lunes, 30 de abril de 2007

Carrusel de un domingo por la mañana

Este domingo amaneció extraña la ciudad. Lenta y extraña. En El Espolón, las estatuas, que habían estado guardando toda la noche la proyección luminosa sobre el Arco de Santa María del logotipo de la campaña por la capitalidad europea de la cultura, se encaramaron ateridas a sus pedestales y se arrebujaron con las ramas de los arbustos y los plátanos, para que no dijera Esquivias de ellas en su próxima novela. Había una luz rara y húmeda, que apenas orientaba a los sobrevivientes del Pasaje de la Flora, derrotados en su lucha contra el tiempo. Al fondo, un carrusel modernista giraba sobre su eje, dando vueltas sin avanzar un día, como la noria interna de los afantasmados paseantes.

domingo, 29 de abril de 2007

Bodas y amarga noche

El sábado por la tarde, las calles del centro de esta ciudad se llenaron de invitados a varias bodas. Sobre ellos descargó con furor la tormenta. Llovió, y por las calles que se despeñan desde el monte del Castillo bajaban torrenteras de agua que desaguaban en las plazas con ganas de arrastrar todo hacia el río. Los hombres, incómodos en sus trajes nuevos, portaban paraguas con los que intentaban cubrir tanto disfraz femenino. Ellas, con sus zapatos abiertos y sandalias de tacones sorprendentes, desesperaban por llegar a las iglesias.
Me refugié unos instantes en el Bar España, que tantos recuerdos tiene para mí de otros tiempos. Cuando amainó, caminé sin rumbo por las calles. Anocheció y seguí paseando bajo el frío húmedo. El Ayuntamiento había instalado cañones de luz que proyectaban el nuevo logo de la campaña con la que se aspira a conseguir la Capitalidad cultural europea de 2016. Se creaba así una ilusión de cruce entre las piedras antiguas y la modernidad sobre la fachada trasera de la Catedral y también sobre el Arco de Santa María. ¿Se pretende de verdad una capitalidad cultural o lo cultural es sólo excusa para aumentar el negocio empresarial? A veces da miedo pensar que la cultura se refleje sólo en un Libro de Cuentas. Estos deberían usarse, sobre todo, como lo hizo Bécquer en su Libro de los gorriones.
La ciudad se me había ido transformando y, por momentos, me recordaba al Purgatorio de la Ciudad del Gran Rey, de Esquivias. Ya de madrugada, respiré y me arrojé, sin dudarlo, al misterio de tiempo en el Pasaje de la Flora.

Reunión de bloggers de Burgos



Ayer tuvimos la primera reunión de autores de blogs de Burgos. No estuvimos todos. Algunos ya anunciaron que no irían, por razones de trabajo o para conservar su anonimato.

De entrada, fue graciosa. Habíamos quedado en la cafetería de El Espolón (Polisón) porque la suponíamos un lugar amplio y tranquilo. Bien: coincidimos con una ruidosa boda -por cierto: la novia, guapa, pero con el día que hizo en Burgos este sábado y su espalda al aire, debió pasar frío [nota al margen: antes de la reunión di un paseo por Burgos y me encontré las calles del centro invadidas por los invitados de, al menos, tres bodas vespertinas; algunos que debían ir a Santa Gadea acabaron en la Catedral]-. Los invitados se refugiaron de la lluvia en la cafetería y a duras penas conseguimos sillas libres. Dejo constancia de que los que habían prometido las primeras rondas, cumplieron. Y de que la primera de la próxima reunión es mía.

Me gustó la reunión. Éramos un grupo cuyos miembros diferíamos en edad, trabajos y enfoques en nuestros blogs, pero a todos nos une la apuesta por este medio de comunicación que tantas puertas nuevas está abriendo y que sólo acaba de nacer. Se habló de todo un poco: las intenciones de cada uno, la posibilidad de una autorregulación, el anonimato, la creación de un estado de opinión, el intercambio de información entre nosotros, la posibilidad de construir un portal que nos agrupe, la pequeña "conmoción" creada en Burgos por nuestro encuentro, etc. También se llevaron libros que terminarán en el Sáhara gracias a Fran. Apuesto porque la reunión se repetirá y que cada vez seremos más en ella. Yo salí convencido de haber conocido a un grupo de personas muy interesantes.

