sábado, 18 de febrero de 2017

Contemplo la vela mientras oscila


Contemplo la vela mientras oscila
su luz, ¡tan frágil! Basta una corriente
de aire para apagarla
o con los dedos índice y pulgar
mojados en saliva
matar así, sin más
-solo porque se puede-
su levedad festiva;
sentirse, sin motivo alguno, dios,
cuando soy mucho menos
que esta llama que miro
sin comprender del todo su belleza,
mi nada que se agota
en ella.


 © Pedro Ojeda Escudero, 2017

viernes, 17 de febrero de 2017

Leones rampantes


A veces nos creemos espléndidos leones rampantes que levantan sus manos para mostrar las garras. Así los figura la heráldica en posición inverosímil al sujetarse sobre las patas mientras se presentan arrogantes y espléndidos. Poderosos, como si supieran que nada ni nadie puede frenarlos. Todo un emblema de las pretensiones de muchas familias que los quieren en sus escudos. Pero hay otra acepción de rampante como trepador, ambicioso sin escrúpulos. En la España nuestra de la pasada riqueza hubo muchos personajes rampantes por todas las partes y aquello parecía una selva en la que tantos rugían y mostraban espléndidos sus garras. Rampantes, con la seguridad de que nunca les pasaría nada serio. No sé si hemos aprendido bien que solo tienen pose y que, en realidad, se ajustan más a un bestiario grotesco. La memoria suele ser frágil e interesada.

jueves, 16 de febrero de 2017

El Movimiento de Liberación Personal del personaje Gorka de Patria de Fernando Aramburu y noticias de nuestras lecturas.


Ante el ahogo que provoca la situación creada por la radicalización ideológica y la tensión social -como ya dijimos, bien recreada por Aramburu en Patria con la narración de los mismos hechos una y otra vez adoptando diferentes perspectivas-, algunos personajes necesitan una vía de escape para no terminar asfixiados. La vida en un ambiente pequeño y violento como el que se narra en la novela es angustiosa. De pronto, alguien te señala y las personas te dejan de saludar por la calle, los amigos te desconocen y se hace un vació de silencio en tu vida, que cambia bruscamente. La primera salida que se busca es la negación de los hechos: hay un error o esto pasará. Pero no pasa. Cuando la localidad es pequeña todo el mundo se conoce y acabas percibiendo hasta la falta de aire. Sucedió en realidad: durante décadas, empresarios, políticos e intelectuales tuvieron que vivir en silencio o acabaron marchándose del País Vasco. El ambiente en las familias no contribuye a mejores soluciones. Marcadas por la dificultad en la expresión de las emociones y viviendo en un ambiente de opresivo silencio ante el temor que alguien pudiera delatar su falta de conformidad con la lucha armada.

En la novela se registran casos de salida de la angustia desde dentro de la radicalización. Koldo, compañero de Joxe Mari en la lucha callejera y compañero suyo en el refugio francés, terminará marchándose a México y reinsertándose en la sociedad. Miren se lo dice a su hijo en prisión cuando este le cuenta alguna de las veces que ha querido dar el paso para salir de ETA: Ahí anda Koldo, tan tranquilo con su mujer mexicana y sus hijos en el pueblo.

Arantxa o Nerea se marchan del pueblo buscando su forma personal de escapar de la situación opresiva, sin que tengan demasiada fortuna en los caminos que emprenden entre otras cosas porque no dejan de sentirse marcadas por el núcleo familiar y la tragedia personal y social que se vive en la novela.

Pero será un personaje secundario, Gorka, hijo de Miren y Joxian y hermano de Joxe Mari quien mejor exprese esta necesidad de respirar un aire más libre. Lo que le diferencia de su pueblo es mucho: aficionado a la lectura y la escritura, tímido y reservado, no encaja en el mundo rudo y tópicamente varonil de la cuadrilla ni en el silencio cómplice o cobarde (el país de los callados, lo llama). Es consciente de que si se queda en el pueblo acabará como su hermano sin ser como él y decide construirse su propio Movimiento de Liberación Personal, como lo llama, buscando trabajado en la capital y separándose de sus amigos y familia.Quizá algo de eso hay también en la propuesta final del libro, que no desvelaremos por razones obvias.
Os recuerdo que durante todo el mes de febrero seguiremos con el comentario de esta novela cada jueves.

