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miércoles, 5 de junio de 2013

Antonio Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2013

Antonio Muñoz Molina ha sido galardonado hoy con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. En el Acta, el Jurado señala una de las características esenciales de este autor, "la condición del intelectual comprometido con su tiempo".

Muñoz Molina es una de las voces más significativas de lo mejor de una de la líneas de la postmodernidad en España. Desde Beatus Ille (1986), su producción ha crecido con solidez y abarca la novela, el relato breve, el ensayo y las colaboraciones habituales en la prensa. Aunque no renuncia a la experimentación esta se mantiene en unos términos que no impiden el acercamiento al gran público. En su producción siempre se encuentra la perspectiva ética del intelectual que mira su mundo. Esta ética de Muñoz Molina procede de la corriente cívica y laica y lo entronca con el republicanismo español de los años treinta del pasado siglo, el que se propuso reformar España para modernizarla. Todos lo temas de su producción están unidos por esa visión cívica del individuo que tiene derechos y deberes y que debe ejercer ambos con la misma concienca y la reflexión sobre las causas históricas por las que las grandes ideologías destruyeron al individuo que se convirtió así en un objeto y no en un sujeto de la historia. Beltenebros, una de las grandes novelas de la transición española a la democracia, es un perfecto ejemplo de todo esto. De una manera más autobiográfica -en el fondo es una biografía generacional- lo vemos también en otras de sus dos novelas: El jinete polaco y Ardor guerrero. Plenilunio es una indagación en las razones del mal y la primera vez que en la narrativa española se critica la televisión basura, que convierte unos brutales crímenes en espectáculo.

Sin embargo, su mejor obra es Sefarad, una novela inusual, tejida de narraciones breves y que tomando como pie el nombre que en sefardí tiene España, es una revisión de la historia de la crueldad humana y del individuo como víctima y, a la vez, única esperanza.

Menos conocida es su faceta como ensayista, pero en su producción tiene una presencia constante desde sus inicios como escritor. Su última obra en este campo, Todo lo que era sólido (2013) es un perfecto ejemplo de su posición ética como escritor y la mirada que dirige a la sociedad, una reflexión sobre lo bueno y lo malo de la Transición hacia la democracia española tras el franquismo y la forma en la que España perdió todos sus valores en la época de riqueza que ha labrado la profundidad de la actual crisis económica.

Antonio Muñoz Molina es, además, un escritor que no hace ruido. Aunque le hayan buscado varias veces las vueltas. Una de las voces de referencia de la literatura española desde los años ochenta.

sábado, 13 de junio de 2009

La UNAM, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2009


El pasado 10 de junio, el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2009 acordó conceder dicho Premio a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Honra a este Jurado decidir que una institución universitaria -la más importante del mundo hispánico- sea merecedora del Premio y que lo sea antes una americana que española.

No es la primera Universidad que lo ha recibido. En 1990 se concedió a la Universidad Centroamericana José Simón Cañas (UCA). En aquella ocasión no se premiaba tanto la calidad académica de la institución como su compromiso con el entorno social y su apuesta por la paz promovida por el rector Ignacio Ellacuría, asesinado en 1989 junto a otros colaboradores de la UCA, próximos a la Teología de la Liberación, una de las líneas de pensamiento más interesantes que se ha dado en el catolicismo del siglo XX. Este asesinato conmocionó la opinión pública internacional y explica el Premio, que nos recuerda también que un centro de estudios universitarios nunca debe olvidarse de las circunstancias de su presente y de la responsabilidad social.

En otras ocasiones se ha premiado a centros de investigación como el Instituto Caro y Cuervo (1999), las grandes instituciones de promoción cultural europeas (2005) o una sociedad científica tan prestigiosa como la National Geographic (2006), pero nunca se había puesto el foco de atención sobre una institución académica por lo que esta misma representa.

Con independencia de las presiones o intereses políticos que todo premio de este tipo esconde, es un hecho que la UNAM lo merece. Desde su creación, en 1910 (como refundación de la Real y Pontificia Universidad de México, una de las primeras universidades americanas, que se creó en 1551 a imitación de la de Salamanca), ha dado muestras de ser una institución viva y permeable a las novedades, un centro de creación de ciencia y pensamiento de alto nivel.

