sábado, 13 de febrero de 2016

He bajado al sur para traerte la flor del almendro



La flor del almendro se ha detenido a unos quilómetros de mi casa. Como si hubiera cogido aire para aguantar hasta la primavera. Quizá por eso he venido hasta el sur para buscarla mientras espero, yo también, que venga de verdad la primavera y se anuncie con su aroma blanco que sabe a diadema de infancia. Entre tus manos dejo hoy estas, recogidas junto a las marismas del Guadiana, porque tú comprendes cómo tratarlas con la delicadadeza exacta de quien sabe acariciar la pureza del milagro que la naturaleza repite, tenaz, año tras año, como si nos guiara por el camino que hemos dejado de ver, ciegos como estamos y heridos de soberbia.

viernes, 12 de febrero de 2016

Y el ruido del mundo ha quedado lejos


Estos días intensos de azul en contraste con la tierra marrón y verde. Y al fondo, una fila chiquita y blanca de casas. Y el ruido del mundo ha quedado lejos.

jueves, 11 de febrero de 2016

La presentación del conflicto en El Alcalde de Zalamea y noticias de nuestras lecturas


La presentación del conflicto en El alcalde de Zalamea es ejemplar dentro del patrón de la comedia barroca. Calderón consigue, además, que sea interesante, variada y entretenida para el público. Sorprende por la original marcha de la tropa de soldados en pleno camino. No falta nada en ella: la soldadesca jura, se queja, denuncia las corruptelas y es acomapañada de mujeres como la Chispa. Aprovecha en esas primeras escenas para la presentación indirecta de don Lope y Pedro Crespo y para situar con total precisión la geografía en la que trascurre la acción con la mención de las localidades de Llerena, Zalamea y Guadalupe.

Sin embargo, singularmente, el capitán don Álvaro de Atayde es presentado directamente, a través de sus palabras y sus acciones. Calderón prefiere enfrentarlo directamente a la opinión del público sin que otros hablen por él: será él mismo quien sea responsable, desde el mismo inicio, de su condena final.

Al terminarse la primera jornada, el espectador tiene ya todos los elementos necesarios para juzgar a cada uno de los personajes y comprender, cuando se desencadene el drama, las raíces de sus comportamientos y valorarlos y conocer que el conflicto se desarrolla en un campo ideológico sustancial. Don Álvaro se pregunta qué opinión puede tener un villano y Juan, el hijo de Pedro Crespo, le responde:

Aquella misma que vos;
que no hubiera un capitán
si no hubiera un labrador.

Es clave la necesidad de todos los estamentos sociales, la obligación de cumplir cada uno con su misión dentro de una estructura fuertemente definida, jerarquizada y sostenida teológicamente pero que a todos compromete para el correcto funcionamiento. Calderón deja, intencionadamente, que este fundamento ideológico de altura teórica sea sostenido por la boca de un villano. Y también marca intencionadamente la gran debilidad del carácter de don Álvaro, soberbio y dispuesto a romper el equilibrio en beneficio de sus solos privilegios de clase: ¡Vive Dios, que ya es bajeza / sufrirlo!

De tal manera es así que a partir de esta escena el autor se limita a poner los motivos que desarrollen el conflicto planteado y la solución final, que analizaremos en próximas entradas.

Hay suficientes ediciones disponibles en el mercado en papel y en formato electrónico. Os recomiendo aquellas que vengan acompañadas de prólogo y notas a pie de página. En Internet podéis encontrar una fiable y gratuita en el Portal que la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes dedica al autor en este enlace.

Noticias de nuestras lecturas

Mª del Carmen Ugarte analiza el refrán de la comedia Haz lo que te manda tu señor... con todo acierto. Un régimen en el que hasta con los refranes dejaba a todos en su sitio...

Pancho nos lleva de la mano hasta el núcleo de ese agosto extremeño en el que se desatan en Zalamea todas las claves de un drama espada en mano... Solo es es capaz de encajar con tino aquí a Bruce Springsteen... 

Gelu selecciona los versos esenciales para la comprensión de la comedia calderoniana y los va comentando. Una buena forma de entender la obra.

