jueves, 6 de agosto de 2026

Papar moscas

 


Hay en Antonio Machado un puñado de poemas dedicados a lo cotidiano, aparentemente poemas a lo que salga, que son de una enorme contribución a la poesía en español. Su primera función, claro, es la de descargar de retórica decimonónica al poema, de quitarle esa tendencia a la grandiosidad. No suele explicarse que muchas de las cosas que pasaron luego en la poesía parten de este camino. Machado toma una vieja tradición de poemas menores que otros poetas tenían como entretenimiento, pero él los publica codeándose con los otros, con los que todos pensamos que son poesía mayor, dándoles la misma importancia y es en esa posición cuando construye una nueva forma de decir. El mejor de esos poemas es "Poema de un día. Meditaciones rurales", publicado en la segunda edición de Campos de Castilla insertada en la primera de sus Poesía Completas (1917). Es una deliciosa lección poética ver cómo juega con el ritmo y la expresión y se atreve incluso con la rima facilona para alejar el poema de la expresión hueca (Libros nuevos. Abro uno / de Unamuno.). Recuerdo ahora "Las moscas" de la sección Humorismos, fantasías, apuntes de Soledades, galerías y otros poemas. Esas moscas de antes, de las que se quedaba uno mirando y perdía el hilo de la conversación, papando moscas. A Machado le sirven para unir la infancia con la madurez en un vuelo y, de paso, rasear el poema para que hable de nuestras cosas en palabras cotidianas.

En las ciudades ya no hay moscas como antes. Sí unas más pequeñas, que dan vueltas embobadas a la luz de la ventana abierta cuando comienza el calor y que aparecen muertas a la mañana siguiente en los perfiles de los marcos. De vez en cuando, algún moscón entra en la casa y se pasea, desorientado. Hace unos días vi un sírfido -reconozco que tuve que buscarlo en internet-, una graciosa mosca volucella zonaria. Este tipo de moscas, imita al avispón o a las avispas sin serlo para engañar a los depredadores. También vi una luciérnaga. Quiero decir, que hace mucho que no me quedo papando moscas y ni siquiera sé si se usa ya esta expresión. Que no sigo el vuelo de una mosca y quizá esto es preocupante. O bien he perdido la capacidad de aburrirme o la de no pensar en nada. No pensar en nada es la mejor forma de estar en el presente absoluto de las cosas durante unos minutos, mientras una mosca va y viene. Como aquellos veranos en los que daba tiempo a aburrirse porque nadie intentaba convencerte de nada porque lo que sobraba era tiempo.

7 comentarios:

La seña Carmen dijo...

Supongo que tendrían su papel, pero ¡menos mal que ya no hay tantas moscas! Sin duda, el que ya no haya tantas ni en las ciudads ni en los pueblos se debe a que en higiene algo hemos ganado.
Un millón de moscas no pueden estar equivocadas, comamos mierda.

Sor Austringiliana dijo...

"Papar moscas", lo decía mi madre y creo recordar que también mi abuela. Estar papando moscas era una inactividad censurable. Ahora, en tu escrito, me aportas una nueva visión, positiva y filosófica. No pensar en nada, no es tan fácil, ni con la mosca...
Refresco esa "deliciosa lección poética", lo de Bergson que es un tuno y demás, y ese reloj tic tac, ritmo e ironía y mucho más. Y hay quien desdeña a Machado por no ser críptico, mucho pedante suelto.
Las moscas de Machado, las tenemos interiorizadas con la versión de Serrat y el moscardón de Rimsky Korsakov. Inevitable, "inevitables golosas". Ya no hay moscas como antes, aquellas que mataba el satrecillo valiente, en los cuentos de mi infancia. No, no es fácil estar "papando moscas", mamá, abuela.

Sor Austringiliana dijo...

Moscas
No puedo evitar un zumbido en mi cabeza con sonido a Serrat atrapando en una mano a Machado y en la otra a Rinsky Korsakov.
Familiares inevitables muy muy pesadas y en su efímera vida nos llevan a la memoria a estios pasados.
Y no puedo seguir sin pesar en que ahora que no laboro como abeja ni me queda brillo alguno.
Me acerco más a esa insolente mosca que un día se rio de cada una de mis cartas de amor
Y queda una reflexión sobre el tiempo y el que he perdido por amor de lo que vuela.
Agustín Merino

Doctor Krapp dijo...

Esos poemas de temas cotidianos alternando con los de mayor enjundia y filosofía han sobrevivido mejor al paso del tiempo, porque lo universal no siempre se maneja con frases grandilocuentes. Pensemos como la literatura tras la Guerra Civil, pudo sobrevivir en estos espacios donde el régimen no podía reprimir.

el paseante vallisoletano dijo...

No tengo recuerdo de que en mi entorno infantil fuera de uso común lo de papar moscas. Se imponía lo de estar en Babia. Pero sí recuerdo el Papamoscas de la catedral de Burgos que me impresionó tanto la primera vez que lo vi y oí.

Me gusta tu disquisición sobre las moscas, Machado y su saber. En efecto, hoy las moscas, al menos en el ámbito urbano, son algo excepcional. En la infancia abundaban y anda que no hicimos travesuras con ellas.

São dijo...

Dispenso moscas e afins...

Gosto muito de António Machado.

Abraço, querido amigo, bom fim de semana.

José A. García dijo...

Tanto avanzó la urbanización y el "progreso" que casi hemos acabado con los insectos antes siquiera de darnos cuenta de su función ecológica...

Saludos,
J.