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jueves, 30 de octubre de 2025

Conclusiones de la lectura del Quijote por Muñoz Molina

La lectura cervantina de Muñoz Molina


El verano de Cervantes no es solo una guía personal de lectura del Quijote, sino que va mucho más allá esta aproximación al espíritu cervantino. Muñoz Molina confirma que el libro se fue haciendo durante más de una década, con una relectura atenta de la novela en la que procedía a tomar notas y a buscar información sobre los temas, la técnica y las propias circunstancias vitales de Cervantes. Una relectura que abandonaba por diferentes compromisos y que se aceleró al final cuando, según las noticias que hemos conocido, sufría una depresión. El verano de Cervantes resulta así un oportuno cruce de recuerdos y emociones personales con un trabajo de documentación. De ahí el recuerdo de su primera lectura en la casa familiar en aquel volumen rescatado del fuego por su abuelo o su situación personal en la última, la que da pie final a la publicación del volumen, pero también el aprendizaje con la información sobre la novela o los estudios que se le han dedicado, la investigación sobre cómo influyó en otros autores a lo largo de los siglos.

Gran parte del libro se convierte en una lectura de los temas y situaciones del Quijote que más le han llamado la atención a Muñoz Molina, una explicación de cuestiones esenciales cervantinas que pueden servir de guía de lectura de la obra, siempre a través de la mirada de un Muñoz Molina ya mayor, superados los sesenta años, con una experiencia vital y una carrera como escritor considerables. De todo ello se extrae que lo que más le interesa de la  novela, aparte de la excelencia técnica, es la mirada humana de Cervantes a las cosas y un espíritu de tolerancia que puede asemejarse con la del propio Muñoz Molina. Con sus matices debidos a diferencias biográficas, pero sobre todo a las épocas en las que ambos han vivido, Muñoz Molina busca en Cervantes un antecesor de su mirada sobre el mundo, todavía más identificada por la edad: desde la forma de comprender lo rural o la vida cotidiana hasta la técnica narrativa para expresarlo.

La otra parte del libro se construye con su experiencia personal a partir de las lecturas realizadas del Quijote. Desde el recuerdo de la primera, que le une a su abuelo y a un acto concreto -salvar un libro del fuego al que estaba destinado-, hasta la final, en la que habita una casa de Ademuz, un pueblo en la provincia de Valencia asociado con la historia de su mujer, Elvira Lindo. En esa casa ha comenzado ha trabajar un huerto y su mente y su cuerpo reaccionan recordando lo que era trabajar la tierra en su infancia y juventud. De esa forma se cierra un círculo que lo devuelve, de alguna manera, a la primera vivencia de lectura del libro cervantino, pero después de haber residido en Madrid o en Nueva York y de haber alcanzado la fama literaria.

Al igual que Azorín (La ruta de don Quijote, 1905), al que no cita, visita alguno de los lugares en los que trascurre el Quijote y en ellos se mezcla de forma muy literaria lo que ve y siente con lo que cuenta Cervantes. Azorín lo hizo casi obligado por el director del periódico en el que colaboraba y le salió un enorme libro, uno de los hitos de relectura del Quijote más importante de la historia literaria española; Muñoz Molina lo hace de forma voluntaria, como un hecho necesario. Y así viaja al Toboso, a la cueva que Cervantes dio a conocer como la cueva de Montesinos cerca de Ossa de Montiel, a las lagunas de Ruidera y comprende finalmente la lección última de Cervantes al conjugar los tiempos y los espacios, las biografías y la historia. Esta lección última que le ha llevado a trabajar la tierra, es decir, la resolución última de los conflictos entre la realidad y la ficción que no solo es la clave de comprensión del Quijote sino la de la vida misma:

He tardado toda la vida en aprender a sumergirme en lo real y lo concreto de las cosas tan hondamente como me he sumergido siempre en los libros. Esa doble y simultánea inmersión es otra enseñanza que le debo a Cervantes.

No en vano, cualquiera que haya leído de verdad el Quijote en su relectura comprende que esa y no otra es la lección final cervantina: el regreso a la realidad tras una vida completa. Más aún para un lector después de recorrer el mundo.


Curso 2025/2026 en el Club de Lectura

Noticias de nuestras lecturas

María Ángeles Merino ha dedicado varias entradas en su blog al libro que nos ocupa, además de comentarios en su perfil de Facebook. En la primera, marciana o no, nos cuenta cómo comenzó la lectura de Muñoz Molina al inicio de un verano, antes de que supiera que iba a ser uno de los títulos incluidos en este curso; en la segunda, cuando ya lo sabía; en la tercera, da cuenta de la reunión de la sesión presencial del curso, un trabajo magnífico en el que, con fotografías y acta de lo ocurrido, deja testimonio fijado para todos. Cómo hay que agradecerle este trabajo...

Agradezco también la entrada que, en su perfil de Facebook, ha escrito al respecto María Esperanza Martínez Martín, otra de las participantes en el formato presencial del club.

Aquí abajo, te describo la propuesta de lecturas para el presente curso. Recordad que este club, por sus características, alterna las obras de autores fallecidos con las de autores vivos, que leemos todos los géneros literarios y que la lengua original debe ser el español. Por otra parte, los títulos deben ser fácilmente adquiribles bien en papel bien en formatos digitales, puesto que el club tiene seguidores en diferentes regiones y países.

                        LECTURAS DEL CURSO 2025-2026 EN EL CLUB DE LECTURA

  • Octubre: El verano de Cervantes de Antonio Muñoz Molina (Seix Barral). Esta primera lectura es un guiño al origen del Club de Lectura que, como recordarán los más veteranos, se produjo con la primera lectura colectiva completa del Quijote de Miguel de Cervantes que utilizó las posibilidades de la entonces novedosa red 2.0 y que nos ocupara unos deliciosos meses desde el jueves 24 de abril de 2008. Siempre resulta interesante acercarse a la obra cervantina a través de la mirada de un escritor como Muñoz Molina, uno de los más explícitamente admiradores de esta novela.
  • Noviembre. Luces de bohemia de Ramón María del Valle Inclán.
  • Diciembre. Las leyes de la caza de Pilar Fraile.
  • Enero. Los hijos muertos de Ana María Matute.
  • Febrero. Claros del bosque de María Zambrano.
  • Marzo. La península de las casas vacías de David Uclés.
  • Abril: Únicas: Historias desconocidas de mujeres extraordinarias de Alicia Vallina.
  • Mayo: El viaje de mi padre de Julio Llamazares. 
  •  Junio: Por decidir.


ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

    EL CLUB DE LECTURA



El Club de lectura de La Acequia y ALUMNI UBU es un proyecto sin ánimo de lucro en el que todos los colaboradores realizan su aportación de manera generosa.

