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jueves, 8 de mayo de 2014

Fórmulas para desarrollar la imaginación en Rosa-Fría, patinadora de la Luna, de María Teresa León y noticias de nuestras lecturas.


Uno de los logros más elogiables de esta colección de cuentos de María Teresa León es la manera en la que la autora reúne elementos propios de los cuentos infantiles tradicionales con las técnicas de vanguardia. Un modelo de escritura que ahora es natural en la narración infantil pero que por aquellos años era una novedad. María Teresa León reutiliza el mundo de la fábula -en la que no rige la verosimilitud realista-, lo conserva como parte esencial de sus cuentos. Un espacio que es reconocible para cualquiera que haya escuchado cuentos infantiles procedentes del folclore. También utiliza otros motivos con este mismo origen: canciones con un ritmo muy marcado, sartas en las que se enganchan hasta el infinito sucesos y que pueden ser la vertebración de todo el cuento, el camino como lugar de los hechos, las sorpesas con giros insospechados, etc.

Sobre este material coloca la autora con gran eficacia los elementos propios de la vanguardia que se ensayaban por aquellos momentos: el sin sentido, el choque entre la tradición y la modernidad para desajustar lo previsible para el espectador, el mundo onírico, la mezcla de personajes y temas de diversos cuentos con un fuerte contenido paródico, etc. Pero donde consigue mejores resultados con esta mezcla es cuando dispara la imaginación: una imagen, una metáfora, un sonido, le lleva a otro y así hasta que se construye todo un mundo de referencias cada vez más separadas del origen, que nos llevan a explorar espacios a los que no se puede llegar solo con lo tradicional-racional. El cuento de La tortuga 427 es un perfecto ejemplo de lo que digo. Imaginar a una tortuga como salvadora de la humanidad dispara la imaginación continuamente, cualquier cosa es ya posible. Esto también sucede en el espacio imaginado de El ladrón de islas o en el de El oso poeta.

Rosa-Fría, patinadora de la Luna es la primera colección de cuentos españoles que suman con este certero pulso tradición e innovación vanguardista para desarrollar la imaginación del receptor -infantil o adulto- con técnicas propias de la modernidad artística.

Noticias de nuestras lecturas

Gelu escribe su cuarta entrega sobre el libro de cuentos de María Teresa León, reseñando en este caso el cuento del Oso poeta. Eso sí, consigue introducir a Serrat...

Luz del Olmo acompaña a Rosa-Fría a los espacios de los cuentos para explicarlos de su mano...

Paco Cuesta escribe una excelente entrada que cuestiona muchas cosas. Bien documentada, además. Con una invitación a dejar de ser adultos de vez en cuando... Imprescindible.



Pancho, tras fijarse con mucha agudeza en las dudas de Aida sobre la forma final de la historia que documenta,  comenta las páginas finales de la novela de Laura Castañón, es especial la forma de tejer todos los relatos dispersos engarzándolos en la sorpresa final. No sé cómo lo hace Pancho, pero consigue que busquemos esa música final que pone -en este caso, Poveda, como si todo fuera un hallazgo casual...

Ahora leemos...



En mayo, El Sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratón (hay muchas y buenas ediciones disponibles, de calidad universitaria; también puede encontrarse gratis en una buena edición en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en este enlace).

Gelu nos facilita varios enlaces con los que podemos comenzar con éxito esta lectura. Entrada muy útil.

Mª Ángeles Merino vuelve por sus fueros en esta lectura y se pone a conversar con la protagonista de la obra, que bien le hace falta a la joven.



Y en el resto del curso...

Terminamos hoy con la lectura de Rosa-Fría, patinadora de la Luna de María Teresa León y comenzaremos la próxima semana con la obra de teatro de Moratíin. Os recuerdo los libros con los que cerramos el presente curso del Club de lectura, después de El sí de las niñas:

En junio, El río que nos lleva, de José Luis Sampedro (la mejor edición disponible, en la editorial Cátedra).

Después nos tomamos las vacaciones de verano. Recordad que, el primer título del próximo curso será la segunda parte del Quijote escrita por Alonso Fernández de Avellaneda tal y como explico en este enlace.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

jueves, 1 de mayo de 2014

Intertextualidad en Rosa-Fría patinadora de la Luna de María Teresa León y noticias de nuestras lecturas.


La mayoría de los cuentos folclóricos remiten a otros como un cuenco de cerezas. En el siglo XX, la renovación más interesante del cuento infantil para la modernidad literaria se dio a partir de cuentos que tomaban otros cuentos y los mezclaban y los llevaban a otros finales. Para ello, se cambia el sentido del argumento -haciendo entrar en un cuento personajes de otro, girando el inicial, etc.- o se trasforma el carácter de los personajes o sus acciones. Es un juego típico de la modernidad: el receptor cree conocer la materia pero poco a poco se ve sorprendido por las modificaciones: solo dejándose arrastrar hacia el nuevo espacio creado podrá disfrutar. Si la resistencia es fuerte, se rechazará el nuevo texto. La culminación de este juego retórico se ha dado en las películas de la serie Shrek -basadas en un libro de W. Steig de 1990-, pero este uso de la intelectualidad comenzó a caracterizar genéricamente la modernidad del cuento infantil en las priimeras décadas del siglo XX y María Teresa León es una pionera en España con su colección Rosa-Fría.

Aparte del juego estructural interno con las formas básicas de los cuentos folclóricos -lo vimos en el texto inicial del volumen pero se da también en otros-, se da de forma evidente en El gallo Perico, Flor del Norte y Juan Bobo. El primero es una recreación de Los siete cabritillos y el lobo, el segundo de Blancanieves y el tercero de varios cuentos populares en los que un bobo consigue engañar a todo el pueblo, que se creía más listo que él. En todos los casos, los cuentos iniciales quedan superados por la espiral imaginativa, la riqueza temática y, sobre todo, porque ofrece nuevas posibilidades a los receptores, que ya no tienen una única moraleja dentro de lo políticamente correcto. Esto es lo que pretende María Teresa León: ampliar el mundo de los cuentos infantiles, instalarlos en la modernidad y en una nueva forma de entender el mundo y las relaciones humanas. Y lo consigue.

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino continúa leyendo junto a su sobrina los cuentos de María Teresa León. En esta entrada le toca el turno a El oso poeta, tanto que escribe variación creativa del texto original...

Pancho ilustra y comenta con tino y poesía el cuento del pescador. Y, de paso, nos regala a Lole y Manuel. No te lo pierdas.

Luz del Olmo queda atrapada por el mundo de María Teresa León y recrea el encuentro de Rosa-Fría con la Tortuga 427 al inicio del Diluvio.

