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jueves, 10 de julio de 2014

Balance del curso del Club de lectura y noticias de nuestras lecturas


Con El río que nos lleva de José Luis Sampedro cerramos el presente curso del Club de lectura y nos tomamos el verano de descanso. Ha sido un curso intenso y gratificante. Hemos leído 5 novelas, 1 libro de cuentos, 1 poemario, 1 obra de teatro y 1 ensayo. Como es habitual, se ha procurado dar variedad a los géneros y se han intercalado autores vivos y autores fallecidos, obras más conocidas y otras casi olvidadas. Comenzamos el año con el éxito de la temporada en la narrativa española y lo cerramos con la recuperación de un título imprescindible de un autor fallecido hace poco y al que cabía hacer este homenaje por su significado moral en los últimos años en España. Cada lector tendrá sus preferencias. Yo he podido apreciar la buena recepción del ensayo de Muñoz Molina, que nos ha permitido reflexionar sobre las causas de la crisis actual y su desarrollo, también la sorpresa que ha supuesto Intemperie y El río que nos lleva y, para algunos, el libro de cuentos de María Teresa León, poco conocido. La novela de Torrente Ballester ha tenido una recepción diversa: hay quienes no han podido con ella y quienes han quedado enganchados en su mundo y continúan leyéndola y saboreándola a sorbitos. Pero sin lugar a dudas, la mejor recepción la ha tenido Dejar las cosas en sus días, de Laura Castañón, que ha sido leída y comentada con muchas ganas por los participantes.

Estos nueve títulos han sido: 

Intemperie de Jesús Carrasco.
La estafeta romántica de Benito Pérez Galdós.
Todo lo que era sólido de Antonio Muñoz Molina.
Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda.
Dejar las cosas en sus días de Laura Castañón.
La saga/fuga de J.B. de Gonzalo Torrente Ballester.
Rosa-Fría, patinadora de la Luna de María Teresa León.
El sí de las niñas de Leandro Fernández de Moratín.
El río que nos lleva de José Luis Sampedro.

Aparte de mantener una reunión cada mes en el formato presencial sostenido por la encomiable labor de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos y de las entradas semanales de los blogs participantes en este club recogidas en mi entrada de los jueves en La Acequia y de los comentarios que suscitan entre quienes siguen las lecturas, este curso se ha añadido la página de Facebook (en este enlace) en la que también se recogen las opiniones y comentarios de quienes prefieren esta red social.

Sin duda, la novedad de este año ha sido la participación de la novelista Laura Castañón en un encuentro que tuvo lugar el 25 de febrero en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos. Al éxito de público se sumaron la cercanía y la apasionada forma de contar historias de la autora y el acto resultó muy interesante. Tenemos el firme propósito de que los encuentros con los autores sean más frecuentes y se abran, como en este caso, al público en general.

Leer es un placer cuando se hace en solitario, aumenta cuando se comparte lo leído. Y enriquece escuchar y leer las visiones de los demás. También a los autores.

Dejo para el próximo jueves la lista de lecturas del próximo curso que, como sabéis, se inaugura con la segunda parte del Quijote de Avellaneda.

Te invito a que dejes, en esta entrada o en el muro de Facebook, un comentario con tu propio balance del curso y tus sugerencias para el próximo.

Noticias de nuestras lecturas

Myriam hace un extraordinario análisis de los arquetipos y símbolos de El río que nos lleva usando el I Chin. Más que recomendable.

Gelu sigue con su selección de frases y búsqueda de ilustraciones y vídeos para mejorar nuestra lectura de El río que nos lleva de José Luis Sampedro.

Mª Ángeles Merino da voz a El Americano para completar la polifonía de voces de esta novela de Sampedro construida entre el individuo y el grupo. Un personaje apasionante, sin duda.

Pancho continúa disfrutando y haciéndonos disfrutar de La saga/fuga de J.B. No os perdáis cómo enreda con los tuits y con las reuniones... que se resienten en su siguiente entrada, en la que se habla hasta del cólera morbo...

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

Cómo seguir el Club de lectura de La Acequia

El Club de lectura de La Acequia comenzó el jueves 24 de abril de 2008 con la primera lectura colectiva del Quijote realizada con los medios de la web 2.0. Esta iniciativa de lectura de la novela cervantina permanece abierta para aquellos que quieran sumarse a ella en cualquier momento en este enlace y puede usarse como la única guía de lectura completa del Quijote disponible hoy en Internet, con licencia Creative Commons 4.0.

El éxito del proyecto impulsó el lanzamiento de uno de los clubs de lectura más antiguos en Internet en español, gratis y en abierto. Durante el curso académico se propone la lectura de un título al mes, de todos los géneros: narrativa, poesía, teatro y ensayo. Se alternan autores clásicos con autores vivos y por él han pasado nombres como Miguel de Cervantes, Óscar Esquivias, Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Mendoza, Valle-Inclán, Lope de Vega, Juan Cavestany, Almudena Grandes, Pío Baroja, Lorenzo Silva, Antonio Machado, Miguel Delibes, Jesús Carrasco, Benito Pérez Galdós, Antonio Muñoz Molina, Pablo Neruda y Laura Castañón, Gonzalo Torrente Ballester, María Teresa León, Leandro Fernández de Moratín y José Luis Sampedro, etc.

