martes, 16 de septiembre de 2014

El crédito, de Jordi Galcerán


No tengo nada contra el teatro popular. No tengo nada contra el teatro comercial que llena las salas. No tengo nada contra los dramaturgos que escriben teatro popular, ni contra los actores que las representan. Todo lo contrario y en especial cuando todos los profesionales que participan en este teatro tienen la calidad de esta ocasión. El teatro es también un negocio. Pero sí tengo algo contra los que me venden gato por liebre y quieren estirar las pretensiones más allá de lo que da de sí el espectáculo que ofrecen.

Jordi Galcerán se ha convertido en un autor de éxito desde la agradable sorpresa de El método Grönholm (2003) y sus obras han recibido la bendición de crítica y público en sus versiones en catalán y en español. A mí me gustó mucho aquella obra en la que se ponía de relieve algunas de las cosas que están sucediendo en la sociedad actual. El método Grönholm tuvo un gran recorrido en la cartelera española y en el extranjero y fue adaptada al cine. El buen éxito fue, sin duda, merecido aunque el tiempo ha restado importancia a la obra.

El crédito se estrenó, en su versión catalana, el 13 de septiembre del 2013 en el teatro La Villarroel de Barcelona en una interesante puesta en escena circular, con Jordi Boixaderas y Jordi Bosch en los papeles protagonistas. El montaje fue dirigido por Sergi Belbel y, según las reseñas, agudizaba los aspectos cómicos del texto. El escenario circular, sus dimensiones, y la proximidad del público marcaban mucho el tipo del espectáculo. No he visto este montaje, así que mis impresiones hacen referencia a la versión en castellano. Y lo lamento porque intuyo que la obra es más apropiada para lo propuesto por Sergi Belbel.

En su versión española, El crédito se estrenó en el Teatro Arriaga de Bilbao unos días después, el 19 de septiembre de 2013, con Carlos Hipólito y Luis Merlo como actores en un montaje dirigido por Gerardo Vera con un escenario tradicional a la italiana. Pasó a la cartelera del Teatro Maravillas de Madrid, en donde se ha representado con éxito. En la actualidad, gira por otras localidades. Yo la he visto recientemente en el Teatro Zorrilla de Valladolid.

Un director de sucursal de un banco niega un crédito a un cliente por falta de avales. La respuesta del cliente no puede ser más insólita: si no le otorga el crédito, seducirá a su mujer y la apartará de él hasta que el director ceda. Este es el punto de partida de El crédito. Tanto las reseñas de prensa como las declaraciones del dramaturgo y de los protagonistas inciden en presentarnos la obra como una dura pero divertida crítica a la situación a la que nos ha conducido la crisis económica actual y la actuación del mundo financiero y político. Pero yo no he visto esto más que como anécdota de partida que ocupa unos pocos minutos del comienzo de la obra, mientras que lo que debería ser anécdota se convierte en el verdadero conflicto.

Un par de años antes de su estreno, Galcerán presentó una versión previa, de unos 40 minutos de duración, a un Torneo de Dramaturgos organizado en el Festival Temporada Alta de Gerona. Por votación popular su texto resultó ganador. Para su estreno comercial, el dramaturgo decidió estirar el texto en vez de dejarlo como lo había concebido. 

En su montaje en español la obra se resiente de graves defectos. El más grave para mí es que no ofrece lo que la publicidad, el dramaturgo y los actores dicen. No hay crítica social. No pasa de ser una comedia de situación con mejores o peores golpes de chistes y diálogos. Bien interpretada por Hipólito y Merlo a la altura de sus papeles, es decir, subrayando con cierta evidencia lo que ya es demasiado evidente en el texto. Sentí lástima por estos dos actores puesto que esta propuesta la podría haber llevado a cabo cualquier otro profesional con menos currículum y más necesitado de trabajo o más especializado en teatro popular. Incluso hubiera conseguido más risas del público puesto que parece que eso era lo que se buscaba finalmente. No creo que a Hipólito le afecte esto en absoluto en su brillante carrera, pero Merlo ha venido a caer en el tópico del actor televisivo de series populares cuando se pasa al teatro. No sé si es lo que busca para la continuidad de su vida profesional.

El texto se acaba a los quince minutos y la obra dura hora y media. A partir de ahí no hace más que dar traspiés en busca de la situación fácil, el recurso evidente, de alargar innecesariamente el argumento. Cada situación es más previsible que la anterior. Las escenas de llamadas telefónicas -alabadas por algunos críticos- son espantosamente fáciles y no aportan nada puesto que vuelven a explicarse minutos después. Hay alusiones -como la de los cuernos o la del piano- que se explican tanto en el texto y en la actuación que el dramaturgo, el director y los actores parecen tratar al espectador de tonto.

