viernes, 19 de enero de 2018

San Antón


No tengas prisa. El invierno es necesario. Al sol de enero, a la abrigada, una mantelá con chorizo a la sartén y un trago de vino. Con pan y vino se anda el camino, dice el refrán. Este pan anisado que celebra San Antón. Por San Antón, media hora más de sol. No por la mañana, aún perezoso, pero aumenta la tarde. En San Antón se bendicen los animales: tradición católica que encubre una pagana. Es la primera fiesta que se abre al año después del período de Navidad y en algunos casos adelantaba el carnaval con la mojiganga del rey de los cochinos. Ganas de echar ya el frío, de celebrar la vida. Ahora se bendicen las mascotas, en otros tiempos más rurales era el ganado, del que dependía el sustento de la casa. Se sembraba el calendario de fiestas y en ellas la gente disfrutaba, detenía la penosa labor de los días de cada día y se vestía de domingo. Disfrutaba, reía, comía, bebía. ¡Pastas y dulces de San Antón! Esta mantelá con forma de pan plano que se deja pringar bien del jugo del chorizo asado si la aprietas. No tengas prisa. El invierno se abre ya hacia la luz. Y echarse a la calle, al campo, a buen ritmo, que en las horas de sol hace mejor que en casa. Un trago de buen vino para celebrar que le vemos ya el cabo al invierno. Si te pones de puntillas ves venir desde el sur la primavera, ya llega hasta aquí desde Andalucía pero se detiene querenciosa en Extremadura. Un trozo más de mantelá, ya llega.

jueves, 18 de enero de 2018

Pedro Páramo de Juan Rulfo y noticias de nuestras lecturas


Es mejor entrar por vez primera en Pedro Páramo sin consultar previamente la mucha y profunda bibliografía que existe sobre esta novela de Juan Rulfo (1917-1986) y acudir a ella con posterioridad para cotejar lo previamente interpretado o pensado. Entrar como lector desprevenido para dejar que te cambie desde la primera línea y te vaya situando en un territorio que se va adensando en su significado párrafo a párrafo.

La voz narradora se muestra seca desde el principio, facilitando los datos de la historia con una secuencia medida que atrapa al lector. En efecto, aún no sabemos quién es ese personaje que busca a su padre y lo acompañamos en su entrada en Comala en el calor más intenso de agosto. Todo parece tan seco como el aire: Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Este hijo que viene a buscar a un padre que no conoce para cumplir la última voluntad de su madre: Exígele lo nuestro...

Desde el principio, desde la primera frase, la novela tiene el aire de una tragedia clásica en la que un héroe tiene una misión que le obliga, un destino dado que le lleva a enfrentarse a grandes trabajos sin quizá garantía de éxito. Y acompañamos a este hombre que busca a su padre y que pronto sabe, por boca de un arriero que lo conduce hasta el pueblo, que Pedro Páramo murió hace muchos años pero ya no hay marcha atrás. Entra en Comala en mitad de ese aire ardiente de agosto.

El narrador busca su propia identidad al buscar a su padre. Y nos hace entrar en un mundo que pronto sabremos que está lleno de muerte y del que quizá ni él ni nosotros podamos volver a salir. Esta es la primera marca de la narración: tanto el narrador como los lectores somos ajenos inicialmente al mundo de Comala. Llegamos desde fuera y observamos todo con extrañeza. Ahora bien, quizá no seamos tan ajenos como pensamos. De hecho, quien nos conduce es hijo de alguien de allí, como el mismo arriero. Su padre ha sido definido con el abandono denunciado por la madre y con la frase que se pronuncia como una sentencia:

- ¿Quién es? -volví a preguntar.
- Un rencor vivo -me contestó él.

Queremos saber más de este Pedro Páramo, que es el padre del arriero y del narrador y de otros muchos, que es el dueño de todo pero está ya muerto. Quizá también tenga algo que ver con nosotros mismos y no nos deje indemnes como lectores. De hecho, la narrativa en español quedará marcada para siempre con lo que se nos propone en esta narración breve y cortante.

La lectura de Pedro Páramo nos llevará hasta el jueves 8 de febrero en estas entradas de los jueves, correspondientes al club de lectura.