Gelu reseña, en el cuento Flor del Norte el terror y la violencia. No debe extrañarnos, son parte sustancial de los cuentos tradicionales.


Pancho -que es un maestro en llevarnos desde Asturias a Poveda- nos enlaza en su entrada sobre la novela de Laura Castañón el final definitivo de la felicidad familiar con el debate de la Memoria Histórica.

La próxima semana terminamos con la lectura de Ros-Fría, patinadora de la Luna de María Teresa León. Os recuerdo los libros con los que terminamos el presente curso del Club de lectura:

En mayo, El Sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratón (hay muchas y buenas ediciones disponibles, de calidad universitaria; también puede encontrarse gratis en una buena edición en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en este enlace).

En junio, El río que nos lleva, de José Luis Sampedro (la mejor edición disponible, en la editorial Cátedra).

Después nos tomamos las vacaciones de verano. Recordad que, el primer título del próximo curso será la segunda parte del Quijote escrita por Alonso Fernández de Avellaneda tal y como explico en este enlace.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

jueves, 24 de abril de 2014

La soledad del héroe cotidiano en La Tortuga 427 y noticias de nuestras lecturas.


Las fábulas que contiene Rosa-Fría, patinadora de la Luna son, como todos los textos de este género, pequeñas enseñanzas pero María Teresa León evita los convencionalismos morales de la sociedad burguesa y los invierte para buscar un punto de aproximación muy moderno. Dentro siguen los mismos miedos ancestrales que han ayudado siempre a vencer los cuentos infantiles (lo nocturno, la soledad, lo desconocido, etc.) pero la autora encuentra ángulos diferentes. Ya vimos lo que ocurría en el cuento inicial. La tortuga 427 es otro ejemplo. En esta narración, María Teresa León busca la perspectiva social de uno de los miedos más comunes de los niños: a quedarse solo, a no ser reconocido, a ser un inadaptado al que todos rechazan. La tortuga del título acude en representación de su dueño a una reunión social. La imagen inicial ya es rupturista: una tortuga común -es la número 427, ni siquiera se distingue en nada de sus hermanas- en medio de una reunión convencional de la burguesía de principios de siglo. La autora interviene para calmar al lector. no es extraño, entre nosotros viven y se mueven los animales aunque no los veamos. Esto puede consolar al lector pero no a la tortuga: hasta una rana imita a una señorita bien mejor que ella. Se siente fuera de lugar. Es una sensación común a la que muchas personas deben enfrentarse y que suele provocar un sentimiento de inferioridad y de culpabilidad puesto que lo más fácil es echarse la culpa a uno mismo de ser un inadaptado.

Esta tortuga guarda un secreto: fue ella la que salvó a la creación -hay un guiño inteligente entre creación y evolución en la narración- cuando ocurrió el diluvio universal puesto que Noé no sabía por dónde se andaba. La tortuga es quien avisa de que aquella lluvia es el diluvio y quien da la idea definitiva que salvará al mundo: como la madera para construir el arca se ha mojado, recurren a una ballena. Noé paga su idea olvidándola. Pero ese olvido no influye en la tortuga, que sigue fiel a su cometido. El verdadero premio que recibe es otro: al ser olvidada fuera de la ballena puede a los cambios de la naturaleza mejor que nadie. Esto es lo que le hace singular.

María Teresa León pone su mirada en la injusticia social que aparta a los inadaptados, a los que no saben sobresalir a pesar de ser los que salvan el mundo a diario con su esfuerzo. En esta vanguardia ya se vaticina la mirada crítica que conduce hacia la rehumanización, como en la perspectiva de género del primer cuento. Este es, sin duda, uno de los valores de esta antología de cuentos que debemos valorar más por la época en la que se publicó. Un giro de los cuentos infantiles hacia la modernidad tanto en el lenguaje como en la perspectiva temática.

Noticias de nuestras lecturas

Pancho escribe una prodigiosa entrada con todas las claves para comprender el cuento de la tortuga con el número 427. Atrapa desde la primera línea.

Myriam nos regala un cuento de niños bobos y sardinas para celebrar el Día del Libro a lo María Teresa León.

Paco Cuesta nos muestra la clave para descifrar estos cuentos: la metáfora que ilumina todo. Imprescindible.

Mª Ángeles Merino lee con su Aitana el cuento del lobo-lobo que acaba siendo un poco tonto. Una deliciosa entrada que os recomiendo.

Luz del Olmo nos lleva desde Rosa-Fría a las casas de su infancia. Una maravilla

Gelu comenta La Tortuga 427 y demuestra cómo estos textos nos pueden devolver a la infancia solo con palabras..



Pancho comenta cómo Laura Castañón va estructurando el andamiaje argumental de la obra y la importancia que tiene el diálogo en todo ello. Una buena aproximación a este aspecto de Dejar las cosas en sus días.

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jueves, 17 de abril de 2014

Vanguardia surrealista y perspectiva de género en Rosa-Fría, patinadora de la Luna de María Teresa León y noticias de nuestras lecturas


Bastaría el primer cuento de esta colección para convertir a María Teresa León en uno de los autores que mejor han cultivado el género en la literatura española. Gran conocedora de las fuentes clásicas, de las estructuras tradicionales y su desarrollo convencional desde el siglo XIX, María Teresa León introduce el cuento infantil en la vanguardia por el lugar más apropiado. Juega en Rosa-Fría, patinadora de la Luna con un personaje que parte de un soneto que Rafael Alberti publicó en Marinero en Tierra (1924), el poemario con el que consiguió el Premio Nacional de poesía y que lo convirtió en una de las voces poéticas más importantes de la nueva generación. De él debió llamarle la atención su modernidad: presenta Alberti un personaje femenino que es todo dinamismo, modernidad estética, en medio de un paisaje helado. Sobre ese personaje construye todo el relato. En ella se respeta, aunque no lo parezca en una primera lectura, una de las estructuras más tradicionales del cuento infantil: la protagonista sale de casa y debe realizar una hazaña en la que triunfa por su habilidad pero, sobre todo, por el cariño generado por su personalidad y comportamiento que le vale el apoyo de otros seres -en este caso, no humanos porque nos movemos en el mundo de la fábula- y objetos mágicos. Gracias a todo ello, sale victoriosa de la prueba en la que arriesga su vida y puede, finalmente, volver a su casa. Como en todos estos cuentos, se contribuye a superar temores universales. En el fondo, este cuento es uno más de los que cuentan ritos de iniciación, de paso hacia la madurez progresiva de los niños. Y aquí viene la habilidad de María Teresa León: comprende cómo el surrealismo le ofrece una oportunidad de renovar el género.

