miércoles, 30 de abril de 2008

La enseñanza del Arte Dramático


Algunas de las aportaciones que con más sorpresa y expectación se acogerán a los estudios universitarios en el marco del Espacio Europeo de Enseñanza Superior serán las que en España llamamos Enseñanzas Artísticas (Música, Danza, Arte Dramático, Artes Plásticas y Diseño) y que, en muchos países, se integran desde hace años, con pleno derecho, en el sistema universitario.

Ya en la actualidad, en España, imparten titulaciones equivalentes a las licenciaturas y, en el futuro, se convertirán en grados universitarios.

Estos estudios proceden de enseñanzas relacionadas con el mundo profesional de las artes y, no hay que esconderlo, miraban más hacia ese profesionalismo que hacia el mundo académico. Hoy, con la reforma en la que la Universidad europea se ha embarcado, las distancias se han acortado facilitando un punto de encuentro en el que pueden salir beneficiadas tanto por su indudable atractivo como por su vinculación tan directa con el ejercicio de unas profesiones siempre demandadas por el mercado. Ahora bien, para lograrlo plenamente, deberán continuar un esfuerzo ya iniciado pero no en cada una de ellas por igual ni en todas las Escuelas Superiores que se han creado en España últimamente de la misma manera. En muchas ocasiones, se debe a incomprensión de las instituciones que deberían fomentarlas, en otras el problema es corporativista, puesto que muchos profesores no ven la necesidad de entrar en las mismas exigencias que tiene el profesorado universitario. Me refiero, sobre todo, a la necesaria subida de calidad en la formación académica que permita la continuidad en la oferta de postgrados y doctorados.

Quizá, en breve, vuelva a tratar de este asunto, tan necesitado en España de explicación tanto a los que profesionalizan en exceso estas enseñanzas como a los que, desde el tradicional mundo universitario, no las consideran entre las enseñanzas superiores. En ambos casos se comete un error: sólo hay que pasearse por otros países para comprenderlo. Por otra parte, esta cuestión ha sido superada por elevación: la normativa está ya elaborada y el camino sólo va en una posible dirección. Sólo hay que hacerlo bien.
El lunes 28 de abril se firmó, a estos efectos, un Protocolo entre la Universidad de Burgos y la Fundación para las Artes de Castilla y León. La firma fue al máximo nivel: el Rector de la UBU y el Consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, en calidad de Presidente de ARCYL. Los promotores académicos hemos sido José Gabriel López Antuñano, Director de la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León, y yo mismo. Aunque el convenio es con ARCYL, nuestra intención es desarrollarlo primero en lo tocante a los estudios de Arte Dramático, promoviendo Proyectos de Investigación conjuntos, el intercambio de profesores y alumnos y el lanzamiento de un postgrado en Artes Escénicas, facilitando también la elaboración de Tesis Doctorales sobre las líneas de investigación propias de estos estudios. Es el inicio. Espero que, con mucho esfuerzo y constancia, en breve tengamos los primeros resultados.

Fotografía que recoge el acto oficial de la firma del Protocolo, realizada por el Gabinete de Prensa de la UBU.

La generosidad (Miguel Vivanco).

Todos los blogs de temática burgalesa que llevan unos meses de circulación han recibido la generosa aportación de Miguel Vivanco en sus comentarios. A mí, además, me ha querido hacer un regalo que, supongo, por mis compromisos de estos días, no he podido recibir en mano. Así que, en uno de los sobres plastificados y reciclables de correo interno de mi Universidad, me he encontrado ayer, martes, el folleto de la exposición colectiva Paisajes Políglotas, que estos días se organiza en el burgalés Consulado del Mar y en la que participa. Como ya se ha informado de esta exposición en Blogochentaburgos y Burgostecarios, sólo me queda animar a todos los que pasen por esta ciudad hasta el 7 de mayo, que acudan a verla.

Yo tengo que agradecerle otro gesto generoso: en el mismo sobre encontraba una nota de su puño y letra en la que afirmaba: "El día del libro es cualquier día", en lo que tiene toda la razón. Y, para demostrarlo, la acompañaba de dos regalos que hablan de su agudeza: dos volúmenes cuya elección es soprendente y acertada. Se trata de Tertulia de Madrid, del mexicano Alfonso Reyes, en edición de la Espasa-Calpe Argentina (Buenos Aires, 1949). Y Lecturas españolas, de Azorín, en edición de Thomas Nelson and Sons (Edimburgo, s.a.).

Digo sorprendente porque ya no se leen, lamentablemente, estas obras. En la primera, Reyes colecciona trabajos suyos sobre Azorín, Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán, Ramón Gómez de la Serna, Galdós y Rubén Darío. Son artículos vividos, en los que se suma la experiencia personal con la finura en el análisis de la obra y estilo de estos autores. No es la filología que se hace ahora, pero quizá la que debamos hacer en el futuro.

En la segunda, que Azorín dedica a Larra, el escritor reúne artículos que reflexionan sobre el concepto de España (y de Castilla), el problema de España, como se decía, desde el siglo XVI hasta finales del XIX, porque estaba ya embarcado en la construcción de su concepto noventayochista de la historia cultural de su época. En este libro está el mejor Azorín. El final de su Epílogo en Castilla, fechado en Nebreda en marzo de 1912, le define (y nos define):

No saldrá España de su marasmo secular mientras no haya millares y millares de hombres ávidos de conocer y comprender.

Siento que el alicantino acertara.
Vivanco ha demostrado finura y olfato en el regalo. Me gustaría corresponderle. Vaya, desde aquí, hasta que pueda, mi abrazo.

martes, 29 de abril de 2008

Los enterrados (el deseo criminal)

¿Qué hay dentro de la mente envilecida del monstruo de Amstetten? Él es tan humano como nosotros. Vive en nuestra calle, al otro lado de los setos, y se muestra orgulloso de su jardín perfecto, en el que cuida con amor los rosales: quizá, hace unas semanas, preguntara a un vecino, mientras tomaba con él una cerveza, el producto con mejor resultado contra los pulgones o comentara los resultados de la liga de fútbol. Después se despedirían con un apretón de manos efusivo.

¿Qué hay en la mente de los vecinos que ahora opinan sobre la singularidad de este hombre? Sabían de sus viajes a países en los que la pederastia es turismo de todo incluido. Sabían de él sus miradas y sus gestos hacia las mujeres jóvenes con las que se cruzaba; el raro comportamiento con los miembros de su familia, a los que no dejaba entablar demasiadas relaciones sociales en el barrio. Quizá se reconfortaran viéndolo en misa de vez en cuando o en alguna reunión comunitaria. Total, ¿quién de nosotros no tiene rarezas?

¿Qué hay en la mente de los enterrados bajo su propio hogar, sin ver la luz durante años o quizá nunca, sometidos a los deseos de un carcelero implacable con el que quizá, alguna vez, celebraran alegrías a las que hoy quisieran agarrarse porque les parece que se les han terminado las pocas seguridades que tenían ante lo incierto de un futuro en el que su tragedia estará presente siempre y en medio de una vida en la que el padre era también verdugo?

Hoy quiero que os miréis al espejo como nunca lo habéis hecho antes y os hagáis todas las preguntas a las que no podáis hallar respuestas. Yo acuso a todos nosotros.

