miércoles, 31 de octubre de 2007

Llamador y entrañas.

Hay puertas que cuesta abrir, apenas grietas de edificios a los que han roído por dentro para dejar tan solo una piel apolillada. Ante ellas uno siente la fatiga del camino.
Y el miedo a saber de sus propias entrañas.


AVISO URGENTE SOBRE LA MESA REDONDA APLAZADA.

La mesa redonda con los medios de comunicación locales en la que se iba a debatir sobre Los medios de comunicación en la Red anunciada para el 24 de octubre pasado resultó aplazada debido a la cobertura informativa de las detenciones de los sospechosos de formar parte de una célula islamista en la ciudad y la provincia de Burgos.

Se celebrará el próximo martes 6 de noviembre a las 18:00 horas en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Burgos.

El programa de esta sesión está compuesto por:

18:00 h. “Los medios de comunicación en la Red”, conferencia a cargo del profesor Raúl Urbina Fonturbel, de la Universidad de Burgos.

19:00 h. MESA REDONDA CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DEL ENTORNO REGIONAL.
Han confirmado su asistencia:
-Diario de Burgos.
-El Mundo. El Correo de Burgos.
-Punto Radio.
-Radio Arlanzón.
-Canal 4 de Burgos.

Seguirá un debate sobre los medios de comunicación, los blogs e Internet y una exposición parcial de las conclusiones de las III Jornadas sobre lenguaje y periodismo.

martes, 30 de octubre de 2007

Premio de poesía y relato breve de la UBU y Ortega Gasset esquinado.


Esta tarde nos hemos reunido los miembros del Jurado de los Premios de poesía y relatos breves de la Universidad de Burgos. Ha sido un tiempo muy agradable compartido primero con Luis Delgado (Vicerrector de Estudiantes y Extensión Universitaria) y Carlos Lozano (factótum de la cultura de la UBU), amigos ambos de hace tiempo, y luego con Pedro Olaya y Asís González Ayerbe, con los que terminé tomando algo en la cafetería. Nos facilitó todos los trámites, con su habitual eficacia, Juan de la Cruz, secretario del Vicerrectorado. El fallo se hará público en breve.
La conversación con Pedro y Asís es agradable y de profundidad artística. Ambos están embarcados en ese interesante empeño de Los duelistas.
Los jóvenes siguen persiguiendo la escritura, como siempre. Pero, ¿qué se hace en la literatura joven española actual? ¿Son significativos los textos presentados al certamen de las nuevas marcas estéticas o sólo repiten lo ya asentado? Es una pregunta eterna. Ortega, en La deshumanización del arte también se la hacía, distinguiendo entre arte nuevo y arte viejo -como lo hizo con la política-. Si le quitáramos a este magnífico volumen el concepto metodológico de la sociología según la entendía Ortega, nos quedan guiños muy válidos incluso en estos tiempos en los que ya se ha superado la dicotomía orteguiana entre arte de masas (decimonónico o humano) y arte de minorías (deshumanizado o arte artístico, para entendernos). ¿Qué pensaría Ortega de haber vivido en una época en la que el diseño, la divulgación del producto artístico de minorías hasta en la ropa, el calzado y las vajillas, su democratización y las nuevas fronteras del arte -del pop a Internet- han dinamitado los principios en los que en buena manera se inspirara? Son cosas de la postmodernidad que no intuyó Ortega, tan imbuido de su tiempo.
Pero Ortega sí ejemplificaba con eficacia de cirujano de precisión. Decía que el verdadero artista, si mirara por una ventana no vería el paisaje, sino el vidrio. Para ello hace falta pulirlo, como se debe pulir insistentemente la obra literaria. Incluso para luego enlodarlo si llegara el caso. Y otra cosa: hay que practicar la musculatura. A escribir se aprende sumando la lectura constante y atenta y la escritura diaria y trabajada. No hay otra forma.
Suerte a estos jóvenes que comienzan.

lunes, 29 de octubre de 2007

El museo Mariemma de Íscar y primera reflexión sobre las enseñanzas artísticas.

En el abanico de posibilidades actuales para constituir un museo hay una que recoge el legado de grandes artistas para su conservación y puesta en activo social. Este tipo de museos, de dimensiones pequeñas por lo general, suelen servir como sentido homenaje de una localidad a las personas que nacieron o vivieron en ellas y que, al final de su vida o tras su muerte, legan a la comunidad lo que han ido atesorando a lo largo de su biografía. Bien tratados, los fondos se constituyen en dignos focos culturales en los que se explica monográficamente la labor del artista y su época, pero también adquieren un papel dinamizador cuando constituyen su sede en localidades pequeñas y alejadas de los grandes circuitos turísticos. Las cifras de entradas no son espectaculares, pero el goteo de visitantes es muy interesante porque, por lo habitual, se trata de personas que se han acercado, con tiempo, a ver la localidad o el mismo museo y, sin prisas, se demoran en lo expuesto. Si todo el conjunto está bien explicado, bien diseñado y con la suficiente tecnología moderna, no hace falta pedir más.

Buena parte de lo que digo sucede en el Museo Mariemma de Íscar. Mariemma (Guillermina Martínez Cabrejas, nacida en Íscar en 1917) es una leyenda viva de la danza española: una de las grandes bailarinas en este género, que triunfó en todo el mundo y que fue durante muchos años una excelente profesora. Se hizo artísticamente fuera de España, a la que regresó en 1940. Su dedicación a las diferentes modalidades de este tipo de danza, en especial a la escuela bolera (refinamiento profesionalizado de los bailes populares), culminarían con el estreno de Ibérica (1964), una panorámica del género. También se recuerdan sus novedosas aproximaciones al folklore. Hoy lleva su nombre el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid, del que fue profesora. Gran parte de lo que supo lo dejó escrito en Mis caminos a través de la danza. Tratado de Danza española (Madrid, Fundación Autor, 1997).

Es difícil dedicarse a las enseñanzas artísticas (música, danza, arte dramático, artes plásticas y diseño). La reglamentación en España no es clara del todo aunque lo parezca, la consideración social no es aun la justa y todavía no se han corregido muchas inercias negativas internas de los profesionales que a ellas se dedican y los alumnos que en ellas se matriculan. Estas enseñanzas oscilan entre el necesario profesionalismo y el aconsejable academicismo (entendido en el buen sentido). Además, con el nuevo Espacio Europeo de Enseñanza Superior adquirirán definitivamente en España carta de naturaleza universitaria y eso exigirá más de profesores y alumnos. Hay muchos magníficos profesores, pero también demasiada consideración romántica del artista.
Mariemma dedicó gran parte de su vida a la enseñanza de la danza, pero también fue una de nuestras grandes bailarinas, de aquellas que quisieron mostrar la danza española fuera del café teatro y del género de variedades para ponerla a la altura de la danza clásica. Desde el XIX tenemos muy significativos nombres. En esa línea, recogió el testigo de Antonia Mercé, "La Argentina".

En su museo, en Íscar, se exponen sobre todo sus trajes y otros objetos profesionales: unas zapatillas, castañuelas, sus maletas, fotografías. Y se puede ver material gráfico de gran relevancia.

Merece la pena, a veces, desplazarse a estas localidades para ver a su gente, sus calles, otro ritmo de vida y la forma en la que lo colectivo y lo individual se estrechan en un abrazo que contribuye a mejorarnos.

