miércoles, 25 de mayo de 2016

Salía a los solares a fingir horizontes


Como en el cuento, llovió y salió el sol. Descargó un chaparrón de primavera y poco después brilló el sol de mayo. Junto a las tapias, las flores silvestres y la hierba simulaban que la ciudad no existía. Y quizá, en efecto, no exista. Yo, de chico, salía a los solares a fingir horizontes.

martes, 24 de mayo de 2016

piel en el encuentro con los clubs de lectura de Burgos


Mercedes Álvarez, una de las responsables de que la Biblioteca Municipal de Belorado (Burgos) se haya convertido en un ejemplo a seguir, me ofreció organizar un encuentro de clubs de lectura de Burgos en las fechas en las que se celebra en esta ciudad la Feria del Libro y que este encuentro lo motivara la lectura y el comentario de mi poemario piel. Y, entusiasta, desembarcará con los miembros de su club de lectura en la ciudad para pasar una jornada entre libros. Se verá arropada por todos los miembros de los clubs de lectura de las bibliotecas municipales de Burgos -capitaneados por personas llenas de vocación y entregadas al mundo de la cultura- que puedan acudir.

El acto se celebrará en la sala polivalente de la Biblioteca Pública de Burgos (Plaza de San Juan) el jueves 26 de mayo a las 12:00 y está abierto a todos los que quieran acompañarnos hasta completar el aforo.

Desde que publiqué piel y lo presenté por primera vez en el pasado mes de diciembre en Candelario, todos los encuentros han sido diferentes y entrañables. Esta vez es algo diferente también. Me presento ante un grupo de lectores habituales, acostumbrados al comentario en grupo de los libros que ya han leído. Me gustará saber lo que opinan, lo que sienten e intentaré estar a la altura.

Quiero agradecer a Mercedes y a todas las personas relacionadas con los clubs de lectura de Burgos el hacerlo posible. El libro, como es sabido, contribuye a financiar las actividades de la ONG SBQ Solidario y puede adquirirse en la librería Luz y Vida de Burgos o en la caseta que tiene en la Feria del Libro (Paseo del Espolón). 

lunes, 23 de mayo de 2016

que me avergüenzo de los palos que no me han dado (de nuevo sobre Gil de Biedma).


Jaime Gil de Biedma comienza De moralidades con una consciente autoparodia en la que saca a la mesa de trucos la situación de casi todos los poetas de su generación, a los que recuerda y saluda  junto a sus padres y su amor después de poner fecha (domingo 26 de abril de 1959 a las tres de la tarde) y declarar escribir en nombre del mundo:

Finalmente a los amigos,
compañeros de viaje,
y sobre todos ellos
a vosotros, Carlos, Ángel,
Alfonso y Pepe, Gabriel
y Gabriel, Pepe (Caballero)
y a mi sobrino Miguel,
Joseagustín y Blas de Otero,

a vosotros pecadores
como yo, que me avergüenzo
de los palos que no me han dado,
señoritos de nacimiento
por mala conciencia escritores
de poesía social,
dedico también un recuerdo,
y a la afición en general.

Cuando se llega a la conciencia social, qué difícil es no darse cuenta de lo poco que importa tanto como queda fuera de ella y de cómo la historia debe tomar otras sendas:

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal.
(...)
Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

Aún Gil de Biedma guardaba la esperanza.

domingo, 22 de mayo de 2016

piel en minúscula

Foto de Manuel Casadiego durante la presentación de piel en BizArte (Béjar) el pasado sábado.

piel en minúscula, porque las cosas importantes siempre son en minúscula, compartidas, echadas al mundo, volver al epicentro de las emociones y tomar impulso para ser de nuevo uno entre los demás, como si las calles se hubieran llenado definitivamente de gente que se reconoce entre sonrisas y abrazos y camina bajo el sol de este mes de mayo hacia ningún sitio pero hacia todos los sitios

Gracias a Antolín Velasco, Reinaldo Lugo y Mariví San Román por organizar esta lectura de poemas en BizArte Béjar que fue diferente a las otras presentaciones porque en ella hice un recorrido del camino que me ha llevado hasta este poemario, porque en ella he podido contar las experiencias de tantas emociones compartidas después de su publicación y las presentaciones que ya he tenido. Gracias a Luis Felipe Comendador por sus palabras de presentación, por hacer posible este bello objeto solidario, por ser un loco. Gracias a tantos amigos como llenaron el local. En Béjar, como volver a casa.

