martes, 22 de abril de 2014

Alternar con los monstruos


La única forma de vencer a los monstruos es tomárselos a broma y alternar con ellos. Si se dejan, claro. Algunos demuestran una persistencia atroz.

lunes, 21 de abril de 2014

La despedida de Caminando en el desierto


Tengo una sensación de superviviente. Los más antiguos lectores de La Acequia recordarán la historia. José Antonio Ortuño, siempre generoso con su tiempo en los proyectos comunes, nos fue uniendo en Blogofago a todos los blogueros relacionados de una u otra manera con Burgos (La Acequia, le debe también el diseño de la cabecera actual).

Como era moda entonces, se convocó para el 28 de abril de 2007 un encuentro en una cafetería en la que aparecimos los autores de siete espacios muy diferentes en sus propósitos. De aquella reunión salió la idea de construir un lugar común al que José Antonio -que siempre ha sido muy perspicaz para ello- dio el nombre de Burgosfera. Este espacio común se mantuvo desde el 2 de mayo de 2007 hasta el 19 de septiembre de 2012. El proyecto creció desde los siete convocantes hasta el centenar largo, se enriqueció con la variedad de personalidades, tonos e intenciones, provocó nuevas reuniones, dio el salto al mundo académico en las primeras jornadas en las que una Universidad española analizaba el fenómeno y, sobre todo, sirvió para poner de manifiesto la utilidad de los blogs como herramienta de comunicación, información y opinión.

Para mí tuvo un valor añadido. Gracias a aquella reunión inicial y las que siguieron, conocí un puñado de personas activas, interesantes, muy respetuosas con las opiniones de los otros, dispuestas a colaborar desinteresadamente con los demás, con ganas de hacer cosas y mostrar el resultado de sus acciones, muy lejos de la imagen que se tenía por aquellos años del internauta como un ser solitario que apenas se interesaba por actuar en el mundo.

De aquella reunión inicial solo queda La Acequia. También Neoburgos, pero el espacio de Edu (que contribuyó mucho al proyecto no solo con su presencia activa sino con la creación de una lista de correo que nos sirvió de medio de comunicación interno) nunca fue un blog y ha pasado por diferentes etapas. Bien es cierto que alguno de los que cerraron su espacio inicial han abierto otros -el más fecundo ha sido José Antonio, que recientemente ha regresado con la calidad de siempre, también los creadores del tan añorado A vista de cerdo- puesto que en casi todos la motivación inicial de comunicación, creación y opinión era más que una moda. El uso de la web 2.0 -y su evolución posterior- era solo una herramienta para encauzar esa inquietud. De una u otra forma, algunos anunciándolo y otros no, los blogs que participaron en la reunión inicial se han cerrado o han dejado de actualizarse. Esto no supone reducir el valor de esta herramienta. Lo que sucede es que la diversidad de plataformas y posibilidades del mundo virtual ha especializado cada tipo de formato como algunos vaticinábamos. También hay que contar con el desgaste personal que supone mantener durante años un blog, especialmente cuando se hace con nombre y apellido públicos.

Ayer domingo 20 de abril, Francisco Campillo anunciaba que dejaba de publicar Caminando en el desierto, blog decano de Burgos dado que se abrió el 6 de septiembre de 2005 (el puesto de blog decano de Burgos pasa a ocuparlo, si no estoy mal informado, el Ucraniano Aniano, unos meses anterior a La Acequia y que siempre estuvo pero no estuvo en la Burgosfera). Desde que supe que cerraba la revista Shukran, proyecto hermano de su blog, temía este anuncio y vigilaba atento las novedades de Caminando en el desierto. He de reconocer que su entrada de ayer me conmocionó no solo porque supone dejar de tener una voz moderada y sensata en un tema no resuelto y en el que tanto debería implicarse la sociedad española. Me conmocionó porque me deja ante mis propias dudas sobre cuándo debe terminar el ciclo de La Acequia, el único blog que sigue publicándose de los que fundaron la Burgosfera. Es una duda que me asalta de vez en cuando puesto que sé que este espacio, como todo en la vida, tendrá un final.

