lunes 31 de enero de 2011

El payaso y la trapecista. Balada triste de trompeta de Alex de la Iglesia


Vaya una cosa por delante: Balada triste de trompeta, de Alex de la Iglesia es una película irregular, fragmentaria, que une mal la trama principal del payaso triste enamorado de la trapecista con el fondo histórico de España desde la Guerra civil hasta la etapa final del franquismo para el que podría haber servido como metáfora (cosa que se intuye), que profundiza en algunos personajes pero deja otros como guiñoles maniqueos, que soluciona con trazo grueso muchas de las transiciones.

Pero es una película que a mí me atrapó desde su inicio por su estética del feísmo; los trazos grotescos y nada refinados; por el tratamiento de fábula de la historia de España y  la de sus personajes que se convierte en una salvaje tragicomedia; por la forma de expresar la violencia; por la historia de tantos fracasos como se cuentan -no hay nadie que triunfe ni individual ni colectivamente-; por todas las esperanzas rotas a las que, sin embargo, no debemos renunciar; por el retrato de la supervivencia bajo una situación de asfixia; por algunos de los mejores golpes de guion que he visto en el cine español últimamente (como cuando el payaso protagonista les pregunta a los etarras que huyen tras el atentado a Carrero Blanco de qué circo son) y por algunos planos que despiertan todas las emociones sin necesidad de palabras (en el cine, el payaso asiste a la proyección de la película Sin un adiós en un momento en el que Raphael  canta la canción del título); por los homenajes implícitos al cine en un amplio espectro que va desde la comedia española más casposa hasta Hitchcock; por la tristeza del protagonista (qué descubrimiento el de Carlos Areces) y su intensa vivencia biográfica de la violencia y la venganza y el amor; por el arriesgado tratamiento del personaje de la trapecista (cuántos registros de sensualidad consigue trasmitir la cámara a pesar del poco oficio de Carolina Bang); por el recorrido que se hace de la historia del franquismo desde la Guerra civil a través de la música y las imágenes (estos fragmentos, diseminados a lo largo de la película, si se juntaran darían uno de los mejores cortometrajes de la historia del cine español), etc.

Es curioso cómo uno se puede sentir hipnotizado por una película a la que ve los defectos y los trucos. Quizá porque Alex de la Iglesia no miente ni en la propuesta, ni en la dirección ni en el montaje final: deja todo a la vista. Es una película hecha con las tripas más que con el cerebro. Hoy pueden hacer cine académico muchos, pero un cine como el de Balada triste de tompeta sólo es posible para unos pocos sin incurrir en la bufonada de poca calidad. Por eso mismo, por huir del academicismo pero por contener dentro mucho cine y mucha verdad biográfica e ideológica, atrae esta película o repele, pero no deja indiferente a nadie. Alex de la Iglesia siempre ha hecho un cine muy personal, que hunde sus raíces en todo tipo de referencias sin renunciar nunca al cine español más despreciado por la crítica.

Todos los personajes son destruidos: por sus propias pasiones, por el pecado de origen que se encuentra en la España que les toca vivir (cuánto sarcasmo brutal en las escenas ambientadas en la cruz del Valle de los Caídos, que cierran el círculo de la infancia del protagonista). Apenas encuentran retazos de felicidad. Ninguna apuesta colectiva sale adelante. Hay mucho amor en la película, pero nunca tendrá final feliz: no puede tenerlo, no hay esperanza. La historia de España contiene muchos payasos tristes.

sábado 29 de enero de 2011

Proyecto agua: Playa fluvial

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Bajé a la playa en una tarde de intenso frío. No importa: allí están las madres de los niños bañistas, entrando en el agua solo hasta los tobillos para cuidar a los hijos que sueñan mares; los espléndidos cuerpos jóvenes tendidos al sol sobre las toallas como si no existiera el tiempo; las risas de las parejas que buscan la boca amada al inventar el primer beso de nuevo; el cruce de miradas intencionadas de quien se siente atraído por los ojos que también le miran. Me subí el cuello del abrigo y eché el aliento en el cuenco de mis manos para calentarlas y comencé a andar sobre la arena. La playa, solitaria, aguardaba el verano.

Entrada del Proyecto agua
(videoinvestigación sobre la relación del agua
con los espacios autobiográficos)
y presentación del Canal de YouTube de La Acequia

viernes 28 de enero de 2011

Proyecto agua: Fuentes monumentales

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La fuente monumental moderna busca el ejercicio de escultura solo con agua. Oculta el ruido del tráfico, pero no logra la paz interior del todo: hay un derroche de decibelios para tapar la falaz vorágine. No tiene sentido esta fuente fuera de la ciudad. A pesar de todo, agrada siempre. Si fuera verano, el paseante quizá se descalzara y metiera los pies en el agua para refrescarlos. Pero es invierno y la humedad le ha calado hasta los huesos y se ha puesto casacarrabias -no puede negar que se hace viejo- y murmura contra el gasto innecesario sin poder evitar quedarse un momento a contemplar la vanidad del ingenio que hace ascender el agua más allá de lo que le pide su naturaleza.

es una videoinvestigación sobre la relación del agua
con los espacios autobiográficos
y sirve de presentación del Canal de YouTube de La Acequia

jueves 27 de enero de 2011

La desorientación. Inicio de La ciudad del Gran Rey y noticias de nuestras lecturas.

La situación que define el estado de los personajes y de los lectores al inicio del segundo volumen de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias es la desorientación.

