martes, 21 de octubre de 2014

Ni uno solo de ellos puede servirnos.


Un día tras otro, las noticias recogen nombres de grandes personalidades de las historia reciente de España que son imputadas o condenadas en procesos judiciales por corrupción, malversación, fraude, etc. A estos se suman los nombres de aquellos que no pueden ser ni imputados ni condenados porque sus casos han prescrito o han fallecido. No hablamos solo de personas con mayor o menor relieve en la vida pública sino de nombres que han sido responsables de la gestión pública española y de decidir nuestras vidas: políticos, altos funcionarios, banqueros, empresarios, sindicalistas, consejeros de las grandes empresas de este país y conseguidores varios que viven en las antecámaras del poder. No es el tendero de la esquina sino quien legisló, quien aplicó las leyes, quien desarrollo sus normativas, quien contribuyó al desarrollo de un sistema económico y financiero concreto. Son las mismas personas que desde las tribunas parlamentarias, los medios de comunicación y su actividad pública nos dijeron cómo debía construirse nuestro sistema democrático, nuestras normas de convivencia, de relaciones laborales. Son las mismas personas a las que hemos escuchado reiteradamente darnos lecciones sobre cómo debíamos comportarnos o los sacrificios que debíamos hacer en los momentos más duros. Junto a ellos hay otro nutrido grupo de grandes personalidades que no han sido -hasta ahora- implicadas o condenadas en procesos judiciales pero que permanecen en silencio sin declarar nada contra sus antiguos amigos, socios o rivales políticos. Alguno de ellos, incluso, se permite defenderlos o, incluso, recordarnos los lados positivos de las acciones políticas y sociales de los que han sido implicados o condenados. De Pujol, se nos dice, no debemos olvidarnos de su labor para la estabilidad del sistema de la restauración democrática. De Rato, se nos dice, no debemos olvidarnos que contribuyó a crear la mayor época de expansión económica que ha conocido España e, incluso, llega a parecerles el mejor ministro de Economía de la historia española.

Nos toman por tontos y quizá lo seamos. Se tapan las vergüenzas entre ellos para que no veamos cómo todos -los que ahora son imputados o condenados, los que no lo han sido pero estuvieron allí y callaron, miraron para otro lado o no se dieron cuenta a pesar de tener responsabilidades en sus cargos que los hacen corresponsables de todo aquello- contribuyeron a la construcción de un sistema esencialmente corrupto y sin control ninguno. Que solo cuando el hedor ha sido tanto que no se ha podido esconder debajo de la alfombra a causa de la crisis económica han salido todas sus trampas a la luz sin que nadie pueda frenarlas comprando los medios de comunicación, presionando a los jueces o insinuando que pondrían a funcionar el ventilador. O, simplemente, repartiendo prebendas, líneas de ferrocarril, hogares de jubilados o piscinas municipales en pueblos que no las necesitaban.

No. Son culpables todos: los que lo hicieron y los que lo toleraron. Los ciudadanos fueron torpes, mediocres e insensatos votándolos, pero son ellos y solo ellos los que construyeron un sistema como este en el que cualquiera podía meter la mano en la caja de los fondos públicos y aquel que denunciaba la situación era ninguneado, acallado, apartado o perseguido. Son ellos y solo ellos -los que hicieron y los que lo toleraron- los que nos han traído hasta aquí. Cualquiera podría haber construido el sistema político de la democracia: la inercia histórica empujaba a ello. Si no hubiera habido unos nombres hubiera habido otros, nadie es insustituible en estas coyunturas históricas en las que todos los vientos soplan a favor. Pero solo ellos estuvieron allí para meter la mano en la caja pública, para regalar prebendas, para enriquecerse, para tejer una red de influencias e intereses, para abrirse las puertas giratorias que les permitieran suculentos retiros de la política, para callarse ante lo que otros hacían, para mirar a otro lado. No tapa el hedor que hicieran algo bueno. Estas alfombras están ya demasiado sucias, hay que buscar otros nombres. Ni uno solo de los que estuvieron allí aunque no se llevaran ni un céntimo si no se atreven a denunciar, a expulsar a los corruptos: estuvieron allí, como concejales, como ministros, como diputados, como asesores, como miembros de las jerarquías políticas, económicas, financieras, mediáticas. Ni uno solo de ellos puede servirnos. Y si no presentan listas abiertas para poder borrarlos ni una sola de las listas en las que figure uno solo de ellos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Carmina Burana de Carl Orff por la Orquesta Sinfónica de Burgos


