jueves, 30 de octubre de 2014

Un curioso vestido para la reina Zenobia y noticias de nuestras lecturas e inauguración oficial del curso en el Club de lectura


Don Quijote y Sancho hallan a Bárbara, vejada y abandonada por un estudiante y la auxilian. No solo eso: don Quijote la integra en su fantasía y la convierte en la reina Zenobia. Alaba su belleza y finura donde los demás ven la realidad: una mondonguera de la calle de los Bodegones de Alcalá, con fama de alcahueta y hechicera. El personaje procede por vía directa de la descendencia literaria de Celestina y se empeña siempre en desmentir a su salvador sin aceptar entrar en su juego más que por la conveniencia de volver acompañada y protegida a su localidad. Llega a tratar con Sancho el pago para él y para su amo en zagalas, cosa que el campesino acepta. Es fea y tosca y le sirve a Avellaneda para practicar la estética de la fealdad de una manera muy barroca. Sin embargo, consciente o inconscientemente -sin desvelar el final de Bárbara en la historia- Avellaneda da un aval caballeresco a don Quijote con este personaje. Sea o no por su locura, don Quijote protege a la mujer, la ampara, defiende su hermosura en un bando cuya publicidad le acarrea a Sancho prisión y se presenta armado en mitad de la plaza de Sigüenza dispuesto a batirse por ella en contra de cualquiera que ose negar su hermosura. No solo eso: viendo los andrajos con los que viste Bárbara, hace llamar a un ropavejero y le paga un vestido que ella elige -significativamente- rojo. Este don Quijote loco cumple satisfactoriamente su misión, aquella por la que salió al mundo para desfacer entuertos de la pluma de Cervantes. No permite Avellaneda que el lector se llame a engaño, no hay nada en ella, ni físico ni moral que la haga inicialmente merecedora de ese cuidadoso desvelo de don Quijote:

descabellada, con la madeja medio castaña y medio cana, llena de liendres y algo corta por detrás; la capa del huésped, que dijimos traía atada por la cintura en lugar de faldellín, era viejísima y llena de agujeros y, sobre todo, tan corta que descubría media pierna y vara y media de pies llenos le polvo, metidos en unas rotas alpargatas, por cuyas puntas sacaban razonable pedazo de uñas sus dedos; las tetas, que descubría entre la sucia camisa y faldellín dicho, eran negras y arrugadas, pero tan largas y flacas, que le colgaban dos palmos; la cara, trasudada y no poco sucia del polvo del camino y tizne de la cocina, de do salía; y hermoseaba tan bello rostro el apacible lunar de la cuchillada que se le atravesaba; en fin, estaba tal, que sólo podía aguardar un galeote de cuarenta años de buena boya.

Ella, como hemos dicho, se empeña en negar a don Quijote continuamente con sus palabras y con sus hechos. No importa: su condición de desvalida, basta. La aparición del personaje de Bárbara en la historia quijotesca de Avellaneda es uno de los juegos mejor trabados por Avellaneda: llevándolo a la degradación, permite que don Quijote cumpla como caballero andante.

Hay suficientes ediciones en el mercado, muchas fiables: Cátedra y Poliedro, por ejemplo. Se puede tener una buena copia digital gratuita en este enlace


El Quijote de Avellaneda nos acompañará en el Club de lectura de La Acequia durante los meses de septiembre y octubre.

Esta lectura es un complemento de la que dio origen a este Club de lectura, la primera experiencia de lectura colectiva completa de la novela de Cervantes en la que se usaban todas las herramientas de la web 2.0. que ha quedado como la única guía de lectura de este tipo de esta obra. Recomiendo consultarla en este enlace, en especial lo que se dijo de los últimos capítulos del Quijote cervantino.

Leer a Avellaneda nos servirá para preparar las actividades que haremos el próximo curso, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote de Cervantes.

Noticias de nuestras lecturas

En la entrada de Gelu podréis comprobar cómo se pasa del bien ciudadano al bien moral: Avellaneda apuesta por este sin dudarlo.

En la entrada -entre sabios narradores anda el juego- de Mª Ángeles Merino podréis comprobar si los golpes que Avellaneda procura a don Quijote y Sancho son o no son de la misma calidad que los recibía de manos de Cervantes...

Pancho, que primero enreda con el guante, después traba el duelo con el gigante con el que don Quijote quedará emplazado: no olvidemos que este es motor del viaje a partir de ahora.

Paco Cuesta escribe una inteligente entrada en la que resalta la lectura de Avellaneda de Cervantes... y la de Cervantes de Avellaneda.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

Inauguración oficial del curso en el Club de lectura





El próximo martes, día 4 de noviembre, en el Museo del Libro Fadrique de Basilea de Burgos (Travesía del Mercado, 3, El Hondillo), tendrá lugar la inauguración oficial del curso 2014-2015 de nuestro Club de lectura. El acto dará comienzo a las 20:15 horas.

Intervendrán Pilar Rodríguez Cardeñoso en representación de los lectores y Pedro Ojeda Escudero como fundador y coordinador del Club de lectura, que hablará de “Entre lectores: el Quijote de Alonso Fernández de Avellaneda”, con motivo del cuarto centenario de la publicación del Quijote apócrifo.