Por allí aparecimos, por orden de llegada, un servidor, Caminando en el desierto (que dedica una entrada al asunto), Código de Barras, Neoburgos, Quinta Essentia, A vista de cerdo (que trajo a un todavía no nacido blog pero que ya apunta buenas maneras y que es el autor, como se ve en su información, de la única foto sobre el evento) y nuestro promotor, Blogófago (que también informa).

[Actualización del 1 de mayo: Según parece también fue La Voz de Gamonal, pero el redactor que hizo la travesía hasta el centro de la ciudad odiada, según cuenta en su divertida crónica y en los comentarios, no se atrevió a darse a conocer y prefirió vigilarnos quizá para no mezclarse. Debió quedarse con los invitados a la boda, fingiendo estar de la parte del novio o de la novia. Espero que en la próxima ocasión haya mejor suerte y le inspiremos más confianza. Como me he comprometido a pagar la primera de la segunda reunión, queda invitado desde aquí. Incluso puede sugerir él mismo el lugar.]

sábado, 28 de abril de 2007

Leones duplicados





Restauran un edificio, quitan los andamios, y aparecen, en una esquina, dos fieros leones que nos rugen desde lo alto.

A veces, nuestras ciudades, de puro abandono, han sido tristes y grisáceas. De repente, emergen con nueva luz y reclaman nuestra mirada.

Estos leones nos amenazan, pero en realidad son leones burgueses, que arrugan el gesto como los grandes banqueros que los construyeron.

De todas las formas, entre la anodina construcción actual, se agradece la recuperación de aquellos edificios que tenían voluntad y carácter. En este lugar, además, hubo un Hospital al que acudió un personaje cervantino a curarse. Se casó pensando quedarse con el dinero de ella, pero su mujer, que había tenido la misma idea y era tan pobre como él pero más lista, huyó con lo poco que tenía y le dejó una enfermedad venérea a cambio. Entre las brumas de la fiebre, soñó un diálogo canino. Miguel de Cervantes, que vivía cerca de allí, no vio los leones de ahora. ¿Qué me dicen estos leones domésticos y con fiereza fingida?

jueves, 26 de abril de 2007

Soledad

"Si por ti era gran parte de todo, ¿cuánto queda ahora de mí?"

Ansia de oscuridad


Esta gárgola del Hospital del Rey de Burgos tiene un carácter diferente a la de su hermana en el destino de Salamanca. Aquélla tenía añoranza de luz y buscaba ansiosa respirarla. Ésta tiene insistencia hosca de profundidades. Sañuda, se sumerge en la oscuridad hasta que se convierte en parte de ella, con intención de escupir su rencor sobre los desprevenidos nadadores del patio sumergido. Como ella, hay gente que prefiere vivir inclinada hacia el abismo. Estas personas aguardan en los rincones, ceñudas y ofendidas, declarando su amargura y. como sirenas negras, arrastran al ingenuo hacia las rocas de la desesperación.

miércoles, 25 de abril de 2007

Diálogo de estatuas


Desde que a don José Zorrilla le cambiaron de lugar, anda el pobre desorientado y sin encontrar bien su sitio en la plaza que lleva su nombre. Las obras dejaron un espacio amplio y europeo para los peatones, pero desnaturalizado. A don José le movieron la perspectiva y la musa, y ni siquiera le devolvieron la pluma de bronce que llevaba en su mano derecha. En el fondo, al poeta le han cambiado tantas veces la plaza desde su instalación en ella en 1900, que ya lo mira todo con cierto aire distanciado de vejez y melancolía. Él cantó mucho y bien al escultor y su obra, como vemos en la segunda parte del Don Juan Tenorio o en otros poemas. Ahora, su estatua dialoga en desventaja con Ganímedes, tan amado por el padre Zeus, que cabalga triunfante y arrogantemente joven sobre un águila en la cúpula del edificio que fue de La Unión y El Fénix español, y que vino a acompañarlo años después, tal y como lo vemos en la imagen. Según la leyenda, Ganímedes levanta su mano saludando al futuro y la Fama, pero quizá le grita soberbio, desde su altura y pocos años, para que le deje paso.