El temor a la noche -la oscuridad, la posibilidad de no despertarse, de no controlar lo que sucede cuando se está dormido- y a todos los seres nocturnos -ruidos, Luna, estrellas, animales, monstruos- es uno de los universales más extendidos en todas las culturas humanas. La vaca que entra por la ventana de la niña es una metáfora del tiempo inevitable que saca a la niña del refugio del hogar y la expone a los riesgos del mundo. Si el cuento trascurre en ese tiempo nocturno, nada mejor que el surrealismo para enfrentarse a lo onírico.

Sobre esa estructura tradicional tratada con la vanguardia surrealista pone María Teresa León ese personaje de Alberti con otra intención, una mirada de género. Protagoniza el cuento una niña, una niña que ya no está educada para ser una mujer convencional que espera en el hogar, sino que es deportista, campeona de patinaje y soñadora de trofeos, que es capaz de saltar por la ventana y arriesgar su vida y triunfar sobre todos los peligros que en la fábula se le enfrentan. Hay muchos felices hallazgos en este cuento, pero este es el principal de ellos.

Noticias de nuestras lecturas

Coro Entreaguas recrea con delicadeza el cuento de Rosa-Fría, la niña que subió a la Luna.

Gelu publica su primera entrada sobre la colección de cuentos de María Teresa León. En ella encontraréis el recuerdo a mi añorado amigo Juan Carlos Estébanez, gran conocedor de la obra de esta escritora.

Pancho comenta con sagacidad el origen del cuento de María Teresa y su dinamismo desde la perspectiva de la protagonista.

Mª Ángeles Merino comenta La tortuga 427 dialogando con su sobrina en una deliciosa entrada.

Myriam juega y se desata para comentar iluminándolo el cuento de La tortuga 427. Y le sale por Gardel.


Mª Ángeles Merino se arriesga con el chocolate y el veneno para comentar La saga/fuga y enlazarla con María Teresa León, un arriesgado ir y venir por el Vena.

Bastaría la cuarta entrega de Gelu sobre La saga/fuga para comprender el humor de Torrente y su capacidad de jugar con la materia narrativa y con el lector.


En su comentario de la novela, Pancho llega a un momento clave, cuando se junta la sexualidad y el inicio de la tragedia, un momento en el que todo se inclina hacia la destrucción del paraíso...

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jueves, 10 de abril de 2014

Aproximación a Rosa-Fría, patinadora de la Luna de María Teresa León y noticias de nuestras lecturas


María Teresa León es una de esas mujeres escritoras que por cuestiones de género no han tenido la relevancia que merece en la historia de la literatura española. No es solo que le perjudicara llegar al panorama cultural de España en un momento en el que los grandes nombres se sucedieron o que sufriera como tantos otros el destierro y el silencio durante la dictadura franquista sino que la labor intelectual de las mujeres de aquellos tiempos no ha sido suficientemente reconocida hasta hace relativa poco y eso ha impedido, por ahora, que su nombre figure en el lugar adecuado en los manuales de la literatura española de la primera mitad del siglo XX. Cultivó con brillantez el relato corto, la novela, la biografía, el teatro, el ensayo, el guion cinematográfico y la escritura autobiográfica. Además, tuvo una notable faceta en la gestión cultural o en la acción política. Como escritora, sigue la evolución general de aquellos tiempos desde el modernismo hasta la literatura del compromiso y el relato testimonial de lo vivido en tiempos tan convulsos.

En cuanto a la lectura que nos toca, María Teresa León escribió durante toda su vida relatos breves. Algunos de ellos están dirigidos a un público infantil de forma prioritaria, otros no. Es, sin duda, uno de lo escritores en español. más importantes en este género de la primera mitad del siglo pasado y contribuyó a la corriente que en aquellos años hizo del relato breve un género considerado literariamente. Comenzó escribiendo cuentos intantiles de tono realista, neorromántico o modenista en los que ya se percibía un aire nuevo en cuanto a los argumentos y la perspectiva femenina. Aquellos cuentos se publicaron primero en las páginas de la prensa local para reunirse posteriormente en dos volúmenes: Cuentos para soñar (1928) y La bella del mal de amor (1930). Las circunstancias personales y su marcha a Madrid le pusieron en contacto directo con las formas nuevas artísticas, sobre todo con el Grupo del 27. De aquí surgió un cambio de estilo para profundizar en la vanguardia y de este proceso surgió el que posiblemente sea el mejor tomo de cuentos vanguardistas españoles: Rosa-Fría, patinadora de la Luna, cuyo título hace referencia al primero de los cuentos, que toma el personaje de un poema de Rafael Alberti.

Inicialmente el libro está dirigido a un público infantil, pero esto no debe hacernos huir de él sino todo lo contrario. Precisamente por eso, en él podremos apreciar mejor que en ningún otro sitio las técnicas propias de la vanguardia. Curiosamente, cuando uno abre sus páginas ve, desde el inicio, la radical modernidad de los textos, que siguen aún plenamente vigentes y podrían publicarse hoy como novedad editorial. De hecho, gran parte de la literatura infantil que se publica es exactamente lo que María Teresa León hizo en 1934. No es necesario ser un niño para disfrutarlo, pero sí conservar dentro de cada lector las ganas de juego con la literatura y la capacidad de sorpresa que nos depara la imaginación.

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino comparte la narración de Rosa-Fría con sus sobrinas. Son los niños los que mejor pueden comprender este cuento onírico que ayuda a superar todos los miedos.

Pancho escribe una introducción a la lectura de esta obra que os recomiendo: os hará desear abrir el libro.

Coro Entreaguas descubre la raíz de esta lectura: descubrir de nuevo el placer de leer, como cuando éramos niños.



Mª Ángeles Merino, que ha decidido leer a pequeños sorbos La saga/fuga, tras descubrir las razones de la lucha por las hembras entre celtas y godos llega al consolador a vela para los godos... con fabricación catalana...

Paco Cuesta nos ayuda a leer bien el título de la novela de Torrente para que no nos llamemos a engaño: todo está ya en él y es parte fundamental de la obra al explicarnos su perspectiva.

Myriam nos guía en la lectura que debemos hacer del narrador/protagonista J.B.. Una ironía de Torrente con la que juega bien nuestra Myriam.

Gelu publica la tercera entrega sobre el libro de Torrente: allí encontraréis enlaces de interés, selección de frases y la famosa nota del censor.


Pancho publica su décima entrega sobre la novela de Laura Castañón. En ella se encuentra el comentario de uno de los aciertos narrativos de la obra: la mirada infantil sobre las tragedias familiares en la escritura de un diario.

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jueves, 3 de abril de 2014

Identidad y fuga de J.B. como juego narrativo musical, noticias de nuestras lecturas y anuncio de la próxima.


