jueves, 23 de marzo de 2017

La barbarie de la guerra en A sangre y fuego de Chaves Nogales y noticias de nuestras lecturas.


Chaves Nogales no se anda con tapujos a la hora de arrancar A sangre y fuego. En su primer cuento, ¡Massacre, massacre! nos pone frente a una situación en la que la barbarie se adueña de la historia. Nos encontramos en el Madrid sitiado y bombardeado por los militares sublevados. La aviación franquista ataca de forma indiscriminada y casi sin oposición puesto que los aviones republicanos no pueden enfrentarse con ella: uno de los fragmentos más impactantes del cuento relata la muerte de los aviadores ingleses (Uno tras otro han muerto todos en combate. Formaban una escuadrilla de voluntarios que se han batido heroicamente. Hasta que ayer cayó el último. ¡Unos tíos jabatos los ingleses!). Las víctimas civiles de los bombardeos aéreos se cuentan por decenas, como esas mujeres que guardan la cola para comprar en una tienda. Sin embargo, a todo se acostumbra la población en guerra, que toma como una lotería cada bombardeo. Los que salen ilesos se ponen a vivir ansiosamente hasta el siguiente ataque. En el relato, Chaves Nogales opta por una estrategia inteligente para introducirnos en el tema central: la reacción bárbara, vengativa, de los milicianos ante estos ataques y la amenaza de la quinta columna. Presta singular atención a la construcción por el general Mola de este concepto en sus alocuciones radiofónicas (Pocas veces una simple frase ha costado más vidas). La ira y el temor se suman y la persecución de los sospechosos se desata.

El inicio del cuento comenzaba casi como un cuento infantil en el que unos niños jugaran a la guerra. El uso de los diminutivos no es inocente por parte del autor (pompita, pajarito, bolita). Pero aquello no es un juego: detrás de esos diminutivos se esconde la amenaza de los bombardeos sobre la sociedad civil, incluso por la noche. Chaves Nogales asienta el punto de partida con firmeza: esos bombardeos indiscriminados que intentan minar la resistencia de los madrileños y el regreso del frente de los milicianos, que vuelven a la ciudad con la barbarie de la guerra, la crueldad feroz del hombre. El autor ha preparado suficientemente la entrada en escena de la Escuadrilla de la Venganza, un grupo de milicianos que no obedecen al gobierno y que actúan por el simple impulso de la venganza de los muertos. Es tema central de este y de otros cuentos la desunión, los recelos y los problemas organizativos en el bando republicano, en el que nadie se fía de nadie.

Y se desata el afán vengativo. La barbarie de la guerra abre la puerta a la acción violenta: la sangre llama a la sangre. Los miembros de la Escuadrilla de la Venganza liderados por Enrique Arabel buscan militares retirados o en activo sospechosos de participar en la quinta columna y los fusilan sin miramientos, incluso dentro de la prisión. Sorprende aún pero debió sorprender más en aquel tiempo, que un republicano como Chaves Nogales relatara los actos violentos que se cometen en su bando sin dejar por ello de condenar la violencia fascista: ese es el error frecuente, pensar que en aquella guerra como en todas hay dos bandos enfrentados, sin matices. ¿Estamos los españoles preparados hoy para aceptarlo? Lo mismo ocurre con la aparición en una taberna vasca de Malraux, Alberti, Bergamín y María Teresa León (esta con revólver en la cintura), una escena en la que Chaves Nogales pone toda la intención en la caracterización de los intelectuales españoles -no así del francés-, como quien quiere pasar factura de lo que ha visto desde su condición de liberal republicano.

Solo hay un interesante momento de pausa en mitad de toda la violencia y sangre, de tanta crueldad. El miliciano comunista Valero y su padre, militar con inclinaciones fascistas, se sientan en silencio a fumar un cigarro en la cárcel. El hijo podría salvar al padre pero sabe que no debe hacerlo, como también lo sabe el padre. Ese tiempo del cigarrillo en el que ambos piensan en el otro sin decirse nada, antes de abrazarse y besarse con ternura, es el único momento de paz de todo el cuento.

