sábado, 30 de junio de 2007

Velocidad.

[Fotografía realizada por Rebeca, en una terraza de la Plaza del Mercado,
en Sos del Rey Católico.]

El mundo se nos ha hecho veloz y apresurado. Hasta el ocio se hace angustia. Todo parece urgente.
Por eso, hoy quiero sentarme aquí, a tu lado, en esta terraza, y sentirte a mi lado. Conversar sin mirar la esfera de agujas malditas. Respirar este aire de atardecer. Y serenar las cosas. Dejar que el tiempo fluya blando a nuestro alrededor.
Este café junto a ti, que te has acercado a golpe de centésimas de segundo. Párate, levanta la cabeza, y date un respiro.

viernes, 29 de junio de 2007

Verticalidad.

Me gustó esta aspiración efímera de verticalidad. Quisiera aprender la humilde belleza de estas plantas silvestres. Es nuestra historia: una pequeña explosión de vida y afirmación que sirve de manto nutritivo para los que nos siguen.

jueves, 28 de junio de 2007

El espectáculo de la sencillez.


Sólo hace falta mirar con calma para ver la maravilla. En una época en la que parece no haber espectáculo sin derroche de dinero, basta darse cuenta de que la sencillez de la tierra nos la brinda cada día y se renueva cada estación. Hoy la naturaleza se ha vestido de gala para nosotros. Gratis. ¡Qué explosión de belleza!
[La fotografía corresponde a una zona sin ajardinar cerca de la Facultad y que cada poco se reinventa a sí misma. Que siga así.]

miércoles, 27 de junio de 2007

Corsarios.

La exposición Corsarios. 25 años de teatro sirve de muestra y homenaje a la labor de este grupo teatral. La vi en la Sala de Las Francesas de Valladolid, pero ahora está en la Sala de Caja España en León y girará por más lugares en los próximos meses, así que el aficionado deberá estar atento y no perdérsela.
El visitante observaba todos estos objetos que ocupaban lo que fue una antigua capilla. Y había cierto interés en ver teatralizado este lugar tan escénico en sí mismo y recuperado desde hace años como espacio para la cultura. Si se ocurría levantar la mirada se veían las antiguas rejas por las que las monjas francesas asistían a misa sin romper la clausura. Creo que a Fernando Urdiales, el director de Teatro Corsario, le habrá divertido el juego, tan barroco y tan propio de la estética de Corsario.
Corsario, al que tuve el placer de votar para el Premio Max al mejor espectáculo revelación de 2007 por La Barraca de Colón, es una referencia en estas tierras de cómo se pueden hacer montajes de calidad sin perder una línea coherente. Además, es una de las pocas compañías españolas con repertorio, cosa más que sorprendente en una época en la que la cultura –y más el teatro- se hace para unos días -a veces horas-, mientras dure la subvención. No es una exageración decir que han dado nuevo sentido a este concepto en España.
Sigo su trayectoria desde 1984, año en el que asistí al montaje de las Comedias rápidas sobre textos de Jardiel Poncela en una fresca noche de septiembre en la añorada Muestra de Teatro de Valladolid, si no me falla la memoria tan fragil ya. Desde entonces, cuando me pierdo por unas u otras razones un estreno suyo, lo persigo por la cartelera hasta cubrir esa laguna.
Ahora, a Corsario le falta no morir de éxito, renovarse y tomar aliento para los próximos años. Su suerte y acierto será, en gran medida, la del espectáculo teatral en Castilla y León, tan necesitado de casi todo.

martes, 26 de junio de 2007

Nominación de estatuas.


En mi paseo, esta mañana, comprobé que al fraile constructor se le ha colocado una placa: "Domingo de la Calzada. Ingeniero del Camino. Escultor: Francisco Ortega". Nominación de la estatua que germinó en primavera.
Aun así, el rostro del fraile constructor sigue hosco, enfurruñado con la ciudad o con las tripas revueltas por tener dentro los pecados de los urbanicidas actuales. Quizá le han explicado lo de Burgos 2016 o se ha enterado de la agresión a Santa María la Real de Las Huelgas.
Lo que me falta por saber es si la placa se había encargado antes o alguien la fabricó para aprovechar esta estatua brotada con las lluvias de mayo e intentar domesticar su furia.
[Francisco Ortega es un buen escultor y la estatua es apreciable. Recomiendo de él un magnífico busto en bronce de Cánovas del Castillo sito en el Congreso de los Diputados de Madrid.]

lunes, 25 de junio de 2007

Retrato de coleta sobre espalda.


Continué perdiéndome en la longitud exacta de tu pelo,
enredado en el aroma rosado de tu nuca,
buscándolo por estas calles estrechas y empinadas.
Hasta acabar, en la constancia, reo de la cascada
elaborada y nocturna de sus puntas.

viernes, 22 de junio de 2007

Cerramos por descanso del personal.

La redacción se toma el fin de semana.
Hasta el lunes 25.

Una cena atrasada y por algo será que llueve a gritos.


