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viernes, 1 de enero de 2016

Piel en Béjar y una pausa de unos días


Para abrir bien el año, el próximo lunes 4 de enero, a las 19:30 horas presentaré mi libro de poemas, piel, en el Café Bar El Murallón de Béjar. Siguiendo el propósito de que cada presentación de este poemario sea diferente, en esta ocasión se trata de un acto cargado de significado. Luis Felipe Comendador, editor de piel, presentará también Corre la voz, publicado en la colección El brut de los corazones solidarios y del que ya di cuenta aquí hace unos meses. Ambos libros son los últimos títulos publicados por las colecciones de SBQ y por eso el acto se llama La poesía del humanismo pequeñito, acogiéndose al lema de esta ONG. Todo lo que se recaude se destina a los proyectos solidarios de SBQ. El lugar elegido, el Café Bar El Murallón, además de un lugar con personalidad propia que ha sabido ganarse un público fiel y en crecimiento desde su apertura en Béjar, colabora también con esta organización de forma habitual. La música, en la presentación, la pondrá mi hija Elena, así que no puedo estar mejor acompañado. Solo falta la presencia de tantos buenos amigos de allí y de todos los interesados en la poesía y en la solidaridad que quieran y puedan asistir.

Aviso: Me tomo unos días de descanso. La Acequia volverá a publicarse el próximo día 6 y daré cuenta de esta presentación. Con este motivo, la entrada correspondiente a esta semana en el Club de lectura se traslada al próximo jueves día 7. En ella recogeré vuestras aportaciones de todos estos días. Os pido disculpas, pero necesito una corta pausa.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

No digo que me haya reconciliado con la Navidad


No digo que me haya reconciliado con la Navidad. Esta que celebramos es un festival del despilfarro, de la hipocresía, del ruido, de la felicidad en gran medida impostada. En la mesa siempre hay ausencias. No digo que me haya reconciliado con la Navidad. Ahí te quedas, le decimos al mundo cuando cerramos la puerta detrás del último de los invitados. Ahí te quedas, con todas las consecuencias. En todas las familias hay alguien a quien no soportamos pero incluimos en lista de comensales. Siempre hay alguien que se esconde a la hora de fregar los platos o poner la mesa y quien cumple con una sola función que se ha arrogado año tras año y todos dicen: no, de abrir la botella de cava se encarga fulano. No es que diga que me haya reconciliado con la Navidad, pero qué demonios, esta tarde esperaba a mi hija en la estación de tren y me puse nervioso porque se había producido una avería en la tensión eléctrica de la línea y llegaba con retraso. No es que diga que me haya reconciliado con la Navidad, pero me ha dado cosilla verla aparecer en el andén cargada de maletas y sonrisas. Y eso cura todos los males, que son muchos y no los ignoro. Se me ha puesto sonrisa tontona en la cara. Feliz Navidad a todos los que pasáis por aquí.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Como en esas canciones que te gustan



Para Elena, 
porque cuando le dije adiós en la boca del metro de Ríos Rosas
 supe cuánto se me había hecho ya mayor y yo tan viejo.

Qué pellizco en la boca del estómago
y en la garganta qué nudo. Te fuiste
a tus días en Ríos Rosas porque
llegaba ya tu metro,
como si hubiera escrito a vuelavida
un relato de adioses y hastaluegos
cuando eras una niña y te llevaba
la merienda a la puerta del colegio.

Te me quedé mirando:
en tus ojos llevabas la inocencia
de quien busca explorar todas las calles
de todas las ciudades de este mundo.

Que se abran para ti por las mañanas,
como en esas canciones que te gustan.

domingo, 22 de junio de 2014

Un día para la música


Ayer se celebraba el Día Internacional de la Música. Soy de aquellos que se asombra ante la capacidad de hacer música que tienen algunas personas, de crear ritmos y sonidos a partir de unos maderos, unas piedras, de instrumentos, de la voz. Ahora también -por qué no- a partir de los avances tecnológicos digitales. Yo soy de aquellos que carecen de oído y de sentido del ritmo pero le ponen mucha voluntad. Nunca podré superar mis muchas carencias pero siempre buscaré la forma de asistir al virtuosismo de otros. A veces el virtuosismo es algo natural y me asombra la facilidad que tienen aquellos que consiguen que suene hasta una mesa de un bar en una noche de sarao flamenco. En otras ocasiones el virtuosismo es el resultado de años de esfuerzo, horas de trabajo continuo en las que hay que vencer también las etapas de desfallecimiento.

