jueves, 2 de julio de 2026

Una hormiga alada entre las sábanas

 


Dicen que antiguamente los hombres despechados regalaban ramos de hortensias a las mujeres que los rechazaban como símbolo de que les faltaba corazón por muy hermosas que fueran. Es lo que tiene pensar que a uno le deben hacer caso porque sí.

Las hortensias, este año, vienen grandes y bellas en todas sus tonalidades. He fotografíado un gran ramo de flores de hortensia en Puerto de Béjar. Duran poco en un jarrón, pero en la planta parecen inmortales. Me pierdo entre las variedades de la hydrangea, pero todas ellas llevan en su nombre el secreto del agua y de la tierra. Muchos buscan cambiar el ph de la tierra para obtener variedades de color diferentes añadiendo sulfato de aluminio o puntas antiguas y oxidadas de hierro.

Esos días ando recogiendo el curso. Busco lugar para los libros amontonados en el suelo, en las mesas, en los sofás, tengo que sacar tiempo para romper papeles, para buscar el paseo solitario por el campo. ¿Les falta mucho a las ciruelas silvestres? Aún no estarán las moras de zarzas. Ayer, al recoger la ropa tendida, una hormiga alada entre las sábanas. 

Y qué hacer cuando hay que seguir para que caminen otros.

5 comentarios:

Sor Austringiliana dijo...

La hormiga alada de la sábana puede ser descendiente de una de las que revoloteaban bajo aquel almendro en flor. Edades. Y hortensias de Béjar. Recoge y disfruta.

Sor Austringiliana dijo...

No hay nada más humano que el rechazo.
Nada más humano que ese amor que te anidaba nunca existió.
Y nuestra respuesta es cambiar el pH y otros mil enjuagues para hacer hacer florecer las hortensias con nuestros colores.
Nuestro jardín.
Soledad y bellas humildes silvestres flores es la receta.
Inicia tú paseo y haz disfrutar cada uno de tus pasos.
Pues no hay nada más humano que todo es efímero y también las ajenas hortensias.
(Agustín Merino)

María dijo...

Son bonitas las hortensias, Pedro. No me extraña que te pierdas entre las variedades.

Es tiempo de descanso, para pasear cuando el tiempo lo permita, y también de ordenar las cosas, y deshacernos de las que no nos sirvan. Yo ahora con más tiempo por aquí, después de mi ausencia de estos meses atrás. Me alegra leerte, Pedro.

Que disfrutes de las vacaciones.

Besos.

José A. García dijo...

No sabía que se hacía eso con las hortensias, hay todo un lenguaje con flores, con gestos, con miradas, que se ha ido perdiendo a medida que la tecnologización de las relaciones no deja de avanzar. Y es lamentable que así sea.

Saludos,
J.

Neogeminis Mónica Frau dijo...

Me gustan las hortensias, sobre todo en la planta y es cierto, fuera de ella duran poco. Así que antes regalaban esas flores por despecho? vaya con el desparpajo! jeje. Cuando yo era chica decían que si había plantas de hortensia en una casa donde hubiera mujeres solteras, las señoritas no se casarían! Mi mamá, por las dudas, cuando yo andaría por los 17, un buen día las sacó! jajaja Un abrazo