Mostrando entradas con la etiqueta El tiempo incinerado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El tiempo incinerado. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de octubre de 2015

Dos o tres novelas ejemplares cervantinas y noticias de nuestras lecturas.

Portada de la primera edición de las Novelas ejemplares de Cervantes (Juan de la Cuesta, 1613).
Los más antiguos visitantes de La Acequia y los seguidores de este Club de lectura saben que nuestra reunión para leer juntos se fundó un jueves 24 de abril de 2008 con una locura: la primera lectura colectiva completa del Quijote de Cervantes en la que se usaban las herramientas de la web 2.0. De aquello queda el testimonio como guía permanente del Quijote en este enlace. De ese tiempo parte la idea de que de vez en cuando debíamos volver a Cervantes, cosa que me habéis reclamado algunas veces. Algo así hicimos cuando leímos el curso pasado el Quijote de Avellaneda. Y ahora regresamos del todo a don Miguel con la propuesta de lectura de alguna de sus novelas ejemplares.

Entre todas las posibles he seleccionado tres que, en realidad, son dos: El licenciado vidriera y El casamiento engañoso y coloquio de los perros. Digo que son dos porque, como veremos, El coloquio de los perros, que se suele leer por separado no es una novela independiente sino una novela dentro de otra -El casamiento engañoso- y si las leemos por separado, como tantas veces se hace, no entenderemos ni la una ni la otra y se nos escapará la habilidad técnica de Cervantes. Se puede plantear, incluso, que leer por separado El coloquio de los perros entraña una traición a Cervantes: este jamás escribiría una fábula así. Todo lo contrario: juega con mucha ironía y un tanto de burla con las características de las fábulas en las que hablan los animales.

Podría haber elegido cualquier otra, pero os propongo El licenciado vidriera por el tratamiento de la locura y sus muchas similitudes al Quijote aunque con otro final, mucho más amargo aunque no lo parezca. Y El casamiento engañoso y coloquio de los perros por su burla contra las costumbres de una sociedad hipócrita. Ambas, además, suponen un ejercicio literario de primer orden. Como veremos el próximo jueves, la forma más adecuada de enfocar el estudio de estas novelas ejemplares es la de tomarlas como propuestas de renovación de los géneros narrativos del momento. Cervantes recoge las modalidades novelísticas más en boga en su tiempo y las revienta desde dentro: cumple los parámetros iniciales para provocar desde el interior de ellas mismas su superación. Después de pasar por sus manos estos géneros ya son otra cosa.

Pero de todo esto hablaremos el próximo jueves, por ahora busquemos disfrutar con la habilidad cervantina, su burla de las hipocresías sociales y sus guiños literarios.


No es difícil hallar buenas ediciones de las Novelas ejemplares cervantinas en el mercado. Por suerte, disponemos de muchas ediciones críticas dirigidas al público académico que pueden ser también usadas por los lectores no expertos y que están disponibles a buen precio.  Estos textos son también accesibles en buenas ediciones electrónicas en abierto que pueden hallarse en el más que recomendable portal dedicado al autor en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en este enlace.

Noticias de nuestras lecturas

Carmen Ugarte explica El licenciado vidriera a partir de un solo refrán que da la clave para la comprensión de la lección moral -mejor, vital- que se encierra en ella. Os recomiendo que no os perdáis su entrada


Gelu afronta el comentario de El licenciado Vidriera como suele, resaltando las frases importantes, ilustrándolas y poniendo de relieve la capacidad cervantina para describir el viaje junto a los protagonistas.

Myriam Goldenberg comienza sus aportaciones de este curso con un estudio sobre una de las causas del trastorno mental del protagonista de El licenciado Vidriera. Sus problemas con la forma de enfocar la intimidad y la relación con la sociedad del momento.

Pancho comienza, como debe, por el inicio: el prólogo. Nos pone de forma ingeniosa frente al autor a la hora de escribirlo, con lo cual comprendemos mejor sus razones y nos deja a las puertas de los textos para que podamos entenderlos mejor.

Mª Ángeles Merino también comienza la lectura de las Novelas ejemplares por donde se debe: por el prólogo. Y para ello se saca de la imaginación un verosímil e ingenioso diálogo entre Lope de Vega y Avellenada...

Kety nos devuelve al mundo quijotesco en dos entradas. En la primera da cuenta de un su encuentro con un amante del Quijote y en la segunda sobre las celebraciones en Alcalá con motivo de la conmemoración del nacimiento de Cervantes.