Ayer celebramos la cena tradicional de la que ya he hablado aquí con ocasión de una pérdida dolorosa. Este año, por algún viaje y otras circunstancias, la hemos retrasado hasta finales de junio. Estuvimos Teo, José María, Marién, Piluca, Valentina y quien esto escribe. Faltaron, por varias razones, Begoña, Vicky, Jorge, María y Berta. Fueron unas horas agradables compartiendo conversación y raciones. Es un grupo heterogéneo al que el azar de la vida -la mejor forma para encontrarse- ha juntado en las aulas. Precisamente esta heterogeneidad es lo más atractivo de la reunión.
Teo acaba de obtener la habilitación nacional para Catedrático de Universidad y es un orgullo ser su amigo, aunque él me tenga que aguantar las puyas inocentes contra su defensa del cine francés. José María, que quiere tomarse la cultura y la vida a sorbos sabios como el que prueba un buen vino, nos jubilará a todos como estudiante. Fue ingeniero y es, sobre todo, una persona viva. Marién, ya lo he dicho, es constancia pura incansable. No sé de dónde saca su tiempo y su energía. Piluca nos ha crecido y ha ganado en fuerza sin perder sensibilidad y agudeza. Valentina, la nueva incorporación, es tenaz, optimista y de gran capacidad práctica. En el grupo hay un catalán castellanizado que no ha perdido su acento, una burgalesa que ha pasado por Valladolid y Zamora, una siciliana que ha terminado tomando pinchos en el Parral con entusiasmo, un viajero impenitente que lleva media vida entre Francia, Portugal y Argentina y que de Valladolid llegó a Soria y terminó en Burgos.
Hubo buena comida, buen vino y mucha conversación en un barrio -Las Huelgas- que ojalá se salve de la destrucción y la fealdad. Terminamos irrumpiendo en un local en el que se nos miró como a los forasteros que entraban en el saloon de las películas del oeste.
Piluca nos trajo bajo el brazo ejemplares de Llueve a gritos (Madrid, Taller de escritura de Burgos, 2007), obra colectiva en la que se coleccionan relatos de varios escritores con prólogo de Alejandro Núñez Peña. Aunque aparecen como aprendices de escritores, los logros son excelentes. Piluca (Pilar Serrano Verde) nos regala tres muestras diferentes de su bienhacer. Pastas rojas y flores secas es un perla a partir del chispazo de la memoria y la soledad. Piedras cuenta con un diálogo ingenioso y manipulador que nos conduce hacia el corazón vacío de la protagonista. Y Secretos y mentiras retrata con silencios la destrucción de una pareja con una frase -modelada como imagen- que no puedo olvidar: "Tacho los días del calendario en los que nos hacemos daño".
Y ya me acuerdo -qué frágil la memoria- de la recomendación: Historia universal de la infamia, de Borges (1935). Cualquiera de los relatos.

jueves, 21 de junio de 2007

David Castro González



Gracias a dos aceleradas amigas, hoy me he decidido a entrar en la web que anuncia una camiseta colgada en la cafetería de la Facultad desde hace tiempo y que, como esas cosas que vemos a diario, había postpuesto siempre. Y ha sido todo un acierto. He pasado unos minutos muy agradables navegando por la página de David Castro González y he disfrutado con su premiado corto Berta y Luis. Fresco, original y divertido. Y bien realizado. Aconsejable. Algunos diréis que lo he dejado pasar demasiadas semanas. Mas vale tarde que nunca. Oiremos hablar mucho de este joven.

miércoles, 20 de junio de 2007

Amapolas.

Justo enfrente de la fealdad de ayer,
la sencilla explosión de un campo de amapolas entre la hierba verde.


martes, 19 de junio de 2007

Formas de destruir una ciudad hermosa.



A Isabel, en su cruzada del azufaifo del Mediterráneo.

Desde lo que será una gran vía de comunicación sobre los terrenos por los que ahora trascurre la línea ferroviaria, ya no será posible contemplar la silueta de uno de los edificios más hermosos de esta ciudad. La vía del tren, en un error que se lamentará con el tiempo, se traslada lejos del centro urbano cambiando de lugar el problema de seguridad y de comunicación que planteaba, pero no solucionándolo.
Esta iniciativa tan poco debatida, ha hecho que se hayan revalorizado los terrenos que están a sus lados. En ellos se están construyendo barrios enteros sin demasiada gracia arquitectónica a elevadísimos precios. Todos tenemos responsabilidad en esta locura.
Ahora bien, alguien ha dejado construir, en un espacio abierto, unos espantosos chalets que esconden el monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas, integrado en el Patrimonio Nacional y que debería haberse librado de esta contaminación visual (que traerá, además, otras agresiones al monasterio con el tiempo). Las nuevas casas esgrimen sus horribles siluetas sobre la humilde delicadeza de la torre monacal. Ni siquiera se construye con la gracia de edificaciones anteriores y se prefiere moles pesadas e inhabitables. Hasta los centros públicos edificados junto a las tapias optan por la fealdad de los contenedores.
Sé que muchos no comprenden lo que digo, que piensan que estos restos de la Historia son estorbos y que el mundo hoy debería ser exclusivamente funcional y efímero. A estos ni les pido que comprendan el placer estético. Me gustaría poder convencerles con sus propios argumentos: la rentabilidad económica de un turismo cultural basado en la Historia, en el Arte, en la Lengua, en el Patrimonio de la Cultura. Me gustaría convencerles de los beneficios sanitarios y para la calidad de vida de tener ciudades humanas y que sepan integrar la Historia con la modernidad. Me gustaría enseñarles ciudades horriblemente maltratadas por sus habitantes para que huyeran del espanto. En fin...
¿Qué nos han hecho nuestras ciudades para que las destruyamos de esta manera?
¿Por qué las hacemos feas, inhóspitas, incómodas e inhumanas?
Así no, así no.