A esta obra le sobran varias cosas. En primer lugar, las pretenciosas declaraciones del dramaturgo, actores y notas de prensa repetidas sin más por los periodistas acomodados. En segundo lugar, muchos minutos, hasta ajustarla a lo que debería ser, una comedia de entretenimiento popular breve interpretada por actores que sepan subrayar lo evidente para conseguir la risa del espectador. A mí no me gustó, pero consigue que la mayoría de los espectadores salgan divertidos pero habiéndose olvidado de todo cuestionamiento social puesto que la obra se convierte en un enredo de cuernos, en un mero enredo de cuernos que ni siquiera sorprende por su ingenio. Todo lo que se dice puede encontrarse en cualquier serie española cómica de televisión.

La escenografía, la música y la iluminación es funcional, sin más. Los efectos de vídeo no aportan nada.

La obra ha merecido varios premios (Premio Ceres al mejor autor teatral, Premio Valle-Inclán a Carlos Hipólito) y cosechará más. Yo salí de la sala cuando aún duraban los aplausos. Una buena parte del público se había levantado para aplaudir y Carlos Hipólito y Luis Merlo se abrazaban sonrientes en el escenario (no dudo que se hayan divertido mucho con este montaje tan poco exigente y tan fácil tanto para ellos como para Gerardo Vera). Me temo que este no es el teatro que hará mejorar la escena española pero dará buenas recaudaciones. Eso sí, pido coherencia y honestidad y que no me vuelvan a engañar con la publicidad ni con las declaraciones. Si quiero ver teatro de entretenimiento popular, voy a verlo directamente.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Por el fortalecimiento de la Universidad pública española


Precisamente por todos las amenazas que expresé en mi entrada de ayer, debemos luchar en defensa de la Universidad pública española. La escasa capacidad reivindicativa de los equipos rectorales más preocupados por el funcionamiento ordinario y la supervivencia económica o el hecho de que la sociedad parezca haber dado la espalda a los centros de enseñanza superior no es una excusa para abandonar. Tampoco lo es el marasmo burocrático, el desánimo del profesorado o las desafortunadas decisiones ministeriales.

En la España reciente se ha construido una red de centros universitarios públicos necesarios aunque con una oferta mal diseñada. Como gran parte de lo que ocurrió en los años de rápido crecimiento tras la recuperación de la democracia, en la Universidad pública española faltó la planificación para un desarrollo sostenible y ahora, en épocas de escasez intencionada, lo pagamos. Como en gran parte de los problemas que tenemos en otros ámbitos, las decisiones poco pensadas en materia universitaria nos han traído a la situación presente. En este caso las responsabilidades se reparten por igual dentro y fuera de los campus universitarios. Fue un movimiento interno de la Universidad española el que nos llevó a los grados de cuatro años -un error monumental-, la falta de racionalización de los planes de estudio o de los mapas de titulaciones y a la peculiar implantación del Espacio Europeo de Educación Superior que se ha quedado a medias puesto que falta todo lo que necesita para tener éxito de verdad. Nadie nos forzó a tomar determinadas decisiones que ya entonces se veían como foco afortunadas.

En la Universidad pública española han faltado los controles y la responsabilidad. Nadie ha controlado la eficacia del dinero invertido en infraestructuras, la racionalización de las plantillas, que los presupuestos de investigación dieran su fruto real, que se establecieran convenios sostenibles con el mundo empresarial, etc.  Y nadie asume las responsabilidades de sus actos.

Pero nunca como ahora es más necesaria una Universidad pública española. Como en otros ámbitos, en estos momentos se establece una rivalidad entre lo público y lo privado en España. Menos evidente que lo sucedido en concesiones de servicios o en materias tan delicadas como la salud, pero las decisiones fundamentales conducen a un empobrecimiento de la Universidad pública y a un fortalecimiento de la privada.

España viene de un modelo en el que las Universidades privadas eran pocas, algunas sobresalientes, pero no entraban en verdadera competencia con el sector público. Hoy no sucede esto. Invito a cualquiera a que se sorprenda por el número de Universidades privadas fundadas en España en los últimos años y cómo su evolución ha restado dinero, alumnos e influencia a las públicas. Incluso comienzan a cruzarse acusaciones entre las nuevas y las ya establecidas sobre la seriedad de su oferta académica. Pero todas son autorizadas para su funcionamiento por las autoridades. Los estudios universitarios son uno de los actuales filones productivos de negocio para el neoliberalismo español, junto a la salud. Hay quien afirma que estamos gestando en la actualidad una burbuja universitaria que terminará estallando como la inmobiliaria.