Desde el año 2011 cuenta con dos formatos:
 
El club de lectura virtual, al que pueden sumarse libremente todos los aficionados a la literatura. En La Acequia se publican todos los jueves entradas correspondientes al libro del mes, más un resumen de las noticias de las lecturas en las que se enlazan los blogs del resto de los participantes. También puede seguirse el club de lectura a través de comentarios en las entradas correspondientes o como meros lectores.  Súmate a la página del Club en Facebook en este enlace.

El club de lectura presencial, sostenido por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, que se reúne una vez al mes para comentar el título correspondiente. Se programan también encuentros con los autores de las obras. Este segundo formato tiene plazas limitadas y hay que inscribirse al comienzo de cada curso. 

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia enlazadas aquí tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

jueves, 5 de diciembre de 2013

El intelectual que opina (prólogo a una lectura de Todo lo que era sólido de Antonio Muñoz Molina) y noticias de nuestras lecturas, con el recuerdo del tercer aniversario de nuestra comida quijotesca


La publicación de J´Accuse el 13 de enero de 1898 en la primera página del periódico L´Aurore suele proponerse como la fecha de aparición del intelectual comprometido en los medios de comunicación modernos. Aunque no sea cierto puesto que toda la historia de la prensa no es otra cosa, la repercusión que tuvo el texto de Émile Zola por la personalidad del autor, la importancia del asunto que se trataba y la rápida difusión de esta carta abierta dirigida al presidente de la República francesa, consagra esta fecha como la cristalización de la idea moderna del intelectual. Desde entonces, esta figura ha tenido múltiples evoluciones y un cierto desgaste que, en algunos medios muy interesados, la han llevado al descrédito.

Cuando la filosofía o el pensamiento se limitaba a hablar de cosas en apariencia nada terrenales o su difusión se daba entre círculos minoritarios, el debate poco podía afectar a las personas que en él intervenían. A pesar de ello, Sócrates tuvo que tomar la cicuta que le tendió la mano del verdugo. A partir de la Ilustración, los pensadores comenzaron a tratar de asuntos muy concretos casi de forma única. Y, lo que es más interesante, usaron de la imprenta y de la prensa desde su inicio de una forma radicalmente nueva: ensayo y artículo de periódico son géneros hermanados desde entonces. De hecho, puede afirmarse que en las páginas de la historia de la prensa periódica está la historia del pensamiento occidental desde el siglo XIX hasta la actualidad y que no hay un solo pensador de relevancia en el último siglo que no haya sido colaborador en algún periódico. Y el diario, por su misma concepción, tiene un compromiso con la actualidad.

La generalización y el acceso a la información a través de Internet ha provocado, además, que aquellos pensadores que nos parecían tan alejados sean ahora una realidad muy próxima. Los vemos en televisión, conocemos su rostro por las fotografías y los avatares más pequeños de su biografía. Por eso, ser un intelectual que opina sobre cosas concretas de nuestra realidad tiene hoy mayor riesgo que nunca. Someterse a la mirada crítica de aquellos a los que les molesta lo que se dice exige una pulcritud y una coherencia que pocas personas tienen.  O ninguna, porque todos somos humanos y cometemos errores y caemos en la incogruencia mayor o menor entre nuestro pensamiento y nuestra vida. El problema no es esto sino cuánto margen nos darán nuestros enemigos y, sobre todo, cuánto nos perdonarán nuestros seguidores. Porque a veces tenemos esa cosa: no perdonamos al que opina aquellas cosas en las que incurrimos a diario.

Antonio Muñoz Molina, novelista de éxito desde la aparición de su segunda novela (El invierno en Lisboa, 1987), es también uno de esos intelectuales que opinan en la prensa sobre cuestiones de actualidad y que también ha utilizado el ensayo con regularidad, especialmente sobre temas literarios. No puede entenderse la obra de Muñoz Molina sin esta faceta suya, tan constante e importante desde los primeros artículos publicados en el diario granadino Ideal (recopilados en el Robinson urbano, 1984). Son miles de páginas las que ha publicado así y que contribuyen a crearnos la imagen de un escritor con un pensamiento cívico cuya raíz es la postmodernidad (es decir, la poca solidez de las grandes ideologías, el individuo como un superviviente de la historia que debe pactar consigo mismo y buscar su integridad biográfica y ética en compromisos con los otros y su entorno) y la relación con una línea de pensamiento que lleva hasta lo mejor del republicanismo democrático español de las primeras décadas del siglo XX, especialemente en la defensa de la sociedad civil como máxima expresión de la democracia y la importancia de la educación y la cultura en el mundo actual.