La saga/fuga de J. B. termina en scherzo y fuga. Torrente Ballester ha jugado durante toda la novela con estos conceptos y estructuras musicales. La fuga es la clave para comprender la destrucción de la identidad de J.B. o, mejor dicho, su multiplicidad. Al final, todo se lleva al scherzo, es decir, a la broma. Estos términos musicales nos dan, por último, el tono de la novela: el juego con todas los elementos fundamentales de la narración. Recordemos que Torrente Ballester escribió un estudio sobre la gran novela cervantina en el que veía esto mismo:  El Quijote como juego.

En efecto, en La saga/fuga de J.B. todo debe interpretarse así: el narrador, la materia misma de la narración, el espacio, el tiempo. Y, por supuesto, la relación con el lector. Quien no se haya dejado arrastrar por este sentido del juego -inteligentemente despiadado porque no da respiro al receptor- no habrá disfrutado de la novela, es más, no habrá pasado de las primeras páginas. En esta novela, Torrente pide un lector cómplice, que se deje llevar en las digresiones y saboree cada una de las bromas en las que se dinamita el género novela y se parodia toda la renovación formal de la narrativa de los años sesenta y setenta. No hay piedad para el lector tradicional: cuando parece que le cuenta una cosa cambia de tiempo o de tono narrativo o la identidad del personaje; lo verosímil se hace inverosímil y viceversa; el orden se convierte en caos y el caos se ordena; alguien construye un monumento tubular incomprensible mientras que otros se toman en serio la actualización de la Tabla Redonda.

Al final, en la coda -que es un término también tomado de la música- J.B. se comprende en todas sus identidades y tiempos y terminan reencontrándose con todos los que fue y es, es decir, con toda la ficción y realidad. Y en ese momento comprende que debe abandonar la misma narración que lo sustenta. Acompañado de Julia busca una grieta y salta mientras el espacio en el que nos hemos movido durante seiscientas páginas se eleva y aleja. La comprensible duda que nos asalta es si hemos abandonado el delirio fantástico de la ficción para llegar a la realidad o si hemos abandonado la realidad porque nos resultaba incomprensible. No es lo mismo, por supuesto. Y eso lo sabía bien Torrente Ballester, que esta novela no hace más que explorar esa franja entre lo que es, lo que pudo ser y todas las formas de narrarlo o inventarlo. Que el lector elija.

Noticias de nuestras lecturas

Con total agudeza, Paco Cuesta da con la clave de lectura de todo lo que hay en la obra de Torrente Ballester. Solo partiendo de aquí puede uno reconciliarse con la historia y disfrutarla.

Gelu se anima con La saga/fuga y nos regala una selección de enlaces y música con los que ilustrarnos y escribe su segunda entrada sobre la novela de Torrente Ballester con muestras de libros y un encaje sorprendente de Amacio Prada.

Luz del Olmo juega en verso metafórico y metaliterario con J.B. Un placer.

Entre bromas y veras, Myriam nos lleva divertida al terreno de La saga/fuga...

Mª Ángeles Merino, que tanto temor tenía a esta novela, acaba iluminándola en todas sus partes, hasta por los tubos y las digresiones...

Pancho termina por dar la razón a J.B.-Torrente: es difícil arrojar a un canónigo y por eso hay que armarse de ironía y juego hasta en las fotos con las que bien ilustra su divertida entrada.

Mª del Carmen Ugarte acierta al esclarecer la mezcla de tonos que hay en la novela de Torrente Ballester. Os recomiendo esta entrada.


Myriam, tras analizar minuciosamente el personaje de Andrés Braña en una entrada imprescindible para esta lectura, termina su magnífico análisis psicológico de los comportamientos y relaciones de los personajes de Laura Castañón, en esta entrada dedicándose a los secretos que oculta la figura paterna y su implicación en personajes y lectores.

Pancho analiza cómo se mantiene el interés por los personajes en la obra de Laura Castañón y cómo contribuye a ello el mundo epistolar digitalizado...

En abril leemos Rosa-Fría, patinadora de la Luna 
de María Teresa León


En abril cambiamos de obra y de género para leer la colección de cuentos Rosa-Fría, patinadora de la Luna, de María Teresa León. Una delicia que no os dejará indiferentes y que podéis disfrutar a cualquier edad. Servirá para desengrasar de La saga/fuga de J.B.... La dinámica, ya la sabéis, la de siempre: cada jueves publicaré una entrada en La Acequia y podéis sumaros en silencio, comentando en esas entradas, en vuestros blogs o en la página de Facebook del Club de lectura.

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jueves, 27 de marzo de 2014

El disparate y la digresión como forma narrativa en La saga/fuga de J.B. y noticias de nuestras lecturas


Abramos cualquier página de La saga/fuga de J.B. al azar. En ella, sea la que sea, lo primero que apreciaremos es que partiendo de un lugar podemos llegar a cualquier otro sin saber, en principio, cómo nos ha traído el autor hasta él. Del monólogo de José Bastida podemos esperar que comience relatándonos la crónica de lo vivido por él en una ciudad cuyo reconocimiento oficial es negarla. Nos planteará sus dudas y comenzará a aducirnos lo que él sabe y lo que documenta en la prensa local o en la revista erudita elaborada por una extraña sociedad del municipio. Todo ello no hará más que sembrar más dudas que le llevan a la raíz de las leyendas fundacionales y la memoria oral que lo mismo le llevan -de J.B. en J.B.- a miles de años antes que a la francesada o a la reciente Guerra civil. El tiempo juega entre la historia y la leyenda y comienza a datarse según la fundación de la Tabla Redonda que recrea en serio las leyendas artúricas, la construcción de un Monumento Tubular que crece anárquicamente o el número de J.B. del que se trate en ese momento.

El hilo narrativo -lo mejor es que lo hace con un estilo costumbrista que imita a veces el tono de zarzuela regional y a veces la parodia del discurso erudito-, sin que podamos detenernos, nos lleva en serio hacia los disparates que se hacen más verosímiles por esa mezcla en la que puestos a dudar dudamos de lo oficial antes que de lo extraordinario. Y entre disparates, la continua digresión: todo lo aludido (hechos, personajes) tiene sus líneas en el texto. Estas digresiones, que enojarán al lector que busque el argumento principal, son, por el contrario, una delicia para el que se demore en ellas: cada una de ellas es una perla, un pequeño relato o una teoría que a pesar de su extravagancia podríamos tomar en serio por la forma de ser presentada. No duda Gonzalo Torrente Ballester en jugar a la parodia de la crónica, la leyenda -incluso de lo más sagrado-, el relato periodístico, el discurso académico, las teorías del estructuralismo, el funcionalismo o los métodos psicológicos. Esta misma mezcla, disparate y digresión nos lleva de las creencias religiosas a la organización social del franquismo, de la Guerra civil y sus represaliados a una Gruta en la que puede ocurrir cualquier cosa, del sexo presentado con mucha ironía al tratado científico.