A varios metros bajo tierra, mientras tanto, los metales, tras la puerta sellada por orden judicial, adoptan una textura blanda y gelatinosa.

lunes, 28 de abril de 2008

Toda labios (el deseo caníbal)

A veces, el deseo se hace vehemente ansia de la carne de la persona deseada. Se trasforma en impulso físico y carnal: queremos saborearla, lamer el sudor salado de los poros de su piel, masticar sus labios al besarlos, morder su cuello en el lugar exacto, tras un beso ardiente que ya anuncia la marca de nuestros dientes sobre su piel desnuda. El deseo se concreta en puro acto físico pero, aunque parezca fruto de la irracionalidad animal, la mente se sacia de sensaciones que le llegan de todos los sentidos a la vez, independientemente de ser la parte activa o pasiva.
Algunos sufren derivaciones que nuestra sociedad considera enfermas y criminales y llegan a devorar, en comunión caníbal, pedazos de carne del ser amado (con o sin asesinato ritual previo). Hay versiones menos drásticas e irremediables, en ese mundo que nadie practica, pero existe, del sadomasoquismo: cortes ligeros en la piel para lamer la sangre de rojo intenso que brota de la herida del cuerpo deseado. Quizá deberíamos leer más a menudo a Sade y Sacher Masoch para comprender lo cercanos que estamos de esos comportamientos en ámbitos distintos a lo sexual.

El que sacia su deseo así, suele entrar en una crisis en espiral que demanda más porque, cuando la mente descubre estas sensaciones físicas, ya no tiene freno y, quien las conoce, las describe no con connotación pecaminosa sino casi como una iluminación en la que la consciencia es más lúcida. El arte se ha hecho mil veces eco de esto pero, sin duda, llegó al refinamiento en la creación de Drácula de Bram Stoker, que tantas secuelas ha tenido: algunas arrebatadoramente románticas e inquietantes para aquellos que se creen a salvo de estas sensaciones, como la película de Coppola. El vampiro, que llega seductor al cuello de la mujer, para dejarla exhausta, quizá nos explique mejor que las bellas historias de amor sentimental. Al menos, esta leyenda expone desnuda nuestra tendencia más oculta a la posesión del otro; también a ser poseído hasta la anulación de uno mismo.

Cada uno deberá encontrar acomodo en uno de los lados, porque vampiros y vampirizados, aunque no lo parezca, están a nuestro alrededor todos los días. Incluso en nuestros espejos, aunque no se reflejen.

domingo, 27 de abril de 2008

La frialdad (más sobre el deseo).



Al igual que no es lo mismo ser amado que amante, no es comparable la situación del deseado con la del deseante. Ayer hablamos del deseo como movimiento afectivo hacia lo deseado. El objeto de nuestro deseo, cuando es una persona, ¿qué siente, sobre todo cuando rechaza el deseo que le viene sin pedirlo ni esperarlo? Más aún, ¿qué siente cuando tiene conocimiento de haber sido objeto de deseo sin enterarse?
La poesía, durante muchos siglos, jugó a la necesidad de la falta de correspondencia en el deseo y elaboró toda una retórica sobre el dolor del que desea, que culminó en la lírica que seguía a Petrarca y que en España expresó magistralmente Garcilaso de la Vega (aunque, en este poema, Salicio sí había disfrutado previamente de la correspondencia amorosa):
¡Oh más dura que mármol a mis quejas
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!
Estoy muriendo, y aun la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay sin ti el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado,
y de mí mismo yo me corro agora.
¿D’un alma te desdeñas ser señora
donde siempre moraste, no pudiendo
della salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo
Evidentemente, hoy sabemos que la culpa del rechazo no la debe asumir el que amamos y nos rechaza (o no lo sabe). Nuestros improperios no pasan de reflejar una actitud inmadura que se niega a comprender por qué no somos aceptados: por la mera libertad del otro.
Especialmente entre los hombres, suele existir un tipo de persona cuyo deseo sólo puede centrarse en un objeto que lo recibe con frialdad y ante cuya actitud de distanciamiento (no hablo del desdén, que es otra cosa), el rechazado suele acentuar su deseo en una espiral de dolor que lo inhabilita para el mismo deseo que reclama. Suelen ser personas cuya vida afectiva presenta distorsiones cuando ambos se encuentran en el mismo nivel. De la misma manera, parece que, sobre todo entre las mujeres, hay una clase de personas que, ante la afectividad, sólo pueden sobrevivir en una frialdad absoluta: el otro está para desearlas. Estos roles ya no son tan claros desde hace décadas, pero aun se encuentran especímenes.
Hubo un tiempo en el que, entre muchos, se valoraban las que se llamaban piezas difíciles, cuya caída era exhibida con vanidad por el cazador y un cierto alivio por los demás (sobre todo por los que afirmaban que todos somos iguales en nuestras debilidades), como se refleja en el acoso a Ana Ozores en La Regenta de Clarín. Pero no siempre esta situación busca exhibir el trofeo: suele acontecer que el que la sufre padece enormemente. Este fetichismo de la frialdad del objeto deseado ha dado muchos logros en el arte. Luis Buñuel, que fue uno de los artistas que mejor reflexionaron sobre esta cuestión en el siglo XX (ya desde su primera película, Un perro andaluz), refinó el tema hasta hacerlo obra maestra en Este obscuro objeto del deseo.
Pobre de aquel que, cuando está inmerso en ese deseo, no es capaz de mirar hacia otro lado para ver que el mundo es ancho y horizontal. De todas las formas, qué difícil lo hacemos todo.

sábado, 26 de abril de 2008

Entre copas (el deseo)

El DRAE define deseo como un movimiento de los afectos hacia algo que se apetece y luego concreta en el deseo venéreo (de Venus, diosa del amor pero también de la más exacta carnalidad). Ese impulso para satisfacer lo apetecido puede cumplirse poéticamente en la dualidad entre realidad y deseo, como en Luis Cernuda y otros poetas y significar la creación artística, sobre todo por la frustración ante el abismo que separa ambos. Pero deviene en algo más concreto, que todos hemos sentido: que nos inunda, en oleada irracional, cuerpo y pensamiento. He visto enfermos de deseo que no podían frenar sus impulsos.
El deseo sexual, la apetencia de la carne del otro/a suele esconder un egoísmo de autosatisfacción lo que no es, en sí mismo, condenable mientras no implique la utilización no aceptada. En algunas ocasiones la satisfacción viene por el dominio del otro, concebirlo como un instrumento al servicio de uno mismo.
Te deseo, decimos. En realidad buscamos la satisfacción de ese deseo nuestro para calmar las ansias: deseo beber de ti hasta saciarme. Si, a la vez, no nos damos al deseo del otro o el otro no nos desea, el desnivel suele asesinar la relación.
A veces caemos en un deseo generalizado, en otras lo concretamos en algo o en alguien. En este último caso lo solemos llamar amor, otro concepto al que cabe dar muchas vueltas porque el amor es otras muchas cosas: la diferencia que va del impulso erótico a la pasión.
Somos tan sencillos que nos complicamos mucho. Suele ocurrirnos en las emociones básicas que sentimos todos. En algunas corrientes de pensamiento se dice que hasta que no estemos libres de deseos no podremos estar en paz con nosotros mismos: la libertad del individuo se basaría en la ausencia de deseo. No se ha logrado jamás, que yo sepa.

viernes, 25 de abril de 2008

Nuevos usos para el burgalés Palacio de la Isla

Es curioso cómo algunos usos marcan un edificio en la memoria colectiva. En este inmueble burgalés, fijó su residencia Franco en los dos últimos años de la Guerra Civil española, cuando el avance de las tropas sublevadas contra el gobierno republicano le animaron a trasladar la sede de su gobierno provisional, que hasta entonces se fijaba en Salamanca, ciudad más cercana al refugio de Portugal que hubiera sido su destino si la solución de la guerra hubiera sido distinta. De hecho, fue aquí donde se redactó y firmó el parte que daba fin a la guerra , que se leería en la emisora local de Radio Nacional, y cuyas palabras tenemos grabadas todos los españoles mayores de 40 años. La estancia de Franco y su Estado Mayor hace soñado el pasado burgués de este edificio de finales del XIX y el fugaz paso por él de las instituciones preautonómicas de Castilla y León. Poco después sirvió también para acoger provisionalmente una comisaría de policía tras un atentado de ETA y para otros fines locales. Desde entonces, este edificio parecía un caserón fantasmal, a la espera de la rehabilitación de un pecado del que no tenía culpa.