Noticias de nuestras lecturas

De forma muy unamuniana, Mª Carmen Ugarte hace que el personaje de Joxian se le aparezca a Fernando Aramburu tras una presentación de Patria y le pida una cosa concreta. No se olvida ni de regalarle una bolsa de tomates de su huerta. No os podéis perder esta entrada.

Myriam Goldenberg realiza un sólido análisis de las características psicológicas de los miembros de la familia de Bittori y Txato, por una parte, y de la familia Miren y Joxian. Cierra este trabajo con las relaciones entre ambas familias y sus cambios a partir del asesinato de Txato.

Luz del Olmo escribe sobre las relaciones entre las dos madres y su personalidad.

Mª Ángeles Merino se encuentra con su amiga Austri en mitad de la lluvia. Ante un café comentan una de las partes sustanciales de la novela: la construcción de una situación de terror que conduce a la tragedia de forma inevitable.


Pancho termina el comentario de La española inglesa, la novela ejemplar cervantina que nos ocupó aquí hace unas semanas. No sé cómo, pero termina con Bryan Adams este excelente comentario que comienza señalando la carrera de obstáculos en la que consiste la trama y el final feliz...

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos.  

Durante el resto del curso leeremos:
-Patria, de Fernando Aramburu (febrero).
-sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales (marzo).
-Media vida, de Care Santos (abril).
-Brillante, de Luis Ángel Lobato (mayo).
-Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga (junio).

Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

La puerta del infierno


Hace tiempo encontré la puerta del infierno. No una, sino varias veces. Influido por la literatura, pensé que cruzarla solo podía hacerse enracimado en grupos pastoreados por los demonios, demonios con patas de cabra, cuernos y rabos terminados en punta de flecha, o con la cabeza alta, pisando fuerte y mostrando el orgullo del mal mirando como un igual a Belcebú, bello y tenebroso. Pero la vida es otra cosa. Casi siempre se llega a la puerta del infierno por una suma de decisiones cotidianas que uno toma porque ya está al otro lado de la puerta.

martes, 14 de febrero de 2017

Reimpresión de piel


Hemos decidido reimprimir piel, mi poemario publicado a finales de 2015. A pesar de que su tirada inicial era muy superior a lo que suele ser habitual en las editoriales independientes, se ha agotado cuando aún me solicitan la presencia en varias localidades. Desde la primera salida al público en Candelario, en diciembre de 2015, este libro me ha llevado por diferentes lugares en los que siempre se ha generado una recepción cariñosa (Olmillos de Sasamón, Burgos, Béjar, Plasencia, Sevilla, Cáceres, Córdoba, Valladolid, Ayamonte, Salamanca, Madrid, etc.). Me esperan más a lo largo de los próximos meses (Aranda de Duero, Gijón, Córdoba, Valladolid y Salamanca de nuevo, etc.), así como retomar el proyecto de fusión de danza y poesía con Neftis Paloma, la coreógrafa y bailarina que me acompañó en su primera presentación en Burgos, de lo que daré cuenta dentro de unas semanas. También está siendo traducido al italiano.

No podía presentarme con las manos vacías y por eso reimprimimos un libro que nació, además, con el sello de la solidaridad. Encuadrado dentro de lf ediciones, en la colección Libros del Consuelo, ha contribuido a financiar las actividades de la ONG SBQ Solidaria, suficientemente conocida por los lectores habituales de este espacio, gracias a todos los que lo han adquirido.