De ahí un consejo para los lectores de La saga/fuga de J.B. No lean este libro con prisas, no lo lean buscando seguir el argumento principal -que es mínimo- sino disfrutando de cada página en su más intenso disparate. De la caricatura y la parodia resaltan los tipos, las costumbres, la historia, las relaciones entre los seres humanos y sus necesidades y utopías. Pero, para eso, no lean con prisa y déjense llevar de digresión en digresión.

NOTA: Dado que el Club de lectura, en su formato presencial, se reúne el próximo día 8 de abril para comentar La saga/fuga, terminaré mis comentarios sobre esta novela en La Acequia el jueves día 3 para comenzar, la semana siguiente, con la lectura de la colección de cuentos de María Teresa León, Rosa-fría, patinadora de la luna. Sé que todos los participantes en estas lecturas agradecerán el cambio radical en el tipo de libro.

Noticias de nuestras lecturas

Si alguien quiere comprender cómo enfrentarnos a la novela de Gonzalo Torrente Ballester, debe leer esta entrada de Paco Cuesta, en ella encontrará las claves de cómo hincarle el diente.

Coro Entreaguas se fija en las mujeres de una novela tan masculina como La saga/fuga de J.B.. En esta entrada parte de Santa Lilaila de Éfeso y su corporeización en diferentes personalidades.

Pancho escribe una divertídisima entrada sobre la teorízación de Torrente Ballester a partir de la estructura social y los movimientos históricos derivados de la visión monocular, la binocular y el ojo virojo... Para no perderse esta deliciosa entrada.

Mª Ángeles Merino cuenta la conversión de J.B. en rubio y celta, cosa que en Galicia debería soprender menos, claro. Una divertida entrada.

Myriam se lanza a por La saga/fuga pegándose al estilo de Torrente Ballester. Divertido guiño que le hubiera gustado a don Gonzalo.


Pancho comenta el juego entre fuera y dentro del pueblo minero que se establece en la novela de Laura Castañón y que tanto afecta a los personajes.

Myriam continúa con el análisis psicológico de las relaciones entre los personajes de Dejar las cosas en sus días. En esta entrada, comenta la difíciles relaciones de Bruno -alguien incapaz de establecer sólidos lazos permanentes con nadie- con su familia. En esta otra, analiza cómo crece la relación afectiva entre Bruno y Aida a partir de imágenes proyectadas y palabras. En esta última, podemos hallar todas las claves de esta relación, condenada a hacer aguas y, a la vez, a mantenerse.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

jueves, 20 de marzo de 2014

Una provincia gallega inexistente y noticias de nuestras lecturas.


El inicio del Capítulo primero. Manuscrito o quizá monólogo de J(osé) B(astida) pone en evidencia toda la intención de Torrente Ballester en esta obra. Como dijimos la semana anterior, nos hallamos ante un juego mediante el cual se profundiza en el cuestionamiento de todas las claves de una narración: la figura del narrador, el género al que se adscribe, etc. En este primer capítulo el lector se encuentra en un territorio que profundiza en este juego. Para ello, Torrente potencia la herencia de Cervantes -el primero que se atrevió a tanto y que, por ello, crea la novela moderna consciente de sí misma- y parodia toda la renovación formal que podemos hallar en Cien años de soledad. Todo ello combinado con humor -La saga/fuga no puede entenderse sin este humor-. Como dijimos, no sabemos bien en qué género narrativo nos encontramos y el narrador no nos lo va a aclarar porque comienza a acumular elementos de muy diferentes procedencias en el texto -el relato más o menos convencional de los hechos, la memoria oral, la suma de anécdotas, la reconstrucción histórica y/o legendaria-. El lector que busque un hilo narrativo claro y sin sorpresas, se desesperará porque Torrente le va a exigir que juegue como él mismo lo hace, que no busque demasiado pronto la línea argumental y se deje llevar por las idas y venidas del texto y la acumulación de cosas.

Al principio de este capítulo, además del juego de nombres que cuestionan la identidad del narrador mismo (Bastida, Bastid, Bastide, Bastideira, Bastidoff) nos hallamos en un espacio que existe pero no existe. Con clave e intención cervantina, Castroforte del Baralla es la capital de una quinta provincia gallega cuya existencia ha sido negada por las autoridades españolas desde el siglo XIX. Torrente Ballester construye un espacio en el que ocurren cosas reales, históricas y reconocibles pero que para la historia oficial no existe. A partir de ahí todo es posible y, sobre todo, la introducción irónica y divertidísima de la leyenda en la historia, de un relato oral costumbrista y extravagante en unos datos históricos tan reconocibles como la Guerra civil -durante la que esta provincia se declara cantón independiente- o la postguerra. Todo ya es posible a partir de este cruce de elementos. Todo, como la existencia de una Tabla Redonda que parodia y actualiza la de los ciclos artúricos, elegida mediante votación y que tiene pero no tiene autoridad en el territorio o un juicio en el que los acusados de rebelión pueden argumentar que es imposible que juzguen a quien vive en un territorio que no existe (con lo que la propia fiabilidad de los acontecimientos históricos queda destruida). Con este guiño Torrente juega con Cervantes y García Márquez y los lleva a Galicia. De ahí nace el resto de la novela, de todo el cuestionamiento profundo del narrador, el espacio y el tiempo.

Noticias de nuestras lecturas

Coro Entreaguas se incorpora al Club de lectura con una entrada sobre la novela de Gonzalo Torrente Ballester en la que se encuentran todos los motivos para animarse con La saga/fuga de J.B. Bienvenida.

También se incorpora Mª del Carmen Ugarte, con una acertada aproximación al uso en la novela de Torrente Ballester de las expresiones populares.

Luz del Olmo nos sorprende con una inspiración-comentario-recreación muy de Torrente Ballester. Explica y amplía en verso a la vez que profundiza en el significado de la obra.

La tercera entrada de Pancho sobre la obra de Torrente llega con acierto a uno de los puntos más divertidos y socarrones de la novela: la Tabla Redonda, una creación paródica de la saga artúrica instalada en medio de la galicia franquista... impagable.

Mª Ángeles Merino escribe su entrada a partir de un interesante y eficaz juego entre Torrente y Cervantes. De ahí, a lo de que si existe o no esa tierra gallega...



Myriam comienza su análisis psicológico de los personajes de Dejar las cosas en sus días. Toca aquí a Aida y Bruno y su relación. Os recomiendo una lectura detenida.

Pancho comenta la forma en la que comienzan a desvelarse algunos misterios en la obra de Laura Castañón.