El acto contará con la presencia de D. Juan José García Gil (promotor del Museo y editor de Siloé, arte y bibliofilia), D. René Jesús Payo (Vicerrector de Estudiantes y Extensión Universitaria de la Universidad de Burgos) y D. Manuel Sancho (Presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos).

Entrada libre hasta completar el aforo.


Con este acto daremos por inaugurado el curso actual, en el que proyectamos novedades en el Club -que no perderá su condición esencial, la que nos ha traído hasta aquí en su doble formato virtual y presencial- y cerraremos nuestra lectura del Quijote apócrifo. De todo ello daré cuenta el próximo jueves para comenzar después con la lectura del siguiente título, Nada, de Carmen Laforet.




Listado de títulos del presente curso

- Octubre: Segunda parte del Quijote de Alonso Fernández de Avellaneda.

- Noviembre: Nada, de Carmen Laforet. Es hora de revisitar esta novela imprescindible de la narrativa española. Hay varias ediciones fiables de la novela en el mercado, la más reciente la de la editorial Crítica.

- Diciembre: La sonrisa robada, de José Luis Abella. Una sobrecogedora historia de amor en una época tan dura como la postguerra europea. Más información sobre cómo obtener la obra, en este enlace (a través de librerías o de la web de la editorial).

- Enero: Usos amorosos del siglo XVIII en España de Carmen Martín Gaite. Un documentado y ameno estudio sobre la educación sentimental del siglo XVII... que ssorprenderápor su actualidad. Hay edición en el mercado en Anagrama.

- Febrero: Entre visillos, de Carmen Martín Gaite. No se podría comprender esta novela sin el ensayo anterior. Una novela sobre tantas cosas referidas a los sentimientos que no se puede olvidar tras haberla leído. Ediciones recientes en Espasa, Siruela y Destino. Completamos una buen acercamiento a Martín Gaite, sin duda.

- Marzo: El Héroe discreto, de Mario Vargas Llosa. Editado por Alfagurara. Una de las últimas obras de un autor imprescindible en la literatura en español.

- Abril: Sefarad, de Antonio Muñoz Molina. Considerada por muchos como la obra maestra de Muñoz Molina, sorprenderá tanto por su riesgo formal como por su contenido. La mejor edición disponible, en Cátedra.

- Mayo: La última novela de una autor tan querido por el Club de lectura que podría ser uno de nosotros.

- Junio: Crónicas periodísticas de la guerra de África de Núñez de Arce. Dos razones motivan la lectura de esta obra. La primera, que nunca hemos leído crónicas periodísticas y es bueno comenzar por una de las primeras que se escribieron en la historia del periodismo español.  Editado por Biblioteca Nueva hay edición digital gratuita en este enlace, aunque ambos textos difieren porque este segundo fue modificado por el autor años después de la primera redacción. La segunda razón es porque el Club de lectura pretende acabar el curso del próximo año... en Tánger.

Historia del Club de lectura y condiciones de participación


El Club de lectura de La Acequia comenzó el jueves 24 de abril de 2008 con la primera lectura colectiva del Quijote realizada con los medios de la web 2.0. Esta iniciativa de lectura de la novela cervantina permanece abierta para aquellos que quieran sumarse a ella en cualquier momento en este enlace y puede usarse como la única guía de lectura completa del Quijote disponible hoy en Internet, con licencia Creative Commons 4.0.

El éxito del proyecto impulsó el lanzamiento de uno de los clubs de lectura más antiguos en Internet en español, gratis y en abierto. Durante el curso académico se propone la lectura de un título al mes, de todos los géneros: narrativa, poesía, teatro y ensayo. Se alternan autores clásicos con autores vivos y por él han pasado nombres como Miguel de Cervantes, Óscar Esquivias, Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Mendoza, Valle-Inclán, Lope de Vega, Juan Cavestany, Almudena Grandes, Pío Baroja, Lorenzo Silva, Antonio Machado, Miguel Delibes, Jesús Carrasco, Benito Pérez Galdós, Antonio Muñoz Molina, Pablo Neruda y Laura Castañón, Gonzalo Torrente Ballester, María Teresa León, Leandro Fernández de Moratín y José Luis Sampedro, etc.


Desde el año 2011 cuenta con dos formatos:
El club de lectura virtual, al que pueden sumarse libremente todos los aficionados a la literatura. En La Acequia se publican todos los jueves entradas correspondientes al libro del mes, más un resumen de las noticias de las lecturas en las que se enlazan los blogs del resto de los participantes. También puede seguirse el club de lectura a través de comentarios en las entradas correspondientes o como meros lectores.  Súmate a la página del Club en Facebook en este enlace.

El club de lectura presencial, sostenido por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, que se reúne una vez al mes para comentar el título correspondiente. Se programan también encuentros con los autores de las obras. Este segundo formato tiene plazas limitadas y hay que inscribirse al comienzo de cada curso. 

