miércoles, 27 de junio de 2007

Corsarios.

La exposición Corsarios. 25 años de teatro sirve de muestra y homenaje a la labor de este grupo teatral. La vi en la Sala de Las Francesas de Valladolid, pero ahora está en la Sala de Caja España en León y girará por más lugares en los próximos meses, así que el aficionado deberá estar atento y no perdérsela.
El visitante observaba todos estos objetos que ocupaban lo que fue una antigua capilla. Y había cierto interés en ver teatralizado este lugar tan escénico en sí mismo y recuperado desde hace años como espacio para la cultura. Si se ocurría levantar la mirada se veían las antiguas rejas por las que las monjas francesas asistían a misa sin romper la clausura. Creo que a Fernando Urdiales, el director de Teatro Corsario, le habrá divertido el juego, tan barroco y tan propio de la estética de Corsario.
Corsario, al que tuve el placer de votar para el Premio Max al mejor espectáculo revelación de 2007 por La Barraca de Colón, es una referencia en estas tierras de cómo se pueden hacer montajes de calidad sin perder una línea coherente. Además, es una de las pocas compañías españolas con repertorio, cosa más que sorprendente en una época en la que la cultura –y más el teatro- se hace para unos días -a veces horas-, mientras dure la subvención. No es una exageración decir que han dado nuevo sentido a este concepto en España.
Sigo su trayectoria desde 1984, año en el que asistí al montaje de las Comedias rápidas sobre textos de Jardiel Poncela en una fresca noche de septiembre en la añorada Muestra de Teatro de Valladolid, si no me falla la memoria tan fragil ya. Desde entonces, cuando me pierdo por unas u otras razones un estreno suyo, lo persigo por la cartelera hasta cubrir esa laguna.
Ahora, a Corsario le falta no morir de éxito, renovarse y tomar aliento para los próximos años. Su suerte y acierto será, en gran medida, la del espectáculo teatral en Castilla y León, tan necesitado de casi todo.

2 comentarios:

Rui dijo...

Espero, este verano, poder acercarme a ver alguna de las obras que se celebran en estos ciclos estivales.

Pero en muchas ocasiones sucede que las obras se alejan del espectador, al que le cuesta asistir al teatro... y una vez allí, le cuesta todavía más el participar.

Por eso yo soy más del teatro de calle o del teatro en el que se elimina la sensación de escenario y lugar para el público y todo se mezcla, transformándote en un personaje más de la historia.

Un saludo Pedro.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Rui: debería haber suficiente oferta para cubrir todas las demandas. La persistencia del teatro sólo se dará con el público. Muchas veces lo que notas, Rui, no es el escenario, sino la subvención: hay espectáculos que alejan al espectador porque buscan al político. Que disfrutes de lo que veas (y que nos lo cuentes en tu interesante blog).