El libro recoge poemas escritos desde agosto de 2014 hasta octubre de 2015. El espíritu viajero que tiene desde su publicación lo tuvo también en su origen. Fue escrito en diferentes paisajes, todos recogidos en los poemas: Cantagallo, Béjar, Burgos, Valladolid, Sepúlveda, Marruecos, Ayamonte... Como saben aquellos que lo han leído es un poemario que canta a esos paisajes, al amor y a la amistad. Son poemas que construí a partir de experiencias sensoriales y que reflejan buena parte de mi vida en aquellos meses sin pretender ser un diario. También habla de poesía, de la poesía tal y como yo la entiendo.

Luis Felipe Comendador, su editor, amigo y loco solidario, contribuyó a todo esto orientando el poemario hacia donde debía llegar y dotando al libro, como objeto, de una delicadeza muy apropiada a los poemas. Quiero hacer notar que no se trata de una edición digital de las muchas que llenan hoy las estanterías de las librerías, algunas de las cuales ni siquiera están cuidadas en el formato, ni el libro está confeccionado para que pueda imprimirse a demanda sino por tiradas. Se trata de un libro como se hacía antes del furor de la digitilización.

Aquí está, de nuevo, piel, para encontrarse con los lectores que, además, quieran contribuir a la causa solidaria de SBQ. Aquellos que se quedaran sin su ejemplar o deseen adquirirlo ahora pueden escribir un mensaje privado a la página de Facebook de SBQ, dirigirse a mí o adquirirlo en alguna de las librerías que colaboran con nosotros en este proyecto.

lunes, 13 de febrero de 2017

Puentes nocturnos


En la noche, los puentes sufren cambios
que te hacen recorrerlos con urgencia.
Te abrigas y recoges con las manos
el cuello del abrigo. Del petril
esperas ver saltar todas las cosas
de las que no quisiste los recuerdos.
Aceleras el paso. Ya has cruzado.
Estás libre, por esta vez, del miedo.

© Pedro Ojeda Escudero, 2017

domingo, 12 de febrero de 2017

En el desayuno

Carmen dormida, de Antonio López. Instalación actualmente en el Museo Patio Herreriano de Valladolid
Se obsesionó tanto con ser él mismo que terminó siendo otra persona a la que no saludaba al desayunarse.

sábado, 11 de febrero de 2017

Con qué cuidado acudes a la vida


Con qué cuidado acudes a la vida.
Incluso a esta, que crece entre las piedras
de la fuente del lobo,  la vigilas
a diario, con temor, que no se pierda
como cientos de cosas que has perdido.
Tu mano en el paseo, la vereda
entre los robles viejos
hacia Santa Marina,
con qué cuidado para no perderla.

© Pedro Ojeda Escudero, 2017

viernes, 10 de febrero de 2017

Mujeres en vanguardia. La Residencia de Señoritas en su centenario (1915-1936)


Una de las consecuencias más graves de la guerra civil española y el régimen franquista fue el notable retroceso en cuanto a la igualdad de la mujer. La dictadura instauró una moralidad católica tradicionalista en la cual la posición de la mujer tenía reservado unos roles sociales que la condicionaban a los hombres y le reducían sus derechos civiles. Hasta el aperturismo del régimen a finales de los cincuenta, provocado por cierta necesaria homologación a las potencias occidentales, la mujer (también las personas homosexuales y transexuales) sufrieron una vigilancia moral que relegaba su posición escalones por debajo del varón heterosexual. Hipócritamente, se alaba hasta con exageración la necesidad de su función social como madres y esposas, como complemento del hombre y como trabajadoras en sectores muy concretos. Las cartillas, catecismos, libros escolares y propaganda lo testimonian continuamente, así como la institución de la Sección Femenina y sus publicaciones, talleres y formación. Durante todo el régimen franquista se consideró a la mujer como una persona inmadura jurídicamente a la que tenía que limitarse siempre el acceso a derechos reservados a los hombres. La presión social de un mundo cerrado y viciado por esta formación moral y por el temor a ser señalado como diferente, hacía el resto. Pocas mujeres se atrevieron a romper este corsé moral pero siempre toparon frontalmente con la falta de derechos y la desigualdad en las oportunidades. A pesar del aperturismo de los años sesenta y setenta no fue hasta la recuperación de los derechos democráticos cuando se legisló en materia de igualdad, un tema en el que todavía hay mucho camino por recorrer. Este camino sería más corto sin el corte brutal que supuso en esta materia la dictadura porque durante las tres primeras décadas del siglo XX España avanzó hacia la visibilidad social de la mujer, su igualdad y su libertad en todos los ámbitos sociales como en los países occidentales más desarrollados. Con todas las dificultades, con la brecha socioeconómica presente o con la diferenciación entre regiones y el mundo rural y el urbano, pero se mejoró como no se había hecho antes en la historia española. Ver los progresos que se produjeron en esos años en educación -especialmente en la formación de las maestras y su vinculación a las mujeres del mundo rural-, en derechos cívicos y en la formación es comprender la lamentable oportunidad perdida y las consecuencias del paréntesis de varias décadas.