No hay que poner en cuestión la existencia de Universidades privadas, por supuesto. Pero es el momento de ser más reivindicativo que nunca para el fortalecimiento del sistema universitario público español, el único que de verdad puede garantizar la universalización de esta oferta. Por ahora el rigor académico de las Universidades públicas se mantiene igual que en los últimos años, así como el respeto a sus titulados. Pero estamos justo en ese momento en el que todo podría comenzar a derivarse hacia un empobrecimiento gradual. Y no deberíamos consentirlo. Hay que presionar. Desde dentro de los Campus universitarios españoles debería fortalecerse este sentido crítico y reivindicativo para que las autoridades políticas sientan la necesaria presión ante la toma de decisiones que, por ahora, no les supone un verdadero desgaste. Por el bien de toda la sociedad española aunque a esta no parezca importarle.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Inicio del curso universitario


Mañana comienzo mis clases en la Universidad. Un nuevo curso, lleno, como siempre, de cosas excelentes. Sobre todo, el trato con los alumnos, la tarea docente que sigue siendo mi vocación y no tanto mi trabajo. Sin embargo, cada vez más todo lo que rodea esa tarea se ha vuelto desagradable. De la Universidad española se ha adueñado la burocratización, la reglamentación excesiva -hay una auténtica pasión reguladora en el mundo universitario, casi una obsesión patológica que obliga a cambiar todos los cursos las mismas normas-, la improvisación a la hora de buscar soluciones, la falta de rigor académico y profesional, el incumplimiento de las mínimas normas de la administración, el oscurantismo...

Quien sea seguidor habitual de este espacio sabe cómo opino al respecto. Comienzo el curso ilusionado con mis alumnos, pero sé cómo está la Universidad pública española: asfixiada económicamente en manos de los políticos de cada Comunidad que la han llevado casi a la quiebra técnica para que bajo esa amenaza sea más dócil, con equipos rectorales escasamente reivindicativos, con poca energía y capacidad para solucionar los problemas a la altura de los retos planteados dejándola ir a la deriva conformándose con que no se hunda, cada vez más amenazada por el número y potencia de las Universidades privadas, con una aplicación peculiar del Espacio Europeo de Educación Superior en el que ni el modelo estructural parece funcionar porque habrá que cambiarlo pronto en cuanto al número de años de los grados y postgrados, una Universidad con una plantilla excesivamente envejecida. Una Universidad que no ha sabido ser competitiva y ha dejado de ser una institución generadora de saber. Una Universidad en la que ya no cree la sociedad ni los sectores empresariales. Y mucho menos los políticos y ministros del ramo. En la que tampoco creen de verdad gran parte de los que están dentro.

Eso sí, cuando estoy con mis alumnos se me suele olvidar todo esto durante unas horas.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Cuadrado Lomas. Viaje creativo desde 1957


En la Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de las Francesas de Valladolid se muestra, hasta el 19 de octubre, la obra del pintor vallisoletano Félix Cuadrado Lomas. Volver a la obra de este pintor cada cierto tiempo nos hace regresar a un territorio conocido pero siempre nuevo y sorprendente. Cuadrado Lomas es uno de los mejores pintores españoles del último medio siglo, con una obra personal, coherente y fiel a sí misma pero siempre en continua revisión. Sus paisajes de la meseta castellana quedarán como ejemplo de tratamiento de una tierra no siempre aparentemente bella y que hay que querer para profundizar en su simbolismo ta relacionado con los hombres que la habitan. Cuadrado Lomas decidió pintar la tierra de la meseta como protagonista absoluto, elevando la línea del horizonte o haciéndola desaparecer totalmente. Y así la tierra adquiría su protagonismo a través del color y de las líneas, casi en esencia. Partió Cuadrado Lomas de la visión castellana construida por los artistas falangistas de los años treinta y cuarenta del siglo pasado pero salvó la meseta de ese corsé gracias a la vanguardia. Y desde entonces es difícil imaginarse una mejor forma de tratarla. Cuadrado Lomas tiene unas cuantas obsesiones en su pintura, además de la tierra castellana. A esas obsesiones les ha dedicado años de investigación. Sus bodegones, en los que juega con devolver la condición de plano a la pintura junto a resaltar los volúmenes de algunos objetos están en la misma línea que sus paisajes: devolver a la pintura su condición de protagonista del objeto artístico que, aunque evoque, nunca deja de ser pintura.

Esta exposición recoge también algunos de los temas menos conocidos de Cuadrado Lomas: paisajes portugueses en donde el Grupo Simancas al que pertenecía pasaba los veranos, desnudos y las corridas de toros.

Esta retrospectiva del pintor, que nos trae una antología de su obra desde 1957 hasta el presente es una oportunidad que no puede dejar pasar cualquiera mínimante interesado en Cuadrado Lomas y en una de las líneas artísticas más consolidadas, coherentes y certeras del arte español de las últimas décadas.

viernes, 12 de septiembre de 2014

La fuente del amor


Existe la fuente del amor. Yo la he visto. He probado su agua. Con timidez a veces, con ávida sed en otras. A veces amarga, a veces dulce. En sus proximidades siempre hay grupos de jóvenes en alegre charla porque confunden la fuente del amor con la de la eterna juventud. Y no. Qué poco tienen que ver ambas. Sin embargo, cuánto riesgo hay en ese caño de agua y cuánta esperanza.


jueves, 11 de septiembre de 2014

Razones para leer el Quijote de Avellaneda y noticias de nuestras lecturas.


