
El laberinto secreto de La mansión del Indiano de Guatemala no es un libro fácil de escribir. Su lectura, en cambio, atrapa desde la primera página y es difícil dejarla.
Conozco al autor porque publica un excelente blog bajo el pseudónimo de Nome Andrés, Al otro lado de las palabras, en el que suma, por igual, unas extraordinarias fotografías con textos de una gran carga artística. Ahora usa de otro procedimiento que ha puesto Internet al alcance de todos para editar y publica El laberinto secreto en Bubok. Su primera novela, Espacios personales (Madú, 2005), era un apasionante retablo de la vida cotidiana a partir de un núcleo central al que se le suman narraciones con una mezcla de oralidad y literatura, llena de personajes con historia propia y un logrado mundo de autor.
Parte de Espacios personales continúa en El laberinto secreto y animo al lector a acercarse a ambas en este orden, aunque pueden ser leídas de forma independiente.
La historia de El laberinto secreto cuenta cómo su protagonista, peluquero de profesión y escritor de vocación, descubre que su novela Espacios personales ha sido plagiada por el ganador del Premio Costa Verde de Novela, al que él mismo se había presentado con Espacios personales. La novela ganadora, La mansión del Indiano de Guatemala de Plácido Miranda, comete el plagio con una técnica sutil, a caballo entre el enamoramiento por la obra ajena, la vanidad del escritor reconocido, el saqueo de un producto literario inédito y la intertextualidad. Hay quien dice que todo esto puede ser la definición más excata de la literatura. Y se es mejor lector cuanto más pistas del proceso se puedan desentrañar: todo crimen deja rastros.
Como el protagonista de El laberinto secreto no tiene más pruebas que el cotejo de ambos libros y el suyo es sólo un manuscrito, se lanza a una investigación minuciosa para desentrañar las claves técnicas del trabajo de Plácido Miranda que ponga de relieve las similitudes entre ambos textos.
En este sentido, El laberinto secreto es el producto de esa investigación y de los hechos cotidianos que acontecen al protagonista durante ella: metaliteratura y vida se entrelazan, con mucho humor y en un estilo de escritura que nos llega de forma directa a los lectores y que hace atractivo un tema que, de otra manera, sería muy árido y especializado.
Se mezclan ambos temas -el literario y el personal- de forma natural y necesaria. La novela, en su construcción más profunda, es un inteligente juego artístico: una novela que se escribe sobre cómo se hace una novela a partir de la investigación de otra novela que plagia un primer texto del narrador. No debe asustarse el lector: hasta este asunto tan técnico se cuenta como si se investigara un crimen -que, en el fondo, de eso se trata- y la trama nos engancha. Como le engancha al propio narrador, que no puede dejar de pensar en el asunto ni cuando su vehículo pasa la revisión de la ITV (muy acertado este capítulo y la ironía que contiene).
La habilidad de Andrés A. Rodríguez es conseguir que todo esto resulte atractivo al lector. Para ello, introduce la vida cotidiana del narrador y de unos personajes bien construidos: la mujer del protagonista, que convertirá el fracaso en triunfo en un final divertidísimo; la bibliotecaria que le ayuda en la investigación; la mujer del autor del plagio; Mariano José, un secundario que contiene las pistas de cómo leer El laberinto secreto, etc.
En efecto, El laberinto secreto es un libro difícil de escribir. Un libro sobre libros, sobre el lado oscuro de la literatura, la fama y los Premios literarios, sobre algo que ocurre con más frecuencia de la que los lectores piensan (hay mucha miseria en los trasteros de la literatura) y que puede leerse también como denuncia de un plagio pero que supera la mera denuncia de la forma más inteligente, con habilidad literaria: es difícil hacer buena literatura, más allá del ajuste personal de cuentas, con esta materia y El laberinto secreto lo es, como lo fue, en su día, El Premio de Manuel Vázquez Montalbán . Un libro que es, la historia de cómo se escribe un libro, como son la mayoría de las grandes novelas que se han escrito, desde El Quijote de Cervantes hasta Soldados de Salamina de Cercas. Pero que también es la historia de un laberinto interior, personal, del que sólo se puede salir a través de la escritura y de la vida.
Es un libro difícil de escribir pero cuya lectura atrapa por todos los niveles y temas entrelazados en su interior, por el tratamiento limpio de la narración y una voz narradora que es todo un acierto. Lo mejor del libro es, precisamente, esa voz del protagonista en primera persona.