Su independencia garantiza que no recibe ningún tipo de influencia de editoriales ni de otros sectores relacionados con el mundo del libro que suelen orientar, a veces en exceso, la lista de lectura y los eventos que se organizan. Hay otros aspectos del club que inciden en la misma línea: se alternan obras de autores vivos con clásicos de la literatura y se lee siempre en lengua original (español). Se pretende, por lo tanto, huir de modas y no dejar fuera de la lista de lecturas anual clásicos de la literatura en español de necesaria lectura o relectura. Aunque nace del impulso de un profesor universitario, procura siempre extender sus actividades a la sociedad general organizando todo tipo de actos abiertos al público y no caer en el academicismo. 

El objetivo fundamental es promover la lectura colectiva de los textos sugeridos de tal manera que las aproximaciones individuales se vean enriquecidas con las opiniones del grupo. 

Una de las características más resaltables del Club de lectura es el uso de las nuevas tecnologías desde su inicio hasta el presente. Nació en el seno de la tecnología 2.0 y usando todas las posibilidades de internet. Su extensión al formato presencial permite a los matriculados en ALUMNI UBU utilizar el formato virtual como ayuda, enriqueciendo la experiencia lectora. 

De hecho, hasta donde nos es posible conocer, es el club de lectura más antiguo en español con este formato que aprovecha todas las posibilidades de internet y las redes sociales.

Uno de los resultados del club de lectura, gracias a su presencia en internet (blogs y redes sociales), es que permanece como guía de lectura de los libros comentados para todos los interesados y lo hace de manera gratuita y en abierto. Es decir, es posible seguir comentando e intercambiando opinión sobre los libros tratados incluso tiempo después del tiempo de lectura porque los autores de los blogs participantes permiten comentarios nuevos.

Hay que resaltar que el acceso al Club de lectura es libre y se produce a través de internet por estos canales:

  • Blog La acequia ( http://laacequia.blogspot.com/ ). Las entradas correspondientes al club de lectura suelen publicarse los jueves durante el curso académico y tienen su propia etiqueta ( https://goo.gl/yRhKJz ). En ellas se encuentra un comentario de la obra a leer y el resumen de las aportaciones de los otros participantes en la lectura que tienen blogs propios. Muchos de ellos son fieles desde su inicio, otros se han incorporado en momentos concretos por el interés que les ha despertado una lectura. 
  •  Etiqueta propia en Twitter (#ClubdelecturadeLaAcequia). 

En todos estos formatos se puede participar con aportaciones en las páginas y perfiles propios, comentando en los de los participantes o siguiendo la lectura en silencio. Hay testimonios de muchas personas que dicen haberles sido útiles estas lecturas a pesar de no haber comentado nunca o recomendaciones de seguimiento que los autores leídos hacen a sus lectores para que comprendan mejor sus libros. El índice de participación activa es muy estable desde hace años y el de seguimiento de las lecturas ha crecido notablemente, aunque varía según los títulos, como es lógico. 

Es frecuente que los autores leídos participen con comentarios en alguna de las redes sociales en los blogs de los participantes. Así lo han hecho, por ejemplo, Óscar Esquivias, Laura Castañón, Sara Mesa, Juan Cavestany, Diego Fernández Magdaleno, Miguel Ángel Santamarina, Fernando Aramburu, Care Santos, José Manuel de la Huerga, José Luis Cancho, Ángel Vallecillo, etc. Esto ha permitido crear entre todos un espacio de encuentro entre los autores y sus lectores. Hemos de destacar que varios de los autores que han participado activamente en el club son premios de la crítica nacional o premios de la crítica de Castilla y León, también un premio nacional de la música, etc. 

El ambiente en el Club de lectura es de respeto, colaboración y ayuda entre todos los participantes. Nunca se ha producido un hecho que haya exigido borrar comentarios ni llamar la atención a nadie por el uso de expresiones poco adecuadas.

Origen del Club de lectura de La Acequia


El Club de lectura de La Acequia comenzó el jueves 24 de abril de 2008 con la primera lectura colectiva del Quijote realizada en el mundo con los medios de la web 2.0. Esta iniciativa de lectura de la novela cervantina permanece abierta para aquellos que quieran sumarse a ella en cualquier momento y puede usarse como la única guía de lectura completa del Quijote disponible hoy en internet, con licencia Creative Commons 4.0. En la página citada puede completarse la información.

El éxito del proyecto impulsó el lanzamiento de uno de los clubs de lectura más antiguos en internet en español, gratis y en abierto. Durante el curso académico se propone la lectura de un título al mes, de todos los géneros: narrativa, poesía, teatro y ensayo. Se alternan autores clásicos con autores vivos y por él han pasado títulos de Miguel de Cervantes, Óscar Esquivias, Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Mendoza, Valle-Inclán, Lope de Vega, Juan Cavestany, Almudena Grandes, Pío Baroja, Lorenzo Silva, Antonio Machado, Miguel Delibes, Jesús Carrasco, Benito Pérez Galdós, Antonio Muñoz Molina, Pablo Neruda, Laura Castañón, Gonzalo Torrente Ballester, María Teresa León, Leandro Fernández de Moratín y José Luis Sampedro, Avellaneda, Carmen Laforet, José Antonio Abella, Carmen Martín Gaite, Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Fermín Herrero, Núñez de Arce, Diego Fernández Magdaleno, José Jiménez Lozano, Pedro Calderón de la Barca, Emilia Pardo Bazán, José Cadalso, Sara Mesa, Mariano José de Larra, Miguel Ángel Santamarina, Miguel de Unamuno, Marina Perezagua, Fernando Aramburu, Chaves Nogales, Care Santos, Luis Ángel Lobato, José Manuel de la Huerga, María de Zayas, Leandro Pérez, José Zorrilla, Juan Rulfo, Manuel Fernández Álvarez, Ángel Vallecillo, José Luis Cancho, Rafael Azcona, García Márquez... El listado completo de títulos puede consultarse en la columna derecha del blog La Acequia.

La ventaja de este club de lectura es que es absolutamente voluntario. Nadie tiene más pretensión que el de la lectura en común de las obras y el encuentro con los autores que quieren acompañarnos. No depende de ningún interés editorial y, por lo tanto, aquí no se lee bajo presiones comerciales o modas. Quien quiere sumarse a la lectura y a las actividades que programamos a lo largo del curso es bienvenido y puede hacerlo en parte del listado anual o en su totalidad, compartiendo con todos sus opiniones -que no tienen por qué ser siempre positivas- o en silencio, como guía de lectura personal. Y, además, al leer un libro al mes puede hacerse compatible con cualquier plan de lectura personal o con los propuestos por otros clubs de lectura.

 Desde el año 2011 cuenta con dos formatos:

  • El club de lectura virtual, al que pueden sumarse libremente todos los aficionados a la literatura. En el blog La Acequia, se publican todos los jueves entradas comentando diferentes aspectos del libro del mes, más un resumen de las noticias de las lecturas en las que se enlazan los blogs del resto de los participantes. También puede seguirse el club de lectura a través de comentarios en las entradas correspondientes o como meros lectores o participando en las redes sociales en las que está presente, como se ha señalado. 