lunes, 18 de junio de 2007

Actualización de la primera reflexión sobre Burgos 2016

Actualización del 18 de junio a la entrada del 13 de junio.
En el Diario de Burgos de ayer domingo día 17 de junio, se publica una entrevista concedida por D. Eduardo Escudero, Gerente de la Asociación Plan Estratégico "Ciudad de Burgos". Sé, por fuentes bien informadas, la loable labor que llevan a cabo y la brillantez del currículum personal de D. Eduardo Escudero y su capacidad de trabajo, así que espero que se entienda correctamente mi comentario.
En sus palabras hay dos referencias que tienen mucho que ver con mi entrada del pasado día 13. En primer lugar, habla de Burgos 2016 y se insiste demasiado en la necesaria campaña de marketing internacional que difunda el proyecto entre los eurodiputados y técnicos de la Unión Europea. De hecho, esa es la frase resaltada por el periodista (R.P.B.) en el titular: «Burgos 2016 exige una ambiciosa campaña de marketing internacional». Tras hablar de lo mucho que se ha avanzado en el lanzamiento de la candidatura de Burgos para la capitalidad cultural (y es cierto), dice que esa labor de difusión es en donde se debe incidir ahora. Desgraciadamente, en la respuesta a la siguiente pregunta ("¿Se ha encargado ya el mapa cultural de la ciudad?") se confiesa una amarga realidad: "Teníamos pensado ir un poco más lejos en este trabajo y proponerle al Ayuntamiento un mapa de recursos, que es la etapa básica para un plan cultural o para un proyecto directamente cultural de candidatura. Lo hemos dejado aparcado dentro de otras prioridades, ya que estamos trabajando con el Ayuntamiento en otros proyectos que van pidiendo paso, como el C[entro de] A[ctividades] E[conómicas]". Unas páginas más adelante, D. Miguel Garcés, Director de la Escuela de Turismo y que sabe mucho de esto, manifiesta su escepticismo sobre la candidatura: "Hemos empezado tarde y hay «enemigos» fuertes". No creo que deba temerse ni lo uno ni lo otro, sino que se priorice el marketing sobre el plan cultural. Que alguien me aclare esto.

domingo, 17 de junio de 2007

Diario de periodismo.



Diario de periodismo es un blog colectivo obra de los estudiantes de la Licenciatura de Periodismo de la Universidad de Valladolid. Sigo esta iniciativa desde sus inicios y la he visto crecer y mejorar. En la actualidad son 19 los periodistas que colaboran. En realidad, por su crecimiento, ya desborda lo que es un blog: el lector encontrará en esta página una suma de blogs, noticias de todo tipo, un chat, etc. Han conseguido explotar todas las posibilidades de este medio de comunicación.

La novedad de este curso ha sido la serie, con el encanto de lo artesanal y aficionado, Tr3s son Multitud, que narra las peripecias de unos jóvenes cuyas vidas se han cruzado en la muerte de Natalia Ortega. A pesar de que hablamos de un producto no profesional, la narración apunta maneras, así como la explotación ingeniosa de radio, televisión, internet, chat, música, etc. Es un ejemplo exacto de lo que puede ser la producción de estas series en el futuro-presente, con posibilidades varias de acceso, con la intervención de los espectadores (que deciden cuándo y dónde verlas, pueden intervenir en foros e incluso en el argumento, etc.). Cualquier profesor se lo convalidaría con un sobresaliente como prácticas de la carrera. Y cualquier avezado empresario del sector de la comunicación les ofrecería trabajo.

Ahora están de exámenes y la actualización es más lenta. Por eso, quien lo desee tiene más tiempo para visitar la página y comprender el esfuerzo de estos jóvenes a los que auguro, sin duda, un magnífico futuro.



Sus secciones fijas son: LUNES Tras la esquina Zona Deportiva La vuelta al mando MARTES +QMusiK Yo vengo a hablar de mis libros La máquina del tiempo MIÉRCOLES Sácate algo de picar No sé que ponerme Los hombres son de Marte… JUEVES Con la mochila a cuestas Sé lo que visteis el último… VIERNES Zona Deportiva I+D+I SÁBADO Radioterapia La entrevista TSM Milenio BLOG DOMINGO El vuelo de la gaviota Reflexiones a pilot rojo.



sábado, 16 de junio de 2007

Ojos (meme).


Hay que mirar el mundo. Siempre. Saludos, amigo Julio, sigo vuestro meme postal, no sé bien por qué, y lo trasformo en mirada virtual abierta a esta época tan devoradora que nos ha tocado. Con tu carta llegó el Levante y el sol. Color. Luz.

Si hay futuro, como tú dices...


Nota indiscreta: A veces parece que todos sabemos todo. Un meme tiene una definición teórica. Por este mundo de blogs se concreta: alguien lanza una cadena a partir de un pequeño elemento. Los receptores deben continuarlo con sus propias modificaciones y hacer que siga la cadena. Julio me escribe con sus ojos y con los de Nuria en un collage de foto y dibujo. Se los devuelvo de forma menos artística. No sé a quién más pueda interesarle este mensaje. Pero esto es una botella de náufrago. Si alguien la recoge, que dé señas de vida.

viernes, 15 de junio de 2007

Discurso sobre las Humanidades.

DISCURSO PRONUNCIADO POR PEDRO OJEDA ESCUDERO COMO PADRINO EN LA CEREMONIA DE GRADUACIÓN DE LA IX PROMOCIÓN DE LA TITULACIÓN DE HUMANIDADES DE LA UNIVERSIDAD DE BURGOS.
Celebrada en el Hospital del Rey el 14 de junio de 2007.



Magfco. y Excmo. Sr. Rector, Sr. Decano, Sres. Vicedecanos, querida madrina de la promoción de Pedagogía, compañeros, alumnos, amigos:


En una de las fachadas del edificio que alberga la Facultad de Humanidades y Educación se encuentra un árbol. Este árbol, al que ya he dedicado mi atención en otro momento, ha sobrevivido a la voracidad urbanizadora de estas tierras y estos tiempos. Es un peral. Junto a él pasan diariamente decenas de personas que jamás le dedican una mirada porque no se trata de un árbol imponente, de esos ante los que se fotografían las familias o que dan nombre a una zona. Tiene voluntad de humilde, sin duda. Desde que se inauguró la Facultad, en 1994, vengo observándolo en cada cambio de estación. Los profesores, los alumnos, los miembros del personal administrativo y de servicio, toda la comunidad universitaria, pasan a su lado, entran en las clases, se van, curso tras curso. Y allí queda este frutal, dedicado incansablemente a su labor. En primavera bien avanzada florece, pero no de forma espectacular, a la manera de los almendros o los cerezos sino más bien tímida y a empujones, como pidiendo perdón por esa belleza circunstancial. Cuando llega el momento, justo cuando llega el momento, da su fruto: unas peras no muy lucidas, que nadie recolecta y se dejan caer al suelo. Año tras año, con constancia, este árbol escondido y anónimo cumple con su misión. ¿Cuántos de nosotros hacemos lo mismo con esta perseverancia, con la misma expresión que esta rugosa corteza? La simbología del árbol está enraizada en nuestra cultura desde el Génesis bíblico y la interpretación del pecado y la sabiduría, pero toda alegoría queda vencida ante la humildad cotidiana de este concreto peral.