sábado, 21 de mayo de 2016

Misterios del Quijote, monólogo teatral de El Brujo


El pasado mes de marzo tuvo lugar en el Teatro Zorrilla de Valladolid el estreno absoluto de los Misterios del Quijote, el nuevo monólogo teatral de Rafael Álvarez, el Brujo. El estreno se dio el 5 y yo vi la función del día siguiente, así que no pude asistir al acto de homenaje al actor con el que el empresario Enrique Cornejo le dedicaba una de las butacas del local que llevará para siempre su nombre.

Con motivo del cuarto centenario de la publicación de la primera parte del Quijote, el Brujo estrenó el 15 de junio de 2005, en el Claustro de los Dominicos de Almagro, un monólogo en dos actos, El ingenioso caballero de la palabra, basado en un texto con el que Emilio Pascual adaptaba la obra cervantina, que ha tenido buen recorrido nacional  e internacional. el espectáculo que nos propone el Brujo ahora, con motivo del cuarto centenario de la segunda parte retoma mucho de aquel, al que se hace referencia en el texto nuevo.

Misterios del Quijote, con texto del propio actor, mantiene el juego entre ficción y realidad en este espectáculo: juega el Brujo a ser él mismo -la historia de su padre, que contaba historias del Quijote, es de una emotividad profunda, aparte de un inteligente guiño metaliterario- y a ser los personajes en los que se desdobla sin dejar de ser siempre un actor, el actor, es decir, esencia teatral. Porque es desde ese lugar desde el que se construye este monólogo -más metateatral, si cabe, que los anteriores-, desde la esencia pura del actor que nos cuenta una historia y que nos engaña con la verdad o nos da la verdad con la mentira, teatro siempre. Así es, a la vez, un juglar primitivo, un narrador oral o un actor de método, todo sucesivamente, como si la forma de actuar se construyera con capas con las que juega entre divertido y serio el Brujo despojándose y vistiéndose magistralmente. Muchas de las situaciones son provocadas por ese juego actoral y pueden entenderse desde niveles muy diferentes: gustarán igual al que no sabe el trasfondo metateatral de lo que hace el Brujo como al que lo conoce perfectamente.

Es desde esa historia inicial desde donde debemos comprender la obra, su padre contando historias del Quijote a un niño que terminará representando el personaje contándonos las historias del Quijote para devolver toda la dignidad al padre y a su memoria, como si al final del viaje de la vida comprendiera que el padre tenía sus razones y todo fuera cuestión de perspectiva. Desde ese punto inicial se construye un texto guiado por la autoconciencia de los personajes de la novela cervantina (personajes que se saben personajes), el juego ficcional de la no autoría del propio Cervantes (el texto tendría origen en un manuscrito juglaresco), el difícil concepto de la libertad y el relato de alguno de los pasajes del Quijote, sin pretender agotar para nada el relato completo de la novela.

La obra se basa fundamentalmente en ese actor que encarna el Brujo y que ha construido -como hiciera el propio Cervantes- un personaje con una forma propia desde la que hacer teatro entre la comedia y el drama, entre el amaneramiento y la profundidad. Al Brujo se le ama o se le odia, pero no deja indiferente nunca. Su forma de actuar y construir a partir del cuerpo y la voz el escenario y la historia completa es ya sobradamente conocida y nadie es capaz de hacerlo hoy en día en el teatro español como lo hace él. Reconozco que no puedo ver muchas veces seguidas al Brujo pero ocasionalmente me admira, me seduce y me gana. En este montaje todo funciona y está medido en duración, alternancia de tonos y ritmos. Yo disfruté y el público del Teatro Zorrilla se apasionó.

