lunes, 19 de febrero de 2018

Noticias de los días que llevo desaparecido


Algún día daré cuenta de la actividad de estas últimas semanas, que me ha impedido publicar aquí al ritmo habitual desde mi aviso de la conferencia sobre las relaciones de Zorrilla con la vida social de su época en el Museo del Romanticismo. Después han venido varias actividades relacionadas con el bicentenario del autor romántico que se han sumado a lo habitual y a los compromisos adquiridos. Vengo aquí a decir que voy desocupándome y que poco a poco retomaré el ritmo de publicaciones del blog: esta semana daré varias entradas correspondientes al Club de lectura, que lo dejé con Pedro Páramo que si muerto o no y no he hincado el diente aún al próximo titulo, El hombre pez, de José Antonio Abella. Abella vendrá a Burgos la tarde del próximo martes 27 de febrero para encontrarse con los lectores que quieran acompañarnos.

Para los interesados comunico que mañana martes día 20 acompaño a Luis García Jambrina en la presentación en Burgos de su novela El manuscrito de fuego, una nueva entrega de la serie que dedica a Fernando de Rojas. A caballo entre la novela histórica y la novela de misterio, aborda el apasionante caso del asesinato del bufón Francesillo de Zúñiga. Recomiendo no perdérsela. La presentación tendrá lugar en el Palacio de la Isla a las 19:30. Entrada libre hasta completar el aforo. Para no perdérsela.



Y el resto, bien. En estas semanas explico a Góngora a un grupo de alumnos que demuestran una gran creatividad e interés. De ellos es la figurilla cuya fotografía encabeza esta entrada, que tiene mucha enjundia. Y en mi despacho he colocado el cuadro que me regaló en el 2009 Pilar Martínez Navarro con motivo de nuestra lectura del Quijote. Un buen sitio: es el fondo que verán los alumnos con los que me conecte por cámara desde mi ordenador. Tenía esa deuda con Pilar, que me hizo ese regalo con todo el cariño para conmemorar la primera lectura colectiva y virtual que se haya hecho del Quijote completo usando las redes sociales. No se lo dije en su día: llegó roto a mi domicilio por el trasporte y ahora luce como nuevo tras volverlo a enmarcar. Por supuesto, quien se decida a hacerme una visita tendrá café y pastas gratis.



miércoles, 7 de febrero de 2018

No podía vivir sin sociedad alguna


Este jueves 8 de febrero, a las 19:00 hs. daré una conferencia en el Museo del Romanticismo de Madrid con el título No podía vivir sin sociedad alguna. José Zorrilla y las reuniones de sociedad de su tiempo. Esta conferencia se encuadra dentro de las actividades programadas en torno al bicentenario del nacimiento del poeta romántico (Valladolid, 1817 - Madrid, 1893). En ella hablaré de cómo José Zorrilla, a pesar de su tendencia a huir de las reuniones de sociedad tan típicas en el siglo XIX, no pudo evitar participar en alguna de ellas a lo largo de su vida. Analizaré la importancia de dichas reuniones para la vida social y cultural de la época, para los autores que profesionalmente se dedicaban a la escritura y para la sociabilidad general en el siglo XIX. Contaré alguna de las anécdotas más significativas poniéndolas en su contexto y significado adecuado. Espero que los que se animen a acudir pasen una hora agradable y aprovechen para visitar uno de los museos más interesantes en su género en el mundo.

Entrada libre hasta completar el aforo.

martes, 6 de febrero de 2018

mientras fuera anochece



A veces, en el tren
el paisaje se vuelve
interior y borroso.
Ya estás en soledad
y no sabes qué hacer
mientras se hace de noche
y vaho
y no te duermes.