Comencemos por una afirmación repetida mil veces que parece no decir nada: Si Cervantes no hubiera citado en su segunda parte la continuación del Quijote por Alonso Férnandez de Avellaneda hoy nadie leería la segunda parte escrita por este, publicada según dice el pie de imprenta, en Tarragona en 1614. Nada sabemos hoy con certeza de esta segunda parte, conocida como el Quijote apócrifo aunque sería mejor llamarlo de Avellaneda. Ya Cervantes afirmó que este nombre esconde un seudónimo y el cervantismo ha propuesto varios candidatos, sin que haya consenso aunque el más celebrado sea el de Ginés de Pasamonte puesto en baza por Martín de Riquer. El galeote desagradecido que aparece en la primera parte -y que seguirá como personaje en la segunda parte cervantina- correspondía a Jerónimo de Pasamonte, una persona real de vida novelesca que pudo leerse en la obra de Cervantes y tomarse justa venganza usurpándosela en un juego divertidamente cervantino y ante el que el propio don Miguel no debería haberse quejado. Así que lo que sabemos de verdad de esta novela y de su autor es lo que afirman el llamado Avellaneda y don Miguel de Cervantes. Pero el caso se complica interesantemente con una segunda hipótesis: la novela de Avellaneda sería obra de un autor que murió sin terminarla y fue rematada, prologada y preparada para la edición por otras manos, entre las cuales se ha propuesto las de Lope de Vega. Sería una forma de solucionar algo que hay en el texto. Por una parte, una sincera admiración por la primera parte del Quijote, que se continúa por pura pasión de lector y escritor necesitado de sacar al mundo de nuevo al personaje en una acción muy frecuente en el arte. De aquí que se hable con tanto respeto de la primera parte cervantina. Y, por otra parte, un ataque brutal contra Cervantes al que en varios lugares y, singularmente en el Prólogo, se le insulta directamente en un juego muy barroco de polémicas entre escritores y en defensa de Lope de Vega, que se sentiría atacado en la obra cervantina.

Aunque aquellos que ya hayan decidido no leer la segunda parte del Quijote de Avellaneda encontrarán mil motivos para no hacerlo, doy aquí algunas razones para aventurarse en sus páginas.

1º.- Por la obra en sí mismaLo que sorprenderá al lector curioso actual es que la obra se deja leer. Está bien escrita, los personajes son creíbles, las situaciones también. Es un ejemplo más del buen número de novelas que se escribieron y publicaron en aquellas maravillosas décadas en las que en España se creó la novela moderna. Contiene pasajes divertidos y momentos procaces. Hay un reflejo social de la España de la época y un conocimiento certero de costumbres y de la psicología de los seres humanos.

2º.- Porque es uno de los mejores testimonios de la admiración por el Quijote de Cervantes que conozco. El autor -dejemos aparte la discusión de la doble autoría y de lo que contiene el prólogo de ataque a don Miguel-, sea el que sea, escribe impulsado por la lectura de la novela cervantina, ganado por sus personajes y por la forma del relato. Está tan empapado por ellos que los desarrolla de forma natural tal y como parecía la propuesta de la primera parte. Esta es la gran diferencia entre una y otra continuación. Como vimos en la la lectura colectiva de la obra cervantina, muchos personajes que aparecen en la segunda parte de Cervantes son lectores a la antigua y exigen de don Quijote y de Sancho comportamientos como los que tenían en la primera parte sin querer aceptar sus cambios. Esto es lo que le ocurre a Avellaneda: continúa el plan trazado aparentemente por Cervantes, sin requiebros ni sorpresas. Es una buena novela  que nos dará placer como lectores pero no va más allá.

3º.- Porque si puede ser verdad que nadie leería la obra de Avellaneda si no la hubiera citado Cervantes, lo que es cierto es que la segunda parte de Cervantes no sería igual sin la de Avellaneda. Cuando Cervantes tiene noticia de la publicación del Quijote de Avellaneda consigue el más difícil: dar un doble salto mortal en la construcción de la novela moderna. Si desde el prólogo de la primera parte se movía en terrenos que revolucionaron la forma de narrar es a partir del momento en el que decide dar noticia de la aparición del libro de Avellaneda cuando acelera el paso y se adentra por terrenos nunca conocidos antes en la novela. Da carta de naturaleza al Quijote apócrifo no solo al mencionarlo como algo existente dentro de su propia narración sino también al incluir personajes que proceden de la novela de Avellaneda en el suyo. Acaba de crear para la narrativa moderna el formato definitivo del doble y la sospecha interior de la debilidad de la propia identidad. Algo que cuando lo vemos en Borges o en Cortázar nos parece tan revolucionario lo hace con mayor profundidad Cervantes siglos antes. Y su nivel de exigencia como escritor aumenta, se nota cuánto hubo de molestarle a Cervantes lo sucedido pero también -por suerte para nosotros- cuánto le espoleó la imaginación más allá del mero enfado. Desde que su don Quijote decide marchar a Barcelona y no a Zaragoza todo es tan revolucionario que el escritor parece haberse adentrado a machetazos certeros por la selva abriendo una ruta nueva que será definitiva para la novela. Sin Avellaneda no se comprendería esta revolución cervantina.