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia enlazadas aquí tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

martes, 28 de octubre de 2014

Que se vayan todos


Que se vayan todos: los corruptos y los que callaron. Los que se enteraron y los que no se enteraron. Que se vayan todos los políticos de los últimos veinticinco años que no levantaran la voz contra lo que estaba ocurriendo, que se vayan todos los políticos que en los medios de comunicación, en los organismos públicos y en las reuniones internas de sus partidos no se manifestaran contra la financiación ilegal de los partidos, contra la corrupción moral y política. Que se vayan todos los que se enteraron pero también los que no se enteraron: estos son culpables por incompetentes. Que se vayan todos los políticos que callaron para poder subir en las organizaciones de sus partidos aunque no se hayan lucrado directamente porque son tan responsables como los que sacaron beneficio personal económico. Que se vayan todos los que mandaron callar a los pocos que se atrevieron a levantar la voz. Que se vayan todos los culpables a los que se pueda condenar y aquellos a los que no se les pueda condenar porque sus casos han prescrito. Que se vayan todos los políticos que nombraron a los corruptos aunque no se enteraran de su condición. Que se vayan los que no se lucraron personalmente pero sacaron dinero ilegal para sus partidos. Que se vayan todos los políticos que no se llevaron dinero pero admitieron regalos de empresarios que llenaban sus árboles de Navidad de objetos de lujo. Que se vayan todos los sindicalistas que se beneficiaron personalmente de la corrupción y todos los sindicalistas que no se beneficiaron pero consintieron. Que se vayan todos aquellos que hayan estado en organizaciones empresariales que hayan fomentado la corrupción del sistema por acción o dejación. Que se vayan todos los políticos que solo hablaban de la corrupción del partido de enfrente y toleraban la propia. Que se vayan todos los que torcieron las leyes, las normativas y las concesiones de obras pero que se vayan también todos los que sabían lo que pasaba y callaron y que se vayan también los que no lo sabían por inútiles. Que se vayan los que robaron y que se vayan los que no robaron pero vieron cómo otros se llenaban los bolsillos y callaron para poder ascender en las listas electorales o ser designados en cargos públicos.

Que se vayan pero que antes pasen por los juzgados, que se vayan pero pasen por la cárcel los condenados, que se vayan pero restituyan lo robado y si fueran tan hábiles para esconderlo que nunca puedan tener ninguna posesión a su nombre que pueda ser embargada.

Que queden solo aquellos que hablaron y denunciaron y opinaron en contra de la corrupción institucional, moral y personal del sistema. Que queden solo los que hablaron en contra y fueron apartados en el camino por las estructuras jerárquicas, que queden solo aquellos que renunciaron a sus puestos y se fueron asqueados por lo que estaba ocurriendo. Que queden solo aquellos que nunca robaron, nunca consintieron que se robara y no callaron por lo que estaba ocurriendo aunque esto pusiera en riesgo su carrera política. Solo estos nos sirven.

Que estos que queden y los nuevos que vengan construyan normas para que esto no pueda volver a ocurrir: controles estrictos en todos los niveles, financiación transparente de los partidos políticos, responsabilidad individual en la gestión pública, listas abiertas, endurecimiento de las penas por corrupción y otros delitos y faltas cometidos en sus funciones, separación verdadera de los poderes, auditoría estricta de lo que se tenía al entrar en política y lo que se tiene al salir de la política, aumento del plazo para la prescripción de los delitos cometidos en el ejercicio de un cargo público.

Que se vayan todos: los que robaron, los que consintieron, los que miraron para otro lado, los que los nombraron, los que no se enteraron.

Pero solo hay una solución verdadera: que cada uno de nosotros ejerza como un ciudadano en el más alto y completo significado de este término.

-------------------

Copio aquí la serie de entradas sobre lo que está ocurriendo en España. Léanse de abajo arriba para comprender cronológicamente mi opinión al respecto:

Ni uno solo de ellos puede servirnos (21/10/2014).
Yo llegué a la política bien comido o cómo el problema de España no es el virus del ébola sino la chulería política (14/10/2014).
La dimisión del ministro de Justicia y el panorama actual español (24/09/2014).
El fin de la Transición (2/06/2014).
La pobreza infantil en España y el señor ministro de Hacienda (29/03/2014).
La cuestión social en España. Sobre las marchas de la Dignidad (23/03/2014).
Gracias por su visita, señor duque de Palma (10/03/2014).
El ciudadano frente a la mayoría absoluta (29/01/2014)
Caminos hacia el futuro de España (19/01/2014).
La democracia no es un regalo (18/01/2014).
Fractura social y malestar ciudadano (14/01/2014).
Vieja política y ciudadanía nueva (13/1/2014).
Noticias de un solo día en España (20/12/2013).
Distancia de seguridad entre ciudadanos y políticos (12/4/2013).
¿Por qué no dimiten los políticos españoles? (6/4/2013).
La politocracia y el despotismo ilustrado (5/4/2013).
Corrupción y sociedad (13/2/2013).
Precedentes (6/2/2013).
¿Cabe un país entero en una bolsa de basura? (1/2/2013).
Corrupción, conseguidores y porcentajes (9/1/2013).
El político español ante la opinión pública, la conflictividad social y la presión ciudadana (1/10/2012).
Los políticos del derroche y los políticos del recorte (17/09/2012).
Por una regeneración institucional de España (3/06/2012).
Recortes y responsabilidad (19/06/2012).
Sin nosotros no hay democracia (11/05/2011).

lunes, 27 de octubre de 2014

Una lección de historia necesaria o cómo el teatro puede ayudarnos a comprender nuestra historia y nuestro presente. Así es, si así fue (España: De los Trastámara a los Austrias)