Algo de todo esto podemos constatar visitando la exposición Mujeres en vanguardia. La Residencia de Señoritas en su centenario (1915-1936) (Sala municipal de exposiciones del teatro Calderón de Valladolid, hasta el 12 de marzo), que conmemora el centenario de esta institución creada por la Junta para la Ampliación de Estudios y vinculada a la Residencia de Estudiantes y, por lo tanto, a la inspiración de ese prodigio que fue la Institución Libre de Enseñanza. Organizada por Acción Cultural Española y la Residencia de Estudiantes con la colaboración de la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, es una parte de la gira de esta exposición tras su exhibición en Madrid.

La exposición muestra el desarrollo cronológico de la Residencia de señoritas, su organización interna, la sede de la calle de Fortuny de Madrid,  las actividades que llevaron a cabo, etc. Llama la atención el cuidado en todos los aspectos, o solo los científicos o culturales, sino también los materiales, incluida la disposición de las habitaciones o  el mobiliario, funcional y vanguardista. También todas las papeletas mostradas en las vitrinas, que recogen el horario de una residente, las invitaciones a conferencias (hay una en la que se invita a la pronunciada por Federico García Lorca sobre Poeta en Nueva York. Un libro de versos, celebrada el 16 de marzo de 1932; otra para asistir al recital del músico burgalés Regino Saiz de la Maza el 20 de abril de ese mismo año), etc. En las paredes cuelgan fotografías que dan testimonio de todas esas actividades científicas, artísticas, deportivas, etc., pero también del espíritu moderno que se había instalado en la Residencia en actitudes, costumbres, moda, etc. Y una muestra del arte plástico llevado a cabo por mujeres vinculadas a ella, algunos de cuyos nombres fueron silenciados por la historia oficial y no han sido revalorizados hasta mucho después: Victorina Durán, Maruja Mallo, Delhy Tejero, etc.

Uno sale de esta exposición con esa sensación amarga de aquel parénteis brutal y de la necesidad de seguir apostando por recuperar y difundir el legado de aquellos tiempos porque sin esa memoria o sin el recuerdo de lo que puede suponer detener la marcha del progreso en estas materias, no habrá verdadera igualdad ni una sociedad libre.

jueves, 9 de febrero de 2017

El tiempo detenido en Patria de Fernando Aramburu y noticias de nuestras lecturas.