© Pedro Ojeda Escudero, 2018

lunes, 5 de febrero de 2018

miércoles, 31 de enero de 2018

Yo nací para amar y ser amado


Este viernes día 2 de febrero, en la sede de la calle Sierpes del Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, daré una conferencia a las siete de la tarde sobre José Zorrilla. Como saben los lectores asiduos de este espacio, estoy implicado en las actividades del bicentenario del nacimiento del autor romántico que se organizan desde la Casa Museo Zorrilla de Valladolid. Desde hace un año, los trabajos han sido intensos y han dado excelentes resultados. En pocas ocasiones una conmemoración de este tipo ha tenido tantas y tan diversas actividades ajustándose al presupuesto ordinario de la institución. Haré balance dentro de unos días.

Titulo mi conferencia Yo nací para amar y ser amado. José Zorrilla, una biografía moderna. En este caso abordaré la personalidad del poeta a partir del verso citado en el título y completaré un panorama del autor señalando los rasgos de modernidad en su vida y en su obra, esos que le hicieron singular en su tiempo y que pueden ser mejor comprendidos desde el presente. En contra de lo que muchos piensan a priori -España es un país de apriorismos provocados casi siempre por desconocimiento y la soberbia-, ni la obra ni la vida de Zorrilla lo convierten en un personaje convencional o decimonónico en el peor significado de este concepto. Ni siquiera su pensamiento. Que pueda estar más o menos alejado de la estética que predomina hoy también depende de qué parte de su obra leamos y cómo lo hagamos, pero no nos debería sorprender en tiempos de que todo lo anterior parece alejado del gusto presente mayoritario. Cuando nos acercamos a su biografía y sus textos sin prejuicios nos sorprende.

Tras la conferencia, se procederá a inaugurar la exposición mi exclusivo nombre de poeta, la versión itinerante de la que puede contemplarse en el Archivo municipal de Valladolid hasta el mes de abril y que, después de Sevilla se mostrará en otros lugares. El acceso es libre.

Este evento se enmarca dentro de las muchas y variadas actividades sobre Zorrilla que se han organizado dentro del convenio firmado entre el Ayuntamiento de Valladolid a través de la Casa de Zorrilla de Valladolid y el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, que yo coordino y de las que ya he dado cuenta aquí.

martes, 30 de enero de 2018

Toda la casa abierta


A ventilar la casa
cada mañana. ¡Aire!
¡Aire nuevo del día!
¡Toda la casa abierta!

© Pedro Ojeda Escudero, 2018

lunes, 29 de enero de 2018

La persistencia de la ortiga


Puedes decir lo que quieras de la ortiga, incluso mala hierba. Pero allí está siempre, paciente, llamativa, presente. Su sopa tiene propiedades tan apreciadas por todos en cualquier producto exótico y un sabor agradable y fresco. Trampa para inadvertidos pero esbelta, graciosa y persistente. Si te has ortigado alguna vez no la olvidarás y habrás aprendido. La lección de la ortiga.

viernes, 26 de enero de 2018

Parada poética y ofrenda floral en homenaje a José Zorrilla


El pasado 23 de enero se cumplieron 125 años del fallecimiento del poeta José Zorrilla en Madrid. Por mucho que a algunos les pesara y les pese incluso hoy, Zorrilla era el poeta más famoso de la literatura española y ha conservado ese recuerdo en el imaginario colectivo gracias. Y esta condición se demostró en los actos de aquellos días, los que siguieron a su muerte, con la capilla ardiente en la sede de la Real Academia y su primer entierro. Nunca un escritor había alcanzado en España e Hispanoamérica semejante fama, tanto en círculos académicos como en el ámbito popular, en la prensa y en la trasmisión oral de sus obras, en poesía y teatro. De hecho, el  drama Don Juan Tenorio sigue presente como la obra más representada del teatro español. Quizá Lope de Vega es el único con el que podría compararse en este aspecto, con una diferencia: Zorrilla obtuvo esa fama con 19 años y no cesó -a veces contra su propia voluntad- hasta su fallecimiento, en una época en la que la prensa actuaba como difusor de las grandes personalidades del momento. El 21 de febrero hubiera cumplido 76 años. El 3 de mayo de 1896 se procedió a trasladar sus restos a Valladolid siguiendo los deseos expresos del escritor, que reposan definitivamente desde el 4 de abril de 1902 en el Panteón de Vallisoletanos ilustres, cuya construcción se proyectó para que fuera el primero que lo ocupara.