Como pensador sobre cuestiones de actualidad, sus opiniones durante mucho tiempo han coincidido con lo que se conoce como socialdemocracia. Contrario al franquismo y a su influencia en el pensamiento de la derecha española tras la Transición, opuesto también a los maximalismos de la izquierda que sigue sosteniendo la pureza de las ideas marxistas a la manera del sueño soviético, ha coincidido en vivencias biográficas y en ideas con una mayoría amplia de la población española. Por su posicionamiento, no ha dejado de recibir críticas desde los sectores que quedan a un lado y a otro. Un cierto apartamiento de la vida pública española (junto al hecho de que haya residido durante gran parte de los últimos años en Nueva York) y la evolución de la población española, junto a la radicaliación de la opinión públicada por los medios de comunicación en los últimos tiempos hace que comience a parecer menos coincidente con la opinión mayoritaria, como suele pasar en tiempos de radicalización con aquellos que mantienen ideas más centradas y a los que se les exige un mayor compromiso con las ideas más radicales. Quizá no sea Muñoz Molina apropiado para tiempos de radicalización de opiniones pero, precisamente por eso, siempre es oportuno leerlo. Además, claro, de por estrictos motivos literarios.

Todo lo que era sólido nace como ensayo reflexivo sobre lo que ha ocurrido en España en las últimas décadas. Por eso mismo es arriesgado: todos hemos estado ahí y todos tenemos opinión sobre lo que ha ocurrido y todos podemos recordar dónde estuvo o no estuvo el autor o, mejor dicho, cada uno querrá opinar sobre dónde querría que hubiera estado el autor, como si este fuera un individuo obligado a pensar de una u otra manera. De ahí a la crítica feroz o incluso el ataque personal hay un paso. A Muñoz Molina le ha sucedido en varias ocasiones, tanto por ganar el Premio Pleneta como por haber aceptado el cargo de director del Instituo Cervantes de Nueva York o el Premio Jerusalén, o por no haber sido lo suficientemente crítico con algunos gobernantes próximos a su ideología. Este es uno de los mayores riesgos al que se somete el autor de un ensayo como el que nos ocupará el mes de diciembre. El otro será la relevancia del análisis al que somete a la sociedad española.


Noticias de nuestras lecturas

Cien años hay del comienzo de la entrada pórtico de Paco Cuesta sobre Todo lo que era sólido y su final. Cien años que explican cosas.

No os perdáis la acertada forma en la que enlaza Mª Ángeles Merino la lectura de La estafeta romántica con la de Todo lo que era sólido: una relación epistolar entre dos mujeres burgalesas. Aparte de eso, os recomiendo que prestéis atención a la selección de sus textos y sus enlaces.


Pancho acierta, de nuevo, al abordar La estafeta romántica: con cuánto acierto selecciona, comenta e ilumina los temas, los tonos de los personajes y la técnica epistolar galdosiana.

Luz del Olmo nos demuestra que para Galdós la relación epistolar no solo era una forma de escribir novelas sino parte de su vida. No os perdáis la anécdota reumática...

Myriam publica el colofón a su análisis de las relaciones sentimentales y la psicología de los personajes de La estafeta romántica de Galdós, relatando los casos más significados en los que se comienzan a dar los síntomas por los que se resquebrajará la moral tradicional de aquellos tiempos. Excelente e imprescindible contextualización.

Aniversario de la comida quijotesca


La lectura colectiva del Quijote que comenzamos el 24 de abril de 2008 tuvo como fin de fiesta la reunión en Ibeas de Juarros para comer una buena olla podrida. Ayer se cumplieron 3 años. De aquel proyecto, primera experiencia realizada de lectura completa y colectiva de la novela cervantina en la que se emplearon los medios de la web 2.0, proceden muchas cosas: la amistad entre todos los que tomamos parte, la lectura permanente del Quijote que se mantiene en este espacio, la idea de nuestro club de lectura y un gratísimo recuerdo de las horas que pasamos juntos aquellos que pudimos acudir.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Actualidad de La estafeta romántica y noticias de nuestras lecturas, con recordatorio de la que nos ocupará el mes de diciembre.


Una de las razones que me llevaron a proponer La estafeta romántica entre las lecturas del presente curso era comprobar cómo se sostenía hoy Galdós. Y no precisamente en los más aventureros episodios, con más acción y dinamismo, que sabía podían sostenerse sobre todo por la actualización del género que lleva a cabo especialmente Arturo Pérez Reverte -supongo que confeso seguidor de don Benito-, sino en uno muy diferente, escrito cuando don Benito miraba ya ceñudo a la burguesía española del siglo XIX, que le había decepcionado.

Siguen impecablemente vigentes las técnicas propias del folletín decimonónico. Esta novela nos lleva a querer leer la anterior y la siguiente, toda la serie, en verdad, precisamente porque nos aproxima a los personajes con sabiduría, a sus preocupaciones y a su tiempo y queremos saber más de ellos. Desde mi punto de vista, también sigue muy vigente la profundización psicológica en los personajes, retratando varios tipos sociales de la época: el romántico, los jóvenes, los adultos, los fanáticos, las mujeres que miran por su familia -estas son la principal razón del libro. El estilo está pegado a estos personajes, sobre todo a los que pertenecen a la burguesía. Con los matices propios del sesgo literario, podemos reconstruir la forma como se trataban en el formato ritualizado de la carta.

