martes, 12 de enero de 2021

El valle, cuajado de nieve

 


Desde la ventanilla, contemplo la nieve caída sobre el páramo y los valles. Se adivinan mejor los regatos, las lindes y las matas de árboles, la geografía pura de la tierra castellana. En el cielo, pasan las nubes hacia el atardecer. Comienza a helar. Toco el cristal con la palma de la mano, frío y lúcido. Debajo de la nieve, ya la primavera.

Leo que, en algunas redes sociales de negacionistas, afirman que la nieve es plástica y falsa e invitan a salir a probarlo quemando un pedazo. Corre un vídeo en el que se ve a alguien levantar la nieve con una mano y aplicar sobre ella la llama de un encendedor. La nieve comienza a arder como lo hace un material plástico, liberando partículas cancerígenas. Una mujer quema una bola de nieve en su balcón y sin comprender la verdadera razón de lo que pasa, comprueba que no se deshace como el sentido común dice que debe hacerlo. Allí está la mujer, en el balcón, en zapatillas de andar por casa, demostrando que no hay que estudiar para saber, que basta una nevada, un balcón, unas zapatillas y un mechero. Cuántas muertes ha causado el sentido común, tan acientífico él, tan humano.

Jake Angeli se disfrazó de guerrero sioux para asaltar el Capitolio, con un gorro de piel de búfalo y cuernos. Se ha negado a comer desde que fuera detenido. Su abogado dice que, quizá por razones religiosas, solo come alimentos orgánicos, que no se encuentran en el menú normal de su prisión. Desde el 2012 solía manifestarse ante el Capitolio gritando los eslóganes típicos de los partidarios de Donald Trump, contra lo que ellos llaman el Estado Profundo, un gobierno a la sombra al que obedecerían todos los mandatarios mundiales. Es un temor tan antiguo como la humanidad, que todo obedezca a la planificación maligna de unos pocos que quieren esclavizar al resto de los seres humanos. En casi todos los casos, los que participan de estas ideas buscan un personaje mesiánico que salve a la humanidad y pronostican fechas para que se cumpla dicho objetivo. Según ellos, el próximo 20 de enero se verá un gran movimiento encabezado por los militares norteamericanos y la gente de bien agrupada en milicias, que impedirá que Joe Biden tome posesión de su cargo como cuadragésimo sexto presidente de los Estados Unidos de América, y abrirá una época de luz y prosperidad. El 21 de enero buscarán otra fecha, otra causa, otro mesías, como desde los primeros tiempos de la humanidad, instalados en el pensamiento mítico en el que se sienten protegidos y a salvo de la razón. No quieren transitar por esta, por el temor a no sentirse miembros de algo, reconocerse en un grupo poseedor de la verdad y guardianes del secreto de la vida. Jake Angeli no es un guerrero sioux. Además de su atuendo, su cuerpo luce tatuajes de origen celta nórdico y gnóstico. Una confusa amalgama de mitos en la que ha encontrado su razón de vivir y su fama popular. La madre de Angeli está preocupada por la salud de su hijo y pide que lo alimenten según su dieta habitual. 

Observo el campo desde la ventanilla del automóvil. A la altura del valle del Guareña, el camino desciende suavemente hacia un paisaje asombrosamente hermoso en cualquier época del año. La comarca zamorana de La Guareña cuenta con población constante desde la Prehistoria, gente que ha trabajado el campo con laboriosa constancia. Cuando las tareas les dan un respiro, sus habitantes levantan la vista y ven la extensión de tierra encajada en el páramo. El Guareña va desde La Orbada hasta Toro, en donde cumple viaje en el Duero. Además de fuentes y arroyuelos, recibe el agua del Mazores y el Poveda en Olmo de la Guareña, población de un par de decenas de habitantes. Desde la ribera del Guareña las puestas del sol son un espectáculo de asombros. El valle, cuajado de blanco, se sabe ya verdor de primavera.


9 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Como dice Arzuaga en el libro que ha escrito con Millás, hay mucha gente tocahuevos.

La seña Carmen dijo...

¡Lo que da de sí el mirar por la ventanilla! ¡Quién le iba a decir al tío de los cuernos que iba a terminar en Zamora!

Pedro J. Sabalete Gil dijo...

Preciosa entrada.

Sor Austringiliana dijo...

Esto parece una distopía de las peores, el tío de los cuernos incluido.
Pensemos en el valle zamorano cuajado de blanco.

Berta Martín de la Parte dijo...

Pues si. Está todo tan Globalizado que , los personajes de allende los mares , terminan formando parte de la pluma allende Castilla.

Neogeminis Mónica Frau dijo...

La forma de pararnos frente a la realidad marca nuestra relación con nuestros semejantes, con el planeta, con la existencia misma. Excelente el punto de observación con el que reflexionas, Pedro.

LA ZARZAMORA dijo...

El planeta ha perdido el oremus... esperemos que esta Primavera reverdezca las ilusiones ajadas y marchitas.

Besos, Pedro.

Ele Bergón dijo...

La belleza de la nieve, siempre oculta lo que se esconde bajo su manto.

Cuando algo extraordinario sucede, le damos explicaciones que intenten tranquilizarnos, pero a veces, es peor el remedio que la enfermedad.

Siempre ha existido, existen y existirán salva patrias e iluminados que querrán hacernos comulgar con ruedas de molino.

Y en el mismo lugar, el paisaje es cambiante, porque el tiempo, al igual que el agua del río, no deja de transformarse.

Este año, ¡deseamos tanto la primavera y en todos los sentidos!

Besos

andandos dijo...

Lo del Capitolio me parece grave. Y que no esperaran algo así también. Siempre es mejor, para compensar lo que sucede, contemplar el paisaje, que cambia y que es más que nosotros. Bueno, somos parte del paisaje, aunque normalmente se olvida.

Un abrazo