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jueves, 26 de febrero de 2026

Afectuosamente tuya, Jane Austen (Cartas selectas), edición y traducción de Amparo Llanos

 


La escritora Jane Austen (1775-1817) es autora de algunas de las novelas más conocidas de la literatura universal (especialmente Orgullo  y prejuicio y Sentido y sensibilidad), fama aumentada por las muchas traducciones y adaptaciones de sus obras al cine y la televisión, algunas de ellas muy afortunadas. Como pocos autores, supo captar muy bien lo que ella misma denominó "la vida doméstica rural" del mundo británico. Es decir, frente a narraciones más épicas o fantasiosas, llevó a la literatura las preocupaciones cotidianas de una clase social, que era, en gran medida, la base sobre la que se asentaba el crecimiento ideológico del Imperio Británico. Lejos de actos heroicos y portentosos, sus páginas están llenas de las circunstancias de las relaciones sentimentales, los matrimonios y herencias, los conflictos familiares, las enfermedades y las muertes, las pequeñas alegrías y las emociones comunes. Jane Austen fue, sin duda alguna, la mejor de decenas de escritoras que publicaron en Inglaterra en su siglo, lo que nos lleva también a considerar que el círculo de lectores era fundamentalmente de lectoras que se sentían identificadas en las novelas, con sus frustraciones y anhelos personales, sus necesidades, pero también su convencimiento de que eran el núcleo de una sociedad que sostenía el reino en buena medida y que, por lo tanto, también tenían conciencia de su importancia.

Sobre la figura de Jane Austen se generó pronto un interés creciente, como demostraban el número de ediciones y reimpresiones de su obra y la aparición de biografías que relataban su vida. Esto se ha sostenido hasta el presente y, en buena medida, ha favorecido la construcción de un mito Austen en el que se mezclan realidades y elementos literarios. Por eso mismo, acercarse a sus escritos más directos y sinceros es tan importante. Una de las mejores fuentes es la lectura atenta de sus cartas. Se conservan 161, aunque se sabe que fueron muchas más, algunas destruidas por su hermana Cassandra, principal destinataria, heredera y albacea según el testamento que otorgó el 27 de abril de 1817, pocas semanas antes de fallecer (sin duda, las que contenían los pasajes más privados o que podían afectar a la opinión pública sobre la autora).

La edición y traducción de Amparo Llanos de buena parte de las cartas conservadas de Jane Austen (Afectuosamente tuya, Jane Austen. Cartas selectas. Sevilla. Renacimiento. 2025. Ya por la sexta edición) es una magnífica forma de aproximarse a la vida de la autora. Amparo Llanos (Madrid, 1965) es una de las fundadoras del legendario grupo musical Dover y siempre ha sentido gran afinidad por la cultura y la literatura anglosajona, especializándose en la obra de Austen y en la teoría feminista de su tiempo y la literatura escrita por mujeres en el siglo XIX. A la finura en la selección y traducción, Amparo Llanos ha llevado a cabo una inteligente selección de las cartas. De la autora ha incluido 74, añadiendo el testamento, una carta de un impresor con el que tuvo un desencuentro y una final de Cassandra Austen relatando los últimos momentos de la vida de su hermana a Fanny Kanight.

Los textos recogidos están fechados de 1796 a 1817. En esta veintena de años se perciben los cambios en la personalidad de la autora, pero también sus constantes. Es absolutamente fiel a las necesidades familiares y al estilo de vida de esa clase media rural no propietaria a la que pertenecía, también a sus preocupaciones. Aprovechando al máximo el espacio del folio (que se doblaba y se enviaba por correo, pagando el receptor), las cartas se llenan de todo tipo de noticias: diversiones, paseos, problemas domésticos, enfermedades, nacimientos, fallecimientos, cambios de domicilio, etc. También percibimos su constante ocupación como escritora. Inicialmente, dando cuenta del trabajo en los manuscritos, que revisa varias veces, y de la recepción lectora de sus historias en los círculos más íntimos. Dado el carácter de estas cartas, hay una apasionante acumulación de información variopinta y se cambia constantemente de tema. La mayor parte de las conservadas se dirigen a su hermana Cassandra y, por lo tanto, tienen la función de mantenerla informada y solicitar noticias, así como el intercambio de pequeños favores o encargos. Con el paso del tiempo, especialmente tras sus primeras publicaciones y más desde que se dio a conocer su autoría de las primera novelas impresas, el mundo frívolo pierde importancia y encontramos un intercambio cultural y la expresión de sus opiniones sobre las novelas de su tiempo. Sin duda, también debió influir la edad, las circunstancias económicas de la familia tras el fallecimiento del padre y su estado de salud.

Amparo Llanos acompaña las cartas de un breve, pero sustancial prólogo en el que está, en pocas páginas, todo lo necesario que debe figurar para comprender su importancia. Son muy interesantes las que dedica a una de las funciones más importantes encomendadas a las mujeres de ese tipo de familias: la construcción de una red de intereses que mantuvieran la cohesión y extendieran las soluciones a los problemas económicos o de relación social, precisamente a través de la correspondencia constante y extensa. Es decir, estas cartas no son solo un intercambio de noticias o un desahogo íntimo sino, sobre todo, el establecimiento de una red familiar de apoyo.

En definitiva, este volumen es de un gran interés para un público general, no solo para los aficionados a las novelas de Jane Austen. Informa sobre ella, pero también sobre un mundo y sus necesidades y carencias, un mundo que comenzaba a transformarse con la industrialización y el capitalismo. Un libro que es todo un acierto.



viernes, 7 de febrero de 2025

"Valladolid apaisado. Paisajes urbanos de antaño y hogaño". Tintas de Pascual Aranda y textos de Antonio Corral Castanedo y otros autores

 




La verdadera existencia de las ciudades se conecta con la memoria de quienes la habitan o la sueñan y con la manera en la que la comunican. Al pasear cualquier ciudad, la imaginamos. Esto sucede incluso al consultar las herramientas más modernas que nos permiten visitarlas y recorrerlas metro a metro desde su digitalización con un satélite o con una cámara situada en el techo de un automóvil. De hecho, si buscamos las imágenes pasadas levantadas por estas herramientas informáticas de última generación, encontramos personas que ya han fallecido o se han mudado a otra ciudad, comercios que cerraron, edificios que fueron derribados hace años o a nosotros mismos hace unos años. En cualquier momento en el que pisemos una calle o una plaza, están todos los momentos anteriores desde su fundación -incluso antes, desde el territorio previo sin urbanizar-, pero también los momentos futuros. Y con el tiempo, las personas que la habitaron o visitaron, que nacieron, vivieron, sufrieron, gozaron y murieron en ese espacio. Personas que en su mayoría no han dejado ni el rastro de su nombre.

Las ciudades son el testimonio de todos aquellos que la comunicaron o la soñaron. Soy aficionado a contemplar absorto los planos antiguos de las ciudades que significan algo para mí, las ilustraciones antiguas que se publicaron con vistas generales o particulares. También las fotografías antiguas y el testimonio de personas que fijaron su impresión sobre ellas en escritos diversos. Por supuesto, también los proyectos de crecimiento y mejora, incluso los que no llegaron a realizarse. Todo eso es una ciudad.

Algo de todo esto encontrará quien visite la exposición Valladolid apaisado. Paisajes urbanos de antaño y hogaño que se muestra en la sala de exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid hasta el próximo 20 de abril. Con el punto de partida de homenajear la memoria de Antonio Corral Castanedo (1932-2005) con motivo de cumplirse el 20 aniversario de su fallecimiento, esta exposición, organizada por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid y el programa Valladolid Letraherido, acoge un nutrido grupo de tintas del artista Pascual Aranda (Valladolid, 1949) acompañadas de una selección de textos del escritor, crítico de arte, columnista  y académico de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, a las que se suman otros nombres (Francisco Javier Martín Abril, Pedro Ojeda, Narciso Alonso Cortés, Félix Antonio González, Francisco Pino, Jorge Guillén, Miguel Delibes, Damasio Frías, José Delfín Val, José María Luelmo, José Zorrilla, etc.). Todo ello recogido en un magnífico catálogo que cuenta con un prólogo de Paz Altés. Dado el número de tintas, la exposición tendrá, como segunda sede, la SALA NAC de la Casa de Zorrilla.