Patria se construye a partir del perspectivismo. Ninguno de los varios personajes de las dos familias a los que se pega el narrador para reflejarnos sus monólogos interiores, su visión de los acontecimientos, las acciones que realizan y sus diálogos, tienen todas las piezas de la historia porque todas ellas están condicionadas por su carácter. Cada uno tiene su perspectiva, su forma de enfocar las cosas y su manera de afrontarlas. Ya dije, en mi anterior entrada, que el narrador no las enjuicia. Pero el perspectivismo no es objetividad, por supuesto: el autor ha diseñado la trama y a los personajes y tiene todo el derecho a hacerlo porque Patria es una novela, no un reportaje ni una crónica, cosa que conviene recordar ante algunas reacciones tanto entusiastas como críticas que ha suscitado. Por eso mismo, la historia sucede en un pueblo no identificado y con personajes no extraídos de la realidad aunque tanto el espacio como los personajes puedan tener similitudes con otros sí existentes.
Patria es lo que Aramburu ha querido que sea y las reacciones de los lectores se posicionan ante esto. Hago esta advertencia porque la novela aborda un tema que todavía hoy puede inquietar a algunos lectores -de diferentes ideologías- y parece ser que Aramburu debiera ser un espíritu puro. En absoluto. La virtud del autor en esta novela es dotar a la historia de una polifonía de voces que puede recoger un abanico muy amplio de posiciones ideológicas y emocionales ante los hechos narrados, el terrorismo etarra y la actuación de los sectores sociales que lo defendía o, al menos, lo aceptaban explícita o implícitamente con sus acciones o con su silencio y también la reacción no siempre legal ni asumible democráticamente de las fuerzas policiales y quienes, a su vez, la comprendían. Entre ambos extremos, Aramburu teje con todo acierto un cuadro social en el que las personas normales tienen que vivir con sus contradiciones y situaciones biográficas particulares. Este es el mayor acierto sociológico de Patria, perfectamente logrado técnicamente, porque pienso que Aramburu ha sabido captar la posición mayoritaria de la sociedad ante unos acontecimientos tan brutales como los que se narran. No gustará, desde luego, a los que todavía se encuentren en posiciones de absoluto enfrentamiento -cosa también recogida en la propia novela.

La polifonía de voces y el perspectivismo consiguen uno de los mayores logros narrativos de Patria, que es el uso del tiempo. Este parece detenido. Desde su presente, los personajes vuelven continuamente al pasado para recordar los mismos hechos una y otra vez pero cada uno desde su memoria. El lector, así, va construyendo una sensación de realidad verosímil en la que nadie tiene toda la razón ni todos los hilos de la historia. Cuando Bittori regresa a su pueblo quiere conocer todas las partes de  la historia del asesinato de su marido que ignora. Y el motor de esta acción suya no es la venganza sino el mismo afán de conocimiento, de completar las piezas que no conoce y que le obsesionan. Lo mismo le ocurre al lector. Desde el uso de la perspectiva en Cervantes en el Quijote hay un tipo de novelas que usan este recurso y a él se adscribe Aramburu. Poco a poco se reconstruye la historia con el regreso a los mismos lugares y tiempos de cada uno de los personajes, cada uno con su razón. Una historia como tantas otras de las acontecidas en el País Vasco en el último medio siglo, porque ya vimos que otro de los aciertos de Aramburu era situarse en el nivel de la calle, de la vida normal, no el de los grandes titulares de prensa ni de los libros de historia.
Con este efecto, el autor consigue crear la sensación buscada en el lector, reflejando un espacio físico y temporal pequeño, cerrado, del que no han podido escapar ni aquellos que pusieron quilómetros de alejamiento ni distancia emocional. Esta circularidad solo puede romperse proponiendo un final que lo quiebre y permita salir de él para buscar alguna forma de seguir adelante en la vida cotidiana de quienes han sufrido los hechos narrados, pero no seré yo quien lo desvele.

Os recuerdo que durante todo el mes de febrero seguiremos con el comentario de esta novela cada jueves.

Noticias de nuestras lecturas

El novelista Miguel Ángel Santamarina se incorpora con el club al comentario de la novela y cuenta sus impresiones en el arranque de la lectura de Patria. Como escritor señala los aciertos del estilo de Aramburu, como persona nos habla del aguacero que nos empapó a todos.

Mª Carmen Ugarte expresa su opinión sobre la forma en la que personas famosos abordan la novela (de Vargas Llosa a Rajoy), echa en falta la opinión sobre la misma de otros sectores de la población vasca y va de Patria a la poesía... Una recomendable entrada que te hará pensar.

Luz del Olmo escribe su comentario parcial de la novela desde la emoción que le provoca como lectora alguna de las circunstancias narradas. Esperamos a su prometido comentario cuando la tenga más avanzada.