Desde el 21 de febrero del pasado año hasta el 21 de febrero de este 2018, se conmemora el bicentenario de su nacimiento y esta celebración coincide con esta fecha redonda de los 125 años del fallecimiento. Como saben los que leen habitualmente este espacio o siguen mi perfil en las redes sociales, estoy implicado en los actos del bicentenario bien como asesor académico del mismo en la Casa Zorrilla de Valladolid -que ha modelado una conmemoración ejemplar de la mano de Paz Altés y del que haré balance en los últimos días de febrero para que se comprenda la magnitud de lo conseguido en un país que se ha mostrado siempre cicatero en el homenaje a sus grandes personalidades- bien como conferenciante, autor de trabajos sobre el autor o también como organizador de algunos de ellos, singularmente a través del convenio firmado con el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla o el fin de semana que Béjar dedicó a Zorrilla.

Mañana sábado intervendré como tal y en representación delegada del Instituto de la Lengua de Castilla y León en la Parada poética y ofrenda floral en homenaje a José Zorrilla que conmemora el 125 aniversario de su fallecimiento. Se ha pretendido rescatar el sentido que tenían estos actos en tiempos del mismo Zorrilla porque el bicentenario ha conseguido actualizar al poeta, su biografía y su obra y ponerlas a disposición del público actual. El evento está organizado por el Ayuntamiento de Valladolid y en él se repartirá una reproducción facsimilar de extraordinaria calidad y oportunidad de los ejemplares monográficos que publicara la revista ilustrada el Blanco y negro el 4 de febrero de 1893 y el 16 de mayo de 1896 (con motivo del fallecimiento y del traslado de los restos a Valladolid, respectivamente). En esta publicación ha colaborado el decano de la prensa española, El Norte de Castilla.



jueves, 25 de enero de 2018

Nadie entra en su propia tragedia y sale indemne: el conflicto de Pedro Páramo y noticias de nuestras lecturas.


¿Quién es el protagonista de Pedro Páramo? Supongo que muchos de los lectores y los críticos tendrán muy clara la respuesta y se acogen al título de la novela. El protagonista, así, sería Pedro Páramo, un cacique mexicano de los tiempos de la revolución que, debido al rencor que guarda desde una infancia no feliz -causada por la separación de su amada Susana, que tardará treinta años en reencontrar pero cuyo amor no tendrá porque para conseguirla debe asesinar al padre; la muerte de su padre, que lo deja al frente de una venganza enraizada en la propiedad de las tierras, los ganados y las gentes-, se comporta con extrema violencia sobre todo Comala, de la que se apropia hasta el punto de que muerto él no lo sobrevivirá.

Pero resulta que la novela no se nos cuenta así. Como veremos la próxima semana, la estrategia narrativa de Juan Rulfo nos propone la indagación de Juan Preciado -el narrador-, que viene a Comala para saber de su padre, Pedro Páramo, y quizá, siguiendo las instrucciones de su madre en el lecho de muerte, hacerle pagar lo que les hizo. Juan Preciado muere a mitad de la novela y lo que le era confuso se le aclara definitivamente tras la muerte: todos los personajes están muertos, él escucha sus murmullos en la tumba. De esa manera puede reconstruir su propia historia y la de su padre. El conflicto de la obra, pues, no sería la actuación sanguinaria de Pedro Páramo sino la reconstrucción de la identidad del narrador: esta es una de las razones de su radical modernidad y el salto cualitativo respecto a la narrativa anterior.

Juan Preciado entra en Comala para saber quién es, quién fue su padre y reconstruir la historia, pero viene afectado por su propia tragedia, entra en un paisaje desolado en el que no crecen los árboles y todos los que se encuentra son muertos que le hablan. Enloquece -si ya no estaba loco antes y eso justificaría el diálogo con los muertos- y muere y después puede reconstruir el puzle de su familia y la razón de haber crecido sin padre.