Hay algo que llama la atención al lector hoy. Sobre todo si el lector es joven o no está acostumbrado a la literatura epistolar. Con el correo electrónico, los sms y otros medios de mensajería inmediata electrónica, han desaparecido las cartas, aquellas cartas que se escribían de puño y letra. Galdós sabe adaptar el ritmo de la carta manuscrita en su obra: vemos todos los matices de esta escritura (el formato, los cambios de tono, la forma de tratarse, la postdata, etc.) y este ritmo y estos matices son parte esencial de La estafeta romántica desde el propio título. No estoy seguro de que muchos lectores sepan adaptarse a él hoy en día. Una lástima. Quizá vivamos demasiado deprisa.


Noticias de nuestras lecturas

Myriam aborda las relaciones sentimentales tejidas en la novela de Galdós a través de ese peculiar confesonario que son las cartas. Excelentes sus entradas (1 y 2), que recomiendo leer para comprender este punto esencial de La estafeta romántica.

Pancho analiza en su entrada extraordinariamente la variedad de tonos y temas de las cartas que avanzan ya hacia el conflicto central de la obra.

Mª Ángeles Merino escribe a doña Pilar Loaysa y le comenta los pormenores del cruce de historias. Juega con ventaja, pero se pone en la piel de un personaje más que escribe cartas...

Luz del Olmo nos regala un listado de amores galdosianos. Don Benito no para de darnos sorpresas.

Gelu continúa su tarea de seleccionar fragmentos de la novela galdosiana e ilustrarlos, con oportunos enlaces incluidos que merecen visita.

 Lectura del mes de diciembre


Comenzamos con la lectura de Todo lo que era sólido, la última obra de Antonio Muñoz Molina, un ensayo sobre lo que ha ocurrido en España en los últimos años. Nos ocupará todos los jueves del mes de diciembre. Una buena oportunidad para reflexionar sobre lo que nos ha ocurrido como sociedad y como país.

jueves, 21 de noviembre de 2013

La historia es algo que pasa lejos y noticias de nuestras lecturas


Al leer La estafeta romántica percibimos que para los personajes que escriben estas cartas, la historia es algo que pasa por allí, en las proximidades, pero no forma parte sustancial de sus vidas. Ya se ha comentado el cambio de actitud de Galdós a lo largo de los Episodios nacionales. En las primeras series, la historia española del siglo XIX -la gran historia- está más presente en la vida de los protagonistas, algo que afecta profundamente a sus vidas y que los impulsa a acciones o cambios de planes. Sin embargo, en la serie a la que pertenece esta novelita la historia se ha alejado de sus vidas. No es que no importe, es que es algo que ocurre lejos y de lo que llegan ecos que no tienen gran efecto en la vida cotidiana. Galdós tejió los Episodios para dar un cuadro del siglo XIX y para ello echa mano de acontecimientos históricos, personajes reales, sucesos de todo tipo, vida cultural y vida cotidiana. Pero sobre todo toma el pulso a la historia de España desde la mentalidad de la clase burguesa que tenía que haber encabezado el cambio y que poco a poco se acomoda a la nueva situación y deja de ser el necesario impulso revolucionario que trasformara el país. Por eso, muy inteligentemente, centra La estafeta romántica en las intrigas de dos mujeres cuyo principal objetivo es concertar matrimonios que aumenten el patrimonio familiar, independiententeme de las guerras carlistas o de las modas románticas. La historia es algo que conocen indirectamente porque su sentido práctico les dice que se dediquen a otras cosas de más provecho. Es un guiño inteligente por parte de Galdós quien, a finales del siglo XIX, ya había comprendido el hondo fracaso de todo un siglo revolucionario. Por eso lo mira desde estas dos mujeres que se escriben alejadas de la corte madrileña o de todo escenario que las aproximara a la historia convulsa del siglo.

Noticias de nuestras lecturas

La estafeta romántica, de Benito Pérez Galdós

Mª Ángeles Merino se dirige a Fernando para comentarle las cartas que de él y de su romanticismo -y del romanticismo en general- se escriben en el texto. No os perdáis las ilustraciones.

Myriam se lanza a una tarea necesaria para comprender la novela -y la obra narrativa entera de Galdós-, su acercamiento a la mente femeninda. Aquí, con más necesidad, dado el carácter de las mujeres que escriben las cartas de la obra. En su primera entrada estudia a Doña María Tirgo, Juana Teresa, Demetria, Gracia. En la segunda, Valvanera, Pilar, Aura, Nicolasa, Pepita, Justina, Jerónima, Carlota y Consolación. Finalmente, concluye su primera aportación sobre la caracterización psicológica de estas mujeres. Son entradas imprescindibles por la forma de penetrar en el carácter de estas mujeres.