Nuestro humilde árbol
, en su sabiduría, sabe que su labor se hinca sólidamente en la tierra y se cumple estación tras estación. Hoy ve culminar sobre sus raíces una nueva promoción de jóvenes estudiantes de Humanidades (la de 2002/2007) que se empeñan en estudiar contracorriente las claves por las que el ser humano sigue siéndolo, a veces a pesar de sí mismo: las razones por las que merece la pena seguir con nuestros estudios, con nuestras vidas, con nuestro trabajo anual y cíclico.

Dentro de unos minutos, seréis llamados y, si mi torpeza no lo impide, os impondremos las becas que distinguen las Humanidades: María Gutiez, Berta Balbás, Andrea García, Andrea Minués, Guillermo González, Laura Moreno, Berta Guinea, Diego Peña, Bruno Herrero, Javier Iván Pérez, Alicia Hurtado, Alicia Ramírez, Luisa Marañón, Beatriz Rubio, José María Marín, Natalia Solís, Rodrigo García, David Medina, Silvia Tamayo, os agradezco que me hayáis dado la oportunidad hoy de dedicaros estas palabras y os felicito por haber culminado esta primera fase de vuestra formación universitaria que deberá continuarse, como hace nuestro peral sabio de Humanidades, año tras año, en una formación continua. Cuando yo terminé mis estudios universitarios se tenía la poco acertada creencia de que el licenciado ya lo sabía todo y de ello podría vivir el resto de su vida intelectual. Qué error más grave. Hoy sabemos que no os hemos dado más que el primer empujón, las primeras orientaciones y las herramientas metodológicas que os hagan seguir aprendiendo y creciendo. Estáis, estamos, condenados, en una maravillosa condena, a seguir formándonos, a leer, a debatir, a pensar. Algunos de vosotros volveréis a estas aulas en los estudios de postgrado, continuaréis vuestra vida académica hasta la culminación de los estudios de Doctorado y la defensa de una Tesis Doctoral. Varios ingresaréis en el claustro de profesores de un centro de secundaria o de ésta o de otra Universidad y os enfrentaréis, en el futuro, al reto de preparar un discurso como éste en el que tengáis que celebrar el éxito de la graduación de vuestros alumnos. Nunca terminamos de aprender, de corregir nuestros errores, de preparar el camino a otras generaciones.

Pero volvamos al principio. Hace unos años atravesasteis por primera vez la puerta de esta institución, la que respira el oxígeno de nuestro árbol. Llegabais ante los profesores y junto a vuestros compañeros con las aspiraciones y la ingenuidad de la juventud. En estas fechas, como vosotros no hace tanto, los estudiantes de bachillerato han realizado los exámenes de Selectividad con vuestras mismas ilusiones de entonces. Hace unos días me confesabais que ni siquiera queríais ver las fotos de aquel tiempo por miedo a no reconoceros, porque pensáis que erais muy niños. Habéis cambiado, por supuesto, pero no sólo físicamente: ese es el menor de vuestros cambios. Habéis llevado a cabo un esfuerzo intelectual para superar los exámenes, habéis vivido la experiencia del conocimiento y muchos de vosotros la de descubrir otras tierras en intercambios enriquecedores con lejanas universidades. Habéis hecho el esfuerzo de comprensión de las materias que han completado vuestro currículum. Pero también el esfuerzo de la comprensión del otro, de vuestro vecino de pupitre y de vuestros vecinos de hace siglos, de aquellos primeros habitantes de la Sierra de Atapuerca, de los colonizadores de América y de los indígenas que los recibieron extrañados, de los que provocaron guerras y desolación pero también de los que reflexionaron sobre el ser humano para hacerlo mejor. También de los personajes de ficción y de su forma de explicarnos el mundo. Habéis comprendido la grandeza que se esconde en El Quijote de Cervantes y comprendido que él, don Miguel, es un contemporáneo vivo con el que podemos dialogar. Con ello, nos habéis dado algunos de vuestros mejores años y espero que hayamos estado a vuestra altura.

Durante estos cursos habéis aprendido las claves de lo que tan pomposamente se llama Humanidades. En nuestros días, parece que los estudiantes de estas ramas del saber deben ir medio escondiéndose, para evitar ser señalados con el dedo acusador de la sociedad. Alguno conozco que ha fingido ante sus padres estudiar ingeniería para evitar darles un disgusto. O que les mintió, diciendo que no habían superado la nota de corte de otra titulación para obligarles a aceptar la que su vocación le señalaba.

Todo lo contrario. Debéis salir con la cabeza bien alta y orgullosos de vosotros mismos. Durante esta etapa en la Universidad habéis dedicado vuestro esfuerzo a algunas de las ramas del conocimiento más precisamente científicas. En contra de lo que os digan, en contra de lo que afirmen los titulares de prensa, no puede haber ciencia sin las materias que aquí habéis estudiado. Demasiado a menudo se olvida que la ciencia nace por los conocimientos filológicos e históricos. Sin el establecimiento riguroso de los textos a través de los que se fijan y trasmiten los conocimientos, y el acertado estudio en su preciso contexto histórico, social, cultural y artístico, no hay ciencia posible. No hay Universidad posible.

