De la colección de Novelas ejemplares, La española inglesa es uno de los textos más elaborados por Cervantes pensando en el lector de la época aficionado a la narrativa como entretenimiento. En efecto, en principio este lector no hallará sobresaltos técnicos ni críticas sociales evidentes ni aspectos desagradables que pudieran tenerlo incómodo en la lectura como puede encontrarse en otros títulos de las Novelas ejemplares. El argumento deja claro que se hablará de un amor basado en la virtud personal y en la fuerza de las convicciones y que, por lo tanto, triunfará de todos los trabajos (es palabra que usa el protagonista Ricaredo y que nos lleva por línea directa al título de una obra mayor cervantina emparentada con esta, el Persiles) y circunstancias que depare la fortuna. Nos hallamos, es bien claro, ante una novela bizantina. Esta modalidad narrativa nos lleva a una peripecia enredada y entretenida, con varios incidentes que suspenden su ánimo una vez que se ha vinculado con la suerte de los protagonistas.
La española inglesa contiene todo lo necesario: protagonistas virtuosos que se mantienen firmes frente a todas las adversidades (un doble cautiverio que lleva a Isabela y Ricaredo a vivir en ámbitos peligrosos para su integridad y su fe); descripciones de lugares alejados por los que transitan los personajes durante nada más y nada menos que diecisiete años (Cádiz, Londres, Italia, Sevilla); un argumento con varios momentos de efecto que suspenden el ánimo del lector (doble anagnórisis, noticias falsas, un plazo que expira). También contiene la lucha maniquea entre el bien y el mal, entre la honradez y la envidia, entre el amor y los celos. Los personajes positivos aman siempre, intensamente, por encima de cualquier circunstancia (las separaciones durante años, la fealdad ocasional de Isabela, la mala fortuna con la que se presenta en Sevilla Ricaredo) porque están enamorados de la virtud que encuentran en aquel a quien aman, no de las prendas físicas o las riquezas. Es un tópico del género, claro. En la época de Cervantes la novela bizantina contenía esos dos elementos: la aventura constante de los protagonistas que cambian constantemente su fortuna durante años pero también la virtud que los mueve en todas sus acciones y que los preserva, finalmente, de todo mal. Esta virtud es personal siempre, no procede de su condición social ni de cualquier otra circunstancia. Como corresponde a esta modalidad, los protagonistas nunca proceden del mundo humilde: los lectores aficionados a las historias bizantinas son siempre de clases acomodadas y buscan construirse un mundo que funciona por valores en los que se reconocen y que imaginan como las bases de la sociedad que quieren construir como proyecto: virtud, honestidad, fiabilidad -véase, por ejemplo, la insistencia de Cervantes en poner de manifiesto en esta novelita que los banqueros son siempre honestos y cumplen lo pactado, es decir, que el sistema financiero funcionaba, lo que delata ya que Cervantes retrata un mundo cambiante en el que la cuna no es suficiente y se impone el capital-. Por eso, la reina de Inglaterra no cede al matrimonio solo porque Ricaredo sea hijo de Clotaldo y le obliga a ganarse su permiso realizando una acción que lo merezca (es un ideal continuamente manifestado por Cervantes en sus obras). En el fondo, este género y también la novela que comentamos contiene una propuesta ideal de mundo en el que la virtud siempre sale triunfante y existe una alianza de fuerzas sociales y divinas que conspiran para que sea así venciendo a las fuerzas del mal. Una lección de comportamiento para los jóvenes y un refugio ante un mundo que no va por ese camino. Cuando uno entra en las páginas de este tipo de novelas se ve alterado como lector por tanta circunstancia en manos de la fortuna pero sabe que todo acabará en boda. Un final feliz que compensa tanto de los avatares y sustos que deparara el argumento como del mundo en el que vive. De ahí su enorme éxito.
En medio del conflicto entre católicos y anglicanos, Cervantes pone todo lo positivo en el mundo católico -no se entendería de otra manera-, aunque sin hacer demasiada fuerza en el conflicto religioso más allá de ciertos convencionalismos. La reina Isabel parece moverse por estas cuestiones en sus decisiones sobre las personas y aparece retratada con benevolencia. Incluso en su estancia como cautivo en Argel, Ricaredo encuentra la ayuda de turcos a los que previamente había liberado.
En estos aspectos Cervantes no se nos muestra como demasiado innnovador de la novela bizantina y busca directamente al lector habituado a estas tramas, pero sí juega a reformar la modalidad. Especialmente, en la ambientación. Nos dibuja unos personajes ingleses que ya no son el odioso enemigos de los españoles, sino como nosotros puesto que la diferencia no estriba en la nacionalidad sino en el comportamiento personal. La mayor parte de la novela sucede en Londres, pero está anclada a la realidad española contemporánea: Cádiz y Sevilla, con una fecha de inicio (1596, fecha en la que los corsarios ingleses saquearon Cádiz) y una alusión a la veracidad de la historia cuando alude, al final de la novela, a que los protagonistas todavía ocupan la casa sevillana cercana al convento de Santa Paula "que después la compraron de los herederos de un hidalgo burgalés que se llamaba Hernando de Cifuente".