viernes, 20 de mayo de 2016

Como volver a casa. Recital en Bizarte


Mañana sábado estaré en Bizarte para recitar y hablar de poesía. Para mí, volver a Béjar es como volver a casa. Desde hace unos cuantos años, esta localidad salmantina ha significado muchas cosas en mi vida. No solo es un lugar cargado de referencias históricas y culturales y un paisaje lleno de lugares admirables en todas las épocas del año y que siempre recomendaré visitar. Es, sobre todo, un grupo de amigos, de complicidades y de experiencias. La vida da muchas vueltas y de vez en cuando uno tiene la fortuna de llegar a un sitio en el que desea quedarse. En aquel entorno y con estas personas tiene sentido piel, mi último poemario. En esa sierra se escribió la mayor parte del texto y en Candelario se presentó el libro por vez primera en el pasado mes de diciembre. Y allí tiene su asiento Luis Felipe Comendador, que lo ha editado con fines solidarios. En Bizarte, el espacio cultural en el que intervengo mañana sábado a las ocho, también he tenido experiencias siempre agradables. Cruzar la puerta de esa antigua farmacia convertida hace años por un grupo de amigos en Notesalves. Contenedor de Arte, es siempre sentirse en un lugar especial. Allí presenté Esguevas en el 2013, escrito a medias con Javier García Riobó, que fue quien me llevó por primera vez a Béjar para ser algo más que un turista de paso.

Pues eso, que vuelvo a casa, a estar entre amigos. Y allí será un placer recibir a todos los que quieran acercarse. Hablaré de mis tres poemarios recientes, de poesía y de experiencias y leeré alguno de los textos de Esguevas, Echo al fuego los restos del naufragio y piel.

jueves, 19 de mayo de 2016

Cicatriz de Sara Mesa y la novela sentimental o romántica a la moda, más noticias de nuestras lecturas.



Ciactriz parte de la novela sentimental o romántica a la moda. Más bien de una deriva de este género, la que se introduce por los aspectos menos convencionales sociológicamente buscando lo raro o extravagante con el fin de provocar un choque en el lector habituado a la novela romántica tradicional. Sucedió, a nivel internacional, con las Cincuenta sombras de Gey (aunque parezca problemática la comparación por las diferencias argumentales, no lo es tanto en la propuesta narrativa). En España estamos menos acostumbrados a este tipo de historias que en el mundo anglosajón. En esta modalidad de la novela sentimental se suele buscar lo extraño en las relaciones personales pero sin llegar a afectar del todo al sistema de creencias ni cuestionar de verdad los valores sociológicos convencionales de los que, en apariencia, se separa pero solo en apariencia. De hecho, estas novelas suelen tocar estos motivos para interesar a un tipo de lector que no trata de cambiar su sistema de creencias pero sí asomarse un poco a lo que hay fuera de él para, al cerrar el libro, sentirse más reconfortado con su propia vida. No creo que lleguen a interesar a quienes cuestionan de verdad las relaciones personales más convencionales.

La novela de Sara Mesa tiene mucho en común con estas historias: el número escaso de personajes, la trama basada en exclusiva en una relación entre dos (hombre y mujer) que puede conducirlos a la destrucción personal -sin llegar nunca puesto que siempre la protagonista da un paso atrás en el momento oportuno- pero en la que se ven atrapados de forma inevitable, la sencillez en las caracterizaciones y en el argumento, personajes insatisfechos con su vida y que, aunque parecen ser reales contienen inverosimilitudes en su planteamiento que el lector o acepta incialmente o abandona la lectura, situaciones obsesivas planteadas reiteradamente, alternancias argumentales que juntan y separan a los personajes, etc. Propias de esta modalidad de la novela romántica podemos encontrar el establecimiento de unas relaciones poco convencionales y hasta patológicas según los parámetros habituales de la sociedad pero que no afectan más que a los propios personajes.

La autora es consciente de estas similitudes. De hecho, hay un momento en el que se hace referencia indirecta al tipo de trama más convencional de este género narrativo tan en boga hoy,  cuando el protagonista se cuestiona lo que pasaría si él fuera rico cosa que, como sabemos, es unos de los requisitos de este tipo de personajes. Y el final abierto deja la posibilidad de poder continuar la historia o bien en la cabeza del lector o bien con una segunda parte.

Sara Mesa quiere salvar a su novela de ser una más de este tipo de historias y para ello tira de oficio, que no puede cuestonarse, con el uso de recursos narrativos que distancien Cicatriz de los títulos habituales de este género. En primer lugar, la corrección estilística. La novela está escrita con un estilo cuidado, más elaborado que el que es normal en este tipo de novelas. Por otra parte: el desorden argumental (saltos temporales que sorprenden y quieren fomentar la intriga pero no llegan nunca a dificultar la lectura), mantener toda la novela en un espacio mental muy cerrado con una tensión narrativa efectiva (a costa de repeticiones que pueden llegar a cansar a algunos lectores pero en otros pueden provocar la sensación de agobio que llega a sentir la protagonista y quiere transmitir la historia), las referencias culturales (literatura, cine, música), etc. No todos los lectores considerarán estos recursos suficientes para sacar la novela del género de partida.