Hoy he asistido a su inauguración como sede del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Tras los discursos protocolarios queda el trabajo: será el día al día el que dote de nuevas voces a estas paredes. Es un buen ámbito para que salgan proyectos que divulguen lo mucho de bueno que tiene esta tierra relacionado con la lengua y la literatura. Sin localismos ni miradas al ombligo: hacia un mundo, el de la cultura, en el que las fronteras no tienen demasiado sentido.

Está tan cerca de mi locus amoenus, en el que situé la narración Nocturno, que he ido andando desde la Facultad y, por el camino, me ha sorprendido un día de primavera avanzada. En las aguas del Arlanzón, espejaba un sol casi de mayo. Hoy, con esta luz, parecían mentira algunos años duros de nuestra historia.

jueves, 24 de abril de 2008

Invitación a leer El Quijote


El paseante de La Acequia se ha vuelto loco.

Como habréis visto por la entrada anterior, he abierto una serie, sin limitación de número de entradas, con una guía para la lectura de El Quijote. Sin agobios, os propongo que me acompañéis en esta lectura, con vuestros comentarios, preguntas y sugerencias: una lectura colectiva.
Iremos poco a poco para que sea fácil a los que no tenéis mucho tiempo o queráis hacerlo compatible con otra lectura: quizá una entrada a la semana. Los comentarios seguirán el orden de la novela, en eso no habrá trampa, e iré avisando cuando saltemos de capítulo. A algunos capítulos les dedicaré sólo una entrada, a otros varias. Como el comentario es mío y no tengo prisa, voy con calma, para deleitarme. Si hacéis trampa, no importa, aquí estarán las entradas publicadas para que recuperéis. Si hago trampa yo, espero que me acusáis de forma cervantina.

En mi guía reconozco desde ahora las deudas que tengo con el cervantismo, desde el mismo Cervantes, pero este no es formato para bibliografías y estudios para lo que os remito a otros sitios. Citaré algunos nombres, sobre todo al final, no muchos, porque lo importante es convertir la lectura de esta novela en una fiesta. Por lo demás, será, a partir de lo que tantos han aportado, una lectura mía.

Espero que me sigáis en la aventura, que no os aburra, que os reconcilie con la novela a los que no habéis podido con ella, que os entre las ganas de leerla a los que no lo habéis hecho y que, aquellos que tengáis ganas, podáis releerla.
Iré salpicando imágenes. Ésta de hoy tiene chiste.

Primera capa de la cebolla: Cervantes se presenta y nos engaña con la verdad.

Siempre comienzo mis charlas y clases sobre El Quijote preguntando a los presentes cómo comienza la novela. Inevitablemente, la contestación es siempre la misma:
En un lugar de la Mancha...
Me sonrío: el viejo, sutil e inteligente truco de don Miguel de Cervantes sigue funcionando. Incluso en las magnas celebraciones en las que se lee publicamente su obra.
El Quijote es una obra maestra, entre otras cosas, porque dentro contiene muchas cosas que permiten lecturas diversas, todas ellas válidas y sorprendentes, y podemos entrar en ella como si quitáramos las capas de una cebolla: es una obra de humor, una lección de buen gobierno y de civismo, la sabia introducción de la heterodoxia sin que revienten las costuras de lo políticamente correcto, el retrato costumbrista de la sociedad española de su época, la construcción de dos arquetipos antropológicos dotados de verosimilitud, el virtuosismo del diálogo, un muestrario completo de todas las formas posibles de narración hasta el siglo XVII (y hasta nuestros días, si exceptuamos la narrativa de vanguardia) y su propia parodia, etc.
Sin embargo, nada de todo lo enumerado tendría validez como novela unitaria sin algo previo: la construcción de la figura del narrador moderno como personaje visible pero escamoteado al lector no advertido, poco fiable pero el único que puede guiarnos por las páginas de la historia y ante el cual se necesita un receptor también moderno, que le siga pero con la mosca detrás de la oreja.
Ese narrador, que está en la famosa frase (...de cuyo nombre no quiero acordarme...) se nos había presentado en el Prólogo al lector (quizá ya antes, pero no voy a complicaros más las cosas). Una de las cosas que siempre me ha parecido más soprendente es la manía que tiene el lector de saltarse este tipo de prólogos sin darse cuenta de que en ellos están todas las claves para comprender la obra que va a leer. Leamos, pues el Prólogo al lector para conocer quién nos cuenta la historia de este hidalgo de aldea. Pero hoy ya no, que el paseante de La Acequia tiene cosas pendientes que le apartan de su vicio de lectura.

Nuevo regalo de Dargor.

Dargor me ha vuelto a hacer un regalo. Me ha enviado una nueva cabecera, más acorde con la Web 2.0. Y es verdad, pero estoy hecho un lío porque a mí me gusta más la actual, también obra suya. Reconozco que la que me envía ahora es más actual, más adecuada al diseño de ahora mismo, pero es que a mí me gusta más la primera porque yo ya soy algo antiguo. Así que no sé qué hacer: posiblemente alternaré ambas. Gracias y un fuerte abrazo.

miércoles, 23 de abril de 2008

Remite de entrada

La entrada de hoy se traslada a la página de mi amigo y admirado Nacho Carreras (entrada 189): allí encontraréis el texto que he escrito para una excelente foto suya puesto que estos días celebra el aniversario de su excelente página y me ha invitado a participar en la fiesta.
Podéis hacer el comentario allí o aquí.
Mañana, Cervantes.

martes, 22 de abril de 2008

Desde vuestros miedos más ocultos

Decidí recorrer con curiosidad vuestros dominios y salí de los míos. Sé que percibís mi presencia en los subterráneos vacíos y en las esquinas más solitarias de vuestras ciudades, que notáis mi aliento en la debilidad de vuestra nuca. Conozco vuestros miedos más ocultos y por eso se cómo abriros la carne con mis manos y llegar hasta vuestras entrañas para arrancároslas. Hacéis bien en temerme: soy vuestra creación más lograda, la única que en verdad os pertenece.