  • El club de lectura presencial, sostenido por ALUMNI UBU (antes, Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos), que se reúne una vez al mes para comentar el título correspondiente. Se programan también encuentros con los autores de las obras (hasta ahora se han celebrado sesiones con Laura Castañón, José Antonio Abella, Fermín Herrero, Diego Fernández Magdaleno, Jaime Covarsí, Miguel Ángel Santamarina, Care Santos, Leandro Pérez, etc., y viajes a los espacios de algunas de las obras leídas (El hereje y Don Juan Tenorio nos llevaron a Valladolid, El río que nos lleva a Aranjuez, las Crónicas de la guerra de África a Tánger, con Cervantes y Jaime Covarsí viajamos a Alcázar de San Juan y Campo de Criptana y con la biografía de  la reina Juana I de Manuel Fernández Álvarez nos acercamos a Tordesillas, etc.). Este segundo formato tiene plazas limitadas y hay que inscribirse al comienzo de cada curso, siendo necesario asociarse en Alumni Ubu. En la página de la asociación puede encontrarse el formulario para inscribirse como miembro del club presencial, solo con la finalidad de ocupar las plazas de las que dispone normalmente un club de lectura.

A lo largo del curso, el club programa diferentes eventos en abierto (viajes, encuentros con autores, presentaciones de libros, visitas a espacios relacionados con la cultura, etc.) y todos los interesados pueden acudir hasta cubrirse las plazas. También se han programado sesiones conjuntas con otros cursos organizados por ALUMNI UBU como el de historia y el de danza.

Las buenas relaciones del club de lectura con instituciones privadas y públicas han permitido colaboraciones puntuales con la Feria del libro de Burgos, la Universidad de Burgos, el Ayuntamiento de Burgos, el Museo de la Evolución Humana, el Instituto de la Lengua Castellano y Leonés, el Museo del Libro de Burgos, el Instituto Cervantes, la Casa Museo José Zorrilla de Valladolid, la ONG SBQ Solidario, la Biblioteca Pública de Burgos y un largo etcétera. También tiene relación directa con Valladolid Letraherido, el programa literario del Ayuntamiento de Valladolid.

Para la selección de los títulos se han seguido varios criterios a lo largo de estos años: votaciones públicas en las redes sociales, recogida de sugerencias, listados elaborados por el director, procurando siempre la variedad. Se admiten sugerencias.

Nuestra imagen

La imagen del club es muy expresiva y elocuente con su intención. Se trata de una mujer que lee, en concreto una maestra que lee: la figura de la maestra, su género femenino en homenaje a que la mayor parte de los participantes en los clubs de lectura son mujeres, su forma de darse a la sociedad. Es una de las figurillas encargadas a la artista artesana Francheska con motivo de la proyección de la premiada película documental Las maestras de la República, que se daba a los que contribuyeran a su difusión, como fue el caso del Club de lectura, al que se distinguió haciéndole entrega de esta figurilla (todas las figurillas son diferentes).

viernes, 24 de octubre de 2025

Antonio Muñoz Molina y el Quijote de Cervantes



Antonio Muñoz Molina y el Quijote. Lectura de El verano de Cervantes

La aparición de El verano de Cervantes de Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956) en junio del presente año vino a confirmar -a explicitar, mejor- lo que era un secreto a voces: el autor es uno de los narradores actuales más sólidamente influidos por Miguel de Cervantes y, especialmente, por el Quijote. Es así desde su primera novela, Beatus Ille (1986) en la que los personajes se caracterizan por su fragmentarismo y su huida permanente. En esta novela, como en el Quijote, la realidad no existe más que como un construcción suma de perspectivas en las que no es menos importante la del lector. Aparte de las citas explícitas del Quijote que se encuentran en ella y que sirven para iluminarla, la propia estructura del libro dentro del libro y la destrucción de la autoría son claves. En Beltenebros (1989) persisten muchas de esas claves sobre el perspectivismo y la misteriosa condición de los personajes como seres no del todo construidos, junto a la explícita referencia en el título a la trasformación del protagonista del Amadís de Gaula tomada del Quijote, todo un símbolo para interpretar lo que ocurre en la novela de Muñoz Molina. En ambas se parte también de la parodia de géneros para llevarlos a otro lugar, una base de la obra cervantina.

De una manera o de otra, estas huellas del Quijote son constantes en toda la producción de Muñoz Molina, pero también el espíritu ético de la lectura que hace de la obra cervantina. La condición de la realidad, del encuentro en el camino y de la convivencia.

Aunque ya había aludido a esto en entrevistas y artículos, en El verano de Cervantes cuenta Muñoz Molina el origen de esta pasión cervantina: el descubrimiento en la casa familiar de una edición del Quijote siendo un niño y el despertar a la lectura como condición vital. A los diez años cayó en sus manos un ejemplar de la edición de la Casa Editorial Calleja de 1881, que halló en un baúl en el pajar del último piso de la casa. Junto a él, un Orlando el furioso y la Historia de un hombre contada por su esqueleto de Manuel Fernández y González. Después supo que esta curiosa mezcla de títulos procedía de un rescate. Su abuelo los salvó de la hoguera en el que ardían otros libros y enseres en el patio de un cortijo de los marqueses para los que trabajaba como mulero en las proximidades de Úbeda. La hoguera la habían encendido y alimentado una cuadrilla de gente armada que había asaltado el cortijo para colectivizarlo. De aquella hoguera en el patio fueron salvados esos tres ejemplares como otros libros se salvaron de la hoguera que destruiría los que no se salvaron en el escrutinio que el cura y el barbero hicieron de la biblioteca de don Quijote.

De esa manera, una novela que trascurre en un verano perpetuo en el que no se respeta la cronología exacta, el Quijote, se convierte en una compañía en los veranos de Muñoz Molina. De ahí la razón del título de este libro cuya lectura acometemos en este Club de Lectura. Yo recuerdo que la primera vez que leí completo el Quijote también era un niño y fue en verano, en una edición de la vieja colección Austral que hoy sería incapaz de leer por su letra diminuta. Aún conservo ese ejemplar.

La primera razón para leer El verano de Cervantes es esta: asomarnos a la lectura constante de la novela cervantina por parte de uno de los narradores más importantes españoles de la actualidad. Comprender qué Cervantes y qué Quijote interesa a Muñoz Molina porque esta lectura suya es una guía de lectura de su propia producción narrativa. A lo largo de los 156 fragmentos en los que consiste esta lectura leeremos la novela cervantina a través de los ojos de Muñoz Molina, pero también asistiremos a la biografía del propio lector, sus impresiones y emociones. En el fondo, no debemos olvidar nunca que el Quijote es la historia de un lector.

Daremos algún ejemplo en la próxima entrada de este Club de Lectura.

Nota: La reunión del formato presencial del club tendrá lugar, como se ha anunciado a los participantes, el próximo día 28 de octubre a la hora habitual.