Pascual Aranda es un artista plástico de larga trayectoria, premios y éxitos, que ha tenido como tema recurrente la ciudad de Valladolid. Para esta exposición parte de los trabajos que realizó durante la pandemia de 2020, en los que utilizó un papel de calidad y tamaño apaisado, lo que da pie al título de la muestra. Se inspiró en sus apuntes en la ciudad, pero también en fotografías y planos antiguos. El resultado es una mirada a la ciudad más allá de la perspectiva y de la técnica, ambas muy personales y características de su estilo. A veces es la realidad la que se impone, pero en la mayor parte de las ocasiones responde a la mirada personal del pintor: la ciudad imaginada, querida o soñada. De las tintas nace una ciudad que es y no es la que podemos ver al pasearla: está el presente y el pasado desde ángulos posibles e imposibles. De la contemplación de los cuadros y su diálogo con los textos, el visitante recibe la imagen de la memoria de la ciudad: lo que fue y lo que es, lo que pudo ser y lo que pudo imaginarse. Sobre todo esto manda el artista, que nos trasmite su ciudad, su memoria de la ciudad, una memoria llena de nostalgia y melancolía, pero también la trasmisión de una ciudad amable, a la altura de los seres humanos que la han habitado y la habiten. Cuando se sale de la muestra, se es más consciente de que en cualquiera de las calles vistas está el tiempo y el espacio, pero sobre todo, la mirada de quienes trasmiten la memoria de la ciudad.

jueves, 2 de mayo de 2024

Entre la afición y la profesión. Ilustración vallisoletana (2)

 


El programa Valladolid Letraherido acoge Entre la afición y la profesión. Ilustración vallisoletana (2), exposición comisariada por Óscar del Amo (Sala de Exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid, hasta el 28 de julio). La muestra continúa la que tuvo lugar en el año 2016 y recoge la obra de veintiún autores vallisoletanos o relacionados con Valladolid que no se encontraban en aquella por motivos de edad u otras razones. En esta segunda edición se cuenta con  Adolfo Arranz, Alba Cantalapiedra, Ana Manteca, Antonio Cantero, Antonio del Hoyo, Cless, Dani Mayo, David Aja, Dr. Juanpa, Enrique Corominas, Fernando Pérez, Jorge Peligro, José Manuel Onrubia, Laufer, Laura Asensio, Laura López Balza, Laura Montes, Óscar T. Pérez, Patricia de Cos, Rut Pedreño y Saniose.

Es sorprendente la cantidad de autores vallisoletanos, pero también la diversidad de estilos, formatos y técnicas. En gran medida se debe a la formación impartida en la Escuela de Arte y la Escuela Superior de Diseño y a propuestas que todavía se recuerdan en la ciudad como Ilustratour o VIlustrado o la actividad de la agencia de ilustradores Pencil. También al estímulo de los más veteranos como Jesús Redondo, Patricia Martín, Raúl Allen o Enrique Gato, todos con una reconocida trayectoria.

Todos los autores participantes, nacidos entre los años sesenta y noventa del siglo XX, ya cuentan con una carrera prestigiosa nacional e internacional, colaboraciones en prensa, en el mundo editorial, cartelería y proyectos de gran ambición (Adolfo Arranz demuestra su dominio de las infografías en Hong Kong o Singapur, David Aja ha obtenido premios tan prestigiosos como dos Harvey y cinco Eisner, etc.), pero también trabajos tan personales como los de Antonio del Hoyo, Antonio Cantero o Laura Montes.

La exposición es un regalo visual para los amantes de la ilustración y contiene obras inéditas, así como muestras de gran parte de las posibilidades de este tipo de arte, desde las más clásicas hasta objetos promocionales, libros, cuadernos de artista, etc.

Desde Valladolid Letraherido siempre hemos prestado atención al mundo de la ilustración y con esta exposición recogemos el trabajo ejemplar de Óscar del Amo por dar a conocer esta faceta artística. Su divulgación también ha creado nuevos autores que, sin duda, participarán en las futuras ediciones.

El catálogo de la exposición puede descargarse en este enlace. Cuenta con un estupendo prólogo de Jesús Marchamalo que nos devuelve a la infancia, en la que tantos comenzamos a leer a partir de las ilustraciones de las colecciones infantiles y juveniles y los tebeos de nuestra época.

jueves, 15 de febrero de 2024

De la palabra a la música. Instrumentos musicales históricos en la colección de Víctor J. Martínez López, en la sala de exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid


En Valladolid Letraherido hemos programado De la palabra a la música. Instrumentos musicales históricos en la colección de Víctor J. Martínez López (Sala de exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid, hasta el 28 de abril) dentro de las actividades que conmemoran el 207 aniversario del nacimiento de José Zorrilla (21 de febrero de 2017).

Víctor J. Martínez, propietario de las piezas expuestas y comisario de la exposición, es uno de los máximos expertos europeos en restauración de instrumentos musicales antiguos. Él ha sido el que ha devuelto el sonido a dos piezas históricas propiedad de la Casa Museo Zorrilla: un pianoforte y un arpa. No solo ha procedido a su minuciosa restauración y cuidado (lo que permite que lo que no eran más que unos muebles lujosos, pero arruinados, suenen ahora en unos pocos conciertos al año) sino que los ha puesto en su justo valor, descubriendo, por ejemplo, la importancia del arpa Pierre Chaillot de hacia 1810. De hecho, es una de las pocas arpas de acción simple que podemos escuchar hoy en día en España con un sonido original. Los conciertos en los que se combina con el pianoforte de mesa de Hosseschruedes construido en Madrid hacia 1840, nos acercan a la experiencia de un salón de música romántico como es posible en muy pocos lugares en el mundo. Si a esta afirmación añadimos que los conciertos se dan en la casa natal del más famoso escritor español del Romanticismo, comprendemos mejor la relevancia de estos acontecimientos.

Víctor J. Martínez es doctor en Historia de Arte y profesor de la Universidad de Murcia. Como restaurador, es partidario de devolver a la vida a los instrumentos. Su proceso de restauración parte del conocimiento exhaustivo de su construcción, funcionamiento e historia y se culmina con la conservación de que puede ser respetado y la utilización de elementos originales o fabricados con los mismos materiales a partir de la descripción recogida en los tratados de época y la investigación en el propio instrumento. Solo así puede obtenerse el adecuado resultado: un sonido igual al que tuvo nada más salir del taller del artista que lo fabricó, sin las falsificaciones en las que incurren las restauraciones con elementos nuevos o alteraciones de los conservados. Sus trabajos pueden contemplarse en toda la geografía española, tanto en colecciones privadas como en instituciones y museos públicos.

Para esta exposición ha seleccionado piezas que recorren la historia de los instrumentos musicales desde el siglo XVI hasta los primeros años del siglo XX: campanas, guitarras, salterios, órganos, clavicordios, arpas, pianofortes, celesta... Es muy importante indicar que en la muestra no hay réplicas (tan habituales en este tipo de exposiciones), sino piezas originales. Excepto un salterio que utiliza como referente de estudio y un órgano que todavía no ha tenido tiempo de trabajar, todas las piezas expuestas están en condiciones de ser tocadas con el sonido original, el que tuvieron cuando fueron fabricadas. Junto a estas piezas se exponen tratados impresos que describen los instrumentos y que sirvieron en su día de manuales de fabricación o de uso. De algunos de los libros expuestos no se conocen más ejemplares que los que se encuentran en la Biblioteca Nacional.