lunes, 21 de abril de 2008

Rosa-fría y la mujer dinámica

Hoy he querido leer un poema de Alberti de otra manera. En clase, al abordar Rosa-fría, patinadora de la luna, de María Teresa León (uno de los mejores cuentos de la vanguardia española publicado en Madrid, en 1934, en el volumen de igual título), comenté previamente el texto de Alberti que le da pie, que también tiene el mismo título.
Este, en apariencia, enigmático soneto juega con muchas cosas, como todo el libro en el que se inserta (Marinero en tierra, 1924): tradición y vanguardia; amor y creación literaria; el mundo prelógico de lo infantil y el folclore y el cultismo. De hecho, el poema supone la escritura de un soneto perfecto, la estrofa que siempre se ponía como prueba de fuego de un poeta, y su descoyuntamiento sintáctico y temático (sobre todo con el final abierto que da paso al siguiente, sin el que no puede comprenderse: Malva-luna-de-yelo).
Hoy no he querido leerlo con la clave temática amorosa en la que suele comentarse (un amor juvenil perdido o la separación al alba de los amantes tras el encuentro nocturno) ni siquiera en una clave más difícil pero que da nuevo relieve a Marinero en tierra, la de la aventura poética de vanguardia. A veces, uno siente la necesidad de explicarse las cosas desde otro ángulo y he decidido fijarme en la mujer patinadora:

Ha nevado en la luna, Rosa-fría;
los abetos patinan por el yelo.
Tu bufanda rizada sube al cielo,
como un adiós que el aire claro estría.

¡Adiós, patinadora, novia mía!
De vellorí tu falda, da un revuelo
de campana de lino, en el pañuelo
tirante y nieve de la nevería.

Un silencio escarchado te rodea,
destejido en la luz de sus fanales,
mientras vas el cristal desquebrajando...

¡Adiós, patinadora!
El sol albea
las heladas terrazas siderales,
tras de ti, Malva-luna, patinando.

En efecto, el poema habla de la metamorfosis de Rosa-fría, su cambio, desde la perspectiva del amante clavado en el sitio, que no puede seguirla. Ella se ha ido, ha pasado a su lado con el revuelo de su falda al viento y el rizo de su bufanda. Apenas ha podido gritarle un adiós. Tras ella -¿o ella misma?-, Malva-luna, sombría y madura.

Rosa-fría es puro dinamismo. Con imágenes y sensaciones de la más pura vanguardia -la metáfora, la sinestesia, lo prelógico- trasforma Alberti el ambiente propio de la literatura infantil tanto que entonces sonarían estas palabras extrañas e incomprensibles. Pero había algo más, como en el cuento de María Teresa León que se inspira en este soneto.

Rosa-fría es una heroína diferente a la de los cuentos folcklóricos tradicionales: dinámica, deportista, moderna. Todo en ella es agitación y hasta en el gesto está la decisión de su propio destino, e incluso su silencio le hace libre hasta tal punto que sólo puede moverse en un paisaje que al pobre amante estático y masculino todo le parece de una frialdad que no comprende pero no puede dejar de apreciar. Hoy aun están por aprenderse y asimilarse las nuevas formas de relación sentimental que aparecieron en los primeros años del siglo XX como anticipo de muchas cosas.

Es otro tipo de rol femenino. A veces, en la imagen más simple está la semilla de los cambios.

domingo, 20 de abril de 2008

¿Existimos en realidad? (Disolución de un paseo en domingo.)




La ciudad estaba ensoñada por este domingo de frío, viento y lluvia. El paseo ha sido largo, calculadamente largo, porque no buscaba nada ni me dirigía hacia ningún sitio. Hay momentos en los que uno se debe encoger buscando la protección del cuello del abrigo, las manos en los bolsillos. Me recuerdo de joven, paseando sin rumbo como hoy, mirando a la gente para aprender sus gestos o reconocer mi propia existencia en ellos. Conozco gente que no soporta la soledad ni el silencio, que necesita siempre el ruido de los electrodomésticos cuando llega a casa o el bullicio de los otros. A muchos, el silencio les provoca náuseas de vida y la soledad es de una densidad pastosa que les envuelve hasta la asfixia. ¿Se puede morir de soledad, como se dice? En el fondo, estamos siempre solos, como yo en este paseo. Cuando la apariencia de realidad que es nuestra vida cesa, allí no hay nadie más que el respirar agónico de tus propios pulmones. De vez en cuando, el rumor de una caricia, una mirada, un beso. De estos paseos que me han durado años, he concluido que hay que aprender la soledad de uno para convivir con el otro. Sin ese aprendizaje, el otro se convierte en una excusa de los propios miedos.

viernes, 18 de abril de 2008

Mañana sábado 19 de abril no habrá entrada de La Acequia. Prometo no oxidarme demasiado. Hasta el domingo tampoco podré corresponder a vuestras visitas ni comentar en los blogs amigos.

Encrucijadas y decisiones

Las fotografías de la entrada de ayer de la serie óxido corresponden a la superficie de esta escultura de Chillida que ya fue el tema de otra entrada de La Acequia hace meses. Creo que esas imágenes de ayer y ésta que traigo hoy aquí muestran parte de la evolución de este blog. También mis cambios en la percepción de las cosas. No es mejor ni peor, simplemente distinta. En estos meses, gracias a La Acequia, he recuperado un pulso conmigo mismo que había olvidado pero que siempre he llevado dentro a riesgo de perderlo. Es curiosa la vida: a veces uno está dormido o envejeciendo sin más que dejar que el polvo del tiempo se vaya depositando sobre la piel hasta que algo le hace despertar o encuentra el camino adecuado. No hablo de salvación, ni mucho menos. A veces los caminos más apropiados son los que nos condenan.
Los antiguos caballeros andantes, nos relata Don Quijote, cuando se encontraban ante una encrucijada en el camino, soltaban las riendas y dejaban que el caballo decidiera la dirección. He pasado demasiadas veces por encrucijadas ante las que tenía muy clara la opción que debía tomar. Con el tiempo, me di cuenta de que la clarividencia nos suele atar de pies y manos. Un día respiré profundamente y comencé a ver las cosas de otra manera.

jueves, 17 de abril de 2008

He visto la piel oxidada


Llueve. Llueve con insistencia pero con lentitud indiferente, como si a las cosas ya no les importara. Huele a herrumbre vieja y mojada. Llueve sobre mi piel: he aquí el nacimiento del óxido, tan temido, inevitable. Me he mirado al espejo y veo ya, marcado en el rostro, el estandarte de todas mis hipocresías. He querido disimularlo con afeites, con velos y máscaras. Me disfracé de aliento y de esperanza. Pero la mancha del óxido no se quita. La arañé hasta desollarme por ver si la última capa de mi epidermis se guardaba sana, pero en cada poro había hecho su conquista. Como un hongo que se nutre de mi falsedad y mi incoherencia. Me levanto cada mañana para acudir a mi trabajo, como frugal o excesivo, amo, me acuesto. Pero la rutina ya no puede engañarme: destruyo lo que toco, lo que vivo. Mi nombre es legión, porque somos muchos. Soy todos y cada uno de nosotros.

miércoles, 16 de abril de 2008

Visitantes desde la República Checa y elogio del Hispanismo


Uno de mis últimos actos oficiales como Director del Departamento de Filología de la Universidad de Burgos, ha sido la recepción oficial de un grupo de hispanistas checos que se encuentran estos días en Castilla y León invitados por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.


El año pasado, recibí la invitación para acudir a Praga con motivo de unas charlas que conmemoraban los 800 años de la fecha que figura en el manuscrito del Cantar de Mio Cid. Finalmente no pude acudir y cedí el encargo a mi compañero Antonio Álvarez Tejedor, que ahora organiza este Encuentro de Hispanistas checos con Castilla y León. Recibimos por estas tierras, en justa correspondencia, a este grupo de profesores e investigadores checos. Visitarán las Universidades de Burgos, Salamanca, León y Valladolid (por este orden), del martes 15 al viernes 18 de abril.


