sábado, 31 de enero de 2015

Demorar el regreso a casa. Con un ministro al fondo.


Algo que nunca se olvida es la forma en la que de jóvenes demorábamos el regreso a casa hasta el límite de la hora marcada para estar con los amigos.

- No te escapes, habías prometido entrada sobre el último decreto Wert sobre la reforma de la duración de los títulos universitarios en España.

- Es que prefiero esperar a verlo publicado en el BOE porque el ministro, según parece, necesitó traducción simultánea.

viernes, 30 de enero de 2015

Hacia el azahar


Por allá abajo se cuentan los días para que huela a azahar en las calles, ¿verdad? Incluso aquí caminamos hacia la luz. Los días son más largos y ni las tormentas pueden con esa claridad que viene del cielo. Dentro de poco los almendros lucirán sus ramas de novia y a la vuelta de cualquier esquina vendrá la sonrisa del sol y demorarás el regreso a casa. No queda nada para que todo sea pulmón pleno y maravilla. Cuenta ya los días para hacer de un año entero luz y primavera.

jueves, 29 de enero de 2015

La mirada de Martín Gaite a los Usos amorosos del dieciocho en España y noticias de nuestras lecturas.


Si la forma del ensayo de Martín Gaite procede de su origen como Tesis Doctoral, el núcleo consiste en la base de la mirada de la autora a sus intereses como novelista. En toda su producción late la misma preocupación por las relaciones personales en la intimidad antes que en la plaza pública, centradas en la posición de la mujer. Suele ocurrir que los escritores, cuando abordan trabajos académicos miran el objeto de su estudio con sus mismos intereses literarios -como Pedro Salinas y su estudio sobre el amor en Rubén Darío o los ensayos sobre narrativa de Vargas Llosa-. No hay mejor manera para entender a Martín Gaite que leer estos Usos amorosos del dieciocho como no hay mejor forma de comprender este ensayo que leer la narrativa de la autora. De hecho, ella misma es consciente tal y como dejó escrito en la Introducción de un ensayo complementario de este, los Usos amorosos de la postguerra en España (1987): 

Poco después, y alentada por la buena acogida que tuvo aquella monografía, que algunos amigos me comentaron haber leído «como una novela», empecé a reflexionar sobre la relación que tiene la historia con las historias y a pensar que, si había conseguido dar un tratamiento de novela a aquel material extraído de los archivos, también podía intentar un experimento al revés: es decir, aplicar un criterio de monografía histórica al material que, por proceder del archivo de mi propia memoria, otras veces había elaborado en forma de novela.

Esta comunidad de mirada e intereses es lo que mejor explica cada pieza por separado y el conjunto entero. Martín Gaite se encaminó primero al XVIII por razones académicas pero terminó llevando la metodología de los Usos amorosos a su propio tiempo: biografía y estética.

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino continúa publicando las cartas de Rosita, que aprende a leer y escribir a escondidas para contarnos que su señora se ha echado un cortejo... Una delicia.

Paco enfoca, con todo el acierto, su segundo comentario de la obra de Martín Gaite: entre petimetres y majos, dos arquetipos de la época que explican muchas cosas.

Gelu se mete de lleno en el ensayo y para eso primero define los conceptos más interesantes y busca contextualizar en el siglo XVIII las palabras de Martín Gaite.




Pancho termina con Extremoduro su entrada de esta semana sobre el Quijote de Avellaneda... quizá para resaltar cómo todo nos lleva a terminar como manda Dios... después de echar unas risas a costa de un loco.

Ya sabéis que recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os agradezco que me lo comuniquéis.

Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.

miércoles, 28 de enero de 2015

La Divina Comedia de Dante ilustrada por Salvador Dalí


La historia del encargo que recibiera Salvador Dalí para ilustrar la Divina Comedia de Dante con motivo de las conmemoraciones programadas para celebrar el  séptimo centenario del nacimiento del poeta recoge diferentes incidentes hasta que viera la luz definitivamente en 1964. Sea como sea, el resultado es el encuentro de dos genios del arte. El punto de partida, el texto clásico de Dante con toda su fuerza, en ese camino de depuración desde el infierno hasta el cielo que es, a la vez, una vía moral pero -y sobre todo- un caminar poético. A Dalí debió motivarle y mucho el encargo más allá de por las ganancias económicas que jamás despreciara. Si hay un artista contemporáneo que pueda ir más allá de la mera ilustración del texto de Dante para dialogar con él y profundizar en una visión plena de modernidad ese es, sin duda, Salvador Dalí. Por una parte, el texto que traza con su alegoría la frontera de lo medieval a lo renacentista, de un mundo teológico a un mundo humano, de una poética medievalizante a otra humanística. No es de extrañar que la grandeza de sus versos y la fuerza de sus imágenes y su pensamiento haya supuesto un reto para artistas plásticos de todas las épocas y que su influencia todavía pueda percibirse viva y fecunda en juegos intertextuales más o menos explícitos de obras literarias contemporáneas (recordemos aquí la trilogía de Óscar Esquivias que nos ocupó varios meses de nuestro club de lectura). Por otra parte, Salvador Dalí, lleno de surrealismo y empapado de imágenes y obsesiones que trasladará a sus ilustraciones de la obra de Dante. En estas son reconocibles sus trazos, sus paisajes, motivos y temas recurrentes.

Después de recorrer otras ciudades, llega a Valladolid la exposición Dalí. La Divina Comedia (Sala Municipal de exposiciones del Museo de Pasión, hasta el 1 de marzo), que muestra con acierto el centenar de ilustraciones que no puede perderse ningún aficionado. Quizá el folleto podría haber estado mejor redactado y se debería haber completado la información con otros elementos, pero es suficiente el motivo de encontrarse con este recorrido de perfección personal y artística que es, en definitiva, el encuentro entre ambos genios.

martes, 27 de enero de 2015

Auschwitz


A la distancia de una biografía.
Mírate esta noche en el espejo y pregúntate
si tu lugar hubiera estado
entre las víctimas,
entre los carceleros,
entre los políticos e ideólogos
o entre los que miraron para otro lado.
Y después intenta conciliar el sueño.

lunes, 26 de enero de 2015

Un año de todos los demonios. (Sobre Grecia y España.)


Syriza ha ganado con contundencia las elecciones en Grecia. En España, desde hace tiempo, los analistas y los medios de comunicación comparan la situación de ambos países y los movimientos políticos y sociales que se producen en ellos. Hay, por supuesto, más diferencias que similitudes: la situación económica griega era y es mucho peor que la española (lo que no es un consuelo), en Grecia ha surgido con fuerza en el arco parlamentario un partido político de extrema derecha y el desmoronamiento de los partidos tradicionales lleva un tiempo de adelanto con respecto al panorama español. España no es Grecia pero hay similitudes: el descrédito de la política tradicional y la aparición de nuevas formaciones, la corrupción extendida del sistema, la profundización en la brecha social, la reducción del nivel de vida de la clase media, el duro coste social para una parte considerable de la sociedad en lo referente al estado de bienestar, etc. España no es Grecia pero una parte de la fotografía de ambas sociedades tiene parecidos razonables.

De ahí que los medios de comunicación españoles hayan seguido con tanta atención lo que sucedía en Grecia desde el inicio de la crisis. De ahí también que se haya sido tan sensible a las amenazas continuas de expulsión de la zona euro de Grecia o de una condena a los infiernos de este país si desobedecía la política única que se instaló en Europa como remedio a la crisis y se atrevía a dar el poder a Syriza cuando todo dejaba claro que, fuera cual fuera el resultado, deberán entenderse los partidarios de una nueva forma de política que nos haga salir de la crisis y la Comisión europea puesto que no va a venir el apocalipsis. De hecho, los verdaderos expertos en el panorama político griego ya habían anticipado antes de las elecciones que si Syriza necesitaba pactar para subir al gobierno lo haría con Griegos Independientes, un partido de la derecha nacionalista al que le une su visión sobre la necesaria renegociación de la deuda en defensa de intereses exclusivamente nacionales y le separan muchas cosas, antes que con otros partidos de la izquierda tradicional. No se pueden trasplantar las cosas tan fácilmente de un país a otro y, sobre todo, con la deficiente y sesgada información con la que se nos sirve por los medios de comunicación que, no lo olvidemos, son empresas con intereses concretos.