El texto con el que se despide Fran es una muestra perfecta de su personalidad de hombre entregado con las ideas nobles, soñador y moderado a la hora de combatir las opiniones de los demás con la firmeza de la suya. En su día hice un elogio de su actividad, que todavía mantengo: su blog era el único necesario de todos los nuestros, aunque comprendo el desgaste que supone un espacio con un tema -el del pueblo saharaui- que parece haberse enquistado social e históricamente por los intereses estratégicos de las naciones implicadas. Sé que Fran seguirá impulsando actividades y participando de las de otros que él considere justas y espero que antes o después retome aventuras en Internet que nos permitan estar informados de ellas. Quien lleva dentro las ganas de mejorar el mundo no pasa desapercibido.

domingo, 20 de abril de 2014

Quizá ya me haya muerto


Por suerte, cuando la tecnología sustituya al amor yo ya me habré muerto. O quizá ya me haya muerto y no lo sepa.

sábado, 19 de abril de 2014

No busques planos para salir del laberinto


No busques planos para salir del laberinto: nadie regresó nunca para trazarlos y quienes lo construyeron te hacen muecas en los espejos.

viernes, 18 de abril de 2014

García Márquez en el camino de Rubén Darío: la hispanidad como proyecto


En Literatura hispanoamericana, una de las asignaturas que imparto este semestre, tenía previsto culminar la materia con el comentario de Cien años de soledad de García Márquez. Más ahora, tras su fallecimiento.

Me gusta estructurar mis asignaturas con un hilo argumental más allá de los temarios tradicionales que ahora pueden encontrarse con facilidad en manuales, monografías y otro tipo de materiales didácticos. En este caso he querido explicar la construcción del imaginario colectivo hispanoamericano a través de la literatura, lo que me llevaba desde los Diarios de Colón a Rubén Darío. Este poeta es la cristalización definitiva y prodigiosa de la explicación de una idea de lo americano y su puesta en valor para el siglo XX. A principios de aquel siglo, Darío encabeza y da forma a la corriente de pensamiento que reúne lo indígena con lo español, las creencias tradicionales de los pueblos precolombinos con la espiritualidad católica, lo antiguo americano y el substrato grecorromano del Mediterráneo. Todo ello sin renunciar a la modernidad que recorre Europa. Este sincretismo que se define entonces como hispanidad se hace bandera frente a lo anglosajón. En él los elementos no están subordinados sino que nutren por igual la sangre de Hispania fecunda que cantó Darío. La hispanidad tal y como nació no es un concepto peninsular sino que tiene un fuerte sentimiento americanista. Rubén Darío, como su creador vitalista, cantó con entusiasmo las bases que sostenían lo hispánico. A él se debe también la reconciliación de los intelectuales americanos con lo español puesto que todo el siglo XIX había buscado la culpabilización de todos los males de la sociedad americana a la herencia española. Fue grande Rubén Darío por muchas cosas, pero sobre todo por esta mirada integradora que logró fusionar en un proyecto de lo americano cosas que hasta ese momento se habían pensado irreconciliables. Harían bien algunos intelectuales en revisitar estas ideas.

Después de Darío, nadie como García Márquez en el mismo sentido. En él es muy notoria esta construcción del imaginario colectivo americano que comenzara a fabricar Cristóbal Colón en las páginas del Diario de su primer viaje trascrito por fray Bartolomé de las Casas . Sus famosas declaraciones en las que temía que España, al ingresar en la Unión Europea en 1986, se olvidara de América evidencian que García Márquez participaba de la misma corriente encabezada por Darío.