Supongo que muchos encontrarán motivos para no leer a Avellaneda como encontraron en su día motivos para no leer a Cervantes. Yo me propongo disfrutar de cada página de aquí a finales de octubre.

Hay suficientes ediciones en el mercado, muchas fiables: Cátedra y Poliedro, por ejemplo. Se puede tener una buena copia digital gratuita en este enlace


El Quijote de Avellaneda nos acompañará en el Club de lectura de La Acequia durante los meses de septiembre y octubre.

Esta lectura es un complemento de la que dio origen a este Club de lectura, la primera experiencia de lectura colectiva completa de la novela de Cervantes en la que se usaban todas las herramientas de la web 2.0. que ha quedado como la única guía de lectura de este tipo de esta obra. Recomiendo consultarla en este enlace, en especial lo que se dijo de los últimos capítulos del Quijote cervantino.

Leer a Avellaneda nos servirá para preparar las actividades que haremos el próximo curso, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote de Cervantes.

Noticias de nuestras lecturas

Brioso y ejemplar comienzo de Pancho para comentar el Quijote apócrifo: desde la forma de solucionar el conflicto del narrador hasta la manera de introducir los personajes nuevos. No te lo pierdas. Como tampoco su segunda aportación, en la que ya comienzan a ser muy notables las diferencias entre una y otra segundas partes.

Mª Ángeles Merino se debate entre la fidelidad y la traición a Cervantes y para solucionar sus dudas apechuga con los dos prólogos de las segundas partes y un tercero que se inventó hace tiempo de forma apropiada... Buen comienzo.



Gelu ha continuado durante el verano con su selección de frases e ilustraciones de El río que nos lleva: aquí, aquí, aquí y  aquí.

También Mª Ángeles Merino continuó con su indagación en el relato de Sampedro pegándose al personaje de Paula: aquíaquíaquíaquí cuando debe enfrentarse a una encerrona y no os perdáis el final.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

Si quieres saber cómo sumarte al Club de lectura, en este enlace tienes las instrucciones.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Vanessa Winship


En la Sala Municipal de Exposiciones de San Benito de Valladolid se expone, hasta el 13 de octubre, una muestra de la obra fotográfica de la británica Vanessa Winship. Organizada por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid y la Fundación MAPFRE se trata de la primera exposición antológica de esta autora, una de las más interesantes del panorama europeo actual. Formada en los años ochenta, sus primeros trabajos notables datan de la década de los noventa cuando un viaje a los Balcanes le pemitió reflexionar sobre uno de los temas fundamentales de su obra: la identidad en territorios fronterizos no solo geopolíticos. Desde entonces hasta su reciente reflexión sobre el paisaje de Almería la obra de esta fotógrafa ha adquirido personalidad. A partir fundamentalmente del blanco y negro y del retrato de los personajes y los paisajes crea una atmósfera poética de notable interrogación hacia el espectador tanto por la estética como por la reflexión sobre nuestra época y su condición líquida que hace vivir a los seres humanos en un ambiente un tanto de irrealidad. No suele fijarse en paisajes bellos sino todo lo contrario pero el tratamiento de la luz y de la atmósfera convierten lo que mira en lugares propicios para la belleza desde lo más cercano. Basta con observar su serie sobre las escolares turcas o los luchadores o los personajes norteamericanos para comprenderlo. Los posados evitan la sonrisa franca. Supongo que porque retratan mundos en trasformación sobre los que la historia ha pasado más como elemento destructor que enriquecedor.

Excelente muestra que enriquece el catálogo de esta Sala de Exposiciones, una de las mejores de España en cuanto a su programación, a la que solo afea el poco gusto en la iluminación que aumenta el efecto de los reflejos en las obras y el espantoso olor a humedad y lugar cerrado que se ha adueñado por desidia de una de los mejores espacios dedicados a la fotografía en nuestro país.

martes, 9 de septiembre de 2014

Poesía, música y pintura, con dos golondrinas, dos lagartos y una carrera previa en la playa de San Lorenzo

Fotografía de Laura Castañón.

He tenido la suerte de pasar el verano rodeado de poesía, música y pintura gracias a los buenos amigos. Lo comencé en Gijón en los primeros días de julio, gracias a la hospitalidad de Laura Castañón, una de las personas más dulces y generosas con su tiempo que conozco. Además de correr por la playa de San Lorenzo antes de que subiera la marea, pude hablar mucho de literatura con Laura, conocer a su hija Sofía, poeta joven de obra ya sólida y autora de un excelente documental que acaba de estrenarse y que dará que hablar y que recomiendo a todos los que tengan oportunidad de verlo (Se dice poeta. Una mirada de género al panorama poético contemporáneo), y a un librero de verdad, Rafa, dueño de la librería La Buena Letra. También pude asistir a los actos de la Semana Negra, que sigue moviendo el entusiasmo de escritores, lectores y editores relacionados con el relato negro e histórico.