Busca Cervantes girar hacia el realismo este género de novelas aventuras. Y lo consigue plenamente. Es la mayor ruptura que introduce en La novela inglesa, que respeta escrupulosamente su fin moral, explícitamente expresado en el párrafo último:
Esta novela nos podría enseñar cuánto puede la virtud y cuánto la hermosura, pues son bastante juntas, y cada una de por sí, a enamorar aun hasta los mismos enemigos; y de cómo sabe el cielo sacar de las mayores adversidades nuestras nuestros mayores provechos.
Hasta ahí llega el narrador que se hace visible al final de la novela resumiendo expresamente el relato de la estancia en Londres. Hasta ahí nos conduce Cervantes en una novela de extraordinaria técnica y pulso narrativo que se lee aún hoy como lo que fue en su época: una novela de aventuras entretenida en la que todos quisiéramos que fuera cierto en el mundo lo que sucede en la historia. Es decir, que la virtud siempre triunfara...
La española inglesa contiene todo lo necesario: protagonistas virtuosos que se mantienen firmes frente a todas las adversidades (un doble cautiverio que lleva a Isabela y Ricaredo a vivir en ámbitos peligrosos para su integridad y su fe); descripciones de lugares alejados por los que transitan los personajes durante nada más y nada menos que diecisiete años (Cádiz, Londres, Italia, Sevilla); un argumento con varios momentos de efecto que suspenden el ánimo del lector (doble anagnórisis, noticias falsas, un plazo que expira). También contiene la lucha maniquea entre el bien y el mal, entre la honradez y la envidia, entre el amor y los celos. Los personajes positivos aman siempre, intensamente, por encima de cualquier circunstancia (las separaciones durante años, la fealdad ocasional de Isabela, la mala fortuna con la que se presenta en Sevilla Ricaredo) porque están enamorados de la virtud que encuentran en aquel a quien aman, no de las prendas físicas o las riquezas. Es un tópico del género, claro. En la época de Cervantes la novela bizantina contenía esos dos elementos: la aventura constante de los protagonistas que cambian constantemente su fortuna durante años pero también la virtud que los mueve en todas sus acciones y que los preserva, finalmente, de todo mal. Esta virtud es personal siempre, no procede de su condición social ni de cualquier otra circunstancia. Como corresponde a esta modalidad, los protagonistas nunca proceden del mundo humilde: los lectores aficionados a las historias bizantinas son siempre de clases acomodadas y buscan construirse un mundo que funciona por valores en los que se reconocen y que imaginan como las bases de la sociedad que quieren construir como proyecto: virtud, honestidad, fiabilidad -véase, por ejemplo, la insistencia de Cervantes en poner de manifiesto en esta novelita que los banqueros son siempre honestos y cumplen lo pactado, es decir, que el sistema financiero funcionaba, lo que delata ya que Cervantes retrata un mundo cambiante en el que la cuna no es suficiente y se impone el capital-. Por eso, la reina de Inglaterra no cede al matrimonio solo porque Ricaredo sea hijo de Clotaldo y le obliga a ganarse su permiso realizando una acción que lo merezca (es un ideal continuamente manifestado por Cervantes en sus obras). En el fondo, este género y también la novela que comentamos contiene una propuesta ideal de mundo en el que la virtud siempre sale triunfante y existe una alianza de fuerzas sociales y divinas que conspiran para que sea así venciendo a las fuerzas del mal. Una lección de comportamiento para los jóvenes y un refugio ante un mundo que no va por ese camino. Cuando uno entra en las páginas de este tipo de novelas se ve alterado como lector por tanta circunstancia en manos de la fortuna pero sabe que todo acabará en boda. Un final feliz que compensa tanto de los avatares y sustos que deparara el argumento como del mundo en el que vive. De ahí su enorme éxito.
En medio del conflicto entre católicos y anglicanos, Cervantes pone todo lo positivo en el mundo católico -no se entendería de otra manera-, aunque sin hacer demasiada fuerza en el conflicto religioso más allá de ciertos convencionalismos. La reina Isabel parece moverse por estas cuestiones en sus decisiones sobre las personas y aparece retratada con benevolencia. Incluso en su estancia como cautivo en Argel, Ricaredo encuentra la ayuda de turcos a los que previamente había liberado.
En estos aspectos Cervantes no se nos muestra como demasiado innnovador de la novela bizantina y busca directamente al lector habituado a estas tramas, pero sí juega a reformar la modalidad. Especialmente, en la ambientación. Nos dibuja unos personajes ingleses que ya no son el odioso enemigos de los españoles, sino como nosotros puesto que la diferencia no estriba en la nacionalidad sino en el comportamiento personal. La mayor parte de la novela sucede en Londres, pero está anclada a la realidad española contemporánea: Cádiz y Sevilla, con una fecha de inicio (1596, fecha en la que los corsarios ingleses saquearon Cádiz) y una alusión a la veracidad de la historia cuando alude, al final de la novela, a que los protagonistas todavía ocupan la casa sevillana cercana al convento de Santa Paula "que después la compraron de los herederos de un hidalgo burgalés que se llamaba Hernando de Cifuente".