Óscar Esquivias, notable novelista burgalés, en su novela La ciudad del Gran Rey (segunda parte de la trilogía comenzada con esa magistral Inquietud en el Paraíso) tiene la ocurrencia de apear a las estatuas del Espolón de sus pedestales y ponerlas, menesterosas y coloquiales, a la fila de la sopa boba que, por caridad, les ofrece una aristócrata del otro Burgos dantesco. Hace que entablen divertidas conversaciones galdosianas a pie de calle. ¿Podrían hacer lo mismo el dramaturgo y el efebo mítico?

Don José Zorrilla mendigó, con sus versos, la sopa y por eso incurrió en excesos. En especial en sus últimos años. Fue un gran poeta y mejor dramaturgo, aunque ahora se le niegue el pan y la sal. La estatua se costeó por suscripción popular, no como la de Ganímedes, elitista y prepotente. ¿Qué piensa ahora el viejo poeta? ¿Qué le podría decir al joven del exceso y la arrogancia? Quizá los versos de sus Cantos del trovador:

Hoy al fuego de un tronco nos sentamos
en torno de la antigua chimenea,
y acaso la ancha sombra recordamos
de aquel tizón que a nuestros pies humea.
Y hora tras hora tristes esperamos
que pase la estación adusta y fea,
en pereza febril adormecidos,
y en las propias memorias embebidos.

No creo que le entendiera. Supongo que decide callarse, dejarle pasar hacia el horizonte, y esperar la siguiente reforma urbanística. Él también fue joven, arrollador, desbordante y magnífico. Vistió la púrpura, conoció la necesidad y, en Granada, se dejó coronar con el laurel de la Poesía. Sabe, con certeza triste, que el joven jinete acabará también su vuelo.

martes, 24 de abril de 2007

El peral sabio de Humanidades

Este arbol ha sobrevivido a la voracidad urbanizadora de estas tierras. Se encuentra en un lateral de la Facultad. Junto a él pasan decenas de personas todos los días, que jamás le dedican una mirada porque no se trata de un árbol imponente, de esos ante los que se fotografían las familias o que dan nombre a una zona. Tiene voluntad de humilde, sin duda. Desde que se inauguró la Facultad, en 1994, vengo observándolo en cada cambio de estación. Los alumnos pasan, entran en las clases, se van, promoción tras promoción. Y allí queda, dedicado a su labor. En primavera bien avanzada florece, como ahora, pero no de forma espectacular, a la manera de los almendros o los cerezos sino más bien tímida y a empujones. Cuando llega el momento, da su fruto: unas peras no muy lucidas, que nadie recolecta y se dejan caer al suelo. Año tras año, con constancia, este arbol escondido y anónimo cumple con su misión. ¿Cuántos de nosotros hacemos lo mismo año tras año, con la misma expresión que esta rugosa corteza?

domingo, 22 de abril de 2007

Hasta que el cuerpo aguante

La verdad. Desde hace meses paso por una fase en la que me parece que mi cuerpo ha decidido reclamar mi atención de forma insistente. Estoy agotado. Supongo que deberá reiniciarse, como un ordenador cargado de basura informática y programas que hacen más lento su funcionamiento. Eso sí, no quisiera perder ningún archivo en la operación. Más claro: me duele todo. Mañana, más.