Excelente y arriesgada propuesta la de Así es, si así fue (España: De los Trastámara a los Austrias) de Juan Asperilla para Producciones Andrea D'Odorico. Bajo la dirección de Laila Ripoll se encuentra un grupo de actores indiscutibles y muy apropiados para el empeño -todo un acierto el reparto-: Juan Fernández, Verónica Forqué, Joaquín Notario y José Manuel Seda. Tanto ellos como la parte musical (Marcos León y Rodrigo Muñoz), son esenciales para el buen éxito de este espectáculo que consiste -inicialmente- en la lectura dramatizada de textos de la literatura española de los siglos XV a XVI. Tanto ellos como todo el resto del equipo artístico y la propuesta de escenografía, iluminación, vestuario, etc., contribuyen a confeccionar una propuesta escénica que merece tener éxito y recorrido y debería, una vez terminada su trayectoria sobre la escena, convertirse en material audiovisual para ser usado en la enseñanza y divulgado en televisiones y redes sociales.

Estrenado el pasado 13 de junio en el Festival de Cáceres, el espectáculo ha girado ya por varias localidades y parece tener unas buenas perspectivas de programación. Lo merece. 

Así es, si así fue nos traslada a la historia de España en la época en la que se gestó el Imperio: final de la dinastía Trastámara, las guerras civiles, la subida al trono de Isabel la Católica, la suerte de sus hijos y el ascenso de Carlos I. Con textos literarios y otros documentos de la época -crónicas, diarios-, Juan Asperilla nos enfrenta a la vida, el pensamiento, las creencias, las ambiciones, los grandes logros y las grandes sombras de aquellos tiempos. Hay siempre un cuidadoso celo en no caer en la exaltación positiva ni en el tópico. Como ejemplo, puede subrayarse la doble visión que se pone en escena de la figura de Isabel la Católica: bien como la gran promotora de la grandeza del imperio español bien como una mujer ambiciosa que no duda en aprovechar sus oportunidades históricas no siempre de forma limpia. Se habla de todo en este espectáculo: de la ambición de los poderosos, del sufrimiento del pueblo, de la expulsión de los judíos (estos pasajes son de los más emotivos de la obra, con los textos en sefardí), de las estrategias políticas y religiosas, de las diferentes formas de contar la misma historia. Juan Asperilla logra con éxito sostener un montaje no especialmente breve en castellano del siglo XV sin que se haga pesado en ningún momento. A ello contribuye mucho la parte musical, la dramaturgia y el trabajo actoral, siempre convincente.

Toda una lección de cómo no hace falta recurrir a trucos fáciles de montaje ni a tópicos ideológicos para hacer accesible nuestra literatura antigua y nuestra historia y convertirlas en una propuesta teatral elegante, oportuna, didáctica, exigente y arriesgada y, sobre todo, actual. Porque esta es otra de las cuestiones básicas que suscita este espectáculo: la actualidad de las luchas de poder, los comportamientos de los cortesanos, la ambición de los que gobiernan. Todo ello sin perder la esencia de lo que es, un espectáculo radicalmente teatral, sin concesión alguna. Una magnífica forma de comprender de dónde venimos y buena parte de nuestros males revisitando nuestra historia y lo consignado por los autores de nuestra literatura.

Otra cosa. Vi la obra en Cultural Caja de Burgos, de la Fundación de la Caja de Burgos el pasado viernes 17 de octubre. Si nuestras antiguas cajas de ahorro se hubieran dedicado a fomentar estas cuestiones culturales y sociales y no hubieran entrado en extravagancias financieras, especulación urbanística y corruptelas varias, otro sería ahora nuestro panorama y el del presente de la cultura española. Alabo el total acierto de la Fundación de la Caja de Burgos a la hora de llevar a Burgos este espectáculo y el de los programadores por incluirlo en el circuito y llevarlo a este excelente sala cultural.

domingo, 26 de octubre de 2014

Circunvalar tu ciudad para llegar a encontrarte






Las circunvalaciones modernas nos llevan de un lado a otro para no atravesar el núcleo urbano. Hay algunas que atraviesan cientos de quilómetros de páramos desiertos en los que podría ser posible grabar una película en la que imaginar que somos los únicos supervivientes de un planeta devastado: nuestro afán de llegar rápido nos hace cada vez más solitarios.

Yo he querido hoy circunvalar mi ciudad para llegar a lo más profundo de ella. Han sido horas de fatigosa marcha con la mochila a cuestas atravesando parques de nueva construcción aprovechando los desmontes de las nuevas carreteras, pasarelas sobre vías rápidas o tendidos del ferrocarril, urbanizaciones a medio construir como monumentos de la memoria de nuestra locura cuando éramos ricos, límites en los que confusamente se guardan las huellas de un entorno rural con casas molineras o pequeñas agrupaciones de viviendas antiguas en las que vivían los servidores del Canal. Me he sorprendido recordando una casa de adobe que antes tenía huerta y ahora se encuentra en ruinas acosada por el crecimiento industrial que dobló provisionalmente las rodillas junto a ella hasta el siguiente empujón de ilusoria prosperidad que terminará engulléndola. Los caminos que yo recordaba de tierra o pobremente asfaltados que nos llevaban al último merendero de la ciudad en la que pasábamos felices las tardes de los domingos se encuentran ahora urbanizados y no llevan a ningún sitio más que a unos edificios iguales a otros edificios.