Tuve el honor de presidir ayer, por la mañana, una extraordinaria sesión académica, que recordaba a un tipo de Universidad que ya se nos ha ido, lamentablemente, en la que intervinieron el profesor Miloslav Ulicny de la Universidad Carolina de Praga, que habló de las Traducciones y adaptaciones checas del Quijote (1840-1900); la profesora Hedvica Vydrová, de la misma Universidad, que disertó sobre La historia de la literatura hispanoamericana en el contexto checho y cerró el acto el profesor Pavel Stepanek, de la Unversidad de Olomouc, que abordó el tema El Camino de Santiago desde Praga (ss. XII-XVIII). Tras la visita a la actual sede del Instituto Castellano y Leonés de la lengua y la comida en la que no faltó ni la morcilla burgalesa ni el buen cordero y el vino tinto de la Ribera del Duero, intervinieron los escritores Antonio Bouza y Óscar Esquivias.


El Hispanismo es uno de los fenómenos culturales de los que nos deberíamos sentir más orgullosos. El amor por nuestra Historia y cultura -no hablo sólo de la peninsular, sino de todo el ámbito hispánico- y el esfuerzo que dedican a entenderla, enseñarla y difundirla estas personas (en algunas épocas sin demasiado apoyo de las instituciones que deberían hacerlo) es digno de todo elogio. El Hispanismo, a pesar de que algunos nacionales han sido recelosos a la intervención de los extranjeros en nuestras cosas, nos ha ayudado a comprendernos mejor, a situarnos en el mundo, a difundir nuestras aportaciones y a corregir miradas demasiado cercanas. En algunos momentos, son hispanistas los que han comenzado a estudiar fases abandonadas de nuestra historia o tratadas de forma tópica o superficial, a desentrañar las claves de nuestros textos literarios, a construir lo que hoy llamamos turismo cultural, etc.


No sólo tengo admiración por estas personas que nos engrandecen, sino que colaboro con ellos siempre que puedo. Actualmente, pertenezco a la Junta Directiva de la Asociación Internacional de Hispanistas (cuyo Primer Presidente de Honor fue nada menos que Menéndez Pidal) y puedo asegurar que es uno de los cargos de los que más orgullo me producen. Desde aquí, mi más sincero agradecimiento a estos hispanistas checos y a todos los otros profesionales que, por el mundo, aman, estudian y enseñan nuestra cultura. Y que nos hacen entendernos fuera de toda vanidad nacionalista y de todo desenfoque local.

martes, 15 de abril de 2008

Base oxidada


Nuestra civilización es falsa. Tiene los cimientos oxidados y se aplasta bajo el enorme peso de sus contradicciones. En esa densidad se funden los innobles actos con el esforzado coraje de los que nos advirtieron y fueron desoídos hasta que la situación se tornó insostenible y cruzamos el punto de no retorno, mientras vivíamos delegando soluciones. El final, marcado por la gravedad, es irremediable y nuestras láminas se irán fundiendo para que la herrumbre haga su labor final. Nada somos. A la nada volveremos. Mientras tanto, señalemos con el dedo nuestra hipocresía y nuestra holganza y empujemos hacia arriba, en un último rasgo de generosidad, aquello que pueda tener esperanza de ser salvado. Quizá sólo una pequeña lámina de humus sobre el que crecerá lo que ya no seremos nosotros.

lunes, 14 de abril de 2008

Mapas oxidados

En ocasiones, el óxido dibuja mapas en las superficies de las cosas: planos falsos que confunden al viajero hasta hacerlo caer en la desorientación y el desánimo. Se entretiene en dibujar, caprichosa y gratuitamente formas de montañas y ríos: playas abiertas a un mar que no existe, una costa que no es, como en la imagen. La herrumbre se adueña con lentitud y perseverancia de nuestra epidermis, como si obedeciera a un diseño prefijado, y traza caminos que conducen a la nada, desiertos enigmáticos, selvas extravagantes y campos de una perfección tan peligrosa que despiertan nuestras ansias y nuestros miedos. Y así, la Humanidad se faja en guerras de fronteras fantasmales, lucha y muere por penínsulas estratégicas que han sido grabadas con la ironía trágica de la sangre. Se ensanchó el mundo para comprenderlo y pronto nos dejamos llevar por el espejismo del óxido. Hoy ya no nos queda espacio. Todo ha sido delineado para perderlo. Y no podremos señalar otro culpable que la ceguera misma de nuestra especie.

domingo, 13 de abril de 2008

Disolución de domingo

Ayer hice entrada falsa y convertí el hoy en ayer, como un mago que se permitiera jugar con el tiempo. Después me acosté y no pude conciliar el sueño. Como sabéis, pertenezco a esa raza de insomnes a los que los fantasmas de las cosas les asaltan por la noche. A veces, el sueño huido conduce a la lectura, pero no siempre. Uno sabe que vienen esas horas de ruidoso silencio: no las intuye, nota su sabor tan denso que podría masticarlas. En ocasiones, prefiero quedarme abrazado a mi pareja, oyendo su respiración profunda, el rostro hundido en su melena, invocando un refugio que va más allá de los cuerpos entrelazados. Cuando no es posible, he de dialogar con el tiempo inesperado y sus voces, a la espera de un amanecer que no siempre es cierto.
Esta noche se han fundido muchas noches. Decidí encender la luz y asistí, asombrado, a la disolución de las cosas reflejadas en el naranja de las paredes de mi dormitorio. Como espectros, fui depositando en ellas todas mis circunstancias para que se amasaran juntas mientras hundía mis manos en la materia blanda para intentar moldearlas. Todos sentimos esa tentación de hundir hasta los codos nuestros brazos en la pastosa historia de nuestra vida. No lo logré a tiempo -no sé si me hubiera salvado o condenado definitivamente-, porque amaneció y la luz de un domingo tibio, lento y lluvioso entró agridulce por la ventana.

sábado, 12 de abril de 2008

Entrada falseada de hoy

Hoy es mañana. Acabo de llegar a casa. No he podido hacer mi entrada de ayer. Desde hace muchos meses, La Acequia es diaria. Se me cierran los ojos. Falseo la entrada y compenso mañana.

viernes, 11 de abril de 2008

Cena y fuegos artificiales


Ayer, en el bar Ancón de Valladolid, uno de esos pocos locales que se han salvado de la despersonalización y conservan la estética de los años cincuenta y que es peculiar en casi todo, cené con Óscar Esquivias, que anda de gira cumpliendo esa faceta, hoy obligatoria en todo escritor, que es la presentación y divulgación de su obra. Como los actores o los directores de cine, los meses siguientes o previos a que salga un nuevo título, son de continuo trajín que aleja del trabajo cotidiano y provechoso. De eso hablamos también (además de mucha literatura), de cómo puede influir en la vida de un artista esta parte que no solemos apreciar. Los dos comprendíamos que se impongan muchas veces la tarea de decir que no sistemáticamente a ofertas de conferencias, charlas o entrevistas a pesar de que quien invite se pueda molestar. Habría escritores que no se dedicarían a otra cosa, aunque muchos de estos que están continuamente de gira y participan con asiduidad en los medios de comunicación tampoco están presentes cuando se redactan sus textos. No es nuevo. Se cuenta de Dumas padre que se encontró con su hijo (evidentemente, Dumas hijo) y le preguntó si había leído su última novela, a lo que éste contestó:
-Yo no, amado padre, ¿y usted?

