lunes, 23 de septiembre de 2019

He visto que ya era otoño


Tengo la fortuna de trabajar en un lugar rodeado de árboles. Iba a decir de naturaleza, porque siempre pensamos que la naturaleza es algo ajeno al mundo urbano y específicamente relacionado con lo que no es propio del ser humano moderno. He dejado de escribir para comprobar cómo define el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia el término de naturaleza. Compruebo que no recoge una acepción que sea próxima al uso más extendido y coloquial. Este uso quizá tenga su origen en la desconexión que ha establecido nuestra sociedad con el mundo no urbano. No nos vemos parte de la flora o de la fauna. Tan alejados estamos que lo humano y lo natural van siendo opuestos en el habla común. Nos vemos como artificio tecnológico, quizá lo seamos cada vez más.

En cualquier rincón de nuestras ciudades encontramos esos elementos que entendemos como naturaleza: parques y jardines cuidados o no, pero también especies invasoras, aves... Me detengo especialmente para observar cómo se agarran las raíces de cualquier hierba a las grietas de una tapia. Cuando florecen, esas diminutas flores de los muros nos recuerdan que están ahí y que somos parte de su mundo o ellas del nuestro. Un mundo común, aunque lo ignoremos como demuestra esa contraposición con lo natural.

¿No somos ya naturaleza los seres humanos?

Todo esto porque al atravesar el parque del Parral he visto que ya era otoño.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Mientras tanto, atardece


Leo el atardecer como si fuera un cuadro. Qué equivocado estoy. Este atardecer no permanecerá, por eso es tan valioso. ¿Cuántos habré perdido antes? Hay quien no se puede enfrentar a nada en la vida sin cargarse de miradas ajenas previas, como si tuvieran que realizar una investigación profunda para cruzar una calle, por ejemplo. Entre ellos hay quien exige a los demás que también lo hagan, como si estuviera prohibido disfrutar de un atardecer sin haber leído libros científicos sobre en qué consiste el ponerse el sol. Mientras tanto, atardece.

viernes, 20 de septiembre de 2019

El relato de lo cotidiano


Cada noche, a las nueve, llamaba a mi madre por teléfono. La conversación duraba apenas dos o tres minutos. Si por alguna razón yo no podía llamar durante dos o tres días, se enfadaba. Le duraba poco el enfado: una o dos frases. Luego venía el intercambio de noticias, el relato de lo cotidiano. Me contaba las novedades del barrio, la visita al médico, su momento de café y periódico en la cafetería de siempre y comentábamos la situación política del país. Mi madre también me daba el parte meteorológico del día siguiente, si iba a llover o no, si el calor iba a ser excesivo. Prestaba atención al tiempo de las ciudades por las que yo me suelo mover y me recomendaba ropa de abrigo o paraguas cuando era necesario. Al final de la conversación me recordaba si se acercaba el cumpleaños de alguien de la familia y me advertía para que no me olvidara de felicitarlo. Todos los días, a las nueve de la noche, echo de menos tomar el móvil y marcar su número. Quizá, cuando lo haga, me recriminará que lleve tantos días sin hacerlo.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Una buena tormenta


En las películas clásicas, el sonido y la imagen subrayaban el estado anímico de los personajes y anticipaban lo que iba a suceder. Si se veía un cielo lleno de nubarrones, no había que dudarlo: nos encontramos ante un drama. Esto viene del romanticismo decimonónico en el que se comunicaban la naturaleza y espíritu humano. De vez en cuando uno echa en menos algo parecido en la vida real. Que una buena tormenta nos prevenga de lo que nos va a ocurrir en la siguiente escena. Y si puede venir acompañado de música de violines, mejor. ¿Seríamos capaces de salir de plano a tiempo?

domingo, 15 de septiembre de 2019

La delicadeza


En estos tiempos broncos en los que la delicadeza ya no se tiene cuenta, ¿cómo tratar a la flor cuando comienza a marchitarse?

Para hacerse un hueco en el ruido gritan, insultan y chulean los políticos; lo hacen muchos de los que se llaman poetas y cualquier famoso de tres al cuarto, pero qué hacer con la flor justo en ese momento.

Empieza a refrescar. Llega ya el otoño.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Escuchar el silencio


En todas las ciudades hay espacios que sirven para diferentes usos. Todo lo que se levanta en ellos es provisional, efímero. Como las biografías de algunas personalidades en boga. De hecho, hoy en día ocupan el espacio público quienes no quedarán, aquellos que serán nada en breve. Siempre ha sido así, pero dónde buscar ahora a los que debe quedar y permanecer. Entre tanto ruido y bulla, qué difícil es escuchar el silencio en el que se levanta lo mejor que tenemos los seres humanos.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

La ciudad está en fiestas


La ciudad está en fiestas.
Lo sé porque echa fuego
la boca más oscura
de la noche, a lo lejos.

© Pedro Ojeda Escudero, 2019

martes, 10 de septiembre de 2019

La sonrisa de mi padre


Esta mañana me he mirado al espejo y he visto a mi padre. Supongo que llega un momento así en todas las vidas. Desde el espejo con vaho aún de la ducha, mi padre me miraba. Tenía los ojos tristes y no sonreía como solía hacerlo.

domingo, 8 de septiembre de 2019

El burro y el Cuerpo de Hombre


Esa mirada escéptica del burro al Cuerpo de Hombre me hizo pensar en los errores que cometemos por haber dejado de mirar el tiempo reflejado en el río. Del puente de La Malena a Montemayor del Río, el ruido del agua es una constante. Su canción me recuerda hoy mis conflictos. Esos con los que establezco pactos tan frágiles que he de renovar cada poco. A veces me olvido y el pacto roto hace heridas que tardan en cicatrizar.

viernes, 6 de septiembre de 2019

Para comenzar septiembre


A veces subo al monte con la esperanza de hallar un animal que me devore. No quiero darme cuenta de que cargo con él desde la infancia.

Desde el sendero se veía el tronco quemado por el rayo en la última tormenta. La vida sigue.

El lunes comienzo un nuevo curso. Me pilla sin ganas. No he comprado aún el estuche nuevo para las pinturas y los lapiceros, ni las gomas de Milán, ni el forro para los libros. Tampoco ponen ya las ferias en mi barrio en septiembre.

Aún recuerdo cuando septiembre olía a las primeras lluvias de otoño, pero no sé por cuánto tiempo.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Nuestro peso en el agua


¿El agua siente el peso de lo que en ella se refleja? Si un día se quebrara la fina lámina de la superficie, ¿nos devolvería todos los rostros que en ella se miraron? ¿Quedamos atrapados al otro lado y lo que continúa la vida es nuestro reflejo? Si me sumerjo y miro hacia arriba, al borde del aire, ¿qué es más real? Donde esté mi rostro, que miró al río.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Después de la lluvia


Hace unos días, descargó una fuerte tormenta sobre la ciudad. Normalmente, después de la lluvia los colores parecen limpios, como recién estrenados de un estuche escolar. Sin embargo, ese día, el agua pareció llevarse cualquier color y dejó el mundo en un extraño sepia. Pongo aquí esta fotografía, que no he pasado por ningún filtro, para constatarlo. Desde entonces, la vida no se ha recuperado. Mi vida, al menos.