Comencemos por los primeros: todos ellos guardan vagos recuerdos de lo que sucedió en su paso al Purgatorio y pronto se dan cuenta de que aquella ciudad que parece Burgos no lo es y también comienzan a dudar de que se encuentren en el Purgatorio puesto que aquello tiene poco que ver con las descripciones que tantas veces habían oído o leído. Se encuentran en una ciudad que es similar en todo a la capital castellana pero cuyas proporciones, clima,  medida del tiempo, etc., no se rigen por los mismos parámetros. El plano de la ciudad cambia constantemente y hace imposible la orientación para los intrusos, tan pronto nieva como hace un calor intenso, la vida no se rige por ninguna lógica, las estatuas bajan de su pedestal para alimentarse con una sopa servida por una millonaria excéntrica, etc. Cada uno vive su pesadilla personal, que obedece a los miedos o a rasgos de su personalidad anteriores al inicio de la expedición (los perseguidos por los sublevados siguen escondiéndose sin saber de quién, el joven seminarista vive en un laberinto que obedece a su situación emocional, Paisán se refugia en una vida castrense sin razón en la que sólo el orden le salva de la cobardía, etc.). De hecho, cuando algunos cruzan información sobre lo que viven en aquella extraña ciudad, sus relatos no coinciden plenamente salvo en algo fundamental: aunque aquello no sea Burgos ni España y parezca incomprensiblemente diferente en lo aparente, resulta ser sorprendentemente igual en lo esencial. En el fondo, se encuentran en una metáfora: dos realidades diferentes se identifican en algo común: sean cuales sean los miedos de los protagonistas, todos están amenazados por la fragilidad de la vida y la falta de lógica en lo más cotidiano. Da igual encontrarse en aquel Purgatorio que en la España de 1936. La extraña realidad que viven parece ser producto de una alucinación colectiva cuya amenaza resulta bien cierta.

El lector también se encuentra desorientado: reconoce a los personajes y sus propósitos, pero le parece que le han cambiado las normas de juego. En efecto, se encuentra en un mundo fantástico.. Al  menos, eso parece Inteligentemente, el autor juega con la expectativa del lector, con su forma tradicional de leer la continuación de una trilogía: si el primer volumen tenía un estilo realista, quien abre el segundo se espera que continúe así. Y esta expectativa es reforzada por el autor porque los personajes que proceden del primer volumen intentan buscar una lógica a lo que viven como si todavía continuaran en Inquietud en el Paraíso. De hecho, la novela se inicia con lo que es el diario castrense de los expedicionarios, nada más oficial y serio. Esquivias potencia esta desorientación del lector para que sufra la misma sensación que sus protagonistas y la aumenta cuando interrumpe cada episodio con relatos breves intercalados que aparentemente no tienen nada que ver con el resto de la novela.

Es un ejercicio arriesgado por parte de Esquivias: no todos los lectores lo comprenderán ni aceptarán. Pero quien lo haga y se deje sorprender, hallará la recompensa de la literatura. Como dije al inicio, lo primero que debemos dejar en un rincón es nuestra condición de lectores de novelas convencionales. No leamos solo el argumento.


Consulta aquí las recomendaciones para incorporarte al proyecto y aquí un índice de las entradas correspondientes.

Hace tiempo creé en Facebook un grupo de lectores de Óscar Esquivias (no confundir con su perfil pesonal) que se convierte también en una herramienta para seguir esta lectura. Aquellos que tengáis perfil en Facebook, podéis solicitar uniros.

Noticias de la lectura de la trilogía dantesca


Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta e ilustra con acierto las tentaciones de Rodrigo en Inquietud en el Paraíso, como también lo hace con gracia ilustrada con las de Paisán. Después, localiza la mancebía citada en el libro...


Paco Cuesta dialoga de forma brillante para interpretar una clave del texto: introducir la historia extravagante de don Cosme en la historia española... o al revés.

Merche Pallarés continúa con su infatigable y utilísima tarea de construir un diccionario de personajes de la trilogía. Recomendable para los que se incorporan y útil para todos como guía.

Ele Bergón nos enlaza una dramatización del texto de Inquietud en el Paraíso que os interesará a todos, sin duda.

Manuel de la Rosa, Tuccitano, comenta con agudeza cómo el final tiene un sentido diferente para cada uno. Muy acertada su reflexión sobre la valoración en la novela del golpe fallido que provocó la Guerra civil.

Aldabra continúa su diccionario de palabras y conceptos de la novela: muestra su gusto por las palabras en la selección en la que se fija, todo un placer de relectura. Su entrada sobre la cita de Duchamp en el texto es magnífica y permite la reflexión sobre la novela. No os la podéis perder.

Pancho analiza cómo Esquivias narra la trama militar del golpe. Quiero llamaros la atención, además de por su trabajo oportuno en la ilustración, la finura con la que analiza los personajes y sus motivaciones, como en su entrada sobre el inicio de la sublevación.

Antonio Aguilera continúa explorando la sexualidad en la obra, pero esta vez incluye en su entrada un prologuillo sobre la modalidad genérica de la novela que os recomiendo leer.

Myriam, cuya vuelta a su blog todos celebramos, da un ejemplo de finura de análisis y lectura en su inteligente mirada a la judeofobia de algunos personajes de Inquietud en el Paraíso, reflejo fiel de parte de la sociedad española. Promete un análisis de las referencias tan frecuentes a los macabeos en la novela, que tanto intrigaban a algunos personajes.


Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión

Noticias de la lectura del Quijote


Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, da voz al ventero que armó caballero a don Quijote. En el fondo, el que permitió todo lo que vino después... No os perdáis las ilustraciones.


La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión.

miércoles 26 de enero de 2011

Naturaleza pura



En lo más humilde está toda la belleza. Cuando la naturaleza se despoja de color, queda la forma que contiene toda la verdad: abstracción pura. Exactitud del latido que aguarda la primavera.

martes 25 de enero de 2011

Apuntes sobre la llamada Ley Sinde en lo que respecta a la creación artística.



Estos días, en España se ha debatido mucho sobre la mal llamada Ley Sinde, que intenta regular las descargas ilegales en Internet y otras cuestiones referidas a los derechos de autor y reproducción en el mundo digital. La primera redacción de la norma era mala y no estaba consensuada, la última está más consensuada entre las fuerzas políticas y es algo mejor  sin llegar a ser buena aunque, curiosamente, ha perdido el apoyo de parte de los creadores y empresarios del sector que sí estaban satisfechos con la anterior redacción sin ganar adeptos entre los consumidores.

