Lámparas (Tansonville, 2010), Dónde estabas el día del fin del mundo (Cálamo, 2014) y Brillante (Playa de Ákaba, 2016) componen un conjunto de poemarios denominado por Luis Ángel Lobato (Medina de Rioseco, 1958) como trilogía del desamor. Es su sexto libro publicado de siete por ahora. Una trayectoria que comenzó con Galería de la fiebre (1992) y continuó con Pabellones de invierno (1997) y Regreso al tiempo (2002). Acaba de ver la luz Unos ojos en la travesía (2017). Se suma a esta lista su participación en antologías poéticas y obras colectivas como Sentados o de pie, 9 poetas en su sitio (2013), Generación Subway (2015) y Nada es lo que parece (2016), además de los poemas recogidos en revistas poéticas desde hace décadas.
Luis Ángel Lobato no ha escondido nunca sus deudas con la cultura de los ochenta en España -época en la que lo conocí en las aulas y reuniones poéticas de la Universidad de Valladolid en la que ambos estudiábamos Filología Hispánica- y se reconoce hijo de aquellos tiempos y su evolución posterior. De ahí la influencia de la música rock, de la literatura y el cine anglosajones o que sus poemas tengan una fuerte característica urbana en la que las calles y los ámbitos por las que trascurre el yo poético sean y no sean Medina de Rioseco, lugar en el que nació y vive, para convertirse, a la vez en una gran metrópoli y en el espacio de las emociones trasformadas por la voz lírica. Entiende la poesía como "el lugar donde se cumplen o se destruyen los sueños de los hombres" y es fiel a esta premisa, un lema poético que hace avanzar sus poemarios con un fuerte trasfondo biográfico. Pero más que una biografía trufada de anécdotas o de circunstancias, estamos ante una biografía esencial, de miradas y literatura que ayudan a reinterpretar lo ocurrido en la vida. Como si el yo poético viviera más en ese ámbito que en la propia vida.
En la historia que poetiza esta trilogía, Brillante enfrenta al lector "con una desesperada historia de amor entre un hombre (el yo poético) y una mujer entre el brillo de las luces nocturnas de una ciudad (de ahí el título: Brillante alude a esos brillos multicolores de las ciudades nocturnas y en la habitación de un hotel". Como dice en su nota introductoria:
los "brillos" que surgen por las grietas que nos comunican con otras dimensiones, como en algunos sueños,
a la manera de los pintores fotorrealistas norteamericanos. Esta unión -que no fractura- entre lo onírico y lo real contribuye a la profundidad del lenguaje de una historia, en apariencia, trivial y común mil veces llevada a la canción o al poema y que en Brillante se parte en dos, Exterior e Interior, con tratamientos diferentes dados por los espacios en los que trascurre (la calle y la habitación de un hotel). Así, Exterior:
En el libro se percibe una historia de amor, una especie de argumento dentro de lo posible. Un hombre camina por las calles de una ciudad pensando en su amada y avistando esa otra realidad antes aludida. También reflexiona sobre el hecho social, y acaso político, que supone el vivir en una gran ciudad. Encuentra a la mujer con la que ha quedado -su amor- y los dos deambulan por los "secretos itinerarios" de las calles.
En Interior se poetiza el encuentro amoroso en la habitación del hotel y la soledad profunda en la que queda el hombre cuando la mujer se marcha.
En Brillante predomina la condensación del significado y la sucesión de imágenes entre la realidad y lo soñado que componen un mundo poético que va empapando al lector.
Espero que la aventura de esta lectura, que nos ocupará el mes de mayo, resulte apasionante.