Ayer dediqué mi día completo a la música y fui feliz, muy feliz. Mi hija Elena terminaba el curso en el que ha obtenido el Grado Profesional de Música con una actuación de la orquesta del Conservatorio Pianísimo, en el que ha estudiado estos últimos años. Fueron casi dos horas de maravillosa música entre solistas y orquesta. La orquesta, dirigida por Pablo Simonetti ejecutó piezas de Ramskill (Don Quixote Rides Again), Pachelbel (Canon), Popely (The King and the Miller), Bach (Badineire) y Grieg (En la gruta del rey de la montaña).

Con la misma naturalidad con la que por la mañana tocaba a Bach, por la tarde debutaba con su nuevo proyecto musical, La Calle de los Versos, junto a Beatriz Carranza. Los dos conciertos del nuevo grupo resultaron bien, pero yo soy el padre y no puedo opinar. Solo decir que ellas disfrutaron y cuando una persona joven disfruta con la música hay pocas cosas que deban añadirse.


(Esta última foto es de Juan Postigo para TribunaValladolid.com.
En este enlace puede verse su reportaje fotográfico. 
Elena a la izquierda, Beatriz a la derecha)

viernes, 20 de junio de 2014

La calle de los versos


La calle de los versos es el nuevo proyecto musical de mi hija Elena Ojeda junto con Beatriz Carranza. Es curioso cómo descubres de pronto que los hijos crecen y tienes que limitarte a acompañarlos en ese crecimiento. En estas últimas semanas se han organizado, compuesto canciones, ensayado y buscado lugares para tocar. Después de actuar en algunas fiestas privadas, debutan mañana 21 de junio, Día de la música, en Valladolid. A las siete de la tarde en la Plaza de Fuente Dorada (gracias a Espacio Joven) y a las nueve en la Glorieta del Descubrimiento (organizado por Onda Expansiva), ambas actuaciones en acústico. Solo me queda desearles que se diviertan y luchen por aquello que desean.

Su página de Facebook en este enlace.



viernes, 13 de septiembre de 2013

Indë en Béjar

Las integrantes de Indë con las organizadoras.

El pasado 17 de agosto Indë dio un concierto en La Alquitara de Béjar, una sala de referencia en la ciudad salmantina. Organizado por la Asociación de Mujeres Deobriga Vetonum (AMDEVE), una infatigable Asociación bejara que trabaja por la igualdad de la mujer y en contra de la discriminación por género, tuvo como lema por la visibilización de las muejres jóvenes. A la música precedió la lectura de un Manifiesto redactado por las organizadoras en el que se ponía de relieve lo mucho que todavía queda por hacer para apoyar a la juventud y, en especial, a las mujeres jóvenes. Podéis encontrar información de Indë y de este concierto en su página de Facebook. AMDEVE lo organizó todo de forma ejemplar, el personal de La Alquitara tuvo un compartimiento exquisito y al público le gustó.

Sandra (guitarra y voz), Marta (violonchelo), Julia (voz) y Elena (guitarra y violín).

Como sabéis, mi hija Elena es una de las integrantes del grupo. La música ha formado parte de su vida desde aquellos primeros cursos de iniciación en los que hacía claves de sol con plastilina. Todavía recuerdo cuando tomó sus primeras clases de violín o cuando le regalé su primera guitarra. Ahora quiere una batería. Toca como es ella, responsable y con ganas de explorar. Y el padre, que soy yo, que no está nada dotado para la música, la escucha tocar y siente que esos momentos son pura vida y los disfruta mientras ella crece.




sábado, 20 de septiembre de 2008

Mamma mia!

Ayer fui a ver Mamma mia! con mi hija Elena. La eligió ella, prefiriéndola a la más previsible Viaje al centro de la Tierra. No es una gran película, pero qué demonios, qué bien me lo pasé.

viernes, 20 de junio de 2008

La casa llena de ruido.