Avisos

1º.- La reunión del Club de lectura presencial se retrasa al martes 8 de abril, para dar lugar a leer con calma la novela de Torrente Ballester.

2º.- Os recuerdo que en abril leeremos el libro de cuentos Rosa-fría, patinadora de la Luna, de María Teresa León, en mayo la obra de teatro El sí de las niñas de Moratín (ambos muchos más breves que los dos últimos que hemos leído) y en junio -para finalizar el curso-, la novela El río que nos lleva de José Luis Sampedro.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber

jueves, 13 de marzo de 2014

De la alteración por la desaparición del Cuerpo Santo en La saga/fuga de J.B. de Gonzalo Torrente Ballester y noticias de nuestras lecturas


Las fases iniciales de La saga/fuga de J.B. contienen todas las claves técnicas del resto de la novela y haría bien el lector en estar atento para saber dónde se mete. En primer lugar, todo cuestiona el propio género, la novela, ampliándolo: es una narración que comienza en un Incipit con un tono peculiar, que sigue con una balada -que también se cuestiona a sí misma al ser calificada desde su título como "incompleta y probablemente apócrifa"- y continúa con un capítulo primero que se presenta como "manuscrito o quizás monólogo de J(osé) B(astida)"-. Las tres fases iniciales, por lo tanto, se problematizan desde su mismo título. Ni el Incipit lo parece, ni la balada es fiable y el capítulo primero ni siquiera sabemos si es narración o monólogo, memoria o monólogo. Gran parte de la complejidad de lectura se debe a este juego establecido por Torrente Ballester, un juego que fuerza los márgenes genéricos con mucho humor y socarronería.

La novela de Torrente Ballester se llama saga/fuga y parodia las antiguas narraciones épicas de sagas fundacionales de una nación -recordemos el ámbito galaico de esta novela y del mismo Torrente-, de ahí que se remonte a tantas generaciones. Por eso el Incipit comienza con la noticia del robo del Corpo Santo. Ante esa noticia lanzada al amanecer, a gritos, toda la gente se arremolina. Y esos todos son la gente del común, el sacristán, el sacerdote, el comisario de policía, el juez, etc. Todos ellos ocupan la Colegiata, la Alameda, el misterioso río Mendo. Nos lleva Torrente al extremo valleinclanesco en los comportamientos, en las voces, en las actitudes y nos mezcla realidad y fantasía, concreción costumbrista -en vestidos, gestos y palabras- y el mundo mítico en el que las lampreas que impedían la natación en el río han desaparecido siguiendo el cuerpo desaparecido. Hay una divertida algarabía y una extraña mezcla de modalidades por la cual parece que estamos ante una escena costumbrista de una zarzuela regional con mucho humor y un esperpento galaico. El Incipit nos pone, de golpe en un mundo que es real y no lo es, en el que encontramos a las fuerzas vivas de cualquier pueblo español de los años cincuenta y las referencias míticas a un cuerpo santo y un río en el que nadie se ha bañado en cientos de años.

Para profundizar en el juego, la autocuestionada balada nos lleva, entre ironía y tono épico, al descubrimiento del Santo Cuerpo Iluminado que, en la Galicia y la España franquista es mucho llevarnos. Y sigue con la problematización no solo del género en el que J.B. nos cuenta su historia -manuscrito o monólogo- sino a la de su misma condición de narrador.

Un maravilloso alarde técnico de Gonzalo Torrrente Ballester puesto al servicio, por una parte, de la profundización en el género novela en un momento en el que se experimenta profundamente en sus límites y, por otra, al servicio de un enfoque del tema que lo requiere. En efecto, Torrente no hace un ejercicio de estilo sino que pone todo ese juego literario al servicio de una divertida y crítica parodia del mundo de creencias históricas, sociales y espirituales de la España de su momento. Todo ello, además, sin que la censura pueda encontrar algo donde poner su lapicero.

Noticias de nuestras lecturas

Luz del Olmo se fija y recrea, a la manera de Torrente Ballester, el comienzo de la novela, poniendo en primer plano a la tía Benita.

Paco Cuesta escribe una extraordinaria e indispensable entrada para comprender el arranque de la novela. entre lo real y lo fantástico, la ironía del autor nos lleva al núcleo de la temática de una narración de tantos J.B.

También es muy recomendable la aportación de Mª Ángeles Merino, que pone orden en donde parece no haberlo: el cuestionamiento del narrador.

Excelente es también la entrada de Pancho, cuyas ilustraciones y aclaraciones servirán para no perderse, así como las claves en la construcción del narrador y los personajes.



Myriam comienza su aportación con el análisis de los personajes de Laura Castañón, la forma en la que al autora los construye y les dota de vida. Una buena introducción para su prometida entrada de las relaciones entre Aida y Bruno.


Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

jueves, 6 de marzo de 2014

La saga / fuga de J.B. de Gonzalo Torrente Ballester en su contexto y noticias de nuestras lecturas


No es un reto fácil el que planteo a los participantes en el Club de lectura con la propuesta de esta obra de Gonzalo Torrente Ballester y no sé si saldré con bien de él, pero sé que si no salgo sabrán disculparme por mi empeño en acometer, de vez en cuando, escaladas de este tipo con la certeza de que sea cual sea el lugar en el que nos detengamos al subir la montaña habrá valido la pena. Sin duda alguna, La saga/fuga de J.B puede ser considerada la novela de mayor empeño del autor y su obra maestra. El que esto sea así no quiere decir que un lector pueda preferir otras del mismo novelista.

La novela se publicó en la editorial Destino en 1972. En aquella época, la narrativa en español estaba inmersa en un proceso de renovación formal. Por poner ejemplos próximos de los muchos que cabría aducir: Tiempo de silencio se había publicado en 1962, La ciudad y los perros en 1963, La casa verde en 1966, Señas de identidad en 1966, Cien años de soledad en 1967, San Camilo, 1936 en 1969. La ruptura con la narrativa tradicional era evidente desde los años cincuenta (Pedro Páramo, por ejemplo) y el proceso se agudizó en los sesenta y primeros setenta: desorden espacio temporal, un nuevo concepto del relato biográfico del protagonista, el uso de la segunda persona, la irrupción de lo fantástico, etc. Con todo ello, los autores querían dar solución a dos cuestiones. En primer lugar, abandonar el excesivo predominio -casi un dogma- de la literatura del realismo social para buscar nuevas fronteras estéticas. En segundo lugar, dar solución desde la literatura a un nuevo tipo de relaciones entre el individuo y la sociedad: una nueva época que hoy conocemos como postmodernidad. En el contexto español, además -también en varios de los países americanos-, hay que tener en cuenta que la literatura social se había desgastado con mayor profundidad en el combate contra la dictadura franquista y que, por lo tanto, muchos autores vieron en el giro hacia la vanguardia formal una búsqueda de nuevos horizontes incluso para combatirla de otra manera que llegó a sorprender a los propios censores, difícilmente capacitados para comprender aquello que les llegaba.