La obra del colombiano es una construcción de esa conciencia de la historia americana en la que se integran los mismos elementos de la hispanidad pero actualizados a las corrientes de pensamiento político de mediados del siglo XX. Culmina todo ello en Cien años de soledad: Macondo es el espacio simbólico en el que toda esa historia se hace presente. Pero donde mejor se ve esta cualidad es en el uso del lenguaje español que en García Márquez se hace castizo, americano, moderno y antiguo, todo ello a la vez, para dejarnos el testimonio de un idioma para todos los hispanohablantes. Es una obra maestra por muchas razones pero sobre todo porque en su lenguaje consigue unir de verdad ese proyecto de la hispanidad que latía en Darío. Es una de las obras  literarias que más han hecho por la unidad del idioma en el último siglo. Se puede afirmar, sin ningún género de dudas, que en los textos de García Márquez -mucho más que en laos de Vargas Llosa, otro de los grandes pero con un pensamiento más occidentalizador- el idioma español deja definitivamente de ser peninsular hasta para los más recalcitrantes academicistas para hacerse eso, español, en el sentido de hispánico. García Márquez merece pasar a la historia por muchas razones -es uno de los maestros más importantes del periodismo en lengua española, trabajó como pocos la frontera entre la realidad y la ficción, construyó prodigiosas historias de amor y tiempo, etc.- pero sobre todo porque en él se hace realidad el proyecto de ese concepto de lo hispánico tanto en la materia narrativa como en el idioma.

España, que está desorientada desde hace demasiado tiempo en lo económico, en la innovación industrial, en lo cultural, ha buscado con lógica una proyección europea pero lo ha hecho casi como expiación de un sentimiento de inferioridad y nunca ha llegado a presentarse en Europa como lo que debería ser, el puente de conexión con Hispanoamérica encabezando un proyecto común. Ha habido notables esfuerzos -las Cumbres Iberoamericanas, cada vez más descafeinadas; el certero proceder de la Real Academia Española al construir nuevos modelos de diccionarios, gramática y ortografía basados en lo hispánico y ya no en lo peninsular-, pero falta la construcción de un verdadero proyecto integrador. Para ello quizá deba asumir el concepto de hispanidad que está sobre todo en la obra de Darío y de García Márquez y no en la rancia celebración que nos dejó el franquismo.

jueves, 17 de abril de 2014

Vanguardia surrealista y perspectiva de género en Rosa-Fría, patinadora de la Luna de María Teresa León y noticias de nuestras lecturas


Bastaría el primer cuento de esta colección para convertir a María Teresa León en uno de los autores que mejor han cultivado el género en la literatura española. Gran conocedora de las fuentes clásicas, de las estructuras tradicionales y su desarrollo convencional desde el siglo XIX, María Teresa León introduce el cuento infantil en la vanguardia por el lugar más apropiado. Juega en Rosa-Fría, patinadora de la Luna con un personaje que parte de un soneto que Rafael Alberti publicó en Marinero en Tierra (1924), el poemario con el que consiguió el Premio Nacional de poesía y que lo convirtió en una de las voces poéticas más importantes de la nueva generación. De él debió llamarle la atención su modernidad: presenta Alberti un personaje femenino que es todo dinamismo, modernidad estética, en medio de un paisaje helado. Sobre ese personaje construye todo el relato. En ella se respeta, aunque no lo parezca en una primera lectura, una de las estructuras más tradicionales del cuento infantil: la protagonista sale de casa y debe realizar una hazaña en la que triunfa por su habilidad pero, sobre todo, por el cariño generado por su personalidad y comportamiento que le vale el apoyo de otros seres -en este caso, no humanos porque nos movemos en el mundo de la fábula- y objetos mágicos. Gracias a todo ello, sale victoriosa de la prueba en la que arriesga su vida y puede, finalmente, volver a su casa. Como en todos estos cuentos, se contribuye a superar temores universales. En el fondo, este cuento es uno más de los que cuentan ritos de iniciación, de paso hacia la madurez progresiva de los niños. Y aquí viene la habilidad de María Teresa León: comprende cómo el surrealismo le ofrece una oportunidad de renovar el género.

El temor a la noche -la oscuridad, la posibilidad de no despertarse, de no controlar lo que sucede cuando se está dormido- y a todos los seres nocturnos -ruidos, Luna, estrellas, animales, monstruos- es uno de los universales más extendidos en todas las culturas humanas. La vaca que entra por la ventana de la niña es una metáfora del tiempo inevitable que saca a la niña del refugio del hogar y la expone a los riesgos del mundo. Si el cuento trascurre en ese tiempo nocturno, nada mejor que el surrealismo para enfrentarse a lo onírico.