He tenido la fortuna de cerrarlo durante mi estancia en Cantagallo y Béjar rodeado también de amigos relacionados con el mundo cultural: escritores, diseñadores de interior, cantantes, fotógrafos, periodistas. Ana Vicente y Raúl Hernández vinieron una tarde a verme y dedicaron tiempo y cariño a una entrevista que saldrá en breve. Pero, antes que nada, todos los que me rodearon son buena gente.

En una memorable paella en su estudio de Navacarros prolongada con una sobremesa en La osera conocí al excelente pintor vasco Juan Manuel Arruabarrena, uno más de los nudos que me atan allí con la memoria de Josetxo Lamy, que tanto buen hacer dejó a su paso. Arruabarrena es un hombre lleno de energía, que pinta unos sugerentes y poéticos paisajes. Su estudio debería convertirse en una sala de arte en la que mostrar su obra y la misma casa, restaurada y decorada por Josetxo. También buen paisajista es mi querido amigo Arturo de la Fuente, que a veces se nos pasa citar a los que tenemos más cercanos.

Fotografia de Manuel Casadiego

Luis Felipe Comendador, excelente poeta, hombre generoso y editor infatigable a pesar de todas las adversas circunstancias, organizó un recital en Bizarte el 21 de agosto en el que intervenimos Francisco Castaño y yo mano a mano repartiéndonos el tiempo. Lo mejor del acto sin discusión fueron los dos sonetos que nos dedicó con cariño el organizador. Yo todavía estoy emocionado con el mío.


Marina Hernández, escritora también y autora del blog ...en el umbral de la noche, me organizó un recital de presentación de Echo al fuego los restos del naufragio para el 27 de agosto en el Casino Obrero de Béjar, una de esas instituciones necesarias en estas localidades, presidido ahora eficazmente por José Ramón Santamaría. El recital contó con la participación de Pilar Maíllo, excelente cantante, que contribuyó sin duda al buen sabor de boca con el salimos todos gracias a los cinco temas que aportó.


Fotografías de José Ramón Santamaría.

Finalmente, en la casa de Cantagallo en la que he pasado estas fechas hice el jueves 28 una íntima presentación-anticipo de mi poemario erótico que tiene, como título provisional, Profundidad de besos. Una parte sustancial de sus textos los escribí allí, acompañado de dos golondrinas y dos lagartos, acompasado con el sonido de las campanas del reloj de la iglesia y, de vez en cuando, bajo el manzano de la terraza del bar Los Arcos. Ahora quedará en un cajón durante unos meses, a la espera de la criba del tiempo y, con fortuna, saldrá a la calle en los primeros meses del año que viene. Este acto fue especialmente emotivo porque leía ante un grupo de amigos una obra que todavía está en fase de redacción. Después de equivocarme y anunciarlo en un juego poco acertado como un recital solo para mujeres lo convertí en lo que debía ser, un homenaje a mis amigos, que estuvieron presentes. Y todo resultó íntimo, cercano y lleno de poesía.




lunes, 8 de septiembre de 2014

Noticias de Echo al fuego los restos del naufragio y otras cosas relacionadas


Echo al fuego los restos del naufragio me ha acompañado también en este mes de agosto. Ha sido parte de los dos recitales que he ofrecido en Béjar, de los que hablaré en otra entrada de este blog. Este diario poético para tiempos de crisis sigue distribuyéndose en las condiciones habituales. Quedan pocos ejemplares ya.

Como sabéis los lectores habituales de este espacio, el libro publicado por SBQ en su colección El brut de los corazones solidarios tiene la finalidad de apoyar las actividades de esta ONG, que sostiene proyectos en España y en el extranjero. Durante mi estancia en Cantagallo llegó la noticia de la adquisición con la venta del libro del carrito pollero con el que se sostendrá una familia de una barriada pobre de Perú. Quizá algunos ya sepáis que estos carritos se entregan solo a mujeres con hijos a cargo y siempre con la condición de que los niños sean escolarizados. Hoy, Luis Felipe Comendador, el pilar de esta idea de "humanismo pequeñito", ha publicado en su página de Facebook la fotografía del carrito en pleno funcionamiento. Os agradezco a todos los que habéis adquirido este libro el que hayáis podido hacer posible el buen fin de este proyecto y os animo a seguir apoyando la venta del diario porque el dinero recaudado seguirá ingresándose en la cuenta de esta ONG para sus fines solidarios.