Tras recordaros que quien esto escribe lo hace en un blog al que puede accederse de forma gratuita,  que no contiene publicidad y que se encuentra bajo una licencia Creative Commons que permite la reproducción de los contenidos de La Acequia citando su origen y respetando su integridad siempre que no sirva de lucro para quien lo copia, sólo unos apuntes: en España parece que sólo la cultura y el arte deben ser gratis y que los autores no tienen ningún derecho sobre su obra; en España se ha reducido intencionadamente a cuestión económica  y a la avaricia el debate sobre los derechos de autor cuando también protegen otras cuestiones como la integridad de la obra o la defensa contra el plagio, en especial contra el que se comete con ánimo de lucro -muchos plagian o reproducen una obra ajena para conseguir dinero a costa del trabajo de otros sin pagarles nada a cambio y permitiéndose alterar una obra ajena si esto les viene en gana-; en España, la gran mayoría de los consumidores se ha dejado manipular y piensa que los autores son los malos del problema porque exigen que se les pague por lo que han producido; esta misma mayoría ha reducido a caricatura al autor de un producto cultural y siempre pone ejemplos que proceden de los más extravagantes, mientras  permite que la página desde que la que se descarga el contenido cultural contenga publicidad cuyo beneficio no va a parar nunca al autor del producto y la compañía que presta el servicio de conexión a Internet cobra precios abusivos en comparación con otros países sin que eso genere un descontento social lo suficientemente elevado como para corregir el problema; en España, los políticos han actuado con irresponsabilidad sobre este tema o se han dejado presionar por los grandes intereses empresariales mientras extendían una visión errónea del gratis total en la cultura; en España, entre aquellos que pretenden poner puertas al campo y los que piensan que todo el campo es orégano, asistimos a una degradación del valor del producto cultural de forma irremediable.

Más: los grandes empresarios del sector cultural pretenden seguir ganando lo mismo abusando de los consumidores y explotando a los autores en un mundo que ha cambiado tanto en la forma de producir cultura como en la de consumirla y quieren cobrar por un libro o un disco tres veces más de lo que cobran por un producto equivalente en Inglaterra o Estados Unidos y pagar al autor tres veces menos, por ejemplo.

Más: muchos autores -escritores, músicos, etc.- se niegan a comprender que el mercado cultural ha cambiado radicalmente y prefieren vivir pensando que estamos en el siglo XIX.

Más: la sociedad española piensa que podría disfrutar de los mismos productos culturales si todo fuera gratis y que la irresponsabilidad de las descargas ilegales no tendrá consecuencias precisamente en aquello que le gusta tanto como para incumplir todas las normas, incluida la del sentido común. El que se descarga gratis piensa que podrá seguir obteniendo indefinidamente copias de calidad suficiente libres de adulteraciones y defectos técnicos sin que nadie gane dinero con ello.

Una cuestión: el que esto escribe disfruta con productos culturales que no generan grandes ingresos al autor. A veces, ninguno. Suele ocurrir que los productos culturales que más me gustan han costado dinero (tiempo, esfuerzo) al autor. Pero quiero que esos productos me lleguen en buena calidad y respetando la intención del autor: esto no se puede conseguir en una cultura del gratis total a no ser que queramos dar muchos pasos atrás y volver a una situación en la que el producto de gran calidad quede reservado a unos pocos, como cuando sólo unos pocos podían contemplar los cuadros de Velázquez en el Palacio Real o acceder a la cultura impresa o a la actuación del mejor tenor del momento, mientras que la mayor parte de la población nunca tenía acceso a esos productos. Prefiero pagar para oír un disco editado con buena calidad que privarme del hecho de oír esa misma música porque la entrada sea cara o el grupo actúe lejos de mi ciudad. No hay argumento más falaz que aquel que se alegra de que ahora los músicos tengan que hacer conciertos en directo para ganarse la vida: la mayor parte de la gente jamás podrá ir a esos conciertos y, si no se gana dinero para grabarlo con calidad, no lo escuchará nunca o lo hará en malas condiciones. Como, por otra parte, nadie ganaría dinero con ello, no habría más divulgación que el boca-boca. Si no se gana dinero para editar con calidad un texto, jamás sabré si el texto que leo corresponde al que firmó el autor. Es más, es posible que no lo lea jamás porque nadie quiera editarlo o reeditarlo. Solo un irresponsable puede pensar que la cultura deba ser vocacional: a la larga, condenaría a los que no tienen recursos a no poder acceder a la cultura. Es decir, el todo gratis en la cultura nos llevará a una cultura para la élite económica.

Cualquiera de los lados de la cuestión es parte del problema: pero el que tiene menos culpa es el autor que quiere vivir de su producción y velar por ella o, al menos, que otros no se lucren de lo que él ha hecho con su esfuerzo y que, al paso que va la cosa, tendrá que salir de incógnito a la calle para que nadie le reconozca y le afee su conducta por no regalar a la gente sus horas de trabajo o permitir que se le copie, manipule o plagie para enriquecimiento de otros. ¿O pensamos de verdad que nadie gana dinero cuando nos descargamos ilegalmente música, cine o literatura gratis? ¿O pensamos que el todo gratis no afecta a la producción de la cultura, su distribución y edición? ¿O pensamos que una sociedad democrática puede eliminar el mercado de la cultura y dejarlo reposar por entero en la vocación y la dedicación altruista de los autores y editores?

Sólo apuntes, para evitar que pensemos que todo es tan fácil como nos dicen algunos.

lunes 24 de enero de 2011

Ritmo y silencio


Algunos os habéis mostrado sorprendidos por mi afirmación de que la poesía es ritmo y le habéis querido poner palabras que son conceptos: amor, denuncia, emociones, risas y llantos. Quitad el ritmo y sólo os quedará prosa o un ensayo sobre la pasión o sobre la cuestión social. La poesía es ritmo y no otra cosa: ritmo para poner palabras encima, palabras que sólo significan poéticamente porque tienen ritmo. Da igual que pensemos primero el tema o el ritmo: éste predomina siempre. Viento del pueblo de Miguel Hernández se escribió en romance porque era el ritmo del pueblo español de entonces.

