En Riumar casi se ha protegido la playa por entero de la colonización del ladrillo y por un momento creemos volver a décadas atrás, cuando todo era más asumible y la diversión no se había convertido en un parque temático organizado. Las duchas y los aseos están fuera, a más de cien metros de las dunas y las conchas se clavan en los pies acostumbrados a la arena limpiada por medios mecánicos de otros lugares. Aquí el viento ya no
es de tierra sino de mar, de mar adentro, como corresponde a este pecho que nos regala el río sobre el agua.
Pero no es aquí donde me traía el viaje y por eso me embarco para navegar por los últimos quilómetros del Ebro y durante el breve viaje puedo ver las lagunas y los caprichos que por obra del tiempo, de la naturaleza y del hombre han ido cambiando este paraje vivo y en tránsito. El Delta, Deltebre, no es estático, sino mudable. Quizá mañana ya no lo encontremos y no podamos asistir a esta entrega del río en su final anunciado.
Pero no es aquí donde me traía el viaje y por eso me embarco para navegar por los últimos quilómetros del Ebro y durante el breve viaje puedo ver las lagunas y los caprichos que por obra del tiempo, de la naturaleza y del hombre han ido cambiando este paraje vivo y en tránsito. El Delta, Deltebre, no es estático, sino mudable. Quizá mañana ya no lo encontremos y no podamos asistir a esta entrega del río en su final anunciado.
Allí, allí: aquellas olas y bancos de arena indican la auténtica desembocadura de esta lengua dulce sobre el colchón salado del mar.
Ése es el final de mi camino.
Juan Ramón Jiménez, en el Diario de un poeta reciencasado (1916) encontró el mar para descubrir su
nueva voz poética y señalar el camino a una línea de la vanguardia lírica española que tanto personalizó en sí mismo.
Yo no aspiro a tanto: solo el mar, el mar solo. Y contemplarlo, en ese eterno conocerse y desconocerse que decía el poeta, para darme cuenta de por qué he llegado ante él, como el agua de este río que se entrega, pacífica y fértil, al mar. Pero yo, ¿desde dónde he venido y cuál ha sido mi caminar auténtico?