miércoles, 19 de septiembre de 2018

A veces sufro desorientación


A veces sufro de desorientación. No es habitual. Normalmente me oriento bien incluso en las ciudades a las que llego por vez primera. Antes me gustaba estudiar su estructura en un mapa impreso, comprender las razones de su ordenación o de su caos. Hay ciudades trazadas con tiralíneas, que derribaron edificios antiguos para construir amplias avenidas. Otras son cuadrículas una detrás de otra, en formación militar. En algunas españolas se conservan los trazados circulares de las antiguas murallas y uno debe conocer los atajos que sirven para evitar vueltas. Y están esas ciudades que al visitante le parecen caóticas e inexplicables, construidas sin plan previo y en las que no ha entrado jamás un urbanista moderno en el gobierno municipal. Con los sistemas modernos que llevamos en el teléfono móvil me resulta mucho más difícil estudiarlas así. A mí, digo, no es culpa de la herramienta tecnológica. Sé en qué punto exacto me encuentro y cómo ir de un lado a otro en el menor tiempo posible, pero la ciudad me permanece desconocida. Y me desoriento. Curiosamente, me desoriento  más cuanto más utilizo estos sistemas. Hay ciudades así, como vidas.

martes, 18 de septiembre de 2018

Paisaje desde el tren


Acaba de llover y la luz ha limpiado el paisaje. ¿En ese momento, hay algo mejor que contemplar en silencio el campo?

Toda mirada hacia fuera es mirar adentro. Cuanto más horizonte, más profundo, más intenso.

Riegan, a pesar de que ha llovido. Este agua que cae sobre el agua recién llovida es aliteración de vida.

El verano ha venido tarde y se prolonga en el otoño. Si fuera un poeta al uso diría que como en mi vida. Pero es cierto.

¿Cuando mañana llueva me acordaré de la lluvia de mi infancia, cuando todo olía a tierra en las afueras, en ese límite fronterizo entre lo urbano y el campo en el que vivía?

lunes, 17 de septiembre de 2018

El coronel Aureliano Buendía ante el pelotón de fusilamiento y noticias de nuestras lecturas.


Uno de los grandes logros de Cien años de soledad es su inicio, que contribuye a excitar al lector para seguir leyendo. Hay todo un misterio que atrapa al lector en esa magnífica frase (Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo). Quien se acerca a la novela intuye que ese después nos llevará a una historia que merece la pena, que explicará por qué el coronel va a ser fusilado y por qué, justo en ese momento, se acuerda de su infancia. Nos habla también de un momento de violencia en la historia individual pero también colectiva y de una época en la que se inventa la máquina de hacer el hielo. Una de las mejores formas de abrir la puerta de una narración.

En el inicio de Cien años de soledad, García Márquez pone en juego el cruce entre la historia particular de una saga familiar (los Buendía) y la historia de una región (Macondo). Pronto percibimos que el coronel no es solo un individuo concreto sino que su vida explica un espacio y un tiempo, unidos todos los elementos en un ciclo a caballo entre lo histórico y lo mítico.

El argumento, desde su arranque atrapa a diferentes lectores, tiene un amplio abanico de posibilidades de acercamiento. Desde aquellos que buscan una mera lectura argumental hasta los que interpretan cada motivo como un símbolo, desde los que gustan de las historias de sagas familiares hasta los que se apasionan por novelas que abordan la historia. Lo veremos.

Por ahora, os invito a adentraros en la vida de Aureliano Buendía, conocer las razones para que se encuentre ante un pelotón de fusilamiento y asistir a la invención del hielo.

(Esta entrada debió publicarse el jueves pasado, pero mis obligaciones en Valladolid Letraherido me han impedido escribir en el blog desde entonces. Continuamos las entradas del Club de lectura el jueves que viene.)

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino madrugó con las tareas hechas y acompañada de varios grandes nombres d ela literatura. La semana pasada nos proponía una excelente manera de comenzar la lectura de Cien años de soledad, como la reinvención de la historia, una reescritura bien quijotesca.