La exposición nos permite, en primer lugar, contemplar estos instrumentos como objetos en los que la utilidad y la belleza se juntaban. Basta con detenerse en los salterios expuestos o en la guitarra francesa del siglo XVII con roseta labrada en pergamino para comprenderlo. En sus descripciones y estudios, el comisario nos hace apreciar que estos instrumentos fueron la vanguardia tecnológica de su tiempo. En segundo lugar, el hecho de que estos instrumentos conserven, gracias a la minuciosa restauración, el sonido original nos lleva a comprender mejor su historia y la posición que ocuparon en la evolución de la música y en la cultura de su tiempo. En tercer lugar, estos instrumentos nos permiten comprender mejor el tipo de sociedad para la que fueron fabricados. La música ocupaba una posición central en sus actividades privadas y públicas.

No es menos importante que estas piezas nos hablan del propio restaurador, de su obsesión por el trabajo bien hecho, por la pasión que despliega tanto en la investigación académica como en el trabajo manual del proceso.

En este sentido, la exposición nos permite ver piezas únicas en España o la singularidad excepcional de contemplar una celesta de Mustel idéntica a la que encargó Tchaikovsky para crear la Danza de Azúcar para el Cascanueces, o dos arpas salidas del taller parisino de Chaillot con pocos días de diferencia (una propiedad del comisario y otra de la Casa Zorrilla) y que podrían hacerse sonar juntas por vez primera.

lunes, 20 de diciembre de 2021

Arcadio Pardo. El poeta de la palabra precisa (1928-2021). In memoriam

 


Este próximo miércoles, día 22 de diciembre, en Valladolid Letraherido celebraremos un acto en recuerdo de Arcadio Pardo, fallecido el pasado 6 de noviembre. Nacido en Beasáin en 1928, siempre se consideró castellano. Su padre tenía origen burgalés y su madre palentino y vallisoletano. Trasladada la familia a Valladolid en 1935, allí cursó bachillerato con Narciso Alonso Cortés y sus estudios universitarios, que culminó con el Doctorado en Lengua y Literatura Españolas. A partir de 1960 residió de forma fija en París, dedicado a la docencia, aunque nunca perdió su contacto con Valladolid, ciudad a la que regresaba en las vacaciones. 

Junto a Manuel Alonso Alcalde, Luis López Anglada y Fernando González, fundó la revista de poesía Halcón en 1945, una de las grandes revistas literarias de la postguerra española y la colección de libros de poesía que lleva el mismo título. En ella publicó, en 1946, su primer libro de poemas, Un tiempo se clausura. Desde entonces y hasta 2021 (Presente y cercanías del presente) su producción ha sido constante y de gran coherencia y altura.

Su residencia en Francia y su condición de infatigable cultivador de una línea personal alejada de las modas literarias, le alejaron del conocimiento del público. Sin embargo, a partir de los años ochenta, fue rescatado, estudiado y divulgado, situándolo en el primer nivel de la poesía española de las últimas décadas, que merece. En el año 2015 se le otorgó el Premio Castilla y León de las Letras ex aequo con Luis López Álvarez.

En los últimos años, se vinculó a la Casa de Zorrilla y al programa Valladolid Letraherido con gran cariño por su parte y admiración por la mía, convirtiéndose en su ahijado y participando en diferentes actos. La pandemia impidió que se celebraran unas jornadas que iban a estudiar su obra y que aplazamos a la próxima primavera, pero no que se conectara a través de videoconferencia en un par de ocasiones, para dejarnos la muestra de su voz poética. Él tenía mucha ilusión puesta en esas jornadas.

Hasta el último momento mantuvo una gran lucidez, una profundidad rigurosa en el trabajo poético y un excelente sentido de humor. Queremos rendirle un emotivo y sencillo homenaje, en el que serán protagonistas su recuerdo, sus poemas y su cariño. Acompañaremos el acto con piezas interpretadas al contrabajo por Laura de la Hoz.

Despedimos a uno de los poetas más personales e interesantes de las últimas décadas en España. Te invito a acudir a la Casa de Zorrilla. También trasmitiremos el acto a través de la página de Facebook de la Casa.



lunes, 1 de noviembre de 2021

¡Responda el pueblo! Una visión romántica de la rebelión comunera

 




Mañana martes día 2 de noviembre, da inicio la XIV Semana de Estudios Románticos que coordino, dentro del programa Valladolid Letraherido, para la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid. Este año se dedicará al estudio de cómo el romanticismo entendió la revolución de las Comunidades de Castilla (1520-1521): ¡Responda el pueblo! Una visión romántica de la rebelión comunera. No quiero dejar pasar la ocasión de enviar un recuerdo cariñoso a quien la coordinó tanto tiempo antes de que yo tomara el relevo hace unos años, Ángela Hernández, que supo sacar adelante el proyecto en momentos en los que no era fácil. La Semana de Estudios Románticos tiene su origen en la Casa Zorrilla de Valladolid, cuya directora es Paz Altés -coordinadora conmigo de Valladolid Letraherido- y se celebra anualmente.

El título procede de un verso de José Zorrilla y abre la puerta al análisis y divulgación de la visión romántica de las Comunidades de Castilla. Fue el liberalismo quien construyó la manera actual de comprender aquel movimiento y el romanticismo artístico y literario quien la divulgó y asentó. Desde finales del XVIII, se entendió siempre como un precedente claro del constitucionalismo que se abría paso por todo Occidente contra el absolutismo y, en la tragedia de sus héroes y en sus propuestas revolucionarias, se encontró un material sentimental muy poderoso que impactó a los artistas y escritores del momento. Hoy no entenderíamos a los comuneros como lo hacemos sin toda la construcción ideológica y artística romántica. De todo ello, hablaremos en la Semana, con el siguiente programa:

  • Martes 2. María Isabel del Val (UVA). La presencia de la mujer en las Comunidades de Castilla: María de Pacheco. 
  • Miércoles 3. Jesús Urrea (UVA). La invención figurada de los comuneros: pintura y escultura
  • Jueves 4. Pedro Ojeda Escudero (UBU). Padilla y libertad. De cómo los escritores románticos construyen el mito comunero. Tras la conferencia, los Amigos del Teatro representarán las Escenas del Cementerio en el jardín de la Casa de Zorrilla (consultar información de acceso a esta representación). 
  • Viernes 5. Francisco Cánovas Sánchez (UCM). El movimiento de las Comunidades, la historiografía del siglo XIX y la reconstrucción del Estado liberal.
(Todas las conferencias se celebrarán en la Sala Cossío de la Casa Revilla a las 19:30 h.)

Con motivo de la celebración de estas jornadas y la atención a los conferenciantes invitados, este blog solo se actualizará esta semana el jueves, con la entrada correspondiente al club de lectura. Invito a todos los interesados que no puedan acudir presencialmente -se ha recuperado ya el aforo habitual de la Sala Cossío de la Casa Revilla-, a presenciarlo en directo o visionar las grabaciones a través de la página de Facebook de la Casa Zorrilla (en este enlace, no es necesario tener perfil de Facebook para verlo).

Como cada año, quiero agradecer la colaboración en la Semana de la Asociación Amigos del Teatro, que nos regala año tras año la experiencia inolvidable de asistir a la representación de las escenas del cementerio del Don Juan Tenorio de José Zorrilla en la zona de los cipreses del jardín romántico de la Casa de Zorrilla, en un ambiente nocturno muy propicio para ello.

jueves, 24 de junio de 2021

Casi balance de un año cultural en tiempos de pandemia

 

Durante el confinamiento de la población del año pasado, me preguntaba si cuando saliéramos a la calle ya apuntaría la candela en los castaños de la sierra. El pasado fin de semana, pude comprobar que inicia su esplendor anual. Tiene vigor en el árbol, aún verde. Antes de alfombrar el monte, huele a candela la sierra. Sin embargo, hay algo en mí que se quedó confinado. No sé bien qué, ando en su descubrimiento.