Una de las etapas históricas más interesantes de la UNAM fue la acogida en sus centros de muchos profesores y científicos españoles exiliados tras la Guerra Civil. Ambas partes salieron notablemente fortalecidas del encuentro, pero siempre quedará el agradecimiento que debe el mundo académico español a la UNAM, como consta en el Acta del Jurado. No hay que olvidar, en este sentido, que ya en el año 2001 se concedió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales a El Colegio de México, fundado en 1940 sobre La Casa de España en México, institución que, desde 1938 a 1940 había dado acogida a los intelectuales españoles exiliados. Al México de aquellos años y a su Presidente, Lázaro Cárdenas, la España del destierro les debe mucho. Sin duda, la Universidad española sería mucho mejor sin la sangría que supuso la Guerra Civil en el aspecto académico: algunos piensan que aun no se ha recuperado del todo y que gran parte de los males del mundo universitario español actual tienen origen en aquella laguna y lo que ocurrió durante las décadas siguientes, que han marcado unas inercias difíciles de arrancar.

El crecimiento de la UNAM se explica, en parte, por el contexto socioeconómico de México y por eso no es exportable como modelo a España, pero algo deberían aprender las Universidades españolas y de otros países de su constancia y dinamismo.

sábado, 14 de junio de 2008

Google, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades


El pasado 11 de junio, se comunicaba el fallo del Jurado por el que se otorgaba a Google el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2008. Más allá del debate abierto en Internet sobre si Google se está convirtiendo en una empresa monopolizadora, mutas mutandi al estilo de lo que se dice desde hace tiempo de Microsoft, la apertura de un Premio de este tipo a la realidad de Internet es elogiable.

Hoy, a pesar de que aun encontramos a muchos reticentes, es un hecho innegable que Internet se ha convertido en la gran fuente de información para millones de personas y que el mundo comienza a dividirse entre los que tienen acceso fácil, rápido y barato y los que no lo tienen. Esta fractura ahonda las diferencias existentes ya y puede ser visualizada fácilmente en los mapas de los contadores de visitas que casi todos tenemos instalados en nuestras páginas, blogs, etc. La Acequia, por ejemplo, tiene dos en la columna de la derecha. Si accedéis a ellos, además de la evidencia de que el español tiene notable desventaja con respecto al inglés, podréis apreciar esta otra realidad de la que hablo.
Dejo para otro día el debate sobre Internet como generador de intercambio de ideas, creación cultural, relaciones y pensamiento, que ya he abordado aquí con la información sobre Mutantes y que volveré a tratar en breve.

Un buscador que contribuya a jerarquizar toda la ingente información disponible en Internet es una herramienta poderosa que nos ayuda a no perder el tiempo, a tener en pocos segundos lo que antes costaba días, semanas o meses encontrar. He dicho, en varias ocasiones, que textos y datos que tardé en encontrar para mi Tesis Doctoral hoy me los descargo en mi ordenador en segundos.
También sabemos que en Internet, como en la vida fuera del ciberespacio, hay mucho dato inútil, insuficiente, manipulado o falso. Y que hay muchas cosas relevantes para algunos que, en mi búsqueda no producen más que distorsiones, por ejemplo, aunque, de vez en cuando, se agradece la deriva porque te lleva a sitios que no se pensaron en un inicio y que consiguen ampliar tu horizonte. Por eso, los grandes buscadores son absolutamente necesarios. Ahora bien, todos sabemos que, para ser una fuente de información generalmente aceptada, se deben adoptar políticas de correción política y que éstas pueden suscitar sospechas y dudas porque imponen criterios que muchos no aceptan y que, en el fondo, condicionan lo encontrado. Es un efecto del mundo globalizado ante el que debemos ser conscientes, sobre todo aquellos que no compartimos del todo la visión de nuestra época que se impone desde la parte del mundo anglosajón dominante hoy.

Pero, repito, el hecho de que Google haya sido premiado, confirma, incluso para los reacios, que estamos en otra época, muy diferente a aquella en la que nos formamos los que tenemos más de cuarenta años. Para bien y para mal. Internet ya no es un mundo paralelo, es parte de nuestras vidas.