Sobre esa estructura tradicional tratada con la vanguardia surrealista pone María Teresa León ese personaje de Alberti con otra intención, una mirada de género. Protagoniza el cuento una niña, una niña que ya no está educada para ser una mujer convencional que espera en el hogar, sino que es deportista, campeona de patinaje y soñadora de trofeos, que es capaz de saltar por la ventana y arriesgar su vida y triunfar sobre todos los peligros que en la fábula se le enfrentan. Hay muchos felices hallazgos en este cuento, pero este es el principal de ellos.

Noticias de nuestras lecturas

Coro Entreaguas recrea con delicadeza el cuento de Rosa-Fría, la niña que subió a la Luna.

Gelu publica su primera entrada sobre la colección de cuentos de María Teresa León. En ella encontraréis el recuerdo a mi añorado amigo Juan Carlos Estébanez, gran conocedor de la obra de esta escritora.

Pancho comenta con sagacidad el origen del cuento de María Teresa y su dinamismo desde la perspectiva de la protagonista.

Mª Ángeles Merino comenta La tortuga 427 dialogando con su sobrina en una deliciosa entrada.

Myriam juega y se desata para comentar iluminándolo el cuento de La tortuga 427. Y le sale por Gardel.


Mª Ángeles Merino se arriesga con el chocolate y el veneno para comentar La saga/fuga y enlazarla con María Teresa León, un arriesgado ir y venir por el Vena.

Bastaría la cuarta entrega de Gelu sobre La saga/fuga para comprender el humor de Torrente y su capacidad de jugar con la materia narrativa y con el lector.


En su comentario de la novela, Pancho llega a un momento clave, cuando se junta la sexualidad y el inicio de la tragedia, un momento en el que todo se inclina hacia la destrucción del paraíso...

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

miércoles, 16 de abril de 2014

La fuente de todos los males


Conocí el lugar en donde la humedad es color y forma. Tras surcar el río contracorriente hasta el último embarcadero, situado allá en donde ni el más arriesgado de los viajeros quiere llegar sin compañía, en lo más profundo, en donde nace la fuente de todos los males. Puse el pie en las tablas carcomidas y me despedí con un gesto del capitán que me miraba como había mirado a tantos otros a los que no había vuelto a ver. No miré atrás mientras el barco anunciaba con un toque de silbato su partida. Llevaba poca comida y un machete. También un ejemplar del primer canto de la Divina comedia que encontraron junto a mis restos años más tarde.

martes, 15 de abril de 2014

En efecto, salimos de la crisis


En efecto, salimos de la crisis. Todos los datos económicos lo atestiguan. En un sistema con vía única salimos, además, por donde es lógico que se salga: agrandamiento de la brecha social y ruptura de la cohesión, riesgo de exclusión social para un porcentaje amplio de la población, aumento de la situación de fragilidad para los desfavorecidos (niños, ancianos, enfermos, parados de larga duración, inmigrantes), dificultad en el acceso a la educación y la sanidad de calidad para estos mismos, concentración de los grandes medios financieros, productivos y de la comunicación en manos de corporaciones cada vez más poderosas y más globalizadas, toma de decisiones alejadas de la voluntad popular, reducción de los salarios hasta el punto de que trabajar no significa siempre poder ser independiente y tener una calidad de vida aceptable, control autoritario de las opiniones disidentes en el límite de la legalidad democrática, cambio de la legislación para desactivar los derechos sociales, cambios de la legislación para desactivar la justicia universal y los grandes convenios internacionales que recogen los derechos de los ciudadanos, cambios de la legislación para dificultar el acceso a la justicia universal y gratuita que iguale a todos, convertir el estado de bienestar en un estado medido con la vara de la renta que permite el acceso a unos u otros servicios, etc. En efecto, salimos de la crisis por la puerta que nos han mostrado los mismos que diseñaron el sistema que nos llevó a ella. En gran medida, salvo excepciones, ninguno de los políticos y financieros que han sido responsables ha pagado su responsabilidad mientras que los que ambicionaron una vida mejor sin conservar el sentido común sí lo han pagado. Saldremos de la crisis y dentro de poco habrá suficiente circulación de dinero para que puedan respirar todos aquellos que no hayan caído en los márgenes de la sociedad y busquen formas para encontrarse mejor y progresar económicamente sin mirar a un lado ni a otro ni hacia atrás después de unos años en los que parecía que todo se derrumbaba. Como debe ser según el camino que nos han mostrado. Será así, hasta la próxima crisis, que no tardará en llegar y será más dura que la que hemos pasado porque el sistema tiene un límite cada vez más evidente. Excepto que no nos lo creamos y comencemos ya a tomar nuestras propias decisiones.