Desde que fue posible salir y organizar actos culturales en mayo de 2020, no he cejado en ese empeño mío de contribuir en la divulgación de la cultura, un empeño cargado de la ingenuidad de quien piensa que así se contribuye a un mundo mejor, hallar posiciones de encuentro, alejadas de la crispación. El pequeño grupo de personas que trabajamos en Valladolid Letraherido hemos perseverado durante un año en el que nadie lo hacía. A veces, por temor, en otras ocasiones por no disponer de unas instalaciones adecuadas o un protocolo que lo permitieran, quizá en otros casos el no hacer se haya debido más a la comodidad. Quiero rendir homenaje agradecido a todos: a Paz Altés, codirectora del programa, a Javier Calaveras y a Clara Cuadrado, sin los cuales nada de esto hubiera sido posible. También a los que los han sustituido en algunos momentos y a los técnicos de informática que nos han permitido difundir los actos a través de las redes sociales y las guías de la Sala de exposiciones de la Casa Revilla, cuya programación nos ha sido encomendada. Siento no tener aquí sus nombres y no quisiera olvidarme de alguno de ellos. Por supuesto, mi agradecimiento a todos aquellos escritores, editores, libreros, artistas, profesores y expertos que han depositado en nosotros su confianza durante estos meses; a las personas que han colaborado con nosotros desde las instituciones con las que hemos establecido cooperación habitual: el Instituto de la Lengua de Castilla y León y la Universidad de Valladolid, fundamentalmente. Y a Mayca, que me acompaña en esta aventura tan peregrina.

Y mi especial agradecimiento al público que nos ha seguido. A todos los que se han conectado a través de las redes sociales, ofreciéndonos picos de audiencia que a nosotros mismos nos sorprendían y una constancia en las visitas y en los comentarios muy reconfortante. Alguno de los asiduos me escribió reconociéndome que esperaba las tardes de actividad para conectarse desde casa, proyectar la imagen en el televisor de su casa y asistir a una hora cultural acompañándose de un aperitivo. No quiero olvidarme de las personas que acudían presencialmente, que salían de sus casas para acompañarnos cuando las calles se encontraban casi desiertas. Tuvimos que adelantar los actos para cumplir con el toque de queda y no disfrutar de la tertulia que solíamos establecer después de cada acto con los participantes. Hemos garantizado la seguridad sanitaria con un estricto protocolo: desinfección de la sala, ventilación adecuada, mascarilla, higiene de manos, separación entre personas y, sobre todo, mucho sentido común. Un mínimo de tres actos culturales a la semana se han podido celebrar gracias a todo esto. 

Quiero recordar que durante la ola de la pandemia que vino a partir de enero, hubo mucho temor, más incluso que en los meses anteriores, que todos los mencionados vencíamos cada día para acudir a la Casa de Zorrilla o a la Casa Revilla, en donde se han realizado las actividades. Esto solo es posible con una alta conciencia de que no debíamos parar la cultura en vivo y teníamos que seguir ofreciendo un lugar para que los escritores pudieran difundir sus libros en tiempos en los que esto ha sido tan difícil. Ahora, que parece que caminamos rápidamente a la normalidad y se celebran más actos y en algunos impera la desmemoria o el desagradecimiento de lo que se ha realizado en tiempos tan duros, me alegra ver que se abren más espacios culturales, que se celebran en otros lugares actividades y que poco a poco retorna el pulso de la vida. Por fortuna, son inmensa mayoría los que han agradecido, acompañado y apoyado nuestro trabajo. La cultura no es competencia, sino acumulación, superposición y mezcla. Nunca he entendido la rivalidad entre grupos o espacios culturales, el cierre sectario de las actividades por ideologías, estéticas o intereses. Quien lo entienda así, quien trabaje por confrontación, rivalidad o recelos, se equivoca y hace mucho daño al progreso de la sociedad.

No escondo que he terminado este curso fatigado y que esto ha provocado cierta irregularidad de publicación en este blog, así como el incumplimiento de algunos compromisos. Ser consciente de todo lo que significaba mantener abierto Valladolid Letraherido en las circunstancias del año pasado, acumulando trabajo sobre las dificultades de mi labor como profesor en tiempos de pandemia, termina pasando una factura de cansancio, pero me satisface haber cumplido y conocer el verdadero temple de mis compañeros en esta aventura.

El miércoles de la próxima semana, el programa Valladolid Letraherido termina el curso normal. Acogeremos durante el verano algunas de las actividades que se celebren en el Jardín romántico de la Casa de Zorrilla (un magnífico espacio de cultura veraniega en la ciudad), pero después del acto del día 30 de junio, nos tomamos un relativo descanso en julio y agosto.

Gracias a todos.

jueves, 29 de abril de 2021

Los retos de las artes escénicas en la pandemia: los festivales de Teatro Clásico

 

Ayer, en el programa Valladolid Letraherido que dirijo junto a Paz Altés para la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, quisimos acercarnos a los retos próximos de las artes escénicas en la pandemia. Hace unas semanas tuvimos la presencia de diferentes sectores del mundo profesional del teatro (ver en este enlace) y seguiremos abordando este tema con frecuencia en el futuro porque mi intención es que el programa también sirva como espacio de debate en esta y otras manifestaciones relacionadas con la literatura.

En este caso, quería acercarme al mundo de los festivales de teatro que se suelen celebrar en la temporada veraniega en España y que el año pasado hubieron de cancelarse por la epidemia. Todavía hoy, las páginas de bienvenida de los portales en internet de algunos de ellos muestran el cartel del año 2020 con el aviso de esa cancelación.

Aparte de unos cuantos dedicados a teatro contemporáneo, otros a las obras más experimentales y unos cuantos heterogéneos, en España hay un buen puñado de encuentros veraniegos que tienen como eje las obras teatrales del Siglo de Oro. Nacidos a partir de la consolidación del Festival de Almagro como núcleo y modelo esencial, han sabido encontrar eficazmente su hueco Clásicos en Alcalá (que en la edición de este año cambia su nombre por el de Festival Internacional Iberoamericano del Siglo de Oro), Festival de Teatro Clásico de Cáceres, Festival de Teatro Clásico de Olite, Olmedo Clásico, etc. Junto a ellos permanece, siempre nuevo, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, cuyo origen es muy anterior y que cuenta también con el interés del espacio en el que se representan las obras, el teatro romano de aquella ciudad.

En la mesa me acompañó Margarita del Hoyo (profesora, investigadora y actriz), que tan generosamente contribuye a la organización de estos encuentros sobre las artes escénicas, y conectamos en directo con Germán Vega, Catedrático de Literatura de la Universidad de Valladolid y responsable de Olmedo Clásico, con el que hablamos de la cancelación del año pasado, de las circunstancias de la edición de este año y de la publicación de una obra inédita y desconocida de Lope de Vega a cargo de Abraham Madroñal, que se presentará en las próximas fechas. También de la financiación de este tipo de festivales, de su organización y del predominio actual de los que se dedican al teatro clásico. Este último un tema de interés y diferentes miradas. Por un lado, la necesidad de revisitar continuamente a los clásicos y comprender que un montaje de una pieza de Lope hoy no deja de ser teatro contemporáneo que interesa tanto por su vertiente de explicación de toda la tradición teatral como por la de la renovada dramaturgia que lo sostiene; por otro, la necesidad de encontrar un hueco para el teatro de otras épocas, incluida la actual.

También contamos con la participación de Mariano de Paco (director de Clásicos en Alcalá) e Ignacio García (responsable del Festival de Almagro), que aportaron su opinión sobre las circunstancias presentes debidas a la pandemia y la esperanza puesta en que la celebración de los festivales este año recupere el tono de estos acontecimientos, con todas las garantías sanitarias.

Algo en lo que coincidíamos todos era en señalar que la cultura es segura, más allá de que esta frase se haya convertido en un exitoso lema reivindicativo. No solo es segura, añadiría yo, sino que es necesaria y, en estos momentos, un deber del buen ciudadano tanto como un derecho.

Por ahora, celebremos que recuperaremos este verano los festivales de teatro, como poco a poco hemos recuperado el feliz encuentro en los espacios teatrales en los meses pasados.