En Grecia ha ocurrido algo que los sociólogos ya habían anticipado porque late en situaciones similares de la historia. Los cambios y las apuestas como la que ha hecho la ciudadanía griega por Syriza no se producen exactamente en los peores momentos de una crisis. En estos momentos la parte indignada de la población está desunida y atemorizada y piensa solo en lo más urgente y el resto se echa en manos de opciones asentadas que prometan solucionar la situación con medidas conservadoras y nada revolucionarias (en esto se parecen mucho Grecia y España). Es justo cuando todo se calma, bien porque la situación comienza a mejorar -lentamente, siempre más lentamente de lo que ocurrió en la caída-, bien porque se ha estancado y las personas terminan buscando sus propias soluciones para las cuestiones más inmediatas sin esperar que ningún político se las solucione, cuando se produce la reacción y se busca el cambio. En esto también se parecen Grecia y España cada vez más.

España tiene un año 2015 que a cualquier historiador futuro le parecerá una confabulación interesante de todos los demonios: en marzo, elecciones anticipadas en Andalucía (con el duelo por la lucha interna en el PSOE); en mayo, elecciones autonómicas y locales; en septiembre, elecciones anticipadas en Cataluña (con el telón de fondo del nacionalismo independentista); y en diciembre -si no se modifican los planes- elecciones generales. Por mucho que ahora nos parezca que no, nada será igual a principios del año 2016. Pero hasta entonces nos espera un año lleno de propaganda. Estemos muy atentos y vigilemos los movimientos en el campo de batalla.

domingo, 25 de enero de 2015

André Kertész. El doble de una vida


Hasta el día 15 de marzo se expone en la Sala Municipal de Exposiciones de San Benito de Valladolid la muestra André Kertész. El doble de una vida. La selección de fotografías recorre toda su producción, desde la que se supone su primera imagen (Jeune homme endormi, 1912, toda una declaración de intenciones) hasta su experimentación final con el color.

Contemplar estas imágenes de André Kertész (Budapest, 1894-Nueva York, 1985)  en un recorrido cronológico es asistir a la voluntad de estilo de uno de los fotógrafos fundamentales para comprender la evolución artística de este arte en una de las líneas menos conocida por el público en general pero más influyente para la consideración de la fotografía como una de las expresiones artísticas más importantes del siglo XX.  Buscó siempre los ángulos menos usuales, la ruptura de la ortodoxia académica y experimentó con la fotografía de la misma manera que hacían los pintores o los directores de cine vanguardistas de su generación (cualquier aficionado del arte de hace un siglo reconocerá inmediatamente ángulos usados por los grandes directores de aquel tiempo o posiciones y gestos que se hallan en los cuadros, de Buñuel a Picasso), nos legó también una forma de mirar personal y de enfrentarse a las realidades que le tocó vivir (la I Guerra Mundial, los felices años veinte, la vanguardia, Europa y los Estados Unidos a lo largo de casi un siglo). Convencido del poder del arte de la fotografía para trasmitir sensaciones pero también para profundizar en la reflexión estética abandonó pronto las placas para pasarse a la cámara compacta fabricada por Leica a finales de los años veinte (la Leica I se presentó al público en 1925), que provocó una renovación en este arte solo comparable a lo que ha supuesto la cámara digital compacta en los últimos años. En algún momento, Kertész manifestó que el mejor lenguaje en el que se comunicaba era el de la imagen fotográfica, dadas sus carencias para hablar en francés e inglés a pesar de los largos años vividos en Francia y en los Estados Unidos.

