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martes, 31 de octubre de 2017

Hasta los silencios se hicieron piel


La tapa abierta de un piano invita a las notas musicales a descubrir el mundo, recorrerlo y explicárlo a quien escucha.

El sábado pasado, en el teatro de la Maestranza de Sevilla pude comprobarlo de nuevo. Judith Jáuregui, elegancia pura, se enfrentó a varias sonatas de Beethoven y estudios de György Ligeti y José Luis Greco. Hubo un momento en el que todo se hizo tan hermoso que hasta los silencios se hicieron piel. Después se hizo la luz y los aplausos. Yo tardé unos segundos en regresar de la belleza y darme cuenta de que había que abandonar la sala. Lo anoto aquí, para que no se me olvide.

martes, 1 de abril de 2008

Melena en disolución con Liszt de fondo

Mi amigo Teo me relata el concierto del lunes pasado de la pianista Judith Jáuregui, al que no pude asistir. Me insiste en su brillante interpretración de Después de una lectura de Dante. Fantasía casi Sonata del músico romántico Franz Liszt y me da pie forzado para esta entrada de hoy, a la que casi no llego, abrumado por el tiempo y la fatiga, a punto de convertirse en la entrada de mañana. Después de una lectura de la obra de Dante, acompañado de la fantasía de Liszt, confieso de nuevo que me gustaría haber tenido la oportunidad de aprender música, descifrar el misterio de las notas más allá de leerlas en el pentagrama y comprender tantas cosas que ya para mí quedarán oscuras para siempre.
Con Liszt de fondo, reclamo el volumen de La Divina Comedia mientras tengo un recuerdo para Isaac González Toribio, que lo ha recorrido estas vacaciones, y para mi querido Óscar Esquivias cuya trilogía dantesca ya he comentado aquí y del que volveré a dar buenas noticias en breve. Acaricio el libro y lo recorro como un iniciado en la contemplación de sus secretos hasta llegar al Paraíso y dejarme deslumbrar, anticipándola, por la aparición de Beatriz:
Fatto avea di là mane e di qua sera
tal foce, e quasi tutto era là bianco
quello emisperio, e l'altra parte nera,

quando Beatrice in sul sinistro fianco
vidi rivolta e riguardar nel sole:
aguglia sì non li s'affisse unquanco.

E sì come secondo raggio suole
uscir del primo e risalire in suso,
pur come pelegrin che tornar vuole,

così de l'atto suo, per li occhi infuso
ne l'imagine mia, il mio si fece,
e fissi li occhi al sole oltre nostr' uso.
Y miré fijo al sol, cual nunca hacemos: en este mundo extraño, encontrar la melena en disolución de la amada, mientras resplandece al sol del rostro, es lo que tantas veces nos salva. Melena en disolución, como en la foto, decidida en cascada que nos refugia, un instante suficiente, del mundo.
Perdonadme, hoy es tarde, estoy cansado y tenía ganas de hablar de otras cosas antes de volver al óxido de los días.