Castillo de Íscar.

domingo, 28 de octubre de 2007

El equilibrio y el caos.


A veces miro los balcones para adivinar la vida de dentro. Me asombran esos espacios que se muestran pulcros y equilibrados, hechos a nivel y trazados con escuadra y cartabón, como si fueran un tajo preciso de vida fría. Pero dónde está el equilibrio y dónde el caos: quizá hemos invertido los conceptos y el orden disciplinado sea solo pantalla bipolar de contención ante la desarmonía. En ocasiones, el cristal devuelve la mirada y vemos la contrafigura del paseante. Y me inquieta.

Mutantes. Circunstancias.

Comienzo la serie informativa sobre las Jornadas, que terminará después de la celebración de la aplazada mesa redonda con los medios de comunicación burgaleses y el debate posterior, con las cosas que se le escapan a todo organizador pero que son parte de un empeño de este tipo.
1º.- La tarde-noche anterior al inicio de las sesiones me dejó tumbado un virus gastrointestinal de esos que nos atacan sin previo aviso, con toda alevosía y en el momento más inoportuno. Recuerdo aun la cara de pena de la camarera del restaurante del Hotel Fernán González, en donde comí con Miguel Ángel Lama, al servirme arroz cocido y tortilla francesa. Hasta el jueves no estuve recuperado.
2º.- La batería de mi ordenador portátil, en el que estaba toda la información de las Jornadas, el material facilitado por los compañeros blogueros y mi conferencia, murió también el lunes por la noche, generando, además un conflicto eléctrico que provocaba su apagado repentino a los pocos minutos de trabajar con él. Gracias a la inestimable ayuda del Servicio Informático de la UBU pude tener garantía de que las cosas marcharían bien. Una de las consecuencias es que el escritorio del portátil estuviera completamente desordenado y me costara encontrar las cosas.
3º.- Por si no hubiera tenido suficiente, detienen a los integrantes de una supuesta célula de terrorismo islámico en mitad de la celebración de las Jornadas, con lo que los planes se trastocan y la mesa redonda del miércoles se debe aplazar.
Sin embargo, he de decir que en esos momentos uno se da cuenta del valor de la gente. Así como algunos pudieron pensar que era el momento exacto de crear problemas (y así lo hicieron), otros, la mayoría, me arroparon y apoyaron. He de hacer mención expresa al personal del Azofra por lo que ellos saben, a Toño, los conferenciantes y los autores de blogs. Se salvaron todos los problemas y el resultado fue muy positivo. Además, las detenciones pasaron a engrosar la actualidad de los comentarios de mi conferencia (puesto que busqué en varias bases de datos el término "islamismo" y comenté las diferentes definiciones), la de Perceval y algunas de las intervenciones de los blogueros burgaleses. No podía ser de otra manera.

sábado, 27 de octubre de 2007

Ventana desvencijada sobre fondo de soledad perpleja.


Después de tanto tiempo fuera de casa, cuando la mano empuja la puerta para entrar en el espacio conocido, se siente un escalofrío que recorre el cuerpo del viajero. No es sólo el miedo a que hayan desvalijado lo poco que se dejó al salir sin saber muy bien el destino ni el día de regreso. Eso es lo de menos. En la ausencia quizá se haya llenado de sonidos que no son los conocidos, de presencias y de ausencias. Y el eco del amor y de la estupidez cometida quizá aun giren en el pasillo.
Miró la negrura de la oquedad antes de pulsar el interruptor de la luz. Dejó la maleta en el umbral y calculó las semanas, meses ya, desde que salió de sí mismo. La casa había envejecido quizá porque la ausencia había sido demasiado larga, demasiado pesada: ya no olía su piel, su pelo, sus gestos tan repetidos. Entró, abrió las ventanas para ventilar los miedos y decidió recuperar su casa.

[Espero que me perdonéis por los cambios y las dudas. Parece que a la mayoría le gustaba más como estaba y que correspondía mejor con el espíritu de La Acequia. Así queda, pero Blogófago está comprometido públicamente, en café o comida, a ayudarme a mejorar el diseño, porque sé que hay que hacerlo: tipo de letra, imágenes y colores. Sé que no me fallará. A veces hay que pasar por estos sarpullidos para crecer.]

Volvemos a cambiar.

Parece que no satisfizo el cambio de ayer a muchos de los que me seguís. Como bien decía Luis Felipe en su divertido comentario perdíamos calidad favoreciendo la vista. Antonio señaló muy bien que las fotos se perdían. Añado que las entradas cortas parecían nadar en un océano. Blogófago me advirtió de que los que tengan una resolución baja de pantalla podían tener problemas para ver toda La Acequia. Además, comprobé ciertos problemillas para imprimir a la primera la pantalla.

Así que vuelvo a una plantilla más pequeña y más neutra que la que tenía desde hace un año, con lo que la lectura es más cómoda. Procuraré ir mejorando el tipo de letra para que se lea sin problemas y alguna cosilla más, como una imagen en la cabecera.

Por ahora, con este formato me encuentro más a gusto, las entradas antiguas encajan mejor y creo que es menos oscuro que antes. Y, sobre todo, dejo de experimentar y me dedico a escribir.

Gracias por vuestra paciencia, pero "estamos mejorando".

viernes, 26 de octubre de 2007

Me hacen un banner.


Jónathan, el activo autor de Ateneo 21, se ha tomado la molestia de hacerme este banner (como ya me hizo otro nosolovito). Estas cosas suceden más frecuentemente de lo que parece: alguien, en el mundo real o en el virtual conecta contigo y dedica su tiempo a leerte, a comentarte y a regalarte cosas. Gracias.
[Tenéis los datos para instalarlo en el margen izquierdo.]

La Acequia cambia de aspecto.

Estos días he aprendido que debo cambiar varias cosas en el blog. Una de ellas, el aspecto, para hacer la lectura más cómoda. Prometo no modificar el espíritu de La Acequia: no podría hacerlo, sería traicionarme a mí mismo.
Eso sí: admito sugerencias y comentarios al respecto.

[Luis Felipe, como en tantas otras cosas, me mostró el camino adecuado.]

Primeras conclusiones y elogio de los blogs que participaron ayer.