Kety disfruta de su relectura de la novela de García Márquez y aquí lo declara.

Gelu inicia su relectura de Cien años de soledad encontrando las huellas de su anterior apasionamiento por García Márquez y aquí nos lo dice...



Pancho ha continuado con su lectura de Akúside, la novela de Ángel Vallecillo que leímos hace unos meses. Su última entrada da cuenta del balance final y del regusto que queda a quien lea esta novela con la atención debida.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles hayan publicado los blogs amigos. Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog, Información sobre el presente curso en el club en este enlace.

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Vértigo y azotea


Tengo vértigo. ¿Lo he dicho alguna vez en público? A pesar de eso, me gusta subir a las alturas y asomarme al vacío. Comprobar cómo el cuerpo se previene contra la caída mucho antes de que exista ningún riesgo. Cuando subo a la montaña me pruebo y paso por lugares por los que mi mente me dice que no lo haga. En las pasarelas de cristal que se han puesto de moda entre edificios, en los techos de vidrio de algunas azoteas. De algo hay que morir, me digo, tras engañarme sobre la fiabilidad de los arquitectos y técnicos que los han construido. Sonrío después, porque me he vencido. Sonrío después, porque puedo contemplar las ciudades desde arriba, los valles desde los picos que los dominan. Algún día el vértigo me ganará y después de subir no tendré fuerzas para descender (a veces me pregunto para qué hacerlo). Merecerá la pena quedarme allí y ver cómo atardece.

martes, 11 de septiembre de 2018

Imperio. Monólogo teatral


El sábado 26 de agosto asistí a la representación de Imperio, un monólogo basado en la novela homónima de Héctor Zagal adaptado y dirigido por Rodrigo González e interpretado por Ricardo Kleinbaum. No se trata de un montaje nuevo, puesto que se representa desde hace unos años y prolongará su presencia escénica, al menos, en el mes de octubre próximo. Para el espectador cuenta con una aliciente previo puesto que el escenario es el castillo de Chapultepec, que fuera habitado por el protagonista de la obra. En la ciudad de México tienen costumbre arraigada de representaciones en los edificios más nobles de su historia. Quiero recordar aquí la labor intensa, exitosa y de largo recorrido que lleva a cabo Juan Francisco Hernández Ramos al frente de la Compañía Nacional de Teatro Fénix Novohispano, que durante casi dos décadas ha propuesto varios montajes en el centro de la ciudad, especialmente en diferentes espacios y edificios del Zócalo y lugares cercanos.

Imperio aborda los últimos días de vida de Maximiliano I de México quien, desde su prisión en Querétaro, recuerda sus años como emperador. La aventura mexicana de Maximiliano es, de por sí, una historia apasionante y ha dado lugar a varias obras literarias, películas, esculturas y pinturas. Rodrigo González ha conseguido un montaje que mantiene la tensión y la atención del espectador en todo momento a partir de un escenario mínimo y una estructura del texto sabiamente conseguida y modulada que se desenvuelve con claridad. La obra expresa el conflicto interior de Maximiliano (hombre débil que debe asumir el peso de la historia que le corresponde como Habsburgo). En la caracterización del personaje, interpretado a gran altura por Ricardo Kleinbaum, se encarna un emperador que pasa por todos los registros, desde las dudas más profundas y los reproches a quienes le engañaron o a su madre y su mujer, hasta la forma final de asumir su destino trágico ante el pelotón de fusilamiento con un grito de amor a México.

La propuesta tiene un añadido más que interesante puesto que enfrenta a los espectadores, mayoritariamente mexicanos por el lugar de representación, con algunas de las circunstancias más conflictivas de su historia como país: la desunión constante, la trama de traiciones continuas, la cuestión social, la posición histórica de los pueblos indígenas, el cuestionamiento de alguno de sus símbolos más importantes, etc. El monólogo es muy valiente a la hora de profundizar en todo esto y lanzarlo como preguntas constantes al público que asiste, sumando el conflicto interior del personaje al de la construcción como país de México. Obras de este tipo son muy necesarias en todas las naciones puesto que las enfrenta con las circunstancias de su constitución.