Animo a ver la grabación del acto en este enlace: https://cutt.ly/Ebgv8dh

martes, 16 de marzo de 2021

Poesía y mundo rural

 


La presencia del mundo rural en la poesía es permanente y universal. Hubo un tiempo en el que era el lugar natural del poeta. Después, cuando el ser humano se fue alejando del campo, el mundo rural en la literatura ha pasado por diferentes tratamientos, desde el desprecio en el habla y las costumbres rústicas, hasta su idealización en la poesía bucólica, en el mito o en la fabulación moderna. Son muchos los tópicos literarios que se asocian con este tema. Algunos, como el desprecio de corte y alabanza de aldea definen una época; otros una actitud ante la existencia, como el canto a la vida retirada.

El siglo XX ha significado, en España, el abandono del mundo rural y nuestros pueblos se han vaciado. Lo describió con exactitud Antonio Machado en 1912 en Campos de Castilla, libro cargado de ideología noventayochista, y la sangría ha continuado hasta nuestros días, en los que algunas comarcas son desiertos de población. La poesía acompañó la emigración y se hizo urbanita y hay poetas en los que no hay un solo atisbo de campo y en algunos críticos se observa un desprecio hacia todo lo que no huela a asfalto.

Desde los años sesenta ha aumentado la conciencia de la reintegración en la naturaleza, acompañando al ecologismo. Un puñado de poetas habían resistido y han servido de modelo para reparar al que hace unos años se puso nombre: la España vacía. Un nombre que ofendió a los que habitaban en ella y se ha derivado al más acertado España vaciada, un concepto que habla de una expropiación de un tipo de vida y que denuncia que la emigración se debió sobre todo a políticas industrializadoras acompañadas de una agresiva publicidad sobre una vida moderna basada en la urbanización de todo el territorio como concepto exclusivo y a la falta de interés político para aplicar medidas que solucionaran el abandono de los servicios públicos y mejoraran la dureza del trabajo en el mundo rural. A modo de ejemplo, aún no hay un tejido de comunicaciones digitales eficaz, se han cerrado líneas férreas y de autobús que vertebraban la vida en muchos pueblos, falta una política sanitaria y educativa en las zonas rurales, etc.

Ahora se ha definido el redescubrimiento del mundo rural en la poesía española como neorruralismo. Una etiqueta en la que se engloba por igual a un grupo heterogéneo de poetas que no tienen en común más que el hecho de que buena parte de su obra trate del mundo rural. La denominación, como otras similares, fracasa desde su origen, pero ha servido para que muchos se den cuenta de que existe una corriente literaria que nunca ha abandonado el campo, otra que regresa a él y al pueblo y también para que algunos poetas redescubran que es posible escribir sobre este tema sin avergonzarse.

Sobre estas y otras cuestiones tratarán las IV Jornadas de Poesía en Valladolid coordinadas por el poeta y profesor Javier Dámaso en el seno del programa Valladolid Letraherido, con la colaboración de la Universidad de Valladolid, y que ocuparán mi tiempo hasta el próximo viernes.

Como el tema y los poetas y ponentes que pasarán por ella me parecen de gran interés, dejo aquí el programa y actualizaré esta entrada cada día con el enlace al vídeo correspondiente de cada día.

  • Hoy martes 16, ha tenido lugar la inauguración y la sesión Poesía en vivo (I), en la que han intervenido los poetas Gloria Rivas, Sergio Fernández Salvador y Carmen Madreña Roja, esta última autora de la instalación que puede contemplarse en el jardín de la Casa de Zorrilla. Este es el enlace para ver la grabación del vídeo: https://fb.watch/4gQ3x0aGC0/
  • El miércoles 17, se ha realizado un merecido recuerdo y homenaje al Grupo Relieve de Valladolid. Un conjunto de escritores e intelectuales agrupados en torno a la librería Relieve de la ciudad que sostuvo la literatura de primera línea en la ciudad en tiempos muy difíciles. Han intervenido Cristina Rodríguez Vela, Fernando Herrero, Pablo Torío e Irene Rodríguez, repasando la historia de las aportaciones del grupo, su valor y los recuerdos personales. Aquí dejo el enlace a la grabación del vídeo (presenta algunos problemas de sonido durante unos minutos): https://fb.watch/4i6yNzV1-T/
  • El jueves 18 no pudo asistir Olga Novo por enfermedad, por lo que la sesión se centró en las intervenciones de los poetas Josep M. Rodríguez y Julio Espinosa Guerra y un sustancioso diálogo final entre ellos y Javier Dámaso y yo mismo, que ejercíamos de moderadores. Aquí os dejo el enlace al vídeo: https://fb.watch/4k26h-J2GA/





miércoles, 17 de febrero de 2021

Las artes escénicas durante la pandemia

 


Esta tarde hemos celebrado una sesión en el programa Valladolid Letraherido sobre el estado de las artes escénicas durante la pandemia. En la mesa me acompañaba Margarita del Hoyo, Coordinadora del Máster de Estudios Avanzados de Teatro de la UNIR, que se doctoró con una excelente Tesis sobre el análisis del espectáculo escénico, actriz, docente y autora de estudios imprescindibles sobre el mundo teatral contemporáneo. A su lado, uno siente la importancia de una preparación de gran profundidad en estos aspectos, aparte del poder de la creatividad y la constancia en el trabajo que siempre han caracterizado su biografía.

La pandemia causada por la COVID-19 ha provocado mucho sufrimiento y muertes en el mundo. En la economía, ha desatado una gran crisis y provocado paro, cierre de empresas, la ruina de empresarios y sectores económicos enteros en una situación de agonía y todas las consecuencias que son fácilmente imaginables. Las medidas tomadas por los gobiernos del mundo para detener el avance de la pandemia y evitar el colapso de los hospitales, han sido muy cuestionadas por razones ideológicas, sociológicas y económicas, incluso por quienes comprenden que puedan llegar a ser necesarias, pero en los lugares en los que no se han tomado medidas estrictas estos mismos sectores también se han visto afectados. La retracción de la sociedad por precaución o temor ha incidido también en la situación actual de los sectores relacionados con la vida en sociedad tal y como la concebíamos antes de la pandemia.

El mundo de las artes escénicas ha sufrido las consecuencias, como casi todos los sectores relacionados con la cultura. Los confinamientos, toques de queda, cierre de actividad, limitación de aforos, retracción de la población a las reuniones, etc., han afectado a este mundo hasta llevarlo a una situación límite. Hay que recordar que cuando hablamos de artes escénicas, lo hacemos también de toda una industria y un sector económico en el que están implicados profesionales cuyos ingresos económicos se han limitado o desaparecido. En este sector hay actores, bailarines, directores de escena, pero también técnicos de iluminación y sonido, sastres, escenógrafos, agentes y personal en los locales. Su actividad económica también incide en imprentas, diseñadores y en otros comercios locales...

En todos los casos de confinamiento estricto de la población que se han dado en el mundo, el sector de las artes escénicas ha mostrado su generosidad poniendo a disposición libre de la sociedad grabaciones de obras de teatro, recitando textos, programando actividades que se han emitido en directo, participando en todo tipo de programas, rebajando sus cachés incluso por debajo del coste de producción, etc. La mayor parte de los que participan en el mundo de las artes escénicas lo considera como algo más allá que una profesión y comprenden la función social que tiene, pero esto no impide su reivindicación necesaria y comprensible ante la situación que se ha generado.

A las pocas semanas de desencadenarse la pandemia y decretarse los primeros confinamientos en España, el sector se posicionó lanzando un documento con 52 medidas extraordinarias para afrontar las consecuencias de la crisis sanitaria provocada por el COVID-19 en el sector de las artes escénicas y la música (pinchar sobre el enlace para descargar), cuyas razones deberían estar continuamente en la mesa de las administraciones competentes, más todo el debate generado posteriormente.

Una de las circunstancias que se han constatado en este primer debate es que la pandemia ha causado problemas, pero que estos inciden en los que ya estaban antes del mes de marzo de 2020. Las soluciones concretas a lo que ahora ocurre deberían tener, por lo tanto, una mirada más amplia.

