sábado, 29 de febrero de 2020

La vida a contrapié


Al final, los almendros me esperaban en flor a mi regreso. Estos dos almendros de la antigua guardería junto al paso del ferrocarril del Arco de ladrillo deben estar enfermos. La mitad de la copa no ha dado flores ni apuntan las yemas de los brotes nuevos. Cuando me fui, las flores eran promesa. A mi regreso, están ya deslucidas por el tiempo. En algunos lugares la flor ya había pasado, en otros no había brotado. En estos, decaen. Qué breve es todo, pero qué hermosa es también esa etapa final de la flor que muchos consideran fea. Anticipa ya el fruto, que llegará. He corrido demasiado estas semanas, llevo un tiempo -largo- a contrahora.

Afortunados aquellos que sienten que la vida les llega siempre a tiempo.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Susto o muerte


Hay quien descubre tarde que la vida es mortal de necesidad.
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El virus que nos matará en vida será el miedo.
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Quién no tiene una bacteria en el alma, un muerto en el armario, un amor abandonado o el recuerdo de una puñalada mal dada.
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Nos hemos vuelto tan hipócritamente asépticos en lo moral que no consentimos el arrepentimiento de los demás. Si nos dejaran, llenaríamos las cárceles con condenas perpetuas mutuas.
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La justicia como venganza ideológica o moral no es justicia.
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No hay peor juez que el de la misma madera.
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El mundo gobernado por tu moral: distopía.

martes, 25 de febrero de 2020

XVIII Premio de la Crítica de Castilla y León


Ávila no defrauda nunca al viajero. Entrar en sus calles más allá de la muralla y pasearlas, contemplarla desde la lejanía, comprobar que sigue ahí, sólida y elevada, en un sabio equilibrio entre lo terrenal y lo espiritual. No defraudan tampoco sus alrededores, tan castigados por la despoblación, pero tan cargados de historia y bellezas casi desconocidas hoy entre las nuevas generaciones que han hecho de lo exótico objeto cotidiano y de lo que es más cercano un elemento exótico. Estas tierras luchan ahora por sus derechos más básicos, garantizar una buena sanidad pública, que no se cierren centros educativos, que funcionen correctamente las conexiones a internet y telefonía en todo el territorio, no perder el ferrocarril como medio de comunicación. Ojalá la lucha tenga éxito. De lo contrario, la densidad del pasado sería solo eco al paso del pasajero ocasional y estas tierras merecen la fortuna del futuro.

Hoy he estado en Ávila como miembro del jurado del Premio de la Crítica de Castilla y León. Esta edición presentaba una complejidad extrema: todas las obras seleccionadas en todos los géneros tienen una gran calidad y no podían ser comparadas entre sí porque cada una traza su camino singular en estilo y temática. El jurado ha optado por otorgar el premio a dos obras ex aequo: Mil amaneceres, monólogo teatral de José Luis Alonso de Santos y Fábrica de prodigios, libro de relatos de Pablo Andrés Escapa. Dos géneros que no suelen ser ganadores en premios como este. El resultado ha juntado a un autor que comienza a cerrar su trayectoria junto a otro que ya tiene una trayectoria sólida, pero que aún no había sido reconocido y que, en gran medida, era un autor oculto para el gran público. Ambos tienen una calidad literaria fuera de toda duda. Los dos títulos tienen algo en común: contienen un estilo personal y de gran factura literaria pero resultan accesibles para cualquier lector. Qué difícil suele ser conjugar ambas cosas.

Entre los títulos finalistas se encontraban Sobre María Zambrano, ensayo de Antonio Colinas; Mi corazón visto desde el espacio, novela de Alejandro Cuevas; La Brigada 22 de Emilio Gancedo; Una tumba en el aire, narración de Adolfo García Ortega; Jardín Gulbekian, poemario de Juan Antonio García Iglesias; Todos los tiempos, libro de poemas de Mauricio Herrero; Lumbre y Ceniza, poemario de Yolanda Izard y Juventud de cristal, novela de Luis Mateo Díez. Todos ellos merecen tener el verdadero reconocimiento de los lectores.​ Me propongo reseñarlos individualmente durante las próximas semanas.