viernes, 20 de abril de 2007

Anónimos y otras cosas

"Me alegro de comprobar que olvidas lo inútil y vas preocupándote de ti mismo", decía un comentario anónimo que me dejaron en la entrada de ayer. Como era un comentario que parecía continuar otro que también de forma anónima se puso en una anterior y podía entorpecer la comprensión de la entrada-reseña del libro sobre el teatro en la época de la Guerra de la Independencia, decidí no ponerlo allí y traerlo aquí. Por su brevedad, guarda algo de clave enigmática. ¿Cuál era la intención del anónimo comentarista? ¿Felicitarme por decidirme a salir, a su juicio, del abatimiento? ¿Criticarme por lo que juzga como egoísmo? ¿Es un comentario de ánimo o de crítica? En cualquiera de los dos casos, ¿hasta dónde se merece el sujeto de La Acequia estas palabras? Supongo que, como La Acequia es joven, aun medito sobre esto. La ventaja de estas cosas es que pueden servir para pensar el camino a seguir en este género.
Evidentemente, este no es un blog de noticias, ni de opinión política ni uno con muestrario de intereses personales, sino un diario personal construido con afán literario que, en cualquier momento, se puede derivar hacia las fórmulas mencionadas pero que intenta mantener un tono. Es la ventaja del fenómeno blog: que es tan amplio que podría dar lugar a una variante de la taxonomía. Sobre eso escribo unas notas.


Hoy ha sido un día melancólico hasta las cinco y media de la tarde. Mientras tanto, el Arlanzón seguía su camino, inevitable. A su alrededor creí ver algunas grullas, pero podría ser una alucinación. ¿Llevaban en sus picos hatillos con bebés-concejales? ¿Huían del espectáculo que se daba río abajo? Quizá Blogófago nos podría sacar de la duda, si ha conseguido dominar la técnica del origami.
Y para los que preguntan: no, no estuve.

jueves, 19 de abril de 2007

El teatro durante la Guerra de la Independencia



Mercedes Romero Peña defendió una magnífica Tesis Doctoral, dirigida por Emilio Palacios Fernández. Fruto de aquel trabajo es este libro: El teatro en Madrid durante la Guerra de la Independencia: 1808-1814 (Madrid, Fundación Universitaria Española, 2006). Desde los oportunos trabajos de Ana María Freire y Emmanuel Larraz sobre este tipo de teatro no se había vuelto a formular un análisis tan exhaustivo y completo de aquellas piezas que se vieron en nuestra escena en un período tan convulso e interesante de la Historia española.
En el libro, aparte de la introducción histórica que lo contextualiza necesariamente, se dan las claves del teatro patriótico-político que tan exitoso fue en esos años, dividiendo inicialmente el corpus en bando nacional-bando josefino, para analizarlo posteriormente según los géneros.
Es un libro para el lector especializado, que vuelve a poner de actualidad algo que se suele olvidar: que el teatro debe abordar los problemas y circunstancias de su sociedad contemporánea. Si no, está muerto y en crisis.
Además, se añade una útil cartelera teatral de las temporadas 1808-1809 a 1813-1814. Sé de qué hablo si afirmo la oportunidad de esta rigurosa información para documentar con rigor todo lo que se dice sobre los espectáculos escénicos.
Mercedes es una brillante investigadora, un buen ejemplo de las jóvenes promociones de la Universidad española, que vienen a sustituirnos con nuevas aportaciones, ganas y esfuerzo. Enhorabuena.

miércoles, 18 de abril de 2007

Reunión de bloggers



Blogófago nos convoca a la primera reunión de bloggers burgaleses el sábado 28 de abril de 2007, a las 19:30 en el Café Polisón.

Allí, con o sin pseudónimo, nos encontraremos unos cuantos. Para apuntarse, comentar la entrada citada. En los comentarios de otra anterior, puede observarse una curiosa serpiente de primavera por la que se hace a Blogófago millonario y él, para compensar, se ofrece a pagar la primera ronda. Hay varias ofrecidas, así que no sé cómo describirán el asunto los blogs del día siguiente...

