Hace cuarenta años se fundó la Librería Sandoval, una de las más importantes de Valladolid y quizá la única que tenga un fondo verdaderamente interesante en esa ciudad y no solo un mostrador de novedades condicionado por las grandes editoriales y distribuidoras. Con ese motivo, hoy viernes se ha presentado en su local El paso de los días, carpeta del artista leonés afincado en Valladolid Manuel Sierra. No es casualidad que Sierra, tras el servicio militar y su estancia en la cárcel debida a sus actividades políticas en la lucha conra el franquismo, encontrara su primer trabajo en Sandoval. Valladolid debe mucho más de lo que pueda parecer a Amparo y Miguel, que la han llevado con tanta entrega en estas cuatro décadas.
Además, hoy se celebra, en España, el Día de las librerías, con actividades diversas y un horario de apertura más amplio que el normal.
En las estanterías de Sandoval pueden encontrarse ejemplares de hace años que Miguel no retira aunque tarde en venderlos. Y libros que siempre procura tener aunque no sean novedades ni figuren en las páginas de los suplementos de la prensa. Poco después de su inauguración, entró esta librería en mi vida. Ya lo he contado muchas veces. Yo era un adolescente. Mi padre, por motivos de trabajo, tenía que parar todos los días laborales cerca del primer local de Sandoval, en la Plaza de Santa Cruz. Y de vez en cuando, quitándose del escaso dinero que mi madre le asignaba para sus gastos semanales, me traía un libro que le había llamado la atención o que Miguel le había recomendado.Y, sobre todo, me hablaba de aquella librería y de su librero.
Además, hoy se celebra, en España, el Día de las librerías, con actividades diversas y un horario de apertura más amplio que el normal.
En las estanterías de Sandoval pueden encontrarse ejemplares de hace años que Miguel no retira aunque tarde en venderlos. Y libros que siempre procura tener aunque no sean novedades ni figuren en las páginas de los suplementos de la prensa. Poco después de su inauguración, entró esta librería en mi vida. Ya lo he contado muchas veces. Yo era un adolescente. Mi padre, por motivos de trabajo, tenía que parar todos los días laborales cerca del primer local de Sandoval, en la Plaza de Santa Cruz. Y de vez en cuando, quitándose del escaso dinero que mi madre le asignaba para sus gastos semanales, me traía un libro que le había llamado la atención o que Miguel le había recomendado.Y, sobre todo, me hablaba de aquella librería y de su librero.
En Sandoval entré por primera vez cuando tenía diecisiete años. Desde el primer momento me di cuenta de varias cosas: de que me gustaba cómo olía a libro, de la música clásica que siempre ha tenido de fondo y, sobre todo, de la conversación que podía mantenerse con Miguel y con muchos de los clientes que alli estaban. Sandoval no es una librería en la que estar unos minutos, sino una librería para quedarse un buen rato. Me ha ocurrido ir con prisas para recoger un encargo y quedarme un par de horas hablando con él y enganchando conversación con otros clientes que entraban. Y todavía conservo los primeros libros que compré allí: ejemplares de la elogiable colección de Libro de Bolsillo de Alianza Editorial.
Cuando trasladó el negocio principal a la actual sede, en la Plaza del Salvador, lo seguí. El local de esta recoleta plaza vallisoletana es señorial y acogedor. Predomina la madera de sus grandes estanterías y las fotografías de autores célebres. Es una librería eficaz y cómoda, siempre regida por Miguel, que ha decidido que su vida son eso, los libros en papel y una línea como librero en la que no entran todos los libros que se empeñan en vender las grandes editoriales. Especializada en el campo de las humanidades, con un amplio sector dedicado a la literatura y a la filología pero con hueco amplio para la historia, el arte y el pensamiento.
En los tiempos que corren no puede asegurarse el futuro que les espera a las librerías tradicionales, pero sí sé que mientras Sandoval tenga abierta sus puertas yo seré su cliente. De los cincuenta años de mi vida, casi cuarenta se relacionan con Sandoval. El año pasado presenté allí Esguevas. En estos momentos tan extraños para la cultura -precisamente por eso más necesaria que nunca- y, en especial, para el libro en papel, puedo confesar que me ha emocionado el acto que se ha celebrado hoy y que he pensado mucho en mi padre y cómo le hubiera gustado estar hoy sentado entre el numeroso público que ha acudido.
En los tiempos que corren no puede asegurarse el futuro que les espera a las librerías tradicionales, pero sí sé que mientras Sandoval tenga abierta sus puertas yo seré su cliente. De los cincuenta años de mi vida, casi cuarenta se relacionan con Sandoval. El año pasado presenté allí Esguevas. En estos momentos tan extraños para la cultura -precisamente por eso más necesaria que nunca- y, en especial, para el libro en papel, puedo confesar que me ha emocionado el acto que se ha celebrado hoy y que he pensado mucho en mi padre y cómo le hubiera gustado estar hoy sentado entre el numeroso público que ha acudido.


