miércoles, 13 de enero de 2021

Ritual de náufragos de Luis Ángel Lobato

 


Luis Ángel Lobato (Medina de Rioseco, 1958), ha levantado una obra poética con una voz personal y bien reconocible. Desde su primer poemario publicado, Galería de la fiebre (1992), las entregas se han sucedido con cierta regularidad: Pabellones de invierno (1997), Regreso al tiempo (2002), Lámparas (2010), Dónde estabas el día del fin del mundo (2014), Brillante (2016), Unos ojos en la travesía (2017, finalista en el Premio de la Crítica de Castilla y León) y Cambio disperso (2018). Si en este último ya se anunciaba, en la sección final, un cierto cambio de estilo, el inicio de un proyecto nuevo, faltaba por publicar el primero de los libros escritos, que permanecía inédito, el origen de este edificio sólido y coherente, que pide ahora una publicación conjunta para que el lector pueda apreciar la trayectoria de una voz poética fiel a sí misma durante cuatro décadas.

Ritual de náufragos (1920), escrito entre 1981 y 1983 y revisado durante los meses centrales del año pasado, nos devuelve al origen de esa voz poética. Como en la simiente, aquí ya está todo lo que crecerá después: el neorromanticismo surrealista; la influencia del simbolismo del siglo XIX (origen en gran medida de la poética moderna) y de Luis Cernuda, a las que aquí se suman expresamente Miguel Velasco, Vicente Aleixandre, Blanca Andreu, Carlos Medrano, Arthur Rimbaud y Paul Eluard, formando una constelación de referencias esclarecedoras; las imágenes plásticas en las que se suman conceptos opuestos para adentrarse en la brecha que producen y comprender mejor el mundo; la delicada medida del espacio y del tiempo; el ritmo que acompaña a la temática, ajustándose para crear una melodía interna que conduce al lector; la sutura irregular e incompleta entre el sueño y la realidad y, sobre todo, el amor como impulso de la voz poética en el primero de todos los naufragios que lleva al poeta a convertirse en un paseante solitario que camina por un mundo en conflicto permanente cargado de nostalgia, llevado por el deseo y sin renunciar a un reencuentro que explique la vida y la reordene.

El libro se estructura en cinco secciones. En el principio, la primera de ellas, precedida por una cita de Vicente Aleixandre, consta de un único poema que sirve de pórtico de entrada al conjunto y que nos introduce directamente en la búsqueda amorosa:

recordé alguna vez
cuando las lanzas
abrieron el cielo y brotaron
mariposas incendiadas
expandiendo el aire
desde su origen

La segunda sección, Premoniciones, que comienza con una cita de Blanca Andreu, contiene seis poemas en los que el poeta se ve en el mundo tras el combate y la derrota, que es la del mundo completo a la manera del mejor romanticismo literario. El poema central contiene una imagen deslumbrante sobre el recuerdo amoroso y lo que supone su pérdida:

entré en los grises cenadores
y vi caer
como las hojas
trazos de tus labios

Sombra perseguida se introduce con una cita de Carlos Medrano y en ella el amor se ha convertido en un recuerdo obsesivo, que lo llena todo. Una de las características del estilo de Luis Ángel Lobato es el tratamiento de las sensaciones físicas, evocadas siempre desde el recuerdo y la proyección del deseo:

Quiero ver tus ojos de gris cristal suicida,
tocar un trozo de tus labios de amanecer cansado

Ritual de náufragos es la parte central del poemario y explica el título. Al frente se encuentran dos versos de Arthur Rimbaud. En ella se agudiza el conflicto entre el deseo y la pérdida y el naufragio consiste en su relato ante la imposibilidad del olvido

Y yo volveré hacia los ritos y las olas,
hacia tus párpados donde se ocultan
las últimas lágrimas
de la tormenta.

Retorno indestructible cierra, con un único poema, el libro, tras una cita de Paul Eluard. El amor se hace retorno constante, convirtiéndose en la medida exacta de la estatura del amante y la amada.

Era muy necesaria la publicación de este libro no solo para comprender la trayectoria total de Luis Ángel Lobato como poeta, sino en sí mismo, como uno de los mejores poemarios amorosos de las últimas décadas.

Acompañado de textos explicativos de Alberto Gómez Font, Pedro Ojeda y Diego Irimia, más una breve nota del autor, el libro ha sido cuidadosamente editado por Cuatro y el gato, con una magnífica cubierta, tipografía y diseño editorial de Julia Altés, que añaden valor al volumen y lo separan, por su elegancia y originalidad, de lo que suele ser habitual en las ediciones de poesía.

5 comentarios:

Sor Austringiliana dijo...

Mi enhorabuena al poeta por su retorno.

L.Á Lobato dijo...

Muchas gracias!!!

São dijo...

Que pena ser tão escasso o intercâmbio cultural entre Portugal e Espanha...

Beso, amigo mio

Ele Bergón dijo...

Cuando leímos allá por el mes de mayo de 2017, su libro BRILLANTE, mí me gustó tanto, que me inspiró un poema, que luego lo dejé escrito en esta entrada https://www.blogger.com/blog/post/edit/preview/11727146/2761168099894239279 así que ahora, estoy deseando de volver a leer a Luis ángel Lobato en este libro nuevo que ha reeditado y más si está escrito en aquellos años de los 80, cuando yo estaba bastante inmersa en la poesía y todos los autores que citas.

También, como el anterior de José Ignacio García, me será difícil encontrarlo. No creo que lo tengan en la biblioteca de Velilla, pero lo intentaré y tendré paciencia.

Besos

L.Á Lobato dijo...

Gracias, Ele Bergón. Un beso.