Noticias de nuestras lecturas

Paco Cuesta encuentra la mejor manera de hincar el diente a Pedro Páramo: por derecho, introduciéndonos en las voces narrativas y en el espacio de la novela. No te puedes perder su entrada.

Gelu regresa con fuerza: nada menos que un índice de la obra, el comentario a la entrada y dos útiles enlaces a vídeos relacionados con Pedro Páramo...

Pancho escribe una magnífica entrada introductoria que me ahorra, en gran medida, la mía: allí encontraréis la labor profesional de Rulfo dedicada a la escritura, noticias sobre los títulos de sus obras y una inmejorable explicación de los primeros párrafos. Para no perdérsela.



En La noche que no paró de llover sigue Luz del Olmo que, en esta entrada, analiza la novela como comunicación de emociones con todo acierto.

Mª Ángeles Merino analiza el personaje de Feli de la novela de Laura Castañón junto a su amiga Austri y llega a unas conclusiones bien acertadas.



Termina Mª Ángeles Merino su crónica del encuentro con Leandro Pérez celebrado el martes 9 de enero en Burgos. Su entrada nos sirve para comprender su faceta de escritor y alguna de las claves de su novela, La sirena de Gibraltar.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos.
Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog, aunque en las últimas semanas no haya podido cumplir esta promesa por diferentes cuestiones que espero se vayan remansando en las próximas.
Información sobre el presente curso en el club en este enlace.

miércoles, 17 de enero de 2018

Como cuando atardece


Después de que se fuera el sol aplaudimos con ganas, agradecidos por el espectáculo que nos había brindado. Arrancó el del balcón, luego el que estaba esperando en el semáforo, aquella de la ventana, el grupo que se había parado en la calle a comentar las noticias, el chico de los recados, la farmacéutica y su mancebo, el portero del hotel, el hortera del comercio, la mujer mayor que había bajado a por un poco de sal y unos ajos. Así, sin más. Como cuando atardece.

martes, 16 de enero de 2018

Vagas huellas


Contemplo vagas huellas,
apenas un puñado de imprecisos
datos desordenados,
objetos esparcidos
encima de la colcha,
las llaves de la casa en el vaciabolsillo
o el dolor del costado,
un botón descosido,
tu lado de la cama.
Quizá
-cabe la duda-
sea verdad
que sigo vivo.

© Pedro Ojeda Escudero, 2018

lunes, 15 de enero de 2018

De guardia permanente


Ante el miedo a ser enterrado vivo, muchos hacían prometer a sus seres más queridos que les cortarían el cuello antes de introducirlos en el ataúd. Se decía que una de las pruebas de santidad era abrir el sepulcro y si el cadáver se encontraba boca abajo o la tapa mostraba signos de arañazo no se continuaba con el proceso por el riesgo de que se hubiera blasfemado. He escuchado estos días que se implantará una pulsera en las muñecas de quienes sean enterrados que emitirán una alerta si el cuerpo recupera signos de vida. El aviso lo recibirían los familiares. Supongo que habrá un porcentaje significativo de avisos a los que no se responda y muchos preferirán contratar una empresa de seguridad para que controle el mecanismo y haya alguien de guardia permanente cuando sean enterrados. 

domingo, 14 de enero de 2018

Un puñadito de días


Algunos días, qué sé yo, unos pocos, un puñadito que hay que atesorar como cuando éramos niños y llevábamos las monedas muy apretadas en las manos -tan chicas- para que no se perdieran. Algunos días te levantas de la cama y antes de pisar la alfombra ya sabes que es una de esas jornadas en las que te sientes ligero, en las que todo parece hecho de infancia. Como aquellos días en los que no había colegio y abrías los ojos y la casa olía al arroz con leche que la madre preparaba en el fogón de la cocina económica. O a chocolate de hacer que comerías con una generosa rebanada de pan blanco del día anterior, del buen pan candeal de canteros, con tanta ansiedad que terminarías con la lengua abrasada. Te levantas así un puñadito de días, como si hubieras dormido de un tirón toda la noche. Y aprietas el puño para no perderlos en los recados de la mañana.

sábado, 13 de enero de 2018

Actitud poética


- Actitud, actitud.
- Ahora se dice mejor postureo.
- Da igual. Yo hablaba de poetas.
- Por eso mismo.

viernes, 12 de enero de 2018

A ver si al fin escampa


De vez en cuando cruzas
una mirada rápida con él,
sobre todo si llueve
y te has quedado en casa
y  no encuentras la forma 
de velar los espejos.