lunes, 24 de febrero de 2020

La belleza nace siempre de la sorpresa


En uno de los patios de los Reales Alcáceres de Sevilla, me llamó la atención un naranjo. No me engaño: la plantación de ese árbol fue decidida por un paisajista. Incluso el primer naranjo que se plantó en ese Alcázar en la Edad Media o los primeros melocotoneros que hacían nevar en Sevilla en cada primavera. Juego mentalmente, durante unos minutos, el viejo debate entre lo natural y lo artificial. Paradoja de erudito, porque lo que aquí triunfa es un cierto sentido de la civilización. 
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Incluso cuando admiramos la belleza de una selva la civilizamos.
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La belleza nace siempre de la sorpresa. Esta sorpresa no tiene qué producirse en una conmoción mental, basta con abrir los ojos a lo cotidiano.
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Recordar la belleza es construirla.
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Navego en los textos del pasado y me dejo llevar por el asombro de la belleza. A veces nace de una loba amamantando a un cachorro humano.
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El poema como apunte.

domingo, 23 de febrero de 2020

Comprender Poeta en Nueva York de Federico García Lorca y noticias de nuestras lecturas

Autorretrato en Nueva York, de Federico García Lorca.
Lo que se conoce como Poeta en Nueva York es un conjunto heterogéneo de textos impresos y manuscritos, con diferentes correcciones, que Federico García Lorca entregó a José Bergamín en 1936 para su publicación. Bergamín custodió aquellos textos y se los llevó al exilio, publicando el libro en 1940 (en realidad, hubo una doble publicación: en los EE.UU. y en México, aquella en formato bilingüe, que permitió el conocimiento de este Lorca en el ámbito anglosajón y su influencia en un ámbito poético más amplio). Aunque parece que Bergamín respetó las indicaciones iniciales de su amigo, hay dudas razonables sobre la estructura del poemario e incluso sobre su unidad. En todo caso, quien podría resolverlas fue asesinado en los alrededores de Granada el 18 de agosto de 1936 y sus restos siguen sin aparecer. Por lo tanto, Poeta en Nueva York es lo que tenemos, con todas sus circunstancias editoriales a la espalda. Aquellas hojas que García Lorca entregara a Bergamín y que este guardó en una carpeta, reaparecieron en 1999, pero no sirven del todo para responder a todas las preguntas.

El libro parte del impacto que supuso para el autor su estancia en los Estados Unidos de junio de 1929 a marzo de 1930 (con posterior estancia en Cuba). Aquel viaje ha sido aclarado suficientemente. En los primeros meses de 1929, García Lorca había caído en una depresión. Las causas eran diversas pero todas ellas confluían en una insatisfacción consigo mismo y un choque con la realidad española del momento: una ruptura sentimental y asumir públicamente su condición homosexual en una sociedad mucho menos tolerante que hoy, el alejamiento de sus amigos Buñuel y Dalí que se habían atrevido a dar el salto a París, la dependencia económica de su familia a una edad en la que todos sus compañeros comenzaban a ganarse la vida, las incertidumbres como escritor a pesar del éxito popular del Romancero gitano (que a Lorca no le satisfizo) y su significado compromiso contra la situación política de España. Todo ello preocupó seriamente a su familia, que favoreció que se marchara al extranjero. Descartado París, el viaje le condujo a América aceptando una serie de conferencias en Cuba y los EE.UU. y la compañía de Fernando de los Ríos, político de ideología socialista. En realidad, la verdadera razón fue procurarse un tiempo de alejamiento de su situación anímica.

La visión de la gran metrópolis moderna del momento, la mezcla étnica de Nueva York, la cultura anglosajona, el choque violento con lo que suponía el capitalismo, asistir al desencadenamiento de la crisis bursátil de 1929 y sus consecuencias para las capas de población menos favorecidas (singularmente los afroamericanos), están también en el núcleo del poemario, pero no solo esto. En los poemas hay un consciente y muy moderno replanteamiento de las relaciones entre el poeta, el poema y la realidad, a partir de una forma absolutamente libre. Y otra cosa más que no puede pasar desapercibida: el punto de partida es la vanguardia pura, pero García Lorca inicia decididamente el giro del surrealismo hacia la rehumanización del arte y el compromiso. Por su cuenta, alejado en los Estados Unidos, el poeta acierta con el mismo camino que en París toma el grupo surrealista comandado por André Breton y que ya anunciaban algunos poemas del Romancero gitano.

Estas son las claves para comprender Poeta en Nueva York, el poemario que sitúa a Lorca como uno de los grandes de la poesía de todos los tiempos. Seguiremos en las próximas entradas.