Pasear los polígonos industriales un domingo nos presenta el reto de la soledad y la incógnita de la verdadera utilidad de todo esto. He visto cientos de naves cerradas que lucían en sus fachadas viejos carteles de alquiler o venta, decenas de enormes restaurantes que se abrieron para servir a los trabajadores de estos polígonos que anuncian menús ajados por el sol y la lluvia.

Pero mi meta era otra en esta circurvalación de la ciudad: hacia lo más profundo de mis recuerdos. Daba la vuelta para subir un cerro que veía desde la casa en donde trascurrió mi infancia, de la que ya no queda nada. Quería ver desde arriba si me encontraba abajo. No subí por la carretera que lo rodea y facilita la ascensión sino hacia arriba directamente, por su lado más empinado junto a La Cistérniga, arañándome el rostro y los brazos con las ramas bajas de los pinos y a punto de caer en varias ocasiones sobre latas de conservas oxidadas y arrojadas al azar sobre la ladera, algunas con huellas visibles de perdigones.

Cuando yo era niño, desde mi casa, el día de San Cristóbal, cada 10 de julio, veía los faros de los vehículos que subían a la cima del cerro para celebrar al santo católico patrón de los conductores. Los taxis, los autobuses urbanos y los camiones de reparto se adornaban con ramas de árboles. Al atardecer, los focos tenían el aspecto de una culebra luciente en movimiento.

He subido como meta final de mi mañana de domingo, fatigado de tanta fealdad como dejan las ciudades modernas en sus límites. Allá arriba tomé un café del termo, lentamente. En este día de calor inesperado en el que el veranillo del membrillo quería ser verano auténtico, el horizonte me llevaba hacia la meseta, más allá de los valles del Esgueva, del Pisuerga y del Duero que quedaban a mis pies. No hay abajo ya nada de lo que fui. No sé cómo expresarlo pero quizá me he dado cuenta de que, como nunca me había ocurrido antes, yo me acompañaba.

sábado, 25 de octubre de 2014

Mapas antiguos de España: España en el mundo (siglos XV al XIX)


Todavía recuerdo un atlas infantil que manejé de niño. Tengo grabado en la memoria un mapa de España en el que se resaltaban los productos más característicos de cada una de las regiones: cereales en Castilla, altos hornos en Vizcaya, vacas y minerales en Asturias. Se acompaña el producto de una pareja de paisanos vestidos con el traje regional correspondiente. Antes de la era de Internet me gustaba tener un atlas actualizado del mundo y coleccionaba los planos de las ciudades que visitaba. Me recuerdo de muy niño confeccionando mapas de mi mundo conocido y de mis mundos soñados. No recuerdo ya si había fin del mundo en ellos o quizá no quiero recordarlo.

Siempre hemos necesitado de mapas. A veces dibujados con un palo en la arena. Cuando la Terra Incognita era mayor que la conocida el mundo aparecía como temor o como un reto. Ante una frontera -un límite en un papel, un valle en el horizonte- el ser humano siempre ha tenido dos opciones: amurallarse o marchar hacia lo que no conocemos. Aún hoy.

Durante gran parte de la historia de la humanidad los mapas eran uno de los secretos mejor guardados. Su publicación o su divulgación a los enemigos se condenaba con la muerte. Disponer de un mapa eficaz suponía la diferencia entre la vida y la muerte, el éxito o el fracaso de una empresa, la victoria o la derrota en un conflicto bélico. Una de las cosas más importantes que trajo el progreso de la libertad fue el derecho a tener un mapa: sucede hoy mismo cuando los satélites impiden la visión clara de determinadas zonas a través de programas como Google Maps.

El avance del conocimiento geográfico y las nuevas herramientas técnicas traen consigo mejores mapas: podemos viajar con el dedo sobre uno de ellos a miles de quilómetros o poner chinchetas en los lugares visitados, imaginar cómo serán nuestras próximas vacaciones o la mejor ruta para recorrer el mundo en bicicleta. Esta tarea -de alta esencia humana- hoy la delegamos en programas informáticos a los que muy pocas veces desobedecemos. Nos perdemos con eso la sorpresa. Es curioso: hoy ya no queda Terra Incognita y en gran medida hemos matado el juego de imaginar la sorpresa de lo desconocido.

Algo de todo esto pensaba mientras veía esta excelente exposición, Mapas antiguos de España: España en el mundo (Siglos XV al XIX), cuyos fondos proceden de la colección particular de Rodríguez Torres / Ayuso (montada expresamente para la Sala Municipal de exposiciones de la iglesia de las Francesas, Valladolid, hasta el 30 de noviembre). En el recorrido hay muestras desde los inicios de la cartografía hasta principios del siglo XX, con algunos de los ejemplos más notables.