La cocina de Mª Ángeles Merino sigue asaltada por Chispa para comentarle la obra. Esto sí es teatro entre pucheros de altura.

Paco Cuesta escribe una excelente entrada sobre lo justo y lo legal en la obra de Calderón con ejemplos contemporáneos. Más que recomendable.

Luz del Olmo comenta el drama desde la perspectiva de Isabel a través de un oportuno poema que os recomiendo leer.

Recojo en estas noticias las entradas que durante la semana han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas para lo que queda de curso, en este enlace.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Busco una esperanza para un país borroso y feo


Este país se me está poniendo borroso y feo. Viaje donde viaje encuentro cada vez menos capacidad para el diálogo y el encuentro y más para el insulto, la descalificación y el desencuentro.. Los medios de comunicación han visto en la guerra de trincheras la forma de ganar audiencias, los intereses partidistas e ideológicos se sustentan en la confrontación y no en el verdadero debate, la polémica y los golpes bajos. Aumenta el contenido victimista fomentado interesadamente y el victimismo solo lleva al rencor y la visión confusa de la realidad. Predomina la incapacidad para reconocer los propios defectos y la lupa de aumento para los ajenos. Los unos y los otros se empeñan en ver solo lo que les separa y el daño causado por el contrario y no aquel del que los propios son responsables. Y en lo personal se prefiere no hablar con el amigo que piensa diferente, al compañero de trabajo que no es servil le acusamos de todo y se le acosa laboralmente o se le desprecia. No son comportamientos nuevos pero nunca como en los últimos años se han convertido en norma. Con estos materiales no hay forma de construir nada sólido más allá de un muro de odio. En los extremos puede estar la razón propia o la victoria sobre el enemigo pero nunca el futuro. Sobre todo porque mientras nosotros nos agredimos otros sacan beneficios de nuestra sinrazón. Hay quien no obra así, por supuesto. A ellos me acojo cada vez con más fuerza. Busco una esperanza.

martes, 9 de febrero de 2016

Sufragistas


Suffragette (estrenada en España como Sufragistas, Reino Unido, 2015) está lejos de ser una buena película salvo en la ambientación y en el propósito. Su directora, Sarah Gavron, ha optado por una narración fácil y el guion de Abi Morgan no está exento de efectos melodramáticos que recuerdan el lado más convencional de la tradición cinematográfica y narrativa británica nacida a partir de Oliver Twist

Consigue con eficacia captar la atención de un público predispuesto a aceptar de forma amable los hechos más truculentos de la narración de la lucha por el voto femenino ocurrida hace un siglo en el Reino Unido. Sirve tan solo como oportuno y necesario recuerdo de lo ocurrido en aquellos tiempos en los que la mitad de la población no existía para los sistemas parlamentarios y ni siquiera tenía consideración alguna para el resto de los países. Pero lo hace a partir de personajes planos y previsibles, de un esquema narrativo excesivamente convencional y sacado de la novela popular y de una división maniquea en los caracteres. Tampoco acompaña la interpretación de las actrices protagonistas, muy por debajo de sus personajes. Sin duda, era lo buscado también por Gavron, a la que parecen no interesar sus dramas interiores más que como paisaje. Es singularmente sorprendente la forma en la que se introduce a Meryl Streep como Emmeline Pankhurst, la fundadora del movimiento de suffragette. Aunque la actriz se haya sumado con entusiasmo al proyecto, la escandalosa manera en la que se desperdicia la oportunidad para darle profundidad y grandeza histórica a este personaje resulta chocante bien sea culpa de la propia actriz, del guion o de la directora. Aunque se haya optado por un personaje ficticio y secundario en la historia -la activista Maud interpretada por Carey Mulligan con eficacia- tal y como demandaba Lukács para la novela histórica, no cabe excusa para tratar un personaje como el de Pankhurst de esa manera tan superficial.