Asomas cada poco
a ver si al fin escampa
pero la previsión
es que llueva sin pausa
durante varios días,
en campos e interiores.

Viejo, ya te conozco.
Esta vez no consigues
morderme sin luchar,
aún no estoy vencido.

© Pedro Ojeda Escudero, 2018

jueves, 11 de enero de 2018

La escritura como forma de conocerse en La noche que no paró de llover y noticias de nuestras lecturas con anuncio de la próxima.


A los lectores les gustará mucho la forma en la que los personajes indagan en su pasado. Todos, de una forma o de otra, recuerdan. Algunos parecen vivir obsesivamente en ese pasado (personal, familiar, social), otros lo utilizan como forma de establecerse en el presente. Laura Castañón mide bien los tiempos en la forma en la que da cuenta de los acontecimientos principales. Incluso aquellos que motivan el suspense -no solo el que desde el principio observamos en los párrafos en cursiva en el que se declara un asesinato que se resolverá casi al final de la novela-. La narración nos conducirá hacia los núcleos de las tramas y la forma en la que estas, que parecen no juntarse, se cruzan poco a poco hasta ir trenzando una historia principal con las ramificaciones que proceden del hecho de que cada uno de los personajes tiene su propia circunstancia. Como sucede en la vida.

En La noche que no paró de llover observamos dos estrategias de indagación en ese pasado: la conversación -amistosa, familiar o profesional en la terapia de Valeria-, en la que se inserta también el uso del monólogo interior, y la escritura. En la novela hay varios personajes que escriben para conocerse.

Emma redacta un diario -como muchos que había iniciado y abandonado- que quiere que sea el testimonio de la convivencia con Laia en su casa de Gijón, que llama intencionadamente, "nuestra casa de Richmond". Ese testimonio se convierte pronto en la indagación en sus propios temores, inseguridades y promesas futuras. Termina usando el diario como terapia personal que le permite superarse e incluso disciplinarse, cosa que le parecía imposible. Por el diario pasan todas sus incertidumbres sobre la vida en común con Laia pero también su relación de dependencia con su madre, un personaje al que teme y del que depende en gran medida y en el que terminará encontrando un inesperado aliado.

Feli y Guille quieren escribir (acuden a un taller de escritura en el que se conocen) y proyectan un libro común con la historia de una maestra de Nozaleda desaparecida o asesinada en la guerra civil. Este proyecto de escritura y sus labores previas de investigación terminará uniéndolos. También ayudándolos a superar sus miedos o, al menos a expresarlos, a partir del compromiso político con la memoria histórica. Por otra parte, la historia de la maestra cruzará sus vidas con el pasado de Valeria.

Finalmente, Valeria Santaclara, que también había escrito diarios y correspondencia abundantemente en su pasado, fijará por escrito sus recuerdos cuando no puede continuar la terapia presencial con Laia a causa de la baja de esta. Esta escritura, realizada con el mismo tono de la conversación en la consulta, es el núcleo de la historia y lo que conecta La noche que no paró de llover con Dejar las cosas en sus días. En ella, la escritura consigue el objetivo que se había propuesto puesto que desencadena los recuerdos más fácilmente y abre la puerta que le permite el conocimiento de su personalidad y una cierta expiación que le enfrenta a su propio sentimiento de culpa pero también, sin sospecharlo, al de su hermana fallecida.

En esta segunda novela de la tetralogía planteada por Laura Castañón y que se iniciara con Dejar las cosas en sus días se profundiza en ese descubrimiento del pasado complejo que a veces nos atenaza y nos impide seguir avanzando. A individuos, familias y sociedades. Veremos por qué caminos nos lleva la tercera novela, cuya publicación no tardará.