Con este debate iniciamos en Valladolid Letraherido una iniciativa con la que queremos trazar un mapa de situación de varios sectores relacionados con la cultura. Queríamos comenzar con este por la urgencia actual en crear un debate que llegue a la opinión pública y que contribuya a la búsqueda de soluciones.

En el debate hemos contado con las intervenciones grabadas de Miguel Ángel Pérez, José María Esbec, Mercedes Asenjo y Antonio Velasco. Dejo aquí el enlace a la grabación del acto con la finalidad de que podamos seguir debatiendo sobre esta cuestión: https://fb.watch/3JaJqY-i3k/

miércoles, 20 de enero de 2021

Ramón Menéndez Pidal, paisaje de una vida

 


El 18 de marzo de 1910 se creó el Centro de Estudios Históricos por impulso de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de España. Fue una de las instituciones que, en las décadas iniciales del siglo XX, contribuyeron al desarrollo cultural y científico del país. Gracias a iniciativas como esta, España se convirtió en una de las potencias culturales de primer orden en las primeros treinta años del siglo, solventando en pocos años el atraso y el desnivel padecido con respecto a los grandes países europeos. Al frente del CEH se nombró a Ramón Menéndez Pidal (1869-1968), que, por entonces, contaba con cuarenta y un años y una brillante carrera como filólogo. Desde sus primeros trabajos sobre la Leyenda de los siete infantes de Lara de 1896, su obra no había hecho más que crecer y consolidar una trayectoria en un campo que, salvo contadas excepciones, en España carecía de rigor científico moderno. De 1904 data su Manual elemental de gramática histórica española, que durante décadas se convirtió en el libro de referencia en el campo y en 1910 dio a conocer un trabajo central para su obra y para la filología española: La epopeya castellana a través de la literatura española. De 1908 a 1912 publicó sus trabajos sobre el Cantar de mío Cid, que todavía hoy son la base para comenzar el estudio de la obra, aunque algunos aspectos hayan sido, con el tiempo y las nuevas metodologías, rebatidos y superados. Durante todos estos años fue dando a la imprenta sus investigaciones sobre el romancero antiguo y su pervivencia moderna. Los Orígenes del español, que aparecieron en 1926, hicieron ver el idioma de otra manera. En ese momento, Ramón Menéndez Pidal había conseguido rescatar definitivamente la historia de la lengua y de la literatura española de la dependencia que imponía el hecho de que fueran los grandes filólogos extranjeros los que las abordaran desde sus perspectivas nacionales. Cuando se habla de los logros concretos de Menéndez Pidal, incluso de lo que el tiempo ha dejado obsoleto, no debería olvidarse que fue el creador de una mirada filológica propia y moderna sobre estas cuestiones. De hecho, Menéndez Pidal es una figura conocida por el gran público en España, incluso aunque sus intereses estén alejados de la filología.

En el CEH, inspirado por las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, estableció una sección de Filología (primero denominada de Orígenes de la lengua española), que se convirtió en el punto de encuentro de la denominada Escuela de Filología Española, en donde se formaron y trabajaron Vicente García de Diego, Tomás Navarro Tomás, Américo Castro, Homero Serís, Antonio García Solalinde, Federico de Onís, Samuel Gili Gaya, Pedro Salinas, Amado Alonso, Dámaso Alonso, Salvador Fernández Ramírez, José F. Montesinos, Rafael Lapesa, Alonso Zamora Vicente, Álvaro Galmés, Diego Catalán, etc.

En 2018 y 2019 se celebró el conocido como Bienio Ramón Menéndez Pidal, dada la coincidencia del 50 aniversario de su fallecimiento y el 150 de su nacimiento. Con aquel motivo, la Fundación Ramón Menéndez Pidal lanzó un programa de actividades y exposiciones para recordar la figura del filólogo y dar a conocer los fondos que custodia.

El programa Valladolid Letraherido que coordino para la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid junto a Paz Altés, programa la exposición Ramón Menéndez Pidal, paisaje de una vida, en la Sala de exposiciones de la Casa Revilla hasta el 21 de marzo, con la colaboración del Instituto de la Lengua de Castilla y León, la Fundación Ramón Menéndez Pidal y la Fundación Ramón Areces. La muestra quiere dar cuenta de la vida del investigador a través de fotografías personales y públicas, que nos lo recuerdan en todas las etapas biográficas, y de libros y objetos personales. Para esta ocasión, se ha querido perfilar la exposición relacionándola con los trabajos sobre los romances recogidos en la provincia de Valladolid. También se ha buscado acercar a quienes la visiten la imprescindible figura de María Goyri, con la que se casó en 1900. María Goyri fue la primera mujer que en España realizó los estudios de Filosofía y Letras. Desconocida para el gran público por las mismas razones que han hecho desaparecer a grandes nombres de mujeres de aquella misma etapa, esta investigadora acompañó a Menéndez Pidal en sus trabajos de campo y contribuyó a la sistematización y presentación de la pervivencia de los romances antiguos en la España de su tiempo. Con este motivo, durante las jornadas de celebración del Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo, el programa Valladolid Letraherido promoverá el conocimiento de su obra con varios actos y una charla.

Sin duda, es una exposición necesaria para acercarnos a la figura del creador de la filología moderna y uno de los grandes nombres de la cultura española de todos los tiempos.

La exposición retrasó su inauguración (prevista para el pasado 13 de enero) al día de hoy, porque la gran nevada de estos días pasados desaconsejó el traslado desde Madrid de los materiales expuestos. Estará abierta hasta el próximo 21 de marzo en un espacio que cumple con todas las medidas sanitarias. El horario de tarde puede variar por el toque de queda.



martes, 15 de diciembre de 2020

Presentación de La metáfora del mirlo en Valladolid (y a través de emisión en directo del acto por las redes sociales)

 


Mañana 16 de diciembre hablaré sobre mi libro, La metáfora del mirlo (Eolas ediciones y menos lobos, 2020) en la Casa de Zorrilla de Valladolid en un acto conducido por Paz Altés. El acto puede seguirse presencialmente en la Sala Narciso Alonso Cortés o a través de la página de Facebook de la Casa Museo. Será un placer compartir un tiempo con los que queráis estar presentes de una o de otra manera, escuchar vuestras opiniones y responder a vuestras preguntas, que podréis plantear bien en la sala NAC bien mediante comentarios durante la emisión en directo.

Desde el jueves 12 de marzo de este año hasta el lunes 25 de mayo, anoté en mi diario las impresiones de lo que nos estaba ocurriendo durante el confinamiento de la población decretado en la primera ola de la pandemia por COVID-19 que aún nos mantiene con la vida alterada. Esto es algo que diferencia este diario de otros, incluso con el que yo mismo escribo desde hace años. Se trata de una mirada personal sobre una experiencia colectiva. Mi día a día fue similar al de millones de personas en lo cotidiano. Tuve algunas diferencias que me hicieron sentir afortunado: pude elegir el lugar en donde pasar ese confinamiento, la ciudad de Béjar; me fue posible trabajar desde casa impartiendo docencia virtual en mi Universidad y colaborar con muchas actividades culturales que se organizaron aquellas semanas gracias a la tecnología digital.

Desde la calle Mayor de Sánchez Ocaña de Béjar medité sobre nuestro mundo y la equivocada manera que tenemos de entender el progreso. También expresé mis opiniones sobre la crispación actual y tantas otras cosas como han ocurrido en los últimos tiempos, pero sobre todo fue la literatura la que me permitió seguir adelante. La naturaleza, desde la ventana, se presentaba como campo de observación, libre de nosotros, y el tiempo, detenido, nos invitaba a viajar hacia muy adentro. 

Copio aquí el texto de la contraportada, para dar cuenta de la intención del libro:`

La metáfora del mirlo se presenta como un diario de días inciertos en los que la vida parece haberse detenido y las jornadas se suceden casi iguales sin confundirse gracias a la luz especial de cada una, siempre diferente. Aunque en él hay anotaciones propias de la vida cotidiana, el texto presta más atención a la meditación sobre la construcción del mundo actual y la crispación de la sociedad sometida a fuertes tensiones ideológicas y de convivencia, sobre la que triunfa un sentido colectivo de generosa solidaridad. La vida detenida procura también la reflexión sobre el mundo cultural y la literatura, la relación del ser humano con la naturaleza, el recuerdo de otros tiempos y la evocación de todos los paisajes vividos en un texto escrito con clara vocación literaria.