El jueves de la semana que viene terminamos con los comentarios de la novela de Sara Mesa. El martes 31 tendremos la habitual reunión mensual del club de lectura en su formato presencial. Para el final del curso programamos un viaje al lugar en el que se originó la poesía trovadoresca en la Provenza francesa y, con ese motivo, leeremos en el mes de junio una novela romántica basada en la historia y leyenda del trovador español más famoso a través de la literatura: El doncel de don Enrique el doliente, de Mariano José de Larra. Hay varias ediciones disponibles en el mercado y una buena edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes que puede descargarse gratuitamente en este enlace.


Noticias de nuestras lecturas

Mª Luz Evangelio escribe un relato sobre la obsesión por la lencería del protagonista de Cicatriz y explica las razones que le llevaron a hacerlo tras darse cuenta de que la novela no le había gustado... Os invito a leer esta entrada, muy sugerente en todo y que propone algo que no deberíamos olvidar: no siempre los libros que leemos en el club nos tienen que gustar a todos pero sí pueden darnos motivos para comentar, proponer y crear a partir de ellos, como en este caso.

A Myriam Goldenberg tampoco le ha gustado esta novela y lo argumenta con toda precisión en su entrada.

Mª Ángeles Merino (y su amiga Austri), comentan las relaciones de los dos protagonistas de la novela a partir de la idea de que no se establecen desde la realidad, sino desde la forma en la que él construye una imagen a la altura de su deso y ella se ve atrapada en la misma...


Pancho sigue con sus comentarios a le lectura que tuvimos hace unos meses de Los Pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán. Llega aquí al momento de las elecciones y las enfoca desde los establos... Menos mal que termina con Serrat.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace

miércoles, 18 de mayo de 2016

Un leve toque de color



En enero de 2009 publiqué una foto de este mismo lugar para una entrada, Decorado de cartón piedra. Me preocupaban mucho las ciudades como espacio de nuestras biografías por entonces. Esa tapia -que oculta las vías de la ciudad de Valladolid- estaba muy deteriorada y dejaba a la vista los materiales con los que está hecha. Su único elemento decorativo era y es una figura romboidal que se repite a lo largo de toda la tapia. Con treinta y ocho de estos rombos -contados desde el inicio de la tapia y que incluyen el de esa fuente que se ve en la imagen, en su origen una las arcas que marcaban la traída de aguas de las Arcas Reales- publiqué al año siguiente otra entrada, un poema visual, Nacidos iguales. Motivos para una decoración de interior en treinta y ocho versos (octubre de 2010), en el que meditaba sobre cómo lo que parece ser igual en el momento del nacimiento va diferenciándose por el trascurrir del tiempo. Parece ser igual, pero no lo es, porque a cada uno de esos rombos le afecta el sol, el viento y la lluvia de modo diferente, como también han sufrido de manera distinta las agresiones de los seres humanos y posiblemente unos tuvieran más cemento que otros o éste cuajara mejor o peor según la hora en la que fueron construidos. Desde entonces, la tapia ha sufrido una intervención provisional para evitar su deterioro, a la espera del plan que quizá algún día soterre las vías a su paso por la ciudad.

Traigo esta noticia aquí porque gracias a una nota de la Sra. Pingos en Facebook me enteré de que alguien había intervenido sobre este rombo -solo sobre este rombo- pintándolo de azul. Quizá su intención haya sido convertirlo en marco de otras intervenciones sobre el espacio interior, pero a veces un marco ya es, en sí mismo, la expresión de una intención. En cuanto pude, fui a sacar una serie de fotografías que completaran las que he hecho a esta tapia durante años. En estas fotografías veo el tiempo, el paso de lo antiguo a lo viejo, pero también veo el comportamiento de una ciudad con sus espacios: abandono y desidia, adecentamiento sin más. Finalmente, el color que alguien ha querido dejar como nota transgrerosa -el que lo haya realizado se arriesga a ser multado-. Basta un leve toque de color y la tapia entera ha cambiado.

martes, 17 de mayo de 2016

rumor de pasos y batir de alas (Canción para ese día, de Jaime Gil de Biedma).