Noticias de nuestras lecturas


Myriam Goldenberg publica un análisis de la novela a partir de la psicología y de la forma en la que se despersonaliza a la víctima en los actos violentos. No os podéis perder esta entrada sobre A sangre y fuego.

Pancho publicó su segunda entrada sobre la obra de Chaves Nogales: entrada en la violencia, en la guerra sucia, en la guerra real. Y qué bien viene un Sabina. En la tercera,  comenta el cuento sobre la Columna de Hierro,  un relato duro sobre lo acontecido durante los primeros meses de guerra en la retaguardia republicana y la desunión de sus bandos. 

Dorca`s Library se inspira, entre otras cosas, en nuestra lecura, para componer un relato y una reflexión sobre la guerra, la violencia y el ser humano. Te lo recomiendo.

Mª Ángeles Merino sigue contándonos el diálogo de su madre con lo narrado por Chaves Nogales.  Del cotejo del texto y de los recuerdos salen asombrosos parecidos. Un testimonio impagable.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. 

Durante el resto del curso leeremos:
-Media vida, de Care Santos (abril). Esta novela ha obtenido el último Premio Nadal y su lectura se programa en conjunto por varios clubs de lectura de Burgos.
-Brillante, de Luis Ángel Lobato (mayo). El autor publicará en breve un nuevo poemario.
-Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga (junio). Como es ya conocido, esta novela ha obtenido el XV Premio de la Crítica de Castilla y León, fallado el pasado día 8 en Ávila, lo que da mayor interés, si cabe, a su lectura.

Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog.



El viernes 10 tuvimos el encuentro mensual habitual del club de lectura presencial, en este caso para cerrar el comentario de Patria, la novela de Aramburu que nos ocupó en febrero. La novela ha gustado a la mayoría de los lectores y suscitó un buen debate sobre lo que ocurrió y ocurre en el País Vasco y la manera en la que el autor lo relata. Mª. Ángeles Merino ha pubiclado su crónica habitual del encuentro.



Como estaba previsto, el pasado viernes día 10 se celebró la sesión del Seminario de Literatura y Danza organizado por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos y nuestro Club de lectura. Resulta súmamente interesante esta fusión de perspectivas. Vimos y analizamos El sombrero de tres picos, el ballet de Falla basado en la novela de Pedro Antonio de Alarcón. Mª Ángeles Merino asistió e hizo de relatora en una entrada en su blog.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Cuadernos cuadriculados


Cuadernos cuadriculados. De pequeño jugaba a rellenar los cuadraditos uno a uno, uno a uno, hasta completar la cuartilla. Yo sabía poco de la vida entonces. Quizá debería saber menos ahora.

martes, 21 de marzo de 2017

El día internacional de la poesía


Dicen que hoy era el día internacional de la poesía. No lo he celebrado. He ido a mis cosas, una detrás de otra. Escribí algo, tomé café, comí con un amigo. Por la tarde di clase, de literatura escrita por mujeres y de la voz femenina en la Edad Media, hablé de las jarchas y me detuve en la número 8, la que habla de la negativa de la mujer ante la violencia ejercida contra ella: no quiero al que hace daño, le dice al hombre, ¡Basta! A todo me niego. Está escrita en el siglo XII y por mucho que algunos la consideren un mero juego amoroso es explícita: no quiero al que me hace daño, al que no respeta cuando digo no. Paseé un rato junto al río. Al salir de clase atravesé el Parral. Mis cosas, digo. Algunos piensan que la poesía es algo que existe fuera, como una fuerza o una ley física. Eso, como Bécquer. Siempre existirá la poesía. La poesía no existe, la creamos los seres humanos, no siempre es buena y no tiene ninguna existencia más allá de nosotros. A veces decimos demasiados tópicos cuando nos ponemos sublimes.

lunes, 20 de marzo de 2017

Quien dice vida


Quien dice vida dice aquel día de agosto,
la tarde luminosa, lenta como un domingo.
Dice ponerse el sol, la cruz de Santa Bárbara,
las callejas abiertas en túneles de robles
y frescas torrenteras, agua alta de castaños.
Quien dice vida dice también todas las cosas
que olvidé para siempre, como edredones grises
puestos a la ventana, para que se orearan.