Myriam Goldenberg realiza un aporte que no podéis dejar de consultar: el análisis experto de la psicología de cada uno de los personajes. Muy útil para compreder el juego de perspectivas.

Mª Ángeles Merino recupera a Austri para comentar el inicio de la novela de Aramburu, que ilustra de forma muy oportuna. Sigue, también, con sus toques personales ante esta historia, con lo que consigue situarnos ante nuestros propios recuerdos de aquellos tiempos.



Pancho arraca con fuerza su comentario de La española inglesa, que vimos aquí hace unas semanas. Atrapa, como la hace la novela: desde su interpretación del inicio hasta la canción que propone como ilustración audiovisual...

Gelu aporta el comentario que realizara Sánchez Rojas sobre Rinconete y Cortadillo. Muy útil y bien ilustrado.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos.  

Durante el resto del curso leeremos:
-Patria, de Fernando Aramburu (febrero).
-A sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales (marzo).
-Media vida, de Care Santos (abril).
-Brillante, de Luis Ángel Lobato (mayo).
-Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga (junio).

Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog. 

miércoles, 8 de febrero de 2017

Atardece en el Travieso


Ya está. Llegaste a tiempo. Lento, a la hora prevista, atardece en el Travieso. El sol se pone y tú, al fin, has conseguido volver a la sierra, con temor por si la hubieras soñado y no fuera cierta, pero no, es ella más certeza que tú. Abajo quedan todas las otras cosas. ¡Nieve en el Calvitero, viento frío y horizonte! ¡Frío y silencio!

martes, 7 de febrero de 2017

Los parques románticos. El Paseo de la Isla de Burgos en riesgo.


Una de las formas de comprender una ciudad es pasear sus parques. Hay de todo: parques horteras sin gusto, parques sin plantas, parques pretenciosos, parques abandonados en los que crece la maleza y los árboles se asfixian. Pero también hay pequeños espacios amables o parques y jardines que justifican por sí solos la visita a una ciudad, que la dotan de una personalidad propia. Es suficiente para conocer el espíritu que impulsa de verdad una ciudad recorrer sus paseos, sentarse en los bancos, escuchar la naturaleza en ellos aunque a pocos metros el tráfico urbano sea agresivo, contaminante e inhóspito, también comprobar el uso cultural y de esparcimiento que se da a esos lugares. Había una metáfora tradicional y manida que definía los más importantes como pulmones de la ciudad. No sé si pulmones pero sí necesarios para poder respirar, para que resulten más amables y humanas. Es desolador encontrar una ciudad sin parques o con ellos descuidados.

Pocos parques y jardines verdaderamente antiguos quedan en España tal y como fueron diseñados. Algunos de ellos son patrimonio nacional y se encuentran anexos a grandes palacios y casas señoriales, construidos a la manera dieciochesca francesa, pequeñas copias de Versalles. Más antiguo aún, El Bosque de Béjar, antigua residencia de los Duques de Béjar, es un monumento renacentista digno de mejor suerte que la que tiene. Fraccionada su propiedad entre varias administraciones, los recursos necesarios para potenciarlo no llegan y no se termina de encajarlo en ninguna finalidad concreta. Su visita es obligada para todos aquellos que pasan por la ciudad y por sí mismo merece el viaje. Aunque cada cierto tiempo hay propuestas para recuperarlo, estas no terminan de cuajar y el vandalismo hace su aparición de vez en cuando como ha ocurrido recientemente con la destrucción de una de las más bellas fuentes ornamentales, la publicidad institucional para que los bejaranos y sus visitantes lo conozcan y lo aprecien y exijan su cuidado y uso público tampoco es suficiente. También ha sufrido alguna desdichada obra de conservación que más parece obra de vándalos y personas sin conocimiento ni cariño por el patrimonio histórico. Pero ahí sigue. Se accede de forma ilógica a través de un polígono que afea la entrada cuando podría llegarse a él a través de una puerta monumental más cerca de la ciudad, pero ahí sigue, con un esplendor que sorprende a quienes lo visitan. Tanto fue lo que tenía que aún sigue siendo hermoso. Urge su cuidado, su replanteamiento general y su uso para fines turísticos y culturales.