Nos hemos afanado, vosotros y nosotros, todos juntos, por dominar las herramientas metodológicas que nos ayuden a comprender y a explicar la Humanidad. Nosotros no olvidamos, como sucede demasiadas veces en otros lugares, que las cosas se hacen para el ser humano y no para otras cosas, que los puentes se tienden para que los crucen las personas, que los edificios se hacen para ser habitados por personas, que los Auditorios tan exageradamente costosos se levantan para que en ellos se oiga perfectamente la música hecha por unos seres humanos para otros. Precisamente por eso nuestra labor es más alta que en otros campos científicos. Debemos contribuir, con nuestros estudios, a la comprensión de la Humanidad y a su mejora.

Olvidaréis las fechas de la conquista de aquella ciudad o de la celebración de una batalla. Olvidaréis las fechas en las que se publicaron las diferentes ediciones de La Celestina o el Quijote. Olvidaréis las fechas en las que se pintaron determinados cuadros o se erigieron algunos monumentos. Eso no importa. Pero si algo hemos hecho bien durante vuestra estancia aquí, no olvidaréis las grandes razones por las que el ser humano ha llegado a esta fecha de hoy. Y no olvidaréis tampoco la verdadera herramienta de todo universitario: el conocimiento, la amplitud de miras, el debate y la puesta en cuestión de toda creencia y presupuesto anterior. Debemos obligarnos a pensar cada día la totalidad de la Historia de la Humanidad en cada uno de nuestros actos más minúsculos, como el sabio peral se reinventa cada temporada.

De esa obligación saldrá, sin duda, nuestra labor crítica. Y de la crítica, la reivindicación. Por una parte, defenderemos aquello que nuestro estudio y reflexión nos diga que es cierto, pero teniendo muy en cuenta que podemos estar equivocados, respetando a los demás porque sabemos, mejor que nadie, que no somos más que un pequeño remanso en el confuso camino de la Historia. Una de las primeras cosas que digo a mis estudiantes es que deben ponerlo en duda todo, incluso lo que yo mismo les trasmito. Sé quién ha aprovechado totalmente el tiempo cuando rebate mi planteamiento de una lección o la argumentación de un enunciado. O cuando añade, por su propia meditación, un paso más sobre el que yo di a partir de lo que me trasmitieron.

Por otra parte, debemos ser reivindicativos. Primero, con nuestras propias instituciones, demandando lo mejor para estos estudios, la misma comprensión que para la dotación de un laboratorio o para edificar un taller. La misma atención para fomentar estudios humanísticos de calidad, oportunos y tremendamente rentables para la sociedad.

Reivindicativos también con esta sociedad. Con esta época que parece basarse en la especulación y el enriquecimiento fácil, en la propaganda en vez de en el trabajo y la cultura del esfuerzo.

Vosotros, mejor que nadie, estáis capacitados para comprender que la faceta más elevada del ser humano es la cultura. Y no el abaratado concepto de cultura que hoy se maneja, tan heterogéneo y simplificado. Os mediremos en el futuro por vuestra verdadera aportación a la revalorización de la cultura como siembra más que como cosecha, vuestra dedicación a la extensión de la red de la sabiduría, del pensamiento, del arte, de las inquietudes de todo tipo, que hacen del ser humano lo que debe ser y no una pieza de un complejo sistema que le aleja de sí mismo.

Salís hoy al mundo, sin duda, a hacerlo mejor. Nosotros, los que aquí quedamos, ya no podremos cambiarlo. Vosotros no deberéis renunciar a hacerlo en vuestro día a día. Los estudios que habéis realizado os han facultado para ello mejor que a nadie. Ahora estaréis nerviosos por vuestro futuro profesional y personal. Yo sé que será exitoso, pero que no tendrá verdaderos frutos si renunciáis a esta utopía. Tengo la sensación de que vamos de retirada, pero que vosotros sois la vanguardia de una nueva sociedad, nuestro mejor legado.

Habéis crecido sobre las raíces de este árbol pero este árbol también os necesita para nutrirse. Una de vuestras labores a partir de hoy es volver a nosotros. No me refiero físicamente, sino en vuestra labor diaria. Estáis obligados a retornar a este peral, que aquí queda, parte de lo que él os ha dado, construyendo, estación tras estación, una sociedad mejor.

Vais al mundo. El mundo ya es vuestro.

Muchas gracias.



miércoles, 13 de junio de 2007

Primera reflexión sobre Burgos 2016.


Aprovechando que el lunes día 11 de junio pasado el Consejo Social de la Universidad de Burgos, a la que pertenezco, ha decidido sumarse por unanimidad que aplaudo a la candidatura de Burgos como capital europea de la cultura en 2016, dejo aquí unas primeras reflexiones (que no serán las últimas). Los que me siguen, saben que ya he dicho algo por estas notas y que muchos de mis compañeros de la Burgosfera han recibido comentarios en este sentido a sus entradas, algunos humorísticos.
Lógicamente, hay que aplaudir la idea inicial No sólo porque sea buena y pueda servir de vertebración a los próximos años de esta ciudad. Burgos tiene muchos de los rasgos que le hacen merecedora de obtener la capitalidad cultural europea (historia, monumentos artísticos, nombre con proyección internacional, mito, etc.).
Ahora bien, para contribuir al debate de salida (espero que en una cuestión de este tipo, una vez he dejado clara la adhesión, no se pida que esta sea inquebrantable y sin matices), permítaseme algunas cosillas.
En primer lugar, en todas las cuestiones que las instituciones, estas y otras, manejan a partir del concepto de cultura caben cosas demasiado heterogéneas pero que, por lo general, conducen en exclusiva a entenderlo como motor del urbanismo especulador y proyección mediática. Se piensa con demasiada alegría que no importa hacer cosas sino hacerlas para que produzcan dinero como primer objetivo y para salir en la televisión y en los periódicos en segundo. Por eso, se suelen idear costosos edificios emblemáticos, macromuseos, espacios culturales, etc., sin un auténtico proyecto cultural. Y, luego, traer un heterogéneo plantel de artistas en el que figuren por igual la Filarmónica de mayor prestigio que se consigue a doble precio del que se hubiera pagado por traerla dentro de un proyecto sólido y de largo aliento, y a Isabel Pantoja o a Ronaldo a firmar autógrafos.
Espero que este empuje institucional -que aun no ciudadano- a la candidatura, no se quede en fotos y reportajes o encargos millonarios de proyectos que, en demasiadas ocasiones, se guardan en el cajón. Espero también que no se piense en unos Juegos Florales con mucho empaque.
A la capitalidad cultural hay que aspirar, como objetivo único, por la cultura. Para eso, en primer lugar se debe tejer una red cultural ciudadana que satisfaga todos los niveles sociales y económicos. Y después, pero sólo después, tensionar las alturas con grandes proyectos. Lo contrario sería hacer un gigante de pies de barro y lleno de pequeñas miserias y anécdotas demasiado caras: teatros que, por lo mal pensados no permiten ver u oír; grandes auditorios para programaciones de barrio o sin programación ninguna en dos tercios de los días del año; museos cosotosos a la deriva; grandes congresos que se hacen sólo para salir en el periódico pero que no interesan ni a los expertos que sólo acuden a repetir lo mil veces publicado y cobrar el cheque, etc. Todos estos ejemplos han sucedido en capitales culturales anteriores (y en otras circunstancias). Y, de esos gigantes, la historia nos da sobrados ejemplos.
Sigue.