© Pedro Ojeda Escudero, 2017

miércoles, 15 de marzo de 2017

De Aranda de Duero a Sevilla pasando por el Pisuerga


Salgo de viaje. Mañana jueves día 16 de marzo me encontraré en la librería Bayo de Aranda de Duero (Burgos) a las 20 hs. junto a Ape Rotoma. Ape ha nacido y vive en Aranda. Es autor de dos libros que tienen su merecida posición en la poesía española de carácter urbano que afronta la vida y la experiencia artística desde la realidad más cotidiana. Acaba de reeditarse su primer poemario, 149 PCE y Mensajes de texto y otros mensajes es un libro que va teniendo aire de clásico dentro de esa línea poética. A Ape Rotoma lo conocí personalmente en Olmillos de Sasamón hace un par de años, en las jornadas poéticas que allí se celebran todos los veranos y en la que los asistentes somos tratados con tanto cariño que repetimos siempre que nos es posible, y nos volvemos a ver ahora. Es evidente que la poética de ambos es diferente pero por eso me resulta más interesante este encuentro porque la poesía debe buscar el diálogo y ofrecer un ábanico múltiple de posibilidades. No soy de los que encierran lo poético en una voz única y en normas. Como dice el cartel que anuncia el acto, Poesía entre amigos. El tercer amigo es Tinín Bayo, el librero, lo que ya define a este hombre inquieto, impulsor de la cultura en Aranda y tantas otras cosas. El acto termina con la posibilidad de recitar por quien desee hacerlo.

En la librería Bayo presenté el 29 de junio de 2013 Esguevas, en compañía de mi querido amigo y autor de las fotografías de ese libro, Javier García Riobó, y ante un público atento que llenó el local. El trato de Tinín Bayo fue tan cariñoso que siempre he querido volver por allí, pero no pude hacerlo ni con Echo al fuego los restos del naufragio ni con piel, que llevo ahora. Ser librero -librero de verdad- en una localidad pequeña se asemeja mucho a ser una institución que debe protegerse y alentarse. En tiempos de grandes superficies y librerías virtuales entrar en uno de estos espacios culturales en una localidad del tamaño de Aranda es encontrar el sosiego suficiente para detener durante unos minutos la velocidad de la vida.

Después de Aranda bajaré a Salamanca y a Béjar, para encontrarme con amigos y con la sierra. Allí daré un abrazo muy fuerte a Luis Felipe Comendador, que está mimoso. No sé si me dejará ver las pruebas de imprenta de la antología de su poesía que se publicará en las próximas semanas y que era tan necesaria como justa. De todas las formas, hablaremos de poesía y del mundo, no importa el orden.

Y la próxima semana en Valladolid en el magnífico ciclo organizado por Javier Dámaso sobre Poesía en Vallladolid. Presento y modero la mesa de las 19:30 del miércoles 22, con Belén Artuñedo, Angélica Tanarro y Mario Pérez Antolín.


No terminan ahí mis quilómetros de estos días. El miércoles 23 estaré en la presentación oficial de los actos que conmemoran en Sevilla el bicentenario del nacimiento de José Zorrilla a través del convenio firmado entre la Casa Zorrilla del Ayuntamiento de Valladolid y el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, del que soy coordinador académico.

Os pido disculpas si no tengo el suficiente sosiego para actualizar el blog durante estos días.

martes, 14 de marzo de 2017

Mundo líquido


No es que vivamos en un mundo líquido sino que la mayor parte de nosotros ya nos hemos ahogado y estamos muertos. No lo sabemos porque nuestras esquelas aún no han salido en los periódicos.

lunes, 13 de marzo de 2017

La belleza efímera del almendro en flor


Ocurre casi todos los años. Después de florecer los almendros regresa el frío. Iba yo a clase esta tarde y atravesé el Parral. Viento helado y nubes negras y haciendo frente, el almendro florecido. 