Curso 2025/2026 en el Club de Lectura


Después de un par de cursos en los que el Club de Lectura se ha celebrado solo en el formato presencial, mi intención es retomarlo también en el virtual. Si me acompañan las fuerzas y el tiempo, recupero el espíritu con el que nació en este blog. No prometo publicar una entrada semanal al respecto, dado que ando escaso de tiempo, pero lo procuraré. Los lectores nuevos podrán encontrar unas líneas más abajo tanto el listado propuesto para este curso como la historia del Club de Lectura en sus diferentes formatos. Espero que, entre todos, disfrutemos de algo como la lectura, que tanto nos une muchos.

Noticias de nuestras lecturas

En esta sección, recogeré las novedades que se refieran a las lecturas propuestas, así como las aportaciones en los blogs y espacios que se sumen.

Aquí abajo, te describo la propuesta de lecturas para el presente curso. Recordad que este club, por sus características, alterna las obras de autores fallecidos con las de autores vivos, que leemos todos los géneros literarios y que la lengua original debe ser el español. Por otra parte, los títulos deben ser fácilmente adquiribles bien en papel bien en formatos digitales, puesto que el club tiene seguidores en diferentes regiones y países.

                        LECTURAS DEL CURSO 2025-2026 EN EL CLUB DE LECTURA

  • Octubre: El verano de Cervantes de Antonio Muñoz Molina (Seix Barral). Esta primera lectura es un guiño al origen del Club de Lectura que, como recordarán los más veteranos, se produjo con la primera lectura colectiva completa del Quijote de Miguel de Cervantes que utilizó las posibilidades de la entonces novedosa red 2.0 y que nos ocupara unos deliciosos meses desde el jueves 24 de abril de 2008. Siempre resulta interesante acercarse a la obra cervantina a través de la mirada de un escritor como Muñoz Molina, uno de los más explícitamente admiradores de esta novela.
  • Noviembre. Luces de bohemia de Ramón María del Valle Inclán.
  • Diciembre. Las leyes de la caza de Pilar Fraile.
  • Enero. Los hijos muertos de Ana María Matute.
  • Febrero. Claros del bosque de María Zambrano.
  • Marzo. La península de las casas vacías de David Uclés.
  • Abril: Únicas: Historias desconocidas de mujeres extraordinarias de Alicia Vallina.
  • Mayo: El viaje de mi padre de Julio Llamazares. 
  •  Junio: Por decidir.


ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

    EL CLUB DE LECTURA



El Club de lectura de La Acequia y ALUMNI UBU es un proyecto sin ánimo de lucro en el que todos los colaboradores realizan su aportación de manera generosa.

Su independencia garantiza que no recibe ningún tipo de influencia de editoriales ni de otros sectores relacionados con el mundo del libro que suelen orientar, a veces en exceso, la lista de lectura y los eventos que se organizan. Hay otros aspectos del club que inciden en la misma línea: se alternan obras de autores vivos con clásicos de la literatura y se lee siempre en lengua original (español). Se pretende, por lo tanto, huir de modas y no dejar fuera de la lista de lecturas anual clásicos de la literatura en español de necesaria lectura o relectura. Aunque nace del impulso de un profesor universitario, procura siempre extender sus actividades a la sociedad general organizando todo tipo de actos abiertos al público y no caer en el academicismo. 

El objetivo fundamental es promover la lectura colectiva de los textos sugeridos de tal manera que las aproximaciones individuales se vean enriquecidas con las opiniones del grupo. 

Una de las características más resaltables del Club de lectura es el uso de las nuevas tecnologías desde su inicio hasta el presente. Nació en el seno de la tecnología 2.0 y usando todas las posibilidades de internet. Su extensión al formato presencial permite a los matriculados en ALUMNI UBU utilizar el formato virtual como ayuda, enriqueciendo la experiencia lectora. 

De hecho, hasta donde nos es posible conocer, es el club de lectura más antiguo en español con este formato que aprovecha todas las posibilidades de internet y las redes sociales.

Uno de los resultados del club de lectura, gracias a su presencia en internet (blogs y redes sociales), es que permanece como guía de lectura de los libros comentados para todos los interesados y lo hace de manera gratuita y en abierto. Es decir, es posible seguir comentando e intercambiando opinión sobre los libros tratados incluso tiempo después del tiempo de lectura porque los autores de los blogs participantes permiten comentarios nuevos.

Hay que resaltar que el acceso al Club de lectura es libre y se produce a través de internet por estos canales:

  • Blog La acequia ( http://laacequia.blogspot.com/ ). Las entradas correspondientes al club de lectura suelen publicarse los jueves durante el curso académico y tienen su propia etiqueta ( https://goo.gl/yRhKJz ). En ellas se encuentra un comentario de la obra a leer y el resumen de las aportaciones de los otros participantes en la lectura que tienen blogs propios. Muchos de ellos son fieles desde su inicio, otros se han incorporado en momentos concretos por el interés que les ha despertado una lectura. 
  •  Etiqueta propia en Twitter (#ClubdelecturadeLaAcequia). 

En todos estos formatos se puede participar con aportaciones en las páginas y perfiles propios, comentando en los de los participantes o siguiendo la lectura en silencio. Hay testimonios de muchas personas que dicen haberles sido útiles estas lecturas a pesar de no haber comentado nunca o recomendaciones de seguimiento que los autores leídos hacen a sus lectores para que comprendan mejor sus libros. El índice de participación activa es muy estable desde hace años y el de seguimiento de las lecturas ha crecido notablemente, aunque varía según los títulos, como es lógico. 

Es frecuente que los autores leídos participen con comentarios en alguna de las redes sociales en los blogs de los participantes. Así lo han hecho, por ejemplo, Óscar Esquivias, Laura Castañón, Sara Mesa, Juan Cavestany, Diego Fernández Magdaleno, Miguel Ángel Santamarina, Fernando Aramburu, Care Santos, José Manuel de la Huerga, José Luis Cancho, Ángel Vallecillo, etc. Esto ha permitido crear entre todos un espacio de encuentro entre los autores y sus lectores. Hemos de destacar que varios de los autores que han participado activamente en el club son premios de la crítica nacional o premios de la crítica de Castilla y León, también un premio nacional de la música, etc. 

El ambiente en el Club de lectura es de respeto, colaboración y ayuda entre todos los participantes. Nunca se ha producido un hecho que haya exigido borrar comentarios ni llamar la atención a nadie por el uso de expresiones poco adecuadas.

Origen del Club de lectura de La Acequia


El Club de lectura de La Acequia comenzó el jueves 24 de abril de 2008 con la primera lectura colectiva del Quijote realizada en el mundo con los medios de la web 2.0. Esta iniciativa de lectura de la novela cervantina permanece abierta para aquellos que quieran sumarse a ella en cualquier momento y puede usarse como la única guía de lectura completa del Quijote disponible hoy en internet, con licencia Creative Commons 4.0. En la página citada puede completarse la información.