Canta Gil de Biedma ese momento en el que todo parece apuntar la esperanza:

He aquí que viene el tiempo de soltar palomas

Qué maravillosa forma de decirlo, de convertirse la voz poética en profeta o voz colectiva. Y continúa contraponiendo ese tiempo futuro próximo y aéreo, lleno de movimiento y esperanza con su tiempo presente, estático y duro:

He aquí que viene el tiempo de soltar palomas
en mitad de las plazas con estatua.

Y la esperanza:

Van a dar nuestra hora. De un momento
a otro, sonarán campanas.

Aunque todas las certezas de las historias quieran enseñarnos que nunca termina de llegar del todo ese tiempo de soltar palomas, nunca hay que dejar de provocarlo:

(...) Palabras
van a decirse ya. Oíd. Se escucha
rumor de pasos y batir de alas.

Si no son nuestras las palabras serán las de otros las que se digan.

(Canción para ese día, Compañeros de viaje, 1959.)

lunes, 16 de mayo de 2016

Cervantina, de Ron Lalá. No dejen de verla


He aquí un espectáculo ejemplar en todo. El reto de la compañía Ron Lalá tras el merecido éxito de En un lugar del Quijote (2013) era difícil. Estrenada el pasado 14 de enero en el Teatro de la Comedia de Madrid, Cevantina. Versiones y diversiones sobre textos de Cervantes no solo iguala aquella obra sino que la supera. Yo he podido verla el pasado sábado 14 de mayo en el Teatro Calderón de Valladolid.

Bajo la dirección de Yayo Cáceres, este espectáculo musical nos propone un divertido, inteligente y crítico acercamiento a la figura y la obra de Cervantes, capaz de convencer y entretener tanto al mejor de los cervantistas como al público que jamás ha leído nada del mejor autor español de todos los tiempos ni está dispuesto a perder un minuto en ello (se juega en varios momentos con esta situación como agudo y ácido chiste).

No es un viaje al pasado sino hacer de Cervantes un clásico de nuestro tiempo y por eso la obra está llena de guiños actuales que encajan, a la perfección, con el pensamiento y los textos cervantinos. No sé cuántos de los espectadores se habrán visto impulsados a consultar las obras de Cervantes después de asistir a esta representación, pero sí que supongo que habrán tenido la impresión de que sus obras no son las aburridas páginas de un clásico de lectura obligatoria en los centros de enseñanza.

El espectáculo se propone como la evidencia de un virus, la cervantina: Si usted padece los síntomas (ataques de risa inteligente, lucidez lúcida, ironía aguda y defensa de la libertad) podría estar contagiado; sentimos comunicarle que no hay vacuna, así que póngase cómodo para viajar al mundo de Cervantes (texto extraído del folleto). Esos son los hilos conductores del montaje: risa inteligente, lucidez aguda y defensa de la libertad. Se construye con un elemento recurrente, la presencia de la Musa, un personaje divertidamente siniestro, que se aparece cada cierto tiempo a Miguel de Cervantes para contribuir a su condición de escritor y fama póstuma a cambio de dolor, sacrificios y renuncias (su manquedad, la imposibilidad de una vida confortable y familiar, el problema constante de la falta de dinero). A partir de ahí se escenifican textos extraídos de los prólogos cervantinos, Don Quijote, El celoso extremeño y El viejo celoso, El coloquio de los perros, El hospital de los podridos (entremés atribuido a Cervantes), El licenciado Vidriera, El retablo de las maravillas, La Galatea, La gitanilla, Persiles y Sigismunda, Rinconete y Cortadillo y Viaje del Parnaso. Uno de los efectos de esta obra es poner en evidencia algo ya sabido: Cervantes era un hombre de teatro y tanto sus versos como su prosa contienen un potencial escénico por la plasticidad de sus argumentos, la caracterización de sus personajes y el uso de la lengua.

Especialmente sugerente me ha parecido el acercamiento a los textos en los que Cervantes habla de sí mismo (los prólogos y el Viaje del Parnaso). Los más divertidos para el público han sido los minutos dedicados a El hospital de los podridos (muy bien traído a las circunstancias actuales al contar con la colaboración de los espectadores que deben declarar con qué cosas se sienten podridos), Rinconete y Cortadillo y La gitanilla.