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(Pasado el acto, puede consultarse la grabación del mismo pinchando en este enlace.)
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Miércoles, 16 de diciembre de 2020. Casa de Zorrilla, 20:00 h. Limitación de aforo y medidas sanitarias.
El acto puede seguirse en directo a través de la página de Facebook de la Casa de Zorrilla (en este enlace).

El libro puede adquirirse en cualquier librería de España, a través de la página de la Editorial Eolas o a través de todostuslibros.com, la excelente página de las librerías españolas, pinchando sobre este enlace (disponible a fecha de hoy en 166 librerías, que pueden verse en el mapa del enlace).

Son muchos los lectores que han dejado sus impresiones sobre este libro en las redes sociales. Me sería imposible recogerlas aquí todas y hacerlas accesibles para su lectura. Aquí van solo algunas de las reseñas que pueden leerse sin entrar en Facebook, Twitter o Instagram, espero no olvidarme de ninguna porque todas son igual de importantes para mí.


sábado, 28 de noviembre de 2020

Despojos: una forma de comprender el mundo. Reflexiones sobre la instalación poética audiovisual de Javier García Riobó

 


    Despojos es una instalación poética audiovisual de Javier García Riobó (Béjar, 1957) que programamos en Valladolid Letraherido hasta el próximo 9 de diciembre incluido. Gran parte de los visitantes de este espacio conocen la importancia de García Riobó en mi mirada artística en los últimos años y que sus imágenes están presentes en tres de mis libros: Esguevas, Echo al fuego los restos del naufragio y Gracias por su visita. En breve, publicaré otro libro con una serie de fotografías suyas. Hoy ha tenido lugar la inauguración en el jardín de la Casa de Zorrilla de Valladolid. Dejo aquí el texto que he escrito para el folleto de la exposición:

El Diccionario de la lengua española se extiende en la definición de despojo. La acepción octava lo define como “sobras o residuos”, es decir, lo que se desecha, lo que sobra, lo que nadie ha querido. En la quinta, se trata de lo que se ha perdido. En el uso coloquial, la palabra nos lleva siempre a pensar que un despojo es la parte inservible de algo, lo que arrojamos al cubo de la basura. Sin embargo, la etimología y la riqueza de la palabra nos aporta matices interesantes porque hay violencia en la acción de despojar, renuncia en la de despojarse. No significa lo mismo despojar a alguien que despojarse uno mismo de algo, hay casi una ladera ascética en ese gesto de renunciar a algo que se lleva encima.
    Conozco a Javier García Riobó desde hace muchos años y sé de su capacidad de renuncia. Se despoja del ruido, de la furia, de la angustia plastificada del ser humano moderno.  Lo hace con naturalidad, como quien se quita un abrigo que no necesita, en realidad. Como quien entra en casa y se descalza. Su vida y su obra artística han llevado siempre este camino. De hecho, gran parte de sus proyectos se basan en la destrucción del objeto de partida para llegar a una fase última en la que solo existe lo virtual, causando la menor huella posible en las cosas. La mayoría de sus trabajos nacen de recortes de prensa en papel: fotografías, anuncios, titulares, que digitaliza y reconstruye a partir de segmentos y acoples o sobre los que interviene con sutiles trazos de pintura. No es solo un proceso artístico, sino filosófico, porque no hay verdadero arte sin un pensamiento ético.
El destino del periódico es el desecho. Pasadas unas horas, unos días, salvo en las hemerotecas, todos los periódicos acaban en la basura. Las noticias, las opiniones, las crónicas más celebradas, los anuncios publicitarios, son pasado en la tarde misma del día en el que se publicaron, pero también el propio objeto que es un periódico. En el mejor de los casos, se recicla el papel para darle una nueva vida. Esto es lo que hace Riobó, dar una nueva oportunidad al papel del periódico y lo que sobre él se encuentra, transformándolo en objeto artístico a partir de la descontextualización. Lo que era una herramienta de información o táctica publicitaria se convierte en algo distinto, quizá más elevado. Este proceso de elevación no se produce solo por la descontextualización del objeto, sino fundamentalmente por la mirada del artista, que selecciona los fragmentos y los dispone de otra manera que a veces anula el mensaje inicial, otras lo resalta y profundiza. El producto final siempre nos sorprende porque nos ayuda a comprender mejor el mundo viéndolo desde otro ángulo. No hay mejor forma de definir la misión artística.
    Lo mismo ocurre con las fotografías tomadas de la realidad. Riobó me enseñó, hace años, la importancia de la mirada porque define a cada individuo y lo singulariza. La realidad no existe en nosotros salvo en perspectiva. A partir de esas fotografías de playas o de objeto cotidianos, tomadas todas a una distancia humana alejada de la imagen turística, testimonial o necesitada de trucos y filtros digitales que la dramaticen, Riobó consigue ver las cosas de otra manera y presentárnoslas en un significado que construye un mundo diferente, pero que estaba ahí, delante de todos, y que no supimos ver hasta que el artista nos lo mostró.
    Despojos es una instalación poética audiovisual que reúne una parte de las series digitales trabajadas por Javier García Riobó en los últimos años, presentadas con un sentido unitario: la reflexión sobre la sociedad actual y su dependencia de un consumismo que solo nos lleva a ser menos críticos y libres. Consta de cuatro monitores en los que se proyectan imágenes -algunas con texto- y música. El espectador se sumerge en un impacto visual y auditivo, gracias a la música, la oscuridad total y la palabra de Eva Moreno recitando los fragmentos textuales. La intención inicial del artista era presentarnos estas cuatro series (Despojos -sobre fotografías publicadas en la prensa, intervenidas plásticamente con pintura acrílica para después devolverlas al mundo de la fotografía digital-, Poemas sobre negro -titulares de prensa recortados para construir mensajes poéticos con contenido crítico y fotografiados después-, Relato de agua sobre arena -fotografías de playa intervenidas con textos que reflejan el estado anímico- y Atrapados en la red -imágenes fotográficas de redes de supermercado intervenidas con textos para resaltar el consumismo que mide todo por su precio y como símbolo de las redes que tratan a los seres humanos como mercancía-) en bucle continuo. Como cada una tiene su propio latido temporal, lo que inicialmente se nos presentaba sincronizado pronto llegaría a una aparente discordancia, tal y como ocurre en el mundo. Digo aparente porque es la desarmonía la que explica mejor la unidad, aunque parezca paradójico. La armonía de la vida debe acoger también ese caos para que esté completa y podamos aceptar y comprender lo que nos puede causar perplejidad: sin esta difícilmente habría pensamiento reflexivo sobre la sociedad en la que vivimos. Javier García Riobó comprende mejor el mundo aceptando también sus despojos. Sin embargo, la pandemia que nos azota, impide presentar la instalación como fue proyectada y hemos de reducirla a un cuarto de hora durante el que el desajuste es menor, como si el protocolo sanitario nos pidiera regular el mundo, hacerlo menos extraño y más abarcable. No obstante, fuera de la sala sigue la epidemia y la realidad múltiple, acogedora y desasosegante a la vez.
    Curiosamente, entre las acepciones recogidas por el Diccionario, despojar también significa extraer algo de interés para entender mejor y despojo es el material de desecho con el que se levanta otro edificio. Este es el verdadero significado de esta exposición. Lo que fueron desechos -los recortes de papel del periódico que terminó en el cubo de basura-, acaban, por la virtud del artista y de su pensamiento, construyendo la mirada que nos explica mejor y permite que podamos comprender cómo es el mundo al verlo desde otro ángulo. Como llegar a casa y quitarse el abrigo que no necesitábamos.