He hablado de la belleza y del arte como motor de la renovación literaria que impulsó Rubén Darío, de la frustración del artista al no alcanzar la plenitud y de su consecuencia, el texto literario. Los verdaderos poetas saben que todo poema es el ejercicio de una insatisfacción. La obra de arte como intento repetido por lograr el objetivo. Ante esta línea, la contraria, la que no quiere Darío: De más decir que en todo círculo de jóvenes que escriben todo se disuelve en chiste, ocurrencia de más o menos pimienta, o frase caricatural, que evita todo pensamiento grave. En aquella época predominaba una poesía prosaica y anecdótica que rivalizaba con otra retórica y hueca. Frente a ellos pedía Darío nuevos ritmos, nuevas melodías, nuevos artistas. Hay épocas que resultan ya sabidas y se debe buscar siempre algo que rompa las tendencias que llevan décadas establecidas. Darío pedía algo más: Por más que digan los juguetones ligeros o los niños envejecidos y amargos, fracasa solamente el que no entra con pie firme en la jaula e ese divino león: el Arte, que, como aquel que al gran rey Francisco fabricara el mismo Vinci, tiene el pecho lleno de lirios. A veces me pregunto si entre el arte que se vuelve escéptico de lo artístico y el arte con mera finalidad comercial y tanta superchería e impostura no vivimos hoy tiempos similares.

Mientras tanto, la belleza efímera del almendro en flor -un árbol humilde y escondido la mayor parte del año pero que lleva lirios en el pecho- en mitad de un día frío y gris en el que la primavera parece alejarse. 

domingo, 12 de marzo de 2017

Mujer en tierra hostil. Shadi Ghadirian: Como todos los días


Ser mujer en épocas, culturas y países en los que se está muy lejos de la igualdad es vivir en tierra hostil. Si en los países occidentales, en los que las leyes y las ideas marcan la igualdad, se está a cierta distancia de conseguirla en todos y cada uno de los ámbitos, en los lugares en los que ni siquiera esta se halla en el espíritu de la ley ni en la mentalidad predominante en la sociedad la diferencia es brutal. Por eso, luchar por la visibilidad de la mujer en esos países y culturas es un acto heroico en el que muchas veces se arriesga la libertad o incluso la vida. Allí ser una mujer con una vida profesional pública o tener una vida creativa asociada con algún tipo de arte es muy difícil. Más aún en tiempos en los que las herramientas digitales, internet y las redes sociales abren una ventana al mundo y es imposible no cotejar la situación propia con la ajena. Ya no es que se intuya que en otras partes del mundo es posible otra realidad, no es que se sepa como algo lejano, es que la comprobación está al alcance de una pantalla. La globalización habrá traído muchas cosas negativas relacionadas con el mundo de las finanzas y el poder de las grandes corporaciones y la falta de regulación mundial que contrarrestre la especulación pero también ha traído muchas positivas. Y una de ellas es esta, la posibilidad de estar informado en tiempo real de lo que ocurre en el mundo, de acceder a aquello que nos preocupa sin el obligado filtro de lo permitido o descubrir que lo que pensamos normal por habitual y próximo no lo es en realidad. De ahí la obsesión de muchos países de controlar el acceso libre a internet o de limitar la posesión de nueva tecnología. No es que piensen en la maldad de la globalización financiera -con la que suelen establecer alianzas-, es que temen el libre pensamiento de sus ciudadanos y el acceso rápido a la información.