Cada estilo, cada tipo de poesía tiene un ritmo propio y todos son válidos: a veces es el acento sólo, en otras  ocasiones es el acento más el número de versos y la rima. Podemos tener versículo, ritmo de ideas en el verso libre, ritmo visual en la poesía de vanguardia que ocupa el espacio de la página, tridimensional en la poesía electrónica. Da igual que hagamos un hexámetro, un soneto, un romance, un caligrama, un rap, la letra para una canción pop. Es el ritmo lo que confiere carácter al poema.

A veces el poeta busca el ritmo de la cacofonía o de la modificación del ritmo y si lo hace bien el resultado es inmejorable: un verso de ritmo par descoyunta un ritmo impar si hacemos una silva con endecasílabos y octosílabos. Si no hubiéramos perdido el oído levantaríamos la mirada y diríamos: aquí pasa algo. El poeta inteligente lo hace para subrayar lo que dice: a veces lo dice sin palabras. Como cuando se introduce un párrafo en prosa en un poema en verso libre y rompemos el ritmo sintáctico o ideológico. Como cuando Peret tocaba con la madera de la guitarra en sus rumbas, como cuando mi amigo Diego Fernández Magadaleno ejecuta una pieza para piano con partes del piano que no son las teclas.

Es el ritmo: el poeta debe buscarlo en las palabras, en la sintaxis, en los acentos, en las dimensiones de la página sobre la que se va a imprimir su poema, en la estructura del espacio virtual en el publica en Internet Quien piense que sólo sirve como subordinado a la palabra, debe pasearse por la poesía visual o por la poesía de vanguardia en la que la palabra no dice nada. Jorge Guillén, aparte del ritmo interno de sus poemas, buscaba la arquitectura del poema en la forma en la que se imprimían sus libros: no respetarlo es matar su ritmo.

Eso sí, no olvidemos que parte del ritmo es el silencio: y que colocar los silencios en un poema es la dificultad más grande para el poeta.

domingo 23 de enero de 2011

Asco


Una menor ha sido asesinada en España esta semana. Tenía 13 años. Los informativos de las emisoras de radio y televisión aun dedican a su caso minutos interminables en los que, con un despliegue de medios que se echa de menos para otras noticias, vulneran la intimidad de la familia, facilitan detalles morbosos sobre el caso, entrevistan a vecinos, familiares y amigos que dicen cosas que a nadie debería importar y que a nadie importarán dentro de unos días y dan imágenes de los últimos lugares en los que estuvo:  la puerta de la casa familiar, una panadería, un bar, el descampado en el que se halla la caseta en la que apareció el cadáver. En cuanto la policía lo permita, veremos a un corresponsal informando, de pie, desde el mismo lugar en el que halló la muerte, mostrando a la cámara el rastro de sangre. Harán una cobertura informativa similar cuando se detenga a los primeros sospechosos. Saldrá un vecino en zapatillas de estar en casa diciendo que nunca sospechó nada o que lo sospechó todo, una vecina con el mandil de cocinar diciendo que la culpa la tiene la madre o que qué pena con lo buena que era la abuela. Ambos preguntarán al periodista que cuándo salen y en qué cadena.

En España, desde el caso de los crímenes de Alcácer (1993), los sucesos de este tipo han entrado en los informativos y ocupan más tiempo que la información política, económica y, por supuesto, que la cultural. El enfoque casi siempre es el mismo: morboso e innecesario. Aquellos crímenes dieron lugar a una reflexión sobre la maldad humana y la sociedad del espectáculo en Plenilunio (1997), la novela de Antonio Muñoz Molina.

Además, en la televisión española proliferan los programas en los que se amplía la noticia con más detalles escabrosos y debates extravagantes y vociferantes que nada aportan y, como en los próximos días no habrá noticias nuevas se las inventarán a partir de rumores porque seguro que un vecino vio a la niña en compañía de alguien a una hora en la que la niña se encontraba en otro sitio. Por desgracia, tienen una gran audiencia. Suele ocurrir, además, que acuden a ellos familiares directos de las víctimas y de los criminales, en busca de su cuarto de hora de fama y el dinero que cobran por participar en ellos, como carroñeros. Volveremos al viejo debate de la pena de muerte o el aumento de la condena por estos crímenes. Nadie hará una reflexión sensata y volveremos a olvidarnos hasta el siguiente caso, en el que se aumentará el morbo, se darán más imágenes innecesarias y puede que hasta se proclame la culpabilidad de algún inocente, como ha sucedido tantas veces, creando otra víctima.

Cuando en un informativo no se sabe distinguir entre la información y el morbo y se llenan los minutos con noticias de sucesos desde este enfoque, una sociedad entera queda retratada.

Asco. Me da asco todo esto.

sábado 22 de enero de 2011

Proyecto agua: Pozas

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En toda infancia hay una poza: un lugar en el que el agua del río se detiene entre peñas y sombras y no se distingue el fondo, de un verde intenso casi negro. En toda infancia hay un verano en el que, de pronto, el contraste entre la piel quemada por el sol y el fresco murmullo del agua oscura hace tiritar el cuerpo. En toda infancia hay un momento en el que todo el futuro se juega en la decisión de arrojarse a la sima entre los gritos de la pandilla, ya adolescente.
 Entrada del Proyecto agua
(videoinvestigación sobre la relación del agua
con los espacios autobiográficos)
y presentación del Canal de YouTube de La Acequia

viernes 21 de enero de 2011

Proyecto agua: Lluvia fina de invierno

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A veces la lluvia cae con la elegancia del que llega a tu casa como si no hubieran podido ocurrir las cosas de otra manera. La ciudad se hace íntima y lenta y sólo aquel que se niega a recibir la fina gota en el rostro se apura, incómodo, a las tareas cotidianas. Merece la pena detenerse un momento a contemplar cómo las aceras se deslavan: de pie, en la esquina, bajo la mínima protección de un saledizo. Hay algo en todo ello que te invita a la sonrisa y a entrar en el primer café, para parar aun más el día.

es una videoinvestigación sobre la relación del agua
con los espacios autobiográficos
y sirve de presentación del Canal de YouTube de La Acequia

jueves 20 de enero de 2011

El final de Inquietud en el Paraíso y noticias de nuestras lecturas.