El pasado sábado día 18 asistí al Concierto extraordinario del 20 aniversario de la fundación de la Universidad de Burgos con el que la Orquesta Sinfónica de Burgos inauguraba su temporada. Se agotaron todas las localidades de la Sala Auditorio Rafael Frühbeck de Burgos del complejo del Fórum de la Evolución. Se inició el acto con un merecido homenaje al maestro Frühbeck de Burgos, recientemente fallecido. Junto a la Orquesta participaron en el concierto el Coro Universitario, la Coral de Cámara y la Escolanía del Conservatorio Profesional de Música. Bajo la dirección del maestro Javier Castro Villamor, los papeles solistas correspondieron a la soprano Alicia Amo muy acertada en todo momento, el tenor Gerardo López que suscitó opiniones contrarias por su forma de interpretar y un correcto barítono José Miguel Torres un tanto irregular pero en un tono más que aceptable.

Es loable el trabajo de la OSBu desde su fundación en el 2005. Poco a poco aspira a ser algo más que una orquesta con una mira local y este crecimiento pausado sin saltos en el vacío pero con la constancia de quien quiere un proyecto que se consolide es su mejor aval. Son necesarios empeños así para retejer la cultura en red que necesita cualquier país. Solo de la consolidación de muchos proyectos como este puede salir un verdadero amor a la música y solo de esta red puede salir una cantera constante de buenos músicos. Los artistas geniales nacen de vez en cuando pero hay que fomentar un caldo de cultivo en el que todos los años se desarrollen las facultades y se genere un público amante de las manifestaciones culturales. Incluso en época de crisis económica. La elección del Carmina Burana Carl Off es buen ejemplo de todo ello y su acertada ejecución la manifestación de que todo esfuerzo tiene su recompensa cuando se aúna la honestidad con el esfuerzo y un poco de ambición a la hora de crecer mirando hacia el futuro. Mi enhorabuena a la OSBu, a los coros participantes y a la programación de este concierto dentro de los actos con los que se celebran los primeros veinte años de vida de la Universidad de Burgos.

Podéis ver la grabación del Concierto completo en este enlace.

domingo, 19 de octubre de 2014

Miles de mariquitas y un viento frío que barre la cima del Mencilla.












Miles de mariquitas en la cima del Mencilla. Con sus élitros rojos con puntos negros, agarrándose a las piedras al sol protegidas del viento. Miles de mariquitas en la cima del Mencilla, a 1932 metros, y un viento frío e intenso, barriendo constante la cumbre.

Al abrigo de una peña nos sentamos Paco y yo a compartir la bota de vino de la Ribera y el chorizo de Villafuertes con pan de Ibeas que él había traído y cargado durante la ascensión en su mochila. Al lado, un joven delgado y alto, de Arcos de la Llana, en donde paró la reina Juana con el cadáver de su esposo Felipe el Hermoso, daba cuenta de su almuerzo, mucho menos sobrio que el nuestro. También le sacábamos años entre Paco y yo al joven de Arcos. El chorizo casero de Villafuertes pica en el paladar y sabe a leña de roble lo justo y a casi dos mil metros repara el ánimo y las fuerzas. El de Arcos nos había adelantado en la ascensión. En la montaña, cada uno debe ir a su ritmo. Arriba, el viento frío y las mariquitas agarradas con firme ligereza en las piedras. Abajo, calor de este veranillo intenso que ya no puede ser el de San Miguel y todavía no es el de San Martín. Pero aquí arriba las manos se quedaban frías mientras la mirada buscaba en el horizonte los picos señalados por Paco: allá, lejos, ahora que se despeja la bruma, la montaña palentina con el perfil inconfundible del Espigüete y el Curavas; aquí, más cerca, la sierra de la Demanda, con el Trigaza y el San Millán y un poco más lejos, hacia La Rioja, el San Lorenzo.