Toda una lección de arte, experimentación, voluntad de estilo y constancia que no debería perderse ningún aficionado a la fotografía.

sábado, 24 de enero de 2015

Nuestro estado de ánimo


Es curioso. Una fotografía como esta que tomé esta mañana induce a quien la contempla a buscarse en la luz o en la sombra. Sin embargo, estamos en ambas al mismo tiempo y nuestra impresión primera refleja nuestro estado de ánimo. Si yo diera un título a la imagen o la explicara manipularía a quien la contempla. Por eso, debajo, he escrito: sin título. Por cierto, esto suele suceder también en la realidad, no solo en el arte. Ahora eres tú quien decide.

viernes, 23 de enero de 2015

El mundo entero a la vuelta de cualquier esquina


Qué cerca está la infancia cuando todo
se remansa en la vida.
¡Era tan grande y tan posible el mundo!

Tengo una brecha en la frente. De cuando era un niño y los coches de choque no guardaban las medidas de seguridad de ahora. En el barrio en el que yo vivía instalaban las barracas en las ferias y me gustaba montar en ellas en horas poco frecuentes. Una vez soñé un giro imposible al volante de uno de aquellos coches y lo hice. Sangraba al lavarme en la fuente. El agua estaba fresca y a mi espalda sonaban las gomas al deslizarse por la pista y saltaban las chispas en la red del techo. Durante un tiempo fue mi mejor cicatriz de guerra. Luego han venido otras pero aquella me deparó con fuerza la sensación de que el mundo entero se encuentra a la vuelta de cualquier esquina. Y aún lo siento. 




jueves, 22 de enero de 2015

Usos amorosos del dieciocho en España como retrato de una época de cambio y noticias de nuestras lecturas.


No podemos comprender la oportunidad del estudio de Carmen Martín Gaite si nos quedamos tan solo en las anécdotas que ilustran su ensayo. Lo que desvela, en primer lugar, con su análisis del lenguaje y las costumbres relacionadas con las cuestiones sentimentales centradas en el cortejo, es un profundo cambio de época que se instala poco a poco en la sociedad española. Y no fue solo una moda venida de Francia -que también- sino que llevaba dentro algunos de los elementos más renovadores de los principios ilustrados. Me refiero, en concreto, a la libertad individual para amar y para establecer las relaciones sentimentales. No es que un siglo antes no existieran personas que lo practicaran, es que ahora se ha establecido el principio ético que lo avala y comienza a fabricarse el principio filosófico y jurídico. Costará mucho -un par de siglos- pero finalmente esos principios triunfarán en occidente. Y en el centro de este principio, una nueva posición de la mujer como parte activa y visible de la sociedad que comienza a caminar en una de las revoluciones más importantes de la sociedad contemporánea: la igualdad de sexos.

Esta nueva posición de la mujer como centro de las reuniones sociales, que tiene libertad para recibir a hombres en sus aposentos aunque esté casada, que mantiene tertulias en sus salones y que sale a pasear sin el férreo control masculino pudiendo presentarse en sociedad más libremente que antes es la clave de este cambio. Una vez que la mujer se libera -poco a poco pero haciendo imposibles los pasos atrás- de la necesaria autoridad masculina para decidir a quién amar, todo el sistema social anquilosado se agrietará. Esta revolución, menos visible que la toma de la Bastilla, es más permanente, eficaz y duradera.

Evidentemente, la visibilidad inicial del fenómeno se da en las clases altas y sobre todo en las familias más influidas por el pensamiento y las modas que vienen de Francia. Es interesante pensar en el poder para cambiar el mundo de una moda que parece algo pasajero. Por imitación pasará luego a la alta burguesía para instalarse finalmente en las clases medias y mucho después en las clases populares.

Aunque parezca broma, el cortejo y el chischiveo fueron herramientas muy eficaces de una ideología que cambió el mundo para sacarlo de las estructuras rígidas del Antiguo Régimen. La mujer, finalmente, podía recibir en casa y salir a la calle en un trayecto que llevará hasta la libertad para amar.