Shadi Ghadirian nació en Teherán en 1974. Su biografía atraviesa las últimas décadas convulsas de aquel país como mujer. Y como fotógrafa que toma conciencia de la situación de la mujer en su país. Como todos los días es la primera exposición de esta autora en España (comisariada por Mario Martín Pareja puede verse en la Sala municipal de exposiciones de San Benito de Valladolid hasta el 16 de abril). La mayor parte de las series mostradas reflexionan sobre esta cuestión. En Qajar (1998) se dialoga con antiguos retratos de hace más de un siglo en los que las mujeres iraníes posaban mostrando objetos que demostraban su posición social. En los suyos encontramos un decorado y un vestido tradicional con el que contrastan los elementos de modernidad que muestran estas mujeres. En Like Everyday (2000) el rostro de las mujeres es sustituido por objetos cotidianos asociados a lo doméstico (una plancha, una taza...). En West by East (2004) se interviene, imitando a los censores, tachando las partes del cuerpo femenino no cubiertas por la ropa occidental en las fotografías de jóvenes iraníes. Aunque la exposición está ordenada por cronología de las series, la siguiente debería ser Miss Butterfly (2011) en la que Ghadirian muestra sus emociones cuando se recluye en casa aterrorizada ante la posibilidad de ser detenida: ese tiempo de espera en soledad simbolizado por la tela de araña.

Siempre con la presencia de lo femenino, superan ese componente de denuncia de la condición de la mujer Ctrl+Alt+Del (2006), reflexión sobre el cuerpo humano en el mundo digital, y Nil Nil y White Square (2008), en las que hay un contraste entre lo cotidiano y la ruptura provocada por la violencia de la guerra.

La calidad técnica de Ghadirian se pone al servicio de la provocación que quiere la reflexión en el espectador. A partir de fuertes contrastes busca esta participación intelectual, el diálogo con quien ve las imágenes y se siente necesitado de opinar. Un arte comprometido que apela al receptor. No dejen de verla o de buscar las imágenes en internet.

sábado, 11 de marzo de 2017

Despejar el día


Este es el lugar que atravieso varias veces a la semana, de madrugada. Como si al amanecer los días se convirtieran en un complicado entramado de líneas, espacio y tiempo que despejar. Sigue igual por la noche, cuando regreso a casa.

viernes, 10 de marzo de 2017

Después de los almendros


Después de los almendros florecerán los prunos
y limpiarán los valles torrentes de cerezos.
Reventarán los parques sutiles formas de alegría
y llevaremos sures en los ojos
hacia la luz, muy juntos
 -¡qué cielo cal y añil sobre las cosas!-,
como si nos besara
el sol cuando te abrazo.
Todas las primaveras merecen descubrimiento:
flor de azahar tu rostro, lavanda la sonrisa,
rosa roja la casa, blanca como el naranjo,
Guadalquivir azul turquesa y al fin todo esmeralda:
risa, naranjo y rostro.
 © Pedro Ojeda Escudero, 2017

jueves, 9 de marzo de 2017

En el charco de sangre de mi país. A sangre y fuego de Manuel Chaves Nogales y noticias de nuestras lecturas


Como un charco de sangre ve España Chaves Nogales. Un charco de sangre en el que se han desatado los instintos más primarios del ser humano tras el golpe de estado fallido de los militares sublevados contra el gobierno republicano legítimo y la guerra civil que siguió. En el Prólogo de A sangre y fuego afirma que quien salga vencedor de la barbarie que aún continuaba será un dictador, de una o de otra ideología, revolucionario o fascista y que de forma inevitable contará con el apoyo de unas potencias internacionales y la oposición de otras:

En lo interior, un gobierno dictatorial que con las armas en la mano obligará a los españoles a trabajar desesperadamante y a pasar hambre sin rechistar durante veinte años, hasta que hayamos pasado la guerra. Rojo o blanco, capitán del ejército o comisario político, fascista o comunista, probablemente ninguna de las dos cosas, o ambas a la vez, el cómitre que nos hará remar a latigazos hasta salir de esta galerna ha de ser igualmente cruel e inhumano. En lo exterior, un Estado fuerte, colocado bajo la protección de unas naciones y la vigilancia de otras. 

Afirmaba eso después de comprobar lo ocurrido en los primeros meses de la guerra civil y de su conocimiento directo de la Rusia soviética y la Italia fascista. No se equivocaba demasiado en su pronóstico el autor, solo que aún no había llegado la II Guerra mundial y la guerra fría, que prolongó cuarenta años y no veinte al dictador que salió vencedor.