El logo es una acertada propuesta de Neoburgos.

martes, 17 de abril de 2007

Recordando a Miguel Escalona



Recordando a Miguel Escalona es el título de la exposición actual de la Sala Cultural Caja España, en la que se encuentra una selección de obras de este artista nacido en 1943 en Santa Eulalia del Campo (Teruel) y muerto en 2002 en Valladolid. Profundizó sabiamente en la experimentación formal vanguardista, sobre todo a través de la mezcla de elementos, con los que creaba un objeto final que jugaba con la historia del arte y ofrecía al espectador soluciones que le hacían tomar partido estético por lo que veía. De su continua experimentación todavía se recuerda la iniciativa de la "Rebelión de los Objetos" en la que, tal y como proponía todo el arte nuevo del siglo XX, se da nuevo valor artístico a objetos procedentes de otras esferas, a veces de lo cotidiano, otras del desecho.
Lo expuesto ahora es un ejemplo perfecto de sus trabajos de los últimos años: colores fuertes -agresivos, a veces-, mezcla de objetos, fusión de escultura y pintura con resultados propios en ocasiones del relieve escultórico, en otras del collage. Y mucho humor tras el que se esconde una reflexión sobre el arte, la materia y el ser humano. El Galileo Galilei del cartel es un buen ejemplo de lo que digo. Sin embargo, para mí, la pieza más sobresaliente de la exposición es Espacio para un icosaedro. Váyase a esta sala sin prejuicios, con ganas de sonreír y de observar. Gracias a la intertextualidad ocurrente de la Gioconda final, que no es precisamente la mejor obra de las aquí colgadas, pero es toda una declaración de intenciones, sale uno divertido, y luego se pone a pensar.

lunes, 16 de abril de 2007

Malatía

A la vuelta de de clase, esta mañana, me acodé, pensativo y triste, en el petril de este puente. El Arlanzón, abajo, corría espumoso y limpio hacia su destino. Contemplé, durante largo tiempo, el agua. Sé que no sólo ellos lo cruzaron desde su construcción en el siglo XII, pero a ellos les debe el nombre. Los leprosos, que eran arrojados por la ciudad al Hospital vecino, seguro que hacían guardia a ambos lados para pedir limosna a los peregrinos. ¿Cuándo hemos dejado de tratar al apestado así, desterrándolo de nuestro lado, si es que hemos dejado de hacerlo? No solemos querer a nuestro lado lo que puede contagiarnos, y mucho menos cuando el enfermo está llagado y en su rostro se observan las huellas de su mal. Sin embargo, cómo ignoramos esas otras llagas que no vemos, las que todos llevamos dentro. Bajé a la orilla y mojé mis manos en el agua fría. Me refresqué el rostro. Cuando Rodrigo Díaz de Vivar caminaba por aquí, no existía este puente, quizá uno anterior más rudimentario, pero él también hubo de encontrarse con un malato según canta su leyenda -que no su historia- haciéndolo ejemplarmente santo en textos que nacen en el Cantar de Rodrigo, pasan por el romancero y llegan, a través de Guillén de Castro y la literatura francesa, a Rubén Darío. Me sequé con el pañuelo, y volví a mirar la corriente. La de Rodrigo es una bonita historia falsa que se hizo necesaria porque la gente necesita creer que hay almas nobles en un mundo tan hostil. Alguna, sin embargo, se encuentra.

domingo, 15 de abril de 2007

Senderos perdidos



Camino por este parque, que a veces deviene en selva. Es un parque de mi infancia, con senderos mil veces paseados. Hace poco los rellenaron con albero y los zapatos se manchan de una fina arena. Aunque el mundo sigue afuera, más allá de los límites señalados por la verja, en donde el hombre continúa ejerciendo con saña su historia, de vez en cuando hay que adentrarse por este espacio y recorrerlo en soledad para oír bien los silencios. Con soledad, y cierta tristeza. Castaños, plátanos, acacias, los primeros brotes tiernos de los rosales. Súbitamente, me desoriento. Creía saber que ahí, justo delante, había un pequeño claro en el que me sentaba tras correr perseguido por las voces de mis padres; en donde, más adelante, me escondía ingenuamente con mi novia de entonces de las miradas de los paseantes; en donde, mucho después, traje a mi hija para que jugara con la tierra, las hojas y las ramas secas de los arbustos. Sin embargo, me impide avanzar una frondosa vegetación. Miro en derredor, por si he extraviado los pasos o la memoria, pero no es así. ¿Cuánto tiempo sin venir por este rincón? No hay señas de ninguna reforma, y la abundante vegetación y los altos árboles son de hace muchos años. Entonces, ¿soy yo el equivocado? Quizá sea el mismo parque el que me rechaza, o me desconoce.

