Dicen que las magnolias son anteriores a las abejas y que la singularidad de sus flores se debe a que buscaban la polinización por un tipo de escarabajos. Sea como sea, ahí está esta abeja castellana, ignorando que entra en una casa que no es suya, como los que se cuelan en el banquete de una boda afirmando que vienen de parte del novio o de la novia, según cuadre; como cuando Ava Gadner se coló en Magnolia (1951), la tercera versión cinematográfica del musical Show Boat. Era tan extraña en aquella película que decidieron prescindir de su voz en las canciones, pero qué importa. Recuerdo o imagino que Ava lleva un traje de cintura imposible y una sombrilla de tela y que un vapor de ruedas de paletas surca el Misisipi mientras alguien canta Ol´ Man River. El vapor Cottom Blossom, con su teatro, suelta amarras. Siempre que escucho la palabra magnolia imagino a Julie LaVerne mirando el río, los ojos verdes de Ava hacia el atardecer de la corriente.