Como sabéis, la mesa redonda del miércoles 24 con los medios de comunicación locales tuvo que aplazarse por la detención de los sospechosos de formar parte de una red de posibles terroristas (he tenido tantas cosas juntas esta semana que si hubiera caído un meteorito, lo habría hecho en el Salón de Actos, seguro). Se anunciará oportunamente la nueva fecha de celebración. Ese día habrá más tiempo para el coloquio, al que también se llevará el de la mesa de los blogs que, por cuestiones de tiempo, no pudo realizarse como a todos nos hubiera gustado.
Por eso, las conclusiones finales de las Jornadas no se harán públicas hasta ese día.
Sin embargo, sí quiero decir algunas cosas sobre la excelente sesión de ayer. Además de la motivadora conferencia de José María Perceval, la mesa con varios autores de blogs burgaleses y la proyección de los trabajos presentados por otros compañeros tuvo un resultado magnífico sin ningún género de dudas. Fue una buena muestra de lo que es la blogosfera burgalesa y la calidad de las exposiciones, su amenidad y su oportunidad cautivó a todos. Cada uno de los blogs participantes irán publicando sus intervenciones y yo las enlazaré aquí. A los que no estuvistéis os puedo garantizar que disfrutaréis viéndolas.
Esto es sólo una crónica de urgencia, los próximos días haré doble entrada en La Acequia: una con algunas cuestiones de las Jornadas para conocimiento y debate general y otra de las habituales de este blog.
Tareas para hoy:
1º.- Pedir perdón a A vista de cerdo porque en las fotocopias que se repartieron su dirección está mal. Lo siento. Como alguno de vosotros conocéis, el lunes tuve varios percances, uno informático y, aunque conté con la inestimable ayuda del servicio informático de la UBU (¡gracias, José Luis, siempre tan generoso con tu tiempo y tu colaboración!), los nervios y mi impericia me hizo no saber encontrar la documentación preparada y tener que confeccionar una de urgencia. Ya sabéis que sois mi blog de cabecera.
2º.- Elaborar un documento que haré circular entre los participantes y colgaré en mi espacio con los siguientes apartados: circunstancias, petición de disculpas y corrección de errores, autocrítica, balance provisional y nuevas ideas. Os pido que lo leáis con calma todos porque habrá cosas de interés general y nuevos proyectos en los que se pueden embarcar los que participaron y los que no lo hicieron esta vez.
3º.- Leerme las entradas de esta semana de mis blogs favoritos que me he perdido por las Jornadas.
4º.- Hacerle una limpieza de urgencia a mi desordenado portátil.
5º.- Dormir, al menos, seis horas seguidas.

jueves, 25 de octubre de 2007

Mutantes. Las palabras en la red. III Jornadas sobre lenguaje y periodismo. (Programa del jueves 25 de octubre de 2007.)

Salón de Actos
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
Universidad de Burgos

18:00 h.
“La inclusión curricular del ciberperiodismo: Enseñar y aprender periodismo on-line”.
JOSÉ MARÍA PERCEVAL
Universidad Autónoma de Barcelona

19:30 h.
MESA REDONDA CON AUTORES DE BLOGS DE BURGOS.
Han confirmado su participación en la mesa redonda:

Blogófago, Caminando en el desierto, Código de Barras/Burgos, La Acequia, Sr. K.
A través de medios audiovisuales:

A vista de cerdo, La Calle tres, La Voz de Gamonal, El blog de María y Ana,
Yogumbia, Como paño en oro, La luna de Burgos.

21:00 h.
Conclusiones y clausura.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Mutantes. Las palabras en la red. III Jornadas sobre lenguaje y periodismo. (Programa del miércoles 24 de octubre de 2007.)



Salón de Actos
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
Universidad de Burgos.


18:00 h.
La Cultura en la red
PEDRO OJEDA ESCUDERO
Universidad de Burgos

AVISO IMPORTANTE: LA SEGUNDA PARTE DE LA SESIÓN, QUE COMENZABA A LAS 19:15, SE SUSPENDE POR LA ACTIVIDAD INFORMATIVA QUE DEBEN DESARROLLAR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN PARTICIPANTES TRAS LAS DETENCIONES DE LAS ÚLTIMAS HORAS EN BURGOS

martes, 23 de octubre de 2007

Mutantes. Las palabras en la red. III Jornadas sobre lenguaje y periodismo. (Programa del martes 23 de octubre de 2007.)




Salón de Actos



Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales



Universidad de Burgos.

18:00 h. Inauguración.

18:15 h.:


La lengua española en Internet:


Modalidades de uso, contraindicaciones y efectos secundarios
ANTONIO ÁLVAREZ TEJEDOR
Universidad de Burgos

19:30 h.:


Nuevas formas de literatura y de lectura en la red: los blogs literarios
MIGUEL ÁNGEL LAMA HERNÁNDEZ
Universidad de Extremadura


lunes, 22 de octubre de 2007

Mutantes. Las palabras en la red


Los que seguís La Acequia de forma habitual habéis visto desde hace unos días en el margen izquierdo del blog este cartel y los enlaces al Programa de las III Jornadas sobre lenguaje y periodismo que tendrán lugar en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Burgos del 23 al 25 de octubre. Y los que visitáis el blog desde hace meses sabéis, porque he ido dejando comentarios en varias entradas, que es un esfuerzo que viene de hace un año, en el que hemos puesto muchas horas y mucho cariño.

Las Jornadas, que tienen carácter anual, se han dedicado en el 2005 al análisis general de la presencia de la lengua y la literatura en los medios de comunicación y en el 2006 a las relaciones de estos con el poder. Toca ahora abordar el análisis académico de las nuevas formas de comunicación, informativa y creativa, surgidas en Internet, en las que las palabras, siendo las mismas, han mutado, como dice nuestro título.

Mañana, día 23, Antonio Álvarez Tejedor hablará de la lengua española en Internet y Miguel Ángel Lama de los blogs literarios.

El miércoles día 24 yo (perdón) estudiaré el concepto de cultura en la red y Raúl Urbina, además de su ponencia sobre los medios de comunicación en este nuevo formato, coordinará una mesa redonda en la que estarán presentes varios medios de comunicación que debatirán sobre los nuevos retos presentados por Internet.

El jueves día 25, José María Perceval analizará los retos del ciberperiodismo y de su enseñanza, una de las cuestiones claves para nuestros estudiantes y para los profesionales. Finalmente, tendrá lugar una mesa redonda que moderaré y que ha despertado gran interés en nuestro ámbito y que tratará de uno de los fenómenos más interesantes, de mayor calado y de gran actualidad: el mundo de los blogs. Estarán presentes varios de los más interesantes de Burgos. Sé que no están todos, pero habrá más ocasiones. La Acequia estará acompañada, en la mesa, por Blogófago, Caminando en el desierto, Código de Barras/Burgos y Sr. K. A través de medios audiovisuales se harán presentes A vista de cerdo, La Calle tres, La Voz de Gamonal, El blog de María y Ana, Yogumbia y Como paño en oro. Sé del esfuerzo que han puesto todos ellos, de las horas que les ha llevado preparar sus intervenciones y de cómo el resultado es de gran calidad. Cada uno se ha ajustado a las premisas que les di pero las han aclimatado a su manera de ser. Como soy el único que conozco todas las participaciones y he visto los videos preparados, puedo anticipar que todas ellas me han gustado, he disfrutado enormemente, me han hecho sonreír y me han hecho pensar. Ellos saben cómo estoy de agradecido por su esfuerzo, pero quiero dejar constancia aquí.

La entrada es libre hasta completar el aforo del salón, pero tienen preferencia los inscritos en las Jornadas.

Saltar la tapia.

Elena, saltando una tapia en Íscar.