sábado, 14 de abril de 2007

Diego y gato


De este gato hablé ayer y no sé por qué hoy me he vuelto a acordar de él cuando he oído las nuevas noticias sobre Diego, "El Niño de El Royo". Es un gato pequeño, que asoma desesperado cada poco tiempo para mirar hacia arriba, al trozo de cielo que queda encajonado entre las cornisas de las casas de mi calle. Se fija, sobre todo, en el vuelo de las palomas. Desaparece unos minutos y vuelve a asomar. ¿Tendrá sueños de alas, cielo y espacio?
¿Qué será de Diego después de que ni su familia ni las instituciones sociales que deberían protegerle lo hagan? Sé que en otras épocas y en otros lugares hay muchos niños como Diego. Pero aquí tenemos asistentes sociales y jueces, y se supone que somos un país moderno y sensible ante los que no pueden tener voz propia. ¿Cómo será Diego dentro de 10 años?
Y ahora, desde el centro en el que está recluido, ¿mirará un rato al cielo cada hora por una ventana?

viernes, 13 de abril de 2007

Paisaje de gato con bombonas


A veces, en mitad de un trabajo, siento la necesidad de salir a la galería de mi casa a mirar la calle. No vivo en una calle hermosa y la vista se estrecha con la fachada próxima del edificio vecino. La vida en ella se manifiesta, sobre todo, en los gatos. Hay uno, pequeño y nervioso, que asoma de vez en cuando a una ventana y mira hacia el cielo, quizá soñando cazar alguna de las muchas palomas que pasan. Casi enfrente, un señorial gato negro suele tomar posesión de un balcón presidido por dos bombonas de gas. Allí lo vi el otro día, tumbado majestuosamente, con esa elegancia que sólo los felinos tienen. Nos miramos durante minutos. Creo que él sintió pena por mí. Tuve que darle la razón.

jueves, 12 de abril de 2007

Puertas abiertas

Estos días, en la Universidad de Burgos, celebramos unas Jornadas de puertas abiertas dirigidas a los estudiantes que el próximo curso accederán a los estudios universitarios. No las había cuando yo accedí a mi Licenciatura. El hecho de que ahora sean necesarias nos habla, también, del paso de los tiempos y de la diferente mentalidad de la institución y de los alumnos. En principio, no me parece mal. Eso sí: no enseñamos nuestras miserias. Pero el objetivo se cumple porque mostramos in situ una guía de lo que pueden encontrar y se les da una primera muestra de lo que es la Universidad.
Esta mañana he mirado con detenimiento a estos jóvenes estudiantes. ¿Qué buscan en la Universidad? ¿Lo mismo que yo buscaba? Y, por otra parte, ¿qué les puede ofrecer la universidad española a estos jóvenes ahora que está inmersa en un cambio tan profundo que ni los que estamos dentro estamos seguros de a dónde nos llevará? ¿Son tan diferentes estos chavales de ahora a como lo éramos nosotros?
¿A cuántos les cambiará su primera opción esta presentación?
Al final del acto, se me acercó uno de ellos. Quiere hacer Filología Clásica. Le di la enhorabuena.

miércoles, 11 de abril de 2007

Verdades

(Fotografía de Elena Ojeda.)