Quizá hoy hayamos cartografiado ya todo nuestro mundo físico, pero todavía nos queda gran parte de la tierra desconocida más apasionante, más terrible y más bella, la que se encuentra en el interior del ser humano.

viernes, 24 de octubre de 2014

En el café


En los cafés he estudiado, he besado, me he enamorado, me han dejado y he dejado, he conversado con amigos, he leído miles de páginas de periódicos, he sentido que el mundo entero se terminaba y que el mundo entero nacía, he planeado revoluciones y he caído en el escepticismo ante la historia del mundo. Pero sobre todo he sentido la pausa necesaria para recomponer el traje y el gesto y volver a salir a la calle.

jueves, 23 de octubre de 2014

que son el demonio y Dios como la araña y la abeja, significado de las historias intercaladas en el Quijote de Avellaneda y noticias de nuestras lecturas


Avellaneda sigue el modelo de la primera parte del Quijote al incluir las historias intercaladas pero solo en parte. Aunque los personajes con los que se encuentran don Quijote y Sancho cuentan sus propias historias, estas nunca llegan a tener la calidad, extensión y estructuración narrativa de las entrecruzadas de Cervantes que se resuelven en la venta. Se parecen más a las de cualquier otra novela de camino de las que se publicaron en aquellos tiempos en las que el encuentro era el motivo verosímil para juntarse personas de diferente condición y narrarse sus vidas.

Tampoco tiene la misma intención literaria. Cervantes jugó con las historias intercaladas para cubrir todas las formas narrativas posibles hasta entonces y subordinarlas al realismo vertebrador con el que trataba la historia central. Quizá porque no comprendiera el sentido de este juego cervantino que parodiaba todo tipo de narración posible o quizá porque no le interesara para sus fines morales, Avellaneda abandona esa experimentación narrativa. De hecho, en el Prólogo alude a que las Novelas ejemplares de Cervantes publicadas poco antes son "más satíricas que ejemplares, si bien no poco ingeniosas", con lo que demuestra no haber comprendido el verdadero sentido de la ejemplaridad de estas novelitas (o haberlo hecho y de ahí el reconocer su ingenio pero llevar el agua a su molino). Recordemos que Cervantes, en su colección de Novelas hacía lo mismo que en el Quijote pero sin historia que les diera un hilo de continuidad: un muestrario de formas narrativas llevadas, a través del juego intertextual y la parodia, a otras dimensiones novedosas.

Hay dos historias en el Quijote apócrifo que van más allá del mero cruce de información entre los que se encuentran en el camino y nos recuerdan las historias intercaladas cervantinas: el cuento del rico desesperado y el de los felices amantes. Ambas detienen el argumento de la historia de don Quijote y Sancho: son historias que cuentan los personajes, precisamente, para entretener el tiempo. Desde el inicio de las narraciones largas en formato de novela, estas se interrumpían -bien por obra del autor bien por mano del editor- para contar historias más pequeñas. Se buscaba, con eso, alargar la lectura, jugar con el ritmo de la narración central y dar variedad al libro. Al lector de entonces le gustaban estas historias intercaladas, disfrutaba de ellas y las buscaba en las novelas.

Pero Avellaneda tiene un objetivo muy concreto al introducirlas. En primer lugar, observando el índice de la novela se puede comprobar que están situadas en la parte central de forma muy meditada. Suponen, por lo tanto, una pausa justo en la mitad de la historia, un descanso para el lector, su entretenimiento y también una estrategia de suspensión para aquel que quiera saber cómo termina la historia de este Quijote loco y este Sancho simple. Pero también algo más: reforzar la lectura moral que Avellaneda hace de la historia de don Quijote. Estas dos historias intercaladas (ambas con fuentes que nos llevan a la Edad Media) son verdaderamente ejemplares en cuanto a la moral postconciliar se refieren. El final durísimo de la primera, con un castigo total del pecador y el final dulcísimo de la segunda con el triunfo del arrepentimiento, dejan muy clara la propuesta nada oculta de esta segunda parte. Se incluyen en ese mismo orden: el inevitable castigo del mal y el triunfo del bien.

Hay suficientes ediciones en el mercado, muchas fiables: Cátedra y Poliedro, por ejemplo. Se puede tener una buena copia digital gratuita en este enlace


El Quijote de Avellaneda nos acompañará en el Club de lectura de La Acequia durante los meses de septiembre y octubre.

Esta lectura es un complemento de la que dio origen a este Club de lectura, la primera experiencia de lectura colectiva completa de la novela de Cervantes en la que se usaban todas las herramientas de la web 2.0. que ha quedado como la única guía de lectura de este tipo de esta obra. Recomiendo consultarla en este enlace, en especial lo que se dijo de los últimos capítulos del Quijote cervantino.

Leer a Avellaneda nos servirá para preparar las actividades que haremos el próximo curso, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote de Cervantes.

Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino consigue publicar su entrada tras pelearse con los sabios y los genios de las ondas... y así nos deja un texto lleno de relevancia para ver cómo en Avellaneda está todo bien explícito.

Pancho nos lleva al juego de la sortija de la mano de su Sabina y bien ilustrado -qué bien aprovecha los viajes.

Gelu nos lleva hasta el melonar de forma inmejorable en su nueva entrada con selección de textos.

Mª del Carmen Ugarte nos recuerda el uso de los sentidos en Avellaneda. Y nos regala un Forges que yo no conocía.