Torrente Ballester propone en La saga/fuga de J.B. su propio acceso a la vanguardia formal. Sin traicionar su literatura anterior, profundiza en lo que ya contenía de desorden espacio temporal, fantasía y humor. La novela es brillante pero era y es difícil para el lector: exige una lectura cómplice y un lector audaz porque se trata de una fiesta de la literatura. La saga/fuga es muchas cosas (una reflexión sobre el individuo y la sociedad, sobre el tiempo, sobre la biografía y la historia, una mordaz sátira del franquismo, etc.), como todas las grandes obras literarias, pero primero y antes que nada es y quiere ser literatura. Por eso mismo afrontarla sin miedo, dejándose sorprender y sin esperar de ella lo que nos ofrecen la mayoría de las novelas que se publican, dejará una satisfacción al lector y un entrenamiento para subir cualquier montaña.

Noticias de nuestras lecturas

Mª Àngeles Merino, que pide ayuda ante el reto de comentar la novela de Torrente Ballester, en realidad ejerce de meiga porque se adentra gallega e ilustrada en ella.

Pancho aborda también desde la dificultad la novela, pero si alguien tuviera duda de que puede con ella, véase su entrada.



Myriam se incorpora a la lectura de Dejar las cosas en sus días. Conociéndola, anticipamos buen estudio psicológico de los personajes.

Luz del Olmo publica entrada con los comentarios a su reseña del coloquio con Laura Castañón: no debe extrañarnos, entre ellos está uno de la novelista que tiene el hermoso detalle de agradecer las atenciones recibidas.

Pancho comenta la relación de Efrén y Camino y se fija con todo acierto en los detalles que salpican la escritura de esta novela y que tanto arraigan en la mente de los lectores.


De malva marina se llena el blog de Gelu para seguir con el comentario de nuestra lectura de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Neruda.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

jueves, 27 de febrero de 2014

Del mundo controlado al mundo libre en Dejar las cosas en sus días y noticias de nuestras lecturas, con anuncio de la próxima.


En la novela hay una tensión constante entre el mundo controlado y el mundo libre. En el coloquio mantenido con la autora el pasado martes, Laura Castañón nos reveló que tuvo acceso a un libro de registro de un guardia jurado de las antiguas explotaciones mineras asturianas. En él, como en Dejar las cosas en sus días, se anotaban con minuciosa dedicación las horas de entrada y salida, los nombres de los que blasfemaban o las riñas en el pilón de las mujeres mientras lavaban. Nada escapaba a la mirada de aquellos vigilantes.

En la narración se traslada directamente este afán controlador. Montañés escribe con toda esa información un informe diario al marqués de Comillas. El mundo cerrado de Bustiello debía seguir sin cambios. Pero este mismo mundo controlado se observa en el ámbito familiar, sobre todo a partir de la evolución psicológica de Sidra, que cumplía con su padre al final del día como este con el marqués. Hay personajes que desarrollan obsesivamente hasta la patología este afán de control y vigilancia: la misma Sidra o el ingeniero. De ahí que muchos personajes tengan que guardar secretos como los que mencionábamos hace unas semanas.

Frente a ello, hay un impulso hacia la libertad. Los dos jóvenes homosexuales, por ejemplo. O la tía de la protagonista que se enamora de un maquinista. El amor ejerce como palanca para buscar esa libertad, pero también la cultura o la ideología: todo lo que se relaciona con el personaje de Efrén está en este ámbito. Camino de la guerra civil, esta tensión deviene en tragedia por las circunstancias históricas. Solo aquellos que huyen pueden tener un tiempo de libertad. Especialmente significativo es el padre de Bruno: para sobrevivir tiene que ahogar la libertad individual que le caracterizó de joven.

Los personajes del presente tienen otras dificultades, lógicamente, pero también están atrapados por esa misma maraña de control con aspiraciones a libertad. Todos tienen dependencias, cicatrices biográficas, condicionantes de vida que dificultan esas aspiraciones. Y mientras no pacten con aquellas estas estarán lastradas.

Noticias de nuestras lecturas

Paco Cuesta da con una interesante clave de la novela de Laura Castañón: las relaciones entre Paloma y Aida y la narración de la memoria individual, familiar e histórica. Un acierto.

También es un acierto una de las afirmaciones de Pancho en su excelente entrada, la forma en la que usa la autora del humor para reducir el impacto de las situaciones tensas que se narran continuamente en la novela.

Luz del Olmo, que estuvo en el coloquio con Laura Castañón celebrado el pasado martes, le dirige un correo electrónico de agradecimiento que os recomiendo mucho leer.

Sobre la forma en la que la autora marca la tensión narrativa a lo largo de la novela escribe una magnífica entrada Pancho, para no perdérsela.

Mª Ángeles Merino escribe una detallada y oportuna reseña, ilustrada con fotos propias, del coloquio con Laura Castañón del pasado martes. Si alguien quiere conocer cómo trascurrió el acto, aquí tiene el relato.



Décima entrega de Gelu sobre nuestra lectura de La estafeta romántica, en la que se enfrenta a una conclusión galdosiana: la historia de verdad está lejos del ruido histórico.

Próxima lectura


Terminamos aquí con la lectura de Dejar las cosas en sus días. Esta lectura nos ha deparado, además, el contacto directo con la autora, a la que agradezco el cariño y el entusiasmo que nos demostró en el coloquio público que mantuvimos con ella el pasado martes en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos, la primera experiencia de este tipo que tenemos en nuestro Club de lectura, una experiencia que repetiremos en próximas ediciones.

En el mes de marzo leemos La saga/fuga de J.B. de Gonzalo Torrente Ballester, una forma de reencontrarnos con la que fue considerada como obra maestra de este autor.Publicada originalmente en 1972 por la editorial barcelonesa Destino.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

martes, 25 de febrero de 2014

Encuentro en Burgos con Laura Castañón, autora de Dejar las cosas en sus días


Como veníamos anunciando, se ha celebrado hoy el Coloquio con Laura Castañón, autora de Dejar las cosas en sus días. La actividad, organizada por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos ha contado con la colaboración del Instituto Municipal de Cultura de Burgos y de la editorial Alfaguara y es un anuncio de nuestros deseos de crecimiento del Club de lectura de La Acequia en su formato presencial. Sin dejar de ser lo que ha sido hasta, es decir, un encuentro mensual de lectores ante un libro, buscaremos formas de apertura al público interesado. Entre ellas, el encuentro con escritores.