Diego Fernández Magdaleno resume sus impresiones sobre el encuentro con los lectores del club el pasado viernes. Os recomiendo la lectura de esta cariñosa entrada en su blog.

También Luz del Olmo nos cuenta sus impresiones de aquella inolvidable velada para todos los que pudimos asistir.



Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os  agradezco que me lo comuniquéis.

lunes, 5 de octubre de 2015

Inauguración del curso del Club de lectura con la presencia de Diego Fernández Magdaleno.

Diego Fernández Magdaleno. Fotografía de Amalia Trujillo.
El pasado viernes día 2 de octubre inauguramos oficialmente el curso en el Club de lectura de La Acequia y de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos. El encuentro tuvo lugar en el Auditorio de la Fundación Caja Círculo de la calle Julio Sáez de la Hoya de Burgos. Tras la inauguración del acto por parte del Presidente de la Fundación que tan generosamente nos acogía y del Presidente de la Asociación, mantuve un coloquio con Diego Fernández Magdaleno que resultó muy interesante para conocerlo como persona, como músico y, especialmente, como escritor, que es lo que nos congregaba allí como club de lectura. Durante el mes de septiembre hemos leído El tiempo incinerado, su diario escrito en el año 2004. Es la primera vez que en el club leemos un diario y ha resultado una experiencia provechosa. Este diario de Fernández Magdaleno contiene los requisitos del género. Parte de una fecha -sin ella, como bien dijo el autor, no hay diario posible- y resume o evoca el día a partir de un punto concreto: una lectura, una persona, una noticia, un acontecimiento, una reflexión. Fernández Magadalno constató lo que ha cambiado desde la escritura de este diario. Aunque se reconoce en él hoy se percibe menos tajante en las afirmaciones. Es verdad, la escritura de un diario no solo ayuda a ordenar el día y dejar constancia de las impresiones. La escritura de un diario supone, por el propio acto de la escritura, la evolución de quien escribe. Sería ciertamente peligroso que siempre fuéramos los mismos que habitan nuestro pasado. No es el caso de Diego Fernández Magdaleno.

Pero el diario es algo más. Es el testimonio de una época -gracias, precisamente, a las fechas- y a unos hechos biográficos del autor. El diario se diferencia de las memorias precisamente en que no es lo exterior lo que protagoniza el texto pero en él quedan reflejados los impactos emocionales o ideológicos que las cosas provocan: un atentado terrorista, una circunstancia de  actualidad, la enfermedad o la muerte de un ser querido. Leer las reflexiones que alguien como Fernández Magdaleno escribe sobre estos acontecimientos siempre resulta interesante. El autor reflexiona sobre eso y nos deja ver un mundo interior como escritor -Fernández Magdaleno afronta la escritura diarística desde su condición de artista- pero también como persona a la que los sucesos históricos o personales no dejan indiferente. Resulta siempre interesante comparar con lo que nosotros pensamos o sentimos en las mismas circunstancias.

Hay otra faceta más en este diario. En él constatamos desde la estética artística a la que se suma el autor como pianista (y como pianista especializado en la música contemporánea) y escritor y sus reflexiones sobre su condición profesional de músico -es muy acertado lo que dice sobre los gestores culturales-. El núcleo de relaciones con otros artistas, sus lecturas, sus impresiones sobre el arte van expresándose a lo largo del año. Y también sobre la misma condición de la escritura del diario.

Tras las intervenciones interesantes de los lectores allí presentes y las respuestas a sus preguntas de Fernández Magdaleno, este nos brindó un breve recital de piano. Los que allí estuvimos tuvimos el privilegio de escuchar una selección de piezas que el autor hubiera querido que su padre escuchara hoy. La reunión en el mismo acto de estas dos facetas de la personalidad pública del autor -escritor y músico- contribuyó a que pudiéramos comprender mejor ambas, que son parte de una misma forma de enfocar el arte. Todo un privilegio que recordaremos.


Paco Cuesta resume sus impresiones sobre el acto en esta entrada de su blog.
María Ángeles Merino ha publicado una amplia reseña del acto, que me evita resumirlo aquí y que podéis encontrar en su blog.

Quiero recordar que esta semana comenzamos con el comentario de las dos novelas ejemplares cervantinas que nos ocuparán las próximas semanas: El licenciado vidriera y El casamiento engañoso y coloquio de los perros. Como sabéis, en el club alternamos un autor clásico con un autor contemporáneo. Podéis ver la información y las lecturas iniciales de este curso en este enlace.