El Paseo de la Isla de Burgos nació en el siglo XIX. Se encuentra en la margen derecha del río Arlanzón cuando este ya ha superado el centro de la ciudad y sus habitantes comenzaron a utilizarlo como lugar de esparcimiento cuando desaparecieron otros usos a los que se destinaba aquel terreno, encajado entre el río, algunas esguevas y un canal que servía a un molino, lo que le daba el aspecto de un islote y justificaba allí la pequeña industria de los lavaderos del importante comercio de lanas, uno de los sectores económicos más importantes de la ciudad hasta finales del XVII.

La ciudad decimonónica crecía más allá de las antiguas murallas y se necesitaban nuevas zonas ajardinadas lejos del Espolón, que se urbanizara en el siglo XVIII dando aspecto señorial, moderno y europeo a la fachada principal de Burgos. Se adecentó primero el paseo principal de la Isla, camino del puente de Malatos, para su uso por peatones y carruajes. Después se ajardinaron los espacios colindantes al gusto romántico. Las sucesivas intervenciones en el lugar convirtieron el parque en un jardín botánico de gran interés, con una cascada levantada con estalactitas y estalagmitas procedentes de la cueva de Atapuerca. En el siglo XX se completó el interés del paseo con restos arqueológicos que se integraron bien entre las plantas.

Oportunamente, la Plataforma Ciudadana en defensa de la Isla ha denunciado esta semana su situación actual ante las autoridades políticas y los medios de comunicación, como ya había hecho público su rechazo al proyecto de 2009. La aprobación de aquella reforma levantó las primeras suspicacias. Los peores temores fueron confirmados tras comprobar el resultado de la obra, realizada en el año 2011, y la falta de cuidado que se observa desde entonces. Se ha descuidado notablemente la vegetación, se ha intervenido con preocupante mal gusto, se ha situado un parque infantil que desentona con el entorno en un bosquecillo de tejos considerado el más meridional de Europa, se impide la natural visión de todo el paseo con una inadecuada y feísima montañita de terreno en forma de cono, etc. Pero también se ha dañado o se ha restaurado inadecuadamente una parte del conjunto de restos arqueológicos que allí se encuentran, de un indudable valor, como ha ocurrido con los arcos donados en su día por el conde de Castilfalé y la portada de la ermita románica de Cerezo. Los despropósitos son evidentes y, lo que es peor, han sido cometidos cuando ya existe la suficiente experiencia para haberlos evitado, con alarde mediático de que se iba a mejorar el espacio y haciendo oídos sordos a las voces discrepantes, a las que se despreció entonces.

Burgos es famosa por su Catedral pero también por sus parques y paseos, por sus hectáreas de arbolado y por su tradicional buena relación con el río Arlanzón. La preocupación ciudadana por estos espacios es perceptible. Hace bien la Plataforma en defensa de la Isla en denunciar lo que ocurre. Por desgracia, en este país tenemos los suficientes ejemplos recientes de cómo actúan la mayoría de los políticos cuando no perciben la vigilancia y participación activa de la ciudadanía. Una ciudad no son sus piedras y edificios, ni siquiera sus ríos o sus jardines. Una ciudad son sus ciudadanos, conscientes de todos sus derechos pero también de todos sus deberes. Uno de ellos, el más principal, es convertirse en opinión pública y hacerse valer ante los despropósitos que acometen con cierta frecuencia los gobernantes. Haría bien el Ayuntamiento de Burgos en hacer caso de la demanda ciudadana, replantearse la reforma que se llevó en su día, ajustarla a una visión más adecuada de lo que es esta ciudad y cuidar tanto los elementos estéticos como la naturaleza de este Parque. Espero, además que esta conciencia ciudadana de cuidado de lo propio se mantenga en Burgos y se extienda por toda España. Es necesaria.