Habíamos pasado por Pineda de la Sierra y dejado atrás la absurda estación de esquí de Valle del Sol, ya cerrada, un ejemplo del derroche y el poco pensar de nuestros políticos que tanto aplaudimos en su día sin darnos cuenta de que la fiesta la pagamos nosotros. En la ladera crecen ya los pinos entre los remontes porque la naturaleza siempre aguarda que nos cansemos de jugar a amaestrarla. La ascensión, en realidad, comienza desde el refugio de Esteralvo y en algunos momentos pica hacia arriba la ladera y fatiga. Cuando entramos en el hayedo todo se hace misterio de otoño interrumpido en los corros en donde el sol se hace dueño aún de la temperatura al abrigo del viento. Setas y huellas de jabalí que por la noche buscaron raíces y hongos y las formas caprichosas de algunos árboles. Al salir del hayedo nos espera la constante llamada del viento. En la Concha aprieta ya y se echan de menos los guantes pero hay que seguir hacia arriba, hasta la cima, para sentarse a comer chorizo picante y pan y aceptar gozosos dos trozos de queso que nos pasó el de Arcos, queso curado de oveja de los páramos del Esgueva.

Y mientras tanto, yo aprendía las lecciones de Paco: el San Millán, el San Lorenzo y allá abajo, Tinieblas. Lo dejo hablar, admirando toda la vida que tienen sus palabras y sus ojos. Y mientras tanto, el de Arcos , que se quedará arriba más tiempo, bebe un poco de vino tinto, come su bocadillo y las mariquitas se nos suben a las perneras de los pantalones. Miles de mariquitas y un viento constante que barre todo lo que no importa de verdad, que se ve tan diminuto desde la cima hasta que bajemos y retomemos el afán de cada día. Pero eso no es aún, en la cima del Mencilla: la montaña palentina, la sierra de la demanda. Al fondo, el San Lorenzo.

sábado, 18 de octubre de 2014

viernes, 17 de octubre de 2014

Nihil novum sub sole


Ese tipo de personas que claman contra las injusticias, las irregularidades y las trampas del mundo y que agachan la cabeza y las aceptan en su vida cotidiana por su propio interés o cobardía. O que llegan a beneficiarse de todo esto acumulando cargos y haciéndose los imprescindibles pero que nunca darán la cara por nada ni por nadie en público mientras cabildean luego en los despachos. Ese tipo de personas que se muestran soberbios con los que no tienen poder y humildes con los poderosos. Este tipo de personas cuya estrategia vital es nadar y guardar la ropa, que cuando alguien les pone en un aprieto no lo dudan y se ponen de parte del que manda. Ese tipo de personas que dicen ser independientes pero su criterio será siempre ir a lo suyo aunque cada día al llegar a casa, tengan arcadas: a estas se acostumbran al poco tiempo. Sobre ellas se construye la falta de moral de un país como este, no nos extrañemos luego de que a alguien le den una tarjeta opaca al fisco y la use.

jueves, 16 de octubre de 2014

Hago en eso como quien soy o cómo desactivar la peligrosidad de un loco y un necio cervantinos y noticias de nuestras lecturas.