Apertura del acto, con Diego Fernández Magdaleno, el Presidente de la Fundación Caja Círculo y el Presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos. Fotografía de Mª Esperanza Martínez.

En el coloquio. Fotografía de Amalia Trujillo.
Antes de la inauguración. Fotografía de Mª Esperanza Martínez.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Desde lo cercano en El tiempo incinerado de Diego Fernández Magdaleno, noticias de nuestras lecturas y anuncio de la inauguración oficial del curso en el Club de lectura.


El sábado 18 de diciembre, Diego Fernández Magdaleno anota en su diario:

Respondo negativamente a nuevas posibilidades profesionales. No sé si es real el valor que le doy a vivir en Medina de Rioseco, a no modificar mis hábitos y seguir naciendo la vida de siempre. Luis García Vegas [su representante] apoya mi postura: me conoce lo suficiente como para pensar en lo que verdaderamente me interesa, no en lo que él haría en mi lugar.
Es bien sencillo: quiero dedicarme a tocar la música que me importa, a leer los libros que convierten el mundo en una pasión inagotable y estar cerca de las personas sin las que todo esto perdería su más elemental sentido.

El autor expresa así las claves de una decisión personal. No levantará su casa para perseguir una carrera profesional más exitosa si eso le aparta de la raíz de su existencia. Escribe sobre el mundo y se compromete significativamente contra los dictadores de cualquier signo, contra las injusticias y a favor de la educación como una de las claves de la mejora del ser humano y de la responsabilidad del gestor de la cosa pública. Hasta Rioseco le llega el mundo por las noticias y los libros, también por sus viajes. Pero su hogar está en la villa castellana y allí construye su mundo de estudio constante, de lectura y escritura. Desde allí teje su mundo lleno de amigos -Luis Ángel Lobato, Jesús Capa, Gonzalo Franco...- y de familia, un mundo que lo sostiene. También con el paisaje. Así los paseos por sus calles y por los alrededores. Un paisaje en el que se juntan el presente y el pasado. Al final del año, la muerte de su abuela Amparo dispara el recuerdo de la casa en unos párrafos llenos de lirismo que parten de lo más sencillo, expresado tan directamente que sitúa al lector en el mismo lugar que describe: 

Hoy [26 de diciembre] ha caído la primera nieve de este invierno y ha cubierto el corral de la casa de mi abuela. Cuando era niño, disfrutaba jugando allí a la vez que adivinaba los secretos del desván. Subíamos a escondidas (...). Baúles desordenados, libros, periódicos y centenares de partituras, muchas elas, copiadas a mano por mi bisabuelo Toribio.

La secuencia del recuerdo es un prodigio de escritura. La primera nevada le lleva al corral de la abuela que lo traslada a su infancia y de allí a los secretos del desván, que desata el resto de la memoria en un ejercicio hacia dentro, hacia lo que le hace ser su presente. La evocación termina trayéndonos brúscamente hacia el momento de la escritura con uno de los deseos que su abuela expresaba cuando se acostaban los tres hermanos en la misma alcoba de su abuela:

como que fuera yo quien le bajase los párpados cuando muriera.

En la vida de una persona hay muchas oportunidades de ver el mundo, pero este solo puede comprenderse profundizando en aquello que le ha dotado de la mirada adecuada y le ha construido su propio mundo, del que siempre se está acompañado y que explica su comportamiento diario.

La obra puede ser difícil de encontrar, pero he podido reservar ejemplares para los lectores del club de lectura. Los que participan en su formato presencial (mantenido por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos) recibirán por correo electrónico las instrucciones para hacerse con un ejemplar. El resto de los lectores pueden hacerse con un ejemplar escribiendo a felipe@lfediciones.com identificándose como seguidores del Club de lectura de La Acequia. Hago la observación de que se trata de una ocasión única que no debe dejarse pasar: los últimos ejemplares de un libro agotado en la práctica -y del que he conseguido coleccionar un puñado para esta lectura concreta solo disponibles durante los próximos dos meses- de una gran personalidad de la música española. Se entregará por riguroso orden de petición hasta agotar los pocos ejemplares disponibles.

Noticias de nuestras lecturas

Mª del Carmen Ugarte analiza las reflexiones del autor sobre la enfermedad y la muerte, una constante que viene a detener el tiempo de las otras cosas.

Mª Ángeles Merino ha cogido el tono de este diario y acompaña al autor magníficamente en su desgranar de tiempo, enfermedad y meditación sobre las cosas.


Gelu resume, ilustra y comenta el diario de mayo a julio: todo un apoyo para quienes sigan estas lecturas.