Del magnífico análisis de las seis cartas correspondientes que hace Pancho se puede desprender el gran conocimiento de la psicología humana que tenía Galdós. No puedo estar más de acuerdo con la afirmación inicial de su entrada.

Ele Bergón rescata una interesantísima curiosidad: la noticia del final de la revisión de las pruebas de imprenta de La estafeta romántica y el testimonio del trabajo infatigable de don Benito. No os lo perdáis.

Paco Cuesta va del bosque de personajes de la obra a la individualidad y se hace una interesante pregunta al final de la entrada.

Gelu realiza su primera aportación sobre la novela de Galdós y repasa adaptaciones al cine de su obra y la biografía del autor. No os perdáis sus enlaces.


Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

El pasado martes, día 19, tuvo lugar la sesión del Club de lectura presencial correspondiente al mes de noviembre. Aunque en ella dimos cuenta de la lectura de La estafeta romántica, en los blogs todavía seguiremos ocupándonos de esta obra el resto del mes. En diciembre leeremos Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina. En la citada sesión se procedió a la primera selección de textos para el próximo curso a propuesta de los participantes.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Las dos cartas iniciales de La estafeta romántica como ejemplo de la técnica epistolar en Benito Pérez Galdós y noticias de nuestras lecturas


Las dos cartas iniciales de La estafeta romántica son un prodigio de habilidad narrativa. En ellas se condensa todo el tono que quiere dar Galdós a este episodio. A la altura de 1899, cuando Galdós lo redacta y publica, el novelista es dueño de una intención clara en estas novelitas. Su pretensión de dar cuenta de la historia de España del siglo XIX no ha cambiado, pero sí se han modificado sus entusiasmos iniciales. Pasada la Revolución de la Gloriosa, en medio de la Restauración y abocado el país a una decadencia que supone su pérdida de peso internacional, a Galdós le ha decepcionado la burguesía que debería haberse encargado de la modernización del país: aquella burguesía revolucionaria ha fracasado, en buena medida, y no ha cambiado suficientemente ni las estructuras socioeconómicas ni las mentales de la nación. De ahí que estos elementos burgueses que aparecen en la serie a la que pertenece La estafeta romántica sean vistos desde un ángulo menos heroico: este heroísmo irá depositándose cada vez más en el pueblo. A esto se suma la crítica que realiza Galdós de los excesos románticos, a los que ve fruto de impulsos infructuosos que desgastaron a una generación idealista sin conseguir unos avances concretos.

Mucho de eso hay en la elección de las dos mujeres que se escriben estas dos primeras cartas. Alejadas de todo heroísmo y todas las veleidades políticas, ambas hablan, fundamentalmente, de "su asunto" que no es otro que la preocupación por los jóvenes, su estabilidad emocional y la forma de concertarles la boda que a ellas les gustaría, siempre en beneficio de la familia, claro.Estas dos cartas facilitan el acceso a la novela a aquellos lectores que no hayan leído los episodios anteriores de la serie. Se nos informa de los datos más relevantes para que podamos comprender las circunstancias en las que se encuentran los protagonistas, con un resumen rápido de los antecedentes. A doña María Tirgo y a la marquesa de Sariñán, a la altura de febrero de 1837, lo que verdaderamente les intersa es saber cómo está Demetria y si Fernando Calpena puede suponer o no una molestia que tuerza los planes que tienen para ella. Galdós sabe adentrarse en el carácter de estas dos mujeres. Sabe captar muy bien Galdós la mentalidad de este tipo de mujeres cuya preocupación fundamental son esas circunstancias familiares y a las que las cosas del mundo les llega como telón de fondo. Su edad y su carácter práctico, además, las hacen criticar tanto los romanticismos de los jóvenes como las calaveradas de los mayores. Pertenecen a una burguesía acomodada -incluso ennoblecida- conservadora, que no quiere más sustos que los naturales de la vida, que ya les parecen mucho. Y así van, en sus cartas, hablando de todo pero centrándose, sobre todo, en las estrategias que les procuren el final feliz de sus planes. Hasta en ese ir y venir de las cartas y en lenguaje, Galdós sabe captar el espíritu de esa clase social.

Noticias de nuestras lecturas

La estafeta romántica de Benito Pérez Galdós

Myriam introduce la lectura y anuncia los objetivos de sus entradas al analizar la obra desde el punto de vista de los personajes femeninos y las relaciones sentimentales. Excelente aperitivo.

Paco Cuesta analiza con fineza extraordinaria el motivo del suicidio de Larra en la obra.

No os perdáis la entrada de Pancho sobre los pasajes de la obra en los que se relata la muerte y el entierro de Larra. Quiero llamaros la atención sobre las ilustraciones que elige.

Mimosa también se lanza a una oportunísima aportación: las conexiones entre Larra, Werther y Fernando Calpena, que aclaran muchas cosas.

Juega inteligentemente nuestra Mª Ángeles Merino con un diálogo epistolar con nuestro Fernando Calpena, a ver si pone los pies en la tierra el pobre.