Noticias de nuestras lecturas

María del Carmen Ugarte expresa el temor que tenemos todos a no comprender poesía como la que hallamos en este libro de García Lorca y busca encontrar la clave en la temática amorosa y lo argumenta. No os perdáis esta entrada.

Luz del Olmo muestra su admiración por Poeta en Nueva York y nos regala alguno de los poemas que escribió con motivo de una visita a Nueva York acompañada del poemario de Lorca. Una guía recomendable.

Paco Cuesta entra en Poeta en Nueva York de forma acertadísima. De la mano del dibujo en el que Lorca se retrata dentro -o bajo- la ciudad se adentra en el complejo mundo del autor.

Al balcón del vértigo lorquiano se asoma Mª Ángeles Merino contextualizando el poemario y algunas de sus imágenes, que de tan oscuras nos pertenecen y nos explican. Una entrada que nos guía al comienzo de esta lectura.



La tarde del lunes 3 de marzo celebraremos la reunión del formato presencial del club de lectura en la sede burgalesa del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (Palacio de la Isla). A las 17:00 h en sesión conjunta con el Aula de Historia de Alumni UBU, con entrada libre hasta completar el aforo. Te esperamos.

Recojo en estas noticias las entradas que hayan publicado los blogs amigos. Entrada del Club de lectura cada jueves (salvo casos excepcionales) en este blog.

Para conocer la forma de seguir las lecturas de este club y la lista del presente curso, este enlace.

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

sábado, 22 de febrero de 2020

Menos campanas y más silencio. Meditación a la vista de Hervás


Hervás perteneció al ducado de Béjar hasta 1816, año en la que fue declarada villa libre. Con la reordenación del territorio, en 1833 pasó a la provincia de Cáceres y, por lo tanto, a la región de Extremadura. Durante la rebelión cantonal de 1873 a 1874, en la primera república, se declaró cantón, lo que era lo mismo que proclamar la república federal por su cuenta y riesgo. Cuántas cosas interesantes se pueden leer en estas líneas de arriba: ser parte de un señorío anacrónico hasta el siglo XIX y convertirse, en el inicio de la modernidad, en villa libre; tener conciencia de tierra fronteriza, hoy castellana y mañana extremeña; ver que el futuro debería ser federal o no serlo y con poco más de cuatro mil habitantes declararse osada y orgullosamente cantón sin esperar a las resoluciones del parlamento nacional. Todo ello ha dejado huella en la villa, así como la fuerte herencia judía de su pasado.

Desde la plataforma del ferrocarril, a la altura del río Balozano, se contempla Hervás desde arriba y piensa uno en todo esto y cómo explica gran parte de nuestra historia como país, que tanto oscila entre lo particular y lo general como una campana lanzada al viento casi de forma alocada. Necesitamos menos campanas y más silencio, pero así somos. En qué pocos casos hemos avanzado con los pasos acompasados para no echarnos las zancadillas ni trabucarnos.

Una parte del atractivo de esta villa -que es mucho y variado- se debe a ese complejo pasado. Es Hervás una localidad singular y muy viva en una tierra en la que todo merece una visita con calma: sierra, ríos, pueblos, gente. Abajo, el valle del Ambroz se presenta hermoso en esta primavera adelantada e invita a dejar los pensamientos. Arriba, el Pinajarro impasible me reta. El humo de algunas quemas se pega al terreno. Es hora de buscar el amparo de las viandas.

viernes, 21 de febrero de 2020

Análisis de la cuestión y soluciones al problema: España invertebrada de Ortega y Gasset y noticias de nuestras lecturas


En la entrada anterior sobre esta obra de Ortega quedó claro algo que solo la ceguera de quien lee sin aceptar lo leído puede negar: España solo existió tras la unión de la corona de Castilla -que había lanzado la idea- con la corona de Aragón y, por lo tanto, su pasado, presente y futuro no es castellanista. No debe serlo. Cuando la idea se concreta en esa nueva realidad, deja de ser un proyecto de Castilla para ser algo mucho más ancho y solo así puede seguir.