El éxito del proyecto impulsó el lanzamiento de uno de los clubs de lectura más antiguos en internet en español, gratis y en abierto. Durante el curso académico se propone la lectura de un título al mes, de todos los géneros: narrativa, poesía, teatro y ensayo. Se alternan autores clásicos con autores vivos y por él han pasado títulos de Miguel de Cervantes, Óscar Esquivias, Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Mendoza, Valle-Inclán, Lope de Vega, Juan Cavestany, Almudena Grandes, Pío Baroja, Lorenzo Silva, Antonio Machado, Miguel Delibes, Jesús Carrasco, Benito Pérez Galdós, Antonio Muñoz Molina, Pablo Neruda, Laura Castañón, Gonzalo Torrente Ballester, María Teresa León, Leandro Fernández de Moratín y José Luis Sampedro, Avellaneda, Carmen Laforet, José Antonio Abella, Carmen Martín Gaite, Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Fermín Herrero, Núñez de Arce, Diego Fernández Magdaleno, José Jiménez Lozano, Pedro Calderón de la Barca, Emilia Pardo Bazán, José Cadalso, Sara Mesa, Mariano José de Larra, Miguel Ángel Santamarina, Miguel de Unamuno, Marina Perezagua, Fernando Aramburu, Chaves Nogales, Care Santos, Luis Ángel Lobato, José Manuel de la Huerga, María de Zayas, Leandro Pérez, José Zorrilla, Juan Rulfo, Manuel Fernández Álvarez, Ángel Vallecillo, José Luis Cancho, Rafael Azcona, García Márquez... El listado completo de títulos puede consultarse en la columna derecha del blog La Acequia.

La ventaja de este club de lectura es que es absolutamente voluntario. Nadie tiene más pretensión que el de la lectura en común de las obras y el encuentro con los autores que quieren acompañarnos. No depende de ningún interés editorial y, por lo tanto, aquí no se lee bajo presiones comerciales o modas. Quien quiere sumarse a la lectura y a las actividades que programamos a lo largo del curso es bienvenido y puede hacerlo en parte del listado anual o en su totalidad, compartiendo con todos sus opiniones -que no tienen por qué ser siempre positivas- o en silencio, como guía de lectura personal. Y, además, al leer un libro al mes puede hacerse compatible con cualquier plan de lectura personal o con los propuestos por otros clubs de lectura.

 Desde el año 2011 cuenta con dos formatos:

  • El club de lectura virtual, al que pueden sumarse libremente todos los aficionados a la literatura. En el blog La Acequia, se publican todos los jueves entradas comentando diferentes aspectos del libro del mes, más un resumen de las noticias de las lecturas en las que se enlazan los blogs del resto de los participantes. También puede seguirse el club de lectura a través de comentarios en las entradas correspondientes o como meros lectores o participando en las redes sociales en las que está presente, como se ha señalado. 

  • El club de lectura presencial, sostenido por ALUMNI UBU (antes, Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos), que se reúne una vez al mes para comentar el título correspondiente. Se programan también encuentros con los autores de las obras (hasta ahora se han celebrado sesiones con Laura Castañón, José Antonio Abella, Fermín Herrero, Diego Fernández Magdaleno, Jaime Covarsí, Miguel Ángel Santamarina, Care Santos, Leandro Pérez, etc., y viajes a los espacios de algunas de las obras leídas (El hereje y Don Juan Tenorio nos llevaron a Valladolid, El río que nos lleva a Aranjuez, las Crónicas de la guerra de África a Tánger, con Cervantes y Jaime Covarsí viajamos a Alcázar de San Juan y Campo de Criptana y con la biografía de  la reina Juana I de Manuel Fernández Álvarez nos acercamos a Tordesillas, etc.). Este segundo formato tiene plazas limitadas y hay que inscribirse al comienzo de cada curso, siendo necesario asociarse en Alumni Ubu. En la página de la asociación puede encontrarse el formulario para inscribirse como miembro del club presencial, solo con la finalidad de ocupar las plazas de las que dispone normalmente un club de lectura.

A lo largo del curso, el club programa diferentes eventos en abierto (viajes, encuentros con autores, presentaciones de libros, visitas a espacios relacionados con la cultura, etc.) y todos los interesados pueden acudir hasta cubrirse las plazas. También se han programado sesiones conjuntas con otros cursos organizados por ALUMNI UBU como el de historia y el de danza.

Las buenas relaciones del club de lectura con instituciones privadas y públicas han permitido colaboraciones puntuales con la Feria del libro de Burgos, la Universidad de Burgos, el Ayuntamiento de Burgos, el Museo de la Evolución Humana, el Instituto de la Lengua Castellano y Leonés, el Museo del Libro de Burgos, el Instituto Cervantes, la Casa Museo José Zorrilla de Valladolid, la ONG SBQ Solidario, la Biblioteca Pública de Burgos y un largo etcétera. También tiene relación directa con Valladolid Letraherido, el programa literario del Ayuntamiento de Valladolid.

Para la selección de los títulos se han seguido varios criterios a lo largo de estos años: votaciones públicas en las redes sociales, recogida de sugerencias, listados elaborados por el director, procurando siempre la variedad. Se admiten sugerencias.

Nuestra imagen

La imagen del club es muy expresiva y elocuente con su intención. Se trata de una mujer que lee, en concreto una maestra que lee: la figura de la maestra, su género femenino en homenaje a que la mayor parte de los participantes en los clubs de lectura son mujeres, su forma de darse a la sociedad. Es una de las figurillas encargadas a la artista artesana Francheska con motivo de la proyección de la premiada película documental Las maestras de la República, que se daba a los que contribuyeran a su difusión, como fue el caso del Club de lectura, al que se distinguió haciéndole entrega de esta figurilla (todas las figurillas son diferentes).

miércoles, 15 de junio de 2016

Queremos que vuelvan, de Miguel Ángel Santamarina


Esta tarde, en el Museo de la Evolución Humana de Burgos, he presentado, junto a Leandro Pérez, la primera novela de Miguel Ángel Santamarina (Burgos, 1972).  Queremos que vuelvan (Círculo Rojo, 2016) es una novela ambientada en la España de 2012 con el mejor pulso de la novela negra que nos descubre un autor con una excelente capacidad para este tipo de narración. No solo está muy bien escrita -cosa que no es habitual en la proliferación de este género en los últimos tiempos- sino que también juega inteligentemente con todos los recursos. La novela parte de la desaparición de Bruno y Mario, dos adolescentes, en la noche del 15 de agosto de 2012 y la investigación periodística para encontrarlos. Javier Redondo, un periodista con una vida desastrosa -se acaba de quedar en el paro, su novia lo ha dejado-, se implica en la investigación de una forma que le hará recorrer un retrato completo de la sociedad española: los sótanos más tenebrosos de una sociedad con la moral destruida y en la que impera la corrupción y la banalización de todas las relaciones. De la lectura de esta novela surge, inevitablemente, la esperanza de que al mal, la corrupción y la banalización del dolor convertido en espectáculo, pueda oponérsele de alguna manera la sinceridad en las emociones y la honestidad, sea esta lo que sea.