Luis Ángel Lobato no ha escondido nunca sus deudas con la cultura de los ochenta en España -época en la que lo conocí en las aulas y reuniones poéticas de la Universidad de Valladolid en la que ambos estudiábamos Filología Hispánica- y se reconoce hijo de aquellos tiempos y su evolución posterior. De ahí la influencia de la música rock, de la literatura y el cine anglosajones o que sus poemas tengan una fuerte característica urbana en la que las calles y los ámbitos por las que trascurre el yo poético sean y no sean Medina de Rioseco, lugar en el que nació y vive, para convertirse, a la vez en una gran metrópoli y en el espacio de las emociones trasformadas por la voz lírica. Entiende la poesía como "el lugar donde se cumplen o se destruyen los sueños de los hombres" y es fiel a esta premisa, un lema poético que hace avanzar sus poemarios con un fuerte trasfondo biográfico. Pero más que una biografía trufada de anécdotas o de circunstancias, estamos ante una biografía esencial, de miradas y literatura que ayudan a reinterpretar lo ocurrido en la vida. Como si el yo poético viviera más en ese ámbito que en la propia vida.
En la historia que poetiza esta trilogía, Brillante enfrenta al lector "con una desesperada historia de amor entre un hombre (el yo poético) y una mujer entre el brillo de las luces nocturnas de una ciudad (de ahí el título: Brillante alude a esos brillos multicolores de las ciudades nocturnas y en la habitación de un hotel". Como dice en su nota introductoria:
los "brillos" que surgen por las grietas que nos comunican con otras dimensiones, como en algunos sueños,
a la manera de los pintores fotorrealistas norteamericanos. Esta unión -que no fractura- entre lo onírico y lo real contribuye a la profundidad del lenguaje de una historia, en apariencia, trivial y común mil veces llevada a la canción o al poema y que en Brillante se parte en dos, Exterior e Interior, con tratamientos diferentes dados por los espacios en los que trascurre (la calle y la habitación de un hotel). Así, Exterior:
En el libro se percibe una historia de amor, una especie de argumento dentro de lo posible. Un hombre camina por las calles de una ciudad pensando en su amada y avistando esa otra realidad antes aludida. También reflexiona sobre el hecho social, y acaso político, que supone el vivir en una gran ciudad. Encuentra a la mujer con la que ha quedado -su amor- y los dos deambulan por los "secretos itinerarios" de las calles.
En Interior se poetiza el encuentro amoroso en la habitación del hotel y la soledad profunda en la que queda el hombre cuando la mujer se marcha.
En Brillante predomina la condensación del significado y la sucesión de imágenes entre la realidad y lo soñado que componen un mundo poético que va empapando al lector.
Espero que la aventura de esta lectura, que nos ocupará el mes de mayo, resulte apasionante.
Noticias de nuestras lecturas
Mª del Carmen Ugarte da sus primeros pasos en el poemario de Lobato. Aunque afirme su dificultad en este caminar, acierta plenamente en su interpretación: desamor, mundo urbano, influencias anglosajonas y colores... Excelente entrada.
Mª Ángeles Merino termina su comentario de Media vida, de Care Santos, lectura que nos ocupó el pasado mes de abril. Retoma su encuentro casual con las cinco protagonistas en el Espolón de Burgos y juega con la ficción incluyendo en su diálogo la presentación de la novela de Care Santos que tuvimos en el Museo de la Evolución Humana hace unos días... Para disfrutar.
Pancho sigue disfrutando y haciéndonos disfrutar de esta lectura minuciosa de La saga / fuga de J.B., que nos ocupó en el club hace meses. Me hizo caso, sin duda, cuando dije que esta novela es para disfrutar a pequeños sorbos. Aquí va de Paco de la Mirandolina a la lista de cosas, las grietas de las leyes físicas y los versos rítmicos tan paródicos y certeros de Torrente Ballester. Una gozada.
Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos.
Durante el resto del curso leeremos:
-Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga (junio). Como es ya conocido, esta novela ha obtenido el XV Premio de la Crítica de Castilla y León, fallado el pasado día 8 en Ávila, lo que da mayor interés, si cabe, a su lectura.
-Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga (junio). Como es ya conocido, esta novela ha obtenido el XV Premio de la Crítica de Castilla y León, fallado el pasado día 8 en Ávila, lo que da mayor interés, si cabe, a su lectura.
Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog.