En su ensayo, Ortega procura un análisis de la construcción de España para comentar las razones de la decadencia y su tendencia a la disgregación en los momentos en los que escribía su ensayo. La pérdida de vigor del motor centralizador castellano es solo uno de los puntos, la falta de verdadera generosidad de los nacionalismos periféricos con el impulso común, otro. Pero hay rasgos más profundos que a Ortega le interesaban mucho más puesto que en su solución ve la única forma de corregir la tendencia a la disolución de España y aquí es en donde justifica el pesimismo de partida puesto que los considera elementos esenciales del español de muy difícil modificación. Los visibiliza en el apéndice que acompaña al texto central, una serie de artículos en los que aborda lo que él llama poder social. En ellos concluye que todo conduce a la fragmentación porque esa es la tendencia natural de la sociedad española, poco dada a la unión sea cual sea el carácter de esta. Leyendo a Ortega casi parece prodigioso que haya existido España durante tantos siglos y que parece muy difícil hallar una solución en tiempos de desagregación en los que las masas predominan sobre los individuos. Recordemos que su pensamiento iba ya encaminado hacia la construcción del concepto de La rebelión de las masas, un análisis de la situación que iba más allá de la cuestión española. En ese camino, anticipa:

En España ha llegado a triunfar en absoluto el más chabacano aburguesamiento. Lo mismo en las clases elevadas que en las ínfimas rigen indiscutidas e indiscutibles normas de una atroz trivialidad, de un devastador filisteísmo. Es curioso presenciar cómo en todo instante y ocasión la masa de los torpes aplasta cualquier intento de mayor fineza. 

Este es uno de los núcleos del pensamiento orteguiano en aquella época y sobre esta cuestión, algo en lo que se mostraba intransigente y en lo que parece no distinguir tonos grises:

Si España quiere resucitar es preciso que se apodere de ella un formidable apetito de todas las perfecciones. La gran desdicha de la historia española ha sido la carencia de minorías egregias y el imperio imperturbado de las masas. Por lo mismo, de hoy en adelante, un imperativo debiera gobernar los espíritus y orientar las voluntades: el imperativo de selección. 

Qué hubiera pensado Ortega y Gasset de asomarse en los últimos tiempos a las redes sociales.

Algunos aspectos del análisis que observamos en España invertebrada pagan excesivo peaje a la época en que se escribieron, al miedo a las masas que manifestaban los liberales al estilo de Ortega en unos tiempos en los que la mayor parte de la sociedad no tenía acceso a la educación y a la información y en los que muchas ideologías políticas estaban fuera de cualquier tipo de gestión política del poder. Sin embargo, otros puntos de su pensamiento son absolutamente lúcidos, como la necesidad de construir un pensamiento de sociedad que vaya más allá de los particularismos (de clase, de cultura, de oficio, de religión, etc.). Entre otras cosas porque la tendencia a la desagregación es absolutamente peligrosa para la convivencia y nos desarma frente a los intereses que se nutren precisamente de la desafección y de la disolución. Ser menos sociedad nos deja en situación muy débil. Suele ocurrir que la disolución parte de una situación de descontento y los pasos que se dan como reacción son más emocionales que racionales, con lo que las causas del descontento no se solucionan sino que se agravan. De hecho, quienes fomentan la disolución y la desagregación suelen ser los verdaderos enemigos y detrás de ellos hay intereses espurios. Y en eso, como en algunas otras cosas, Ortega tenía toda la razón y estaba en el camino correcto de la solución.


Noticias de nuestras lecturas

Hace tiempo que las entradas elaboradas por Mª Ángeles Merino en su blog se han convertido en la memoria de nuestras reuniones, la forma de recordarlas o de que los que no estuvieron en ellas las vean por dentro. Además, las ilustra estupendamente. Sirva como ejemplo la que dedica a nuestra reunión para comentar España invertebrada de Ortega y Gasset.

De cuando leímos el Quijote...

Seguro que la mayor parte de los lectores de este blog conocen que este club de lectura nació a partir de una locura colectiva. El 24 de abril de 2008 lancé la idea de la lectura colectiva del Quijote. La primera experiencia mundial en la que se abordaba esta novela de Cervantes, capítulo a capítulo (a razón de uno por semana) utilizando las posibilidades de la red 2.0. Con motivo de aquella locura nos enlazamos y conocimos los autores de los blogs que colaboramos. La cosa nos llevó hasta el 29 de noviembre de 2010 y festejamos su éxito comiéndonos una olla podrida el 4 de diciembre de aquel año. Pues bien, María Ángeles Merino, que participó en ella -en la lectura y en la olla-, acaba de reactivar el blog en el que ha ido publicando sus colaboraciones, con la aportación para el capítulo 50 de la primera parte. Y a mí se me han despertado las ganas de repetir experiencia...


Ahora leemos Poeta en Nueva York de Federico García Lorca.