Al éxito del monólogo contribuye, sin duda, la música compuesta e interpretada en directo al piano por Alonso J. Burgos, que interviene en la acción constantemente para subrayar los estados psicológicos del protagonista. No es de extrañar el éxito de público del montaje y su prolongada vida.


lunes, 10 de septiembre de 2018

Un nuevo curso


Pocos trabajos cambian tanto cada año como la docencia. Tengo la fortuna de comenzar de nuevo cada septiembre. Aunque alguno de mis alumnos ya hayan tenido asignaturas conmigo en los cursos anteriores, son nuevos, como nueva es su forma de afrontar una materia que comienzan a conocer. Yo un año más viejo, ellos con la misma edad de siempre. Eso pensaba de regreso a la zona de despachos, cuando atravesaba el jardín a la sombra de los árboles centenarios del antiguo Hospital Militar de Burgos. El suelo, tapizado de acículas. Allá, los castaños de indias, rosales, la fuente aún sin arreglar -me gusta así, como los bancos desvencijados que espero no se le ocurra reparar a nadie-, los laureles, rosales, la mata de romero-, el antiguo edificio central en donde residían las monjas, sin uso todavía. Me gusta esa sensación de cada año, estar de estreno porque cada año es diferente y me presento con las novedades como si abriera un antiguo muestrario de viajante.

Voy teniendo costumbre de que alguna de mis primeras clases suceda en el jardín. Lo digo bien, suceda, porque no lo busco intencionadamente. Solo cuando veo a los alumnos esperándome fuera del aula -en esta Castilla ahora hace mejor fuera de las casas que dentro, hasta que se enciendan la calefacciones de los edificios- dejo que suceda. Les he pedido sacar las sillas -como a los que los han precedido desde que la Facultad está en ese espacio- aprovechando que la clase de este curso es la última del antiguo barracón médico.

A la luz de esta mañana de septiembre les he presentado la materia del curso durante una hora y media y mañana comenzamos. Les he propuesto un debate sobre la acumulación de conocimiento y manifestaciones artísticas que llevaron a España a ser una potencia cultural en las primeras décadas del siglo XX y, en paralelo, que debatamos sobre las dificultades que tuvieron las mujeres pensadoras, escritoras, artistas, de aquella época para tener visibilidad: más bien, para que todavía hoy nos cueste integrarlas en el temario universitario. Les he pedido que no se olviden de lo que hoy conocemos como colectivo LGTB, que empezó a manifestarse decididamente en el arte por entonces.

Les he comentado que en estas clases hablaremos de la cuestión catalana y de lo que pensaban aquellos intelectuales de hace cien años, que leeremos qué dijeron al respecto Rubén Darío, Unamuno y Ortega y Gasset, como si abriéramos un periódico de nuestros días a la hora del café, pero que también asistiremos al nacimiento del cinematógrafo o a la conferencia de un hombre con traje y corbata en un columpio circense, el mismo hombre que inventó el monólogo cómico antes de que hoy llenara teatros.

Y mañana hablaremos de todo esto para que a partir del debate podamos exponer las cuestiones teóricas, el camino que llevó al establecimiento del lenguaje de la modernidad en la cultura española. Y reflexionemos sobre lo que ocurrió para que aquello se detuviera de la forma en la que lo hizo.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Declaro mi admiración por la belleza de las espirales.


Es curiosa la mala fama de las espirales cuando todas ellas, antes o después, terminan dejándonos con una pregunta sobre nosotros mismos. Otra cosa son los círculos, esos sí que son viciosos.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Ventilar la casa


Al regresar, compruebas si todo está en su sitio, si la pila de folios amarillea seca, si entre el polvo del tiempo ha agarrado la hiedra.