Mi hija Elena, que cumplirá 11 años dentro de menos de dos meses, ha terminado su curso escolar. Por ambos motivos he invitado a un grupo de sus amigos a casa. Dos se quedan a dormir.
La casa se ha llenado de ruidos, gritos y risas. Ahora -vete a saber por qué-, están sentadas en el sofá del salón, viendo la boda de la versión española de Yo soy Betty la fea, que aquí se ha titulado Yo soy Bea. Veo sus rostros, emocionadas, siguiendo los incidentes del capítulo que no han querido perderse bajo ningún pretexto.
No me importa -espero no desilusionaros-: la casa se ha llenado de alegría estas horas. No tengo demasiadas oportunidades de que así sea. Me comprenderéis si pospongo para mañana las noticias sobre nuestro Quijote.
La tarta, de trufa y nata, deliciosa.

lunes, 22 de octubre de 2007

Saltar la tapia.

Elena, saltando una tapia en Íscar.

Hay que saltar las tapias. No me refiero a robar el huerto ajeno, aunque a veces el placer de lo prohibido y peligroso se aproxima emocionalmente a lo que quiero decir. En la Celestina, Calisto entró, persiguiendo a su azor, en el jardín de Melibea. No fue la última vez que saltó aquella tapia. Por su torpeza, murió al satarla en una de las ocasiones. Pero se arriesgó y lo hizo.
Hay que saltar las tapias que nos impiden ver más allá, las tapias impuestas para que no hagamos lo que no interesa a otros. Debemos saltar las tapias para saber cuándo merece la pena recluirnos dentro de un terreno cercado para cultivar nuestro propio huerto. Debemos saltar las tapias para mirar el mundo y comprenderlo. Si nadie hubiera saltado una tapia para preguntarse por el horizonte, el ser humano aun estaría sin Historia.
Me gustaría dejar esa enseñanza a mi hija Elena.

jueves, 4 de octubre de 2007

El creador de leyendas.



El mundo es tan frágil e incierto que, para sobrellevarlo, necesitamos apoyarnos en narraciones mágicas. Todas ellas fueron creadas por alguien aunque no conozcamos su nombre. Algunas nos manipulan para ponernos el bocado como a las caballerías: freno a la originalidad del pensamiento o cauce forzado de sentimientos colectivos. A veces el bocado lo aceptamos mansamente por nuestro miedo a ser libres. Pero no quiero hoy caer en lo teórico y llevar la argumentación a lo político, lo teológico ni lo histórico. He pasado mala noche y llevo un mal día, estoy cansado y con desgana. Qué se le va a hacer. Quizá necesite descansar la mirada.


Voy a contar un secreto. Uno, en su vida, ha hecho muchas cosas, como todos. De algunas no quiero acordarme, de otras voy haciéndolo por aquí. De joven trabajé como guía turístico una temporada. Hablo de hace más de veinte años. Ya contaré mis experiencias en el interior de la Catedral de Burgos que merecerían ser narradas por Esquivias no sé si en su purgatorio o en su infierno. Pero hoy toca esta fachada barroca, la de la Universidad de Valladolid.

Un verano, con un grupo al que había acompañado a Salamanca mostrándoles el manido tópico de la rana de la fachada de la portada de la Universidad, surgió la pregunta de si en la de Valladolid no había animal emblemático. No sé por qué les dije que no pero que, si tuvieran la osadía de contar el número de columnas de la fachada, corría la tradición de que no aprobarían jamás los estudios. Algunos, los menos supersticiosos, iniciaron la suma. Otros se taparon los oídos, alarmados. Reconozco haber pasado un rato divertido. Volví a contar la anécdota varias veces ese mismo año y en los siguientes, a grupos de visitantes pero también a amigos y compañeros. Lo gracioso del asunto es que, tiempo después, cuando yo mismo lo había olvidado, una persona me la contó como algo que se decía desde antiguo. Ya no sé bien si me inventé la historia o la había oído de niño y la rememoré de forma inconsciente.

Quizá ahora debería pensar algo para mis gárgolas del Hospital del Rey de Burgos para recibirlo cuando esté a punto de jubilarme y dude ya, definitivamente, de todo. Si me sobrevivo.

Todavía hoy no he sumado el número de columnas, pero sí que le he contado la leyenda a mi hija Elena.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Cajón de sastre. Unas (pocas) noticias locales.