Quien necesite saber la receta para terminar con una plaga de estorninos debe leer este comentario que Pancho le dedica a la novela de Torrente Ballester que tan buenos ratos nos hizo pasar cuando la leímos... y acaba con Gardel, ni más ni menos.

Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os  agradezco que me lo comuniquéis. 

Inauguración del curso en el Club de lectura


El viernes 2 de octubre se celebrará la inauguración del curso del Club de lectura de la Acequia y de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos. Tras la apertura del curso por el Presidente de la Asociación, Manuel Sancho, se celebrará el encuentro de Diego Fernández Magdaleno con los lectores. Tras un diálogo que mantendré con él se dará paso a las preguntas de los asistentes.

Al terminar, el autor ofrecerá un breve recital al piano con una selección de piezas. Le he pedido que elija aquellas que hoy le gustaría que escuchara su padre. Aquellos que hayan leído sus diarios (El tiempo incinerado, que nos ocupa y Razón y desencanto) y su poemario (El libro del miedo), comprenderán las razones de mi petición, a las que ha accedido el autor amablemente. Quiero resaltar el interés de este acto. Es el primero en el que se reúnen dos de las facetas públicas más interesantes de Fernández Magdaleno: es uno de los grandes pianistas europeos de hoy especializados en música clásica contemporánea y un escritor de mucho mérito. Este acto, por lo tanto, cobra un inusitado interés porque asistiremos a la conjunción de algo que el propio autor y músico entiende como partes iguales de una misma forma de entender el arte y la vida.

Quiero agradecer la colaboración en la organización de este acto de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, de la Fundación Caja Círculo -que nos cede el local y toda la infraestructura necesaria- y de Gestión Musical Lueno, la empresa que se ocupa de la representación de Fernández Magdaleno. Todos ellos se han volcado generosamente para que el acto del día 2 resulte inolvidable.

El acto tendrá lugar el viernes 2 de octubre a las ocho de la tarde, en el Auditorio que la Fundación Caja Círculo tiene en la calle Julio Sáez de la Hoya, en Burgos.

La entrada es libre hasta completar el aforo.

Se ruega encarecidamente que no se grabe en ningún soporte el recital del pianista.

En la sala estarán disponibles para el público los pocos ejemplares que quedan de las ediciones de las obras del autor.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Reducir a escombros los sofismas como forma de entender la educación y la sociedad en El tiempo incinerado de Diego Fernández Magdaleno y noticias de nuestras lecturas, con anuncio de la inauguración oficial del curso.




La entrada del viernes 11 de junio termina con esta frase: "Volar este edificio de barro es mi utópico objetivo: reducir a escombros los sofismas". Se refiere el autor a los lugares comunes y dogmas con los que se suele sembrar la educación de nuestros jóvenes. En varias ocasiones se siente muy preocupado por esta cuestión. A lo largo del diario es una referencia constante su quehacer docente pero no solo. Fernández Magdaleno se muestra agradecido a sus maestros como parte de una cadena que no debe ser rota. Se entiende que a sus buenos maestros, en especial a su profesor de piano, el gran intérprete Miguel Frechilla. De él aprendió algo que explica tanto al maestro como al discípulo: "amar la música sobre todas las cosas de este mundo". Y en esta frase se encierra muchas de las claves de este diario. Amar la música es el estudio constante, el perfeccionamiento de la técnica pero también una visión del mundo. De ahí nace también su constante defensa de la música y de su práctica profesional, incluso la denuncia del abandono institucional y social en que se la tiene en España.

Esta actitud del discípulo y docente que cuestiona los dogmas se extiende en Fernández Magdaleno más allá de las clases, es una forma de entender la vida. El 17 de febrero se reúne con un grupo de jóvenes y hablan de política. Constata cómo conciben la vida de forma mecánica: "Han caído en la trampa de la ética dominante, que se ha impuesto como una epidemia. Tras la conversación, les sugiero algunas lecturas. Estoy satisfecho: se han ido con más dudas de las que traían". El autor concibe su responsabilidad social, una ética diferente a la dominante que le lleva tanto al desasosiego personal como a cuestionar todo dogma establecido y a luchar contra la ignorancia de los responsables públicos y de los pretendidos intelectuales que la exhiben sin pudor en sus declaraciones: "únicamente la estupidez reparte dogmas en el mundo".

Evidentemente, Fernández Magdaleno asume también la consecuencia inevitable de esta forma de comprender la vida. Tendrá que luchar contracorriente.