No sé si alguien sigue haciéndolo al irse de veraneo: tapar con sábanas los muebles y los objetos que hay sobre ellos, enfundar las lámparas, bajar las persianas, dejar la casa en penumbra antes de girar la llave y marcharse; y en el retorno, abrir las ventanas para ventilar y permitir que el sol de septiembre penetre en todos los espejos, levantar con brío las sábanas y descubrir lo que hay bajo ellas, redescubrir los pasos contados hasta la puerta del dormitorio, el sonido del cuarto de baño, quizá las conversaciones aplazadas por las vacaciones.


viernes, 7 de septiembre de 2018

Todos somos ratones menos algunos gatos


A veces basta con dar la vuelta a la normalidad para explicarla. Es el verdadero sentido de la ironía en el arte. Un pequeño giro inesperado que cambia el modelo, lo amplía o puede llegar a negarlo desde dentro. Nos hace sonreír casi siempre, pero su objetivo es desasosegarnos. No nos gusta el desasosiego, pero es tan necesario en una sociedad...

jueves, 6 de septiembre de 2018

Comenzamos el curso en el club de lectura


Se puede vivir sin leer, pero es menos divertido, claro, también menos apasionante. Leer, además, tiene otro aquel, nos libera y nos crece. En leer hay un riesgo hoy y siempre: leer solo lo que nos mandan leer por motivos ideológicos. Muchas culturas han quemado los libros prohibidos o que consideraban perniciosos pero hay otra forma de incendio más peligrosa por menos visible: que nos controlen las lecturas o que las censuren en todo o en parte. Y otro más, también sumamente peligroso: leer lo que dictan las leyes de mercado, es decir, los intereses comerciales. Tengamos cuidado, a veces son muy sutiles y parece que deseamos lo que otros han fabricado a la medida tras arrebatarnos el gusto propio.

Pero leamos. 

Comenzamos el curso en el Club de lectura, que comenzó en el 2008. Debajo del listado que sigue, te digo cómo puedes apuntarte tanto al formato presencial como al virtual. Gratis, voluntario y a tu ritmo, incluso para no hacerme caso. Recordad que podéis hacerme sugerencias para próximos cursos. Por otra parte, os recuerdo que a lo largo del año reseñaré libros en este blog que también pueden servir de recomendaciones.


Septiembre-octubreCien años de soledad de Gabriel García Márquez. Este título había sido propuesto para su lectura o relectura en varias ocasiones. No por ser un clásico debemos dar por hecho que todos los lectores habituales se han enfrentado con él. Era hora, por lo tanto, de introducirlo en la lista. Hay varias ediciones en el mercado y alguna digital -e ilegal- en internet, pero os recomiendo la publicada por la editorial Cátedra al cuidado de Jacques Joset. Aunque la inauguración oficial del curso la hagamos a finales de septiembre o principios de octubre, no tendremos el encuentro para comentar la obra hasta finales de ese mes.

NoviembreFilek. El estafador que engaño a Franco de Ignacio Martínez de Pisón. Nos enfrentaremos al curioso género de la biografía novelada mezclado con la narrativa de no ficción y el ensayo que nos retrata una época y unos comportamientos sociales. Así descubriremos una sugerente historia de un tipo que llegó a engañar a un dictador... El libro está editado por Seix Barral.

DiciembreLos cuatro jinetes del Apocalipsis, de Blasco Ibáñez. Dada la extensión de esta novela, el libro no lo comentaremos hasta después de las vacaciones de Navidad, programando otra actividad en los últimos días lectivos de diciembre. Quien no haya leído este título de Blasco Ibáñez sobre la primera guerra mundial se sorprenderá agradablemente. Más aún si es el primer acercamiento que hace al escritor valenciano. Hay varias ediciones, pero recomiendo la de bolsillo de Alianza editorial.

EneroCuaderno de vacaciones de Luis Alberto de Cuenca. Este poemario de uno de los referentes de la poesía española de las últimas décadas fue Premio Nacional de Poesía en 2015. Recoge textos escritos durante los veranos de los años anteriores y en él se hallan todas las características del autor. Ha sido publicado por Visor.