Hay que saltar las tapias. No me refiero a robar el huerto ajeno, aunque a veces el placer de lo prohibido y peligroso se aproxima emocionalmente a lo que quiero decir. En la Celestina, Calisto entró, persiguiendo a su azor, en el jardín de Melibea. No fue la última vez que saltó aquella tapia. Por su torpeza, murió al satarla en una de las ocasiones. Pero se arriesgó y lo hizo.
Hay que saltar las tapias que nos impiden ver más allá, las tapias impuestas para que no hagamos lo que no interesa a otros. Debemos saltar las tapias para saber cuándo merece la pena recluirnos dentro de un terreno cercado para cultivar nuestro propio huerto. Debemos saltar las tapias para mirar el mundo y comprenderlo. Si nadie hubiera saltado una tapia para preguntarse por el horizonte, el ser humano aun estaría sin Historia.
Me gustaría dejar esa enseñanza a mi hija Elena.

domingo, 21 de octubre de 2007

Meditatio mortis

Bajada del cementerio municipal de Medina de Rioseco.

No solemos pensar en la muerte más que cuando nos roza suave o nos golpea inmisericorde, cuando nos acaricia el rostro o nos hurga en las entrañas con la dureza de un puño armado. Tengo algunos ritos que me relacionan con la muerte, ritos que nacen de mi propia perplejidad ante el hecho de estar vivo. Uno de ellos, el que puedo contar hoy, es acercarme a visitar la tumba de Ventura García Escobar siempre que voy, con tiempo, a Medina de Rioseco. Mi relación con este escritor riosecano del siglo XIX no es familiar. Realicé mi primer trabajo de investigación serio sobre él. He cumplido siempre esta visita. En la última, el panteón familiar olía a velón y flores que alguien había colocado en recuerdo de un descendiente suyo muerto hace poco.
En esta reciente visita, bajando la cuesta del cementerio de Rioseco, hacia el Sequillo, pensaba en lo poco que nos ocupa la muerte hoy en nuestro primer mundo a diferencia de lo que sucedía en tiempos de nuestros padres. Hace tan poco que parece sorprendente el cambio, España era un país enlutado: se vestía luto o alivio de luto (¿los jóvenes de menos de 20 años conocen el significado de esta expresión?), las novias se casaban de negro en demasiadas ocasiones por la muerte de un familiar, los hombres llevaban bandas negras en las americanas. Mucho de aquello era sólo por mera costumbre o evitarse comentarios, pero la muerte estaba presente de forma cotidiana en las reuniones de las familias y los muertos parecían tener siempre un plato en las mesas.
Hemos expulsado de nuestro entorno la muerte y pensamos poco en la única certeza del ser humano, como si nunca fuera a suceder. La muerte de uno, en sí mismo, no es buena ni es mala, sucede. De la muerte de los próximos hemos creado la religión consoladora y la fiesta superadora. De la muerte de los enemigos el canibalismo o la saña del vencedor. Algunos son capaces de la piedad y el perdón, otros guardarán siempre el rencor por el desaparecido. De la muerte del ser amado surge la locura o la negación. A veces, la aceptamos y somos sombras.
En el cementerio de Rioseco había cumplido mi visita y recitado un breve poema de don Buenaventura. Con respecto a mi última visita, alguien había mandado limpiar la piedra del panteón y adecentado su interior, quizá intuyendo su propia muerte.
Por la pequeña cuesta del cementerio, con las torres de las iglesias de Rioseco al fondo, iba pensando yo en la muerte y en lo extraña e incoherente que se me hacía la vida en aquel mediodía soleado de octubre. Ensimismado, solo y perplejo.

sábado, 20 de octubre de 2007

Enseñar literatura (1)


A veces me pregunto si, tal y como enseñamos literatura en cualquiera de los niveles educativos, no es sorprendente que aun atraiga a la gente. Enseñar literatura no es exigir a los alumnos la memorización de biografías y efemérides, sino ayudar, con unas u otras metodologías, a desentrañar las claves de un texto y situarlo en unas corrientes estéticas que suceden en contextos históricos determinados. No sé la razón por la que todavía se dicta en clase el año de nacimiento de un autor sin más motivo que la mera enumeración de hechos de una vida.
Cuando yo era estudiante, el acceso a los manuales y otras informaciones biobiliográficas no era tan fácil como ahora, pero aun recuerdo el plante de un curso contra un profesor, poniéndose de acuerdo todos los alumnos para llevar a clase el volumen del que sacaba sus lecciones e ir subrayando mientras hablaba. ¿Qué sentido tiene esto hoy que cualquier alumno puede tener fuentes fiables en todas las bibliotecas y en Internet? Sustituyámoslo por unas orientaciones en la selva bibliográfica y sirvamos de estímulo y guía. Las clases deben dejarse para la literatura.
Enseñar literatura tampoco es ser arrastrado por las musas y leer con voz impostada los textos. En contra de la creencia generalizada, los profesores debemos aproximarnos a la literatura con mentalidad de científicos y no repetir sin más lo que hemos encontrado en las Historias de la literatura, producto de necesidades editoriales y deudoras de la ideología de su autor -o de su comodidad-. Por eso aun encontramos errores o manipulaciones interesadas como seguir afirmando la existencia de la Generación del 98 o que el romanticismo español fue un fruto tardío y epidérmico. O la mezcla de niveles tan diversos en una misma clasificación como los históricos, los estéticos o los cronológicos.
Qué maltratada ha estado la literatura por los que enseñamos literatura. Cuánto debemos corregir, en vez de seguir repitiendo lo mal aprendido. Y luego, además, debemos procurar ser buenos divulgadores de los conocimientos.

viernes, 19 de octubre de 2007

No estar y comer.


Gran parte de mis últimos veinte años ha consistido en no saber dónde está mi casa. He tenido épocas en las que lo más estable era mi dirección de correo electrónico. Por eso sé lo importante que es encontrar un lugar en el que, cuando recoges la llave para ir a dormir, te saluden con una sonrisa y con tu nombre. O topar con ese humilde restaurante con un menú diario de precio razonable, variado y de calidad suficiente porque lo que se suele llamar comida casera consiste en la arriesgada técnica de abrir envases de congelados. Me basta un plato con una ensalada, un filete y unas patatas fritas para saber si repetiré o no en un lugar.
Cuando estoy solo más de lo necesario, cargo con lo esencial, un cuaderno de notas y la cámara de fotos, y me voy a la estación de autobuses y sacó un billete en un coche de línea que me lleve a algún lugar en el que pueda tener la oportunidad de buscarme.
En un viaje reciente a un pueblo castellano me senté a comer en un bar que no conocía más que por su fachada (quizá por algún café rápido en anteriores viajes), porque todos aquellos en los que había comido otras veces estaban llenos. Llegaba tarde porque me había entretenido, a última hora de la mañana, tomando fotografías de una chopera. Casi había descartado la posibilidad de comer caliente, pero allí se me acogió con una encantadora amabilidad. El menú del día estaba escrito en un folio, a rotulador azul, rojo y negro, como si escribiéramos una nota a la familia. De entre las posibilidades, escogí dos platos muy sencillos, pero que vinieron preparados con una dignidad sorprendente y casera, en unos platos de los de toda la vida. Un arroz a la cubana con tomate natural, en su punto, acompañado de un huevo frito perfecto, como hacía tiempo que no veía, y unos trozos de plátano y kiwi en su estado exacto de maduración. El segundo fue lacón asado con piña y una salsa en la que no pude resistirme y unté un trozo de pan. Y una cuajada con miel y un café solo que me dejó un buen gusto en el paladar durante tiempo. No había lujos pero no faltaba nada. Cortés, el dueño, un hombre mayor, se me acercó al final -yo era el único forastero- y me preguntó si todo había estado a mi gusto. Le pedí la cuenta y pagué en la barra los siete euros que me dijo disculpándose porque el menú del domingo era más caro que en el resto de la semana. Me invitó a una copa, que rechacé porque quería seguir tomando fotografías y notas.
Salí de allí como quien abandona la casa familiar y teme no volver nunca. En el laberinto que es mi vida no sé si sabré encontrar de nuevo el camino hasta aquella mesa.

jueves, 18 de octubre de 2007

Y de pronto, el otoño.