Unamuno, del que ya hablé aquí, no se inventó Salamanca, pero contribuyó en gran medida a construir su imagen actual. La ciudad le ha reconocido en varios homenajes. El de la fotografía es el víctor que se ha grabado en la que fue Casa Rectoral, que ocupó durante tanto tiempo. En él se ha utilizado uno de los muchos lemas de don Miguel: "Primero la verdad que la paz". No sé qué intención tenía quien decidió grabarlo, espero que no intentara apropiárselo para su propia verdad. La verdad antes que la paz. Quizá Unamuno no reivindicaba más guerra que la de uno consigo mismo.
En aquella época muchos estaban convencidos de la existencia de una verdad. Antonio Machado también la buscaba, aunque, a diferencia de Unamuno no invitaba al conflicto, sino a compartir la tarea -don Miguel y don Antonio eran muy diferentes-:
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
(LXXXV)
La mayoría la buscó en sus propios intereses y afirmó que no había más verdad que ésa, la suya. Llegó a radicalizarse la búsqueda, porque se hacía no tanto como camino que había que andar sino como negación del contrario. Así llegamos a una Guerra: por no buscarnos en los ojos de los demás. ¿Estamos ahora en la misma dirección?
Ninguno de ellos la encontró. ¿No existe? Dichosos aquellos que creen en una certeza. Pero más dichosos aquellos que toleran las certezas y dudas de los otros. Ellos no necesitan grabar ningún lema en una pared.

martes, 10 de abril de 2007

Nueva luz en Salamanca

(Fotografía de Elena Ojeda.)
El sábado pasado me escapé a Salamanca con mi hija. Ya he dicho aquí que es una de mis ciudades favoritas. Recorrimos las calles, visitamos con calma la Casa de las Conchas, la Universidad, las Escuelas menores, el puente romano. Por la tarde, la Catedral Nueva y la Vieja, la Casa Lis... Las hordas de turistas matutinos habían desaparecido ya y todo era más agradable. Le fui dando las explicaciones adecuadas para su edad -hasta fabriqué una versión infantil de El Lazarillo-. Si siempre me gustó Salamanca, adquirió, para mí, una nueva luz: la de los ojos de mi hija.
La revisito hoy con las fotografías que hizo ella, que era quien llevaba la máquina -los niños entienden mejor estos aparatos modernos- y que supo buscar enfoques adecuados. Hizo fotografías de todo lo que le llamaba la atención. Algunas me sorprenden, por los detalles.
Entre ellas, la que encabeza esta entrada. Es una gárgola del patio de la Casa de las Conchas en la que este monstruoso ser parece tomar una bocanada de luz antes de sumergirse de nuevo en las sombras.

lunes, 9 de abril de 2007

Blogofagia

El idioma es rico porque los hablantes lo enriquecen. En contra de lo que se creía hace décadas, las instituciones académicas saben ahora que tienen que aprender de los creadores de palabras. Y ahora surge, con impacto que veremos en unos años, el/la Internet. No sólo por el efecto multiplicador de su inmediato y mundial acceso, sino por los nuevos fenómenos a los que hay que dar nombre rápido.


Al anglicismo-neologismo blog tan extendido y que no ha encontrado aun en el español un término equiparable que contenga su potencial, le han crecido ya raíces nuestras que nos lo acercan. Dos encuentro en un magnífico blog burgalés, que hay que seguir. El primero, un castizo y en gran medida contradictorio -de ahí su gracia- blogosfera burgalesa, el segundo, el propio nombre del blog: Blogófago. Su autor, además de la sabia perspectiva con la que elabora su diario virtual, demuestra gran amor por el idioma. Hace unos días, apadrinó la palabra rodea, siguiendo la idea lanzada por la Escuela de escritores.


Me llamó la atención el lema, que refleja su espíritu: "Porque hay quienes estropean relojes para matar el tiempo".