Hago en eso como quien soy, exclama Sancho en el capítulo X, ante las recriminaciones de don Quijote (Por ahí se echa de ver que eres goloso, y que no es tu principal intento buscar la verdadera honra de los caballeros andantes, sino, como epicúreo, henchir la panza). En el capítulo siguiente, el narrador insiste en que don Quijote estaba rematadamente loco, y Sancho ayudaba más a todo con sus simplicidades y boberías.. En el noveno, su protector, Álvaro Tarfe, define a ambos en conversación con Sancho: de su locura y vana fantasía y de vuestra necedad todo se puede presumir. Gracias a esto, puede sacar a don Quijote del serio apuro en el que se había metido con la justicia.

Este es el punto de partida de Avellaneda: los personajes cada vez se parecen más a lo que los demás dicen de ellos, pero solo por los extremos. Avellaneda adelgaza su complejidad porque su objetivo es otro. Toda la narración trascurre por lo políticamente correcto -incluso los momentos más escatológicos- puesto que quien hace mal, acaba pagando. Los golpes y burlas recibidos por don Quijote y Sancho en esta continuación ya no son fruto de un desajuste entre un mundo soñado y un mundo real sino la consecuencia lógica de las locuras y las simplicidades. Incluso Álvaro Tarfe, que va ganando enteros como personajes, controla la medida de estas consecuencias: libera de la prisión a don Quijote porque está loco pero no duda en exponerlo a las burlas de sus amigos para pasar un buen rato a su costa. Es un buen ejemplo de lo que pretendo decir: solo se permite esta locura cuando es controlada, cuando se convierte en acción bufonesca sin peligro alguno. Ambos, Quijote y Sancho, son meros títeres para provocar risa. Y cuando actúan sin la protección de Álvaro Tarfe les cae encima el castigo por sus acciones en forma de golpes, amenazas o pérdida de libertad.

Avellaneda consigue un elaborado y perfecto andamiaje moral: desactiva la peligrosidad implícita de la pareja al hacerlos sólo loco y necio. Y una vez desactivada toda su peligrosidad para la estructura social, esta puede caer sobre ambos cuando no hay nadie que los ampare para usarlos en beneficio propio. El autor de esta continuación es mucho más que un mero simplificador de estos personajes cervantinos: es un inteligente moralista que actúa con enorme talento moral y literario. No se trataba solo de apropiarse de la obra de Cervantes o de hacerle un feo a don Miguel, sino, sobre todo, de hacerla entrar por los cauces ortodoxos de la España de su tiempo. Avellaneda fue inteligente y consiguió un artefacto perfecto: los lectores no podían sentir empatía por don Quijote y Sancho, sólo eran un buen motivo para la risa y para reconducir esta hacia un final correcto.

Hay suficientes ediciones en el mercado, muchas fiables: Cátedra y Poliedro, por ejemplo. Se puede tener una buena copia digital gratuita en este enlace


El Quijote de Avellaneda nos acompañará en el Club de lectura de La Acequia durante los meses de septiembre y octubre.

Esta lectura es un complemento de la que dio origen a este Club de lectura, la primera experiencia de lectura colectiva completa de la novela de Cervantes en la que se usaban todas las herramientas de la web 2.0. que ha quedado como la única guía de lectura de este tipo de esta obra. Recomiendo consultarla en este enlace, en especial lo que se dijo de los últimos capítulos del Quijote cervantino.

Leer a Avellaneda nos servirá para preparar las actividades que haremos el próximo curso, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote de Cervantes.

Noticias de nuestras lecturas

Pido disculpas a Pancho. En un error imperdonable me olvidé de reflejar en mi entrada del pasado jueves la suya de hace dos martes, Nudo corredizo, en la que comenta de forma excelente la entrada en prisión de don Quijote y la reaparición de un secundario que nos crece, don Álvaro de Tarfe.

Mª del Carmen Ugarte llega al episodio del melonar y la doble tanda de golpes, que tanto marcan ya definitivamente los personajes para el lector de este Quijote.

Mª Ángeles Merino sigue con su comentario a tres voces: por suerte, hasta le documentan sobre los cuernos cervantinos y una olla quijotesca...