Fue una cena tranquila y de conversación agradable. Óscar me ha pedido presentar su próximo libro en la Feria del Libro de Valladolid, el día dos de mayo.
De paso, me trajo un regalo hermoso: Fuegos artificiales, un volumen agradable compuesto por láminas, publicado por la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Mérida en este año de 2008. Se trata de una selección de textos suyos, ya publicados, con un excelente poema venatorio e inédito, En la Biblioteca Nacional. El volumen se ilustra con excelentes fotografías -véase, como ejemplo, la de la portada- de otro gran artista de estas tierras: Asís G. Ayerbe que recientemente ha estado embarcado en la serie Camino del Cid (de la que salió un libro de fotografías muy recomendable) y que siempre sorprende en todo lo que hace. En cuanto Óscar me puso encima de la mesa su libro me acordé de que aun no había agradecido a Asís el envío de [interail], su magnífico libro de fotografías publicado en Burgos por Los Duelistas en el 2007. No tengo perdón, Asís.

jueves, 10 de abril de 2008

Datos sobre la oxidación

Sé que a algunos os está sorprendiendo la deriva de la serie óxido y os intriga la naturaleza de sus fotografías o el pesimismo de sus textos. Deseo aclararos algunas cosas.

La serie nace con la idea de reflexionar sobre los desajustes de nuestra esencia como seres humanos. Mortales como somos, nos hemos creído eternos y no aceptamos ni siquiera el envejecimiento natural de nuestra piel. Pero, más grave aun, es la oxidación de nuestros planteamientos. Nuestra tendencia, como especie, es el egoísmo histórico: la colonización devastadora de nuestro entorno que ha puesto al planeta al límite de su resistencia (deforestación, destrucción de ecosistemas, intervención agresiva en la naturaleza para acomodarla a nuestros caprichos, cambio clilmático); quizá hayamos sobrepasado ya el punto de no retorno.

Sé que también nuestra especie ha dado ejemplos brillantes de individuos y comunidades que han vivido de otra manera, pero el avance de nuestra historia es triste porque se basa en la idea de que todo nos pertenece e incluso así lo justificamos con los mitos sobre la creación. Nuestra inteligencia nos ha hecho soberbios y estúpidos. Con algunas hermosas excepciones.

Hay otra variante del óxido que me interesa: son los crujidos que se producen entre nuestros planteamientos ideológicos y su realización; entre nuestra conciencia de cómo están las cosas y nuestra ceguera cómoda para no hacer nada o buscar sólo nuestro bienestar individual. Sé que también hay excepciones, pero su red de acción es tan débil que no puede contrarrestar los daños.

Muchos de vosotros sois optimistas y queréis quedaros con los gestos pequeños y cotidianos. Yo también, y en La Acequia lo he dicho muchas veces: el pacto con el otro, disfrutar de cómo florece un árbol o de un paseo en un domingo soleado de febrero. Eso me reconcilia conmigo mismo y con eso alcanzo un gesto de tranquilidad y vivo en paz. Me levanto cada mañana, voy al trabajo, hablo con los amigos, intento comportarme de la mejor manera que sé. Pero ni mis acciones ni la suma de todas las acciones de quienes piensan así son suficientes.

Sin embargo, es inevitable que me pregunte: ¿y qué más? Sé que lo individual no puede cambiar el curso de nuestra Historia porque su naturaleza es colectiva, por mucho que nos parezca y nos demos ejemplos de profetas, genios y activistas. Su discurrir es inevitable: nuestra extinción está en la raíz de nuestros actos y sólo podemos optar por soluciones particulares. No mañana mismo, es cierto. Solemos delegar en otros la solución, pero esos otros siempre tienen intereses más inmediatos. Mientras tanto, sólo nos queda hacer el menor daño posible a los que no es próximo y dejarnos acariciar el rostro con la brisa de un bello amanecer, es cierto. O mirar a los ojos de la persona amada o abrazar a nuestros hijos. Al menos que, cuando llegue, nuestro apocalipsis sea hermoso. Mi reflexión, en este punto, no puede ser optimista: hasta las revoluciones y las ideas que parecían arreglar las cosas, pasado el tiempo, han sido asimilidas por nuestra creencia de ser el centro de todo. Aquello que parecía liberarnos nos hecho esclavos del consumismo y la depredación. Si nos miráramos desde fuera veríamos que sólo estamos en los márgenes.

En cuanto a las fotos que os intrigan, todas las hasta aquí publicadas (no las que vendrán y que darán un giro a esta serie), incluida la de esta entrada, en la que la intervención subversiva se queda en firma sin otro objeto que la afirmación limitada de un yo que necesita verse en las paredes para saber que existe, pertenecen a las estructuras metálicas que dan acceso al aparcamiento subterráneo de una plaza y parque de la ciudad de Burgos, Virgen del Manzano. Vistas desde arriba o desde la misma rampa de acceso. Para mí, su estructura, la filosofía de esta plaza y el metal oxidado elegido para hacerla, es un ejemplo de cómo hacemos falso todo lo que tocamos.

miércoles, 9 de abril de 2008

La historia de la Humanidad es triste

Subí a este túmulo oxidado y desde él vi las ruinas de las construcciones de la Humanidad: sus ideas. En los siglos que se amontaban debajo de mis pies yacían las grandes creencias que le hicieron soñarse invencible y que sólo la habían conducido, ciega de soberbia, a un extraño sentido del progreso que la esclavizaba en vez de liberarla y que destruía todo aquello que podría salvarla de los errores. Entre estos restos veo las lápidas que dedicaron a los pensamientos, creencias e ideas que llevaron a las guerras y la muerte. La historia de la Humanidad es triste: es una lucha contra sí misma expoliando todo lo que hay a su alrededor. La historia de la Humanidad es triste: es un desprecio constante a los que dijeron las verdades. La historia de la Humanidad es triste: para salvarse de afrontar al individuo que llevan dentro cada uno de los seres humanos prefirieron maniatarlo y entregarlo a las prisiones más lóbregas del adocenamiento uniformador. Y durante siglos construyeron con enorme esfuerzo sistemas mecánicos, herramientas que satisfacían su comodidad y egoísmo, que pretendían ir hacia la utopía pero que conducían en verdad hacia la ilusión del autoengaño. Se creyeron más libres, más sabios. Hoy yacen aquí, todavía vivos, pero ya oxidados.

martes, 8 de abril de 2008

Flores de abril y presbicia

El humilde peral de Humanidades ha florecido. Este año, su despertar ha sido lento: hubo un momento en el que pensé que se le habían helado las yemas, en la primavera adelantada e inesperada en estas tierras. Ya sabéis, los que seguís La Acequia, que este frutal es uno de sus símbolos más queridos. En mi camino a clase paso junto a él y, ante la mirada extrañada de muchos, suelo rozar su rugosa corteza con la palma de mi mano o fotografiarlo con constancia. Como no es un árbol espectacular, nadie parece apreciarlo. Lo hice explicación de la labor docente, pero es algo más: el cumplimiento del ciclo anual de la naturaleza. Este peral no pide explicaciones a nadie, ni las da: se limita, callado, a cumplir con su misión a pesar de que todo está contra él. Y así, año tras año, florece, le brotan las hojas y los frutos se van madurando en su preciso tiempo. Toda una lección de lentitud y constancia en este mundo de prisas.