Nadie entra en su propia tragedia y sale indemne, ni siquiera es capaz de averiguar toda su historia sin que falte alguna pieza. Y la investigación jamás es lineal: los informantes y la historia no lo son. Veremos la semana próxima que la gran innovación narrativa de Rulfo es atreverse a contarnos esto fuera de la estructura convencional de la novela realista.

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino nos cuenta sus dificultades para entrar en Comala, pero una vez hallado el camino se quedará allá un rato. No os perdáis ni su texto nis sus ilustraciones...

No hay otra, si quieres comprender Pedro Páramo debes leer sin tardar la entrada que ha escrito esta semana Paco Cuesta. No te la pierdas.

Una magnífica guía de los personajes de Pedro Páramo y de las tragedias cruzadas de la novela y sus razones puedes encontrarla en la entrada de esta semana de Luz del Olmo.

La segunda entrada que dedica Gelu a la novela de Rulfo, aparte de seleccionar con precisión fragmentos de la misma, presta atención a Dolores, la madre de Juan Preciado. Y nos regala dos enlaces de imprescindible consulta.

Pancho acomete su segundo comentario de la novela de Rulfo deambulando por las calles de Comala y escuchando murmullos... hasta que encuentra a Joaquín Sabina...

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos.
Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog, aunque en las últimas semanas no haya podido cumplir esta promesa por diferentes cuestiones que espero se vayan remansando en las próximas.
Información sobre el presente curso en el club en este enlace.

miércoles, 24 de enero de 2018

Estación término, de José Luis Rúa.


La vida como viaje es una antigua metáfora literaria que sigue siendo exacta y oportuna. Hay un momento, en todo viaje, que nos sentimos llegar al final del recorrido, aunque sepamos que es posible que aún nos queden muchos años por delante. No es necesariamente que percibamos la muerte, sino una sensación que nos hace pensar que esa es nuestra estación, que allí queremos quedarnos y pasar el resto de la vida: en ese lugar, en ese paisaje, con esa gente, con esas ocupaciones. Es afortunado aquel que encuentra el apeadero adecuado en el que descender del tren, respirar y comprender que ese es su lugar. Que podrá viajar a otros lugares o conocer otras personas, pero que es allí, en el espacio que vislumbra desde el andén, en donde quiere estar. De pronto, el viaje se hace presente y todo adquiere una dimensión ajustada. Incluso si nos giráramos inmediatamente, podríamos vernos al bajar del vagón y sonreír, con sorpresa, como si no nos pesara el pasado, porque ese es lugar que estábamos buscando y esa luz que queremos tener en cada uno de nuestros días.

Eso es lo que encontramos en el poemario Estación término de José Luis Rúa (Sevilla, Wanceulen editorial, 2017). Nacido en Alcoy en 1950, la vida lo llevó hasta Ayamonte, en donde ejerció como profesor de Educación Física hasta su reciente jubilación y, sin renunciar a sentirse alicantino, Rúa comprendió pronto que Ayamonte era su estación término, su destino final. No es de extrañar: Ayamonte es un lugar muy especial entre mar, río y marisma, entre tierra y cielo. La luz es allí amable, el clima benigno y la gente acogedora. De hecho, la frontera con Portugal allí se difumina.

José Luis Rúa es uno de los integrantes más activos y significados del colectivo poético Poetas del Guadiana que desde hace ya muchos años procura la unión de ambas riberas y celebra periódicas citas en las que poetas españoles y portugueses se juntan para construir un espacio de encuentro, comprometidos en esa labor de hacer desaparecer las fronteras levantadas por una historia no siempre amable. También es parte del grupo de escritores que impulsa infatigablemente la vida de Ayamonte con acciones poéticas, recitales, presentaciones de libros y publicaciones a través de Los libros del Estraperlo y Los Cuadernos de la Barranca. Desde el año 2000 ha publicado varios poemarios en una sucesión periódica que ha construido ya una obra de voz propia y reconocible: Cuaderno de poemas, Se ha vuelto loco, Mar cien veces mar, Los versos que te gustan, Poemas en el lienzo, etc. También ha publicado en antologías del grupo o colaboraciones como A pedales entre los escombros, con Eladio Orta. Conviene recordar también su trabajo como documentalista de las actividades culturales y deportivas de Ayamonte porque su labor se ha convertido ya en una referencia obligada para los investigadores de lo que allí ha ocurrido en las últimas décadas.