martes, 12 de junio de 2007

Flora y la ciudad cambiante.

Óscar Esquivias, en La ciudad del Gran Rey, segunda parte de su trilogía sobre la Guerra Civil ambientada en Burgos con mirada de Dante, hace de esta fuente de la Flora uno de los lugares más singulares de su relato sobre la ciudad. De tal manera que la fuente quedará ligada para siempre a esta novela. En realidad, a su alrededor teje toda la historia del plano cambiante de Burgos en el que se pierden los recién ingresados en el Purgatorio. Es un feliz hallazgo del novelista. Varias noches a la semana a los jóvenes burgaleses les sucede también esta pérdida del norte en la zona, pero por otras razones. Aunque quizá sea este hecho el motivo inicial sobre el que ideó la alegoría, Esquivias lo trasforma en todo un símbolo de la desorientación del ser humano, en especial de aquel singular cuerpo expedicionario encerrado en un piso que se va degradando en muladar mientras cada uno de sus miembros encuentra su destino, no sin cierta sonrisa irónica que se le nota al relato, en el que se pasa factura a muchas de las cosas de esta ciudad. Lo curioso es que todos, recién llegados, hemos sentido la misma desorientación. Algunos, en su segunda visita, no son capaces de encontrar esta calle-plaza ni mucho menos el Pasaje para poder salir de ella. De ahí, posiblemente, lo que ha variado a través de la historia su denominación.
Hoy he venido a ver a la diosa de la fuente quizá buscando mi propio pasaje, mi propia Flora. La ciudad cambia, pero ahí está esta fuente, como centro de la búsqueda. Los vencejos chillan mientras cumplen sus acrobacias en el aire. Ahora, que los días son tan largos, todavía no ha atardecido. Creo que me voy a quedar, para siempre, junto a esta diosa.

lunes, 11 de junio de 2007

Noticia apresurada de un día junto a la curva del río.


Hoy lo único bueno ha sido este paseo junto a la curva del río y que mi amigo Teo ha visto premiado su esfuerzo de años. Felicidades.
Lo demás ha quedado atrapado junto al Arlanzón, en las ramas de los árboles, a donde he ido a tomar fuerzas y a gritar en silencio. Mañana será otro día.

domingo, 10 de junio de 2007

La paz como espacio de juego o Gandhi en lugar de tanques.




Este lugar yo lo veía, en mi primera juventud, como un descampado en el que ostentaban su poder metálico los tanques del cuartel cercano. Hubo un tiempo en el que pasaba varias veces al día por allí, camino de las clases del bachillerato o de regreso a casa y los veía hacer algún tipo de maniobra y restallar de sol y nervios.
Años después, el movimiento ciudadano del barrio de las Delicias, siempre vivo, reivindicó ese espacio para hacerlo ciudad y lo consiguió, como recuerda una gran piedra. Era una manera de compensar en parte tantos errores en la urbanización del barrio, que no fueron culpa de sus habitantes sino de aquellos que desde siempre se empeñan en negarnos la dimensión humana.
Y los tanques fueron sustituidos por árboles, flores y el griterío de los niños que juegan. A veces se consigue crear algo que nos reconcilia con la ciudad y con nosotros mismos.
Preside este Parque de la Paz una gran estatua de Gandhi, regalo de la India, inaugurada el 22 de octubre de 2001. Cuando me paseé por allí el otro día, con la nostalgia de quien está de regreso intentando buscar las migas de pan del camino de su vida, además de recordar cómo era aquello hace tantos años, un niño había colocado una rama entre las manos del maestro de la no violencia, pero no era un palo amenazador sino más bien una ramita como las que todos cogemos en una caminata por el campo.
El barrio se construyó con la llegada del tren, en el siglo XIX, pero creció con la inmigración rural de los años sesenta y setenta del siglo XX y hoy se ha llenado de inmigrantes que vienen de más lejos, con las mismas ganas de abrirse un futuro con su esfuerzo y la misma incertidumbre sobre su éxito. Gandhi medita, con los ojos cerrados, oyendo todas estas voces, acentos y lenguas.



sábado, 9 de junio de 2007

La grieta en el muro.