Por otra parte, mi visita al oftalmólogo terminó con la constatación de la edad. Presbicia y gafas para leer y ver de cerca. ¿Será la presbicia causa o efecto de las disoluciones? Lamentablemente, cada año pierdo uno de poder apreciar el esfuerzo de mi humilde árbol, pero, por suerte, gano uno en disfrutar de sus estaciones.

Saludos. Hoy mi día ha sido extremadamente largo y extraño. Dejo constancia aquí, por si se me olvida.

lunes, 7 de abril de 2008

Como dioses hemos creado el óxido


Con nuestra historia hemos desencajado todas las bisagras y abierto las puertas del revés para que no pudieran volver a cerrarse y así han quedado, oxidadas. En algún momento equivocado, nos sentimos dioses y decidimos que todo debía ordenarse a nuestra imagen y semejanza. Inventamos, soberbios tras llegar a la inteligencia, normas que nos regalaban el dominio sobre todo lo que estaba a nuestro alcance. Desviamos las aguas para quitarlas de donde corrían libres y llevarlas a donde nunca estuvieron, al servicio de nuestro capricho insostenible sólo por antojo y extraños intereses económicos que continuaran nuestro expolio; arañamos en exceso la superficie rugosa del planeta para dejarla ajardinada o cementada; inventamos formas de contaminar y destruir lo que debía ser nuestra casa, formas que ni siquiera sospechábamos una década antes de ponerlas en marcha. Redujimos la diversidad de la vida hasta dejarla anotada en una libreta de pocas páginas; a los animales les obligamos a convertirse en lo que no eran con la finalidad de que abastecieran nuestras opulentas mesas: hicimos de los carnívoros pequeños juguetes domésticos, de los herbívoros conseguimos el refinamiento al llevarlos al canivalismo. Hoy nos asustamos con las consecuencias y nuestros gobernantes insisten en que todo está bajo control. En efecto, nunca ha sido más controlada la destrucción de una especie por su propia mano. Ni más controlada ni más anunciada. Ni siquiera podremos soñar con un épico apocalipsis: somos nada. Yo sólo quiero dejar un abono fértil, aunque ya no existamos.

domingo, 6 de abril de 2008

Deslumbramiento de óxido

Los caminos que hemos transitado en nuestra historia están llenos de herrumbre. A pesar de todos los grandes profetas que nos han indicado la forma de no dejar huellas de óxido a nuestro paso, hemos preferido a los otros, los que nos mostraban la senda fácil de nuestro egoísmo: embaucadores y palabreros. Sabemos que para salvar nuestro mundo, si es no hemos llegado ya al punto de no retorno, hemos de vivir peor pero no queremos. Deseamos idolatrar al becerro de oro porque, en el fondo, nos vemos reflejados en su superficie con gestos que nos halagan. Ninguno de nosotros cumplimos, tan inmersos como estamos a nuestro cotidiano caos. Hubo una teoría que explicó nuestra evolución como si fuéramos el virus de la Tierra y ésta ya no tiene fuerzas para defenderse de nosotros. Y es verdad que cuando nos miramos cada mañana al espejo nos decimos que ya comenzaremos mañana a ser de otra manera. Delegamos en otros que piensen la solución por nosotros a pesar de que esos otros se deben a intereses a los que sirven con fidelidad de esclavos y, como mucho, depositamos unos pocos residuos de nuestra vida separados por colores, como si fuera suficiente. Por unas monedas vendimos nuestra armonía con la naturaleza. Hemos hecho todo lo posible para que se nos expulse del paraíso que vivimos y ya no tendremos lugar en donde refugiarnos. Puede que unos pocos luchen cada día con coherencia, pero, a la mayoría, la hipocresía, la pereza y el interés nos ciegan. Y quizá el tiempo haya llegado: yo sólo veo oxidación en todas nuestras obras.

sábado, 5 de abril de 2008

Sed (pie forzado de optimismo).

¿Se puede ser feliz? La gente busca, con sed antigua, la alegría y más allá su consolidación en la felicidad. Reír y que la risa nos salga muy de dentro. Tendríamos que desaprender las cosas, para saciar esa sed. Recuperar la inocencia de la infancia: los primeros meses en los que la sonrisa y el gorgojeo feliz de un bebé explican el mundo. ¿Se puede ser feliz aun mirando en nuestro entorno? La felicidad es, apenas, un estado veloz y tan difícil de retener como ese líquido que nos da la vida. En cuanto miramos más allá en seguida comprendemos que la risa es, apenas, una anestesia del alma. Sin embargo, hay momentos en los que se sosiega todo y la luz cae suave sobre la superficie del agua. Y todo, durante apenas una fugaz mirada, nos dibuja una sonrisa en el rostro.

Querido Blogochenta, no se puede pedir peras al olmo. Un abrazo.
Es curioso: hoy dos personas me habéis pedido lo mismo.

viernes, 4 de abril de 2008

Dilatación de pupilas


Hoy no creo que haya entrada de La Acequia ni comentarios en los blogs amigos. Tengo cita en el oftalmólogo, me dilatarán las pupilas y no veré las letras. ¿Se corregirá entonces mi tendencia a la disolución y pasaré a la dilatación? Ya os contaré si me encuentran óxido en la vista. Os dejo 441 entradas hasta mi vuelta.

jueves, 3 de abril de 2008

Fatiga y óxido precipitado


El material con el que estamos hechos se oxida tan rápidamente que nos pensamos, ingenuos, ser más jóvenes de lo que en realidad somos. Nos creemos inmortales. No lo somos. Y, en nuestro ciego orgullo, nos precipitamos en caída libre, oxidados, como viejo material de desecho. Nada es acorde en nosotros con lo que nos creemos. Hay algo defectuoso en nuestra esencia que nace desencajado, como esos juguetes que se estropean en el primer día. Quizá en un segundo -del que a veces no nos damos cuenta- todo puede encajar. Tan sólo un segundo. Quizá el último.

Meme atrasado (Enjut@ Mojamut@)

Burgostecarios me mandaron un meme infeccioso, que ellos reciben de frikitecaris, pero como ando con estos pelos lo he ido atrasando. Cumplo ahora.


Instrucciones: Ahora que se acerca el día de la Mujer (cuando redacto esto ya ha pasado), lanzo el meme de Enjut@ Mojamut@. Se ha elegido la figura de Enjut@ por ser un símbolo de internauta avanzad@. El objetivo del meme es sondear los usos y costumbres de los que pululamos por Internet por un canal directo y transparente. Propagando el meme se ayudará a conocer cómo es la relación de las mujeres y los hombres con Internet.Para poder trazar el meme, por favor, titúlalo El meme de Enjut@ Mojamut@. Para identificar mejor la campaña, puedes poner la imagen de Enjut@ Mojamut@ con la que más te identifiques.

Para aquellos que no lo sepan, este ser ha sido creado por esos divertidos cómicos que ahora hacen Muchachada Nui y es interpretado por el inteligente Joaquín Reyes. Aquellos que me leeis desde fuera de España podréis econtrar los videos del programa en Internet. Dejaos llevar, porque al principio creeréis que os están tomando el pelo. Y es verdad.