La obra puede ser difícil de encontrar, pero he podido reservar ejemplares para los lectores del club de lectura. Los que participan en su formato presencial (mantenido por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos) recibirán por correo electrónico las instrucciones para hacerse con un ejemplar. El resto de los lectores pueden hacerse con un ejemplar escribiendo a felipe@lfediciones.com identificándose como seguidores del Club de lectura de La Acequia. Hago la observación de que se trata de una ocasión única que no debe dejarse pasar: los últimos ejemplares de un libro agotado en la práctica -y del que he conseguido coleccionar un puñado para esta lectura concreta solo disponibles durante los próximos dos meses- de una gran personalidad de la música española. Se entregará por riguroso orden de petición hasta agotar los pocos ejemplares disponibles.

Noticias de nuestras lecturas

Mª del Carmen Ugarte comenta cómo en la segunda parte del diario la realidad reclama su protagonismo en el texto y el autor debe afrontarla.

Luz del Olmo glosa, en verso, el tiempo del diario cuando se detiene en esas horas largas de los hospitales...

Mª Ángeles Merino sigue ejemplarmente el discurrir de los días hacia la primavera, siguiendo el camino de la vida que embarca el diario desde la tragedia colectiva hasta la individual, soportable gracias a la escritura, la lectura y el estudio.

Gelu termina de resaltar las claves de la primera parte del Diario, ilustrándolas de tal manera que facilita mucho su comprensión. Y tiene certera visión en su comentario final.


En su nueva entrega de esta lectura, Pancho va de Gardel a Imperio Argentina para demostrar que el problema del disparate sucede cuando puede ser real, muy real.

Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os  agradezco que me lo comuniquéis. 

 Inauguración del curso del club de lectura

La inauguración oficial del presente curso del Club de lectura tendrá lugar el próximo viernes día 2 de octubre a las ocho de la tarde. El acto, que se celebrará en el Auditorio de la Fundación Caja Círculo de la calle Julio Sáez de la Hoya de Burgos, contará con la presencia de Diego Fernández Magdaleno, el autor del título que comentamos en estas primeras semanas del curso, El tiempo incinerado [Diario, 2004]. En el encuentro con los lectores, tras comentar la obra, Fernández Magdaleno interpretará al piano unas piezas con un significado especial para él. Es una ocasión excepcional para contar entre nosotros con un músico y un escritor de tanto relieve. Esperamos contar con los participantes de este Club de lectura tanto en su formato presencial como virtual y de todos los lectores de este espacio, además de todos los amantes de la lectura y de la música. El acto está abierto al público en general hasta completar el aforo. En próximas entradas daré cuenta del programa completo de este acto auspiciado por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos.

jueves, 10 de septiembre de 2015

La vida en fragmentos en El tiempo incinerado de Diego Fernández Magdaleno y noticias de nuestras lecturas


El diario son fragmentos de una vida seleccionados por el autor. Cuando se publica, son los fragmentos que que el autor quiere darnos a conocer. Entra dentro del pacto autobiográfico la honestidad pero esta no es contraria a la ocultación, a la elipsis o a la reserva de la intimidad. Muchas veces es más interesante el silencio que se halla entre las páginas o la forma indirecta de abordar los asuntos que han acontecido en el día que indica la fecha de cada entrada del diario. En realidad, en un diario con intención literaria no podemos entender lo que se dice en un día concreto sin haber leído todo el volumen.

El día 1 de enero de 2004 arranca el texto de Fernández Magdaleno de esta manera: Comienza el año con una llamada de Josep Soler. No nos lo imaginamos así: el año comenzaría -es un suponer- con la alegría tras las campanadas y las uvas con las que se atragantan las familias españolas, con los abrazos a los que están presentes y la añoranza de los ausentes, con las llamadas del amigo íntimo o el familiar que no ha podido acudir. El autor se levantaría a la mañana siguiente pensando en la comida de Año Nuevo, junto a sus seres queridos. Pero Fernández Magdaleno anota: Comienza el año con una llamada de Josep Soler. Es toda una declaración de intenciones. Estamos ante el diario de un artista, de un músico y escritor. Y para él lo primero del año 2004 es la llamada del gran compositor y amigo. El lector entra, pues, desde el principio, en un diario que expone sus condiciones y que no renuncia a ellas en ningún momento. Es el diario de un artista y gran parte de las anotaciones se remiten a esta condición de una manera en la que el lector podrá hacerse una idea de la poética de Fernández Magdaleno (de esto hablaremos en otro momento). De la misma manera expone todas las otras cosas: la actualidad que comenta, la actividad profesional, las lecturas, la relación con los amigos. Incluso cuando reflexiona sobre la muerte en esa frontera entre el sueño y la vigilia la condición inicial del diario artístico le lleva a componer un magnífico microrrelato que podríamos llamar Thomas Bernhard en Belmonte de Campos (texto del lunes 9 de febrero). Muchas de las entradas tienen esta densidad literaria: el autor toma un incidente o un pensamiento del día y a partir de él construye una historia para esclarecerlo con la profundidad de lo artístico. Queda el componente inicial, pero sublimado (iluminado y elevado a lo universal) por el ritmo de lo poético.