Llegará un momento, y lo veremos, en el que lo mejor en la creación se dé en estos ámbitos.

jueves, 5 de abril de 2007

Agua tóxica

Me llega un grotesco correo electrónico con un enlace hacia una página de internet que infecta el ordenador. Parece ser que es el último envío masivo, por ahora, de este tipo de archivos. En el asunto se especifica "ESPAÑA VIRUS TERRORISTA EN AGUA POTABLE" y el texto dice:


La verdad, quien lea el texto y no sé dé cuenta de que algo raro pasa, merece que su ordenador se infecte. Está redactado en un pésimo español, casi seguro que por algún mal programa informático de traducción automática. De todas los avisos de alerta sobre este virus que he leído, ninguno habla sobre esta cuestión. Seguro que, a estas alturas, ya a nadie importan estas cosas.
En cuanto al aviso, es curioso que utilice una leyenda urbana, como ahora se denomina a estos bulos más o menos novelescos. La creencia de que alguien envenena el agua que bebemos está entre nosotros desde siempre. Alguna vez ha sucedido, claro. La mano humana envenena siempre.
En 1834, en Madrid, ante un rumor similar, se produjo una matanza de frailes, a los que se acusaba de tal envenenamiento para provocar la vuelta del absolutismo. El caso está aun por resolver, pero las sospechas, justas o no, persiguieron siempre al Misterio de Martínez de la Rosa.
Quizá el mayor error del correo electrónico consiste en creer que la gente vive ya instalada en un mundo virtual. Pero no. Los autores deberían haber dicho: en el barrio de la Glorieta de tal ciudad unos terroristas han envenenado el agua potable. Seguro que muchos habitantes de ese barrio se sentirían morir. Seguro que otros se concentrarían en alguna plaza y buscarían a esos terroristas. Por desgracia, los encontrarían en los diferentes (judíos, chinos, musulmanes) o en el visitante ocasional del barrio. Ha sucedido demasiadas veces.
Para algunas cosas, la globalización aun no funciona.

miércoles, 4 de abril de 2007

Inútil


Si no sirve para lo que queremos que sirva
(llamarnos, por ejemplo),
¿para qué llevarlo siempre encima?

lunes, 2 de abril de 2007

En la muerte de Carmen

En la vida de un profesor universitario hay cientos de alumnos que pasan desapercibidos. Otros se confunden y la mente caprichosa los adhiere a un tiempo que nos les corresponde. Sin embargo, de vez en cuando, algunos grupos se singularizan. En mi caso, las primeras promociones de mi estancia en Burgos. Más recientemente, aquella de Marién, Carmen, Piluca, Berta, María, Alba... era una de ellas. Cada una era diferente al resto, pero todas juntas hacían -y hacen, puesto que alguna todavía está por allí- que ir a clase fuera algo diferente cada día. Recuerdo en especial unas clases de mi asignatura de Literatura histórica española en la que estaban, junto a unas cuantas Erasmus, ellas tres: Marién, Carmen y Piluca. Marién, tan voluntariosa y constante, el pulmón del grupo. Piluca, la más joven, encantadora y tímida, de gran intuición y sensibilidad. Y Carmen, puro nervio y locuacidad de la que te podías esperar que una pregunta te desbaratara lo preparado y te condujera por otros caminos. Querida Carmen. Le faltaban unos pocos créditos para terminar la Licenciatura, puesto que, como Marién, era madre y compatibilizaba los estudios con mil tareas. Se acogieron con gran generosidad a impartir unas charlas sobre literatura en un centro para personas mayores de Miranda que me pidieron organizar. Y llevaban, junto a otros inolvidables alumnos, Vicky y José María (y este año Valentina y Jorge), muy ensayados y preparados los temas y se volcaban con el público. El año pasado celebramos el final de la actividad con una cena, que íbamos a repetir este año. La última vez que la vi, la semana pasada, me preguntó, maravillosamente acelerada, como era siempre, por el certificado de su conferencia.
Este fin de semana ha sido un número más en las cifras de muertos de nuestra carretera. Ha muerto, junto a su marido y su hijo pequeño, y una niña de otro de los vehículos implicados en el accidente.
Qué puedo decirte, Carmen.
Que la tierra te sea leve.

domingo, 1 de abril de 2007

Dulces y palmas

Estuve buscando, como me dijiste, los dulces colgados de las palmas. No había. Quizá una gran boca los había devorado.