Hoy me pierdo con pesar el nuevo montaje de la compañía Morfeo teatro que se estrenará en el Teatro Principal de Burgos: De burladores y burlados. Se trata de una propuesta escénica sobre entremeses barrocos. La compañía, instalada en Burgos desde el año 2005, ha conseguido una experiencia y calidad en el tratamiento de los textos y el mundo clásicos que la hacen recomendable. Ya se ha paseado con acierto por casi todos los festivales especializados en teatro clásico. Seguro que su director, Francisco Negro, al que me presentó mi compañero Antonio Álvarez Tejedor hace un par de años, no defrauda. La continuidad de la compañía contribuye al acrecentamiento de una riqueza en la región cuyo buque insignia es el Teatro Corsario.

El Diario de Burgos trae hoy en portada la noticia de que éste ha sido el verano más frío de los últimos 15 años y está entre los de temperaturas más bajas desde 1970. No sé, a mí me ha parecido que todavía no ha venido el verano. Pero quizá es que me hago mayor: también me pareció muy corto el invierno.

Ayer conocí a E. de Trupitomanias, con lo que los encuentros de bloggers en la ciudad parece que siguen descontrolándose, como documenta Blogófago. No sé si habrá que pedir a las fuerzas vivas que intervengan, porque podría desencadenarse la epidemia. Hablamos de todo, como corresponde. Me pareció, como su blog, una persona creativa, vital y con ganas de disfrutar de la vida. Los blogs en los que participa me han arrancado más de una sonrisa, me parecen imaginativos y siempre son agradables a la vista y al oído.
No sé al resto, pero a mí el blog me da satisfacciones: por una parte me ha permitido conocer desde dentro un tipo de comunicación creativa que se ha extendido por todo el mundo como un fenómeno socio-cultural; además, me ha ayudado a retomar una faceta mía que se estaba durmiendo demasiado, la de la escritura no académica; por último, he podido conocer a gente muy activa, con un sentido oportuno de la intervención en la vida pública y ganas de hacer cosas que no hubiera podido conocer de otra manera. Ya tengo otra cita bloggera para la próxima semana que espero con muchas ganas sellar con una amistad personal. Y me gustaría volver a Rioseco de la mano de unos nuevos amigos, toda una extraordinaria familia.
He colgado, en mi espacio virtual, una página con las referencias a nombres de escritores, gente del teatro, del cine, de la música, de las artes plásticas, etc., de La Acequia. Facilito, con eso, mejor que con las etiquetas que se ven en la columna de la izquierda, una consulta rápida. Espero que sea útil. Yo mismo comenzaba a no poder encontrar las cosas.
Y, en la ciudad en la que nací, son las fiestas. Así que llevaré a mi hija a las barracas. Volveré a demostrar mi poca habilidad con la carabina (el miércoles pasado contaba a mi sorprendida hija cómo, cuando yo era niño, casi todos mis compañeros de pandilla tenían carabinas para disparar perdigones a los pájaros y cómo podías encontrar pajaritos fritos como tapa en los bares -Qué brutos erais antes, papá -Ya ves, Elena, otros tiempos), a que me sacudan como una estera en algunas atracciones y a oler a fritos y churros. Ya no se anuncian, en las tómbolas, las muñecas peponas como antes pero aun se ven las mismas tácticas para atraer a la gente. Luces, ruido, polvo, gritos. Aun así, se me dibujará una traicionera sonrisa en la cara y miraré la de mi hija. No sé si he contado ya que, de niño, debía atravesar las ferias cerradas, en las mañanas de septiembre, para ir al colegio...

lunes, 13 de agosto de 2007

Yo es que soy de letras.


Como casi todos los padres, durante el verano me siento unos minutos al día con mi hija a repasar los conocimientos del curso anterior. También le pido que haga redacciones breves o que lea. La verdad es que a Elena no le cuesta demasiado ponerse a la tarea, que yo le hago lo más entretenida posible dadas las fechas en las que estamos.
Ahora bien, de vez en cuando debo pensar un rato los problemas de matemáticas. Yo es que soy de letras... Quizá, en breve, acompañando a mi hija, pueda aprender, de una vez por todas, a hacer una raíz cuadrada en condiciones. Lo de despejar incógnitas lo dejaré para ella, que a mí se me amontonan las x y las y cada día.

martes, 5 de junio de 2007

Dos diablillas.