Estos días he podido colaborar en una de las actividades de SBQ que más me gusta apoyar. El sábado 24 de agosto se celebró un mercardillo solidario en Hervás. Y allí me fui con el grupo de colaboradores habituales. El resultado fue impresionante. Se pusieron en circulación 900 libros procedentes de donaciones particulares y todo lo recaudado fue para las actividades sociales de SBQ. Pongo énfasis en la cifra: 900 libros en un solo día, en un mercadillo improvisado en el parque de Hervás. Allí se acercaron personas concienciadas y otras que ni siquiera tenían noticia de lo que allí ocurría; hombres y mujeres de todas las edades, muchos aficionados a la lectura y otros, ya ancianos, que apenas sabían leer pero querían comprar un libro. No es solo el dinero que se recaudó para SBQ, que ya en sí es importante y justifica el día entero, sino que se pusieron en circulación 900 libros, que fueron a parar a otras manos. Recuerdo con emoción varias anécdotas, como aquella mujer mayor que me dio un euro de propina para la caja por recitarle un poema de Bécquer; o aquel matrimonio de ancianos que me pedían coplas y salieron entusiasmados cuando les recité algunos textos de García Lorca, del que se llevaron un libro. O esos niños que querían saber, o el grupo de jóvenes que compraron libros mientras se echaban miradas unos a otros aprovechando para declararse un amor eterno de verano.

Y pasar el día entero en un pueblo tan hermoso y acogedor como Hervás junto al grupo reunido en torno a la fuerza y generosidad de Luis Felipe Comendador. Hubo risas, complicidad, una comida campestre con tortilla de patatas, empanada casera, lequios y melón. Y libros, muchos libros que salieron a respirar el aire de la gente.

No pases de largo la próxima vez que veas un mercadillo solidario como este.

De izquierda a derecha, Concha, Mariángeles, Cecilia, Adrián, Luis Felipe, Mayca, Julia, yo y Paco.
 Falta en la foto el sobrino de Paco, que la tomó, y Javier y Amaia. 


Adrián, Luis Felipe, Mariángeles, yo, Mayca y Concha.

Echo al fuego los restos del naufragio, mi diario poético para una crisis ha sido publicado, con fotografías de Javier García Riobó, por SBQ Solidario dentro de la colección El brut de los corazones solidarios. Lo recaudado se destinará a los proyectos de la ONG SBQ como donación (información sobre sus actividades, en este enlace).

Para hacerte con un ejemplar del libro y que te lo remitamos por correo postal debes notificarlo, como hasta ahora, en la página de Facebook (en este enlace) creada para el proyecto, enviarme un mensaje privado en mi perfil de Facebook (en este enlace) o un correo electrónico a la dirección: pedro.ojeda.escudero[arroba]gmail.com. 

También podrás hacerte con un ejemplar en la presentación del libro.

Los ejemplares solicitados hasta ahora ya están siendo distribuidos. Si ya lo has encargado te llegará en los próximos días. Si quieres saber el estado de tu envío, ponte en contacto con nosotros de la forma mencionada en el párrafo anterior.

domingo, 7 de septiembre de 2014

De pronto, el otoño


Hoy ha habido tormenta y el mundo ha girado hacia el otoño. Hay un momento en el que sucede esto, que la alegría de la tormenta de verano nos lleva hasta la sensación de que necesitamos una chaqueta. Ha sido por la tarde cuando lo he comprobado, ante la tormenta que me ha sorprendido desprevenido sin paraguas. Me refugié de la lluvia a esperar que escampara, pero tardó en hacerlo y continué mi camino de regreso a casa bajo el aguacero, con el pelo mojado y la sensación de que ya todo se decanta hacia el otoño.

Bienvenida esta lluvia que ha limpiado las calles y las plazas, que nos ha despojado del exceso de alegría del verano para dejarnos la justa, la que nos debe servir para alumbrar las próximas tardes, como se ha llevado el exceso de luz que ciega para dejarnos aquella que debería empujarnos hacia las personas que amamos, hacia los compromisos necesarios. Este otoño merece ser vivido con la alta consciencia de que tiene la dimensión precisa en la que cabe nuestro corazón, nuestra voluntad y nuestra búsqueda de abrazos. De que todo comienza hoy y que merece la pena. Si no cumplimos, el invierno será muy largo.

sábado, 6 de septiembre de 2014

No te enamores de mí. Manolillo Chinato, poeta.


- No te enamores de mí.

Manolo siempre lamentará no haber tenido la agilidad de retratar ese momento con su cámara. Chinato y yo nos recitábamos sus poemas el uno al otro, en la barra de su establecimiento en Puerto de Béjar, nuestras caras a pocos centímetros de distancia. Nos había llevado hasta allí Mayca, que me regaló su libro y pidió a Chinato me lo dedicara. Mayca siempre lo verá como un hombre a caballo, pura fuerza y elegancia, como cuando de joven se asomaba a verlo al oírlo llegar. No me extraña. Manuel -Manolillo- Chinato es esa energía que le salta por la mirada, por los gestos, por su apostura, por su forma de tratar a las personas. Un hombre directo, sin tonterías ni apaños. Como sus versos, como ese poema suyo que nos decíamos el uno al otro:

No te enamores de mí
que en mi camino hay espinas
y te me puedes herir.
Me gustan esos tus ojos,
no te enamores de mí
que prefiero soledades
a que tú sufras por mí.
Me gustan esos tus ojos,
no te enamores de mí.