Las seguidoras de Pankhusrt dieron un paso más allá del sufragismo moderado anterior. Pasaron de las palabras a los hechos para forzar al gobierno británico a conceder el voto a las mujeres y realizaron acciones que fueron consideradas como desobediencia activa, algaradas callejeras y terrorismo bajo la premisa de que si la ley es injusta podemos desobedecerla. Uno de sus logros fue, sin duda alguna, conseguir la atención de los medios de comunicación, algo necesario para visibilizar el movimiento sufragista en tiempos modernos y forzar los pasos legales para otorgar el voto a las mujeres.

Una de las revoluciones más importantes de la modernidad ha sido la consideración de la mujer. Primero de forma teórica, reconociendo su igualdad como individuo. Luego, en la práctica, con medidas legales que le fueron otorgando derechos hasta el voto en los sistemas parlamentarios. Aún queda mucho que recorrer. Esta igualdad no se ha conseguido en todos los países del mundo y en aquellos en los que se ha obtenido teóricamente, en la práctica queda camino para su efectividad plena en todos los ámbitos de la vida y, sobre todo, en los roles convencionalmente otorgados por prejuicios culturales. Estos derechos ni siquiera han sido otorgados. Conviene recordar frecuentemente, como hace esta película, que la igualdad en derechos fue una conquista y no partía de una cesión directa. Es algo que ha ocurrido en todos los ámbitos en los que los que detentan el poder no quieren cederlo.

Esta película era necesaria aunque no sea buena. Es un buen documento para proyectar en los ámbitos educativos y en asociaciones de todo tipo y debatir sobre cuestiones de género, de la desigualdad social, de la legitimidad de la lucha fuera de la ley para cambiar una situación injusta, etc. Es un buen punto de partida para generar debate y conciencia de la historia, algo siempre necesario, pero aún debemos esperar para que aparezcan las películas que analicen en profundidad aquellos tiempos y con la intensidad artística que requieren. Un ladrillo necesario de un edificio imprescindible para comprender nuestra propia historia y el camino que aún nos queda por recorrer y en el que debemos todos encontrarnos.


domingo, 7 de febrero de 2016

Louis Armstrong está en el cielo con Ella Fitzgerald


Louis Armstrong está en el cielo con Ella Fitzgerald mientras te acercas y pones tu mano en mi pecho y me dices, en voz muy baja que me quieres. Heaven, i'm in heaven. El cielo en una verbena de domingo junto al puerto. Quizá todo debería ser así, una pareja girando en una pista de baile mientras Louis y Ella están en el cielo y a veces él solo toca la trompeta y los pies apenas rozan el suelo mientras el mundo queda al margen. Al menos durante unos minutos en los que todo parece perfecto y nada más existe que tu mejilla junto a mi oído. Y ya no hay invierno.

sábado, 6 de febrero de 2016

Cacharrería poética


De la poesía que leo cada vez me interesa más cómo respeta los silencios y menos el ruido de cacharrería que generan algunos poetas.

viernes, 5 de febrero de 2016

Si yo tuviera una casa en lo hondo de una cañada


Si yo tuviera una casa en lo hondo de una cañada la pintaría hoy de rojo intenso. Aunque solo fuera por ver el camino desde su ventana mientras la gente pasa.

jueves, 4 de febrero de 2016

La ideología de El Alcalde de Zalamea (de nuevo sobre su condición o no de contemporáneo) y noticias de nuestras lecturas.


Me ha interesado mucho el debate que se ha suscitado, tanto en Facebook como en los blogs amigos, a raíz de mi anterior entrada (la primera con el comentario de El alcalde de Zalamea) sobre la posibilidad de leer en clave de contemporaneidad esta comedia. Proponía yo que Calderón era un clásico pero no un contemporáneo. Una obra o un autor con esa consideración permite múltiples lecturas a lo largo de todos los tiempos. Siempre es posible revisitar estos textos con provecho y disfrute. Sin embargo, esas lecturas actualizadas no nos permiten en muchos casos afirmar la contemporaneidad del texto: lo que es contemporáneo es nuestra mirada, nuestra propuesta de lectura o, en un caso como el que nos trae aquí, el montaje de la obra que se nos propone. No solo es así sino que debe ser así excepto en caso de estudio filológico o recreación arqueológica. A veces podemos hacer contemporáneo a un clásico con poco esfuerzo: en él está el núcleo de lo que somos ahora. En otras ocasiones nuestra lectura debe forzar algo la situación. No niego que no podamos hacer esto (sería destruir la literatura) pero sí debemos tener cuidado en nuestras afirmaciones. Me explico con esta obra.