Tres generales se acodan en una barandilla en la noche del 10 de agosto de 1936, mientras fuman en silencio. Son muy diferentes: uno nunca duda y es quien de verdad detenta el mando, otro ocupa el puesto de gobernador civil y acalla unos posibles remordimientos por sus convicciones firmes, el tercero en teoría es el Jefe de los otros dos pero su mente está trastornada -lo que es todo un símbolo-. Se oyen las detonaciones de los fusilamientos que vienen de lejos. El último de ellos, compara la situación con el Paraíso. Se sonríen.

La locura se ha desencadenado en España: Burgos es la muestra perfecta de ello. Locura criminal: se apresa y fusila porque la sublevación ha devenido en guerra civil y se procura el exterminio del contrario. Los cadáveres se encuentran en los páramos y en los montes todos los amaneceres. Esquivias trata todo ello con tonos tragicómicos en los que no se esconde la crueldad pero tampoco se abandona el humor.

Son curiosos los movimientos con los que dota a sus personajes: algunos que parecían muñecos de feria adquieren, de pronto, dignidad, como los Dorronsoro; otros toman el camino contrario, como Paisán, que acaba participando en el viaje al Purgatorio para encontrar a Sanjurjo.

La despedida de la expedición al Purgatorio es el ejemplo de lo que ocurre en esos momentos: hasta la expedición más extravagante se hace posible porque ya nada se rige con los parámetros del sentido común. Por eso, parece la única salida de aquel Paraíso para muchos. Un Paraíso del que se han apropiado los tres personajes que se acodan en la barandilla mientras fuman.

Los tres se interrogan, brevemente, sobre el resultado de la expedición. Como veremos, el Purgatorio también está en Burgos, posiblemente en la cabeza alucinada de los que provocan la guerra civil pero también en la de aquellos que necesitan salir de una realidad que se ha vuelto hostil y peligrosa. Lo veremos en el segundo volumen de la trilogía, La Ciudad del Gran Rey, que leeremos hasta el día 24 de febrero.

Consulta aquí las recomendaciones para incorporarte al proyecto y aquí un índice de las entradas correspondientes.

Hace tiempo creé en Facebook un grupo de lectores de Óscar Esquivias (no confundir con su perfil pesonal) que se convierte también en una herramienta para seguir esta lectura. Aquellos que tengáis perfil en Facebook, podéis solicitar uniros.

Noticias de la lectura de la trilogía dantesca

Merche Pallarés continúa con su trabajado índice de personajes de la novela, que os puede dar alguna pista y servir de guía.

El Sr. K. se une a la lectura y comienza fuerte: con una extraordinaria imagen del Arlanzón para ambientar la novela.

Antonio Aguilera sigue con su análisis de la temática sexual en la novela, que tendrá que continuar en los dos siguientes volúmenes para completar o matizar sus impresiones.

Paco Cuesta continúa con su análisis-recreación de la novela. Dos cosas por una: comentario acertado y actualización narrativa. Excelente.

Pancho comenta uno de los pasajes más interesantes de la novela, con bicicleta presente y Cervantes al fondo.Muy documentada y oportuna es su siguiente entrada, de la que quiero resaltar el análisis del ambiente cultural del Burgos de la época.

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, pasea por un Burgos en niebla siguiendo los pasos del protagonista de Inquietud en el Paraíso... y de una garza, para ilustrar después una locura sin duda más sangrienta que la del penitenciario.

Aldabra continúa con la publicación del diccionario de la novela: no sirve sólo para comprender los significados de las palabras, sino para analizar el uso que les da Esquivias. Utilísimo. Aquí, el correspondiente al tercer capítulo.

Luz del Olmo escribe un oportuno análisis de la tensión narrativa que maneja Esquivias al disponer los materiales de su novela. Una mirada acertada al tejido de la obra.

Manuel de la Rosa, Tuccitano, profundiza en la visión alegórica de los acontecimientos: una entrada que da en la clave de lectura, sin duda.Como también lo hace cuando profundiza en su análisis de la sublevación.

Firvulag escribe una entrada que es todo un ejemplo de análisis: a partir de dos palabras, da en la clave de la caracterización de un personaje por el autor. No os la perdáis.

J.G. analiza con sutileza el final de la novela, tanto que el Purgatorio podría ser posible.

Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión. 
 

miércoles 19 de enero de 2011

El Magreb


¿Y si la esperanza, ahora que somos tan viejos, nos viniera desde donde no la esperábamos, qué hará Europa? ¿Les dejaremos transitar las mismas revoluciones que a nosotros nos sirvieron y que hemos olvidado?

martes 18 de enero de 2011

Estrambote cervantino: el ritmo juguetón.


Es difícil innovar en un soneto: es un artefacto rítmico imponente y exacto. El soneto clásico español lo dejó perfecto Garcilaso, que sin duda tuvo un oído prodigioso para el ritmo poético. Lope definió la estrofa con ingenio, pero se guardó el secreto, como buen mago. Quien siga su definición al pie de la letra, sólo tendrá cómputo, pero no poesía. Lope lo sabía y escondió lo que importa para comprender el engranaje del soneto mostrándolo por debajo del argumento. Esto es muy barroco: engañar con la verdad, mostrar el truco para volver a ilusionarnos y que no lo veamos. Muchos se quedan solo con lo que dice que es un soneto y no leen más allá: se le nota la sonrisa a Lope.

Sin embargo, es posible jugar con el ritmo del soneto, usando otros versos, por ejemplo, pero hay que ser un buen poeta para hacerlo. O desbordándolo, haciendo que lo que rebase de los catorce versos sea, precisamente, lo que lo dé sentido completamente sin tocarlo. Cervantes, como en casi todos los géneros que tocó, tiró de parodia y amplió el género soneto con el estrambote. No fue el primero en hacerlo, pero sí fue el mejor:

Al túmulo del rey que se hizo en Sevilla


    «¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza


y que diera un doblón por describilla!;


porque, ¿a quién no suspende y maravilla


esta máquina insigne, esta braveza?