Ya sabéis que recojo en estas entradas de los jueves los comentarios que los seguidores del Club de lectura hacen en sus blogs hasta el miércoles y aquellos que me dé tiempo del mismo jueves. Si me he olvidado de alguno, os agradecería que me lo hicierais saber.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Pinar



Todo pinar tiene algo extraño: entre paseo y desmemoria. Uno se adentra en ellos vestido de domingo como quien hace hambre para el aperitivo y termina con la extraña sensación de que se ha perdido algo de sí mismo pegado a la resina de los troncos. Se gira a buscarlo y está perdido. De allí solo le sacará vivo la brújula de la infancia, la madre llamando para acudir a comer a la frágil mesa desmontable, un refresco puesto a enfriar en el barreño metálico con una gran barra de hielo. Entre aquello y ahora, el extraño silencio almohadillado que recoge las pisadas en la arena del monte.

martes, 21 de octubre de 2014

Ni uno solo de ellos puede servirnos.


Un día tras otro, las noticias recogen nombres de grandes personalidades de las historia reciente de España que son imputadas o condenadas en procesos judiciales por corrupción, malversación, fraude, etc. A estos se suman los nombres de aquellos que no pueden ser ni imputados ni condenados porque sus casos han prescrito o han fallecido. No hablamos solo de personas con mayor o menor relieve en la vida pública sino de nombres que han sido responsables de la gestión pública española y de decidir nuestras vidas: políticos, altos funcionarios, banqueros, empresarios, sindicalistas, consejeros de las grandes empresas de este país y conseguidores varios que viven en las antecámaras del poder. No es el tendero de la esquina sino quien legisló, quien aplicó las leyes, quien desarrollo sus normativas, quien contribuyó al desarrollo de un sistema económico y financiero concreto. Son las mismas personas que desde las tribunas parlamentarias, los medios de comunicación y su actividad pública nos dijeron cómo debía construirse nuestro sistema democrático, nuestras normas de convivencia, de relaciones laborales. Son las mismas personas a las que hemos escuchado reiteradamente darnos lecciones sobre cómo debíamos comportarnos o los sacrificios que debíamos hacer en los momentos más duros. Junto a ellos hay otro nutrido grupo de grandes personalidades que no han sido -hasta ahora- implicadas o condenadas en procesos judiciales pero que permanecen en silencio sin declarar nada contra sus antiguos amigos, socios o rivales políticos. Alguno de ellos, incluso, se permite defenderlos o, incluso, recordarnos los lados positivos de las acciones políticas y sociales de los que han sido implicados o condenados. De Pujol, se nos dice, no debemos olvidarnos de su labor para la estabilidad del sistema de la restauración democrática. De Rato, se nos dice, no debemos olvidarnos que contribuyó a crear la mayor época de expansión económica que ha conocido España e, incluso, llega a parecerles el mejor ministro de Economía de la historia española.

Nos toman por tontos y quizá lo seamos. Se tapan las vergüenzas entre ellos para que no veamos cómo todos -los que ahora son imputados o condenados, los que no lo han sido pero estuvieron allí y callaron, miraron para otro lado o no se dieron cuenta a pesar de tener responsabilidades en sus cargos que los hacen corresponsables de todo aquello- contribuyeron a la construcción de un sistema esencialmente corrupto y sin control ninguno. Que solo cuando el hedor ha sido tanto que no se ha podido esconder debajo de la alfombra a causa de la crisis económica han salido todas sus trampas a la luz sin que nadie pueda frenarlas comprando los medios de comunicación, presionando a los jueces o insinuando que pondrían a funcionar el ventilador. O, simplemente, repartiendo prebendas, líneas de ferrocarril, hogares de jubilados o piscinas municipales en pueblos que no las necesitaban.

No. Son culpables todos: los que lo hicieron y los que lo toleraron. Los ciudadanos fueron torpes, mediocres e insensatos votándolos, pero son ellos y solo ellos los que construyeron un sistema como este en el que cualquiera podía meter la mano en la caja de los fondos públicos y aquel que denunciaba la situación era ninguneado, acallado, apartado o perseguido. Son ellos y solo ellos -los que hicieron y los que lo toleraron- los que nos han traído hasta aquí. Cualquiera podría haber construido el sistema político de la democracia: la inercia histórica empujaba a ello. Si no hubiera habido unos nombres hubiera habido otros, nadie es insustituible en estas coyunturas históricas en las que todos los vientos soplan a favor. Pero solo ellos estuvieron allí para meter la mano en la caja pública, para regalar prebendas, para enriquecerse, para tejer una red de influencias e intereses, para abrirse las puertas giratorias que les permitieran suculentos retiros de la política, para callarse ante lo que otros hacían, para mirar a otro lado. No tapa el hedor que hicieran algo bueno. Estas alfombras están ya demasiado sucias, hay que buscar otros nombres. Ni uno solo de los que estuvieron allí aunque no se llevaran ni un céntimo si no se atreven a denunciar, a expulsar a los corruptos: estuvieron allí, como concejales, como ministros, como diputados, como asesores, como miembros de las jerarquías políticas, económicas, financieras, mediáticas. Ni uno solo de ellos puede servirnos. Y si no presentan listas abiertas para poder borrarlos ni una sola de las listas en las que figure uno solo de ellos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Carmina Burana de Carl Orff por la Orquesta Sinfónica de Burgos


El pasado sábado día 18 asistí al Concierto extraordinario del 20 aniversario de la fundación de la Universidad de Burgos con el que la Orquesta Sinfónica de Burgos inauguraba su temporada. Se agotaron todas las localidades de la Sala Auditorio Rafael Frühbeck de Burgos del complejo del Fórum de la Evolución. Se inició el acto con un merecido homenaje al maestro Frühbeck de Burgos, recientemente fallecido. Junto a la Orquesta participaron en el concierto el Coro Universitario, la Coral de Cámara y la Escolanía del Conservatorio Profesional de Música. Bajo la dirección del maestro Javier Castro Villamor, los papeles solistas correspondieron a la soprano Alicia Amo muy acertada en todo momento, el tenor Gerardo López que suscitó opiniones contrarias por su forma de interpretar y un correcto barítono José Miguel Torres un tanto irregular pero en un tono más que aceptable.