Si entendemos el motivo de la violación que desencadena el drama y su castigo como una propuesta feminista o como un caso actual de violencia de género, no entendemos el conflicto tal y como lo propuso Calderón. El autor no denuncia la violencia de género como hacemos hoy, ni siquiera las consecuencias individuales que tiene para la joven agredida sexualmente sino las consecuencias que tiene para la estructura social de la época (estamental y teológica). Que las emociones individuales tengan su momento en el texto no pueden conducirnos a proponer a Calderón como un pensador contemporáneo. La mujer violada no tiene personalidad -ni social ni jurídica- propia: es parte de una familia y, en este caso, de un estamento social. Así como su agresor es parte también de esa estructura social.

El alcalde de Zalamea o el garrote más bien dado no denuncia una violación y la castiga (eso es una lectura nuestra, actual, contemporánea) sino la ruptura de unas normas de comportamiento de la sociedad estamental. Los nobles tienen una misión, una función que deben cumplir en esa estructura social marcada fuertemente por la teología. El violador la infringe comportándose violentamente, tomando algo que no le pertenece de una manera innoble y provocando una conmoción en esa estructura social. Su motor interior es claro y ha sido tratado muchas veces en la literatura: el mal amor mezclado con sus ímpetus juveniles y su soberbia (es el pecado fundamental que comete) le ciegan y actúa como no debe.

Ante la ausencia de poder que castigue adecuadamente la acción sobre el terreno, Pedro Crespo actúa como puede hacerlo según su condición de padre y la función social que le corresponde y castiga al culpable según su posición en Zalamea. Este es el punto más delicado de la obra de Calderón. Un villano castiga a un noble. Nos puede parecer una acción arriesgada y, sin duda, lo era en aquellos tiempos, incluso en un tipo de población como esta, que no estaba sometida a jurisdicción señorial.

Y esta es la clave de interpretación de la obra en la propuesta de Calderón: un villano tiene derechos también. No los mismos que un noble (porque también su misión y función social es diferente), pero los tiene. La famosa afirmación de Pedro Crespo ( Al rey la hacienda y la vida se ha de dar/ pero el honor es patrimonio del alma,/ y el alma sólo es de Dios) no es ni un manifiesto revolucionario ni una justificación de derecho de los individuos en sí mismos sino la aplicación de la visión teológica de la vida que tenían en el siglo XVII. Lo que se debate es que cuando un noble se sale de su esfera y comete un acto violento como el que aquí tratamos debe ser castigado. Y como quien debe o bien no quiere o bien no está, la autoridad más alta de la zona puede ejercer justicia (justicia, que no venganza) aunque esta no acierte en todo el procedimiento. Por eso aparece al final el Rey y sentencia: que errar lo menos no importa, si acertó lo principal

Aunque un hecho como este pudiera causar conmoción social en los que veían la nobleza con derechos feudales y absolutos, quien puso en riesgo la estructura social fue don Álvaro con su acción, no Pedro Crespo. La lección final de la obra, por lo tanto, se dirige hacia la nobleza que se sale de su función, de su misión en una estructura teológica (de ahí la referencia al alma y a Dios). Calderón no es revolucionario, en absoluto, sino todo lo contrario, quiere afirmar todas las normas de una sociedad estamental. Lo que nos resulta chocante es que dirija la lección a los nobles, a los que en una visión fácil de la historia podríamos pensar exentos de obedecer cualquier ley.