El acto, celebrado en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos, ha sido un éxito de participación tanto por el número de personas que han asistido como por las preguntas e intervenciones de los lectores y por las respuestas de la autora. Laura Castañón es un persona accesible y que emana simpatía y un entusiasmo por su obra que contagia a quien la escucha. Ha logrado conectar con el público con el que ha comentado tanto las fases de redacción de su novela como su concepción de la técnica narrativa. Sin duda alguna, Laura Castañón tiene un largo recorrido en un tipo de novela que en España estaba un tanto desatendida hasta ahora. Y se ha comprometido a volver entre nosotros con su segunda novela.

(Las fotos que ilustran esta entrada son de Miguel Martín, Secretario técnico de la Asociación)





lunes, 24 de febrero de 2014

Coloquio en Burgos con Laura Castañón, autora de la novela Dejar las cosas en sus días



Laura Castañón, la autora de Dejar las cosas en sus días, novela que nos ocupa en este mes de febrero, estará con nosotros en la próxima reunión del Club de lectura en su formato presencial. Celebraremos un coloquio con la autora para debatir sobre su novela. Con este motivo, ampliamos la convocatoria y, además de a los miembros del club presencial, invitamos todos los lectores y seguidores de La Acequia y a  cuantos estéis interesados. La autora firmará ejemplares de la obra.


Fecha y hora:  Martes 25 de febrero, a las cuatro y media de la tarde.
Lugar:  Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos.

Entrada libre hasta completar el aforo.

Coordinador y moderador: Pedro Ojeda Escudero
Organiza: Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos
Colaboran: Instituto Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Burgos y Editorial Alfaguara.




jueves, 20 de febrero de 2014

Del paraíso a la tragedia en Dejar las cosas en su sitio de Laura Castañón y noticias de nuestras lecturas.


El relato de la historia familiar de Aida nos lleva del paraíso a la tragedia. Por una parte, en lo social e histórico, el pueblo de Bustiello en el que se desarrolla la acción que trascurre en el pasado, fundado por el segundo marqués de Comillas, don Claudio López Bru, se regía por un ideario capitalista católico, proteccionista y paternalista. Los trabajadores de la Hullera Española tenían en él unas comodidades y ventajas de las que no gozaban otros mineros de la zona. El marqués supo gestionar la situación durante décadas e incluso transigir con ciertas novedades.

Este tipo de nuevas poblaciones -o incluso de barrios enteros en las afueras de las ciudades- se extendieron por toda España a finales del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX y solían ordenar un territorio cerrado con casas para el personal técnico y los obreros, enfermería, tiendas de ultramarinos, lugares de diversión y una capilla. A veces -depende del tamaño- contaban también con escuela. Todo ello muy cerca de la fábrica o los pozos mineros. El objetivo era doble: crear un entorno agradable que facilitara la integración de toda la familia del trabajador en la empresa con la clara intención de que se sintiera parte de ella y considerara su bienestar ligado al éxito de la misma; construir un entorno cerrado y autosuficiente, que cohesionara como grupo jerarquizado a todos los que habitaban en él y que facilitara también tanto su formación como su adoctrinamiento y control. Este tipo de poblados han dejado su huella por toda la geografía peninsular, fueron imitados en las colonias franquistas y todavía hoy son reconocibles en la ordenación urbana.

En Dejar las cosas en sus días, Bustiello está magníficamente descrito y explica esta parte inicial del relato: es un lugar cerrado, controlado, alejado de la conflicitividad social y que pudo mantenerse más o menos al margen de la revolución asturiana. Sin embargo, la guerra civil terminará con él y quedará en aquellos que vivieron allí como un recuerdo de un tiempo que ya no puede repetirse precisamente porque la historia externa se introdujo definitivamente en el lugar cerrado. La muerte del marqués y de Benito Montañés contribuyen a este aspecto.

Por otra parte, los hechos familiares acontecidos en Bustiello tienen igual devenir del paraíso al infierno de la vida. En este caso el paso se explica por la misma evolución biográfica del grupo de niños que nacen en la casa de Montañés: del paraíso de la infancia a la incertidumbre de la adolescencia y la vida a partir de la juventud. Los conflictos personales, la madurez sexual, los intereses de terceras personas y la irrupción de los conflictos históricos convierten la infancia en un paraíso perdido que la única superviviente recuerda siempre con la conciencia de ser la última de la familia.

La misma Aida, en el tiempo presente de la novela, se encuentra herida por esa misma circunstancia. De su infancia sabemos poco en esta novela, pero su presente le ha llevado a un mundo de soledad. Su intento de reconstruir la historia familiar, la relación que mantiene con Bruno -tanto por el recuerdo de los Estudio 1 como por el secreto que esconde su identidad- y el regreso final a Bustiello ponen de relieve precisamente eso mismo, la pérdida de un paraíso al que se intenta regresar de alguna manera. O, al menos, comprender las claves perdidas de su esencia.

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino desentraña las claves de la estructura poliédrica de la novela de Laura Castañón en su última entrada.

La tercera entrega de Pancho sobre Dejar las cosas en sus días nos evidencia la firme trabazón de espacios, personajes y tiempos de la novela.

Luz del Olmo, en su primera entrada sobre la novela, aborda la técnica por la que la autora nos propone lo que inicialmente parecen dos historias en una.


La última entrada de Pancho sobre Todo lo que era sólido llega a lo mejor de esta obra: las propuestas de mejora, que todos deberíamos grabar en la memoria.


Novena entrada de Gelu referida a nuestra lectura de La estafeta romántica. Retrata una España en la que nadie se creía a nadie.

Martes, 25 de febrero
Encuentro en Burgos con Laura Castañón


Laura Castañón, la autora de Dejar las cosas en sus días, novela que nos ocupa en este mes de febrero, estará con nosotros en la próxima reunión del Club de lectura presencial. Celebraremos un coloquio con la autora para debatir sobre su novela.. Con este motivo, ampliamos la convocatoria y, además de a los miembros del club presencial, invitamos todos los lectores y seguidores de La Acequia y a  cuantos estéis interesados. El coloquio tendrá lugar el martes 25 de febrero, a las 16:30 en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos. Entrada libre hasta completar el aforo.

Coordinador y moderador: Pedro Ojeda Escudero
Organiza: Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos
Colaboran: Instituto Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Burgos y Editorial Alfaguara.

Formas de seguir el Club de lectura virtual


A partir de ahora, hay dos formas de seguir el Club de lectura virtual de La Acequia. Ambas gratis y abiertas a todos. En el bloghttp://goo.gl/E3RGwb y en Facebook: http://goo.gl/PIB1sd.

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