Intemperie de Jesús Carrasco

Mª Ángeles Merino continúa narrando desde dentro del niño la historia de esta novela, lo que da otra perspectiva al texto. Llega ahora a su encuentro con el tullido.

Gelu publica su aportación a nuestra lectura de este libro, fijándose en algunos fragmentos y resaltando la altura poética de alguno de ellos.

La ciudad del Gran Rey de Óscar Esquivias

Esta novela de Esquivias -al que tendremos que volver tarde o temprano en el Club de lectura-, compite en una lista de las mejores novelas distópicas. Hay que recordar que fue una de las primeras novelas que comentamos en el club de lectura. Podéis verlo en este enlace.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

jueves, 7 de noviembre de 2013

La estafeta romántica y los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós y noticias de nuestras lecturas


Los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós son el gran cuadro narrativo de la España del siglo XIX hasta el punto de que si alguien deseara conocer la historia convulsa de este siglo podría tomarlos como una fiable aproximación: en ellos se encuentran los principales avatares históricos como los sentimientos, las formas de pensar y las costumbres del país. A partir de 1873 y con la idea de contar un panorama completo de la sociedad de su tiempo (Galdós usaba la novela como herramienta de conocimiento del mundo), dio a la imprenta cuatro series completas de diez novelas cada una (la primera abarca la Guerra de la Indepencia y su protagonista es Gabriel Araceli; la segunda nos lleva hasta la muerte de Fernando VII y se ocupa del conflicto entre liberarles y absolutistas y es protagonizada por el Salvador Monsalud; la tercera trata de la Primera Guerra carlista y la protagoniza Fernando Calpena y la cuarta del período comprendido entre la Revolución de 1848 y la de 1868, protagonizada por José García Fajardo)  y una que quedó imcompleta (que nos llevaría hasta la Restauración borbónica y está protagonizada por el narrador, Tito). El proyecto, que durante algún tiempo mereció críticas de un sector de los escritores y estudiosos españoles, nunca perdió el atractivo para los lectores y ha sido muy imitado por diferentes autores hasta hoy. Algunos rindiéndole un homenaje explícito recientemente, como Arturo Pérez Reverte (sobre todo en Cabo Trafalgar, pero también en Un día de cólera o El asedio). Posiblemente, Pérez Reverte sea quien mejor haya sabido ocupar el hueco ocupado en su día por Galdós en la narrativa española.

Los protagonistas de cada serie nos marcan las perspectivas argumentales adoptadas por el autor, puesto que junto a la explicación de los grandes acontecimientos históricos no dejaba de reflejar la forma de ser y pensar de los españoles del momento, sus costumbres, etc. Así, Gabriel Araceli es un joven aventurero que surca todos los cambios del momento y explica la modernización de la estructura social del país; Salvador Monsalud es un joven liberal luchador constante por el triunfo de esta ideología; Fernando Calpena es un romántico; José García Fajardo es una persona a la que la política ya no le interesa como a los anteriores y Tito es un narrador en primera persona que reflexiona con cierta distancia sobre lo que ocurre.

Galdós nos dejó en estas novelitas su visión de lo que ocurrió en la España del siglo XIX. Su mirada a la historia de España contiene un elemento esencial que la explica: España no ha tenido suerte con sus dirigentes y el pueblo se ha llevado por manifestaciones emocionales. De él surgen los héroes que lo representan y que sacrifican su esfuerzo y en muchas ocasiones su vida sin obtener una recompensa a la altura de sus acciones. Así, la historia de la revolución -y de la contrarrevolución- española del siglo XIX es un complejo entramado que avanza pero no llega nunca a concretarse en grandes realidades. Sobre esta visión de la historia de España Galdós suele adoptar la mirada del cronista. De las épocas anteriores a su llegada a Madrid en 1862 se informó a través de entrevistas con los protagonistas vivos, la memoria oral y, sobre todo, la prensa y las muchas memorias escritas que se ocupan del período. Levantó con ello un testimonio histórico en el que no falta nada de lo esencial y por el que circulan, de una u otra manera, todos los protagonistas, aunque siempre busque un héroe de ficción que explique los hechos.

La novela escogida para comentar en este mes, La estafeta romántica, pertenece a la tercera serie. Al no ser la primera de ella, puede suponer una cierta dificultad para los lectores que necesiten una previa presentación de los personajes, pero este reto es interesante para aquellos que no hayan leído las novelas anteriores puesto que exige una mayor atención de la que se sacará mayor deleite. Supone un significativo cambio técnio al elegir la modalidad epistolar. Aparte de buscar la variedad y no caer en la monotonía de la crónica novelada, Galdós usa esta técnica para otras cosas: abordar una modalidad, la de  la narrativa epistolar, poco cultivada en España pero, sobre todo, para dar paso a la voz femenina en su mayor intimidad. En efecto, Galdós, que siempre mostró una aproximación a los personajes femeninos en su novela, los relata aquí desde dentro, adoptando inteligentemente la fórmula epistolar para ganar en verosimilitud.

Noticias de nuestras lecturas
Intemperie

Mª Ángeles Merino comenta con fina perspectiva una de las notas características de Intemperie de Jesús Carrasco: la ausencia de personajes femeninos.