Es loable el trabajo de la OSBu desde su fundación en el 2005. Poco a poco aspira a ser algo más que una orquesta con una mira local y este crecimiento pausado sin saltos en el vacío pero con la constancia de quien quiere un proyecto que se consolide es su mejor aval. Son necesarios empeños así para retejer la cultura en red que necesita cualquier país. Solo de la consolidación de muchos proyectos como este puede salir un verdadero amor a la música y solo de esta red puede salir una cantera constante de buenos músicos. Los artistas geniales nacen de vez en cuando pero hay que fomentar un caldo de cultivo en el que todos los años se desarrollen las facultades y se genere un público amante de las manifestaciones culturales. Incluso en época de crisis económica. La elección del Carmina Burana Carl Off es buen ejemplo de todo ello y su acertada ejecución la manifestación de que todo esfuerzo tiene su recompensa cuando se aúna la honestidad con el esfuerzo y un poco de ambición a la hora de crecer mirando hacia el futuro. Mi enhorabuena a la OSBu, a los coros participantes y a la programación de este concierto dentro de los actos con los que se celebran los primeros veinte años de vida de la Universidad de Burgos.

Podéis ver la grabación del Concierto completo en este enlace.

domingo, 19 de octubre de 2014

Miles de mariquitas y un viento frío que barre la cima del Mencilla.












Miles de mariquitas en la cima del Mencilla. Con sus élitros rojos con puntos negros, agarrándose a las piedras al sol protegidas del viento. Miles de mariquitas en la cima del Mencilla, a 1932 metros, y un viento frío e intenso, barriendo constante la cumbre.

Al abrigo de una peña nos sentamos Paco y yo a compartir la bota de vino de la Ribera y el chorizo de Villafuertes con pan de Ibeas que él había traído y cargado durante la ascensión en su mochila. Al lado, un joven delgado y alto, de Arcos de la Llana, en donde paró la reina Juana con el cadáver de su esposo Felipe el Hermoso, daba cuenta de su almuerzo, mucho menos sobrio que el nuestro. También le sacábamos años entre Paco y yo al joven de Arcos. El chorizo casero de Villafuertes pica en el paladar y sabe a leña de roble lo justo y a casi dos mil metros repara el ánimo y las fuerzas. El de Arcos nos había adelantado en la ascensión. En la montaña, cada uno debe ir a su ritmo. Arriba, el viento frío y las mariquitas agarradas con firme ligereza en las piedras. Abajo, calor de este veranillo intenso que ya no puede ser el de San Miguel y todavía no es el de San Martín. Pero aquí arriba las manos se quedaban frías mientras la mirada buscaba en el horizonte los picos señalados por Paco: allá, lejos, ahora que se despeja la bruma, la montaña palentina con el perfil inconfundible del Espigüete y el Curavas; aquí, más cerca, la sierra de la Demanda, con el Trigaza y el San Millán y un poco más lejos, hacia La Rioja, el San Lorenzo.

Habíamos pasado por Pineda de la Sierra y dejado atrás la absurda estación de esquí de Valle del Sol, ya cerrada, un ejemplo del derroche y el poco pensar de nuestros políticos que tanto aplaudimos en su día sin darnos cuenta de que la fiesta la pagamos nosotros. En la ladera crecen ya los pinos entre los remontes porque la naturaleza siempre aguarda que nos cansemos de jugar a amaestrarla. La ascensión, en realidad, comienza desde el refugio de Esteralvo y en algunos momentos pica hacia arriba la ladera y fatiga. Cuando entramos en el hayedo todo se hace misterio de otoño interrumpido en los corros en donde el sol se hace dueño aún de la temperatura al abrigo del viento. Setas y huellas de jabalí que por la noche buscaron raíces y hongos y las formas caprichosas de algunos árboles. Al salir del hayedo nos espera la constante llamada del viento. En la Concha aprieta ya y se echan de menos los guantes pero hay que seguir hacia arriba, hasta la cima, para sentarse a comer chorizo picante y pan y aceptar gozosos dos trozos de queso que nos pasó el de Arcos, queso curado de oveja de los páramos del Esgueva.

Y mientras tanto, yo aprendía las lecciones de Paco: el San Millán, el San Lorenzo y allá abajo, Tinieblas. Lo dejo hablar, admirando toda la vida que tienen sus palabras y sus ojos. Y mientras tanto, el de Arcos , que se quedará arriba más tiempo, bebe un poco de vino tinto, come su bocadillo y las mariquitas se nos suben a las perneras de los pantalones. Miles de mariquitas y un viento constante que barre todo lo que no importa de verdad, que se ve tan diminuto desde la cima hasta que bajemos y retomemos el afán de cada día. Pero eso no es aún, en la cima del Mencilla: la montaña palentina, la sierra de la demanda. Al fondo, el San Lorenzo.