Queremos que vuelvan va más allá del relato de la investigación, es una fotografía veraz de España en los inicios de la crisis sistemática que vivimos todavía. En ella quedan reflejados prohombres corruptos sin moral y los entresijos de funcionamiento del sistema, el peso de los medios de comunicación -la decadencia de la prensa escrita y el auge de la televisión basura- y de las redes sociales y una sociedad entera que se ha venido abajo. Leer la novela, aparte de lo atractivo de la intriga principal que se disfruta como lector desde el excelente arranque (una chica joven en una cafetería espera la salida de un autobús hacia otra ciudad sin que sepamos bien los motivos), es presenciar buena parte de lo que somos. Santamarina nos pone ante un espejo en el que no quedamos bien porque nos reconocemos en nuestras flaquezas y, sobre todo, en lo que hemos permitido que se haya convertido nuestra sociedad. Aparte de las influencias, fácilmente reconocibles, de literatura anglosajona, quiero señalar que esta novela me ha llevado a las mejores novelas de Juan Madrid o a Plenilunio (1997), de Antonio Muñoz Molina, primera gran novela española en la que se denunciaba a los programas televisivos que hicieron fortuna gracias a perder todo escrúpulo moral a la hora de manejar el famoso caso de las niñas de Alcácer, al que se hace referencia explícita en la novela de Santamarina.

Todos los personajes tienen encarnadura real, incluso aunque sean fácilmente reconocibles los tópicos propios del género al que pertenece la novela (el investigador -aquí periodista- con una vida desastrosa, el policía que tiene sus propios intereses en el asunto que debe esclarecer, el presentador de televisión falto de escrúpulos, más una decena de secundarios, todos ellos creíbles), El lenguaje es directo y eficaz, los diálogos oportunos y hacen avanzar la acción, que se mantiene siempre en el justo equilibrio entre lo truculento y el relato de los acontecimientos manejados hábilmente por el autor para que la intriga no decaiga. Juega con una estructura que parte los tiempos y los espacios despertando la curiosidad del lector sin que este pierda el hilo de lo narrado. Se salta de Alcorcón -en donde ocurre la desaparición de los personajes- a Burgos, de la focalización de unos a otros y se insertan de vez en cuando pasajes en cursiva que van explicando lo que ocurrió realmente.

Al terminar la novela, el lector tiene la sensación de que todo aquello ha sucedido, no que haya podido suceder. No creo que sea posible mejor definición para esta novela que mide muy bien los tiempos de la intriga, entretiene y provoca una reflexión acertada sobre nuestra sociedad.

Durante la presentación de la novela. De izquierda a derecha: Leandro Pérez, Miguel Ángel Santamarina y Pedro Ojeda

jueves, 21 de mayo de 2015

España en Sefarad de Muñoz Molina, anuncio de La gratitud de Fermín Herrero y noticias de nuestras lecturas.


Escribir España en Sefarad, como he hecho yo en el título, es una redundancia. Sefarad es la forma en la que parte de la comunidad judía reconoce a España. De ahí que los judíos expulsados de Castilla en 1492 se denominen como sefardíes y su idioma -el castellano que hablaban y cuya conservación hasta nuestros días es una extraordinaria aventura cultural-, sefardí. Muñoz Molina titula Sefarad a esta novela de novelas y así se llama el último de sus capítulos o apartados. En el libro, ya lo hemos tratado en estos comentarios semanales, recoge historias de la gran tragedia del siglo XX europeo: el choque de las grandes ideologías totalitarias -fascismo, comunismo pero también capitalismo- con el individuo. Este adquiere condición de víctima de aquellas, como también del tiempo o de la enfermedad.

A lo largo del libro son varias las veces que recoge la historia de los judíos europeos en el siglo XX: desde el mundo opresivo de Kafka hasta el exterminio que decretaron los nazis. Aparecen también los sefardíes, como en la historia del director del Ateneo español de Tánger. No en vano, a pesar de ser una novela que se proyecta hacia la universalidad, la voz narradora es la de un español que teje la historia desde un ejercicio consciente y lúcido de memoria y autobiografía. Por eso, en el último apartado del libro coinciden el título del capítulo y el título de la novela: Sefarad. La memoria le lleva al narrador hacia su infancia y el recuerdo de la judería de Úbeda, cerca de la casa familiar. Y la propia historia se construye desde la memoria de los exilios de la historia de España: desde el destierro de los judíos castellanos en 1492 hasta el último, el de los desterrados por la guerra civil y la dictadura franquista, en un campo tejido de lápidas de nombres, algunos conocidos y otros anónimos:

Quién podría rescatar los nombres que fueron tallados hace doscientos años sobre esas lápidas, nombres de gente que existió con tanta plenitud como yo mismo, que tuvo recuerdos y deseos, que tal vez pudo trazar su linaje remontándose hacia atrás a lo largo de destierros sucesivos hasta una ciudad como la mía, hasta una casa con dos estrellas de David en el dintel y un barrio de calles muy estrechas que se quedó desierto entre la primavera y el verano de 1492 (...). Sepulturas modestas y fosas comunes jalonan los caminos de la gran diáspora española.

Y así cita las tumbas del padre de Lorca en los Estados Unidos, las Azaña o de Machado en Francia, la lista de los sefardíes de Rodas enviados a los campos de exterminio nazis. Y de aquí, de toda esta conciencia y materia real se ilumina la clave de esta novela, que es, en el fondo, la respuesta personal de Antonio Muñoz Molina al debate sobre la muerte de la novela que corría por los años en los que la escribía:

Cómo atreverse a la vana frivolidad de inventar, habiendo tantas vidas que merecieron ser contadas, cada una de ellas una novela, una rama de ramificaciones que conducen a otras novelas y otras vidas.

Toda esa reflexión sobre la historia de los totalitalismos, de Europa, de España, de sí mismo, termina encerrada en el recinto de la Hispanic Society pero no como una biblioteca o un archivo cerrado y polvoriento sino como un refugio para poder estudiarla, pensarla y meditar sobre ella sin perder la propia memoria y la propia esperanza, que se teje de cosas tan básicas como la concha encontrada por el hijo en la playa de Zahara de los Atunes y que le acompaña al narrador en su escritorio durante el proceso de escritura.

Noticias de nuestras lecturas.

El martes pasado tuvimos la reunión del Club de lectura en su formato presencial. La sesión, que celebramos en la habitual sala de la Biblioteca General de la Universidad de Burgos, resultó sumamente interesante y pusimos sobre la mesa todos los grandes temas de esta novela de Muñoz Molina. En la última entrada de Mª Ángeles Merino tenéis los apuntes que tomó de lo allí ocurrido, que puede servir de cierre y reflexión de esta lectura.

Luz del Olmo cuenta su experiencia última como lectora de Sefarad: la identificación con alguno de esos personajes, clave para comprender esta novela de novelas.