Al pasar hoy junto a esta zona de la ribera del Arlanzón, el otoño se me vino encima, como si me estuviera esperando, agazapado. El lugar lo he fotografiado en otras ocasiones porque soy uno de los privilegiados que paso junto a él varias veces a la semana, andando. Son menos de cien metros de orilla y agua que remansan el ruido del tráfico. En una ocasión me sirvió de refugio para hablar de política sin hacerlo. A veces me pregunto si no será mi locus amoenus.

Pero hoy se me ha venido encima el otoño y estoy triste.

Qué poco nos han enseñado a expresar nuestras emociones y cuánto ganaríamos al hacerlo. Decir, sin más: te amo, te odio, estoy solo, estoy triste. Estoy triste. Y me he detenido unos minutos aquí al volver a casa, enredando mi soledad y mi tristeza entre estos troncos.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Ínclitas razas ubérrimas

¡América!
Qué fácil es revestirse de un traje cosido con conceptos vaciados como la cáscara de una nuez. Cualquier palabra, todos los sintagmas, han sido mil veces usados y significan más que sus definiciones meticulosas en un diccionario. ¡América, hispanidad, patria, madre patria, pueblos hermanos! Día de la raza se llamaba al 12 de octubre.
Todas las historias de todos los pueblos parten de la narración subjetiva de los desastres y de los éxitos que los han hecho ser en el presente. Igual que nos conquistaron, conquistamos. Igual que se justificaron, nos justificamos. Aquellos a quienes conquistamos, conquistaron.
¿Qué significa la Hispanidad en el siglo XXI? Nadie es propietario del marchamo de una lengua ni de una cultura. Y nadie debería fijar la definición de un concepto cultural según las ideas de un tiempo pasado o de sólo un sector de los afectados por él. O el pasado ejerce en nosotros una fuerza viva o sólo es materia de estudio. ¿Qué significa la Hispanidad en el siglo XXI? ¿Nos es útil aun?
Cuando se fijaron las raíces del concepto, España acababa de perder las últimas posesiones de ultramar en una absurda guerra contra la potencia de los nuevos tiempos, los EE.UU. Tan absurda que no convencía ni a los intelectuales a los que luego se les maldenominaría como Generación del 98. Las repúblicas americanas comenzaban a notar el peso de su poderoso vecino del Norte y muchos de sus pensadores y artistas volvieron la mirada hacia España y lo hispánico. Se modeló, con tópicos pero también con voluntad de esperanza y reconciliación un concepto que cantó, mejor que nadie, Rubén Darío en la (¡qué título más esclarecedor!) Salutación del optimista:

Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,
espíritus fraternos, luminosas almas, ¡salve!
Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos
lenguas de gloria. Un vasto rumor llena los ámbitos;
mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto;
retrocede el olvido, retrocede engañada la muerte;
se anuncia un reino nuevo, feliz sibila sueña
y en la caja pandórica de que tantas desgracias surgieron
encontramos de súbito, talismática, pura, riente,
cual pudiera decirla en su verso Virgilio divino,
la divina reina de luz, ¡la celeste Esperanza!

Pálidas indolencias, desconfianzas fatales que a tumba
o a perpetuo presidio, condenasteis al noble entusiasmo,
ya veréis el salir del sol en un triunfo de liras,
mientras dos continentes, abonados de huesos gloriosos,
del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evocando,
digan al orbe: la alta virtud resucita,
que a la hispana progenie hizo dueña de los siglos.


Se construía sobre el pasado, a partir de un sincretismo, una inspiración hacia el futuro que diera personalidad a los nuevos tiempos y un motivo de esperanza. Rubén Darío fue tejiendo con versos lo que era un pensamiento nuevo y abierto compartido por muchos a uno y otro lado del océano y lo definió contra el antónimo anglosajón en el poema en el que denunciaba la política norteamericana, tan ajena a lo que él amaba, en la oda A Roosevelt:

¡Es con voz de Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, Cazador!
¡Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod!
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.


Ambos poemas pertenecen a Cantos de vida y esperanza (1905), ¡de vida y esperanza! En los versos de Darío había mucho de pensamiento ingenuo e inadaptado a los nuevos tiempos, pero recogía un proyecto de Hispanidad que hemos malbaratado perdidos como estamos en tópicos, festejos vacíos y apropiaciones ideológicas y partidistas de lo que nos constituye a todos. De lo que podría darnos entidad en un mundo que es bueno que sea plural y globalizado pero para cuya fusión debe procederse con lo mejor de cada uno.
¿Qué somos? ¿Qué aportamos?

martes, 16 de octubre de 2007

A la manera de


Anuncio excelente con pregunta implícita: ¿A niños españoles?

Pregunta: ¿A qué blog de Burgos se homenajea aquí a pesar de que no haya querido participar en las III Jornadas sobre lenguaje y periodismo y, encima, sigo teniéndole aprecio?

Premio Planeta 2007

De nuevo se ha fallado el paripé del Premio Planeta (edición número 56), que el año pasado recayó en Álvaro Pombo sin que tuviera demasiada trascendencia ni para la carrera literaria de este autor ni para las letras españolas actuales.
Esta vez los agraciados han sido Juan José Millás, ganador con una novela de corte autobiográfico, El mundo, y Boris Izaguirre, finalista con otra que los medios de comunicación califican de melodrama, Villa Diamante. Se cumple, por lo tanto, la costumbre de los últimos años de premiar a un escritor de nombre consolidado junto a una figura popular habitual en los medios de comunicación.
Juan José Millás es uno de los mejores articulistas españoles de hoy y un gran novelista. Boris Izaguirre es un hombre mediático -como se dice ahora- que comenzó su carrera como escritor de guiones para telenovelas en su país natal. Ambos, pues, saben escribir y conocen el mercado literario en el que se han especializado cada uno. Si cumplen con sus biografías serán dos textos que debemos leer. Mi opinión sobre el hecho de que se presten a estas cosas me la reservo porque ya, a estas alturas, no voy a criticar que alguien que escribe vea pagado su trabajo de esta forma. Ni que quien arriesga su dinero como empresario privado del objeto literario dote un premio para lanzar publicitariamente un texto. Es mucho dinero. Otra cosa es que todavía haya quien se preste a contar las cosas de otra manera. O esos premios que llevan nombres de ciudades pero que son decididos de la misma manera por los editores con la aquiescencia de las instituciones públicas.
Espero que Millás e Izaguirre lo disfruten y que la editorial, con este sello o con otro de los que posee, utilice las ganancias para publicar y lanzar a jóvenes que necesitan ese respaldo. Leeré, por supuesto, las novelas y, si merecen comentario, aquí dejaré constancia.

lunes, 15 de octubre de 2007

domingo, 14 de octubre de 2007

En Rioseco, con la familia Fernández Magdaleno.