Habitualmente se simplifica la guerra civil española convirtiéndola en un choque entre dos bandos: nacionales y rojos, leales y sublevados, revolucionarios y fascitas. Ya durante la misma guerra. En todo conflicto resulta más fácil y útil para la propaganda de uno y otro lado construir de forma maniquea el enfrentamiento que andar en disquisiciones que debiliten las fuerzas. Las guerras no entienden de sutilezas. También le fue muy útil este maniqueísmo al dictador que gobernó España las décadas siguientes. Esta simplificación hace que se nos olvide que la mayor parte de la población suele encontarse en el medio de las fuerzas extremas y que su adhesión a uno de los bandos es más fruto del azar, del instinto de supervivencia o de las debilidades humanas. Quizá aún no estemos en condiciones de aceptar plenamente que la realidad fue más compleja a pesar de que ya hay suficientes documentos, testimonios, libros de historia y obras de arte que lo demuestran. Ni siquiera sé si hoy se le ocurriría a alguien una película como La vaquilla de Luis García Berlanga (1985).

Chaves Nogales se declara "un pequeñoburgués liberal, ciudadano de una república democrática y parlamentaria". Con su trabajo intelectual se hacía la ilusión de motivar el espíritu de sus compatriotras y provocar en ellos el interés "por los grandes temas de nuestro tiempo". Pero la sublevación de los militares contra la república le pone en situación de riesgo porque con su posicionamiento contrario a los movimientos revolucionarios y fascitas "había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros". Fiel a la república liberal, sigue por sentido profesional al frente del diario Ahora incluso después de haber sido colectivizado por los obreros y gracias a la tolerancia con la que se le permitía trabajar a pesar de ser conocido su rechazo hacia la revolución. Cuando el gobierno republicano abandona el Madrid cercado por las tropas franquistas para trasladarse a Valencia, él no lo sigue y marcha al exilio, convencido de que entre los dos bandos que se le ofrecen "es preferible meterse las manos en los bolsillos y echar a andar por el mundo, por la parte habitable de munco que nos queda". Ninguno de los dos extremos se lo ha perdonado aún. Gracias a su condición de intelectual y a sus contactos, encuentra acogida en París y dedicarse a la escritura.

Salió de España a mediados de noviembre de 1936 y da por concluido el manuscrito de A sangre y fuego en mayo de 1937. Para entonces ya tenía una reconocida trayectoria profesional como periodista y como escritor. Al abordar A sangre y fuego pretende combatir precisamente los extremos de ambos bandos. Denuncia la irracionalidad desatada por las grandes ideologías enfrentadas. No estaba ni España ni el mundo -cerca ya del conflicto mundial- para estas posiciones intermedias y su personalidad y su obra se fue diluyendo en el olvido salvo su biografía del torero Juan Belmonte, que siempre se puso como ejemplo del género y parecía escrita por un nombre sin persona detrás. No interesaba oficialmente ni al régimen de Franco ni los movimientos de oposición. Su recuperación se dio a partir de la transición hacia la democracia, en medio del postmodernismo, que miraba la historia reciente desde un ángulo alejado de las ideologías que habían sembrado el siglo XX de muertos y desde entonces el interés no ha hecho sino crecer.

A sangre y fuego es una colección de once relatos (los nueve de la mayoría de las ediciones y dos más rescatados de las ediciones mexicana y cubana por María Isabel Cintas) sobre la crueldad de aquella guerra. Son once historias abordadas de manera realista y cruda. Aparentemente, el narrador es objetivo y da el testimonio de lo que vio o de lo que investigó y se separa por igual de los bandos extremos enfrentados. Chaves Nogales busca la denuncia de la irracionalidad, de las actividades criminales en un intento de mostrar al mundo la perversidad de los dos bandos. No es su pretensión entrar en juicios sobre la legalidad histórica entre otras cosas porque todavía llevaba encima el recuerdo abierto de lo que había visto y de lo que seguía ocurriendo en España. Quizá de una forma un tanto ingenua pretendía llamar a las conciencias liberales del mundo occidental para que evitaran el desastre. Por eso buscó que su libro se tradujera rápidamente para aumentar la difusión. No se dio cuenta de que ese mundo al que apelaba también llevaba el camino de entrar en una devastadora guerra.