Noticias de nuestras lecturas

Paco Cuesta comenzó la semana pasada con el comentario del ensayo de Martín Gaite contextualizando excelentemente el punto de partida social para que podamos comprender mejor las cosas que investiga la autora. Continúa esta semana abordando el punto de partida: la mujer del XVIII tomó conciencia de dónde se encontraba. Excelente.

Mª Ángeles Merino se mete de lleno en el comentario de los Usos amorosos del dieicocho en España abordando el cortejo... de la mano de lo que Rosita le cuenta a Mariquilla en un documento de la época. Buena sorpresa la de Mª Ángeles, adoptar la moda epistolar dieciochesca para trasladarnos a la época.


Mª Ángeles Merino termina con su reseña del encuentro que mantuvimos el martes 13 con José Antonio Abella, el autor de La sonrisa robada. No os lo perdáis.

Con fotografía del acto del pasado 12, Luz del Olmo concluye las líneas narrativas de la obra de Abella.

Gelu continúa apasionadamente seleccionando momentos de La sonrisa robada (citas, música, enlaces). Sin duda, ha quedado atrapada por esta novela.


Pancho continúa el comentario del Quijote apócrifo y ve los recelos de Cenobia y las negociaciones de Sancho, decidido a ir a lo suyo antes que a lo de su amo. Desde este momento se aprecia cómo el autor va cosiendo las cosas para conducirlas a su cierre. Y al fondo, Sabina.

Ya sabéis que recojo en estas noticias las entradas que hayáis publicado hasta el miércoles anterior. Si me he olvidado de alguna, os agradezco que me lo comuniquéis.

Podéis consultar el listado con los títulos del presente curso y las condiciones de participación en este enlace.

miércoles, 21 de enero de 2015

martes, 20 de enero de 2015

La escuela de la República. Memoria de una ilusión


España ha vivido en la desmemoria durante demasiado tiempo, impuesta durante unas décadas por la dictadura y luego por la urgencia en montar un estado democrático y la propia ignorancia del pasado y su legado. Y ese hábito de la desmemoria nos ha convertido en más ignorantes de nuestra propia historia. Puede haber materias opinables, pero en lo que hace a la cultura y la educación, no. Hay un consenso generalizado en los especialistas.

El final de la guerra civil y la larga duración del régimen de Franco, las represalias tomadas contra los sectores republicanos, el exilio exterior y el interior y la depuración de las personas que habían sostenido su fidelidad a la II República provocaron un socavón en la cultura española. Y lo provocaron cuando venía de un crecimiento -la llamada Edad de Plata- sostenido desde el final del siglo XIX. A la altura de los años treinta del siglo pasado, España se había convertido en una potencia cultural de primer orden y los planes de extensión de la cultura y la educación que se aprobaron por la República son de tal calidad, realismo y oportunidad que aún hoy sorprenden por su modernidad. No solo los planes y las leyes aprobadas, sino las concreciones: la formación del profesorado, la mejora de sus condiciones económicas y profesionales, la construcción de Normales y escuelas en todo el país, los programas de mejora académica, la habilitación de los profesores para convertirse en agentes de la cultura y la educación, el cuidadoso mimo con el que se trató la escuela en las zonas rurales, los programas de formación de adultos, la construcción de toda una red de organismos que llevaban libros, películas y reproducciones de los grandes cuadros hasta las zonas más apartadas, etc.

Cualquier profesional actual de la educación se vería gratamente sorprendido con un proyecto así, en un país en el que estamos sometidos a los cambios ocasionados por cada ministro, en los que se maltrata a los profesores en los sueldos y se los descalifica desde los poderes políticos que deberían protegerlos, en los que a los centros escolares y a los profesionales que en ellos trabajan se les inunda de trabajo burocrático y no cuentan con apoyo suficiente y mantenido en el tiempo para impulsar métodos docentes innovadores con el sosiego necesario y sin tantos cambios legislativos.