Hoy he vuelto a Medina de Rioseco. Mi vinculación con esta villa tiene más de veinte años. Motivos personales me hicieron visitarla como turista asombrado cuando aun no se había puesto en marcha ningún plan de recuperación de los muchos monumentos de interés con los que cuenta. También el que, en aquella época, fuera lugar de fiesta de los jóvenes de los pueblos cercanos (y uno tenía veinte años menos). Después vino Ventura García Escobar, el autor romántico sobre el que escribí mi Memoria de Licenciatura y sobre una de cuyas obras colaboré recientemente en la composición de un Oratorio Profano que, con música del maestro Blas Emilio Atehortúa, se estrenó en la Plaza Mayor de Valladolid el 20 de mayo de 2006. Es como si Don Ventura, nacido y muerto en Rioseco, me llamara para preparar mi vuelta.


Cuando la vida te lleva por otros caminos, siempre hay asignaturas pendientes. Y Medina de Rioseco era una. La llamada emotiva explotó con mis contactos con una familia muy interesante: Diego, Pablo (que resultó haber participado en algún Curso Superior de Filología que yo organicé junto a Irene Vallejo) y Álvaro Fernández Magdaleno.


Diego es un gran pianista, cuyos conciertos se han contado por éxitos en toda España. También es un notable escritor y en breve daré cuenta aquí de dos magníficos libros suyos. Pablo es profesor en Andalucía. Álvaro va camino de un gran músico y es un joven inquieto e inteligente, como demuestra su blog. La conversación ha ido de García Escobar a viejos amigos comunes, de gestión de la política cultural a la música, los blogs y los medios de comunicación. Un tiempo magnífico.
Y gracias a ellos he vuelto a pasear por estas calles, visitar los viejos lugares del recuerdo y conocer las cosas nuevas de esta tierra de vacceos, pero esto es cosa de mi celtíbero predilecto.

sábado, 13 de octubre de 2007

Homenaje a dos fotoblogs.

Ver entrada conmemorativa: Un año de La Acequia.

Durante este año, una de las actividades que más he disfrutado ha sido poder reunir imagen y palabra. Con mi cámara cutre -prometo comprar una mejor cuando tenga algo de dinero-, mis escasos conocimientos técnicos y mi mucha voluntad, he ido enfocando todo aquello que mi mirada me ponía delante siempre que me dijera algo. Son más las carencias que los aciertos, pero no dejaré de intentarlo. Desde hace meses llevo casi siempre mi cámara digital encima. Además, ahora he descubierto miradas muy cercanas a la mía, tan próximas que me asombran. Claro, ellos lo hacen con mejor técnica. Aquí van mis homenajes.
El primero es para quien retrata las calles de forma tan admirable. Además, ahora, necesita todos los abrazos y ánimos. Sabio retratista de lo urbano, que sabe despertar la esencia de lo que ahí está y que no vemos. Un teatro que aparece al fondo, como un buque fantasma a la deriva.



El segundo es para un verdadero maestro de la mirada atenta, de la paciencia, de la experimentación precisa con la que logra sacar el alma de los objetos o retratar su vida entera a partir de unos pocos centímetros o descubrir un óleo en unas pacas de cereal. Además, me ha venido de la mano de alguien recomendable también lleno sabiamente de imágenes y palabras. Para ti, estos frutos, parecidos a los de tu tierra que alguna vez mencionaste, pero un poco más salvajes y urbanos.


Espero haberme aproximado a vuestra altura.
Saludos.

viernes, 12 de octubre de 2007

Un año de La Acequia.



Ayer, La Acequia cumplió un año. Sigo en el mismo estado de incertidumbre y con las mismas ganas de mirarlo todo. ¿Es casualidad que naciera en otoño? La raíz que me sostiene aquí es la misma.

Este espacio sólo me ha traído satisfacciones: refugio, amigos, conversaciones, lugar donde ahondar en mis inquietudes, pensamientos, campo de debate sobre los temas que me apasionan.

El paseante, otoñal y cansado, pero con los ojos despiertos y sorprendidos, sigue la corriente del agua. A ver dónde le lleva y en qué sombra sentarse de cuando en cuando. Y ahora, consciente de los que estáis al otro lado. Y agradecido.

jueves, 11 de octubre de 2007

Hieratismo


La condición de las estatuas es la impasibilidad. Pero hay algunas que parecen exhibir el rostro con la marca del tiempo y que muestran una herida nueva cada día. He llegado aquí tan cansado tras leer la Historia del mundo en la mirada de la gente, que no sé bien cómo dar mis próximos pasos.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Escaparatismo.


Nos están haciendo una cultura y una educación de trampantojo. Y parece que no nos importa porque nosotros mismos nos encontramos a gusto como maniquíes de escaparate. Desde allí observamos el mundo con la mueca congelada. Eso sí, con fino diseño de colorines.
Entre las fachadas y las lunas el paseante va, cabizbajo.

lunes, 8 de octubre de 2007

Con motivo de la celebración del II Simposio Lingüístico de las Universidades de Castilla y León, La Acequia permanecerá sin actualizar hasta el miércoles10 de octubre. Sin embargo, te invito a comentar las entradas anteriores, puesto que sí colgaré y contestaré vuestras intervenciones en los tiempos que me deje libre el Simposio. Creo que, con la entrada de ayer, hay lectura y debate suficiente para estos días. Saludos a todos.

domingo, 7 de octubre de 2007

Como ventanas de trampantojo o el reto de Europa en la Universidad.