    ¡Por Jesucristo vivo, cada pieza  5

vale más que un millón, y que es mancilla


que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla,


Roma triunfante en ánimo y riqueza!


    ¡Apostaré que la ánima del muerto,


por gozar este sitio, hoy ha dejado  10

el cielo, de que goza eternamente!»


    Esto oyó un valentón y dijo: «¡Es cierto


lo que dice voacé, seor soldado,


y quien dijere lo contrario miente!»


    Y luego encontinente  15

caló el chapeo, requirió la espada,


miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.


Cuando el lector pensaba que el soneto moría en el verso catorce, Cervantes cambia el ritmo y dota al poema de un nuevo final: el desborde juega con todo lo anterior e implica el gesto (voz y mímica) del que recita el poema, advirtiéndolo al que escucha y al que declama con un prodigioso heptasílabo que es puro teatro, como tantas cosas en la obra de Cervantes (Y luego encontinente). Le ha cambiado el ritmo para que el poema sea más de lo que parecía: y no sólo porque en vez de 14 sean 17 los versos. Prodigioso sobre todo porque parece fácil. Lo parece.

lunes 17 de enero de 2011

20 de 400 páginas impresas de prensa dominical.


Ayer domingo compré cuatro periódicos en el quiosco habitual. Dejé los suplementos (en los que cada vez pesa más la publicidad) para leerlos a lo largo de la semana. Hice una primera lectura de las casi 400 páginas que me llevé a mi casa y deshojé las noticias de las que ya me había enterado el día antes por la televisión, la radio e internet, la publicidad (incluidas las noticias corporativas disfrazadas de noticias), los anuncios por palabras, los artículos de opinión y los editoriales que no pasaban de media idea en los dos primeros párrafos (Umbral siempre dijo que en un artículo de opinión no cabía más que una idea, pero últimamente parece que no cabe en ellos media o un cuarto) o que se limitaban a consignas de grupos de comunicación al margen de que se aproximaran o no  a lo que yo pienso y que incidían en lo mismo dicho hasta al aburrimiento por las tertulias de los canales de televisión o las emisoras de radio en las horas previas por personajes que son capaces de decir lo contrario de lo que expresaron tan solo una semana antes si cambian los vientos de quien les paga, las crónicas y entrevistas que no iban a ningún sitio y carecían de argumento o incluso de sintaxis. También deseché algunos artículos bien escritos pero con evidentes errores que sólo justifica la penosa situación  en la que trabajan los miembros de las redacciones de los medios de comunicación actuales que no son capaces de detectarlos, además de la soberbia con la que escriben algunos pensando que lo saben todo o que sus lectores no saben nada.

Tras el penoso trabajo, aparté del montón 20 páginas, que son las que leí con calma. Curiosamente, algunas de las más atractivas, hacían referencia a la importancia de las redes sociales y otras herramientas de internet en la apasionante revolución de Túnez, que parece haber sorprendido a todos los sesudos analistas políticos, como casi siempre les ocurre, y al crecimiento, gracias a las mismas herramientas electrónicas de internet, de una contestación  anónima (¡como si esto fuera verdaderamente posible!) a los grandes intereses económicos o de política internacional. A los sectarios he de aclararles que en las 20 páginas seleccionadas hay un porcentaje muy alto que procede de gente que no piensa como yo sobre muchas cuestiones, pero sabe argumentar más allá de las notas de prensa de los partidos políticos y la voz de los amos del negocio.

También puede ser que me esté volviendo un cascarrabias.

domingo 16 de enero de 2011

De Garcilaso de la Vega al rap: la poesía es ritmo.


Toda poesía se basa en el ritmo: las emociones e ideas vienen después y ni siquiera son necesarias.  Un poema o nos atrapa por el ritmo o ni siquiera retenemos lo que dice.
Garcilaso de la Vega echó por el suelo la poesía anterior cuando consiguió para el español la naturalidad del endecasílabo a la manera italiana: Garcilaso y Boscán, en realidad. ¡Qué lugar el Generalife de Granada para pasear juntos con Andrea Navagero, el embajador veneciano! En 1526, ambos amigos se encontraban insatisfechos con la poesía del momento: se les quedaba pequeña y el ritmo en el que venía les aburría, ya no era el suyo y lo que les dijo Navagero cayó en terreno abonado. Y fue sobre todo Garcilaso quien hizo endecasílabos con acento en sexta como si siempre se hubiera versificado así en español. Ni siquiera lo había conseguido el Marqués de Santillana. Por mucho que le tildaran de traidor a la cultura castellana y le acusarn de extranjerizante, el futuro había comenzado. Es curioso que ahora muchos crean que este tipo de poesía existe en español desde siempre. No, los ritmos no se naturalizan hasta que alguien lo logra.

Insisten los que dicen que saben que un endecasílabo son once sílabas: dicho así, sólo es un 10% de la explicación, la parte fácil. El endecasílabo es ritmo, disposición de acentos (¡qué descubrimiento ponerlo en sexta y romper el verso en dos!): es una melodía en la que poner luego palabras e ideas de tal manera que parezcan que siempre han estado allí. Y el endecasílabo nació para ser unido a la forma pequeña que lleva dentro: el heptasílabo.

Toda forma poética tiene su ritmo propio: los cantares épicos eran pura gestualidad; el romance nos lleva como la corriente de un río, aunque nos resistamos; la poesía cortesana da vueltas sobre sí misma, en espiral, por lo que exige un giro más para hacer algo nuevo; la poesía a la italiana que introdujo Garcilaso sirve para la idea y para el amor, sin retóricas musicales; la poesía experimental se desconyunta permitiendo la cacofonía rítmica como parte esencial; la poesía visual tiene ritmo plástico y espacial; el verso libre busca un ritmo de ideas, sintáctico o que impacte el ojo que mira. Por eso, de los que han naturalizado el rap en español a Garcilaso no hay tanta distancia: buscar ritmos nuevos para expresar de forma nueva.

sábado 15 de enero de 2011

Proyecto agua: Mañanas.