Gelu continúa con su selección de citas y referencias quijotescoavellanadas. No os perdáis las últimas de esta entrada que hace referencia al Capítulo V.

Paco Cuesta analiza, con todo acierto, la figura de Sancho en la obra de Avellaneda.

Luz del Olmo nos trae las reacciones del Sanchico al leer el capítulo III de Avellaneda, dice que sin mucho entusiasmo... pero sin quitarle ojo.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

miércoles, 15 de octubre de 2014

martes, 14 de octubre de 2014

Yo llegué a la política bien comido o cómo el problema en España no es el virus del ébola sino la chulería política.


Las intolerables declaraciones del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, sobre el contagio de una enfermera que atendió a los misioneros afectados por la epidemia de ébola muertos en un hospital de la capital de España, que remató con una frase según la cual no le importaría dimitir porque había llegado a la política bien comido son el síntoma del problema de la gestión política de este asunto sin que aún haya tomado esa medida. En esas declaraciones culpabilizó a la enfermera como única responsable de lo acontecido. 

Antes o después tendría que producirse el primer contagio de esta enfermedad fuera de Áfica. La movilidad que implica el mundo globalizado en el que vivimos lo hacía inevitable. Este no es el problema. En los últimos días se ha tenido noticia de un segundo caso, en los EE.UU y antes o después sabremos de un tercero. En ambos, los afectados son personal sanitario pero la respuesta ha sido muy diferente en los EE.UU. y en España. Aunque en ambos casos se ha demandado por parte de los profesionales cambios en el protocolo de actuación y mejora en la formación previa, la gestión política del asunto ha diferido mucho.

Fuera de África no existe crisis del ébola. La alarma sanitaria está en unas zonas localizadas en África, como bien saben todas las organizaciones que se han volcado en el tratamiento de los enfermos, intentando establecer un cordón sanitario que no solo salve a las poblaciones locales sino que impida la expansión de la enfermedad. Sin embargo, hasta que la enfermedad no ha saltado fuera del continente africano parecía que no existía para occidente. Los países occidentales son culpables por no invertir suficientemente en cooperación y no desarrollar estudios sobre enfermedades que parecen afectan exclusivamente a países pobres. En América fue un viajero ocasional el que llevó el virus. En España una publicitaria acción organizada por el gobierno de la nación la que trajo al país a los dos misioneros contagiados. No discuto la humanidad de la acción, sino que se intentara una campaña que contribuyera a recuperar el prestigio de nuestros gobernantes que se apresuraron a elogiar el sistema público de salud que llevan años desmantelando con medidas de privatización y de recorte presupuestario pero que se han demostrado incapaces de gestionar una alarma sanitaria de esta relevancia pública.

Al presidente del gobierno español ya se le conocen otros casos de incapacidad de gestión de una situación de urgencia: le sucedió como ministro con ocasión del hundimiento del Prestige y la mayor catástrofe natural ocurrida en la costa española, le ha sucedido con la gestión de la cuestión catalana y le ha vuelto a ocurrir con el ébola. No será la última vez porque es parte de su carácter. En un programa de televisión del pasado domingo se confrontaron seguidos dos vídeos con las declaraciones del presidente de los EE.UU y del presidente del gobierno español. La comparación causaba vergüenza ajena. 

No solo ha sido el presidente del gobierno español el que ha fallado. La gestión de la ministra de Sanidad, Ana Mato, exige su cese inmediato puesto que incluso el Consejo de Ministros la ha desautorizado implícitamente al delegar el asunto en la vicepresidenta del gobierno, cuyo poder crece día a día puesto que parece ser la única que tiene sobrada inteligencia y serenidad en los tiempos de crisis o que, al menos, las aparenta e intenta trasmitir tranquilidad a la opinión pública.

