domingo, 8 de febrero de 2026

Una rama caída en el bosque

 


Una mano que toma
una rama caída
en el suelo del bosque
en mitad del invierno.

Hay niebla y no se escucha
el leve paso alado de los ángeles.
Sin más, la soledad
de quien busca la noche.

© Pedro Ojeda Escudero, Del desconsuelo, 2025

9 comentarios:

Fackel dijo...

En la tierra profunda y gélida hasta los ángeles pueden quedarse congelados por la frialdad del alma humana.

Sor Austringiliana dijo...

La soledad encierra una música, no de ángeles con arpa. Unos pasos, una rama que se quiebra y brotan los versos. Y el ángel.

Paco Castillo dijo...

Está mañana me ha recibido una densa niebla asomándome al balcón. Y sí, todo parecía sumido en un plácido silencio que me deja un tanto melancólico.

Sor Austringiliana dijo...

Si has de besarme, besame ahora.
Cuando mi boca aún está abierta y mis labios voltean el cielo.
Si has de besarme, deja que el aire exhalado repita tu nombre.
Si has de besarme que sea ya, que estoy preparado.
Si has de besarme, júrame que no dejarás de besarme.
Si has de besarme déjame cerrar despacio los ojos para sentir como en mí te haces enredadera.
Si has de besarme, sea ahora y haz resonar mi pecho.
Si soledad ahora me besas, te tomaré para ser siempre ser, tú mi alegría, yo mi condena.
(Agustín Merino)


andandos dijo...

Invierno, no hay más. Tú lo sabes ver.

São dijo...

Belissimo, este teu poema, Pedro!

Fuerte abrazo, querido amigo,

Doctor Krapp dijo...

Es un poema sugerente y siento casi un haiku al fondo.

Luis Antonio dijo...

A veces encontramos en la soledad la mejor de las compañías...

impersonem dijo...

Dos instantáneas. La primera sobre la acción de un paseante que coge una rama. La segunda sobre el sentir de ese paseante en ese instante. Muy bello poema.