Quienes me conocen saben que me gusta pisar todos los charcos. Parece ser que han causado cierto revuelo titulares y párrafos que aparecen en la prensa con unas declaraciones mías sobre la situación actual de las Universidades españolas ante el reto del Espacio Europeo de Educación Superior. Lo único que lamento es que mis palabras hayan ocultado un tanto la importancia del motivo central de la rueda de prensa en la que fueron pronunciadas: el II Simposio Lingüístico de las Universidades de Castilla y León.
Aunque mi respuesta fue algo más técnica de lo que recogieron los periodistas, no niego que hubiera en ellas cierto espíritu reivindicativo. Es curioso el revuelo, porque lo único que hice fue un resumen descriptivo: desde hace unos años sabemos de la importancia de la convergencia europea en la enseñanza superior. Se ha invertido mucho dinero, mucho tiempo y mucha energía en ella aunque no siempre con el fruto exigible. Esos trabajos llegaron, hace ya años, al diseño de los estudios universitarios en grados y postgrados. Parecería que el camino posterior era más fácil, pero ha sido todo lo contrario. Los sucesivos gobiernos nacionales -de dos partidos políticos- han tardado demasiado en elaborar los decretos y normativas necesarias y el calendario para su implantación. Ante cada proceso electoral, ante cada crisis de gobierno, todo se detenía y quedaba en una situación de adormecimiento de la que salía con un nuevo texto que modificaba lo dado hasta ese momento. Hemos pasado de una situación en la que parecía que la mayor parte de los nuevos títulos nos vendrían diseñados desde Madrid al estado actual en el que cada Universidad, partiendo de un mínimo de materias comunes, podrá confeccionarlos a su manera. Ambas formas tienen sus ventajas y sus inconvenientes, pero la actual exige más esfuerzo, coordinación y consenso: es decir, más tiempo. Cualquiera de los sistemas es válido, pero, al final, la situación ha quedado, una vez más, en manos del partido político gobernante (no juzgo su color político, puesto que los dos grandes partidos nacionales, en esto, tienen la misma responsabilidad), en vez de llegar a un consenso nacional, lo que nos abocará, en cuanto se produzca un cambio político en el Gobierno, a una reforma sobre lo que todavía no hemos hecho. ¿Por qué es tan difícil llegar a un consenso sobre la educación?
Como parece ser que en septiembre de 2010 ya no podrá matricularse ningún alumno en el primer curso de las actuales diplomaturas y licenciaturas, cualquier observador ajeno a la cuestión, podría pensar que ya está elaborado lo que será la Universidad española en los próximos decenios, que ya están publicados los nuevos planes de estudio, que ya sabemos el nombre y perfil científico de las nuevas titulaciones, que ya se han diseñado los programas de las asignaturas. Pues no.
El debate en estos últimos años ha sido epidérmico: unas comisiones han trabajado intensamente pero sin demasiada participación del colectivo universitario en la elaboración de unos Libros Blancos de cada titulación (de las viejas, no de las nuevas). Como mucho, cuando los alumnos y/o profesionales de un ámbito académico concreto veían amenazada su existencia en el nuevo marco se manifestaban enormemente indignados pero sin preocuparse del conjunto de la situación en la mayoría de los casos: querían lo suyo, pero les daba más o menos igual el resto. Pero con la nueva situación, el trabajo en la elaboración de los Libros Blancos es poco menos que papel mojado puesto que puede existir cualquier grado siempre y cuando cumpla los criterios generales y tenga algo de sentido.
Lo cierto es que, a fecha de hoy, excepto unas pocas titulaciones, nadie sabe cómo se van a llamar los nuevos grados, cuáles van a ser sus perfiles académicos y profesionales, cómo se organizan las materias en ellos y cuáles van a ser. No hay planes de estudio porque ni siquiera se sabe con exactitud cuántos grados va a ver en cada Facultad y cuál va a ser su perfil. Los próximos meses, las Universidades españolas se verán inmersas en la decisión sobre el número de titulaciones que impartirán, sus características académicas, sus planes de estudio, etc. Espero que no se reproduzcan las viejas luchas entre áreas y escuelas, cuando no entre profesores por colocar más o menos asignaturas sólo por tener más presencia aunque se desajuste el conjunto. A este trabajo se sumarán todos los que requiere el nuevo sistema: acreditación docente del profesorado, acreditación de los títulos, la cohesión normativa del conjunto, etc. Todo esto se tendrá que hacer demasiado deprisa y con escaso debate académico porque septiembre de 2010 está ahí mismo. Y, además, seguir dando clase de la mejor manera posible.
¿Quién tiene la culpa de que aun no tengamos todo esto? Primero, los Ministerios correspondientes de los últimos años que han generado borradores, decretos y normativas que, al no contar con los consensos suficientes, se han ido cambiando sobre la marcha. Segundo, las Comunidades Autónomas, a las que corresponde, según el diseño de estado que nos hemos dado en España, gran parte de la capacidad de dinamización y gestión de toda la Educación Superior y que no han actuado de forma conjunta en todo el país. Tercero, las Universidades, que han mirado todo el proceso sin demasiado entusiasmo y que además, ante tanto cambio de normativa, se han visto inmersas en procesos electorales y elaboración de Estatutos y reglamentos que han absorbido gran parte del esfuerzo que debería haberse canalizado hacia el diseño de lo que seremos en breve. Cuarto, los profesores que trabajamos en estas universidades que, salvo excepciones, han mirado todo con gran escepticismo porque en la vida de un profesional universitario se han vivido demasiados cambios sin darse cuenta de que ahora ya no le vendrá dado como cuando se elaboraban hasta los programas de las asignaturas en el BOE y que debe participar en el proceso. Quinto, la sociedad, que no ha exigido de sus representantes la seriedad que merece este asunto porque, me temo, la educación superior ha perdido ya todo el prestigio que tenía y se ha convertido en un mero trámite para acceder a unos determinados puestos de trabajo -por eso la decadencia de los títulos humanísticos.
Qué duda cabe que todo estará hecho en el 2010, pero cómo.
Mientras tanto hay quien mira todo esto como si se asomara a una de las ventanas de un trampantojo: nuestra sociedad es cada vez más fachada y menos profundidad.
(Gracias, J.R. Justo. Gracias, Francisco, Blogófago.
A veces uno necesita unas palabras de ánimo.)

sábado, 6 de octubre de 2007

En construcción.


Andar por una calle en la que las obras vallan la vida para parcelarla acorta la mirada del espectador. Las calles así están enrejadas y parecen muñones abiertos. Por ellas, el paseante busca encontrarse y dar con las respuestas adecuadas. Pero sólo tiene preguntas, soledad e incertidumbre. Quizá más de lo que deseara.

viernes, 5 de octubre de 2007

Amor, literatura y agua.



Crono cortó los genitales a su padre Urano y los arrojó al mar. La cultura mediterránea, hasta nuestros días, ha girado siempre sobre las conflictivas relaciones paternofiliales. Matar al padre, se dice. Parece un rito de paso o de dominación y procreación, como dijo Freud en Totem y tabú. En el mundo académico es casi costumbrismo galdosiano. Urano despreció a sus propios hijos. A Crono, que se comió a los suyos para que no le destronaran, le apartaría del poder su hijo Zeus. En ambos casos, Gea y Rea, esposas y madres, tuvieron mucho que ver en la suerte final de estos padres problemáticos al ayudar a la revuelta de los hijos. Creo que todavía andamos en estos jaleos de padres, madres e hijos. Esas cosas tiene la mitología.

Crono terminaría arrojando los genitales de Urano al mar. Mecidos por el oleaje, de su deriva surgió una espuma blanca de la que nació Afrodita, doncella en su espléndida madurez, diosa del amor conocida por los romanos como Venus. El amor brota así, según el mito, de la mutilación del padre en un acto violento de venganza y reparación. Sobre el leve ondular que mece el agua del mar en las costas de Chipre. Qué violencia esconde el amor: juego de fauces y caricias.

¿Cómo contar la navegación del despojo de Urano sobre las aguas, inicio de todo?

El Centro de Mayores de Miranda de Ebro me ha pedido que, este año, mis expedicionarios, ya no tanto alumnos como amigos, les hablen de la presencia del agua en la literatura. Qué iniciativa tan buena es esta para todos y cómo ha quedado ya para nosotros unida al recuerdo de Carmen.

El agua es fuente en los rumores leves y simbólicos del modernismo primero de Antonio Machado pero también guarda, en la Laguna Negra, el sueño del padre y la tortura de los parricidas-de nuevo el padre y los hijos-. También fue símbolo sexual en las canciones que advertían a la doncella del peligro de acercarse a la ribera de un arroyo y rumor del misterio en la literatura popular. En Federico García Lorca ese peligro del amor se plasma en la gitana hilada de plata sobre el rostro del aljibe en el Romance sonámbulo. Los hombres, en tantos poemas y dramas, observaban ocultos y temblorosos de deseo y pecado el baño de la mujer. El agua simbolizó la muerte en los ríos con los que Jorge Manrique grabó una metáfora eterna en las Coplas a la muerte de su padre (nuevamente el hijo y el padre). A un río se arrojaron, atados voluntariamente, los amantes de un cuento de Rosa Chacel, para destrozarse mutuamente cuando llegó el ansia de aire, en un magnífico símbolo de la relación amorosa. El agua, tan presente en Claudio Rodríguez, era lluvia purificadora. El agua restalla en Juan Ramón Jiménez cuando descubre definitivamente su voz poética.