lunes, 14 de abril de 2014

La dignidad


Mi padre, como muchos otros de su generación, tuvo que buscar la dignidad en la condición de superviviente. Era un niño cuando estalló la Guerra civil y sufrió la dureza de la postguerra. Sobre todo, la dureza de no poder ser libres, de no tener oportunidades para mejorar en contacto con las ideas de libertad y democracia, de no tener derechos, de no poder hablar o decidir sin miedo a las represalias. Durante gran parte de su vida vivió, por lo tanto, como un superviviente y eso le marcó el carácter, forjándole una firmeza en los valores básicos del ser humano: la honestidad personal, la fidelidad a aquellos a los que quieres, el respeto por el otro y la dedicación atenta hacia todo lo que haces, sea lo que sea. Sabía lo que estaba mal y lo que estaba bien pero también aprendió que por desgracia no podía cambiar la situación de España y que los patronos seguían siendo los patronos y los trabajadores nada más que peones sin poder alguno. Como todos aquellos españoles a los que la victoria y la dictadura les cayó encima y no se marcharon fuera, tuvo que aprender a guardar silencio, no molestar demasiado y buscar el margen de dignidad que la historia le dejaba en cumplir con su trabajo y su familia y cultivar una especie de solidaridad entre los que no habían vencido. Recuerdo su alegría el día que votó en las primeras elecciones libres tras el regreso de la democracia, también recuerdo cómo iba identificando en nuestra ciudad los nombres que en la nueva situación eran los mismos que en la antigua, con la decepción de que nada hubiera cambiado en tantas cosas. En sus últimos meses de vida pudo ver las primeras consecuencias de la crisis económica y resumió lo que veía en que nunca nos dejarían ser como ellos, como los que mandan de verdad pero que eso no debería rebajar la constancia de nuestro empeño. Aprendí mucho junto a él durante toda mi vida, pero sobre todo aprendí mucho en los meses que duró la enfermedad. Aprendí que la dignidad es lo único que jamás pueden robarnos de verdad, por muy penosas que sean nuestras condiciones. Hoy, hace tres años, fallecía.

domingo, 13 de abril de 2014

No sé dónde estaba el día que regresaste


No sé dónde estaba el día que regresaste. Si hago memoria me recuerdo comprando el pan después de leer la prensa en el Café del Bolís con un cortado y una magdalena, aturullado en el banco o enredado en la conversación con Antonio en su quiosco. En esas cosas andaba, seguro, cuando te alcancé en el espejo del portal de casa, casi sin darme cuenta. Ya estás aquí. Era hora, compadre.

sábado, 12 de abril de 2014

Pasear por tu ciudad como si hiciera años que no volvieras


Pasear por tu ciudad como si hiciera años que no volvieras, sentir cómo recuperas espacios y tiempos. Recordar aquel gesto y aquella palabra. Aquella risa, la soledad y la compañía. La alegría y tristeza. Recoger las migas de pan. Sentarte en el banco y mirar la luz de este día de primavera. Cerrar los ojos para oír mejor, cerrar los ojos para escucharte por dentro. Descansar el tiempo suficiente para que todas las horas se junten en esta, para que todas las ciudades se sumen en la imagen de esta, que todas las gentes se reúnan y las voces sedimenten el rumor del río, que todos los rostros te alcancen. Ya es otro día, ya es otra vida, ya es aquel mañana.

viernes, 11 de abril de 2014

Cerrar el día y abrir la noche


La última semana no ha sido mía sino de las urgencias del trabajo. Hay semanas así, que se te imponen. Cuando la agenda no la haces tú, te terminas perdiendo en los plazos de entrega, en los cierres, en las citas y reuniones. Acabo de remitir el último documento. Quizá vaya ahora mismo al espejo para ver si me encuentro. Cerraré el día para abrir la noche. Cenaré algo ligero. A ver si vuelvo a mí o estos fanáticos de la productividad me han abducido.