Por otra parte, la obra se compone en unas décadas en las que a la Monarquía española le interesa fomentar el prestigio social del campesinado, reconocer la importancia de los villanos en la estructura social y fijar población en el campo español, que sufría una sangría constante debida a los conflictos bélicos, la intensidad de la recaudación de impuestos y ciertos desmanes de la nobleza con un sector proclive con frecuencia a entenderse como señores feudales incluso en lugares que estaban exentos de tener señor. Por aquellos años se estrenaron varias obras del teatro español en las que se reforzaban estas ideas: oportunidad, moda, pero también impulso más o menos velado de los gobernantes para reforzar a los villanos como motor social necesario. No olvidemos tampoco que el teatro barroco español se concibe desde el inicio como un lugar de encuentro de todos los estamentos sociales.

Dicho esto, desmontando el texto original y eliminando su contexto histórico podemos encontrar en sus versos y en sus acciones referentes que nos sirvan para una visión contemporánea: la bravuconería del joven noble frente a la sensatez del villano, el dolor del padre, la agresión violenta a una mujer en lo que hoy llamamos violencia de género y en aquellos tiempos se entendía de otra manera, el interesante conflicto jurisdiccional, etc. Por eso es fácil -también útil- llevar esta comedia a visiones ideológicas actuales.


Hay suficientes ediciones disponibles en el mercado en papel y en formato electrónico. Os recomiendo aquellas que vengan acompañadas de prólogo y notas a pie de página. En Internet podéis encontrar una fiable y gratuita en el Portal que la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes dedica al autor en este enlace.

Noticias de nuestras lecturas

Luz del Olmo nos deja una fórmula magistral para que podamos leer esta comedia calderoniana con disfrute y aprovechamiento, así como sus primeros apuntes sobre la obra. Os propongo imitarla.

Pancho nos hace ver magníficamente una raíz del inicio de la obra: tiempo de verano, de cosecha, de orgullo por lo que se ha trabajado y defensa de la raíz propia. En frente, el impulso de aquello que se acelera a partir de la enviciada pasión que lo quiere todo fácil y rápido.

Mª del Carmen Ugarte entra en la comedia analizando uno de sus campos de trabajo, los refranes y el primero no puede ser más certero para el contenido, sobre villanos. Prosigue la aventura de esta lectura por un motor temático: el hambre. Y lo analiza magistralmente a partir de los refranes.

Coro Entreaguas hace una interesantísima lectura sobre la mujer y el mundo campesino en la obra de Calderón que no puedo más que recomendárosla.

Myriam analiza de una forma muy interesante el reflejo de las emociones femeninas en la obra de Calderón, un proceso real y otras manifestaciones artísticas. Aunque se pueda debatir sobre la afirmación final, todo el estudio de estas manifestaciones es más que recomendable.

Gelu selecciona algunos versos de la obra y nos pone frente al caso de mal amor que desencadena el drama. Muy acertado todo ello.

Mª Ángeles Merino se ve visitada de nuevo por la Chispa y con ella nos sitúa ante todos los puntos desde donde arranca el drama. Un buen conflicto comienza con unos buenos preliminares...

Recojo en estas noticias las entradas que durante la semana han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas para lo que queda de curso, en este enlace.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Un mundo ancho y habitable


Desde hace un tiempo alejo de mi vida a las personas que solo buscan el interés, a los hipócritas que dan la razón a todas las partes, a los que solo te dirigen la palabra para medrar, a los amores que quieren anularte, a las personas soberbias, a los covachuelistas y serviles, a los envanecidos, a los murmuradores, a los quieren llevar siempre la razón, a los que buscan primero la crítica mordaz antes que las cosas positivas, a los difamadores, a los perversos -qué ingenuo cuando creía que no existía la maldad como norma de comportamiento-, a los ignorantes que no quieren aprender nada, a los egoístas que son incapaces de la mínima empatía, a los amargados y rencorosos,  a los envidiosos... Durante un tiempo temí quedarme solo pero no. En un momento de la soledad levantas la mirada del suelo y comienzas a encontrar un puñado de personas lo suficientemente amplio como para reconstruir de nuevo el mundo. Un mundo ancho y habitable. Aunque no lo parezca.

martes, 2 de febrero de 2016

El suicidio de los pájaros


Quizá sea verdad que el fin del mundo se anuncie cuando los pájaros se arrojen al suelo desde el alfeizar de las ventanas.