A lo largo del mes de marzo veremos cómo lo hace.

Noticias de nuestras lecturas

Luz del Olmo cuenta su experiencia inicial en la lectura, abrumada por el dolor que le provoca un relato tan crudo como halla en las dos primeras historias. Seguro que podrá seguir con la lectura. No os perdáis las imágenes con las que ilustra su entrada.

Mª Ángeles Merino nos regala todo un testimonio personal. Su madre dialoga con el texto de Chaves Nogales recordando lo que ella vivió de niña en aquella guerra civil.

Comenta Pancho el primer relato de la serie, que nos lleva a los primeros días de la guerra y al despertar de los sentimientos más primarios. Excelente forma de afrontar el comentario.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. 

Durante el resto del curso leeremos:
-Media vida, de Care Santos (abril). Esta novela ha obtenido el último Premio Nadal y su lectura se programa en conjunto por varios clubs de lectura de Burgos.
-Brillante, de Luis Ángel Lobato (mayo). El autor publicará en breve un nuevo poemario.
-Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga (junio). Como es ya conocido, esta novela ha obtenido el XV Premio de la Crítica de Castilla y León, fallado el pasado día 8 en Ávila, lo que da mayor interés, si cabe, a su lectura.

Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog.

Seminario de literatura y danza



El curso pasado, la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos y el Club de lectura de La Acequia inauguramos nuestro Seminario de Literatura y danza con el ballet Don Quijote como parte de las conmemoraciones del cuarto centenario del fallecimiento de Cervantes. Continuamos con la idea, que tendrá próximas ediciones.
Mañana viernes día 10 de marzo veremos y comentaremos El sombrero de tres picos, el ballet de Manuel de Falla con coreografía de Léonide Massine estrenado en Londres en 1919 con un rotundo éxito. Los decorados y figurines eran obra de Pablo Picasso. El ballet está basado en la novela de igual título de Pedro Antonio de Alarcón, publicada en 1874. El acto tendrá lugar en el Salón de actos de la Facultad de Humanidades y Comunicación de la Universidad de Burgos (antiguo Hospital Militar) y dará comienzo a las 19:00 horas. Entrada libre hasta completar el aforo.
El sábado 11 tendrá lugar un seminario de ballet clásico de nivel intermedio al que hay que apuntarse según instrucciones del cartel que copio arriba.

miércoles, 8 de marzo de 2017

El cielo de Ávila. XV Premio de la Crítica de Castilla y León


Ávila me ha recibido con un cielo lleno de matices. Desde el Rastro, un almendro en flor y la nieve en las cimas. Y la luz, esa luz de Ávila que dimensiona la mirada. Hacía fresco a primera hora, pero el sol ya calienta en las solanas y entra en los patios y en las plazas.

En Ávila nos hemos reunido los miembros del jurado del Premio de la Crítica de Castilla y León que organiza el Instituto Castellano y Leónés de la Lengua. Son ya quince ediciones en las que se ha premiado al mejor libro publicado por un autor vinculado a esta comunidad el año anterior. En la presente edición ha resultado ganador Pasos en la piedra de José Manuel de la Huerga (Menoscuarto), una novela de excelente escritura ambientada en la Semana Santa de 1977, cuando se legalizó el PCE. Vuelve el autor a Barrio de Piedra, una ciudad imaginaria pero muy real, construida a partir de espacios reconocibles de varias ciudades castellanas y con una fuerte carga simbólica que, sin embargo, no lastra la lectura. No existe Barrio de Piedra, pero cuando uno se adentra en las páginas de esta narración la reconoce como si fueran las calles en las que ha vivido y sus habitantes aquellos que llenan sus recuerdos de la infancia y la juventud.  Pasos en la piedra es un relato que atrapa al lector desde el primer momento y en el que se enfrenta una ciudad en la que parece que nunca pasa nada con los sucesos que trasformarán España en la época de la transición hacia la democracia. Todo atado con un motor de la condición humana que se explica al final del libro, que ayuda a los personajes -y a los lectores- a reconciliarse con las contradicciones propias y con las circunstancias de nuestro pasado reciente: "que buscamos un Paraíso, porque alguna vez tuvo que haberlo, en algún lugar. Y seguro que ese Paraíso estaba más cerca de lo que uno creía". Como esta novela ya la había incluido desde el inicio del curso en el listado de libros que leeremos en el Club de lectura de los jueves, tendremos ocasión de volver a ella en el mes de junio para comentarla pormenorizadamente.