Noticias de nuestras lecturas

Paco Cuesta analiza la evolución del personaje de Valeria Santaclara de forma iluminadora. No te  lo pierdas, es una de las claves de la novela.

Agustín Merino, en el blog de su hermana, nos da una nueva muestra de su creatividad artística a partir de la lectura de La noche que no paró de llover.



Cuarenta y dos sorbitos lleva publicados Pancho sobre esta novela de Torrente Ballester que nos ocupó hace tiempo en el club. Y qué sorbos tan bien aprovechados. Aquí, además de Miguel Poveda podemos comenzar con un espiritista y comprender una de las cualidades de La saga / fuga de J.B.: la descripción de pequeños gestos que definen una situación y un personaje.

Encuentro de los lectores del pasado martes

Con Leandro Pérez el pasado martes día 9 de enero,
 en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos
(fotografía de nuestro reportero Boni Sanz).

Con su entrada, Mª Ángeles Merino me ahorra el trabajo de resumir el encuentro del pasado martes con los lectores. Finalmente, no pudo acudir Laura Castañón por la amenaza del temporal que tenemos estos días. Ha prometido viajar a Burgos en cuanto sea posible organizar otro acto. Leandro Pérez, que jugaba en casa, sí acudió y supo defender el fuerte para hablar de La sirena de Gibraltar pero también de su forma de entender la escritura y otras muchas cosas. El acto duró más de una hora y resultó más que agradable para todos. Quiero agradecer al mucho público que acudió a la Sala Polisón a pesar de que la tarde se presentaba muy desagradable. Me sorprendió gratamente ver que la literatura convoca a las personas cuando el acto se organiza con cariño. También quiero agradecer la buena cobertura que dio al acto la prensa local, especialmente Diario de Burgos y Correo de Burgos.`

Anuncio de la lectura de Pedro Páramo de Juan Rulfo



Comenzamos la lectura de un clásico de la literatura en español, Pedro Páramo del mexicano Juan Rulfo (1917-1986). Solo dos libros bastaron al autor para situarlo entre los grandes escritores hispanoamericanos: El llano en llamas en 1953 (colección de diecisiete cuentos aparecidos con anterioridad en publicaciones periódicas) y Pedro Páramo en 1955. Seguidamente, escribió su segunda novela, El gallo de oro, que no se publicaría hasta 1980. Recibió el Premio Nacional de Literatura de México en 1970 y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1983.

El año pasado se cumplían cien años desde el nacimiento del autor, así que este próximo mes de mayo se cierran las celebraciones de su centenario. No basta con la efeméride. De vez en cuando hay que volver a Pedro Páramo y, aparte de disfrutar de su lectura, comprender las raíces de la poderosa narrativa hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX (La hojarasca se publicó en el mismo año, La ciudad y los perros en 1963; anteriores son Miguel Ángel Asturias y Manuel Mújica Laínez).

Espero que esta relectura os parezca interesante a los que ya hayáis leído la novela y la disfrutéis por primera vez aquellos que siempre la habéis tenido como pendiente.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos.
Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog, aunque en las últimas semanas no haya podido cumplir esta promesa por diferentes cuestiones que espero se vayan remansando en las próximas.
Información sobre el presente curso en el club en este enlace.

miércoles, 10 de enero de 2018

Como si tuvieras un plano


Caminas por las calles
como si tuvieras un plano.
Yo,
que me he perdido tantas veces.