Las preguntas del meme son las siguientes:

¿Cuántas horas al día de media pasas conectad@ a Internet? Gran parte de mi trabajo (Aula Virtual, investigación, correo, gestiones administrativas, etc.) se realiza a través de esta herramienta. Además, está el blog, la lectura de la prensa, etc. No podría poner un número de horas porque depende de los días, pero una media de ocho horas.

¿Cuántas cuentas de correo tienes? Uso sólo tres de las seis que tengo. De las otras tres creo que ya ni recuerdo la contraseña.

¿En cuántas redes sociales te podemos encontrar? No estoy oficialmente en ninguna red social entendida como algo cerrado. Sí en la que se establece a partir de mi blog. En algunas estoy dado de alta exclusivamente para recibir información que necesito para mi trabajo o para mi ocio, pero no participo.

¿Qué prefieres para expresarte: el blog, el wiki, flickr o twitter? Sin duda ninguna, el blog.

¿Cuántas mujeres blogueras conoces personalmente? En persona, quince. A través de sus blogs, una treintena. Es curioso, al comenzar en el mundo de los blogs, apenas tenía relación con blogueras: su número ha ido creciendo.

¿A cuántas mujeres blogueras lees habitualmente? Unas treinta, aunque hay algunos pseudónimos difíciles de identificar.

Remito el meme al bloguero más apasionado por los memes que conozco: Fernando.
Actualización del domingo 18 de mayo de 2008: Lula Towanda, del blog que lanzó el meme, Sección Femenina, ha hecho un completo informe su éxito y resultados. ¡Ojalá todos los memes terminaran con algo parecido! Enhorabuena.

Últimos premios

Tenía pendiente agradecer los últimos premios que habéis remitido desde otros blogs. Siempre es agradable saber que lo que uno hace gusta a otros hasta el punto de que te envíen este tipo de abrazos virtuales, parte de la vida de las redes sociales que se establecen en Internet.

Mi querida Nana, cuyo blog es tan atractivo en lo visual como dulce por el tono de sus palabras me llenó de tantos que remito a su entrada para verlos. Gracias y besos que crucen el Atlántico hasta encontrarte. Dejadme que me quede con estos premios, como un avaro.

Clara y Pepe (Los Chuquis), que tanto hacen porque en Internet se genere la sonrisa inteligente y el buen ambiente -y que, en su blog te regalan hasta la hora-, en Muchas gracias (humor casero). Un oasis de alegría en un desierto de tristezas me hacen llegar el premio Muchas gracias al blog amigable, que se merecen ellos más que yo. Se lo remito a dos blogueras de aquí al lado, con la condición de que hagan buen uso de él: Pilar y Bipolar.
Dos recientes y agradables incorporaciones a La Acequia, Reggis FraPe en A veces. A diario... y Vampi666 de Otro mundo, coinciden en darme el Premio Dardo 2008. A ambas muchas gracias y besos. Se lo remito a mis bibliotecarias preferidas, para que sigan siendo como son.









miércoles, 2 de abril de 2008

Exposición de Nacho Carreras



Hoy, en el tren que me llevaba de Burgos a Valladolid camino de una cita con amigos, pensaba en mi fatiga y en cómo, a pesar de ella, deseo que lleguen estos minutos en los que me siento delante del ordenador a redactar las líneas de mi entrada diaria, a leer los blogs que me interesan y a comentar en ellos: sin este tiempo mi fatiga sería mayor. He tenido unos días de gran ajetreo y en las últimas horas me he resentido, hasta el punto de que la entrada de ayer a algunos os pareció ininteligible o ensoñada. Es curioso esto: la fatiga nos hace caminar en sueños entre las cosas y cuando releemos al día siguiente lo escrito nos parece de otro. Quizá porque es más nuestro que nunca: esa fue la aportación del surrealismo al arte, por ejemplo, camino que consagró en la técnica de la escritura automática. ¿Somos más nosotros cuando caminamos tan cansados que ni sentimos nuestros propios pasos?
Prometo dormir más en los próximos días: dar cuenta de premios recbidos, de un meme pendiente, de proyectos, disoluciones y óxidos. Hoy, por lo que veo, va siendo ya imposible.


He tenido el placer de presentar a Javier y Nacho esta tarde. Como sabéis, desde el principio he insistido en conocer personalmente a los autores de los blogs más próximos geográficamente (no descarto viajar más lejos para conocer a otros) y tomar con ellos los ya famosos cafés de La Acequia. Nacho Carreras inauguró el pasado martes su exposición Paisajes urbanos y el motivo era la excusa exacta para presentar a estos dos artistas fotográficos que tanto han influido en mi mirada en los últimos tiempos. De los dos he hablado ya suficientemente aquí, pero hoy he podido juntarlos en un encuentro que, estoy seguro, no será el último. Nacho ha realizado una magnífica selección de las fotografías publicadas en los últimos meses en su blog: coincide en casi todas con las que yo le hubiera elegido. Hubo convesaciones sobre arte, sobre vida y propuestas de nuevos encuentros como el que tuvimos él y yo en diciembre. Un placer, amigos.


Mañana habrá varias entradas de La Acequia, con cuestiones pendientes. Si sobrevivo a la fatiga, claro.

martes, 1 de abril de 2008

Melena en disolución con Liszt de fondo

Mi amigo Teo me relata el concierto del lunes pasado de la pianista Judith Jáuregui, al que no pude asistir. Me insiste en su brillante interpretración de Después de una lectura de Dante. Fantasía casi Sonata del músico romántico Franz Liszt y me da pie forzado para esta entrada de hoy, a la que casi no llego, abrumado por el tiempo y la fatiga, a punto de convertirse en la entrada de mañana. Después de una lectura de la obra de Dante, acompañado de la fantasía de Liszt, confieso de nuevo que me gustaría haber tenido la oportunidad de aprender música, descifrar el misterio de las notas más allá de leerlas en el pentagrama y comprender tantas cosas que ya para mí quedarán oscuras para siempre.
Con Liszt de fondo, reclamo el volumen de La Divina Comedia mientras tengo un recuerdo para Isaac González Toribio, que lo ha recorrido estas vacaciones, y para mi querido Óscar Esquivias cuya trilogía dantesca ya he comentado aquí y del que volveré a dar buenas noticias en breve. Acaricio el libro y lo recorro como un iniciado en la contemplación de sus secretos hasta llegar al Paraíso y dejarme deslumbrar, anticipándola, por la aparición de Beatriz:
Fatto avea di là mane e di qua sera
tal foce, e quasi tutto era là bianco
quello emisperio, e l'altra parte nera,

quando Beatrice in sul sinistro fianco
vidi rivolta e riguardar nel sole:
aguglia sì non li s'affisse unquanco.

E sì come secondo raggio suole
uscir del primo e risalire in suso,
pur come pelegrin che tornar vuole,

così de l'atto suo, per li occhi infuso
ne l'imagine mia, il mio si fece,
e fissi li occhi al sole oltre nostr' uso.
Y miré fijo al sol, cual nunca hacemos: en este mundo extraño, encontrar la melena en disolución de la amada, mientras resplandece al sol del rostro, es lo que tantas veces nos salva. Melena en disolución, como en la foto, decidida en cascada que nos refugia, un instante suficiente, del mundo.
Perdonadme, hoy es tarde, estoy cansado y tenía ganas de hablar de otras cosas antes de volver al óxido de los días.