FebreroTea Rooms de Luisa Carnés. Uno de los más felices rescates de los últimos años de autores olvidados de la literatura española. Una novela social en la época de las vanguardias artísticas de los años treinta. Ha sido editada por Hoja de lata.

Marzo: Los amores equivocados de Cristina Peri Rossi. Para quien no se haya acercado nunca a la narrativa de la autora, esta colección de cuentos puede ser un buen comienzo: historias sobre el amor y las relaciones personales. Ha sido editada por Menos cuarto.

Abril: Concierto barroco, de Alejo Carpentier. Una sugerencia de última hora que me provocó para releer entre todos este clásico de uno de los autores fundacionales de la narrativa moderna hispanoamericana. De las varias ediciones posibles os recomiendo la de bolsillo de Alianza editorial.

Mayo: Como siempre, dejamos este hueco para posibles sugerencias que surjan durante el curso o novedades editoriales de interés.

Junio: La tesis de Nancy de Ramón J. Sender, que ha sido también insistentemente sugerida hasta que se ha conseguido que ceda a la relectura de esta novela que camina entre el humor y el espejo de lo que era la España de los años sesenta, uno de los títulos más populares del autor que llegó a estar incluso entre las lecturas recomendadas en el bachillerato español. Además, podría llevarnos a Sevilla o a montar una escuela de enseñanza del español.

Se me han quedado fuera, con harto dolor, algunas propuestas para acercarnos a Ignacio Aldecoa y Ana María Matute (que antes o después entrarán), Valle Inclán (cuyas Sonatas leímos ya), García Lorca, Vila-Matas, Millás, Bolaño y un puñadito más. Podéis hacer más propuestas para ir considerándolas de cara a años próximos. Como veis, antes o después cedo.
---------------

El Club de lectura de La Acequia comenzó el jueves 24 de abril de 2008 con la primera lectura colectiva del Quijote realizada en el mundo con los medios de la web 2.0. Esta iniciativa de lectura de la novela cervantina permanece abierta para aquellos que quieran sumarse a ella en cualquier momento en este enlace y puede usarse como la única guía de lectura completa del Quijote disponible hoy en Internet, con licencia Creative Commons 4.0.

El éxito del proyecto impulsó el lanzamiento de uno de los clubs de lectura más antiguos en Internet en español, gratis y en abierto. Durante el curso académico se propone la lectura de un título al mes, de todos los géneros: narrativa, poesía, teatro y ensayo. Se alternan autores clásicos con autores vivos y por él han pasado títulos de Miguel de Cervantes, Óscar Esquivias, Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Mendoza, Valle-Inclán, Lope de Vega, Juan Cavestany, Almudena Grandes, Pío Baroja, Lorenzo Silva, Antonio Machado, Miguel Delibes, Jesús Carrasco, Benito Pérez Galdós, Antonio Muñoz Molina, Pablo Neruda, Laura Castañón, Gonzalo Torrente Ballester, María Teresa León, Leandro Fernández de Moratín y José Luis Sampedro, Avellaneda, Carmen Laforet, José Antonio Abella, Carmen Martín Gaite, Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Fermín Herrero, Núñez de Arce, Diego Fernández Magdaleno, José Jiménez Lozano, Pedro Calderón de la Barca, Emilia Pardo Bazán, José Cadalso, Sara Mesa, Mariano José de Larra, Miguel Ángel Santamarina, Miguel de Unamuno, Marina Perezagua, Fernando Aramburu, Chaves Nogales, Care Santos, Luis Ángel Lobato, José manuel de la Huerga, María de Zayas, Leandro Pérez, José Zorrilla, Juan Rulfo, Manuel Fernández Álvarez, Ángel Vallecillo, José Luis Cancho, Rafael Azcona... El listado completo de obras puede consultarse en la columna derecha de este blog.

