Algunas de las aportaciones que con más sorpresa y expectación se acogerán a los estudios universitarios en el marco del Espacio Europeo de Enseñanza Superior serán las que en España llamamos Enseñanzas Artísticas (Música, Danza, Arte Dramático, Artes Plásticas y Diseño) y que, en muchos países, se integran desde hace años, con pleno derecho, en el sistema universitario. Ya en la actualidad, en España, imparten titulaciones equivalentes a las licenciaturas y, en el futuro, se convertirán en grados universitarios.
Estos estudios proceden de enseñanzas relacionadas con el mundo profesional de las artes y, no hay que esconderlo, miraban más hacia ese profesionalismo que hacia el mundo académico. Hoy, con la reforma en la que la Universidad europea se ha embarcado, las distancias se han acortado facilitando un punto de encuentro en el que pueden salir beneficiadas tanto por su indudable atractivo como por su vinculación tan directa con el ejercicio de unas profesiones siempre demandadas por el mercado. Ahora bien, para lograrlo plenamente, deberán continuar un esfuerzo ya iniciado pero no en cada una de ellas por igual ni en todas las Escuelas Superiores que se han creado en España últimamente de la misma manera. En muchas ocasiones, se debe a incomprensión de las instituciones que deberían fomentarlas, en otras el problema es corporativista, puesto que muchos profesores no ven la necesidad de entrar en las mismas exigencias que tiene el profesorado universitario. Me refiero, sobre todo, a la necesaria subida de calidad en la formación académica que permita la continuidad en la oferta de postgrados y doctorados.
Quizá, en breve, vuelva a tratar de este asunto, tan necesitado en España de explicación tanto a los que profesionalizan en exceso estas enseñanzas como a los que, desde el tradicional mundo universitario, no las consideran entre las enseñanzas superiores. En ambos casos se comete un error: sólo hay que pasearse por otros países para comprenderlo. Por otra parte, esta cuestión ha sido superada por elevación: la normativa está ya elaborada y el camino sólo va en una posible dirección. Sólo hay que hacerlo bien.
El lunes 28 de abril se firmó, a estos efectos, un Protocolo entre la Universidad de Burgos y la Fundación para las Artes de Castilla y León. La firma fue al máximo nivel: el Rector de la UBU y el Consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, en calidad de Presidente de ARCYL. Los promotores académicos hemos sido José Gabriel López Antuñano, Director de la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León, y yo mismo. Aunque el convenio es con ARCYL, nuestra intención es desarrollarlo primero en lo tocante a los estudios de Arte Dramático, promoviendo Proyectos de Investigación conjuntos, el intercambio de profesores y alumnos y el lanzamiento de un postgrado en Artes Escénicas, facilitando también la elaboración de Tesis Doctorales sobre las líneas de investigación propias de estos estudios. Es el inicio. Espero que, con mucho esfuerzo y constancia, en breve tengamos los primeros resultados.

Fotografía que recoge el acto oficial de la firma del Protocolo, realizada por el Gabinete de Prensa de la UBU.