© Pedro Ojeda Escudero, 2018

lunes, 8 de enero de 2018

García Márquez descubre la nieve


Levanto la vista de la mesa de trabajo en la que me afano por buscar una palabra que se esconde. Nieva. No sé desde cuando, quizá justo en el momento de caer me llamó la nieve. En el edificio de enfrente, una familia de peruanos han salido al balcón a mirar la nieve y sonríen mientras graban la escena con sus teléfonos móviles: uno, dos, cuatro. Solo es eso, nieve. No sé dónde leí que García Márquez descubrió la nieve en su estancia en España: no la nieve sino ver nevar. Miro la nieve y no voy a levantarme para comprobarlo en el ordenador. Me gusta así: García Márquez descubrió cómo nieva igual que el coronel Aureliano Buendía conoció el hielo y se cuenta un mundo; pero quizá fuera Vargas Llosa quien descubriera cómo nieva cuando llegó a Madrid, joven aún, para estudiar en la Universidad Complutense y alguien lo subió a la sierra de Guadarrama en coche a ver nevar. Sí, creo que fue Vargas Llosa. Ver nevar. En otra ventana del edificio de enfrente asoman dos gatos y miran cómo caen los copos blandamente. Miro caer la nieve, como los gatos. Los peruanos ya se han refugiado en su casa y estarán llamando a sus familias diciendo que han visto nevar. ¿Qué hizo Vargas Llosa cuando vio nevar? Creo recordar -¿quién lo contaba, Carmen Balcells en una entrevista de hace muchos años?- que aquel joven escritor se arrojó a la nieve como un chiquillo. Quizá fuera un familiar de Vargas Llosa o cualquier otro joven escritor sudamericano quien descubriera la nieve cuando acudió a visitarlo y lo contó él en algún artículo de prensa. No soy consciente de haber hecho aún el descubrimiento de la nieve. No de la nieve, de cómo nieva. He visto nevar muchas veces, he corrido bajo la nieve, me ha sorprendido en la montaña, pero no sé si he descubierto la nieve, si la nieve me ha liberado de verdad de todo lo que soy y me ha devuelto a ese estado en el que todo sucede por vez primera. Quizá el próximo invierno, si tengo la fortuna de estar ahí cuando suceda.

domingo, 7 de enero de 2018

Encuentro en Burgos con los escritores Leandro Pérez y Laura Castañón


Martes 9 de enero a las 17:00 hs.
Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos.
Entrada libre hasta completar el aforo.

(Los miembros del club de lectura tendrán reservado asiento, 
por lo que ruego confirmación de asistencia a través del cauce habitual).

Dos autores muy diferentes nos han ocupado estas últimas semanas en el Club de lectura. Con el paréntesis del Don Juan Tenorio de José Zorrilla, hemos leído La sirena de Gibraltar de Leandro Pérez y ahora La noche que no paró de llover de Laura Castañón, dos títulos que abarcan a un público muy amplio y variado. Dialogar con ellos se presenta como una oportunidad de cruzar opiniones sobre la narrativa actual desde ángulos distintos y escuchar a dos escritores que se han consolidado en la literatura española con su segunda novela. Una gran ocasión para los lectores. Un buen regalo de Navidad que se puede completar con el encuentro con los autores y la firma de los libros. Como es costumbre en este club, cuando se celebra un encuentro de este tipo, lo haremos en abierto para todos los interesados. Os esperamos a todos, por supuesto. He de agradecer la generosidad de ambos y las facilidades dadas para programar este acto.




Leandro Pérez (Burgos, 1972) es escritor y periodista. Dirige Zenda una de las páginas literarias de internet más importantes en el ámbito del español. Su primera novela, Las Cuatro Torres (Planeta, 2014), llamó la atención de los amantes del género negro en España. Su segunda, La Sirena de Gibraltar (Planeta, 2017), le ha posicionado definitivamente en lo más alto de este tipo de narrativa. El protagonista de ambas, Juan Torca, es un hallazgo brillante como personaje literario pero no es la única virtud de estas dos novelas, bien trabadas en el argumento, ritmo narrativo y contextualización en la España contemporánea.




La asturiana Laura Castañón (Revallines, 1961) ha trabajado en medios de comunicación, como programadora cultural y desde los años ochenta ha dirigido talleres literarios y programas de animación a la lectura. Su primera novela fue Dejar las cosas en sus días (Alfaguara, 2013). Con La noche que no paró de llover (Destino, 2017) se ha consolidado como una escritora de novelas que atrapan al lector desde el inicio por la forma de contar grandes conflictos personales a través de la reconstrucción de la memoria personal, familiar y social. En las dos obras ha sabido resolver la complejidad de la estructura con la lectura agradable. La autora repite en estos encuentros puesto que ya se reunió con los lectores burgaleses en febrero de 2014.