Anabel Rodríguez escribe sus impresiones de Intemperie a partir de la idea de que en ella hay una extraordinaria película del oeste. Y eso que no le gusta leer en otoño...

La estafeta romántica

Mª Ángeles Merino le busca la forma a la novela para entrar dentro de ella a la misma altura de los personajes. No os lo perdáis.

Paco Cuesta nos lleva de un lado a otro para introducirnos en La estafeta romántica: parece que se dispersa, pero no, ata las muchas cosas de su entrada, como quien no quiere la cosa, de forma certera.

Mimosa escribe una entrada oportuna. Tras regalarnos un relato impagable de su vinculación con Galdós, nos facilita una guía de personajes y cartas que será muy útil para aquellos lectores que la necesiten.

Excelente entrada la de Pancho para comenzar su lectura de La estafeta romántica. Desde el inicio hasta el final y todo ello bien ilustrado.

Ele Bergón -Luz del Olmo- nos regala una preciosidad para quien no conozca la relación que exitió entre Galdós y doña Emilia Pardo Bazán. No digo más.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en su blog hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

viernes, 25 de octubre de 2013

El conflicto de Intemperie de Jesús Carrasco y noticias de nuestras lecturas.


La desnudez del páramo en el que trascurre la acción de Intemperie y la ausencia de diálogos no debe confundirnos: el trabajo sintético del autor no elimina los detalles. De hecho, la novela está llena de ellos. Mayoritariamente se decantan por desarrollar el simbolismo expresado en el título y corresponden, por una parte, a la dureza del paisaje y la violencia de los personaje contrarios al protagonista. Por otra, aquellos que se relacionan con el protagonista: los detalles que revelan su temor y aquellos que le van atando al cabrero. En ambos casos se concreta al máximo. Es curioso cómo el autor consigue que el lector salga con la sensación de abstracción en una novela tan llena de detalles. Y quizá lo consigue con una de las técnicas narrativas mejor trabajadas por Carrasco: la omisión de elementos sustanciales.

El conflicto que se plantea en Intemperie es la huida del muchacho para alcanzar la libertad. Pero el lector nunca llegará a ser informado plenamente de las razones de la huida. Sabiamente, Carrasco deja las suficientes referencias para que lleguemos a la conclusión de la razón de la huida: el niño es sometido a vejaciones con el consentimiento del padre. Y aquí viene otra de las omisiones fundamentales: no se desarrolla plenamente la vida del muchacho antes de la huida. Tenemos información que nos habla de una sociedad poco solidaria y una familia en la que la ausencia de la madre y la ternura es la marca más explícita.

El héroe -el muchacho-, en su lucha por la libertad parte del lugar más bajo posible: destruida su dignidad, solo y atemorizado como un animal herido, se refugia simbólicamente en un hoyo. Pronto sabremos que su huida está mal planificada y que le expone a una naturaleza que no se apiada de él sino que parece someterlo a una dura prueba de supervivencia, como si fuera el Dios del Antiguo Testamento. Sin embargo, este paisaje, que parece ser un antagonista del héroe no lo es, precisamente por esa misma razón: somete a prueba a aquellos que quieren vivir en él y el héroe resolverá su conflicto en la medida que consiga alcanzar esa adaptación. En el desarrollo del conflicto contará con antagonistas -sus perseguidores y aquellos que los ayudan- y un único ayudante, el cabrero. Las razones del cabrero son varias pero el lector intuye que él antes sufrió la misma experiencia del muchacho. De hecho, su carácter es precismente el de aquel que se ha adaptado al paisaje a partir de muchas renuncias (renuncia a la defensa, renuncia a la vida en sociedad) y un puñado de valores (respeto al paisaje y a los seres vivos y plantas que viven en él, solidaridad con los perseguidos, piedad con los que sufren). Ambas cosas serán su herencia. El muchacho saldrá adelante en tanto en cuanto asimile -no hay un proceso intelectual marcado en la novela, es más bien un proceso natural de aprendizaje- todo ello. Por eso el final deja al lector una mezcla de sensaciones entre las que están la alegría y una cierta amargura ante un ciclo que parece repetirse inevitablemente. Todo dependerá de si comparte o no esa resolución del conflicto marcada por la aceptación de las normas de supervivienca de un paisaje que con tanta dureza simboliza la vida del ser humano.

Noticias de nuestras lecturas

El pasado martes 22 tuvo lugar la primera sesión del Club de lectura presencial, hermano del que mantenemos aquí, que es posible gracias a la labor de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, que tan buena labor está realizando desde su fundación. Nos reunimos en la sala habitual de la Biblioteca General de la Universidad de Burgos. En el presente curso el número de participantes ha aumentado y, por primera vez, cuenta por la asistencia de algunos lectores que son viejos amigos de La Acequia desde el inicio del Club, cuando comenzamos a leer el Quijote, con lo que ellos hacen visible la unión de ambos formatos del Club de lectura. Nos reuniremos, como es habitual, una vez al mes, para comentar el título correspondiente y, al final del curso, tendremos una excursión relacionada con la ultima lectura, como hicimos en el mes de julio pasado al seguir la ruta de El Hereje de Miguel Delibes. En el presente curso hay una novedad: tres títulos del próximo curso saldrán del proceso de selección que se realizará en las reuniones del Club de lectura presencial, por medio de un proceso de votación a partir de las propuestas iniciales.

