lunes, 4 de julio de 2022

Desde Palazuelo de Vedija.

 


Está la tierra sedienta. Recogido el cereal, en los campos quedan las pacas en montones imposibles. La luz azul y dorada es implacable. Los caminos, polvorientos, cruzan Tierra de Campos con vocación de horizonte. Antes de regresarme, soplé una nube para que se deshilachara. Tan cerca está del cielo esta tierra.

A veces tengo la sensación de que esta comarca no existe. Se oculta en los marrones del otoño, el verdor de la primavera y la dorada sed del verano. Atravesarla es soñarla. Soñarla es dotarla de una existencia que se nos ha ido despoblando. Por los caminos de concentración solo se va adentro, al desierto. Sucede lo mismo con este cielo puro, que empuja a emigrar hacia el ensimismamiento. En las tierras en las que todo es horizonte, todo falta. Ser menos cada vez.

La hermosura del despojamiento cuyo secreto se guarda en esa fina línea en la que cielo y tierra se juntan.

8 comentarios:

Alimontero dijo...


Querido Pedro, describir este panorama invita a mirarnos internamente. Como es afuera es adentro, como es arriba es abajo. Estamos viviendo el tremendo y aterrador cambio climático...un cambio en nosotros mismos también que nos conduce al ensimismamiento, como mencionas. Ahora depede de cada uno...con qué resonamos?
Beso,
Ali

Sor Austringiliana dijo...

Todo es horizonte y el horizonte te engaña en un sueño azul y amarillo. La nube te hizo caso.

Berta Martín de la Parte dijo...

"La fina línea en la que cielo y tierra se juntan". Regalándonos a cada uno, un punto de encuentro , diferente. 🤗 Abrazo.

Emilio Manuel dijo...

Comarca vacía o vaciada como le gusta decir a los medios y a los políticos; mientras dejamos que otros sean los que cultiven, nosotros abandonamos el campo y pasa lo que pasa, encima se vota a lo que se vota.

Saludos

Francesc Cornadó dijo...

El horizonte es inseparable de la razón estética. Cielo y tierra delimitados por una línea que no alcanzamos, siempre la tenemos delante.
Un abrazo
Francesc Cornadó

Fackel dijo...

A Malevich le hubiera gustado ese paisaje. Él conocía muchos análogos. Lo representó a su manera.

São dijo...

Sinto tudo quanto dizes quando estou no Alentejo, minha paixão de sempre.

Beso, amigo mio

Ele Bergón dijo...

Cielo y tierra se confunden en ese palíndromo de luz azul, donde parece que ambos están unidos.

Bonita estampa de Castilla, tan llena de matices, como vaciada de personas.

Cielo y tierra tan cercanos como lejanos.

Besos