Todo el espectáculo tiene un ritmo adecuado -su hora y media se hace corta-, en el que alterna la música con la declamación y predomina el humor pero sin dejar nunca la crítica a la situación actual -referencias a la corrupción política, el 21 % de IVA, el escaso aprecio de los gobernantes y la sociedad española a la cultura, etc.-. Los elementos escenográficos y el tratamiento de la luz son funcionales y adecuados para las mutaciones continuas -la forma de construir el Guadalquivir con un barreño con ruedas es un chiste brillante. como el tratamiento del trono de Monipodio-, el vestuario perfecto a partir del negro básico, la música original, divertida y bien interpretada. Nada falla en este engranaje perfecto a medias entre lo juglaresco y Monty Python, con el que Ron Lalá consolida una forma propia que ojalá nos dé muchas más satisfacciones en el futuro. Todos los actores resultan acertados individualmente y como conjunto.

El público, que llenaba el Teatro Calderón, se lo pasó bien, colaboró con los actores y los recompensó con merecidos aplausos, puesto en pie.

Vayan a verla. Se divertirán de forma inteligente y comprenderán por qué hay que leer a Cervantes no como clásico sino como contemporáneo. Sobre todo ahora, que parece que la literatura de verdad, la que enseña a pensar por cuenta propia, no cabe en los programas educativos de ningún nivel de enseñanza.

domingo, 15 de mayo de 2016

Elogio de la lectura de Elías Moro Cuéllar: ¡Desenfunda, forastero!


Con motivo de la celebración del Día Mundial del Libro, la Junta de Extremadura encargó el Elogio de la lectura de este año a Elías Moro Cuéllar dentro del Plan de Fomento de la Lectura. Quienes conocemos a Elías Moro alabamos su escritura (ha publicado poesía, relatos breves, diarios, misceláneas y aforismos y es autor de un más que recomendable blog, El juego de la taba) pero también su elegancia, su forma de ser y su actitud ante la vida. Estar junto a Elías Moro es sentirse bien, sobre todo. Me debo reseña de dos de sus últimos libros, hay un rastro y Morerías, ambos del 2015, pero no quería dejar pasar este elogio suyo a la lectura que me remitió tras pronunciarlo el pasado 23 de abril, ¡Desenfunda, forastero!

Me he sentido plenamente identificado con el autor en todo lo que dice cuando afirma que antes que reconocerse como escritor se reconoce como lector: fervoroso, impenitente, caprichoso, vago, pasional, infiel, desordenado... Ve la lectura como una forma de enfrentarse al mundo en las mejores condiciones y más:

La lectura es un hecho transgresor, rebelde, un acto, aparentemente pasivo, que sin embargo lleva implícito una gran valentía: la de la búsqueda en vez de la aceptación, la de osar antes que la de rendirse, la del querer saber frente a ese permanecer en la ignorancia que nos empobrece como personas. Leer, por tanto, no es sólo instrucción, conocimiento; también la otra cara de la realidad, esa que, tantas veces dura y terrible, se nos oculta por espurios intereses y a la que sólo se consigue acceder con la imaginación y el sueño. Y es que mientras se lee tenemos la aspiración de ser otro nuevo y distinto, acaso, y llevando al extremo tal anhelo, de ser uno mismo de otra manera.

Coincido con él en mi peripecia como lector (tebeos primero, luego novelas de quiosco, sobre todo del oeste -de ahí el título de su elogio- para pasar de forma desordenada a novelas de aventura y otras de mayor fuste). Nos habla Moro de su deslumbramiento ante la Ilíada y la Odisea de Homero y el descubrimiento de la poesía gracias a Machacho, Bécquer, Neruda... y termina, como no puede ser menos, con el elogio a quien decide salir al mundo a enmendarlo tras perder el seso por la lectura:

¡Bendita locura ésta de la lectura: nunca olvidéis que Don Quijote, aquel loco maravilloso, desfacedor de entuertos, paladín de damas en apuros, sostén del afligido, luchador incansable contra la injusticia y la crueldad, muere cuando recobra la razón y deja de serlo!