Lectura de La gratitud, de Fermín Herrero



Las próximas semanas las dedicaremos al comentario de La gratitud (Visor, 2014), el poemario con el que Fermín Herrero obtuvo el Premio Jaime Gil de Biedma y el Premio de la crítica de Castilla y León. Fermín Herrero ha sido galardonado también con el Premio de las Letras de Castilla y León. Nos acercamos, pues, a la palabra de uno de los poetas más importantes de España en la actualidad, en un título que es la culminación de una trayectoria que lleva a la indagación sobre los temas esenciales del ser humano sin perder nunca el contacto con la tierra. Sorprenderá la altura de esta voz y la certeza de la expresión a quien no conozca a este autor.

Después del libro de Fermín Herrero cerraremos el curso con las Crónicas periodísticas de la guerra de África, de Núñez de Arce, una las primeras escritas en este género en España.

Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os  agradezco que me lo comuniquéis. Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.

jueves, 14 de mayo de 2015

"Un apocado funcionario de provincias". Quién nos cuenta la historia en Sefarad de Muñoz Molina y noticias de nuestras lecturas.


La clave narrativa de la obra viene definida en la misma novela: Unas cosas traen otras, como unidas entre sí por un hilo tenue de azares triviales. Sefarad se nos presenta en el subtítulo como Una novela de novelas, definición que sorprende a sus lectores cuando entran en un texto que aparenta no tener estructura definida, que parece hablar de cosas sueltas sin más hilazón que la de exponernos los casos en los que el poder de las ideologías y de los sistemas políticos y financieros ha sembrado la historia del siglo XX europeo de millones de víctimas. Parece, sin más, un recuento de casos concretos que sirven de símbolo de lo ocurrido: una lista de perseguidos, asesinados, desplazados en la que casi todos podríamos reconocernos. Este recuento lo realiza una voz narradora que podemos identificar fácilmente con el propio autor, más aún si conocemos otras obras de Muñoz Molina o sus colaboraciones en la prensa periódica española. Se confecciona como si se tratara de una suma de relatos breves, pequeños ensayos, crónicas periodísticas, etc. Pero hay un momento en el que el lector se da cuenta de que no es así.

En el capítulo titulado Olympia, la voz narradora principal se hace más presente y esta presencia crecerá en el resto de la novela. El narrador nos habla sin tapujos de sí mismo y de su pasado. Una historia en la que es fácil rastrear elementos autobiográficos de Muñoz Molina porque él mismo los ha convertido en materia literaria otras veces. El narrador recuerda aquel apocado funcionario de provincias que fue desde su presente, un tanto asombrado de todo lo que le ha cambiado la vida desde entonces, cuando solo podía soñar tener la que luego, en gran medida, ha llevado, llena de experiencias, viajes y literatura. Y este es, exactamente, el hilo narrativo vertebrador de esta novela de novelas. En realidad, Sefarad es el relato de este viaje biográfico del propio Muñoz Molina contado desde una única perspectiva: el encuentro a través de estos años de mudanza vital con las historias de las víctimas. A estas tiene acceso a través de lecturas de libros, investigaciones propias, encuentros que ha podido tener debido a sus viajes gracias a que cambió su vida para decidirse por la escritura, testimonios orales de personas a las que ha conocido, etc. En el relato deja ver continuamente esos rastros de sí mismo vinculados al encuentro con las historias de las víctimas. Estos rastros pueden ser triviales, como dice la cita con la que arranco este texto, recuerdos de lo que él hacía cuando se documentaba para la novela, lo que le había sucedido en el momento de la redacción del texto, el fugaz encuentro con una mujer en el Palacio de Cristal del Retiro que había sido una niña del exilio español hacia México incluso cuando ni siquiera podía imaginar que su trayectoria literaria le llevara hasta poder escribirla, la comparación de los tiempos de la tragedia que relata y los tiempos de su vida cotidiana cuando la escribe, etc.

Al presentarse claramente en Olympia como voz narradora, Muñoz Molina nos lleva directamente al personaje-narrador que había construido en los años inmediatamente anteriores en otras novelas suyas (singularmente en El jinete polaco y en Ardor guerrero) y en sus colaboraciones semanales en la prensa. Su lector habitual lo ha reconocido inmediatamente y se siente guiado por la voz narradora porque, entre otras cosas, se identifica en buena parte con sus experiencias biográficas e ideológicas (Muñoz Molina durante años representó un sector importante de la población española en ambas circunstancias). Y esta es una de las claves de lectura de Sefarad: la identificación vital o ideológica del lector con lo que cuenta la obra. En esto consiste el éxito de su recepción o su fracaso, cosa que sabe el propio autor desde el mismo momento en el que elige una voz narradora tan pegada a sí mismo, en la que van integrándose todos los relatos. Vistos así, estos construyen una especie de pasado, de herencia humana que recibe el propio narrador cuya tarea ética será asimilarlas y trasformarlas en texto literario para convertirse en su portavoz:

Al inventar uno tiene la vana creencia de que se apodera de los lugres y las cosas, de la gente acerca de la que escribe (...), puedo tener la sensación de que nada de lo que invento o recuerdo está fuera de mí, de este espacio cerrado. Pero los lugares existen aunque yo no esté en ellos y aunque no vaya a volver, y las otras vidas que viví y los hombres que fui antes de llegar a ser quien soy contigo quizás perduran en la memoria de otros.

Este narrador se sabe una pieza más en la cadena del ser humano que se construye a través de la memoria, el recuerdo y el testimonio.

Noticias de nuestras lecturas

El autobiografismo de Muñoz Molina impulsa a Luz del Olmo a regalarnos un delicioso relato de su marcha a Madrid y primeras experiencias en la capital.

Myriam Goldenberg resume la esencia del texto de Muñoz Molina con su propio certero y emocionante pensamiento y testimonio. No os lo perdáis.

Paco Cuesta escribe un extraordinario análisis de la perspectiva del lector enfrentado al juego de voces narradoras de Sefarad, clave para entender la novela.

Mª Ángeles Merino sigue conducida por sus dos lectoras en medio del calor burgalés -que ya se fue- y anda entre zapateros, monjas, morcillas y café con hielo... Cómo leen entre líneas estas dos mujeres.

El próximo martes, en el lugar y la hora habituales, tendremos el encuentro del Club de lectura en su formato presencial para comentar Sefarad de Muñoz Molina. El jueves de la próxima semana cierro el comentario de Sefarad para iniciar el de La gratitud, el poemario de Fernín Herrero.

Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os agradezco que me lo comuniquéis. Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.

jueves, 7 de mayo de 2015

Sefarad de Muñoz Molina como novela de testimonios y noticias de nuestras lecturas.