A la fase final ha llegado una selección de libros inmejorables tanto por su calidad como su variedad. Están representados todos los grandes géneros y entre los diez finalistas se encuentran autores consolidados, con una obra que atraviesa lo mejor de la literatura de esta región de las últimas décadas.

Dos libros de cuentos. Septiembre negro de Carlos Fidalgo (Castalia, XXV Premio Tiflos de cuento) reúne una colección de relatos sobre grandes deportistas viéndolos siempre desde ángulos poco usuales y sorprendentes, algunos de ellos -como los que dan nombre al conjunto o La nieve de Delorez, sobre Florence Griffith- de excelente factura. De Andarás perdido por el mundo de Óscar Esquivias (Ediciones del Viento) poco nuevo tengo que decir porque lo analicé con detenimiento al incluirlo en el mes de marzo de 2016 en el Club de lectura: un gran libro de relatos de uno de los nombres más importantes de la narrativa española actual en el que hallamos los rasgos más significativos de este autor.

Un libro de teatro, la edición del Microteatro de José Luis Alonso de Santos (Irreverentes), colección de textos en los que Alonso de Santos se mide en la modalidad más breve. Situaciones divertidas que, además, dejan un poso de pensamiento sobre las relaciones humanas y entre el arte y el poder.

Un libro de poesía. De la naturaleza del olvido de Arcadio Pardo (La isla de Sistolá) es un excelente poemario sin ningún defecto. Su reflexión sobre la memoria y la palabra, su magistral juego con el ritmo poético y el lenguaje, lo convierten en un libro que quedará para siempre de uno de los autores más importantes de la poesía española desde los años cuarenta al que, por suerte, parece no faltarle todavía el aliento poético.

Aparte de la novela ganadora, otra más. Musa Décima, de José María Merino (Alfaguara), un relato que fluye con la facilidad propia del autor para analizar las relaciones humanas y la importancia de la armonía personal. Todo ello a partir de un excelente juego con la vida y la obra de una escritora española  del siglo de oro, Oliva Sabuco de Nantes Barrera, autora de la Nueva filosofía de la naturaleza del hombre publicada en 1587.

Un ensayo sobre lo poético. El acontecimiento poético de Jesús Hilario Tundidor (Cuadernos del laberinto) es una luminosa indagación sobre la poesía que complementa y explica la obra creativa de una de las voces líricas más personales de las últimas décadas en España.

Finalmente, el grupo más numeroso, los libros de memorias. Antimemorias de un comunista incómodo, de Andrés Sorel (Península) es el testimonio personal de lo vivido por el autor. Un libro tal y como es Sorel, con una escritura acertada siempre, polémico a veces, en el que basta consultar el índice onomástico para comprender su interés. El olvido y otras cosas imposibles de Pilar Salamanca (Menoscuarto), es un libro apasionante para el lector, que contribuye aún más a poner de relieve la importancia de esta autora tanto por lo que cuenta como por la manera en la que lo hace.

He dejado para el final el libro de Antonio Colinas, Memorias del estanque (Siruela). Unas memorias de una escritura poética en la que Colinas profundiza en su vida, en sus ideas y emociones de una manera sobrecogedoramente bella. Un libro que es un broche de la obra de uno de los mejores poetas españoles actuales pero que también puede servir de puerta de entrada para aquellos que no lo conozcan.