Incluso en el momento en el que la realidad más dura asalta la rutina diaria -esa zozobra incomprensible que incinera la vida-, Fernández Magdaleno la trasciende pero no para evitarla sino para darle más luz, mayor profundidad en la mirada. Llega el 11 de marzo de 2004, día de los atentados terroristas en Madrid que causaron tantos muertos y tantas convulsiones políticas. Y el autor no anota, no necesita anotar, el motivo fundamental del día y lo aborda con una elipsis:

   Madrid, es, en estas horas, una reproducción exacta del infierno. Poco es posible decir, pese a que el día está lleno de llamadas (mi familia, Guillermo González, Miguel Huertas, Manuel Bocos, Carmen Domonte, Josep Soler, Rubén Ramiro, Luis García Vegas, Belén González, José-Ramón Echezarreta...). Antes de acostarme, escucharé el Officium Defunctorum de Tomás-Luis de Victoria.
   ¿Qué puedo hacer?

Otros autores de diario abordarían el tema directamente, dirían dónde estaban en el momento de los atentados, comentarían las noticias y lo que se dijo o no se dijo. Fernández Magdaleno necesita la escritura para ordenar el mundo con el desasosiego. Y en su forma de escribir la alta tensión de lo poético. En su texto sabemos exactamente todo sin que se nos narre: Madrid se había convertido en un infierno, la familia y los amigos estaban nerviosos por si a él le hubiera ocurrido algo, su estado anímico le lleva a elegir una pieza musical concreta y termina con esa pregunta que no es retórica sino que desvela mejor que mil palabras lo que sentía en ese momento, la impotencia del que no puede hacer nada ante tanto dolor. Esta es la clave estética de todo este diario, de la escritura y de la concepción de lo artístico en Fernández Magdaleno, que no le impide cerrar la tragedia con la pregunta del lunes 15 de marzo, llena de compromiso. Porque ambas cosas no son incompatibles sino que este nace de todo lo anterior.

La obra puede ser difícil de encontrar, pero he podido reservar ejemplares para los lectores del club de lectura. Los que participan en su formato presencial (mantenido por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos) recibirán por correo electrónico las instrucciones para hacerse con un ejemplar. El resto de los lectores pueden hacerse con un ejemplar escribiendo a felipe@lfediciones.com identificándose como seguidores del Club de lectura de La Acequia. Hago la observación de que se trata de una ocasión única que no debe dejarse pasar: los últimos ejemplares de un libro agotado en la práctica -y del que he conseguido coleccionar un puñado para esta lectura concreta solo disponibles durante los próximos dos meses- de una gran personalidad de la música española. Se entregará por riguroso orden de petición hasta agotar los pocos ejemplares disponibles.

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino enumera y describe los motivos de la zozobra y el insomnio relatados en el Diario, esas cosas que tejen la vida.

Paco Cuesta se interroga sobre el género de esta obra y cómo el Diario puede o no ser novela, así como sobre las obsesiones y el hilo principal que lo sostiene. Una certera entrada.

Sobre el silencio y los motivos artísticos reflexiona Gelu en su excelente e ilustrado resumen y comentario semanal de la obra de Fernández Magdaleno.

Luz del Olmo aborda el texto de Fernández Magdaleno desde la presentación directa del escritor ante esas páginas en las que nos desvela lo que de verdad le importa.

Mª del Carmen Ugarte se impulsa en el texto de Fernández Magdaleno para acercarnos a Virginia Woolf desde su propia experiencia, pero primero debate de forma muy inteligente sobre el uso de la segunda persona en el diario.


Pancho nos devuelve al mundo extraño y, a la vez, cotidiano, de Torrente Ballester con su decimocuarta entrega sobre esta novela que tanto nos hizo disfrutar. Ahora, con unos niños saliendo de alambiques y terminando con Sabina. Solo Pancho puede lograrlo. Su siguiente entrada es un buen ejemplo de cómo Torrente Ballester construía este relato desde el exceso teñido de un costumbrismo que lo ataba a la verosimilitud. Pancho lo retrata a la perfección.

Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os  agradezco que me lo comuniquéis. 

En este enlace puede encontrarse la información del curso, el listado de las primeras lecturas y la forma de participar tanto en el formato virtual como en presencial.

Aviso: La inauguración oficial del curso se retrasa por problemas de agenda. No será finalmente el 25 de septiembre sino, previsiblemente, el viernes 2 de octubre. Avisaré aquí con tiempo suficiente. Todos los lectores de La Acequia, sigan o no estas lecturas, están invitados.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Comienzo del curso en el Club de lectura: El tiempo incinerado [Diario, 2004] de Diego Fernández Magdaleno y noticias de nuestras lecturas.


Escribir un diario es intentar ordenar la parcela del mundo a la que hemos asistido durante unas horas. El autor de un diario se explica el mundo a sí mismo. Intenta atrapar los hechos sustanciales, las emociones, los retazos de una conversación, las claves, en suma, que puedan orientarlo para comprender que ha sobrevivido durante una jornada más. A diferencia de unas memorias o de una autobiografía, el diario se escribe en casi presente y no debe tener intención de trascendencia: ni siquiera podemos estar seguros de vivir al día siguiente. De ahí también que los textos contengan una condición de fragmento apresurado con el que se quiere condensar lo que nos ha ocurrido.

Cuando el diario, como es el caso que nos ocupa, está escrito por un artista, el diario cobra también un nuevo significado. Diego Fernández Magadaleno es un pianista excepcional cuyo actividad se relaciona, sobre todo, con la música contemporánea española. En varias ocasiones me ha manifestado que concibe la escritura con el mismo sentido artístico con el que se sienta ante el piano. Y no encuentro mejor manera de comprender el ritmo de sus frases que habiéndolo oído tocar. La escritura de Fernández Magdaleno es tan brillante como su condición de pianista y nace de una misma manera de estar en el mundo.

Y así, el autor intenta comprender el tiempo vivido según se va quemando cada día, de ahí el título de este volumen. A veces ni eso, tan solo dejar constancia de alguno de los retazos vividos para intentar hallar en el mismo proceso de escritura una razón para evitar la desesperación que a veces pueden traernos los hechos que nos salen al paso cada día sin que podamos decidirlos nosotros:

No es detener el tiempo, no es narrar una vida la misión de este diario: es el desesperado intento por calmar la angustia de existir (quizá aumentándola), por borrar los engañosos reflejos que la conciencia derrama sobre los actos, muchas veces involuntarios, e indagar en su determinismo alienante.

En El tiempo incinerado están los fragmentos (un diario jamás es la totalidad de lo que nos sucede) que pueden ayudarle a armar un camino medianamente lógico al autor en la tarea de vivir. Este diario se inicia el jueves 1 de enero de 2004 y se cierra el viernes 31 de diciembre del mismo año. El autor anota cosas referidas a su profesión, a los amigos, las lecturas y la familia. Reflexiona sobre música, sobre el arte en general y sobre cuestiones de actualidad. Y profundiza hasta las mismas raíces de las cosas más importantes de un ser humano y en las emociones que nos despiertan. Dividido en tres partes irregulares (de enero a abril, de mayo a septiembre y de septiembre a diciembre), esta estructura tiene también la intención de ordenar el material, a la hora de publicarlo, para que pueda ayudarle a comprender lo vivido. Como si la vida pudiera tener un sentido o, al carecer de él, podamos contárnosla como si la tuviera.

Prologado por el poeta y profesor Antonio Carvajal a la manera de una carta dirigida al pianista Guillermo González, que fue quien le presentó al autor, este diario nos ocupará las próximas semanas. Carvajal interpreta este diario como una novela en la que al protagonista le impulsa, sobre todo, el amor y la creación artística. Puede tener razón. No hay otra forma mejor para afrontar la vida.

La obra puede ser difícil de encontrar, pero he podido reservar ejemplares para los lectores del club de lectura. Los que participan en su formato presencial (mantenido por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos) recibirán por correo electrónico las instrucciones para hacerse con un ejemplar. El resto de los lectores pueden hacerse con un ejemplar escribiendo a felipe@lfediciones.com identificándose como seguidores del Club de lectura de La Acequia. Hago la observación de que se trata de una ocasión única que no debe dejarse pasar: los últimos ejemplares de un libro agotado en la práctica -y del que he conseguido coleccionar un puñado para esta lectura concreta solo disponibles durante los próximos dos meses- de una gran personalidad de la música española. Se entregará por riguroso orden de petición hasta agotar los pocos ejemplares disponibles.