A veces basta la semilla más pequeña de la planta menos hermosa, llevada por el viento o entre el plumaje de un pájaro, como ese mirlo que vi esta mañana. El grano se esconde en la rendija de este muro que bordea la ribera del río hasta que la humedad y la temperatura lo hacen germinar. La planta crece descubriendo el mundo, sale de su escondite y se exhibe al paseante, y florece y durante unas horas parece la más hermosa de todo este sendero urbano. Quizá sobreviva a la tentación de arrancarla -esos ramos de flores silvestres que recogemos de niños-. Luego, la flor se marchita y la planta vuelve a su humildad cotidiana y a esperar la muerte.
Pero esta planta se asienta sobre el granito duro y humano. Esta primera semilla apenas lo roza y crece aprovechándose del polvo fino que lo nivela. Lentamente, año tras año, una semilla y otra, van hendiendo con sus diminutas raíces el filo entre las uniones de la piedra, y la agrietan. Dan paso al agua, al hielo y a nidos de arañas y hormigueros. Y un día sin certidumbre, el muro se viene abajo. El paseante lo ha visto todo en unos pocos minutos, tantas veces, que su mirada apenas muestra sorpresa. Hoy se agacha, coge el trozo de piedra desgajado y lo sopesa en la mano. Y siente la grieta, tan profunda, que sin pensar se sacude la piel del rostro, en la que creyó notar que el viento depositaba algo.

viernes, 8 de junio de 2007

Prensa y literatura.



Aunque para algunos todavía pueda ser una sorpresa, las relaciones entre prensa y literatura han sido constantes desde el nacimiento de las primeras gacetillas. Constantes y provechosas para ambas. En la historia del periodismo español, especialmente desde Mesonero y Larra para acá, gran parte de la mejor literatura se encuentra en los periódicos y revistas de cada momento: publicación de textos literarios en el cuerpo del periódico o en los folletines, suplementos, etc. Todavía hoy los periódicos regalan o venden conjuntamente novelas como reclamo de ventas.
Además, el juego fronterizo entre prensa y literatura ha significado descubrir nuevos géneros. Los mencionados Larra y Mesonero crearon un formato de artículos y unos recursos que encontramos en la historia del periodismo español hasta hoy.
Una de las grandes experimentaciones artísticas del siglo XX fue el nuevo periodismo, formulado especialmente por Truman Capote en A sangre fría, junto a otros escritores como Tom Wolf, y que tuvo grandes logros en el género del reportaje. En la literatura española, este sendero ha sido explorado con deslumbrante acierto por García Márquez desde ambas laderas: Noticia de un secuestro desde el periodismo y Crónica de una muerte anunciada desde la literatura. Hay muchos otros ejemplos y hoy sólo quiero resaltar a Manuel Vázquez Montalbán o Juan José Millás.
Herederos directos de esta última aventura son los artículos recogidos por Francisco Gutiérrez Carbajo y José Luis Martín Nogales en Artículos literarios en la prensa (1975-2005), Madrid, Cátedra, 2007, que viene a rellenar un hueco en la oferta editorial de la literatura de estas últimas décadas: una antología de una parte muy significativa de la historia de la creación literaria de este país. Es un correcto volumen, recomendable para los estudiosos y para el lector general, aunque se le nota mucho que está pensado en los estudiantes de secundaria y bachillerato y, en parte, en servir de ejemplar de uso entre profesores cómodos de las escuelas de periodismo. La introducción es oportuna, contextualizando los textos y dando su caracterización. La selección, como siempre, discutible, pero debemos apresurarnos a decir que todos los que están deben estar. De algunos yo hubiera escogido otros textos. Faltan nombres aunque no sean de mi gusto ideológico, pero que escribieron muy bien. Pero el libro cumple con creces su objetivo.
Eso sí, los lectores deberán tener en cuenta que a estos textos se les ha desgajado de su lugar natural. Si no los llevamos físicamente con la imaginación al periódico en el que fueron publicados, la página correcta (y lo que le rodeaba: otros artículos, publicidad, noticias de actualidad, etc.), los estaremos disfrutando a medias. No hubiera costado nada acompañarlos con una imagen reducida de la página en la que fueron publicados.

jueves, 7 de junio de 2007

Las estatuas crecen con la primavera.


Con las lluvias de mayo, en la ciudad brotan las estatuas. Esta de un fraile anónimo, con cara de alunado ceñudo, ha germinado al lado del Puente de Malatos. Apareció de pronto, con una de sus recias manos sujetando, como si fuera un arma, una herramienta de constructor.
No sé quién es este fraile cantero, no sé qué hace allí, no sé quién lo plantó. Me lo encontré de frente un día, paseando junto a este río. Su mirada surge casi como amenaza enloquecida. Se me ocurrió que quizá fuera un maestro constructor de la catedral, molesto con la forma de maltratar la ciudad de sus sucesores.


Quizá, por eso, su lugar no está bien elegido y debería situarse, con esa mirada, frente a los grandes palacios de los responsables.
O quizá, dado que mira hacia los que entramos en la ciudad por este puente, se nos enfrente retador como un fraile negro, receptáculo de las almas de los que han destruido la ciudad, y nos interrogue cruelmente como una esfinge, exigiéndonos abandonar toda esperanza de ser más libres y ciudadanos.

miércoles, 6 de junio de 2007

Nueva promoción de Humanidades


Nuestro humilde árbol, en su sabiduría, sabe que, frente a algunos, su labor se hinca solidamente en la tierra y se cumple estación tras estación. Hoy ve culminar sobre sus raíces una nueva promoción de jóvenes estudiantes de Humanidades (la de 2002/2007) que se empeñan en estudiar contracorriente las claves por las que el ser humano sigue siéndolo, a veces a pesar de sí mismo. Salen de esta institución tan vapuleada que es la Universidad para ocupar su espacio en el mundo. De ellos es ya nuestra esperanza.
Quedamos todos citados a la ceremonia Fin de Carrera, que se celebrará el 14 de junio en el Aula Magna del Hospital del Rey, a las siete de la tarde.
Agradezco que se me haya elegido Padrino de esta IX Promoción y espero estar a su altura. A la altura de estos jóvenes que nos harán mejores.
Gaudeamus igitur
Iuvenes dum sumus,
Post iucundam iuventutem
post molestam senectutem,
Nos habebit humus.

martes, 5 de junio de 2007

Dos diablillas.