En Estación término hay conciencia de esos dos significados del final del viaje. Por una parte, la llegada al momento de la vida en el que el horizonte se estrecha; por otra, la conciencia serena y feliz de que se está donde se quiere estar y que la mirada se ha hecho parte del paisaje que habita. Por eso no hay sensación de tristeza ni de despedida sino de apurar el presente de forma vital y todas las emociones que brinda. Incluso cuando se aborda la inevitable decadencia física que implica la edad: es como si estuviera alojado en un cuerpo extraño, dice el poeta:

Me dirijo la palabra solo por buena educación,
pero no me reconozco.

Sin embargo, la relación de padecimientos y medicamentos (Jodida bioquímica) que implica cumplir años en realidad no importa:

Es un juego de equidistancias y equilibrios
entre la naturaleza humana y yo mismo.

No es Estación término un poemario de despedida ni de tristezas, sino un canto apasionado a lo mejor que se tiene: la propia gente, el amor y el paisaje. Se abre con una referencia al nieto recién nacido -Mateo, al que va dedicado el libro- al que recomienda: Lucha con todas tus fuerzas / y con un poema en cada mano. Por la misma razón, una de las partes esenciales del poemario son los poemas dedicados a Cinta, su mujer:

A poema,
tu cuerpo sabe a poema.
De rima libre y verso más libre todavía

En Estación término también está el paisaje ayamontino (Canela, el espigón, el río...), los poetas con los que ha recorrido parte del camino (Eladio Orta, Uberto Estabile, Antonio Orihuela) y una reflexión sobre la misma labor poética, que le llevan al compromiso con la propia escritura y el sentido social de la misma. Por supuesto, en el recorrido vital también hay momentos dolorosos, como la despedida de la madre (Madre, buen viaje y dale recuerdos al viento).

Es Estación término una celebración de la madurez y de la felicidad que otorga saberse en el lugar en el que uno quiere estar y con las personas que ama, con el amor que acompaña y la vida bien hecha. Y en él está José Luis Rúa tal y como es: entregado, pasional, directo, generoso. Y la luz de Ayamonte, que lo preside todo. No es, sin duda, el final del trayecto de la obra de este poeta, siempre lleno de energías y propuestas, generoso en la entrega y que sabe cómo hacernos visible ese estado de gracia:

Sé que tienes razón,
como lo tiene el alba cada mañana,
más, la madrugada e frases van haciendo camino
hacia ese poema que llevas en la falda
y que algún día vas a regalar al mundo.

Estación término cuenta con un excelente prólogo del poeta portugués Fernando Cabrita (en español y portugués, recomiendo la lectura de la versión original) y una magnífico diseño y maquetación de Antonio Garrido, con fotografías del escritor, que es un excelente fotógrafo.

martes, 23 de enero de 2018

Un café se enfría en la mesa de la cocina


Últimamente me sobrecogen las noticias que informan de la aparición de cadáveres de personas hallados en sus domicilios días después del fallecimiento. Personas, casi siempre ancianas, que viven solas y se mueren en un accidente casero o de muerte natural, viendo la televisión, dormidas plácidamente en sus camas, en la cocina preparándose un café, acariciando al gato, si lo tienen. He pensado mucho en ese café, en cómo se enfría en la vieja mesa de formica.

lunes, 22 de enero de 2018

Sucedieron las delicadas formas


Y entonces sucedieron
las delicadas formas
de la muerte
como una caricia
que llena de miel
por dentro la casa.

© Pedro Ojeda Escudero, 2018