Noticias de nuestras lecturas

Comienza Mª del Carmen Ugarte con todo acierto su comentario del diario de Diego Fernández Magdaleno. En la primera página, todo ese mundo en el que nos vamos a sumergir es prácticamente desconocido para nosotros. El autor nos abre la puerta: ni él mismo sabe lo que le deparará el año.

María Ángeles Merino se enfrenta con el diario abriendo todas las puertas iniciales: la definición del tiempo y su densidad en este libro, las citas y referencias... para descubrir finalmente al ser humano que late debajo de estas páginas.

Luz del Olmo se empapa del ritmo de las frases del autor en este arranque del diario, bien adecuado para ese vídeo que enlaza en el que vemos al pianista ejecutando una obra de J. Soler.

Gelu comenta el diario seleccionando un puñado acertado de frases que pueden resumir su planteamiento inicial, así como una muestra de vídeos que no podéis dejar de ver.

Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os  agradezco que me lo comuniquéis. 

Anuncio del curso 2015-2016 en el Club de lectura



En este enlace puede encontrarse la información del próximo curso, el listado de las primeras lecturas y la forma de participar tanto en el formato virtual como en presencial.

jueves, 30 de julio de 2015

El tiempo incinerado de Diego Fernández Magdaleno: Primer título del próximo curso en el Club de lectura y noticias de nuestras lecturas anteriores.


El jueves 3 de septiembre comenzaremos el nuevo curso del Club de lectura que sostenemos en este espacio con la lectura de El tiempo incinerado [Diario, 2004] de Diego Fernández Magdaleno. Diego Fernández Magdaleno es uno de los grandes intérpretes de piano de música clásica contemporánea y un gran escritor. Dichas ambas cosas sin sombra de adulación: hay pocas ocasiones en las que se aúnen estas facetas con tanta calidad. Premio Nacional de Música en 2010 su currículum profesional habla por sí solo y sus libros se han agotado porque quien conoce este aspecto suyo los procura. Quien lea sus trabajos literarios y tenga la suerte de verlo interpretar al piano lo mejor de la música clásica contemporánea compuesta para este instrumento sabe, además, que aborda ambas cosas como si fueran la misma.

El tiempo incinerado es el diario escrito por el autor en el año 2004. Como tal, tiene anotaciones diversas: cuestiones familiares y profesionales, pensamientos, opiniones sobre temas diversos, amistad y reflexión, etc. Algunas de las entradas de este diario sobrecogen, otras hacen reflexionar, ninguna deja indiferente y todas ellas están escritas con un castellano sobrio y atractivo. Por sí solo, el manejo del idioma  hace que leer este libro merezca la pena.

La obra puede ser difícil de encontrar, pero he podido reservar ejemplares para los lectores del club de lectura. Los que participan en su formato presencial (mantenido por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos) recibirán por correo electrónico las instrucciones para hacerse con un ejemplar. El resto de los lectores pueden hacerse con un ejemplar escribiendo a felipe@lfediciones.com identificándose como seguidores del Club de lectura de La Acequia. Hago la observación de que se trata de una ocasión única que no debe dejarse pasar: los últimos ejemplares de un libro agotado en la práctica -y del que he conseguido coleccionar un puñado para esta lectura concreta solo disponibles durante los próximos dos meses- de una gran personalidad de la música española. Se venderá por riguroso orden de petición hasta agotar los pocos ejemplares disponibles.

Tendremos la suerte de contar con el autor en la inauguración oficial del curso, que tendrá lugar el día 25 de septiembre en Burgos y a la que podrá asistir el público en general. Más adelante daré a conocer los detalles del acto.

Mientras tanto, os deseo a todos un verano lleno de lecturas. Con un buen libro en las manos el mundo es siempre mejor.

Noticias de nuestras lecturas

Nueve palabras le bastan a Mª Ángeles Merino para resumir el curso de lecturas que cerramos ahora. Una entrada bien oportuna que no os podéis perder.

Gelu continúa con su resumen, ilustración y comentario de las Crónicas de la guerra de África de Núñez de Arce. No os perdáis su alegato final.

Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os  agradezco que me lo comuniquéis. Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.

Anuncio del próximo curso en el Club de lectura



En este enlace puede encontrarse la información del próximo curso, el listado de las primeras lecturas y la forma de participar tanto en el formato virtual como en presencial.