Mª Ángeles Merino pone voz al muchacho y lo hace llegar hasta el castillo, espacio en el que ocurren, como sabéis, cosas que harán girar el relato hacia su desenlace. No os perdáis su cuidadoso trabajo de ilustración.

Mimosa da las razones por las que ha llegado a Intemperie y concluye su lectura con una afirmación certera: esta novela es de las que dejan una huella en el lector para siempre. Tiene razón, no se olvida fácilmente.

Paco Cuesta argumenta magníficamente en su entrada última sobre la cadena que lleva al éxito de Intemperie y se interroga sobre el éxito posterior de la fórmula.

Pancho resalta magistralmente el juego con el ritmo de la acción que es una de las claves de este relato, así como la relación entre el niño y el muchacho y la lucha de ambos contra el mal desenfrenado de esa cuadrilla de la muerte.

Lectura correspondiente al mes de noviembre



El próximo mes leeremos La estafeta romántica, de Benito Pérez Galdós (Episodios Nacionales, Tercera serie, número 26), obra de la que hay suficientes ediciones comerciales en papel y libro electrónico y que podéis encontrar en una correcta edición digital gratuita en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes aquí. En esta Biblioteca tenéis una excelente información sobre el autor y su obra en el portal correspondiente. Como os dije al publicar la lista de obras del presente curso (que podéis encontrar en este enlace), tenía ganas de volver a los Episodios Nacionales y he querido hacerlo a través de uno de los menos conocidos que os sorprenderá a aquellos que tengáis una idea preconcebida de estas novelas galdosianas. Nos servirá de necesario contraste con Intemperie -aunque no sea, precisamente una relaxing cup of café con leche-. Comenzamos el primer jueves de noviembre. El próximo terminamos la lectura de Intemperie.

Como el próximo mes de diciembre leeremos Todo lo que era sólido de Antonio Muñoz Molina, os invito a leer el discurso que pronunió ayer al recoger el Premio Príncipe de Asturias a las Letras, que podéis descargaros aquí y que tiene mucho que ver con este ensayo.

miércoles, 30 de abril de 2008

La generosidad (Miguel Vivanco).

Todos los blogs de temática burgalesa que llevan unos meses de circulación han recibido la generosa aportación de Miguel Vivanco en sus comentarios. A mí, además, me ha querido hacer un regalo que, supongo, por mis compromisos de estos días, no he podido recibir en mano. Así que, en uno de los sobres plastificados y reciclables de correo interno de mi Universidad, me he encontrado ayer, martes, el folleto de la exposición colectiva Paisajes Políglotas, que estos días se organiza en el burgalés Consulado del Mar y en la que participa. Como ya se ha informado de esta exposición en Blogochentaburgos y Burgostecarios, sólo me queda animar a todos los que pasen por esta ciudad hasta el 7 de mayo, que acudan a verla.

Yo tengo que agradecerle otro gesto generoso: en el mismo sobre encontraba una nota de su puño y letra en la que afirmaba: "El día del libro es cualquier día", en lo que tiene toda la razón. Y, para demostrarlo, la acompañaba de dos regalos que hablan de su agudeza: dos volúmenes cuya elección es soprendente y acertada. Se trata de Tertulia de Madrid, del mexicano Alfonso Reyes, en edición de la Espasa-Calpe Argentina (Buenos Aires, 1949). Y Lecturas españolas, de Azorín, en edición de Thomas Nelson and Sons (Edimburgo, s.a.).

Digo sorprendente porque ya no se leen, lamentablemente, estas obras. En la primera, Reyes colecciona trabajos suyos sobre Azorín, Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán, Ramón Gómez de la Serna, Galdós y Rubén Darío. Son artículos vividos, en los que se suma la experiencia personal con la finura en el análisis de la obra y estilo de estos autores. No es la filología que se hace ahora, pero quizá la que debamos hacer en el futuro.

En la segunda, que Azorín dedica a Larra, el escritor reúne artículos que reflexionan sobre el concepto de España (y de Castilla), el problema de España, como se decía, desde el siglo XVI hasta finales del XIX, porque estaba ya embarcado en la construcción de su concepto noventayochista de la historia cultural de su época. En este libro está el mejor Azorín. El final de su Epílogo en Castilla, fechado en Nebreda en marzo de 1912, le define (y nos define):

No saldrá España de su marasmo secular mientras no haya millares y millares de hombres ávidos de conocer y comprender.

Siento que el alicantino acertara.
Vivanco ha demostrado finura y olfato en el regalo. Me gustaría corresponderle. Vaya, desde aquí, hasta que pueda, mi abrazo.