Antes de todo, pensaba escribir sobre uno de los blogs más jóvenes de la Burgosfera y ahora comprendo que es más necesario que hace unas horas.
El Blog de María y Ana. Dos hermanas que nos queremos un montón ha aparecido con un aire muy fresco por estas tierras virtuales, amparadas por un buen asesor. Estas niñas de 10 y 7 años escriben muy bien y con ingenio y nos dejan el privilegio de ser lectores de sus cuentos. Ana nos ha escrito sobre Rufo, el amigo de pelo de colores, y ha demostrado que con un lapicero puede inventar a Brujilda y dotarla de vida. María nos ha contado su historia con la Luna, esa gran pelota de queso que aparecía cada noche para ella sola, y sus sensaciones cuando nació su hermana. También sobre su afición al baloncesto.
Además, ese gesto de la foto y esa mirada desvelan su carácter y su inteligencia y, aunque parecen odiarse, seguro que saben lo bueno del significado de ser hermanas.
Hoy todo nos empuja al desánimo, pero yo miro esa foto y sus dibujos en el blog. Y sé, más que nunca, que el mundo es de ellas, como de mi hija Elena. Nosotros vamos ya de retirada. Vistas las noticias, por suerte. Un beso, y seguid escribiendo.

sábado, 19 de mayo de 2007

meme pictórico (segunda parte)



Mi hija Elena, de cuyas aficiones artísticas ya he hablado aquí, colabora en el meme ampliando mi entrada anterior con su propio cuadro. Lo pintó hace tres años, cuando tenía seis, en un taller de pintura vanguardista. Y yo lo creo una obra maestra.

miércoles, 11 de abril de 2007

Verdades

(Fotografía de Elena Ojeda.)

Unamuno, del que ya hablé aquí, no se inventó Salamanca, pero contribuyó en gran medida a construir su imagen actual. La ciudad le ha reconocido en varios homenajes. El de la fotografía es el víctor que se ha grabado en la que fue Casa Rectoral, que ocupó durante tanto tiempo. En él se ha utilizado uno de los muchos lemas de don Miguel: "Primero la verdad que la paz". No sé qué intención tenía quien decidió grabarlo, espero que no intentara apropiárselo para su propia verdad. La verdad antes que la paz. Quizá Unamuno no reivindicaba más guerra que la de uno consigo mismo.
En aquella época muchos estaban convencidos de la existencia de una verdad. Antonio Machado también la buscaba, aunque, a diferencia de Unamuno no invitaba al conflicto, sino a compartir la tarea -don Miguel y don Antonio eran muy diferentes-:
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
(LXXXV)
La mayoría la buscó en sus propios intereses y afirmó que no había más verdad que ésa, la suya. Llegó a radicalizarse la búsqueda, porque se hacía no tanto como camino que había que andar sino como negación del contrario. Así llegamos a una Guerra: por no buscarnos en los ojos de los demás. ¿Estamos ahora en la misma dirección?
Ninguno de ellos la encontró. ¿No existe? Dichosos aquellos que creen en una certeza. Pero más dichosos aquellos que toleran las certezas y dudas de los otros. Ellos no necesitan grabar ningún lema en una pared.

martes, 10 de abril de 2007

Nueva luz en Salamanca

(Fotografía de Elena Ojeda.)
El sábado pasado me escapé a Salamanca con mi hija. Ya he dicho aquí que es una de mis ciudades favoritas. Recorrimos las calles, visitamos con calma la Casa de las Conchas, la Universidad, las Escuelas menores, el puente romano. Por la tarde, la Catedral Nueva y la Vieja, la Casa Lis... Las hordas de turistas matutinos habían desaparecido ya y todo era más agradable. Le fui dando las explicaciones adecuadas para su edad -hasta fabriqué una versión infantil de El Lazarillo-. Si siempre me gustó Salamanca, adquirió, para mí, una nueva luz: la de los ojos de mi hija.
La revisito hoy con las fotografías que hizo ella, que era quien llevaba la máquina -los niños entienden mejor estos aparatos modernos- y que supo buscar enfoques adecuados. Hizo fotografías de todo lo que le llamaba la atención. Algunas me sorprenden, por los detalles.
Entre ellas, la que encabeza esta entrada. Es una gárgola del patio de la Casa de las Conchas en la que este monstruoso ser parece tomar una bocanada de luz antes de sumergirse de nuevo en las sombras.