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De niño me lavaba, recién levantado, con la torpeza propia de quien aun vive en el sueño y no es consciente de que la realidad le va a ir mordiendo la cara a bocados, con la alegría de quien no mide el tiempo ni las arrugas y descubre su rostro cada mañana: el anuncio jovial de la vida. Hoy no me reconozco en el espejo porque me he olvidado y refresco mi piel con agua fría para descubrir en él alguna huella de quien quise ser cuando la casa entera olía a ropa recién planchada. 
 Entrada del Proyecto agua
(videoinvestigación sobre la relación del agua
con los espacios autobiográficos)
y presentación del Canal de YouTube de La Acequia

viernes 14 de enero de 2011

Proyecto agua: Los zapatos nuevos

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Con la ropa de los domingos no se podía pisar charcos. Había una ceremonia en el vestirse: hasta íbamos más rectos por la calle, como adultos en pequeño. Es todo un hombrecillo, decían las madres, toda una mujercita: el secreto de los diminutivos. En las casas del barrio obrero en la España de los sesenta no se derrochaba y por un ciclo no escrito pero de exacto cumplimiento había un momento en el que aquella ropa pasaba a ser de diario, justo antes de que se quedara pequeña y cuando aun se podía usar el tiempo suficiente para amortizar el gasto. Con los zapatos nuevos se sorteaban los charcos, hasta el momento en el que la vigilancia de la madre se relajaba porque aquellos zapatos ya no eran de domingo. Entonces, el primer charco. Y la risa, que descomponía el gesto pretendidamente adulto y devolvía la infancia al rostro.

es una videoinvestigación sobre la relación del agua
con los espacios autobiográficos
y sirve de presentación del Canal de YouTube de La Acequia

jueves 13 de enero de 2011

Un proyecto de viaje alucinante que dimensiona la historia y noticias de nuestras lecturas


No es mayor la locura que se esconde en el viaje proyectado por Don Cosme Herrera, el penitenciario de la Catedral de Burgos, a través de una tumba que la historia trágica de la sublevación militar y posterior Guerra civil. Ambas se cruzan continuamente en Inquietud en el Paraíso: la primera nos sirve para dimensionar de forma grotesca la historia de aquella España que se cubrió de sangre (que queda, por lo tanto, supeditada a  la idea peregrina del penitenciario). Como he dicho en otras entradas, el viaje moral para el que se toma como guía la Divina Comedia es la forma en la que el autor trata la historia contemporánea de España, pero también la de sus habitantes y ciudades.

El lector se toma el proyecto como la ocurrencia de un loco -como no puede ser de otra manera- y da la razón al Director de El Castellano cuando instruye a su periodista para que trate adecuadamente lo acontencido en la conferencia, silenciando todo lo que parece ser producto del trastorno. Pero, para su sopresa, asiste al crecimiento del proyecto hasta que se organiza la expedición efectivamente: no puede creérselo puesto que él, desde fuera del libro, sabe que no es posible. Su escepticismo es fomentado por el adecuado enfoque estilístico del autor: hay, en todo lo que hace a este asunto, un consciente tratamiento satírico enraizado en el costumbrismo del siglo XIX pasado por las técnicas del esperpento pero siempre bajo el modelo de una narrativa de lo ficcional verosímil, que es la que dirige el primer volumen de la trilogía. Algo hay también de inteligente tratamiento cervantino de una aventura similar a las narradas por Julio Verne.

De ahí el fuerte contraste que consigue Esquivias entre los sucesos históricos de 1936 y la alucinación colectiva que parece vivir toda una ciudad que se dice bienpensante y sensata. Del contraste sale una evidencia: el mundo ha pasado a ser gobernado por la locura, por los extravagantes y los fanáticos iluminados, y nadie parece tener la oportunidad para frenar tanto el derramamiento de sangre como los preparativos de una expedición tan peregrina. Hay una lectura secundaria: cuando un colectivo -un grupo, una ciudad, un país- traspasa la raya de lo irracional, todas las secuencias siguientes lo impulsan por inercia hacia la locura puesto que aquellos que hablan desde la cordura son apartados o eliminados. Por eso mismo, el segundo volumen será el reino de la alucinación. Por eso mismo, la historia de España desencadenó una Guerra civil.


Consulta aquí las recomendaciones para incorporarte al proyecto y aquí un índice de las entradas correspondientes.

Hace tiempo creé en Facebook un grupo de lectores de Óscar Esquivias (no confundir con su perfil pesonal) que se convierte también en una herramienta para seguir esta lectura. Aquellos que tengáis perfil en Facebook, podéis solicitar uniros.

Noticias de la lectura de la trilogía dantesca


Varios de los seguidores habituales de La Acequia me hacéis llegar las dificultades para conseguir los ejemplares de la Trilogía dantesca, varias semanas después de iniciada. No se me ocurre otra cosa que recomendaros la visita de la web de la editorial y lamentar profundamente la falta de librerías de verdad en esta España que se dice tan culta y en la que cualquier libro con más de seis meses de vida es retirado de las estanterías y trituardo.

Quiero pediros perdón: algunas de las entradas aquí reseñadas deberían haberse comentado el jueves pasado, pero me fue imposible.
J. Sanz, buen amigo, se suma a la iniciativa y la difunde. También ha retomado un debate en el gupo de Facebook que os animo a continuar.

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, hace una entrada muy trabajada que servirá de documentación y guía a los lectores de la obra. Imprescindible, como lo es la siguiente, que tantas pistas os dará para comprender lo que sucede en la novela. Y muy oportuno y lleno de humor el texto en el que comenta las últimas noticias sobre el Purgatorio...

Antonio Aguilera centra su comentario en un tema que le dará mucho juego si continúa: el de la sexualidad en Inquietud en el Paraíso.

Manuel de la Rosa, Tuccitano, ha comenzado la lectura con dudas e incluso le ha costado engancharse en las primeras páginas. Lo expone en su primera entrada a partir del concepto de paraíso, aunque en su segunda la clave histórica -no puede ser menos, conociendo sus aficiones-, le atrapa. Finalmente, su impecable análisis del comportamiento de los militares en la novela y el trato que les da el autor es muy recomendable.