Pero el primer problema de la gestión política de la cosa pública en España es gente como Javier Rodríguez, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Es intolerable actuar con chulería y desprecio a la opinión pública en tiempos como estos, es despreciable responsabilizar a la enferma de todo sin hacer autocrítica de la acción propia, es irresponsable poner al frente de organismos públicos a personas con esa forma de actuar y hablar. 

En España hemos tenido demasiados políticos de este tipo, alcaldes manifiestamente corruptos que han sido votados una y otra vez por los ciudadanos, políticos que han demostrado su incapacidad para la gestión en tiempos de crisis que han sido elevados a su máximo nivel de incompetencia, políticos que cuando hablan pronuncian reiteradamente expresiones de desprecio a la ciudadanía en general, a sectores sociales determinados o personas concretos. Políticos que trasmiten un ejemplo nefasto a la sociedad española tanto por su incapacidad en la gestión como por sus maneras. Personas mediocres a las que hemos dado el poder de decisión sobre nuestras finanzas y nuestro desarrollo, nuestra educación, nuestra salud, nuestra cultura. Ni uno más.


lunes, 13 de octubre de 2014

Las cosas que olvidaste reclaman su presencia




Ayer caminé hasta la desembocadura del Pisuerga en el Duero, atravesando la finca de Pesqueruela. El día fue largo, mochila al hombro. Llegaba allí después de caminar más de treinta quilómetros por tierra de pinares y seguir en la última hora el curso del Duero. Llovía a ratos. Como en todos estos lugares la naturaleza basta. No hay más ni debe haberlo. Anoté:

Las cosas que olvidaste
reclaman su presencia

Cuántas veces deja uno de ser para olvidarse. Me recogí los fragmentos en el camino de regreso, por el carril embarrado, entre maizales. Qué cierto es, como canta el dicho, que el Pisuerga lleva el agua y el Duero la fama, qué ciertas son tantas cosas que se nos olvidan: el camino, el horizonte, hablar con uno mismo aunque te tomen por loco, en un diálogo feroz, a degüello y sin prisioneros. Un poco de queso curado de oveja, algo de pan y un poco de agua. Al final de la tarde se vino el frío, un frío que me humedeció los ojos en Simancas, en mitad de su puente, sin decidirme a subir hacia el pueblo o darme la vuelta para buscar un camino de regreso a casa.




domingo, 12 de octubre de 2014

España y América


Desde hace años, en esta fecha, publico una entrada relacionada con el Día de la Hispanidad. He hablado del encuentro entre los dos mundos y lo que pudo suponer para ambos. He hablado también de autores que nos han ayudado a comprenderlo. En otras ocasiones he explicado cómo el Día de la Hispanidad no fue exactamente una festividad creada desde la Península sino surgida, a principios del siglo XX, en ámbitos intelectuales americanos, precisamente en los que estaban más concienciados ante la amenaza que el mundo anglosajón podía suponer para la supervivencia de lo hispánico y quisieron encontrar en este concepto un lugar de encuentro entre la tradición mediterránea que representaba España y lo precolombino americano.

Hoy me resulta muy difícil encontrar un tema. Las relaciones entre España e Hispanoamérica ha pasado históricamente por diferentes ciclos. No estamos en el mejor momento. Tras la crisis financiera, cientos de miles de inmigrantes americanos que habían venido a España han regresado a sus países o han dado el salto a otras naciones europeas. Muchos de ellos se han ido con una deuda de por vida: la hipoteca de la casa que compraron en España engañados por el progreso sin límite que nos vendieron desde las sucursales bancarias. Los lugares de encuentro políticos entre los países también han perdido prestigio: la Cumbre Iberoamericana ya no es más que una mera fachada de un edificio vacío. Una de las primeras cosas que eliminó el gobierno español actual fueron las ayudas de Cooperación Internacional dirigidas al ámbito hispánico. La actuación de los empresarios españoles en Panamá es más que reprochable, como la de nuestros grandes bancos en América. Las grandes empresas españolas que se habían instalado allí en la época de bonanza están siendo sustituidas, como en el resto del mundo, por empresarios chinos o de otras procedencias. Pero esto, con ser malo, no es lo peor: las crisis financieras traen estas cosas y dejan muchas heridas.