La ventaja de este club de lectura es que absolutamente voluntario. Nadie tiene más pretensión que el de la lectura en común de las obras y el encuentro con los autores que quieren acompañarnos. No depende de ningún interés editorial y, por lo tanto, aquí no leemos bajo presiones comerciales o modas. Quien quiere sumarse a la lectura y a las actividades que programamos a lo largo del curso es bienvenido y puede hacerlo en parte del listado anual o en su totalidad, compartiendo con todos sus opiniones -que no tienen por qué ser siempre positivas- o en silencio, como guía de lectura personal. Y, además, al leer un libro al mes puede hacerse compatible con cualquier plan de lectura personal o con los propuestos por otros clubs de lectura.

Desde el año 2011 cuenta con dos formatos:
 
  • El club de lectura virtual, al que pueden sumarse libremente todos los aficionados a la literatura. En mi blog, La Acequia, se publican todos los jueves entradas comentando diferentes aspectos del libro del mes, más un resumen de las noticias de las lecturas en las que se enlazan los blogs del resto de los participantes. También puede seguirse el club de lectura a través de comentarios en las entradas correspondientes o como meros lectores.  Súmate a la página del Club en Facebook en este enlace.  Si decides seguir la lectura publicando aportaciones en tu blog, te agradecería que me lo comunicaras para incorporarlas en las noticias semanales.
  • El club de lectura presencial, sostenido por Alumni Burgos (antes, Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos), que se reúne una vez al mes para comentar el título correspondiente. Se programan también encuentros con los autores de las obras (hasta ahora hemos celebrado sesiones con Laura Castañón, José Antonio Abella, Fermín Herrero, Diego Fernández Magdaleno, Jaime Covarsí, Miguel Ángel Santamarina, Care Santos, Leandro Pérez y viajes a los espacios de algunas de las obras leídas (El hereje y Don Juan Tenorio nos llevaron a Valladolid, El río que nos lleva a Aranjuez, las Crónicas de la guerra de África a Tánger, con Cervantes y Jaime Covarsí viajamos a Alcázar de San Juan y Campo de Criptana y con la biografía de  la reina Juana I de Manuel Fernández Álvarez nos acercamos a Tordesillas). Este segundo formato tiene plazas limitadas y hay que inscribirse al comienzo de cada curso, siendo necesario asociarse en Alumni Ubu. En la página de la asociación puede encontrarse el formulario para inscribirse como miembro del club presencial.

A lo largo del curso, el club programa diferentes eventos en abierto (viajes, encuentros con autores, etc., visitas) y todos los interesados pueden acudir hasta cubrirse las plazas.

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

La condición del pájaro

Pajarero 2, 2012. Germán Arzate Garza.

¿Qué espero yo, qué espero
si todo está en nosotros,
si lo que ha de venir
está ya en nuestras vidas
y está ya en nuestras muertes?
© Pedro Ojeda Escudero, 2018

En el aeropuerto internacional de la ciudad de México me sorprendió la exposición del escultor German Arzate. En ella, una serie de obras, Pajarero, relacionadas con los pájaros. Un personaje levantado en vuelo por las aves, otros sentados en pajareras vacías. Este mira el cielo. ¿Qué mira? ¿Qué intención tiene su mirada? ¿Llenar de pájaros la jaula? ¿Acaba de abrir la puertezuela para liberarlos? ¿O espera su propia condición de pájaro? Una jaula abierta y una mirada que vigila el cielo. ¿De qué condición nacemos los seres humanos sin alas?


martes, 4 de septiembre de 2018

Castilla


He visto paisajes que no olvidaré nunca: el mundo desde Monte Albán y jardines íntimos y fragantes con colibríes; la ardiente tierra de la Sierra Madre del Sur y el océano inmenso. Sin embargo, atravieso hoy la planicie castellana y, a la altura de Pizarroso, levanto la vista al cielo con asombro. El campo está agostado y pardean las colinas que se mecen hacia el horizonte, esa línea pura y abierta que llevo siempre dentro y conmigo, mi casa.