Pancho -cuyo excelente análisis de El Hereje de Delibes os aconsejo- aborda el segundo capítulo de la novela con claves más que esclarecedoras del tiempo histórico y del narrado.

Merche Pallarés se pone a la tarea: de su entrada me gusta todo -excepto su ilustración...-, sobre todo cómo presta atención a gestos y palabras de los persoajes. No os perdáis los comentarios, muy animados.

Paco Cuesta escribe una magnífica entrada en la que suma presente  y pasado, ficción y lectura, su propia creatividad y un ingenioso comentario de la novela. No os lo perdáis.

Desde la lectura del Quijote sé que estas iniciativas colectivas deparan sorpresas más que agradables: una red tejida de azar, oportunidad y afecto. Si no me creéis, bastaría como prueba la lectura de esta entrada de Aldabra.

Firvulag comienza sus aportaciones y escribe una entrada que, además de ampliar la información necesaria para comprender la alusión al volapük en Inquietud en el Paraíso, nos sirve para comprobar la documentación del autor para escribir la novela y su uso en la narración.

J.G. analiza de forma perspicaz un motivo permanente de la novela: el rumor. No sólo motivo, como bien ve, sino forma de tratar a los personajes y la sociedad en la que se mueven.

Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión.




Noticias de la lectura del Quijote


Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta con gracia  y cariño la noticia de El Correo de Burgos en la que se reseñeban nuestras lecturas, para adentrarse después en el análisis del capítulo 1.2 del Quijote, con lo que su ordenador se ve de nuevo poseído por dos personajes secundarios: ahora, dos mozas de partido.


La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión.


Resultado de la votación sobre
la lectura siguiente a la Trilogía dantesca de Esquivias

Rimas y leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer: 56%
Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes: 25%
Don Juan Tenorio de José Zorrilla: 17%

Dentro de unas semanas, daré más información de cómo se organizará esta lectura que comenzará, previsiblemente, en el mes de mayo.

miércoles 12 de enero de 2011

martes 11 de enero de 2011

La voz poética y las víctimas. Orden de alejamiento, de Belén Artuñedo


Hay una forma de intimismo en la poesía que nos lleva inevitablemente hacia los otros: quizá es la forma más descarnada y veraz de ser poeta, la de convertir la palabra propia en interrogación solidaria sobre la situación de aquellos que están junto a nosotros y cuya condición de víctimas de diferentes situaciones no podemos ignorar a no ser que pasemos por la vida sin conciencia, alejados de todo más allá de la hipocresía de la limosna.

El extraordinario poemario Orden de alejamiento, de Belén Artuñedo (Béjar, lf ediciones, 2009) pertenece a este tipo de poesía que se aleja del retoricismo ideológico o la palabra hueca que intenta dar lecciones de solidaridad. No ve a los otros -ni a los lectores- desde una posición superior, sino que indaga desde dentro hasta el punto de que la palabra, el poema, el libro, sirven como forma de comprender tanto las emociones de la voz poética como la de aquellos que sufren la violencia, el exilio, la destrucción de la identidad por la historia. Estos poemas pesan tanto como cuando se siente en las propias entrañas el dolor ajeno. Artuñedo no nos muestra el resultado poético hasta el último poema: todo lo otro es el proceso de identificación, de empatía, de conocimiento. Antes que una racionalización ideológica, la autora nos muestra la solidaridad de las emociones: es la voz poética la que siente todas las formas de violencia, incluida la del silencio de la historia. Sólo así tiene sentido la página escrita, como muestra Insania, último poema que sirve como Epílogo del volumen y clave poética:

Más allá de la página ya no hay nada que ver.
Llama si quieres,
intenta que te dejen entrar
pero en tanto dolor ya no hay lugar
para miradas invitadas.
(...)
Es esta página nuestro asentamiento
al filo del arraigo y del desgarro.
(...)
De este lado la celda es confortable,
el muro hospitalario, la trampa imperceptible.
Al otro lado se encuentran los errantes

Esta profundización poética en el dolor del otro para comprenderlo y compartirlo, en su condición de víctima de múltiples forma de violencia, no puede dejarnos indiferentes y más allá de conmovernos nos daña inevitablemente por dentro si es auténtica:

Ni tu página ni la mía pueden pasar
y responder

indemnes

con voz de alma

a tanto ruido:

Dónde has nacido

Adónde vas

Por qué te marchas

El poemario se estructura en cuatro secciones: Orden de alejamiento (sobre la violencia ejercida en el ámbito doméstico e íntimo con el silencio de todos, la aceptación tácita por las estructuras tradicionales  -hay toda una reflexión sobre el hogar- y las emociones desatadas en la víctima que comprende que sólo la instrospección en sí misma puede sacarla de su situación), Éxodos (sobre la violencia histórica o económica ejercida sobre los otros a los que se les desarraiga hasta convertirlos en masas en movimiento constante), Desapariciones (una introspección biográfica de la voz poética sobre la propia ausencia y la de los otros) y el menmcionado Epílogo.

El volumen se completa con las ilustraciones de Casilda García Archilla, un trabajo tan minucioso y acertado que consigue subrayar la intidimidad y la solidaridad del texto.

domingo 9 de enero de 2011

sábado 8 de enero de 2011

Proyecto agua: Infancia

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Uno lleva la infancia pegada al cuerpo cuando camina por la ciudad. Las décadas no han pasado en vano: ya no es el mismo, como tampoco lo son las calles por las que acelera el paso hacia las tareas cotidianas. Pero hay un susurro casi inapreciable que le hace volver la cabeza y por un segundo, entre la grisura del granito que ha enlosetado sus recuerdos, surge el murmullo de los niños que cantan: cantan como si fueran capaces de mover el mundo con sus voces, como si fueran capaces de removerle por dentro en ese segundo que queda  en silencio y estático, antes de correr hacia el autobús, que escapa.

es una videoinvestigación sobre la relación del agua
con los espacios autobiográficos
y sirve de presentación del Canal de YouTube de La Acequia