viernes, 19 de agosto de 2022
¿Qué revolución necesita el ser humano para dejar de envenenar y convertirse en un animal limpio? Estas semanas he viajado con José Saramago por Portugal.
miércoles, 14 de julio de 2021
Cuando piensas en Portugal, ya estás allí
No me detengo a contemplar cada grano de arena de los que hacen la playa, ¿quién lo hace? ¿Quién se da cuenta de que para que haya playa tiene que haber granos de arena? ¿Cuántos han de faltar para que desaparezca esta? Nos define la forma en la que pensamos este equilibrio entre cada grano de arena y la extensión de la playa, entre cada uno de nosotros y la sociedad.
Si yo pisara ahora Vila Real de Santo António, me tomaría un café en la esquina entre la la rúa 5 de octubro y la de Primeiro de Maio, viendo pasar la gente por la plaza Marqués de Pombal y pensando en los amigos de allá. De acá, ya, porque cuando uno piensa en Portugal ya está allí.
jueves, 1 de octubre de 2020
Praia Verde
Miro al mar para aprendérmelo. En esta playa portuguesa escribí un poema de mi libro piel porque aquí vi el mar por vez primera. Soy de tierra adentro y había estado frente al mar cientos de veces antes en vacaciones y viajes de trabajo, pero siempre hay un momento en el que ves el mar por primera vez, como si lo descubrieras. Surge entonces con toda su fuerza, enigmático, atractivo y peligroso. No sé si esto les ocurre a los que han nacido o viven junto al mar. Quizá ellos no vean el mar de tanto verlo, como esas calles por las que pasamos a diario, o quizá para ellos sea una presencia que lo anula todo, que coloca el resto de las cosas en un lugar menor. Desde los páramos castellanos el mar se antoja inexplicable, por eso lo miro para aprendérmelo, para que no se me olvide aquella ocasión en la que vi el mar por vez primera.
lunes, 18 de septiembre de 2017
Fábrica
viernes, 25 de abril de 2014
Jurei ter por companheira. No están los claveles en estos túneles
¡Afuera, a la calle, a la sombra de las encinas!
A pasear las calles que nos han arrebatado, a buscar tu abrazo y aliento.
Que ya es primavera.
Grita, a pleno pulmón, junto a otras bocas: no, no, no.
No.
En estos túneles no hay claveles,
no está tu sonrisa,
no está tu vida,
no está el sol,
no está la vida.
No, no, no.
Así la vida se nos ha hecho vieja y nos mira con ojos feroces
porque nos la han ocultado en laberintos oscuros
y el sudor es nuestro y no lo regalamos.
No, no, no.
Al sol, al sol, al viento que ondea tu cabello,
a la vida.
Que ya es primavera.
Quiero envejecer junto a tu hombro,
al sol, siempre joven,
porque en estos túneles no hay claveles
y juré tener para siempre tu voluntad como compañera,
tu rostro como el de un hermano,
tus labios de novia amada,
tus manos de madre,
tus abrazos de padre,
tu mirada de hijo,
a la sombra de los árboles centenarios.
¡Afuera, a la calle, a la sombra de las encinas, que ya es primavera!