Antes de todo, pensaba escribir sobre uno de los blogs más jóvenes de la Burgosfera y ahora comprendo que es más necesario que hace unas horas.
El Blog de María y Ana. Dos hermanas que nos queremos un montón ha aparecido con un aire muy fresco por estas tierras virtuales, amparadas por un buen asesor. Estas niñas de 10 y 7 años escriben muy bien y con ingenio y nos dejan el privilegio de ser lectores de sus cuentos. Ana nos ha escrito sobre Rufo, el amigo de pelo de colores, y ha demostrado que con un lapicero puede inventar a Brujilda y dotarla de vida. María nos ha contado su historia con la Luna, esa gran pelota de queso que aparecía cada noche para ella sola, y sus sensaciones cuando nació su hermana. También sobre su afición al baloncesto.
Además, ese gesto de la foto y esa mirada desvelan su carácter y su inteligencia y, aunque parecen odiarse, seguro que saben lo bueno del significado de ser hermanas.
Hoy todo nos empuja al desánimo, pero yo miro esa foto y sus dibujos en el blog. Y sé, más que nunca, que el mundo es de ellas, como de mi hija Elena. Nosotros vamos ya de retirada. Vistas las noticias, por suerte. Un beso, y seguid escribiendo.

La violencia.

En los últimos días, en varios blogs de la Burgosfera han salido comentarios sobre la violencia. Código de Barras/Burgos hablaba sobre la individual y sacaba conclusiones sociales, La calle tres lo hacía sobre cómo la globalización la ejercía como herramienta habitual. Finalmente, desde un inteligente "casi sin palabras", Blogófago nos ponía el debate en imágenes. Pido perdón si se me escapa algún otro, pero redacto esto a vuelapluma. Esta línea de opinión, en la que participé con mis comentarios a sus entradas, me hizo pensar en una larga reflexión sobre la violencia en nuestro mundo pero, hoy, las noticias me apresuran, poniendo la sangre encima de la mesa del desayuno.
La violencia engendra violencia. La violencia engendra miedo. La violencia engendra sociedades injustas. Y viene a interrumpir las labores cotidianas. Sin embargo, yo, hoy, voy a seguir haciendo exactamente lo que tenía pensado.

lunes, 4 de junio de 2007

La señal del muñeco. Fotorrelato.



"Sé que hay esperanza", se dijo.





Sé que (no) hay esperanza.



















Sé que no hay esperanza.











Amigo, la esperanza no es una certeza. Algún día, quizá, salgamos de este laberinto.


sábado, 2 de junio de 2007

Llegar a Ítaca (Kavafis cumplido).

Anoche, no sé si durante mi habitual insomnio o ya dormido, soñé vivir en un edificio vacío y en ruinas. Ante la rotundidad del silencio, me levanté de la cama y anduve por extrañas habitaciones a oscuras en las que destelleaban diminutas luces como insectos, incapaz de encontrar una puerta a la calle o unas escaleras que pudieran orientarme. Tuve la impresión de estar caminando durante días o años, abriendo cajones con restos de vidas y cruzando pasillos infinitos. A veces, encontraba galerías interiores tapiadas toscamente con ladrillos de un rojizo casi marrón que no permitían mirar al exterior. Todo era polvo y abandono, las puertas de los armarios estaban desencajadas y de las perchas colgaban jirones de trapos que alguna vez fueron suntuosos vestidos. En una de aquellas estancias la contraventana no cerraba del todo y una indecisa luz iluminaba una silla de paja sobre la que había un viejo cuaderno. En su tapa pude leer, anotado con tinta azul: Diario de un viaje. Mi regreso a Ítaca con Kavafis al fondo. Tras decenas de hojas en blanco pude leer garabateado con caligrafía obsesiva y redonda el siguiente texto:
Supe, por un poeta al que leí en los primeros tiempos de todo, que no debía apresurarme a volver al destino que fue mi origen. Por el camino conquisté ciudades que debí abandonar con la cabeza erguida del héroe derrotado por su destino, asumiendo aquel revés de la misma forma que el triunfo previo. Y seguí viajando sin rumbo, recogiendo lo mejor de todo lo que hallaba, guiado por una extraña sensación que invadía todo mi espíritu e impulsaba mi cuerpo. Al pasar junto a los puestos de los mercados en los que se exponían las mejores frutas doradas por el sol del Mediterráneo, compré los objetos más finos y, cuando no tenía dinero, los troqué por la conversación sin prisa ante un hospitalario té de menta. Hoy, en mi bolsa los llevo y a veces introduzco en ella mi mano tan solo para rozarlos levemente con mis dedos y sentir el material de que están hechos: madreperla, coral, ámbar, ébano. Al redactar estas líneas veo la costa añorada y dudo si me he dado el suficiente tiempo para el regreso, frente a estos vientos que desean tan pronto mi arribada. Pero sé que por este regreso comencé el viaje y que vuelvo trasformado por el tiempo a buscar el hogar de mis mayores.

En el aire de lo que fue un día el salón de una humilde morada de este edificio arruinado, se respiró, por un momento, la idea de una dirección que podría conducirme a mi vuelta a casa y a un despertar acogedor y tibio. Abrí los ojos con un extraño sabor en la boca, quizá a fracaso por no haber arriesgado lo suficiente en mi propio viaje.

viernes, 1 de junio de 2007

Inicio de Kavafis.

Hoy, querido J.R. Justo, le tocaba el turno a Kavafis, no sólo por la promesa. Pero estoy tremendamente cansado, e Ítaca aun está muy lejana de tan próxima y las calles de esta ciudad destruida que va dentro de mí, me persiguen con ferocidad. Mañana, quizá, conquiste las palabras para coronar al poeta como se merece.