Hagamos caso a Elías Moro, leamos para salir al mundo mejor pertrechados y soñar que somos otros o los mismos, pero mejores. Yo no conozco otra forma para ser plenamente cada día.

sábado, 14 de mayo de 2016

El retratista. El documental de Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar


Como saben los lectores habituales de este espacio, el pasado sábado 7 de mayo, a petición de los organizadores, presenté y moderé el acto que FETE-UGT celebró en Burgos en homenaje a Antoni Benaiges, maestro de Bañuelos de Burega (Burgos) desde que en 1934 le correspondiera la plaza por oposición hasta que en julio de 1936 fuera detenido, torturado y asesinado tras el levantamiento militar contra el gobierno de la República. Su cuerpo fue arrojado a una fosa común en La Pedraja, junto al de otros que corrieron igual suerte. El acto fue un homenaje a este maestro pero también a todos los maestros y maestras que durante aquellos años dignificaron su profesión y aplicaron métodos pedagógicos innovadores por toda la geografía española, especialmente, en el ámbito rural, en donde chocaron casi siempre contra la intolerancia, la incomprensión y una forma de entender la vida y las relaciones humanas en la que se ejercía, de muchas maneras, la represión moral y la violencia de género o social. Ya hemos hablado aquí de todo esto en varias ocasiones, la última con motivo del premiado documental Las maestras de la República. Durante el acto se homenajeó también a la Asociación Escuela Benaiges-Bañuelos de Bureba. Se intenta completar la restauración de la antigua escuela del pueblo e instalar en ella un Taller Museo Pedagógico de las técnicas pedagógicas Freinet. Hay proyectos que pueden convertirla en lugar de encuentro y reflexión no solo sobre la historia de la educación en este país y sus circunstancias sino también sobre su presente y futuro.

El acto del pasado sábado tenía como centro la proyección del documental El retratista de Alberto Bougleux (dirección, fotografía y montaje) y Sergi Bernal (idea original e investigaciones), impulsado por el micromecenazgo de 184 personas (Blume, 2014). El documental no es una santificación del maestro Antoni Benaiges sino una auténtica reflexión sobre la memoria y el intento de silenciarla durante décadas. La estructura del documental es perfecta y alterna momentos para la reflexión con otros para el sentimiento, sin buscar nunca ni la indignación ni el conflicto (no hay himnos ni proclamas políticas en el documental, tan solo la voz de la memoria y la reflexión). Parte desde una escuela del México actual, fundada, entre otros, por un maestro republicano español exiliado que aplica desde su origen las técnicas Freinet y que conserva en sus publicaciones en la imprenta manual -una herramienta fundamental en estas enseñanzas, junto a la salida a la naturaleza, la interacción del estudiante en su educación, la creatividad, etc.- el nombre de Benaiges, olvidado ya en la Península, junto al de Freinet y otros nombres significativos. Desde allí conecta con la memoria de los que fueron sus alumnos, ancianos ya, que recuerdan los años pasados junto a aquel maestro que vino a cambiar la forma en la que se enseñaba tradicionalmente en un pueblo que no contaba con luz ni agua ni calles asfaltadas. También se documentan los trabajos de excavación de la fosa común en la que se encontraba su cuerpo y de restauración de la escuela.

Este documental hace conjunto con una publicación anterior, Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar, dirigido por Queralt Solé, con textos del mismo y de Francesc Escribano y Francisco Ferrándiz y excelentes fotografías de Sergi Bernal (Blume, 2012). En el volumen se reconstruye con rigor la biografía de Benaiges y su contexto histórico y pedagógico y se documenta la excavación de La Pedraja. El título hace referencia al proyecto del último curso impartido por Benaiges en Bañuelos de Bureba. Quería llevar a sus alumnos a ver el mar, que no conocían. Durante todo el curso trabajó con este concepto y el cuaderno impreso aquel año en la escuela -y que corrió y fue conocido por todos los centros que aplicaban las técnicas Freinet- se tituló precisamente El mar. Visión de unos niños que no lo han visto nunca. Es un acierto acompañar el volumen con un facsímil de aquel cuaderno, en el que podemos leer cómo los niños se imaginaban aquello que les era tan desconocido:

El mar será muy hondo. Será de hondo como dos veces la veleta de la torre. Y tendrá dos metros de largura (Baldomero Sáez).

Antoni Benaiges no pudo cumplir su promesa pero durante un curso completo los niños pudieron soñar que hasta ver el mar les era posible desde su escuela rural.