Los programas relacionados con la escuela en la República recogían las mejores iniciativas pedagógicas particulares y privadas gestadas desde la segunda mitad del siglo XIX y las convertían en una bandera de la nueva situación, un proyecto de país. De hecho, basta repasar la normativa en esta materia aprobada por la República para darse cuenta de que España se había puesto a la cabeza de los países más innovadores de Europa y que lo hacía no desde una utopía irrealizable sino desde el conocimiento práctico de la situación española. Basta constatar la forma en la que las maestras rurales se ganaron la confianza de las mujeres analfabetas y la complicidad que establecieron con ellas para comprenderlo. Estas maestras, fuera de su horario laboral y sin remuneración por ello, se dedicaban a la educación de un sector de la población hasta entonces abandonado y tenían que disfrazar esta labor como un intercambio de favores en las que las mujeres del pueblo les enseñaban a cocinar o hacer punto. Todavía hoy gran parte de la formación pedagógica de nuestros profesores ignora los avanzados métodos puestos en práctica en España en aquellos tiempos y copia métodos extranjeros con los que pueden competir, sin conocer ni uno solo de los nombres de aquellos pioneros españoles en la educación primaria.

Un número todavía por determinar (pero pasa de varios miles) de aquellos maestros y maestras de la II República fueron asesinados en los primeros días de la guerra civil, encerrados en prisiones, depurados y apartados de sus plazas o incluso de la función docente. También son varios miles los que pasaron al destierro: maestros de escuelas rurales, profesores de las Escuelas Normales, profesores de Universidad y de Institutos. Soy de los que opinan que uno de los graves problemas que arrastra la España de hoy es precisamente que nunca hemos sabido rellenar bien este socavón, que nunca nos hemos detenido a recuperar esta memoria de lo perdido, aprender de nuestro pasado y proyectarlo hacia el futuro. La mediocridad del sistema educativo español instalado en el franquismo -desde la escuela de párvulos hasta la Universidad- fue tal que ha condicionado y lastrado todo nuestro desarrollo posterior. A pesar de los esfuerzos individuales de muchos miles de profesores españoles actuales la estructura no favorece la construcción de un proyecto sólido como país en esta cuestión y todo queda demasiado condicionado a la vocación de cada uno de ellos y la capacidad de algunos centros para generar ilusiones durante un tiempo.

De ahí que un libro como este, La escuela de la República. Memoria de una ilusión, de Carmen García Colmenares y Luz Martínez Ten, con ilustraciones de María Luisa Vico Nieto que han dado lugar a una exposición que en estas fechas recorre toda España, sea tan necesario (Madrid, Los Libros de la Catarata, 2014). A partir de todas las investigaciones de las autoras -que ya han dado frutos académicos y motivaron el galardonado documental Las Maestras de la República, reseñado también en este blog- se ha construido un libro que puede servir de divulgación rigurosa pero de fácil lectura de todo lo que supuso la República en materia de educación. En el libro se contemplan todos los ámbitos relacionados con aquellos maestros de primaria formados en la República: la pedagogía, la arquitectura de los edificios, los proyectos innovadores, la formación del profesorado, la labor impulsada por los maestros, etc. Pero se hace con el calor humano de la ilusión a la que hace mención su título. De ahí que sea de alabar que dé nombres de profesores, singularmente de maestras, reconociendo sus logros y sus biografías para que no caigan en el olvido. El libro, de lectura agradable, tiene otra virtud: sin esconder las represalias y depuraciones no se centra en ellas sino en todo lo anterior: la memoria de una proyecto que pudo cambiar a mejor el país para siempre y que tenemos que recordar, valorar y estudiar porque todavía puede engendrar la suficiente ilusión y el ejemplo adecuado para que España, de una vez por todas, supere la gran asignatura pendiente de su historia: la educación de sus ciudadanos. No se trata tampoco de hacer tabla rasa sino de recuperar lo mejor de nuestro pasado pedagógico para poder integrarlo en nuestro presente y tomar ejemplo para nuestros proyectos futuros.