El Club de lectura de La Acequia comenzó el jueves 24 de abril de 2008 con la primera lectura colectiva del Quijote realizada en el mundo con los medios de la web 2.0. Esta iniciativa de lectura de la novela cervantina permanece abierta para aquellos que quieran sumarse a ella en cualquier momento en este enlace y puede usarse como la única guía de lectura completa del Quijote disponible hoy en Internet, con licencia Creative Commons 4.0.


El éxito del proyecto impulsó el lanzamiento de uno de los clubs de lectura más antiguos en Internet en español, gratis y en abierto. Durante el curso académico se propone la lectura de un título al mes, de todos los géneros: narrativa, poesía, teatro y ensayo. Se alternan autores clásicos con autores vivos y por él han pasado títulos de Miguel de Cervantes, Óscar Esquivias, Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Mendoza, Valle-Inclán, Lope de Vega, Juan Cavestany, Almudena Grandes, Pío Baroja, Lorenzo Silva, Antonio Machado, Miguel Delibes, Jesús Carrasco, Benito Pérez Galdós, Antonio Muñoz Molina, Pablo Neruda y Laura Castañón, Gonzalo Torrente Ballester, María Teresa León, Leandro Fernández de Moratín y José Luis Sampedro, Avellaneda, Carmen Laforet, José Antonio Abella, Carmen Martín Gaite, Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Fermín Herrero, Núñez de Arce, Diego Fernández Magdaleno, José Jiménez Lozano, Pedro Calderón de la Barca, Emilia Pardo Bazán, José Cadalso, Sara Mesa, Mariano José de Larra, Miguel Ángel Santamarina, Miguel de Unamuno, Marina Perezagua, Fernando Aramburu, Manuel Chaves Nogales, Care Santos, Luis Ángel Lobato, José Manuel de la Huerga, María de Zayas, Leandro Pérez... El listado completo de obras puede consultarse en la columna derecha de este blog.

La ventaja de este club de lectura es que absolutamente voluntario. Nadie tiene más pretensión que el de la lectura en común de las obras y el encuentro con los autores que quieren acompañarnos. No depende de ningún interés editorial y, por lo tanto, aquí no leemos bajo presiones comerciales o modas. Quien quiere sumarse a la lectura y a las actividades que programamos a lo largo del curso es bienvenido y puede hacerlo en parte del listado anual o en su totalidad, compartiendo con todos sus opiniones -que no tienen por qué ser siempre positivas- o en silencio, como guía de lectura personal. Y, además, al leer un libro al mes puede hacerse compatible con cualquier plan de lectura personal o con los propuestos por otros clubs de lectura.

Desde el año 2011 cuenta con dos formatos:
 
  • El club de lectura virtual, al que pueden sumarse libremente todos los aficionados a la literatura. En La Acequia se publican todos los jueves entradas correspondientes al libro del mes, más un resumen de las noticias de las lecturas en las que se enlazan los blogs del resto de los participantes. También puede seguirse el club de lectura a través de comentarios en las entradas correspondientes o como meros lectores.  Súmate a la página del Club en Facebook en este enlace.  Si decides seguir la lectura publicando aportaciones en tu blog, te agradecería que me lo comunicaras para incorporarlas en las noticias semanales.
  • El club de lectura presencial, sostenido por Alumni Burgos (antes, Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos), que se reúne una vez al mes para comentar el título correspondiente. Se programan también encuentros con los autores de las obras (hasta ahora hemos celebrado sesiones con Laura Castañón, José Antonio Abella, Fermín Herrero, Diego Fernández Magdaleno, Jaime Covarsí, Miguel Ángel Santamarina o Care Santos y viajes a los espacios de algunas de las obras leídas (El hereje y Don Juan Tenorio nos llevaron a Valladolid, El río que nos lleva a Aranjuez y las Crónicas de la guerra de África a Tánger, con Cervantes y Jaime Covarsí viajamos a Alcázar de San Juan y Campo de Criptana). Este segundo formato tiene plazas limitadas y hay que inscribirse al comienzo de cada curso, siendo necesario asociarse en Alumni Ubu.


ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.