Es difícil sostenerle la mirada a Chinato recitándole sus poemas y dejando que él diga sus versos a pocos centímetros de tu cara. Hay que sentir lo que se dice, cómo se dice y llevarlo dentro:

Qué asco me da todavía no ser yo mismo.
Cuántas veces tendré que escupirme aún en el espejo.

Sentirse muy libre para decir las cosas más altas con las palabras más sencillas:

A la sombra de mi sombra
me estoy haciendo un sombrero.

Amor, rebeldía, libertad y sangre (Béjar, 2003) es el libro en el que recoge una antología de sus poemas. Extrae su decir de la naturaleza que le rodea y de su forma de ver la vida a la altura del ser humano, siempre directa, siempre con contenido social y lleno de sentimientos y de sentir la libertad individual como algo imprescindible para la vida. Esa fuerza y ese sentir hizo que el grupo Extremoduro se fijara en sus versos y los llevara a sus canciones, como en el caso de su tema más conocido, Ama, ama, ama y ensancha el alma (aquí en la versión de Extremoduro, aquí recitada por Chinato). Esa relación culminaría en un memorable disco colectivo en homenaje a Chinato, Extrechinato y tú en el que se unieron componentes de Extremoduro, Platero y tú y Fito & Fitipaldis.

Dedico esta entrada a Carmen Llorente. Ella y yo sabemos por qué.



viernes, 5 de septiembre de 2014

En la Sierra de Béjar


Mayca se descalzó y refrescó sus pies en el riachuelo de montaña junto al que habíamos comido. El agua estaba fría y alegre. Unos metros más arriba, habíamos puesto a refrescar una sandía viajera que aún tardaríamos un día en comernos. Nos acompañaba desde que el día anterior la habíamos comprado en Béjar pero en Hervás había melón ya cortado en porciones y guardó sus secretos en el coche tres días, hasta que dimos cuenta de ella en las piscinas naturales de Casas del Monte gracias al sabio hacer de Encarnita.

Había pedido a Manolo que me buscara pozos de nieve de sierra para documentarlos. Hasta ese momento yo los había visto urbanos, convertidos en silos desde que se hundiera la industria para la que fueron construidos por la aparición de las primera fábricas de hielo y quería ver los que se habían situado en la sierra misma, para recoger en ellos la nieve caída en el entorno.

Cuando salimos de Puerto de Béjar por la calleja de San Antón me sobrevino el mismo pensamiento que tengo siempre al pisar la Sierra de Béjar: la hermosura y el misterio de este paisaje, tan diferente al mío. Yo soy de tierra de horizontes amplios, extensas planicies de cereal sin nada que cierre la mirada. Hay que saber mirar muy adentro para apreciar en agosto la belleza de un atardecer en Tierra de Campos. ¡Qué ancho es el horizonte allí! En mi tierra solo el corazón te retiene, porque todo está hecho para caminar hacia adelante.

En la Sierra de Béjar siempre he sido feliz. Cuenta, además, con otra ventaja. En diez minutos andando puedes estar fuera del ruido urbano. Quizá los que lo tienen tan cerca no sean conscientes de este regalo cotidiano. Andar hacia arriba por la calleja de San Antón es también andar hacia dentro de la sierra, buscando la sombra en ese día de agosto e incluso hacia el interior del tiempo. Un paisaje ancestral, apenas alterado por el ser humano en los últimos siglos. Algo diferente a lo que vimos a mediodía cerca de La Garganta, en el Corral de los lobos, en donde se percibe claramente la huella de la civilización incluso en los pinos de repoblación. De hecho, por aquella calleja de San Antón fue a buscar José Luis Cuerda en 1986 la localización para algunos planos de su película El bosque animado cuando comprobó que los lugares gallegos de la Fraga de Cecebre en los que ambientó su obra Wenceslao Fernández Flórez ya no conservaban su estado primitivo.

Comimos sobre una peña en La Dehesa de Candelario: empanada, tortilla de patata jugosa, queso. Compartido todo a navaja y regado con el vino de la bota de Manolo y un buen té moruno frío para terminar. Y luego nos fuimos a pasar las horas muertas junto al riachuelo que bajaba revoltoso por entre las piedras, pero lejos de su ruidoso caer del invierno y la primavera. No mataba la conversación aquel rumor del agua sino que la alimentaba, como en un locus amoenus. En realidad, qué poco se necesita para sentirse bien y cuánto nos complicamos persiguiendo quimeras.








 La foto de arriba es de Manuel Casadiego.


Esta última foto también es de Manuel Casadiego.