Vídeo de la presentación, pinchando en este enlace. 

sábado, 14 de noviembre de 2020

Balance de la XIII Semana de Estudios Románticos

 


La Semana de Estudios Románticos que se celebra en la Casa de Zorrilla de Valladolid ha cumplido este año trece ediciones. Se trata, por lo tanto, de unas jornadas consolidadas. La razón temática está clara puesto que tienen lugar en la Casa Museo dedicada a la memoria de la vida y la obra del escritor romántico José Zorrilla, su casa natal. La Casa no es solo un espacio museístico riguroso y moderno, sino que, desde hace unos años, se ha convertido en uno de los lugares culturales vallisoletanos de mayor importancia por la agenda de actos programados, su número y su importancia.

Desde su inicio, el programa Valladolid Letraherido que dirijo junto a Paz Altés para la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de esta ciudad ha tenido su sede en el Museo. La Semana de Estudios Románticos debe mucho a la constancia y trabajo de Ángela Hernández, que creyó en la actividad cuando apenas había fondos económicos o estructura para llevarla adelante y que siempre será una parte esencial de su espíritu, y luego a quien tomara su relevo al frente de la Casa, Paz Altés. Desde el año pasado, me ha correspondido la coordinación de la Semana. Se ha procurado siempre aunar el rigor académico con un espíritu divulgador y los temas han sido muy variados a lo largo de estos años, con el objetivo de que no se queden en aspectos solo del pasado, sino que tengan vinculación clara con nuestro presente. Siempre se celebra en los primeros días del mes de noviembre, para hacerla próxima a la tradicional representación del drama Don Juan Tenorio escrito por Zorrilla y estrenado en 1844.

Ese año se nos presentaba un reto muy difícil debido a la pandemia ocasionada por la COVID-19 y sus consecuencias. Cuando comenzamos a diseñarla parecía que se abría una ventana esperanzadora hacia la vida normal, pero al acercarse las fechas de su celebración temíamos las limitaciones, puesto que ya comenzaba a correrse la noticia de un posible segundo confinamiento domiciliario que la hubiera impedido y que sigue como posibilidad cuando redacto estas líneas. Las medidas contempladas en el protocolo sanitario de la Casa de Zorrilla nos permitían un cierto optimismo porque han protegido todos los actos celebrados en la Casa desde su reapertura en mayo, sin ningún incidente (de hecho, la Casa de Zorrilla y el programa Valladolid Letraherido han sido el único espacio regular en la ciudad en la programación de actos culturales de todo tipo en estos meses), pero no todo dependía de la organización.

A pocas semanas del inicio de la Semana teníamos ya claro que no podría celebrarse la tradicional representación de las escenas del cementerio del Don Juan Tenorio por parte de la compañía de Amigos del Teatro en el jardín de la Casa Museo por la imposibilidad de controlar adecuadamente el acceso y, sobre todo, la separación entre personas. Tampoco fue posible disponer de un escenario al aire libre cercano que nos lo permitiera, por lo que tuvimos que prescindir de esta actividad con mucha pena, que fue sustituida con la feliz idea de Paz Altés de realizar una lectura del Tenorio en el jardín coincidiendo con el Día de los Museos, que se había aplazado para la jornada del sábado 14. Con las debidas medidas sanitarias, han desfilado decenas de personas que han recitado los versos del drama y, con todas su intervenciones, se ha elaborado un vídeo que representará la manifestación popular más interesante que se ha realizado sobre esta obra. A todos los participantes se les ha obsequiado con libros y una participación en un sorteo que incluía una visita exclusiva a la Casa Museo realizada por el actor y guía Javier Calaveras, verdadero José Zorrilla, y unos lotes de la obra de Benito Pérez Galdós, del que se conmemora el centenario de su fallecimiento, editada por Yolanda Arencibia.

A pocos días de comenzar, supimos que los invitados procedentes de otras regiones no podrían estar presentes debido al confinamiento perimetral de Castilla y León, que lo impedía. Por suerte, desde el inicio del curso habíamos previsto estas situaciones, potenciando la infraestructura técnica que nos permitiera la emisión en directo a través de las redes sociales y las conexiones con aplicaciones informáticas. Con esto, facilitábamos la intervención por videoconferencia y salvábamos las limitaciones de aforo impuestas por las normativas, permitiendo el acceso en directo a quienes no pudieran entrar y su difusión a un público más amplio, interesado por las actividades de Valladolid Letraherido.

En ningún momento pensamos en suspender o aplazar la Semana, salvo que las medidas gubernamentales lo ordenaran. Las personas que estamos al frente de Valladolid Letraherido nos hemos tomado la continuidad del programa en las circunstancias presentes casi como un acto de resistencia cultural y proseguiremos las presentaciones de libros, la organización de jornadas, exposiciones y actos de todo tipo, siempre que sea posible y con las debidas medidas sanitarias.

Decidí dedicar la XIII Semana de Estudios Románticos a La prensa periódica en el siglo XIX, una cuestión esencial para comprender aquel siglo y su vinculación con el mundo presente. En aquella época la prensa alcanzó su madurez y su impacto en la sociedad fue importantísimo en todos los aspectos. Las grandes ideas y las modas circularon ampliamente por las páginas de los cientos de cabeceras que se crearon, también la información y el debate político y la literatura. El mismo José Zorrilla colaboró con varias redacciones y gran parte de su obra se publicó primero en las páginas de los periódicos de su tiempo.

De esta manera, Celso Almuiña, Catedrático emérito de la Universidad de Valladolid, nos situó en la trascendencia de la prensa para la difusión del romanticismo; la profesora Ana María Velasco Molpeceres abordó las relaciones entre la moda y la prensa, que contribuyen a comprender mejor aquella sociedad; el historiador Francisco Cánovas la gestación e importancia de las tendencias culturales y artísticas de la crisis de finales del siglo XIX, tan afín en muchas cosas a la actual y la Catedrática emérita de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria la faceta periodística de Galdós, en oportuno enlace con la conmemoración del centenario del fallecimiento de este autor. Todas las conferencias resultaron interesantes y amenas y provocaron un tiempo de preguntas y debate posterior tan interesante como la misma charla, lo que da idea de la forma de entender esta Semana de Estudios Románticos. Sin duda que hay muchos otros aspectos de la prensa de la época que podrían haber sido tratados (su desarrollo tecnológico, la personalidad de alguno de los grandes periodistas, la evolución de los géneros periodísticos en su desarrollo, las relaciones con el poder, etc.), pero serán abordados en posteriores ocasiones al tratar otros temas o una segunda parte de este mismo, que será necesaria.

Aquí dejo el enlace a los vídeos almacenados en la página de Facebook de la Casa de Zorrilla, que pueden consultarse también desde fuera de esta red social, con la recomendación de no perderse en ninguno de ellos los interesantes turnos de preguntas y debate:

  • Celso Almuiña, La prensa en la difusión del romanticismo: https://fb.watch/1L_3wpLizZ/ 
  • Ana María Velasco Molpeceres, Moda y prensa. Realidades e ideales en la España del XIX: https://fb.watch/1L_5smznRl/ 
  • Francisco Cánovas Sánchez, Tendencias culturales y artísticas en la crisis de fin de siglo: https://fb.watch/1L_7dBsvZw/ 
  • Yolanda Arencibia, Galdós. El periodismo como taller y como instrumento: https://fb.watch/1L_8BhvTyn/

Quiero dar las gracias a todos los participantes por su entusiasmo a la hora de aceptar y la comprensión por la situación planteada por la pandemia vírica, al público presente en la sala por comprender la importancia de su presencia en estos momentos y a los que asistieron en directo a través de las redes sociales o han visto con posterioridad las grabaciones, que son ya muchos. También a todos los colaboradores que lo han hecho posible y al personal que trabaja en la Casa Zorrilla y en la Casa Revilla, en donde se celebraron las jornadas.

Preparamos ya el próximo encuentro y continuamos con la programación de Valladolid Letraherido, con el convencimiento de que no solo es un derecho el acceso a la cultura sino también una obligación, más en estos tiempos.