unidad y variedad, cosa no siempre fácil en este tipo de colecciones.Óscar Esquivias es uno de los autores de cuentos más interesantes del panorama español, con un estilo muy personal y reconocible. Sus dos anteriores libros de relatos (La marca de Creta y Pampanitos verdes) llamaron merecidamente la atención tanto de la crítica como del público.
Los más antiguos seguidores de este Club de lectura saben que, desde que leímos y comentamos aquí la trilogía dantesca (Inquietud en el Paraíso, La ciudad del Gran Rey y Viene la noche), nos habíamos prometido regresar a él en cuanto fuera posible. Al final de la lectura tendremos un encuentro con el autor en Burgos abierto a todo el público, previsiblemente en la tarde del jueves 31 de marzo. Informaré oportunamente. Mientras tanto, durante los próximos jueves comentaremos aquí las cuestiones esenciales de estos relatos. Que no son catorce, en realidad, sino quince, porque en la citada Nota del autor Esquivias nos regala un breve cuento que explica y cierra todo el conjunto de forma brillante y que invito a los lectores a no perderse.
Noticias de nuestras lecturas
Aviso a los lectores: alguna de las entradas que aquí relaciono cuentan con la intervención de Óscar Esquivias en suculentos comentarios.
Pancho comienza el comentario de la obra alabando -y con razón- el volumen como objeto agradable desde la fotografía de la portada -extraordinaria, obra de Asís G. Ayerbe- y el tacto del papel. Después pasa al primero de los cuentos, Ismael, en el que aprecia trazo cervantino y valentía del autor para dejar desde el inicio claros los focos del libro.
Luz del Olmo narra cómo asistió a la presentación madrileña del texto y deja reflejo fotográfico de la dedicatoria. Seguro que se atreverá comentando alguno de los relatos. Ya lo hace con el título de la colección.
Mª Ángeles Merino nos da todo lo necesario para arrancar con ganas este libro: enlace con la lectura anterior, resumen de la presentación en Burgos del volumen y primeros comentarios sobre los hilos de continuidad y los matices de los catorce cuentos. Más no se puede pedir.
Myriam Goldenberg hace un exquisito y completo comentario del primero de los cuentos, Ismael. De absoluta y recomendable lectura.
Mª Luz Evangelio se estrena en nuestro club de lectura con el comentario del primer relato del volumen con todo el acierto porque pone las preguntas en los elementos esenciales de la estrategia narradora del autor.
Mª del Carmen Ugarte nos regala una pieza maravillosa, entre crónica de la presentación en Madrid y análisis de la personalidad de los presentadores y el presentado. No os pedáis esta entrada de ninguna manera...
Recojo en estas noticias las entradas que durante la semana han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas para lo que queda de curso, en este enlace.