Agua lleva esta pequeña acequia que me vertebra en la incertidumbre y en el recuerdo desde hace casi un año.

Al final, como siempre, cenaremos en el barrio de las Huelgas.

Cuello de dama.


¿Sé que nunca tendré una higuera? La lija agria de las ramas tiñe de verde la tristeza. La higuera, arrimada a la tapia, tenderá cada año su espesor sobre la tierra. ¿Nunca tendré una higuera? Bajo el foco cruel de luz, giro ahora de azul estos higos mercenarios. Cuello de dama: caricia, mordisco, beso. Sobre fondo amarillo pálido de desesperanza.

jueves, 4 de octubre de 2007

Celosías y bacalao a la plancha.

Al final, a la comida nos apuntamos Teo, Jaime, Esther, María (mis dos aceleradas) y yo mismo. No teníamos previsto ser tantos, pero las cosas que salen así, con esta gente, ayudan a arreglar una pésima noche y peor día. Y Ramón llegó al final, para asomar entre las celosías.
(Aclaro: las celosías y el bacalao eran del Azofra.)

El creador de leyendas.



El mundo es tan frágil e incierto que, para sobrellevarlo, necesitamos apoyarnos en narraciones mágicas. Todas ellas fueron creadas por alguien aunque no conozcamos su nombre. Algunas nos manipulan para ponernos el bocado como a las caballerías: freno a la originalidad del pensamiento o cauce forzado de sentimientos colectivos. A veces el bocado lo aceptamos mansamente por nuestro miedo a ser libres. Pero no quiero hoy caer en lo teórico y llevar la argumentación a lo político, lo teológico ni lo histórico. He pasado mala noche y llevo un mal día, estoy cansado y con desgana. Qué se le va a hacer. Quizá necesite descansar la mirada.


Voy a contar un secreto. Uno, en su vida, ha hecho muchas cosas, como todos. De algunas no quiero acordarme, de otras voy haciéndolo por aquí. De joven trabajé como guía turístico una temporada. Hablo de hace más de veinte años. Ya contaré mis experiencias en el interior de la Catedral de Burgos que merecerían ser narradas por Esquivias no sé si en su purgatorio o en su infierno. Pero hoy toca esta fachada barroca, la de la Universidad de Valladolid.

Un verano, con un grupo al que había acompañado a Salamanca mostrándoles el manido tópico de la rana de la fachada de la portada de la Universidad, surgió la pregunta de si en la de Valladolid no había animal emblemático. No sé por qué les dije que no pero que, si tuvieran la osadía de contar el número de columnas de la fachada, corría la tradición de que no aprobarían jamás los estudios. Algunos, los menos supersticiosos, iniciaron la suma. Otros se taparon los oídos, alarmados. Reconozco haber pasado un rato divertido. Volví a contar la anécdota varias veces ese mismo año y en los siguientes, a grupos de visitantes pero también a amigos y compañeros. Lo gracioso del asunto es que, tiempo después, cuando yo mismo lo había olvidado, una persona me la contó como algo que se decía desde antiguo. Ya no sé bien si me inventé la historia o la había oído de niño y la rememoré de forma inconsciente.

Quizá ahora debería pensar algo para mis gárgolas del Hospital del Rey de Burgos para recibirlo cuando esté a punto de jubilarme y dude ya, definitivamente, de todo. Si me sobrevivo.

Todavía hoy no he sumado el número de columnas, pero sí que le he contado la leyenda a mi hija Elena.

miércoles, 3 de octubre de 2007

La difícil sencillez de los frutales.


Dice un amigo que me he puesto muy serio en mis últimas entradas. El árbol es de Rebeca, y a ella pertenece también la sonrisa que ahora mismo tengo en la cara recordándola cuando lo hizo.

martes, 2 de octubre de 2007

Revisionismo histórico.

Paisaje castellano de la Tierra de Campos vallisoletana.


Dice el DRAE que revisionismo es la "tendencia a someter a revisión metódica doctrinas, interpretaciones o prácticas establecidas con la pretensión de actualizarlas". Las enciclopedias distinguen entre revisionismo bueno y malo, siendo aquel el que procede a la luz de nuevos descubrimientos o nuevas metodologías y éste el que intenta manipular la realidad para llegar a conclusiones que tuerzan el significado del pasado sobre todo con intereses políticos.

Es un buen inicio para mi primer día de clase de Literatura histórica española, una asignatura optativa en la Licenciatura de Humanidades que siempre me ha dado satisfacciones desde el mismo día en que la concebí. En ella estudiamos la literatura de temática histórica que se ha producido en español desde las primeras manifestaciones hasta hoy y proponemos una metodología para su análisis. Es sorprendente ver cómo la literatura histórica nos cuenta lo que hemos sido siempre desde nuestro presente de receptores. ¿Significa lo mismo una novela histórica romántica para un lector del siglo XIX que para nosotros? El pobre Cid, por ejemplo, ha pasado por muchas manos.
La literatura histórica nos señala, desde lo ficcional verosímil, las necesidades colectivas de las épocas a las que pertenecen los textos: su concepto del individuo y la sociedad y las grandes cuestiones de cada tiempo. Pero a mí me suele interesar también, y más con la presencia de los alumnos erasmus que, desde diferentes orígenes, llegan a mi aula con amor por la cultura española, la revisión del concepto de España que suelen acarrear las obras literarias. ¡Y cómo se ajusta milimétricamente a la situación política de cada momento y a las corrientes de pensamiento!
Toda nación parte, para legitimarse, de una mentira histórica contada a posteriori para dar solidez a un statu quo o a una identidad colectiva. Detrás de la esencia de cada nación, por lo tanto, hay un revisionismo histórico de segundo grado que se superpone a una realidad anterior. Sólo permanecen aquellas que encuentran su lugar en el contexto geoestratégico y una fuerza interior de cohesión que las vertebra e, incluso, les da una proyección exterior que las hace respetar por otras naciones o que ayuda a su expansión. Por eso, Europa, que es para nosotros una entidad cultural similar a la que fue España en la Edad Media para los habitantes de la Península Ibérica, no termina de asentarse.
Luego, a mi vuelta a casa, he encontrado en un sobre viejas fotos de la Tierra de Campos que ahora digitalizo aunque no tengan unas condiciones perfectas. En ellas veo, sobre todo, horizontes, amplios horizontes: quizá es por eso que la historia de estas tierras se ha dilatado tanto que ha perdido el punto de cohesión. Tampoco es mal final para una nación: deshacerse en otras hasta convertirse casi en mito. Esa fue, en gran medida, la Castilla cantada por los escritores de principios del siglo XX. Gran parte de esto constituye su esencia y su permanencia pero también su debilidad como realidad política actual. Luego están los malos gobernantes y la desidia de los habitantes.