Lo peor es que no hay ningún proyecto de cohesión del ámbito hispánico: ni económica, ni política, ni cultural. Al gobierno español actual no le interesa Hispanoamérica y, en justa reciprocidad, a los gobiernos hispanoamericanos no les interesa España. Ya ni siquiera como un aliado estratético para negociar en Europa. De eso se encargan ellos directamente.

Curiosamente solo una institución está labrando un puente: la Real Academia Española de la lengua. Desde que la RAE dejó de creerse la propietaria del idioma y pasó a tener proyectos de colaboración y encuentro con el resto de las Academias de la lengua de los países hispanoamericanos los frutos han ido apareciendo: las reformas sucesivas de la ortografía, de la sintaxis o de los diccionarios lo demuestran. Todos estos frutos tienen un punto en común: el reconocimiento de que la mayoría de los hablantes del español están fuera de España y que la lengua y sus normativas deben servir para unirnos y no para diferenciarnos. De hecho, en estos momentos, el español es, de las grandes lenguas, la menos amenazada de disgregación. En estos momentos, sólo la lengua nos une. Es mucho, pero a uno le agradaría que nuestros políticos se acordaran de tanta herencia común y tantos proyectos interesantes para el presente y para el futuro. Si no generamos una comunidad de intereses de poco nos servirá el trabajo académico.

sábado, 11 de octubre de 2014

Ocho años de La Acequia


Este espacio cumple hoy ocho años. Cada uno de los días en los que se ha publicado ha estado amenazado de cierre, cada uno de esos días ha sido una esperanza de continuidad. Año tras año me ha ido creciendo entre las manos casi sin darme cuenta. Como saben los más antiguos visitantes de estas entradas, ha pasado por varias etapas. Desde hace unos años se publica casi a diario y casi siempre con una fotografía mía. La Acequia es como soy yo, reflejo de mis intereses y de mi forma de entender el mundo pero también es como habéis contribuido a hacerla cada uno de los que por aquí habéis pasado. En silencio o dejando una huella en forma de comentario. La Acequia ha contribuido a enramar una red de intercambio de opiniones y sentimientos con otros muchos blogs, también con lectores que no publican el suyo propio pero son visitantes asiduos. Algunos amigos se nos han ido para siempre: Manzacosas, Rafa, Manuel Tuccitano, Jan Puerta. Otros muchos dejaron de publicar sus blogs, cansados o llamados por otros intereses. Han venido muchos nuevos a formar parte de una gran familia, una comunidad en la que se comparten muchas cosas y siempre de forma respetuosa hasta para disentir.

Sé que sigo adelante con La Acequia porque aún me quedan cosas que decir en este proyecto, cosas que compartir con todos: lecturas, opiniones, sentimientos. Con esta son ya 2357 entradas las que he publicado. No sé si son muchas o pocas, pero aún recuerdo aquella primera en la que lanzaba una botella al mar y recuerdo cómo me sentía en aquella etapa de mi vida. Cada día, al despertar y salir al mundo tengo nuevos motivos para seguir adelante porque permanezco en el mismo estado de inquietud y con ganas de expresarla a través de las palabras y de las imágenes pero también sé que cualquier mañana saldré a la calle y mis pasos me llevarán lejos de La Acequia. Gracias a todos vosotros por estar ahí cada día.

Breve historia de La Acequia (pincha sobre los enlaces para acceder):

Primera entrada (11 de octubre de 2006).
Razón del título del blog (12 de octubre de 2006).
Primer año.
Segundo año.
Tercer año.
Cuarto año.
Quinto año.
Sexto año.
Séptimo año.

viernes, 10 de octubre de 2014