Estamos leyendo ahora Poeta en Nueva York, uno de los poemarios más importantes del siglo XX en cualquier lengua. Las colaboraciones correspondientes aportadas por los que se suman a este club se publicarán en la próxima entrada.

La tarde del próximo lunes 2 de marzo celebraremos la reunión del formato presencial del club de lectura en la sede burgalesa del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, en sesión conjunta con el Aula de Historia de Alumni UBU. El encuentro tendrá lugar a las 17:00 hs., con entrada libre hasta completar el aforo. Te esperamos para comentar Poeta en Nueva York de Federico García Lorca.

Recojo en estas noticias las entradas que hayan publicado los blogs amigos. Entrada del Club de lectura cada jueves (salvo casos excepcionales) en este blog.

Para conocer la forma de seguir las lecturas de este club y la lista del presente curso, este enlace.

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

jueves, 20 de febrero de 2020

La perseverancia del almendro


La mayoría de los frutales de estas tierras son árboles humildes y callados, que están a su labor diaria sin darse ninguna importancia. Al borde de un camino, pasan desapercibidos para el paseante, que va a lo suyo -quizá habla solo-, pero hay días como estos. El camino, el pueblo a lo lejos. Y el humilde frutal que ha vestido sus galas. Levanto la cabeza, sonrío. Parece que este año también hay primavera.


miércoles, 19 de febrero de 2020

Promesa de flor de almendro


Ya está cerca la flor del viejo almendro, ya está cerca. Apenas promesa aún, frágil anuncio. Recuerdo hoy aquellos almendros de mi infancia. Cuatro vigorosos, que escalábamos los niños para aventurarnos al cielo, dos enfermos y uno muerto, que servía de poste al tendedero en el que mi madre ponía a secar las sábanas. Se agitaba la ropa con el viento, jugaba con la luz y blanqueaba el aire: blancas también las flores de los almendros cuando anunciaban la primavera. La urbanización de aquella zona, a las afueras de la ciudad, los arrancó de cuajo, descorazonando la tierra.

Cada año temo perderme la floración de los almendros. En este me ha burlado: o bien ya habían perdido la flor cuando llegaba o no se habían abierto aún cuando marchaba. Antes de subirme al tren he visitado los almendros que suelo fotografiar cada año para traerlos aquí, esperanzado, como si el deseo pudiera adelantar el tiempo. A estos almendros les faltan apenas unos días, quizá unas horas, pero he de tomar el tren y salir de viaje. Quizá este año no tenga primavera.

lunes, 17 de febrero de 2020

Entre Baños de Montemayor y Hervás.


De Baños de Montemayor a Hervás, el sendero que trascurre por la antigua plataforma del ferrocarril no presenta dificultad alguna. Se desciende lentamente por el trazado del antiguo ruta de la plata, aquella vía de comunicación que unía Sevilla con Gijón y que fue cerrada hace años para levantar hace poco las vías. Un error que hace más penoso el futuro de esta comarca. Si se subía en tren desde Sevilla, al llegar aquí todo cambiaba por las estribaciones de la sierra de Béjar y el paisaje se ceñía a las montañas. Los andarines hemos ganado un cómodo paseo para hacer hambre: el calor es poco y la mañana fresca anima el paso y la conversación, camino del mantel improvisado sobre la tierra. De pronto, la sierra se abre y a nuestra derecha se nos presenta todo el valle del Ambroz. El Ambroz va, como el Sangusín, como el Cuerpo de Hombre, hacia el Alagón y este hacia el Tajo. Estos ríos tienen algo que nos hace pensar que aquí el ser humano entra encogido en sus valles, guardando silencio y respeto a lo que viene de antes de que existiera. El paisaje nos manda callar y callamos, qué falta le hacen nuestras palabras. Aquí todo es ya primavera y hasta los almendros han perdido la flor, ganada por los ciruelos y los cardos. He llegado tarde a estos almendros. No serían para mí. Habré de esperar, esperar aún la primavera, que se me tarda.

sábado, 1 de febrero de 2020

¿Para qué sirve una silla?


La definición del arte incluye la descontextualización de los objetos. A veces, ni por esas. Por ejemplo, un poeta, fuera del poema, no es un poeta. Así también, la mayor parte de los poemas, como el gallo de Orbaneja, necesitan un letrero que ponga: este es un poema. No te engañes, en estos casos, la obra de arte es el letrero, no el gallo, digo el poema.