Busca Cervantes girar hacia el realismo este género de novelas aventuras. Y lo consigue plenamente. Es la mayor ruptura que introduce en La novela inglesa, que respeta escrupulosamente su fin moral, explícitamente expresado en el párrafo último:
Esta novela nos podría enseñar cuánto puede la virtud y cuánto la hermosura, pues son bastante juntas, y cada una de por sí, a enamorar aun hasta los mismos enemigos; y de cómo sabe el cielo sacar de las mayores adversidades nuestras nuestros mayores provechos.
Hasta ahí llega el narrador que se hace visible al final de la novela resumiendo expresamente el relato de la estancia en Londres. Hasta ahí nos conduce Cervantes en una novela de extraordinaria técnica y pulso narrativo que se lee aún hoy como lo que fue en su época: una novela de aventuras entretenida en la que todos quisiéramos que fuera cierto en el mundo lo que sucede en la historia. Es decir, que la virtud siempre triunfara...
Esta lectura de La gitanilla, Rinconete y Cortadillo y La española inglesa que nos proponemos durante enero, continúa la de El licenciado vidriera y el Matrimonio engañoso y Coloquio de los perros que hicimos en su día. Todo este conjunto de lecturas puede consultarse en la etiqueta Novelas ejemplares.
No es difícil hallar buenas ediciones de las Novelas ejemplares cervantinas en el mercado. Por suerte, disponemos de muchas ediciones críticas dirigidas al público académico que pueden ser también usadas por los lectores no expertos y que están disponibles a buen precio. Estos textos son también accesibles en buenas ediciones electrónicas en abierto que pueden hallarse en el más que recomendable portal dedicado al autor en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en este enlace.
No es difícil hallar buenas ediciones de las Novelas ejemplares cervantinas en el mercado. Por suerte, disponemos de muchas ediciones críticas dirigidas al público académico que pueden ser también usadas por los lectores no expertos y que están disponibles a buen precio. Estos textos son también accesibles en buenas ediciones electrónicas en abierto que pueden hallarse en el más que recomendable portal dedicado al autor en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en este enlace.
Noticias de nuestras lecturas
Mª del Carmen Ugarte publica una entrada sobre La giranilla que no os podéis perder: la posición de la mujer en la obra de Cervanes, el realismo crítico, la introducción de hechos históricos en un género que no solía tenerlos... Una maravilla.
Paco Cuesta aborda uno de los aspectos esenciales de la obra cervantina, aquí centrándose en las novelas ejemplares propuestas: el tratamiento literario de la mujer. No dejéis de leerlo.
Myriam Goldenberg analiza con acierto alguna de las causas del buen tratamiento que depara Cervantes a la nobleza inglesa en esta obra, cosa que siempre ha intrigado a los lectores y estudiosos de La española inglesa.
Pacho comienza su comentario de Rinconete y Cortadillo, para llegar hasta el acta formal porque incluso los delincuentes de la España imperial aprecian la burocracia. No os perdáis las ilustraciones, ni el vídeo final, una delicia.
El pasado martes tuvimos la reunión habitual del Club de lectura en su formato presencial. Resultó bien cervantina, como da cuenta en su blog Mª Ángeles Merino, que me ahorra tener que resumirla. Por cierto: en este formato presencial, el Club ha cumplido ya seis años. Recuerdo que en el virtual nació en la primavera de 2008.
Paco Cuesta aborda uno de los aspectos esenciales de la obra cervantina, aquí centrándose en las novelas ejemplares propuestas: el tratamiento literario de la mujer. No dejéis de leerlo.
Myriam Goldenberg analiza con acierto alguna de las causas del buen tratamiento que depara Cervantes a la nobleza inglesa en esta obra, cosa que siempre ha intrigado a los lectores y estudiosos de La española inglesa.
Pacho comienza su comentario de Rinconete y Cortadillo, para llegar hasta el acta formal porque incluso los delincuentes de la España imperial aprecian la burocracia. No os perdáis las ilustraciones, ni el vídeo final, una delicia.
El pasado martes tuvimos la reunión habitual del Club de lectura en su formato presencial. Resultó bien cervantina, como da cuenta en su blog Mª Ángeles Merino, que me ahorra tener que resumirla. Por cierto: en este formato presencial, el Club ha cumplido ya seis años. Recuerdo que en el virtual nació en la primavera de 2008.
Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace.
En el mes de febrero leemos Patria de Fernando Aramburu
Durante el mes de febrero leeremos Patria, de Fernando Aramburu. Esta novela ha sido la novedad más celebrada del mundo literario español en la temporada. Se han sucedido las reseñas elogiosas y las alabanzas de los lectores desde que saliera al mercado, tanto por la calidad de la escritura de Aramburu como por el tema tratado. Una noticia reciente anuncia que será convertida en una serie para la televisión. Nos ocupará en el club presencial hasta el 2 de marzo (la sesión del club de lectura tendrá lugar el martes 7 de marzo). Como siempre, publicaré aquí una entrada cada jueves con un comentario y enlazando las aportaciones de los lectores que se sumen y me lo comuniquen.