Como no podía ser de otra forma, el hecho de que Muñoz Molina manejara en Sefarad algunas biografías y hechos históricos ha levantado desde su publicación una polémica a la hora de interpretar  histórica e ideológicamente la novela. Tratar de acontecimientos tan sustanciales para la historia contemporánea europea como el nazismo, el stalinismo o la II Guerra mundial trae, como consecuencia, dejar sectores ideológicos descontentos. Ser igualmente crítico con unos y con otros, con el franquismo o con el capitalismo que implica la emigración económica y destruye el natural tejido de relaciones humanas, siempre provocará ofendidos. Abordar en una novela figuras como la de Willi Müzenberg -activista comunista que terminaría enfrentándose con Stalin y que murió en extrañas circunstancias y que también tuvo protagonismo en la Guerra civil española- supone, para algunos, cruzar una línea que no debe ser franqueada.

A esto se suma la animadversión que ha despertado siempre Muñoz Molina por igual desde sectores de la derecha y de la izquierda españolas que no le perdonarán nunca ni su éxito de crítica y público ni su aceptación de honores como la dirección del Instituto Cervantes de Nueva York, su condición de académico o el Premio Jerusalén. Aquellos no le perdonan su claro posicionamiento contrario al franquismo y su perpetuación en muchos aspectos de la democracia nacida en 1978, así como la defensa de la herencia civil de la II República española; estos que se desmarcara pronto de la ortodoxia de izquierda y se convirtiera en un defensor del camino hacia la socialdemocracia abandonando el marxismo. Un cuento suyo de la primera etapa cuenta (como si estuviéramos en una película de serie b) cómo todos los antiguos militantes de izquierda que siguen manteniendo la fidelidad a los pensamientos prosoviéticos se han convertido en muertos vivientes en una localidad fantasma a la que regresa el protagonista. En las reseñas críticas sobre estos aspectos de Sefarad siempre he detectado, tanto en las que provienen de un sector como en las que provienen de otro, cierto apriorismo ideológico que impide, lógicamente, que el que así se manifiesta pueda disfrutar de una sola línea de la novela.

Muñoz Molina pertenece a esa primera raíz de la postmodernidad que critica las grandes ideologías políticas y las creencias religiosas entendidas todas ellas como verdad única. Para comprender esta raíz nos debemos situar en una época en la que el mundo se había colapsado precisamente por el enfrentamiento entre todas estas verdades y ante ellas el individuo había quedado desarbolado, su condición destruida y su memoria liquidada. De hecho, esta misma condición que alerta contra verdades únicas es la que le ha llevado a escribir, recientemente, Todo lo que era sólido, que ya hemos comentado en este club, contrario al capitalismo financiero salvaje que nos ha conducido a la última gran crisis global y ha fomentado la corrupción.

En Sefarad Antonio Muñoz Molina no escribe un tratado histórico ni un ensayo sino una novela pero aún así no quiere renunciar a la verdad de lo narrado: da pereza o desgana inventar, rebajarse a una falsificación inevitablemente zurcida de literatura. Los hechos de la realidad dibujan tramas inesperadas a las que no puede atreverse la ficción. Pero el lector no debe engañarse por estas palabras. Estamos en el terreno de una novela -volveremos sobre esta cuestión técnica en otra entrada- en la que se entrecruzan varias voces narradoras y unas usan a otras no con la clave histórica que exigen muchos a Sefarad sino con otra. Más aún cuando los mismos hechos pueden ser interpretables y de hecho lo son por diferentes historiadores -¿Münzenberg se suicidó como afirmaba el gobierno de Vichy, fue asesinado por los nazis o por lo enviados de Stalin?, ¿fue de verdad un comunista convencido durante toda su trayectoria como activista, fue un espía doble, fue un traidor o una víctima, cuál fue su verdadero papel en la movilización en apoyo del bando republicano en la Guerra civil española?-. Siempre me ha resultado curioso que algunos historiadores exijan que un novelista cumpla lo que ellos interpretan que es la verdad cuando no hay un consenso mínimo entre los especialistas.

En realidad no hay ninguna polémica general sobre la interpretación de Sefarad, sino algunas voces que reaccionan contra la novela exigiéndole condición de ensayo histórico e interpretación según una u otra ideología recubierta de método científico. Hay que aclarar, también, que Sefarad no es una novela histórica. Entre otras cosas, porque está escrita en el presente del narrador principal que busca integrar en él el valor testimonial de lo acontecido en esa gran tragedia del siglo XX europeo en el que se enfrentaron los individuos desarmados contra la maquinaria totalitaria de ideologías diversas y que cubrió el continente -y el resto del mundo- de millones de víctimas -heridos, muertos, emigrantes, desplazados-. Ese narrador se convierte, así, en portavoz de esos testimonios concretos que selecciona y pone en orden para presentárnoslos no tanto porque esté de acuerdo con todos y cada uno de ellos sino porque se identifica con ellos en su condición de víctima, de desplazado, de indefenso ante las rigideces ideológicas, religiosas o morales sobre las que nos previene puesto que su presencia sigue siendo una tentación presente. No es, por lo tanto, objetivo ni lo pretende: trabaja desde la conciencia de que las ideologías totalitarias, los pensamientos únicos, las formas tan estrictas de regir nuestras vidas, han destruido a los individuos y han regado la historia del siglo XX de muertos y afectados de todo tipo. Y siguen haciéndolo.

No es la historia tradicional lo que predomina en Sefarad ni lo que busca el autor sino el valor testimonial de la voz del individuo que ha sido víctima suya. Sea este un emigrante andaluz a Madrid por motivos económicos y sociológicos, un joven fascista español alistado en la División Azul que comienza a cuestionarse la razón de su presencia en Rusia, un judío sefardí que se salvó de los campos de concentración o la viuda de un activista comunista caído en desgracia después de haber sido culpable por alimentar el monstruo que termina devorándolo. Y el testimonio de la víctima, por lo tanto, no tiene la misma razón que la certeza histórica sino otra, de raíz ética. Si no se es capaz de comprender este rasgo de la novela, no se podrá comprender nada de Sefarad y solo se la criticará desde la trinchera ideológica.


Noticias de nuestras lecturas

Mª del Carmen Ugarte García nos lleva hacia la historia de la Hispanic Society y sabe enlazarla -en la entrada y no os perdáis sus respuetas en los comentarios- con un núcleo esencial de la novela de Muñoz Molina.

Myriam Goldenberg presta atención en su entrada a la historia de la monja y el zapatero: estereotipos propios de un cuento tradicional español que termina convirtiéndose en un relato del país y de unos individuos en los que la libertad y la esclavitud no son siempre como pensamos.

Mª Ángeles Merino nos lleva, de la voz de sus personajes comentaristas, a varias historias -de Rusia al zapatero-, pero quiero resaltar cómo consigue, a través del diálogo de ambas, conectar con esa forma "liosa" de contar las historias de esta novela.

Luz del Olmo escribe una epístola a Igor -ella podrá aclarar si real o fingida- para emocionarnos al conectar las historias de Muñoz Molina con historias que nos llevan a la realidad de lo vivido.



Pancho llega a su acertadísima lectura de la novela de Martín Gaite con una entrada en la que remata las conclusiones de una historia que parece condenar a -casi- todos sus personajes a una vida en círculos. No os la perdáis.

Recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os agradezco que me lo comuniquéis. Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.