En sus últimos segundos de vida, Franz Ferdinand Karl Guiermo Anikò Strezpek Belschwitz Mòric Pinche Bálint Szilveszter Gömpi Maurice Bzoche János Frajkor Ludwig van Haverbeke Josef von Habsburg-Lothringen, Archiduque de Austria, herido de muerte tras el atentado que sufrió el 28 de junio de 1914 junto a su esposa, supo que el número de muertos de la siguiente guerra no saldría a cuenta. A unos pocos cientos de metros de distancia, Gavrilo Princip, su asesino, menor de edad, lamentaba que hubiera fallado la cápsula de cianuro y soñaba despierto.
